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TEMA 21.- EL
CONTRAPUNTO. DIVERSAS CONCEPCIONES A TRAVÉS DEL TIEMPO.
1.-
INTRODUCCIÓN Y CONCEPTOS.
Entendemos por contrapunto, como la ciencia musical
que estudia la organización de dos o más melodías emitidas simultáneamente.
Según García Gago, la superposición
de dos o más melodías, que sin obedecer a un concepto puramente armónico, deben
tener en él la base indispensable para su correcta convivencia, pus en toda
simultaneidad de sonidos queda establecida una relación armónica.
Según Michels,
el contrapunto se concreta en la composición polifónica. Las voces de ésta
tienen una dimensión melódica horizontal, mientras que, al sonar
simultáneamente, tienen una dimensión armónica vertical: ambas se orientan
convenientemente según la consonancia. Cuando predomina la dimensión vertical,
resulta la homofonía, con voces rítmicamente iguales o casi iguales. Si la
composición forma una trama de líneas de orientación horizontal, se denomina
polifonía, con voces rítmica y melódicamente independientes.
Etimológicamente, la palabra contrapunto significa punto contra punto, del latín punctum contra punctum, y por extensión,
melodía contra melodía.
Tuvo su origen y desarrollo en la notación neumática
propia del canto gregoriano. En las primeras manifestaciones polifónicas, cada
sonido era representado en notación por el punctum
quadratum, de lo que se derivó que al oponer uno a otro naciera la palabra punctum contra punctum o contrapunto.
El contrapunto fue introducido como propio de la
terminología musical en el siglo XIV, en pleno Ars Nova. Tenemos dos tipos: el
contrapunto riguroso, severo o escolástico y el contrapunto libre.
El contrapunto riguroso involucra el estudio de la
técnica clásica y el libre prescinde del cantus firmus y se proyecta sobre un
canto dado, aunque no prescinde del apoyo armónico ni de las formas imitativas.
2.- TÉCNICA DEL
CONTRAPUNTO.
Siguiendo la práctica de los contrapuntos
medievales, que tomaron como base el canto llano, el contrapunto de escuela
exige una primera etapa en la que todos los ejercicios deben ser realizados
sobre una voz impuesta, en valores largos, como apoyo armónico sobre el que
construir los contrapuntos y que constituirá el cantus firmus (C.F.). Si la voz no es en valores iguales, suele
llamarse canto dado. Este cantus
firmus tiene las siguientes características:
·
No tener
excesivo número de saltos amplios.
·
Compensar los
saltos cuando se produzcan.
·
No abusar de
los intervalos aumentados y disminuidos.
·
Poseer una
línea rítmica ondulada.
·
No ser
vituosístico.
·
Respetar adecuadamente
la tesitura de la voz a que se destina.
·
No tener
figuraciones complicadas.
·
Ser breve y
empezar y acabar en la tónica.
En el contrapunto se han de conservar todas aquellas
reglas de la armonía tradicional para dicho género, que son de obligada aplicación.
En primer lugar, tenemos las normas de
carácter armónico, donde el contrapunto riguroso es fundamentalmente
consonante. Los sonidos son apreciados en sentido horizontal y vertical. Del
sentido vertical resultan los intervalos armónicos y los acordes. El número de
acordes que se utilizan en el estudio del contrapunto es muy reducido: perfecto
mayor y su primera inversión; perfecto menor y su primera inversión y quinta
disminuida y primera inversión. En cuanto las cadencias, son de máxima importancia
y se han de tener en cuenta: C. Perfecta, S. Cadencia, C. Plagal y C. Rota.
En cuanto a las normas
de carácter melódico, el contrapunto clásico se basa en el movimiento
diatónico de las voces. De este principio se desprende que los intervalos
melódicos que se utilizan en su estudio son: 2ª mayor y menor, 3ª mayor y
menor, 4ª justa, 5ª justa, 6ª menor y 8ª justa. Los movimientos en los que se
deben basar las voces son: contrario, oblicuo, ya que el directo está
totalmente prohibido.
Por último, nos queda hablar de los ornamentos
melódicos, que constituyen los principales elementos de la escritura
contrapuntística y vienen a ser: notas de
paso, que son notas que llenan, por grados conjuntos diatónicos,
ascendentes o descendentes, el espacio comprendido entre dos acordes distintos
y notas de floreo, que adornan a una
nota principal por grados conjuntos superiores o inferiores.
