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Tema 59 – Anatomía y fisiología del aparato locomotor. Hábitos posturales adecuados y principales enfermedades.

Tema 59: Anatomía y fisiología del aparato locomotor. Hábitos posturales adecuados y principales enfermedades.

INTRODUCCION

En el ser humano el aparato locomotor se encarga de los movimientos mediante un sistema esquelético interno (huesos, cartílagos, ligamentos) encargados del soporte y sostenimiento del cuerpo y un sistema muscular que, mediante la contracción, realiza el desplazamiento de la parte ósea. Las articulaciones son Lugares de unión para poder mover los diferentes segmentos corporales, uno respecto al otro. En general, el aparato Locomotor se encarga de poder aproximar los objetos al cuerpo (mediante la extremidad superior) o poder desplazar el cuerpo hacia Los objetos (mediante la extremidad inferior),

Para mantener una buena salud del aparato locomotor se deben mantener hábitos posturales correctos y realizar revisiones periódicas a especialistas para poder pre­venir las principales enfermedades que afectan a huesos, articulaciones y músculos, mostrando especial interés los problemas articulares por las limitaciones que supone en los movimientos fisiológicos de las personas afectadas.

1. ANATOMÍA ÓSEA

1.1. Tipos, forma y estructura de los huesos

El esqueleto de un ser humano adulto posee aproximadamente 206 huesos sin contar las piezas dentales, los huesos suturales o wormianos (supernumerarios del cráneo) y los huesos sesamoideos de los tendones.

El conjunto de huesos conforma el esqueleto óseo que junto al sistema nervioso, articular y muscular forman el aparato locomotor.

Los huesos están formados por tejido óseo, que consta de células óseas (osteocitos) y de una sustancia intercelular denominada sustancia fundamental ósea. Esta sustancia se compone de una porción orgánica (fibrillas de colágeno incluidas en osteína) y otra inorgánica, (sales de calcio como fosfato, carbonato y fluoruro de calcio). Los osteocitos se alojan en cavidades de la sustancia fundamental, que se denominan lagunas óseas, cuya forma se adapta exactamente a la de la célula que contienen.

Los huesos presentan, además del tejido óseo, una membrana envolvente denominada periostio, la médula ósea, los vasos y los nervios.

Tipos y forma de huesos

Según la forma podemos encontrar diversos tipos de huesos (figura 1):

– Hueso largo: la longitud predomina sobre la anchura y espesor, los encontramos en brazos y piernas. Contiene una porción cilindrica y hueca (cavidad medular) llamada diáfisis y dos voluminosos extremos llamados epífisis. Entre ambas se encuentra la metáfisis (centro de osificación) antes de alcanzar la madurez, integrándose después en la epífisis.

– Hueso corto: con similar tamaño en las tres dimensiones, los encontramos en la muñeca y los dedos.

– Hueso plano o ancho: con dos láminas compactas entre las que se dispone un material esponjoso, los encontramos en el cráneo y la cara.

– Huesos irregulares: se encuentran incluidos huesos tales como las vértebras y los de la base del cráneo, sus funciones son varias y no están claramente especializados como los de las clases precedentes.

Existen otros tipos de huesos:

– Huesos neumáticos: poseen cavidades tapizadas por mucosa que contienen aire. Se encuentran en el cráneo (etmoides, maxilar …)

– Huesos sesamoideos: se forman en el interior de los tendones (la rótula es el
más grande del cuerpo).

Estructura de los huesos

El hueso consta de una vaina externa de sustancia compacta, densa, dentro de la cual se halla dispuesta la sustancia esponjosa, menos densa. Los huesos largos típicos presentan la cavidad medular.

El espesor de la sustancia compacta difiere en las distintas partes del hueso: así, en los huesos largos la porción más gruesa corresponde al punto medio de la diáfisis y la más delgada corresponde a las epífisis.

La sustancia esponjosa está formada por finas laminillas óseas y espículas, que surcan y se entrecruzan en distintas direcciones. Los espacios existentes entre las laminillas están ocupados por la médula ósea roja y se denominan espacios medulares. La sustancia esponjosa forma la masa principal de los huesos cortos y en las epífisis de los huesos largos. En la diáfisis de los huesos largos hay una cavidad central (canal medular) que está ocupada por médula ósea amarilla (o roja).

La sustancia ósea compacta está atravesada por numerosos conductos vasculares, con estos conductos se comunican las lagunas óseas por mediación de los conductillos óseos (esto es de gran importancia en la nutrición del hueso).

En una sección transversal de la diáfisis de un hueso largo se puede distinguir:

– Conductos de Havers: en el interior de unos espacios más o menos circulares.

– Láminas de Havers: láminas óseas concéntricas que rodean los conductos de Haver.

– Láminas intermedias: se encuentran en los intersticios existentes entre los sistemas laminares de Havers.

– Láminas fundamentales (externas o internas): se sitúan en zonas superficiales de la sustancia compacta en la que no existen conductos de Havers, son láminas paralelas.

– Conductos perforantes o de Volkman: conductos que cruzan la sustancia compacta en sentido transversal y oblicuo, y no están rodeados de sistemas laminares, sino que los atraviesan de forma irregular. Unos conductos perforantes arrancan del periostio, otros de la médula y todos desembocan en los conductos de Havers.

