TEMA 14
La programación en el segundo ciclo de educación infantil. Objetivos,
contenidos y propuestas metodológicas más adecuadas para este ciclo. Las
distintas unidades de programación. La continuidad entro la educación
infantil y primaria. Medidas curriculares y vías de coordinación.
Introducción
1. La programación en el segundo cielo de infantil. Objetivos, contenidos y
propuestas metodológicas más adecuadas para este ciclo. Las distintas
unidades de programación
1.1. Objetivos en el segundo ciclo de infantil
1.2. Contenidos en el segundo cielo de infantil
1.3. Propuestas metodológicas para el segundo ciclo 1.4. Las distintas
unidades de programación
2. La continuidad entre la educación infantil y primaria. Medidas
curriculares y vías de adopción
Bibliografía
INTRODUCCIÓN
Las afirmaciones del ciclo anterior (0-3 años) ponen de manifiesto la
importancia educativa del cielo de (3-6 años). Como ocurre a lo largo de
toda la evolución, los progresos en el desarrollo dependen de la
interacción entre las posibilidades que ofrece la maduración, la propia
experiencia del niño y la mediación social; es decir, de la relación
educativa. A través de las experiencias de aprendizaje que propone a los
niños, sobre la base de sus propuestas y motivaciones, el Centro de
Educación Infantil se presenta como un ámbito privilegiado para realizar
esa función promotora del desarrollo. En el ciclo de 3-6 años, y gracias a
los avances ya realizados en el ciclo anterior, esa función puede
diversificarse y devenir progresivamente compleja y ambiciosa.
1. LA PPOGPAMACIÓN EN EL SEGUNDO CICLO DE INFANTIL. OBJETIVOS, CONTENIDOS Y
PROPUESTAS METODOLÓGICAS MÁS ADECUADAS PARA ESTE CICLO. LAS DISTINTAS
UNIDADES DE PROGRAMACIÓN .
1.1. OBJETIVOS EN EL SEGUNDO CICLO DE INFANTIL
Con el fin de hacer efectivo lo dispuesto en el artículo 8 de. la Ley
Orgánica 1 /1. 990, de 3 de octubre, la Educación Infantil deberá
contribuir a que los niños y niñas alcancen, al finalizar el segundo ciclo
de la etapa, los objetivos siguientes:
1. Descubrir, conocer y controlar progresivamente el propio cuerpo,
formándose una imagen positiva de sí mismo, valorando su identidad sexual,
sus capacidades y limitaciones de acción y expresión, y adquiriendo hábitos
básicos de salud y bienestar.
2. Actuar de forma cada vez más autónoma en sus actividades habituales,
adquiriendo progresivamente seguridad afectiva y emocional y desarrollando
sus capacidades de iniciativa y confianza en sí mismo.
3. Establecer relaciones sociales en un ámbito cada vez más amplio,
aprendiendo a articular progresivamente los propias intereses, puntos de
vista y aportaciones con los de los demás.
4. Establecer vínculos fluidos de relación con los adultos y con sus
iguales, respondiendo a los sentimientos de afecto, respetando la
diversidad y desarrollando actitudes de ayuda y colaboración.
5. Observar y explorar el entorno inmediato con una actitud de curiosidad y
cuidado, identificando las características y propiedades más significativas
de los elementos que lo conforman y alguna de las relaciones que se
establecen entre ellos.
6. Conocer algunas manifestaciones culturales de su entorno, mostrando
actitudes de respeto, Interés y participación hacia ellas.
7. Representar y evocar aspectos diversos de la realidad vividos, conocidos
o imaginados y expresarnos mediante las posibilidades simbólicas que
ofrecen el juego y otras formas de representación y expresión.
8. Utilizar el lenguaje oral de forma ajustada a las diferentes situaciones
de comunicación habituales para comprender y ser comprendido por los otros,
expresar sus ideas, sentimientos, experiencias y deseos, avanzar en la
construcción de significados, regular la propia conducta e influir en la de
los demás.
9. Enriquecer y diversificar sus posibilidades expresivas mediante la
4lización de los recursos y medios a su alcance, así como apreciar
diferentes manifestaciones artísticas propias de su edad.