A continuación vamos a ver los diferentes tipos de
contrapunto que han existido a lo largo de la historia, y vienen a ser los
siguientes:
1.- Contrapunto
simple. Es aquel que no está destinado
a ser invertible. Para su estudio, es dividido en cinco especies, resultantes
de oponer al cantus firmus otra voz, con un ritmo impuesto para cada una de
ellas. Las especies tienen por objeto elaborar contrapuntos asegurando a través
de la escritura polifónica la función e independencia del ritmo y la melodía.
Las especies son: 1ª: nota contra nota; 2ª dos notas contra una; 3ª cuatro
notas contra una; 4ª: síncopas o contrapunto
sincopado y 5ª: contrapunto florido.
Hemos de tener en cuenta en el estudio del
contrapunto a través de las especies que el primer compás comienza siempre con
silencio, equivalente a su figuración, menos en la primera especie, que son
redondas contra redondas. Una de las máximas es conseguir la absoluta
independencia de las voces. Por el contrario, en el último compás es necesario
acabar con una redonda en ambas voces, en la práctica escolástica habitual.
Contrapunto a
dos voces. El estudio del contrapunto
comienza por dos voces, no teniendo éstas una relación armónica definida. Se
basa en la relación recíproca de los intervalos y su grado de atracción tonal.
En la primera especie solo se permiten consonancias, en la segunda, el cantus
firmus irá contra blancas. El primer tiempo de esta segunda especie debe ser
una nota consonante y el segundo, puede ser consonante o disonante. En la
tercera especie, tenemos el cantus firmus contra negras y se rige por las
mismas reglas que en la segunda especie, en tiempos fuertes debe haber
consonancias y en los débiles pueden ser disonancias e incluso, el tercer
tiempo puede ser disonante si está entre dos consonancias.
En cuanto a la cuarta especie, el cantus firmus irá
contra blancas sincopadas. Sobre el primer tiempo debe recaer una disonancia
preparada que resuelve descendentemente en consonancia en el segundo tiempo. La
quinta especie se denomina cantus firmus y contrapunto florido, donde al cantus
firmus se le añade una voz con todo tipo de rítmica preferentemente de las
otras especies, junto con alguna complementaria.
Contrapunto a
tres voces. A partir de aquí, las
combinaciones se multiplican, al tener tres voces. La armonía va adquiriendo
importancia y se van a crear la necesidad de pensar en el acorde constantemente.
Contrapunto a
cuatro voces. Armónicamente solo
disponemos de acordes de tres sonidos, por lo que es necesario duplicar alguna
nota constitutiva del acorde, donde las mejores son las fundamentales de los
grados I, IV y V, la tercera de los grados II, III y VI y la tercera del VII
grado, en estado fundamental o en primera inversión. La fundamental puede
triplicarse en los grados I, IV y V si se suprime la quinta del acorde. Estas
duplicaciones también se deben de tener en cuenta para el contrapunto a más de
cuatro voces.
2.- Contrapunto
imitativo. La imitación es uno de los
principios constructivos más importantes de la composición musical. Consiste en
reproducir, por una o varias voces, una frase íntegra o parcial, propuesta
precedentemente por una voz o instrumento. Este contrapunto tiene la misma
técnica que el contrapunto simple. Las primeras imitaciones se conocen con el
nombre de repeticio vocis y hay que
buscarlas en los teóricos del siglo XII como Franco de Colonia. Los compositores primitivos observaron que los
distintos procedimientos imitativos acrecentaban el interés musical sin romper
la unidad de la obra. Estos procedimientos los desarrollaron con una invención
admirable. Las muestras más variadas y abundantes podemos admirarlas en la obra
de Palestrina, Victoria y J. S. Bach.
Para que haya imitación se han desarrollado una
serie de técnicas que permiten enmascarar el tema aún estando presente. En
ocasiones, es más un desarrollo técnico por parte del compositor que una
imitación con auténtica imitación musical. A la hora de hablar de imitación,
hemos de tener claro que la parte que expone el tema se denomina antecedente y la parte que lo imita se
llama consecuente. Los procedimientos
más importantes son:
·
Imitación natural o progresiva. El consecuente imita al antecedente de izquierda a
derecha sin otras mutaciones.