Las sales minerales prestan al hueso una resistencia casi pétrea, mientras que la sustancia orgánica le comunica una elasticidad comparable a la del acero. En la juventud, los huesos están poco mineralizados, y son, por tanto, muy flexibles; lo contrario ocurre en la edad adulta y en la senectud. La falta de sales calizas determina en los niños el raquitismo o falta de solidez en los huesos, incluso su desmineraíización. Como consecuencia tienen lugar en los huesos importantes deformaciones.

Los huesos planos de la bóveda del cráneo y regiones laterales del mismo están compuestos de:

– Una capa externa de sustancia compacta ordinaria llamada lámina externa.

– Una capa interna de hueso muy denso llamado lámina interna o tabla vitrea.

– Entre ambas una acumulación variable de tejido óseo esponjoso llamado diploe.

El periostio es la membrana que reviste la superficie externa de los huesos, excepción hecha de la cubierta con cartílago. Consta de una capa externa de tejido fibroso de protección y otra interna de células osteogénicas. La capa fibrosa varía considerablemente de grosor, siendo en general más gruesa en los sitios más expuestos.

El endostio es una fina membrana fibrosa que limita la cavidad medular y los canales de Havers más anchos.

La médula ocupa los intersticios de los huesos, y la cavidad medular de los huesos largos. Hay dos variedades de médula en los adultos: la roja y la amarilla. En los animales jóvenes sólo hay médula roja, pero después es reemplazada en la cavidad medular por la amarilla. La médula roja contiene varios tipos de células características, y es una sustancia formadora de glóbulos rojos, mientras que la amarilla está constituida totalmente por tejido adiposo.

1.2. Esqueleto óseo humano

Constituido por huesos que se distribuyen entre la cabeza, tronco y extremidades,

Esqueleto de la cabeza

Se dividen en huesos del cráneo y huesos de la cara. Unidos al tronco por el cuello.

– Huesos del cráneo: Los huesos del cráneo forman la cavidad craneana que protege al encéfalo. Está formado por 8 huesos:

o Dos parietales, que forman la bóveda del cráneo (parte superior), son huesos convexos, de forma rectangular, soldados entre sí y en la línea media con el frontal por delante, con el occipital por detrás y con los temporales por los
laterales.

o Dos huesos temporales, situados a los lados del cráneo, forman las sienes y la región del oído; se componen de tres partes: una gruesa llamada petro mastoidea, otra más delgada y estrecha en forma de concha, llamada
escamosa y otra porción llamada timpánica, colocada alrededor del
conducto auditivo externo. Estos huesos temporales están entre el occipital
y el esfenoides interviniendo en la formación de la base del cráneo y de la pared lateral. La apófisis mastoidea del temporal es un grueso apéndice que sobresale caudalmente y cuyas vertientes dan inserción a los músculos esternocleidomastoideos. En la porción escamosa de los temporales hay una cavidad glenoidea en la que penetra un cóndilo de la mandíbula.

Los cuatro huesos impares son:

– Frontal: forma el límite anterior de la caja craneana, da lugar a la frente y los bordes orbitarios (o arcos ciliares). Es un hueso plano, cóncavo hacia atrás. Por delante se articula con los huesos de la nariz, y por detrás con los parietales.

– Occipital: constituye el límite posterior del cráneo, da lugar a la nuca. Se distinguen en él cuatro partes que en el momento del nacimiento están separadas y son una zona basilar, escama occipital y dos partes laterales. Las cuatro se sitúan rodeando el agujero occipital que da paso a la médula. Además se distinguen una apófisis basilar, un tubérculo yugular, una apófisis yugular y dos cóndilos que se articulan con la primera vértebra cervical, el atlas.

– Etmoides: junto con el esfenoides forma la base del cráneo. Es un hueso simétrico, con una parte vertical central que tiene forma de cuadrilátero llamada lámina vertical que cuelga libremente; dos partes laterales del etmoides que tienen forma de cubo alargado y conectan con una parte media situada horizontalmente llamada lámina cribosa debido a que está perforada por numerosos orificios. Presenta una cresta saliente llamada apófisis galli. En las partes laterales hay dos pares de prolongaciones llamados cornetes superiores y cornetes medios, respectivamente.

– Esfenoides: Está en la parte media de la base del cráneo, detrás del etmoides y delante del occipital, tiene forma de murciélago (o de avispa) con las alas extendidas. Se distinguen en él un cuerpo cuadrangular, del cual salen hacia los lados un par de alas mayores y un par de las alas menores, y, hacia abajo, un par de apófisis llamadas pterigoideas. En la parte superior del cuerpo del esfenoides (la porción que mira hacia la cavidad craneana) existe una depresión que se conoce con el nombre de silla turca, en ella reposa la glándula hipófisis.

Huesos de la cara

En la cara se encuentran un total de 15 huesos distribuidos de la forma siguiente: 13 de ellos están articulados sólidamente entre sí, luego está el hioides y el que queda libre es la mandíbula o maxilar inferior.

En la parte superior hay seis huesos pares y uno impar. Los huesos pares son los siguientes:

– Nasales: son dos huesos rectangulares que forman la pared externa de la base de la nariz. Su superficie ventral es lisa y a veces se encuentra ligeramente arqueada. Estos huesos nasales están atravesados por uno o varios agujeros vasculares.