1.2. CONTENIDOS EN EL SEGUNDO CICLO DE INFANTIL
ÁREA DE IDENTIDAD Y AUTONOMÍA PERSONAL
I. El cuerpo y la propia imagen
El niño de tres a seis años continúa avanzando en la configuración de su
identidad personal y en la consecución de una seguridad y un grado de
autonomía cada vez mayor en las actividades cotidianas.
la intervención educativa en estas edades se dirige a que el niño sea capaz
de identificar características y cualidades personales cada vez más
complejas y detalladas. Así, se trabajan todos los elementos externos del
cuerpo, e incluso también algunos órganos interno no directamente visibles
(el estómago o el corazón, por ejemplo), así como algunos cambios físicos
propios que ocurren en relación el tiempo (aumento de talla o de pesa, por
ejemplo). De esta forma, a lo largo del ciclo, el niño va construyendo una
representación de su propio cuerpo, sus sensaciones y sentimiento cada vez
más completa, compleja y ajustada.
En este ciclo se continúan trabajando la observación y exploración del
propio cuerpo (genitales, interior de- la boca, etc.) y de la realidad
exterior, la identificación de sensaciones (cansancio, movimiento, etc.) y
las percepciones obtenidas a partir de ello, también son contenidos a
profundizar la interacción y el contacto corporal con los otros y los
objetos, puesto que todos ellos cobran especial relevancia para una
construcción progresivamente más ajustada y compleja de la propia
identidad. En estos procesos de creciente complejidad se han de retomar
cada curso contenidos como el interés por los demás, la observación de las
diferencias y semejanzas que cada niño ha de realizar en continuo contraste
entre sus características y las de los demás, la actitud de ayuda y
colaboración con los compañeros, etc.
En este proceso, la intervención educativa se dirige a que él niño se
interese cada vez más por el cuerpo de los demás, por la exploración más
pormenorizado y la identificación de las características y cualidades de
los otros (aspecto física, sexo, carácter, etc.) y por las denominaciones
sociales diferenciales; en las diferentes situaciones que se le presentan
en la escuela y en la casa, el niño ha de aprender paulatinamente que las
personas tienen distintos atributos (por ejemplo, sexo, color de pelo ...
).
Al mismo tiempo, el autoconcepto que construye el niño está muy influido
por la imagen que de sí mismo le devuelven los demás, y, a la inversa,
valora y respeta las diferencias con los demás en función de esta imagen.
En este sentido, la intervención educativa debe tender a que los niños y
niñas profundicen en la actitud de respeto hacia las características y
cualidades de las otras, personas, así como entrar a valoradas, sin
actitudes de discriminación en base al sexo o cualquier otro rasgo
diferenciador. Por ejemplo, los hábitos y normas sociales suelen ser
modelos que el maestro o maestra deberán tener en cuenta durante este
ciclo.
Por otra parte, la intervención educativa permite que el niño progrese en
la identificación y manifestación precisa y cada vez con mayor riqueza de
matices de los propios sentimientos, emociones y necesidades, aprendiendo a
manifestar, regular y controlar sus necesidades personales (hambre, sueño,
atención ... ), además de en situaciones habituales, en otras más
ocasionales.
II. Juego y movimiento. El maestro ha de tener en cuenta que, en estrecha
relación con las habilidades que se han desarrollado en el primer ciclo, el
niño de estas edades puede interesarse, con un apoyo ajustado, por el
ejercicio físico, por adquirir habilidades motrices nuevas, e implicarse en
la realización de acciones motrices cada vez más complejas (volteretas,
desplazamientos a la. pata coja, saltos, recorridos en triciclo, etc.). A
través del equilibrio, la coordinación dinámica, el ajuste corporal, el
afianzamiento de la propia lateralidad, etc., va desarrollando sus
capacidades motrices, al tiempo que reconoce y utiliza, cada vez con mayor
precisión, las nociones básicas de orientación en el espacio y en e,
tiempo, se interesa por ellas y comienza a mostrar actitudes de ayuda y
colaboración.
Del mismo modo, cuando explora los objetos, cada vez con mayor detalle,
utiliza correctamente utensilios comunes, o resuelve tareas que requieren
cortar, pinchar, enhebrar, pintar o representar gráficamente, está
utilizando, y continúa desarrollando, sus coordinaciones visomanuales y
habilidades manipulativas de carácter fino. La valoración de las
posibilidades que se adquieren con la mejora en la precisión de los
movimientos es un contenido fundamental para que estos aprendizajes se
produzcan de un modo realmente significativo.