·
Imitación por movimiento directo. Los intervalos melódicos del consecuente conservan
la misma dirección que los del antecedente. Se dan imitaciones a la octava,
cuarta y quinta.
·
Imitación por movimiento contrario. Los intervalos melódicos del antecedente son
reproducidos por el consecuente, pero en sentido contrario.
·
Imitación retrógrada, de cangrejo, de espejo o
regresiva. El antecedente resulta
imitado por el consecuente, pero leído de derecha a izquierda.
·
Imitación por aumentación. El consecuente presenta los valores
proporcionalmente mayores que los del antecedente.
·
Imitación por disminución. El consecuente presenta los valores
proporcionalmente menores que los del antecedente.
Otros tipos de imitaciones que se han usado en menor
medida a lo largo de la historia de la música son los siguientes:
Imitación
rítmica, donde solo se imitan los
valores de las notas; imitación de línea
de sonidos, donde se imita a estos, pero no sus valores; imitación en contratiempo, en la que los
tiempos fuertes del antecedente son desplazadas a los tiempos débiles del
consecuente y viceversa; imitación
interrumpida, donde las notas del antecedente se alternan con pausas, unas
y otras del mismo valor; imitación
periódica, que se hace por fragmentos o modos, pudiendo el antecedente y el
consecuente intercambiarse alternativamente sus condiciones respectivas.
3.- Contrapunto
invertible. Es aquel donde la voz
superior y la inferior pueden cambiarse de lugar sin quebrantar las reglas del
contrapunto. Este contrapunto solicita un enfoque armónico muy particular. La
armonía es de vital importancia. La teoría de la inversión de los acordes
adquiere una dimensión completamente nueva. El contrapunto invertible se emplea
en toda la música de carácter polifónico, se utiliza en la invención, en la
fuga y en el coral variado. Es el contrapunto doble, aunque también existe en
este tipo el contrapunto triple, el cuádruple… La construcción de este tipo de
intervalos se basa en que solo se deben utilizar intervalos consonantes: acorde
perfecto mayor y primera inversión; acorde perfecto menor y primera inversión;
primera inversión del acorde de quinta disminuida.
El contrapunto invertible más usado es el doble a la
octava, compuesto por dos melodías cuyo ámbito no debe sobrepasar el intervalo
de la octava. Armónicamente, no podemos utilizar determinados intervalos, ya
que no pertenecen al estilo del contrapunto riguroso. Este contrapunto debe
basarse en las terceras y sextas mayores y menores. Tampoco los retardos u
ornamentos melódicos más habituales pueden utilizarse. La octava y el unísono
no se practican. Los unísonos, terceras, sextas y octavas o sus inversiones no
precisan preparación alguna. Las segundas, cuartas y séptimas o sus
inversiones, deben ser preparadas y resueltas.
4.- Técnica
dodecafónica. Se basa en la serie, no constituye un tima, sino una
prefiguración del material sonoro para el mismo, por lo que suele escribirse de
forma arrítmica. A partir de la serie original se le aplican las diversas
técnicas del contrapunto imitativo: serie original, por retrogradación, por
inversión, por retrogradación de la inversión y por transformación. También se
admite la aumentación, la disminución y formas mucho más complejas. La melodía
deberá respetar rigurosamente el orden de sucesión de los sonidos de la serie,
pero no su altura, por lo que en ningún caso, un tema debe resultar
necesariamente idéntico a la serie.
La regla más estricta impone que ningún sonido puede
ser repetido antes de que hayan sido expuestos todos los demás, evitándose así
que dicho sonido adquiera más relieve que los otros. El desarrollo melódico
vendrá proporcionado por las sucesivas entradas de la serie íntegra, que en
cada caso adoptará una nueva configuración rítmica y melódica. El ritmo de la
melodía ha de ser lo más variado posible, evitando la repetición de diseños.