– Huesos Lacrimales o Unguis: se encuentra situada en la parte interna de la cavidad orbitaria. Es una laminilla delgada de forma cuadrangular y alargada, del tamaño de una uña de la mano.

– Cornetes inferiores: situados cada uno en cada fosa nasal.

– Cigomáticos o malares: son los huesos que forman las mejillas (pómulos), poseen una apófisis dirigida hacia atrás, que junto con la apófisis zigomática del temporal forman el arco zigomático, fácil de percibir debajo de las sienes en las personas demacradas.

– Palatinos: forman un tabique de separación entre las cavidades nasal y bucal. Se diferencian dos porciones, una lámina horizontal y otra vertical. Forman la parte posterior de la bóveda palatina o cielo de la boca.

– Maxilares superiores: provistos de alvéolos dentarios, y dotados de dos apófisis palatinas horizontales que forman la parte anterior de la bóveda palatina.

El hueso impar es el vómer: un hueso que en unión de la lámina perpendicular del etmoides, constituye el tabique medio de la nariz, que desdobla en dos fosas nasales la cavidad nasal.

En la cara se encuentra la región hioidea, que consta únicamente del hueso hioides, situado en la base de la lengua, en forma de U, y llamado esqueleto de la lengua. En él se distinguen un segmento medio o cuerpo, y cuatro apófisis: dos astas mayores y dos menores. El hueso hioides está colocado encima del llamado bocado o nuez de Adán.

La mandíbula (o maxilar inferior), con forma de herradura y se articula por sus dos extremos (cóndilos maxilares) con las cavidades glenoideas de los temporales mediante la articulación temporomandibular; la mandíbula por delante presenta una apófisis mentoniana que forma el mentón; su borde superior posee una serie de huesos, alveolos dentarios, en los cuales se implantan las piezas dentarias inferiores.

Esqueleto del tronco

Comprende la columna vertebral y la caja torácica

– Huesos de la columna vertebral

La columna vertebral se extiende desde la base del cráneo hasta la extremidad caudal del tronco. Es característica de todos los animales vertebrados. En la especie humana consta de 33-34 vértebras superpuestas, las cuales según las regiones en que se encuentren, se dividen en: cervicales, dorsales, lumbares, sacras y coccígeas

· La región cervical está formada por siete vértebras situadas en la región del cuello. Su cuerpo es de escasa altura, las apófisis espinosas y transversas son cortas con un agujero transverso por donde pasan en las seis primeras vértebras la arteria y la vena vertebral, y en la séptima generalmente sólo la vena. El agujero o foramen vertebral suele ser triangular. La primera vértebra cervical llamada atlas. En el atlas falta el núcleo del cuerpo, sólo existe un delgado tallo óseo o arco anterior, el agujero vertebral es muy grande y de forma pentagonal. La segunda es el axis que presenta un grueso tubérculo que es la apófisis odontoides. La séptima o prominente se hace ostensible por su apófisis espinosa larga, gruesa y unituberculada. La séptima es la prominente y difiere del resto por su apófisis espinosas larga, gruesa y unituberculada.

· La región torácica está compuesta por 12 vértebras torácicas o dorsales, que están unidas con las costillas mediante articulaciones semimóviles.

· La región lumbar está formada por 5 vértebras lumbares libres situadas entre las dorsales y las sacras. Son más altas y anchas. Las apófisis transversas aquí se llaman costiformes, debido a que presentan en su porción ventral como el rudimento de una costilla.

· La región sacra está formada por 5 vértebras soldadas, que constituyen un único hueso denominado hueso sacro. Se articula con los huesos coxales y forma la pelvis.

· La región coxígea está formada por 3 ó 4 vértebras rudimentarias soldadas en un solo hueso denominado coxis o cóccix .

Cada vértebra está formada por una parte ventral grande y maciza denominada cuerpo vertebral y un arco aplanado (arco vertebral) que limita el orificio vertebral. El conducto de ellos forma el conducto vertebral en el que se encuentra la médula espinal. Sobre el arco vertebral existen apófisis: dos apófisis laterales (apófisis transversas) y una dorsal (apófisis espinosa)

Cada vértebra se une a la adyacente mediante un disco intervertebral de tejido cartilaginoso. La movilidad de la columna vertebral no es la misma en todas sus regiones. Las vértebras dotadas de mayor movimiento son las cervicales y las cinco vértebras sacras están soldadas entre sí y con los huesos de la cadera.

– Huesos de la Caja torácica

El esternón, las costillas y las vértebras torácicas forman junto con sus ligamentos la caja torácica. El espacio o cavidad torácica se abre en dirección a la cabeza mediante la abertura torácica superior, y en dirección a la pelvis mediante la abertura torácica inferior

La región torácica está constituida por 25 huesos: doce pares de costillas que se articulan con las 12 vértebras dorsales. y un esternón.

Los doce pares de costillas constan de una porción ósea dorsal y otra porción cartilaginosa ventral, los cuales se sitúan a derecha e izquierda, a los lados de las vértebras torácicas para formar arcos de convexidad dirigida hacia afuera que en su conjunto delimitan el espacio torácico.