III. La actividad y la vida cotidiana - El maestro puede trabajar con los
niños la regulación de¡ propio comportamiento, la aceptación de las reglas
que rigen los juegos, el ajuste a ciertas normas básicas, la influencia en
la conducta de los demás (pidiendo, dando, preguntando, explicando...), así
como las actitudes y hábitos de ayuda, colaboración y cooperación,
contenidos todos que se derivan de la vida en grupo en estas edades. La
intervención educativa ha de prestar especial atención a favorecer una
interacción de calidad entre iguales, ya que constituye un aspecto
fundamental en el ámbito de la relación interpersonal, además de ser
particularmente importante para el desarrollo global. En este sentido,
debe desarrollar unos procesos de enseñanza y aprendizaje que capaciten al
niño para relacionarse con los otros, y no sólo para estar y convivir con
ellos.
Aprender a utilizar sus posibilidades perceptivo-motrices, cognitivas,
efectivas y relacionases implicadas en la resolución de las actividades que
se plantean en la vida cotidiana y en otras menos habituales, además de
permitir que el niño sea capaz de abordadas con un grado creciente de
autonomía, posibilitará que continúe en la elaboración de nociones sobre
sus movimientos y posturas corporales, las diversas actividades en las que
se desenvuelve y las relaciones y sus normas; del mismo modo, este
aprendizaje fomentará el interés por las nuevas habilidades y la precisión,
por el trabajo bien hecho, por la autonomía en distintos contextos, etc.
Para ello, el maestro propiciará situaciones y experiencias en las que el
niño deba tomar la iniciativa, planificar y secuenciar la propia acción en
tareas progresivamente más complejas y extensas, que le permitan, a la vez,
constatar sus efectos y reconocer sus errores, regulando su comportamiento
en situaciones diversas y mostrando interés por superar las dificultades
que se le plantean. Así, por ejemplo, tareas de grupo o trabajos en los
rincones que exigen colaboración con sus iguales y le permiten constatar el
proceso y los resultados en esta interacción.
IV. El cuidado de uno mismo. Se considera necesaria también la adquisición
de una sede de hábitos y actitudes relacionados con el bienestar, la
seguridad personal, la higiene, el fortalecimiento de la salud, y otros
implicados en la realización de diversas tareas; durante este ciclo, el
maestro o maestra ayudarán a que el niño vaya aprendiendo a realizar
autónomamente los hábitos de higiene corporal, alimentación y descanso (a
bañarse, peinarse, cepillarse los dientes, vestirse y desvestirse, dormir
tranquilamente, etc.), a utilizar adecuadamente los espacios, objetos y
materiales apropiados (conocer y colocar en su sitio los materiales de la
clase, quitar y poner la mesa, saber lo que es una escoba, etc.), a aceptar
y valorar ajustadamente las normas de comportamiento establecidas en estas
situaciones (uso de las servilletas, "cepillarse los dientes tras lar,
comidas, recoger los juguetes al final de la jornada, etc.).
El niño de tres a seis años ha de ser progresivamente capaz de identificar
sus limitaciones de acción y de actuar de acuerdo a ellas. Así, ha de
aprender a reconocer situaciones peligrosas y a prevenir accidentes (con el
fuego, con los enchufes, con el tráfico, etc.), utilizando adecuadamente
los instrumentos y las instalaciones, a colaborar con actitudes tranquilas
en las medidas que se tomen en el caso de enfermedad o accidente.
ÁREA DEL MEDIO FISICO Y SOCIAL
I. Los primeros grupos sociales. En este cielo, el proceso de adaptación
puede ser menos complicado, debido a que el niño ha sido ya capaz de
adaptarse a su propia familia, de la que se siente un miembro más, que
participa, y cuyas acciones y opiniones son tenidas en cuenta por los
adultos.
Si al comienzo de este ciclo el niño ya es capaz de desplazarse
autónomarnente por las dependencias de la casa y de la escuela, al
finalizar el mismo, y mediante la intervención educativa, será capaz de
orientarse en otros espacios menos próximos, pero que sean significativos
para él, como la plaza de¡ pueblo, el parque próximo, el camino de casa a
la escuela a a la casa del amigo lugares todos ellos donde el pequeño suele
jugar, o los itinerarios de la calle que recorre habitualmente. Todo ello
contribuirá también a que a los seis años el niño pueda utilizar
adecuadamente términos relativos a la organización espacial y tenga
nociones ajustadas sobre su casa, su escuela, el parque, etc. También,
durante este ciclo, el maestro puede ayudar a que el niño amplíe su
percepción sobre las formas sociales del tiempo mediante la vivencia de los
días de la semana, los tapa de días festivos y laborables o las estaciones.