La armonía dodecafónica cuenta con una extensísima
reglamentación sobre la formación de acordes. Se basa en acordes totalmente disonantes,
segundas mayores y menores, séptimas mayores, novenas mayores y menores…
Una vertiente de la técnica dodecafónica es el fraccionamiento serial, donde la
figuración melódica de la serie no siempre se realiza sobre los doce sonidos
formando una serie contínua de sucesión, ya que mediante su fraccionamiento
pueden obtenerse aún nuevas variantes que añadir a las formas vistas hasta
ahora. Dicho fraccionamiento podrá realizarse: de una serie o de varias series
(por cruzamiento y por interpolación).
3.- PRINCIPALES
FORMAS CONTRAPUNTÍSTICAS.
A continuación vamos a ver cuáles son las formas
contrapuntísticas que más éxito han tenido a lo largo de la historia.
1.- El canon. Según J.
García Gago, cualquier clase de imitación adquirirá la condición de canónica
cuando el antecedente y el consecuente lleguen a convivir, o sea que la entrada
del segundo tenga lugar de finalizar el primero. El canon o solo es un procedimiento imitativo, es, además, una forma
musical con significación propia. Las principales formas canónicas a estudiar
son las siguientes:
·
Canon simple por movimiento directo. Consiste en reproducir el antecedente a un
intervalo determinado, inferior o superior.
·
Canon circular. Perpetuo. Su principal característica es imitar, hasta el infinito, a
la voz principal, cuya disposición deberá permitir la vuelta al principio con
absoluta normalidad.
·
Canon por movimiento contrario. A éste se le aplican los esquemas expuestos para
la imitación.
·
Canon por movimiento retrógrado. Consta de dos partes. En la primera se traza una
línea melódica principal acompañada de un contrapunto invertible a cualquier
grado y la segunda parte reproduce lo expuesto en la primera, pero de derecha a
izquierda.
·
Canon por movimiento contrario retrógrado. Es aplicable lo comentado para el canon retrógrado,
pero el consecuente deberá invertir el sentido melódico del antecedente.
·
Canon por aumentación y disminución. El consecuente, ha de reproducir solo una parte del
antecedente, ya que sus valores serán el doble de largos que los de éste. En
cuanto a la disminución, será al contrario, los valores, son la mitad de los
del antecedente.
Al canon a dos voces pueden asociarse otras, libres
o independientes, constituyéndose en tercera, cuarta o quinta voz.
2.- Invención. J. S. Bach adoptó la palabra invención para
designar una clase de composiciones destinadas, tanto a ejercicios de ejecución
instrumental como a modelos que pudieran promover y estimular la creación
musical en los futuros compositores. En la invención intervienen:
Elementos
temáticos construidos en contrapunto
doble o triple, con líneas melódicas bien diferenciadas entre sí, y con
personalidad propia. Su extensión será libre.
Divertimentos o
episodios constituyen los fragmentos
libres que separan las diferentes entradas del elemento temático. Su extensión
deberá guardar una proporción con la de éste. El material de los episodios
puede ser extraído del propio contrapunto, como un desarrollo temático del mismo,
o bien dando entrada a nuevos elementos.
Coda
conclusiva. Constituye una conclusión
o epílogo, en donde los principales temas y diseños expuestos en el transcurso
de la obra se resumen y combinan entre sí. El proceso tonal de la invención
deberá desarrollarse dentro de las tonalidades vecinas: I, VI (mayor), III,
(menor), IV y V.
3.- La fuga. Es el culmen de todo lo anterior. Es considerada
como forma y técnica musical. El nombre de fuga procede del carácter
exclusivamente imitativo de este género de composición, en el que parece que el
tema huye sin cesar de voz en voz. Según J.
Zamacois, la fuga es una composición que consta de un solo tiempo; escrita
en estilo polifónico a un número de partes determinado y estructurada conforme
a un plan formal que consiste en la insistente repetición de un tema y de su
imitación, con fragmentos libres entre las repeticiones.
Hay dos tipos básicos de fuga, la fuga de escuela y
la fuga libre. La fuga de escuela es
una fuga desarrollada sobre una estructura previa, con una gran rigidez en sus
conceptos y que no tiene gran variación. Por su parte, la fuga libre es aquella que no sigue las fórmulas estrictas y rígidas
que emplea la fuga de escuela, lo que no quiere decir que deje de tener un
importante nivel en lo que a uso técnico se refiere.