· Las 7 primeras costillas se articulan con el esternón y se denominan costillas esternales o verdaderas.

· Las 3 siguientes están unidas por sus porciones cartilaginosas y se unen a la 7a recibiendo el nombre de costillas esternales fijas o falsas.

· Las 2 últimas se encuentran con el extremo ventral libre y se denominan costillas flotantes.

· El esternón es una placa ósea, alargada e impar, situada en la línea media y que contribuye a formar la pared ventral o anterior de la caja torácica. En el esternón se distinguen tres porciones: el manubrio (parte superior más ancha), el cuerpo (porción más larga) y la punta o apéndice xifoides.

Esqueleto de las Extremidades

– Extremidad superior

Están formados por 64 huesos distribuidos en dos extremidades, cada una de las cuales consta de: cintura escapular y extremidad libre con brazo, antebrazo y mano.

· Cintura escapular: La cintura escapular está formada por la clavícula y la escápula

o La clavícula es un hueso en forma de S alargado. A cada lado se articula con la extremidad superior del esternón y con la apófisis acromion de la escápula. Se distinguen en la clavícula un segmento medio o cuerpo y dos extremidades, una esternal dirigida hacia el esternón y otra acromial que mira hacia la escápula. Se sitúa en la parte anter o superior del tórax.

o La escápula es un hueso triangular, también llamado omóplato que forma la parte posterior del hombro y presenta una cresta saliente y una apófisis coracoides en su vértice superior. La escápula goza de una gran amplitud de movimientos sobre la pared torácica en que se apoya, favorecidos por sus conexiones en su mayor parte musculares que tiene con el tórax. Tiene tres bordes: el superior, que es el más corto y con una escotadura coracoidea, el borde vertebral y el axilar. Estos bordes confluyen en tres ángulos: inferior, superior y externo o articular.

· Brazo: La región del brazo tiene como base anatómica un solo hueso llamado húmero, que es un hueso largo, que se encuentra en conexión con la escápula y con los huesos del antebrazo. El cuerpo es entre cilindrico y prismático triangular, con algo de torsión. Existe a menudo un gran agujero nutricio en dirección ascendente. La epífisis superior del húmero es ancha y presenta la cabeza recubierta de cartílago hialino. La cabeza se continúa con el cuello, junto al cual se encuentran dos tubérculos: el troquiter y el troquín. La epífisis inferior es más ancha que el cuerpo, y está un poco incurvada hacia delante, presenta dos eminencias; una interna o epitróclea, y otra externa o epicóndilo; entre ambas se encuentran las superficies destinadas a articularse con los huesos del antebrazo; estas eminencias están recubiertas de cartílago hialino.

· Antebrazo: La región del antebrazo tiene como base anatómica a dos huesos, el radio y el cubito. Estos dos huesos se encuentran unidos entre sí a nivel de sus extremidades distales y proximales mediante mecanismos articulares que permiten su rotación. Son aproximadamente paralelos estando la mano en supinación.

o El radio es un hueso largo, ensanchado en su extremidad distal y que ocupa
la parte externa del antebrazo. En su extremidad superior se articula con el
húmero, y en la inferior contribuye a formar la muñeca. Goza en sus dos
extremidades de movimiento de rotación alrededor del cubito, esta es la razón
de que se pueda girar la mano.

o El cubito es un hueso largo, más grueso en su extremidad superior y se encuentra en el lado interno del brazo, y se conexiona en su extremidad superior directamente con el húmero mediante una articulación, y en su extremidad inferior, con los huesos del carpo de modo indirecto. La epífisis proximal del cubito recibe el nombre de olécranon.

· Mano: La región de la mano está constituida por 27 huesos distribuidos entre la muñeca, la palma y los dedos. La muñeca la forman los huesos que constituyen el carpo. La palma tiene como base anatómica a los cinco metacarpianos. Los dedos los forman las falanges.

o El carpo está formado por ocho huesos dispuestos en dos filas: la fila proximal la forman los huesos escafoides, semilunar, piramidal y hueso pisiforme. La fila distal la forman los huesos trapecio, trapezoide, hueso grande y ganchoso.

o El metacarpo lo forman cinco huesos largos de reducida dimensión, en los cuales se distinguen una diáfisis y dos epífisis, una proximal denominada base y otra distal denominada cabeza; el hueso en conjunto es ligeramente convexo hacia el dorso de la mano.

o Las falanges se encuentran en número de dos en el pulgar y de tres en los demás dedos.

o Las superficies articulares de los metacarpianos y de las falanges están recubiertas de cartílago hialino. Los huesos sesamoides son elementos óseos pequeños, que incluidos en el seno de tendones y ligamentos, están situados sobre los demás huesos.

– Extremidad inferior

Son unos 62 huesos distribuidos en la cintura pelviana y la extremidad libre con la región del muslo, la de la pierna y la del pie

· Cintura pelviana

La cintura pelviana está formada por dos huesos uno a cada lado y que se componen cada uno de tres huesos:

o íleon, que forma la cabeza propiamente dicha.

o Isquion por detrás.

o Pubis por delante.

Los huesos isquion y pubis delimitan un agujero triangular de gran tamaño y oval denominado agujero obturador. Sobre la pelvis se apoya la columna vertebral, y la pelvis se articula lateralmente con los fémures, en la llamada articulación de la cadera.