La participación del niño tanto en la vida familiar como escolar a lo largo
de este ciclo se desarrollará, fundamentalmente, cuando en la escuela se le
ofrezcan situaciones donde se pueda responsabilizar de algunas tareas,
relacionadas con la vida diaria en el centro y en la familia, tales como
poner y quitar la mesa, encargarse de recoger o repartir las pinturas o de
regar las plantas, así como otras más directamente relacionadas con la
resolución de tareas en el grupo de clase (construir unos disfraces o un
mural, arreglar los cuentos del rincón, etc.). Esta participación
permitirá, también, que a lo largo de este ciclo el niño sienta interés por
participar en la vida familiar y escolar y desarrolle actitudes de
cooperación, colaboración y ayuda, tanto con los 2dultos como con los
iguales.
La relación del niño con su maestro y los compañeros de juego, y con otros
adultos y niños, que se posibilita en la escuela, será cada vez más fluida
en la medida en que el niño vaya siendo capaz de tomar en consideración a
los otros en los diversos juegos y actividades y resuelva de una forma
progresivamente autónoma a las situaciones conflictivas más habituales. La
creación colectiva de normas que faciliten la convivencia contribuirá a que
el niño poco a poco sea capaz de manifestar actitudes de, respeto (tener en
cuenta) hacia los deseos, sentimientos, gustos y opiniones de los demás.
Por otra parte, el maestro ha de tener presente que el compartir los
objetos y materiales, tanto de uso colectivo como aquellos otros que el
pequeño puede haber traído de casa, así como la discusión en grupo acerca
de los turnos de utilización de algunos de éstos, o el cuidado y reparación
de los mismo, contribuirá a que las relaciones interpersonales entre los
niños sean cada vez más fluidas y equilibradas. Todo ello, unido al uso
cada vez más contextualizado de las normas elementales de convivencia,
facilitará al niño su colaboración con los otros en pequeñas actividades en
las que no sea necesaria la ayuda del adulto (regar las plantas, recoger la
clase, etc.).
II .La vida en sociedad . En este segundo cielo la capacidad de participar
en los grupos con los que se relaciona e identificar la diversidad de
relaciones que mantiene con los demás se desarrollará a partir del
descubrimiento de los principales grupos sociales de los que es miembro, de
sus características, de las principales relaciones (de parentesco, por
ejemplo) que entre ellos se establecen, del interés por participar en ellos
y de su valoración, etc. Por otra parte, la observación y exploración del
medio social facilitará al niño un acercamiento a las fiestas, tradiciones
y costumbres, de forma que al finalizar este segundo ciclo podrá ser capaz
de participar y disfrutar en éstas, valorándolas como manifestaciones
culturales del entorno.
Al finalizar el ciclo, el niño, además de sentirse miembro de la familia y
de la escuela, así como de ser capaz de actuar conforme a los roles que
tiene que desempeñar dentro de estos grupos, conocerá, también, algunas de
las formas más habituales de ¡a organización de la vida humana y las normas
y pautas básicas de comportamiento y convivencia. Ello facilitará que el
niño continúe descubriendo Progresivamente las características y utilidad
de algunos de los establecimientos de la comunidad, o de otros servicios
comunitarios que visita con frecuencia (el mercado, la consulta médica, el
tren, fiestas comunitarias, etc.). En este sentido, y teniendo en cuenta la
importancia de los sistemas de comunicación en esta sociedad, el maestro
promoverá el acercamiento a los diferentes medios, su utilización y
utilidad, las posibilidades que permiten, todo lo cual le va a ir acercando
a la idea de medio de comunicación y a la existencia de una actitud de
independencia y valoración ajustada de tales medios.
Por otra parte, la observación y el acercamiento al entorno permitirá al
educador ir introduciendo las relaciones entre el medio físico y social, de
modo que el niño pueda ir percibiendo, observando e identificándolas en los
paisajes más cercanos primero- se trata de que los niños se acerquen a la
idea de paisaje como marco de estas relaciones entre los aspectos físicos y
sociales y desarrollen actitudes de respeto y valoración.. Así, por
ejemplo, el contraste entre las características de su medio (barrio, pueblo
... ) y de las de un medio más alejado (salida a la granja-escuela, visita
a la ciudad ... ) puede permitir este acercamiento a la idea de paisaje.
La observación de los sucesos y acontecimientos que tienen lugar en estos
establecimientos de la comunidad facilitará que el niño valore su utilidad
para la vida humana, que discrimine los comportamientos y las actitudes más
adecuados en cada lugar y que vaya elaborando el significado de tales
servicios, lo que le permitirá actuar de forma cada vez más ajustada en
éstos.