La fuga puede ser para voces solistas, para diversos
instrumentos o bien para voces unidas a instrumentos. Las partes de una fuga
son:
EXPOSICIÓN: donde se dan el enunciado del tema, la respuesta y
uno o varios contrasujetos que continúan la voz del tema mientras se desarrolla
la respuesta. En cuanto al enunciado del tema
o sujeto, es la idea en la que se basa toda la fuga, de aquí va a derivar
toda la forma de manera que de su carácter, longitud, expresividad, va a
depender el resto de la obra. La tonalidad del sujeto debe estar perfectamente
clara. Es importante que tenga una gran diferenciación rítmica. Puede
presentarse de forma alterada, por movimiento contrario, por aumentación,
disminución…
En cuanto a la respuesta
o contrasujeto es la imitación que hace una de las voces al tema principal
una vez que éste ha sido presentado. Puede hacerse a la quinta superior o la
cuarta inferior. Cuando el sujeto y la respuesta han aparecido en todas las
voces concluye la exposición.
CONTRAEXPOSICIÓN. No es una parte obligatoria de la fuga, depende de
las necesidades del compositor. Si se hace, lo común es solo tenga dos entradas y su orden sea
inverso al que caracteriza la exposición.
DIVERTIMENTO O
EPISODIO. Consiste en una serie de
imitaciones más o menos cercanas una de la otra, formadas por fragmentos del
sujeto contrasujeto o de la coda. El primer divertimento deja paso a la segunda
exposición, de manera que modula a los tonos vecinos.
ESTRECHOS. Es una de las secciones que más movimiento generan
en la fuga, se trata de presentar la entrada de la respuesta al sujeto, antes
que acabe éste, de manera que cada entrada se acerca más. Hay tres formas de
estrechos: combinación de sujeto y respuesta, cambia el sujeto cuando comienza
la respuesta; el que cambia cuando entra la respuesta por ser imposible un
estilo canónico. Es norma escolástica que cada vez que aparece el tema, las
entradas se vayan estrechando de manera que van generando tensión hasta el
último estrecho.
PEDAL. Esta parte de la fuga es donde se va a acumular más
tensión, y donde se comienza a preparar el final. El pedal puede ir duplicado u
ornamentado. La voz que haga el pedal se dedica a trabajar figuraciones que en
la mayoría de los casos se reducen a un ostinato muy rítmico. La duración del
pedal viene determinada por la duración del resto de la fuga. La nota que va a
tocar el pedal es la dominante, ya que lo que requiere esta parte de la fuga es
acumular tensión.
CODA.
4.- El coral. Es la contribución musical más característica e importante
de la iglesia luterana. Se constituía esencialmente de dos elementos: texto y
melodía, de diversos orígenes. Con el tiempo, esas melodías se enriquecieron
por medio de la armonía y del contrapunto, dando pie a ampliaciones e incluso
grandes formas musicales.
Desde el principio, estas canciones estuvieron
destinadas a que las cantase la gente al unísono, sin armonización ni
acompañamiento. Poco a poco, estas melodías se fueron armonizando y adornando
con un rico contrapunto y variada rítmica, llegando a obtenerse varios tipos de
coral. La melodía del coral se presenta dividida en fragmentos correspondientes
a los distintos versículos del texto, al final de cada uno de los cuales se
establece un reposo indicado por un calderón y determinante de una cadencia.
Así, podemos ver diferentes tipos de coral:
·
-Coral armonizado. El coral en la voz
superior, armonizado a cuatro voces, nota contra nota. Se interpretaba por la
Schola.
·
-Coral figurado. Se toma el coral como cantus firmus, mientras que las demás voces
son tratadas polifónicamente en valores menores.
·
-Coral variado. Se incluyen aquí formas distintas de tratamiento para el Coral,
según que su melodía sea la propiamente variada o que sea tomada como voz
impuesta, alrededor de la cual se va tejiendo una composición rica en
artificios contrapuntísticos y con frecuentes alusiones a la base temática del
mismo.
Podemos encontrar variantes: partita coral que es una serie de variaciones sobre una melodía
coral, fantasía coral, donde cada
frase se elabora con gran variedad de figuraciones y lecturas, preludio coral, composición organística
basada en una melodía de coral.
4.- DIVERSAS
CONCEPCIONES A TRAVÉS DE
LA HISTORIA.