· Muslo: La región del muslo consta de un sólo hueso llamado fémur, éste es el hueso más largo y voluminoso de todos. Mediante su extremidad proximal o superior se articula con la cavidad cotiloidea del coxal haciéndolo con la tibia por su extremidad distal. El eje longitudinal del fémur es oblicuo, de tal manera que las dos epífisis inferiores del hueso convergen entre sí.

· Pierna: La región de la pierna está constituida por tres huesos, que son la rótula, tibia y peroné.

o La rótula es un hueso discoideo redondeado y plano, situado por delante de la extremidad inferior del fémur. Forma la rodilla y sirve para preservar a la articulación de los efectos de un traumatismo cualquiera, y para que la pierna no se doble hacia delante. La cara ventral o anterior presenta una superficie rugosa. La dorsal o posterior está en gran parte recubierta de cartílago hialino y es articular.

o La tibia es un hueso largo y resistente; se articula con el fémur en su epífisis superior y con el astrágalo en su epífisis inferior, y a la vez ambas se articulan con el peroné. Puede doblarse hacia atrás girando sobre la articulación de la rodilla.

o El peroné es un hueso largo y delgado situado en posición externa de la pierna, se articula con la tibia en su extremidad superior y en la inferior, además en esta última con el astrágalo

· Pie: La región del pie está formada por 26 huesos distribuidos en el tarso, metatarso y dedos

o El tarso está formado por el conjunto de siete huesos distribuidos en dos filas: la primera la forman el astrágalo, calcáneo, escafoides y cuboides; la segunda la forman los tres cuneiformes o cuñas primera, segunda y tercera. El calcáneo es el hueso más grande del tarso, es el que sobresale por detrás y se encuentra situado debajo del astrágalo.

o El metatarso junto con el tarso forman un arco, y está constituido por cinco huesos llamados metatarsianos, huesos largos de escasa longitud, en los que se distinguen un cuerpo o diáfisis y dos epífisis.

o Las falanges presentan la misma disposición que las de la mano, en lo que se refiere a número, ordenación y forma.

o Se encuentra dos huesos sesamoideos, a nivel de la articulación metatarsofalángica del dedo grueso, y otro menos constante en la interfaíángica del mismo dedo. Un tercer sesamoideo existe en el tendón del músculo peroneo lateral largo. Puede hallarse otro en el tendón del músculo tibial posterior.

1.3. Articulaciones

Son el medio de contacto que forma la unión entre dos o más huesos o cartílago próximos, están formadas principalmente por tejido fibroso o cartílago, o por una mezcla de ambos.

Las articulaciones se pueden clasificar siguiendo dos criterios: Morfológicamente, según el tipo de tejido en: sinoviales, fibrosas o cartilaginosas.

Articulaciones sinoviales

Las articulaciones sinoviales están envueltas por una cubierta deslizante llamada “sinovial”. Permiten realizar una amplia gama de movimientos. Las articulaciones sinoviales a su vez se dividen en subarticulaciones:

– Articulaciones de bisagra, troclear o trocleartrosis: cuyos movimientos nos permiten inclinarnos y erguirnos, es decir, hacer movimientos de bisagra. Por ejemplo, el codo, articulación humero ulnar, la rodilla, femoro tibial y los nudillos.

– Articulaciones deslizantes o artrodias: nos permiten realizar movimientos en todas direcciones, debido a que las superficies óseas opuestas son planas o ligeramente curvadas. Por ejemplo, los huesos de la columna, la muñeca y los tarsos.

– Articulaciones pivotantes o trocoides: todas las pivotantes son tipos especiales de articulaciones de bisagra y se caracterizan por girar en torno a un eje. Por ejemplo, la articulación del cuello, oxipito atloidea, del codo (radio ulnar proccimal, de la base craneal o la existente entre el húmero y el cubito. La pivotante del cuello permite voltear la cabeza y la del codo permite torcer el antebrazo.

– Articulaciones esféricas o enartrosis: tienen forma de bola y receptáculo y se caracterizan por el libre movimiento en cualquier dirección, como por ejemplo, la cadera y el hombro.

– Articulaciones en “silla de montar”: reciben su nombre, por que su forma es similar a la de una silla de montar, por ejemplo, la que esta entre el primer metacarpiano y el hueso del carpo.

Articulaciones fibrosas

Estas articulaciones son uniones de huesos en las cuales participa tejido fibroso uniéndolos, la movilidad de estas articulaciones queda definida por la longitud de las fibras del tejido. A modo de ejemplo cabe citar las articulaciones de la espalda, las del sacro, las del cráneo, algunas del tobillo y las de la pelvis. Pero las articulaciones de la columna no son del todo inmóviles, ya que son lo suficientemente flexibles como para permitir algún movimiento y mantener su papel de soporte de la columna vertebral.

Articulaciones cartilaginosas

Este tipo de articulaciones se lleva a cabo entre cartílago y hueso, pueden ser sincondrosis cuando están hechas de cartílago hialino o sínfisis cuando son de fibrocartííago, hay de dos tipos:

– Articulaciones cartilaginosas primarias, uniones pasajeras entre huesos por medio de cartílagos como las uniones entre partes de un mismo hueso en crecimiento.