III. Los objetos. Así mismo, el desarrollo de la observación y exploración
respecto del medio físico y social requiere el inicio de una cierta
sistematicidad al finalizar la etapa. Esta observación no presupone, por
tanto, una actitud meramente contemplativo. Al contrario, estos
procedimientos remiten, sobre todo, a la actuación del niño sobre el medio,
a una determinada planificación y a la constatación del efecto de sus
acciones. Por supuesto que dicha diferenciación no ocurre porque sí, sino
que se debe a la intervención del educador, quien, a partir de los
intereses y de las propias iniciativas de los niños, contribuye
decisivamente al establecimiento de objetivos, a la organización de planes
de acción y a la constatación de los resultados de los procedimientos
utilizados, tanto en situaciones conocidas como en otras menos habituales.
La intención y la construcción de artefactos, aparatos, mecanismo o
juguetes sencillos en este ciclo en función de los propios intereses y de
los objetivos fijados de antemano con el maestro o maestra, facilitarán al
niño que sea capaz de planificar y ordenar su acción de acuerdo con la
información recibida o percibido. Igualmente, este tipo de actividades le
permitirá utilizar y manipular objetos y materiales muy diversos de forma
convencional, y desarrollar una actitud de búsqueda y respeto hacia los
objetos, como parte del medio que nos rodea.
Esta utilización de diversos objetos permitirá identificar sensaciones más
complejas como el peso o la textura, ponerlas en relación con las funciones
que socialmente tienen (aunque la experimentación ayude a descubrir
infinitas utilidades), observar y conocer su medio de procedencia,
identificándolas como parte de ese medio, etc., todo ello acercará al niño
a la noción de objeto, su diversidad y su funcionalidad.
IV. Animales y plantas
La observación y la exploración de los seres vivos (que en este ciclo,
como se expresaba antes, puede ser más sistemática), y de los diferentes
tipos de relaciones que existen entre los animales, las plantas y las
personas permitirán al pequeño, mediante la intervención educativa,
aproximarse a algunas nociones (ser vivo, cambios, ciclo vital,
comportamientos, clasificaciones ... ) que en etapas posteriores se irán
ampliando. Estos procedimientos le ayudarán a desarrollar, también,
actitudes de respeto y curiosidad hacia el medio natural, así como a
comenzar a valorar la necesidad de que exista una relación equilibrada
entre los diferentes seres vivos y de intervenir en este medio para su
conservación y cuidado.
Durante este ciclo, el niño irá aprendiendo a respetar y cuidar el medio
natural no sólo a través de la participación y cuidado de pequeños animales
y plantas que pueda haber permanente u ocasionalmente en el centro o de la
ayuda en la limpieza de ambientes como los familiares y los escolares, sino
también comenzará a participar en las actividades de la comunidad que están
muy directamente relacionadas con la conservación del medio natural, tales
como salir a limpiar el parque próximo, ayudar a plantar un árbol, etc.
En cuanto al desarrollo de la capacidad de establecer relaciones entre el
medio físico y social, en este cielo será necesario que el niño observe y
discrimine los cambios naturales que influyen en la forma de organizar la
vida cotidiana de las personas (estaciones, temperatura, fenómenos
atmosféricos, etc.) y en el paisaje, así como que descubra cómo la
intervención humana modifica el medio, relacionando tales modificaciones
con el desarrolla de actitudes de respecto y cuidado por los espacios, el
placer hacia ambientes no degradados, etc.
Á REA DE COMUNICA CIÓN Y REPRESENTA CIÓN
I. Lenguaje oral. En estrecha relación con el primer ciclo, y con el mismo
carácter instrumental de los contenidos en esta tarea, en este segundo
ciclo de la Educación Infantil, las prioridades educativas se dirigen a que
los niños y niñas de tres a seis años consoliden y desarrollen las
posibilidades de descubrimiento, experimentación y utilización de las
diferentes técnicas e instrumentos de comunicación y representación, con un
progresivo grado de intencionalidad y complejidad. De igual modo, se trata
de que enriquezcan su capacidad de expresión y comprensión, en contextos
cada vez más complejos y con una mayor intencionalidad y amplitud
comunicativo.
De este modo, en lo que respecta al lenguaje oral, la utilización de¡
vocabulario se ampliará progresivamente, las reglas morfológicas y
sintácticas que el niño utilice serán paulatinamente más complejas, y todo
ello, junto a formas sociales de comunicación más ajustadas, en contextos
motivadores cada vez más diversos.