El concepto de contrapunto aparece por vez primera
en tratados musicales del siglo XIV, con el significado de punctum contra punctum. La descripción teórico-musical de este
procedimiento estaba precedida por una práctica largamente ensayada. Ésta se
pone de manifiesto por primera vez a partir del siglo IX en el organum. Sin embargo, probablemente
antes ya existían ejemplos musicales de polivocalidad en la práctica musical de
los ambientes laicos. Los orígenes no están esclarecidos.
En un tipo de organum primitivo, una melodía de canto
llano en una voz, la vox principales está duplicada a una quinta o cuarta inferior por una segunda voz, llamada vox organalis. Cada una de estas voces o
ambas, pueden duplicarse a la octava o a otros intervalos. En otro tipo de
organum, las dos voces parten al unísono; una de ellas empieza a ascender hasta
formar un intervalo de 4ª, a partir del cual, ambas continúan en cuartas
paralelas, hasta que vuelve a reunirse en el unísono: organum paralelo modificado.
A comienzos del siglo XII aparece un nuevo tipo de
organum, denominado florido o melismático, que consiste en prolongar
cada nota de la melodía original, que siempre aparece en la voz inferior, de
modo que la voz superior canta frases de variada longitud contra la primera.
Este tipo de organum despojó a la voz inferior de su carácter originario de
melodía definida, convirtiéndola en una serie de notas aisladas. Al mismo
tiempo, aparece el discanto, un nuevo
estilo de organum en el que las voces van rítmicamente independientes, pudiendo
encontrar dos, tres o cuatro notas contra una…
La Escuela de
Notre Dame de París, con Leonín y
Perotín se puso a la cabeza de estas nuevas formas y estilos musicales. Una de
las formas principales utilizadas en esta escuela fue el conductus, escrito a dos, tres o cuatro voces y se basaba en una
división ternaria del compás, donde las voces se movían al mismo tiempo
produciendo una textura acórdica. Se distinguen dos tipos de conductus: simplex y con caudae. Los diferentes tipos de organum y de conductus fueron
desapareciendo gradualmente de las preferencias musicales para dar paso durante
la segunda mitad del siglo XIII al motete.
Leonin introdujo en sus organum distintas secciones
en estilo de discanto, idea que continuó Perotín. Pronto se les agregó texto
religioso en latín y textos profanos en francés. Con el tiempo, estas cláusulas
se desprendieron de los organum de mayor extensión, sirviendo como base a
nuevas composiciones en estilo de discanto, a dos voces, pasando más tarde a
ser tres y cuatro.
Cuando todas las voces, excepto el tenor, cantan el
mismo texto, surge el motete conductus,
cuando cada una de ellas canta con un texto diferente, es del tipo motete politextual. El organum, el
conductus y el motete constituyeron las primeras formas polifónicas no
imitativas y pusieron las bases a todo lo que sería el posterior desarrollo de
la polifonía. Al mezclar una melodía por medio del contrapunto con otra
distinta, se producían relaciones de tipo vertical, llamadas acordes, aunque no eran éstos el
principal objeto de interés de la textura contrapuntística.
A finales de siglo empieza la estructura compositiva
de los motetes y a diversificarse la factura rítmica de las voces. Las causas
se encuentran en la creciente voluntad declamatoria y en la búsqueda de nuevas
sonoridades. Se empiezan a incluir las terceras, provenientes de la música
popular inglesa, apareciendo también los intervalos de sexta.
Franco de
Colonia (1260) presentó una notación
mensural moderna, orientada a una definición rítmica unívoca y al mismo tiempo,
formuló una regla básica del contrapunto que sería de fundamental importancia
(Ley franconiana). Según esta regla, todas las voces al principio de un compás
deben estar en perfecta consonancia. Al mismo teórico se le atribuye también la
división entre consonancias perfectas e imperfectas. Las terceras y sextas
serán reconocidas como consonancias principales a principios del siglo XIV.
Otra técnica importante es la canción cortada, también llamada hoquetus. En éste, la línea melódica está trazada de tal suerte que
las notas ausentes aparecen en otra voz, de modo que la melodía se divide entre
las voces. Esta técnica se empleará también en el siglo XX.