– Articulaciones cartilaginosas secundarias o sínfisis, que son uniones cartilaginosas entre dos huesos por un cartílago muy robusto muy poco movibles y definitivas.

Fisiológicamente: Según su función en: sinartrosis, diartrosis y anfiartrosis

Sinartrosis

En las sinartrosis, los segmentos están unidos por tejido fibroso o cartilaginoso, o por una mezcla de ambos, en forma tal que prácticamente impiden los movimientos. No existe cavidad articular, no permiten la movilidad. Muchas de estas articulaciones son temporales, siendo el medio de unión invadido por un proceso de osificación. Las principales clases de articulaciones en este grupo son las siguientes:

– Sindesmosis: el tejido de unión está formado por tejido blanco fibroso, por tejido elástico o por una mezcla de ambos.Un tipo especial son las suturas del cráneo: Este término se aplica a aquellas articulaciones de la cabeza en que los huesos adyacentes están íntimamente unidos por tejido fibroso (ligamentos suturales).

– Sincondrosis: los huesos están unidos por cartílago. Como ocurre en el hueso coxal antes de conseguir la osificación con la madurez total.

– Sinostosis: Unión de huesos mediante tejido óseo. Unión de epífisis y diáfisis al finalizar crecimiento.

Diartrosis

La diartrosis es una articulación que se caracteriza por la presencia de una cavidad revestida por una membrana sinovial (cápsula articular) y por su movilidad, se les denomina a menudo articulaciones móviles o sinoviales. Rodilla, codo.

Anfiartrosis

La anfiartrosis se aplica solamente a un corto número de articulaciones simétricas del esqueleto. El medio de unión consiste en cartílago y tejido fibroso. Se caracteriza por poseer un pequeño movimiento de vaivén. Sínfisis del pubis (fibrocartííago) o articulación entre costillas y esternón (cartílago hialino)

2. FISIOLOGÍA ÓSEA

Los huesos crecen al formarse nuevo tejido óseo, al mismo tiempo que se produce destrucción parcial del tejido ya existente. Este proceso se denomina osificación y consiste en el conjunto de mecanismos por medio de los cuales el tejido conjuntivo se transforma en tejido óseo. Los mecanismos de osificación implican:

– Proliferación de elementos vasculares para nutrir al tejido conectivo.

– Diferenciación de fibroblastos de tejido a células formadoras de huesos (osteoblastos).

– Formación de todos los elementos intercelulares previos al depósito de sales calcicas.

Los osteoblastos se disponen en fila y segregan una capa de sustancia fundamental ósea, repitiéndose este proceso con nuevas filas. Los osteoblastos de las filas más antiguas van quedando empotrados en la sustancia fundamental bajo la forma ya de osteocitos. De este modo se forman trabéculas óseas que contienen osteocitos en su interior, y mientras siguen creciendo se van adosando nuevos osteoblastos a su periferia. El crecimiento del hueso es fundamentalmente aposicional y solamente en mínimo grado expansivo. Simultáneamente con la formación de materia ósea se realiza en ciertos lugares del hueso una destrucción llevada a cabo por los osteoclastos, células mesenquimatosas especialmente diferenciadas, de gran tamaño y con muchos núcleos.

De esta forma se distingue en un hueso largo las partes de epífisis, metáfisis y diáfisis

Hay dos tipos de osificación

Osificación désmica o membranosa: consiste en el desarrollo de hueso a partir de tejido conjuntivo, el cual tiene abundantes células mesenquimatosas que se transforman primero en osteoblastos y luego en osteocitos. Simultáneamente se forman osteoclastos y aparecen fibras de colágeno en distintas direcciones. Este hueso fibroso es sustituido más tarde por hueso laminar. Se limita a los huesos que no tienen función de sostén estructural. Por ej. Los huesos planos del cráneo, de la cara y la clavícula.

Osificación condral o cartilaginosa: requiere la formación previa de un modelo cartilaginoso que es luego sustituido por hueso. A partir de los condroblastos se produce la sustitución por osteoblastos y osteocitos. Se distinguen dos tipos:

– Endocondral. comienza en el interior del cartílago y sucede en los huesos cortos y la epífisis de los huesos largos.

– Pericondral, sucede en el pericondrio de la diáfisis. El crecimiento de los huesos
en longitud se debe a la actividad de un cartílago situado entre la epífisis y
diáfisis denominado cartílago epifisario (zona metáfisis). Cuando se osifica este
cartílago cesa el crecimiento en longitud (20-25 años).

En todos los tipos de osificación se forman laminillas que poseen sustancia fundamental, fibrillas, células conjuntivas. Durante esta formación consideramos dos etapas: la aparición de sustancia cementante y la impregnación con sales calcicas. Luego se genera la primera laminilla de hueso sin calcificar, a continuación se forma la segunda laminilla y se calcifica la primera, y así sucesivamente. (El depósito de sales calcicas comienza a partir de la glucosa-6-fosfato, que llega a la zona de osificación y se desdobla por la fosfatasa alcalina en ion fosfato y glucosa. El ion fosfato, que es el de interés en el proceso, se une al ion calcio que proviene de la sangre y forma una sal: fosfato de calcio (83-88%). Una vez llega a su concentración óptima, precipita en forma de cristales (hidroxiapatita) formando la matriz del tejido óseo)

3. ANATOMÍA MUSCULAR

Músculo es cada uno de los órganos contráctiles del cuerpo humano formados por tejido muscular. Los músculos se relacionan íntimamente bien con el esqueleto (músculos esqueléticos), o bien forman parte de la estructura de diversos órganos y aparatos (músculos viscerales).