Estas instrumentos van a posibilitar al niño, entre los tres y seis años,
una mayor capacidad de expresión y comprensión, que le permitirá ser
progresivamente más autónomo, planificando y resolviendo tareas cada vez
más complejas, participando más activamente en diferentes situaciones de su
entorno y relacionándose placentera y profundamente con bus iguales y los
adultos. Este proceso le facilitará la participación en conversaciones
coactivas en situaciones diversas y la evocación de situaciones, hechos,
deseos y sentimientos más complejos, en un primer momento de la vida
cotidiana y, con posterioridad, referidos a ámbitos diversos.
Paralelamente, el niño o niña de tres a seis años va a ir tomando
conciencia de los diferentes usos sociales del lenguaje oral y de su
potencial como instrumento de comunicación. En este proceso la intervención
educativa procurará que los niños valoren su importancia para expresarse y
comprender, se interesen y tengan iniciativa por buscar nuevos elementos de
desarrollo del lenguaje y, en suma, que encuentren gusto y placer por poder
expresarse y comprender a los demás, mostrando interés hacia los textos de
la tradición cultura propia, a los que se acerca con la ayuda del maestro.
II. Aproximación al lenguaje escrito. Este dominio progresivo de la lengua
oral va a permitir al niño de segundo ciclo de Educación Infantil acercarse
a la simbolización que supone e¡ lenguaje escoto, entendiendo en todo caso
que el aprendizaje del código de lecto-escritura es un contenido del primer
ciclo de la etapa Primaria.
Este acercamiento va desde la interpretación, comprensión y producción
expresiva de imágenes y símbolos sencillos, con una secuencia
progresivamente más compleja, hasta la identificación de algunas palabras
de su entorno y la utilización de algunos convencionalisnios de la
escritura.
III Expresión plástica. Si en el primer ciclo el descubrimiento, la
experimentación y la utilización básica de los elementos del entorno como
instrumentos de producción plástica era lo fundamental de este bloque de
contenidos, en este ciclo los ejes de la actividad serán la progresiva
complejidad en el uso de las técnicas plásticas, y la mayor capacidad de
representación y comunicación que éstas le permiten, todo ello en estrecha
relación con los aspectos cognitivos, afectivos, motóricos y relacionales,
también más desarrollados.
Así, en este ciclo el niño es capaz de percibir y diferenciar formas y
colores más complejos, los contrastes y sus posibilidades expresivas,
nuevos materiales o soportes plásticos como las ceras, etc., e irá
aumentando sus habilidades de trazo, se afianzará en el uso de las
herramientas para conseguir mayor precisión, etc.; todo ello te
posibilitará la creación de imágenes y producciones plásticas
progresivamente más elaboradas.
Estas actividades irán acercando al niño al concepto de obra plástica, de
su diversidad y de los diferentes materiales útiles para su elaboración.
Además, permitirá introducir en la clase el respeto e interés por las
producciones plásticas y la posibilidad de que se perciban como un nuevo
elemento de disfrute. En este sentido, merece destacarse la importancia que
cobran las imágenes televisivas. La escuela deberá tenerlo en cuenta, a lo
largo de todo el ciclo, como un contenido fundamental: por ejemplo, la
valoración ajustada de su utilidad.
IV. Expresión rnusical
Entre las posibilidades expresivas de su cuerpo, el niño ha descubierto en
el primer ciclos las sonoras, en relación y contraste con las de los
instrumentos de su entorno. En este cielo, y también en estrecha relación
con otras propiedades expresivas de¡ cuerpo, el niño va a profundizar en la
utilización y experimentación de su cuerpo, en especial la voz, y con las
propiedades sonoras de objetos cada vez más elaborados, tanto
individualmente como en grupo; de este modo va a ampliar considerablemente
su capacidad de expresarse y comprender sentimientos y emociones a través
de los sonidos y en contextos muy diferentes.
De este modo, la modulación de la voz, la interpretación de canciones más
complejas, las combinaciones de sonido y ritmo corporal, la discriminación
de contrastes sonoros como agudo - grave, fuerte - suave, etc., son algunos
ejemplos que en este ciclo posibilitan que el niño amplíe su capacidad
comunicativa.
Todo ello le acercará al concepto de música como peculiar relación entre
sonido tiempos, al de las diferentes fuentes de sonidos y al de
algunas producciones musicales presentes en su medio.