Hacia 1320 apareció en París un manifiesto titulado Ars Nova cuyo autor es Philippe de
Vitry. En contraposición con lo que había venido sucediendo musicalmente hasta
este momento, este manifiesto se convirtió en grito de lucha de las jóvenes
generaciones contra lo establecido. El término Ars Nova sólo debe aplicarse a
su país de origen: Francia. El motivo radica principalmente en la exclusiva
aparición de fuentes francesas de la forma grande de motete, que por su curioso
principio constructivo se denomina motete
isorrítmico. De Inglaterra se ha adoptado en la composición contrapuntísitca,
la utilización sonoro-sensual de la tercera y la sexta. Italia se distingue por
sus estructuras imitativas, melódicamente muy articuladas.
Ars Nova y siglo XIV simbolizan la marcha hacia la
emancipación del arte musical que encuentre su expresión en la polifonía. En
Francia, el motete seguía siendo el género más destacado, enriquecido por
terceras y sextas y por líneas melódicas suaves y cantables. Otras formas son
la chasse, balada y chansón, donde destaca principalmente Guillaume de Machaut. En Italia, las
formas musicales predominantes eran la caccia y la ballata, cimentadas por
estructuras contrapuntísticas. En Inglaterra, el conductus y similares exhiben
un nuevo rasgo estilístico, que había hecho su aparición en el siglo XIII, que
tuvo su antecedente en el gymel. Su
nombre es el de fauxbordon, que es
una composición escrita a dos voces que avanzaban en sextas paralelas, a estas
partes escritas se les agregaba una tercera parte no escrita durante la
ejecución y que se movía una cuarta por debajo de la voz aguda.
El siglo XV conduce a un magnífico desarrollo de la
polifonía, gracias a la escuela franco-flamenca. El punto de partida está
representado por Dufay. La obra de éste presenta una sensible simplificación
del cuadro sonoro, influenciado por las técnicas inglesas a través de
Dunstable. Otros compositores son Ockenghem,
que utiliza el procedimiento paródico y no introduce técnicas nuevas, pero
profundiza de forma muy importante en los estilos imitativo y de variaciones. Obrecht, Isaa, De la Rue, Gombert… anuncian
el siglo XVI, donde aparece como principal figura Josquin des Pres.
El arte de Josquin des Pres se caracteriza por su
afectividad. Es un arte egocéntrico, expresivo y profundamente arraigado en lo
humano. Otro compositor fue Willaert,
responsable de la elevación del madrigal italiano al género más importante de
la música profana de la época. La plenitud sonora y la creciente conciencia
tonal fueron las principales aportaciones italianas al madrigal tardío
representado por Marenzio, Monteverde y Gesualdo.
Mientras empezaban a observarse estas tendencias
musicales notablemente armónico-sonora relacionada con la creciente divulgación
del arte profano, también surgía un movimiento musical marcadamente
retrospectivo, al amparo de la Contrarreforma y el Concilio de Trento. El más
destacado defensor, también llamado como “el
redentor de la música sacra” fue Palestrina. Su estilo fue se basaba
principalmente en la más integra compensación entre contrapunto y armonía,
entre gradación diatónico-horizontal y equilibrio sonoro-vertical. Esta
perfecta síntesis, entre el espíritu franco-flamenco y el sentimiento armónico
italiano fue plasmada por Zarlino. La obra pedagógica clásica de la composición
severa no se escribió hasta 1725: el “Gradus
ad Parnassum de Fux, que consistía en el establecimiento de reglas severas.
Así, en el siglo XVII, la diferenciación entre prima práctica y seconda practica hacha por Claudio Monteverde señala a principios
del nuevo siglo la nueva situación: de un lado la seconda prattica, del estilo moderno, orientada hacia la
representación de la afectividad y de las pasiones humanas; del otro, la manera
de componer tradicional, contrapunto de los viejos maestros.
Esta diferenciación impregnó todo el siglo XVIII.
Inicialmente no se trataba de un enfrentamiento polémico, sino de una
coexistencia igualitaria de ambas concepciones musicales básicas. Sin embargo,
era inevitable que ambas corrientes se influyeran mutuamente.