3.1.Estructura de los músculos

Las células musculares estriadas se encargan de formar los músculos esqueléticos. Son alargadas, fusiformes, polinucleadas con núcleos periféricos y presentan una disposición de fibra muscular. Se encuentra rodeada por una membrana plasmática denominada sarcolema con capacidad excitatoria y está inervada por nervios del SNC que provocan una contracción voluntaria. El interior de las fibras musculares presentan mitocondrias y unas miofibrillas de dos proteínas contráctiles: actina y miosina.

Las fibras musculares se rodean de un tejido conjuntivo denominado endomisio que reúne a las fibras musculares en fascículos musculares , los cuales se ven rodeados de un tejido conjuntivo laxo denominado perimisio. Los fascículos musculares unidos por tejido conjuntivo laxo a su vez se rodean por un tejido conjuntivo denso llamado epimisio, para constituir el músculo.

3.2. Tipos de músculos

Atendiendo a su forma

– Largos: tienen una dimensión, según la dirección de las fibras, mayor que las otras dos. Pueden ser fusiformes y aplanados; los primeros son más gruesos por el centro y los segundos tienen el mismo grosor a lo largo de las fibras. Se insertan en los huesos a través de tendones. Si en uno de los extremos hay dos, tres o cuatro tendones, se denominan bíceps, tríceps o cuadriceps, respectivamente. Son ejemplos los músculos flexores y extensores de las extremidades

– Planos y anchos: con predominio de dos dimensiones (tienen la dimensión de la dirección de las fibras aproximadamente igual a la dimensión perpendicular a la misma). Están insertados en uno de los huesos, por lo menos, a través de aponeurosis (tendones en forma de lámina). Son ejemplos los músculos pectoral. trapecio y frontal.

– Cortos: son reducidos según la dirección de las fibras y tienen las tres dimensiones casi iguales.

– Circulares: pueden ser Orbiculares, de forma semicircular donde al unirse dos
de estos, dejan entre si una abertura elíptica o Esfínteres, de forma anular.

Atendiendo a su función

Cuando hay dos músculos acoplados de manera que si uno se contrae otro se relaja, se dice que son antagonistas. Si actúan para acercar y separar dos partes de un miembro se llaman flexor y extensor, respectivamente. Si las partes movidas se acercan hacia el eje central los músculos se llaman aductores. Si se alejan de dicho eje se trata de músculos abductores. Los elevadores y depresores levantan o bajan, respectivamente, diferentes partes. Los pronadores y supinadores provocan un giro hacia abajo, los primeros, y hacia arriba, los segundos (como ocurre en el antebrazo entre radio y cubito). Los esfínteres y los dilatadores cierran o abren un orificio. Los orbiculares rodean una abertura en forma de ojal. Estas tres últimas clases de músculos no producen movimientos de huesos, pues no se insertan sobre ellos.

Atendiendo a su naturaleza

– Estriado: de naturaleza estriada y de control voluntario. Forma los músculos esqueléticos del cuerpo, o músculos voluntarios.

– Liso: no contiene estrías y es controlada de manera involuntaria. Forma los músculos de las paredes del tracto digestivo, urinario, vasos sanguíneos y el útero: músculos involuntarios o viscerales.

– Cardíaco: de naturaleza estriada y de control involuntario. Presente solo en el corazón.

El cuerpo humano está formado aproximadamente de un 40% de músculo esquelético y de un 10% de músculo cardíaco y visceral.

3.3. Sistema muscular humano

El Sistema muscular es el conjunto de los más de 600 músculos del cuerpo, cuya función primordial es generar movimiento.

El sistema muscular permite que el esqueleto se mueva, mantenga su estabilidad y la forma del cuerpo. En los vertebrados se controla a través del sistema nervioso, aunque algunos músculos (tales como el cardíaco) pueden funcionar en forma autónoma (figura 19).

Músculos de la cabeza

Se pueden dividir en dos grupos: masticadores y mímicos.

– Músculos masticadores: Son aquellos que ascienden la mandíbula cuando se contraen

o Masetero, tiene forma cuadrada y se extiende desde el arco cigomático hasta
la cara externa de la mandíbula.

o Temporal, tiene forma de abanico, con origen en 1 hueso temporal hasta la mandíbula.

o Pteridoideos (medial y lateral) se originan en la apófisis pterigoides del esfenoides y se extiende hasta el ángulo de la mandíbula, el primero y hasta el cóndilo mandibular el segundo.