Esta comprensión y experimentación de lo que puede ser el sonido, producido
por el cuerpo y los objetos, y la música permitirá profundizar e incorporar
a este ciclo nuevas actitudes de relajación, atención, preferencia, etc.,
ante el hecho musical sencillo y el propio folklore.
V. Expresión corporal . Del mismo modo que en las actividades de expresión
plástica, en este segundo ciclo el mayor desarrollo de los aspectos
afectivos, cognitivos, perceptivo-motóricos y relacionases, en contextos
cada vez más amplios, va inseparablernente unido a una mayor posibilidad de
utilización de los recursos expresivos de¡ cuerpo: desplazamientos y
movimientos más ajustados a la finalidad expresiva, imitaciones y
representaciones individuales y en grupo, profundización en alguno de los
recursos ya utilizados en el ciclo anterior (de cero a tres años), así como
el descubrimiento de otros nuevos (gesto y actitud corporal, tono, voz,
etc).
En este ciclo resulta importante tener en cuenta que las actividades de
expresión corporal deben posibilitar la interacción entra los iguales, ya
que el cuerpo sigue siendo el principal elemento de relación con el medio;
así, por ejemplo, ajustando sus movimiento a los de sus compañeros.
VI. Relaciones, medida y representación en el espacio. Paralela y
complementariamente, el paso de un pensamiento de carácter egocéntrico
hacia uno de tipo lógico, que el niño realiza en este ciclo
fundamentalmente, le va a posibilitar atribuir nuevas cualidades a los
objetos, ir estableciendo relaciones entra ellos, agrupados según estas
cualidades, comparados y ordenados, utilizando para ello sistemas muy
elementales, e ir acercándose a algunos sistemas de cuantificación más
elaborados, como e¡ número y la medida.
También en este ciclo la sistematización de las rutinas fundamentales le va
a permitir estimar la duración de la vida cotidiana en relación con medidas
temporales, así como su ubicación.
De igual modo, el niño puede situar los objetos en el espacio, en un
principio en relación con él mismo y posteriormente en relación con los
demás, y puede comenzar a establecer algunas relaciones entre las formas
espaciales de tales objetos.
En este proceso se acercará al concepto de algunos atributos y relaciones
entre objetos, a su utilidad como sistemas de representación y
comunicación, y a algunas medidas de temporalización. Todo ello le
permitirá su utilidad y acercarse con gusta y curiosidad a la exploración
de nuevos objetos.
1.3. PROPUESTAS METODOLÓGICAS PARA EL SEGUNDO CICLO.
Para poder situamos en las propuestas metodológicas del segundo ciclo,
tendremos que recordar los principios metodológicos de la Etapa de Infantil
(R.D. 133311991 de 6 de septiembre), y son:
- Aprendizaje significativo.
La concepción educativa que subyace a la Reforma que ahora se pone en
marcha definitivamente propone una sede de principios muy básicos que
confluyen en la idea nuclear de que la educación es un proceso de
construcción en el que tanto el profesor como el alumno deben tener una
actitud activa. Esta concepción se resumiría en la idea siguiente:
"Los aprendizajes que el niño realiza en esta etapa contribuirán a su
desarrollo en la medida en que constituyan aprendizajes significativos."
- Enfoque globalizador:
"Aunque no hay método único para trabajar en esta etapa, la perspectiva
globalizadora se perfila como la más adecuada para que los aprendizajes que
los niños y niñas realicen sean significativos."
- Importancia de las actividades, las expe encias y los procedimientos:
"La actividad física y mental de¡ niño es una de las fuentes principales de
sus aprendizajes."
Clima de seguridad y confianza:
"En esta etapa es imprescindible la creación de un ambiente cálido,
acogedor y seguro, en el que el niño se siente querida y confiado para
poder afrontar los retos que le plantea el conocimiento progresivo de su
medio y para adquirir los instrumentos que le permitan acceder a él."
- Organización del espacio, los materiales y el tiempo:
"Una adecuada organización de¡ ambiente, incluyendo espacios, recursos
materiales y distribución de tiempo, será fundamental para la consecución
de las intenciones educativas."
-El trabajo en equipo en el Centro de Educación Infantil-
"La existencia del equipo educativo es indispensable para asegurar una
coherencia y continuidad en la acción docente."
- La relación con los padres:
"La eficacia de la Educación Infantil depende, en gran medida, de la unidad
de criterios educativos en los distintos momentos de la vida de¡ niño, en
casa y en la escuela."