Al frente de la nueva música, el hecho de mayor
trascendencia fue protagonizado por los maestros de San Marcos en Venecia,
especialmente Gabrielli y Monteverde, quienes sentaron las bases para el
desarrollo de una música instrumental independiente. A partir del motete se
derivaron diversas formas instrumentales, como ricercar, canzone, fantasia… cuya distinción conceptual clara era
difícil y que ya habían sido denominadas fugas por los italianos. La nueva
evolución se realizó principalmente a través de los instrumentos de tecla, como
el órgano. La interpretación de una pieza tenía que basarse en un tema.
Del mismo modo, en el seno de la nueva práctica de
bajo continuo se desarrolló el basso
ostinato, que confiere al bajo la función de voz fundamental. Partiendo del
bajo se determinaba en gran medida la estructura armónica, pero también el
discurso melódico de las voces restantes. El bajo se convirtió en la base
musical.
La nueva sensibilidad armónica basada en el acorde
de triada conduce en lo sucesivo a la formación de la teoría de la armonía, que
se opone a la teoría del contrapunto. Pero no fue hasta mediados del siglo
XVIII cuando empieza a concretarse el escenario. Como figura fundamental
aparece J. S. Bach, que desarrolló su
enorme obra, por un lado, desde la composición a dos voces reales con base
armónica y por otro, desde la práctica del bajo continuo. Las formas
concertantes mediaban entre ambas prácticas. Articulación tectónica y fluidez
polifónica a veces se oponían o se compenetraban.
Lo que no consiguió la teoría compositiva del siglo XVIII,
Bacho lo demostró sobradamente en su obra. La síntesis de lo antiguo y lo nuevo
y la completa disolución de la importante tradición polifónica en un sistema
compositivo basado en la tríada.
La síntesis más perfecta se pone de manifiesto en “El arte de la fuga”, máxima
manifestación artística de su estilo y, al mismo tiempo, documento óptimo para
el estudio de la conclusión de un proceso de linealidad de la voz individual
dentro de un contexto armónico-vocal.
Pero el contrapunto cayó en descrédito por
obstaculizar el camino de la naturalidad y la sencillez expresiva a las que se
aspiraban la sonata clásica. El sistema de la composición contrapuntística pura
no podía satisfacer todas estas necesidades. En la misma medida en que el
contrapunto iba perdiendo efectividad en la ejecución musical práctica, iba
ganando importancia en la literatura teórico-musical.
El contrapunto constituía una parte indispensable de
cualquier programa de formación de compositores. Los procedimientos
contrapuntísticos son sobre todo la imitación libre y la nota pedal.
Esto se mantendrá hasta la llegada del siglo XX. Las
numerosas tendencias y corrientes a principios del nuevo siglo condujeron, en
términos generales, a la negación consciente del concepto de tonalidad bimodal.
El contrapunto, ahora liberado del cerco armónico-tonal podía influir desde
dentro en los nuevos contextos estructurales. El estilo dodecafonista es
esencialmente contrapuntístico. Esta concepción se lleva a cabo mediante los recursos del contrapunto imitativo:
imitación canónica y fugada, la aumentación y la disminución o el canon
cancrizante. Todas estas permutaciones están o solo están al servicio de una
reordenación consecuente del material sonoro.
Frente a esta atonalidad organizada en los años 30
se encontró la tonalidad ampliada del contrapunto disonante representada por
Hindemith. El compositor se esfuerza por hacer que las líneas melódicas
destaquen las unas sobre las otras; para ello hace uso de una fuerte disonancia
entre ellas. Se trata de que cada línea de la textura sea totalmente
independiente.
En la música impresionista, Debussy utiliza con
frecuencia el contrapunto de timbres.
El neoclasicismo vuelve a las
técnicas contrapuntísticas del Barroco y del Preclasicismo, volviendo a un
contrapunto nuevamente de líneas transparentes, marcado por su claridad.
De la ampliación de la técnica dodecafónica a todos
los parámetros del sonido, nace el serialismo
integral, que ofrece una gran racionalización del uso del contrapunto. Messiaen, Stockhausen o Boulez son
sus mayores exponentes.
BIBLIOGRAFÍA. J. Corner y J. Wilbrant. Contrapunto creativo. A. Blanquer. Técnica del contrapunto. W. Piston. Contrapunto. J. García Gago. Tratado de contrapunto. A. Schoenberg. Fundamentos de la composición