En este sentido la resolución de 20 de septiembre de 1991 (B.O.E. 12 de
octubre), en su Instrucción sexta, señala:
"El equipo de profesores reflejará en el proyecto curricular medidas de
coordinación con las familias. Tales medidas comportarán, al menos, la
definición del contenido y del calendario de las entrevistas e informes a
que hace referencia la orden de 9 de junio de 1989."
I.4. LAS DISTINTAS UNIDADES DE PROGRAMACIÓN
Las unidades estarán configuradas por un conjunto de actividades que se
desarrollan en un tiempo determinado, para la consecución de unos objetivos
didácticos. Una unidad de programación da respuesta a todas las cuestiones
curriculares, o sea, al qué enseñar (objetivos y contenidos) cuándo enseñar
(secuencia ordenada de actividades y contenidos) cómo enseñar (actividades,
organización del espacio y del tiempo, materiales y recursos didácticos) y
a la evaluación (instrumentos para la evaluación).
Normalmente, en el segundo ciclo, las unidades se suelen organizar en torno
a ejes temáticos.
Hay que recordar que las unidades no son ternas para desarrollar, en cuanto
a una sucesión de hechos y de conceptos, que los niños deben adquirir, sino
formas de agrupar experiencias y actividades, que, partiendo de sus
necesidades e intereses, resulten significativas para el niño y le supongan
un avance en el uso de nuevas estrategias y el descubrimiento y utilización
de métodos nuevos, permitiéndole la comprensión y modificación de la
realidad.
Las diferentes unidades de programación a lo largo del segundo cielo pueden
ser muy amplias y variadas. Daremos como sugerencia algunos ejemplos:
1. Unidades relacionadas con actividades de la vida cotidiana:
- nos vestimos
- la comida
- lo que ya sabemos hacer solos
lavarnos y peinamos ...
2. Unidades como proyectos:
- una fiesta de cumpleaños
- construirnos una cabaña
- nos disfrazamos
vamos a buscar insectos, caracoles, etc.
3.Unidades basadas en objetos
- el espejo
- los globos
- los coches.... y otros transportes
- la pelota
- la casa de las muñecas
4. Unidades basadas en algún acontecimiento:
- la tormenta
- una salida al parque
- cuidamos un animal
- la lluvia
- una enfermedad: nuestro cuerpo
- se acaba el año
5. Unidades relativas a temas de interés (reales o fantásticas):
- un cuento
- un personaje fantástico
- el día y la noche
2. LA ONTINUIDAD ENTRE LA EI)UCACIÓN INFANTIL Y PRIMARIA. MEDIDAS
CURRICULARES Y VIAS DE ADOPOCIÓN
Existen muchas razones que nos hacen pensar en la comunidad que debe haber
entre Educación Infantil y Primaria; entre las que destacarnos:
adaptación del niño al medio escolar.
- continuidad metodológica.
- las capacidades de los niños durante las dos etapas son parecida
intereses y motivaciones comunes.
factores e indicadores con determinados aprendizajes que se deben seguir
considerando...
Todo lo anterior nos hace reafirmar la idea de continuidad entre las dos
etapas. Además, hay que recordar también que son muchos los centros en los
que funcionan conjuntamente la etapa de Infantil y la de Primaria y que por
lo tanto tienen unos órganos de gobierno únicos para ambas etapas, en los
que participarán padres y maestros de ambos niveles educativos.
El órgano encargado de coordinar esa labor a desarrollar entre el
profesorado de continuidad de las dos etapas, será la Comisión de
Coordinación Pedagógica.
Recordando los documentos que se encuentran en los centros, se puede
comprobar que en el Proyecto Educativo de¡ Centro se debe tener en cuenta
la necesidad de coordinación entre el profesorado de diferentes etapas,
aunque sea de forma más concreta, en los Proyectos Curriculares de Etapa,
donde se debe reflejar la importancia y la consideración hacia esa
continuidad. Por medio de adaptaciones curriculares se atenderá toda la
casuística que se puede presentar en relación a las dos etapas:
- Niños no escolarizados en Infantil.
- Niños que no han alcanzado unos objetivos básicos en la etapa de
Infantil.
- Niños que muestran una superioridad de capacidades reflejadas a lo largo
de la etapa de Infantil.
- Niños con casuísticas especiales.
Todo ello debe ser sistematizado y controlado por medio de una evaluación
continua de los alumnos y utilizándola técnica de la observación,
fundamentalmente.
Será muy importante "cuidar" esa relación entre las dos etapas ya que de
ello depende la adaptación futura del niño al medio escolar y el asegurarle
el éxito durante toda su escolarización.
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