– Músculos mímicos

o Frontal, asciende las cejas y arruga la frente.

o Occipital, ayuda la acción del frontal (sinérgico)

o Bucinador forma la mayor parte de la mejillas y su contracción aumenta el diámetro transversal de la boca.

o Orbicular de los labios, cierra la boca,

o Orbicular de los párpados, cierra los ojos.

o Risorio, auxiliar de la sonrisa.

o Nasal, estrecha el orificio de la nariz y produce arrugas en la piel de la misma.

o Elevador del labio superior también eleva el ala de la nariz y descubre la parte interna del labio superior.

o Cuadrado de los labios, es depresor del labio inferior.

o Cigomático Menor eleva la piel del labio superior.

o Cigomático Mayor eleva la piel de la comisura labial.

Músculos del cuello

Son los responsables de los movimientos de la cabeza, favorecidos por la movilidad e las vértebras cervicales.

– Escalenos, con origen en las apófisis transversas de las vértebras cervicales y se insertan en las dos primeras vértebras. Durante la inspiración elevan las dos primeras costillas

– Hioideos, ventrales respecto al hueso hioides.

– Esternocleidomastoideo, origen en la apófisis mastoidea del temporal y se
inserta en la clavícula y en el manubrio esternal. Se encarga de la rotación de la cabeza.

Músculos del tronco

Distinguimos entre los músculos autóctonos del dorso, músculos íroncoescapulares, músculos del tórax y músculos del abdomen.

– Músculos autóctonos del dorso: El principal es el músculo erector del tronco que tiene su origen en el sacro y se inserta en diversas vértebras lumbares, torácicas y cervicales para el elevar el tronco

– Músculos troncoescapulares

· Deltoides: es el músculo que forma el hombro. Se origina en la clavicula y en la escápula (omóplato) para insertarse en el tercio proximal del húmero (V deltoidea). Se encarga de la elevación del brazo por encima del hombro. Dorsal ancho o gran dorsal: es el músculo de mayor superficie del cuerpo, pero es de escaso espesor. Se origina en las últimas vértebras (desde la 7a a la 12a), pelvis y costillas inferiores para insertarse en el tercio proximal del húmero (troquiter), por debajo de la escápula, formando el pliegue axilar posterior. Desciende le brazo, apoya al tronco, arrastra hacia atrás, rotación interna, hacia adentro de tal forma que el dorso de la mano se apoya sobre la nalga.

· Pectoral mayor: se origina entre clavícula ,esternón y abdomen y se inserta por delante de las costillas en el troquiter del húmero, formando el pliegue axilar anterior. Músculo potente que realiza una rotación interna del hombro y descienden con fuerza el brazo levantado (típico movimiento de natación).

· Serrato mayor: se origina formando digitaciones en las 9 primeras costillas y se inserta en el borde medial de la escápula .Alejan la escápula de la columna vertebral y se produce un giro hacia afuera del ángulo inferior de ésta , esencial para la elevación del brazo.

· Romboides: se originan en las últimas vértebras cervicales y primeras torácicas para insertarse en el borde medial de la escápula. Aproximan la escápula hacia la columna vertebral. Antagonista del anterior.

· Trapecio: tiene su origen en la línea nucal y se inserta en la clavícula y espina de la escápula. Se encarga de estabilizar la escápula y cintura escapular y también puede elevar el hombro.

– Músculos del tórax

· Costales: son elevadores y depresores de las costillas, importante para los
movimientos respiratorios.

· Diafragma o músculo toracoabdominal: tiene forma circular abovedada,
con un orifico para la entrada de la vena cava inferior y otro para el esófago.
Separa la cavidad torácica de la abdominal; su contracción hace que se aplane,
con lo cual aumenta el volumen de la cavidad torácica y permite la entrada de
aire durante la inspiración

– Músculos del abdomen

· Recto mayor del abdomen: se origina en el pubis y se inserta en los
cartílagos de costillas desde la 5a a 7a y apéndice xifoides del esternón. Se encarga de la eliminación contenido intestinal, micción, vómito, flexión del cuerpo hacia delante.

· Oblicuo externo o mayor del abdomen: se origina en las costillas 5a a 12a que sigue una dirección oblicua y externa hacia abajo para insertarse en el labio externo de la cresta iliaca (íleon). Se encarga de la flexión lateral del tronco.

· Oblicuo interno: se origina en varias zonas del íleon y se dirigen hacia arriba abriéndose en forma de abanico para insertarse en las tres últimas costillas, en aponeurosis de la línea arcuata (piel por debajo del ombligo) y próximo al músculo cremáster en varones. Se encarga de la flexión lateral del cuerpo.

Músculos de la extremidad superior

– Músculos del brazo: Se insertan en el cubito o en el radio. Los más importantes son el bíceps braquial, que es ventral y produce la flexión del antebrazo, y el tríceps braquial, que es dorsal y extensor del antebrazo

– Músculos del antebrazo y mano: Son muy numerosos.

· Pronadores y supinadores: producen giro del antebrazo hacia arriba
(supinadores) o hacia abajo (pronadores).

· Musculos largos de la mano y los dedos: se originan en el cubito y radio y se insertan en los huesos de la mano. Son flexores y extensores de la mano y los dedos

· Musculos cortos de la mano y dedos: mueven exclusivamente los dedos.

Músculos de la extremidad inferior


– Músculos de la cintura pelviana: Se originan en el íleon (dorsales), isquion o pubis (ventrales) y se van a insertar en el fémur.

· Dorsales: psoas mayor, iliaco y los glúteos (menor, medio y mayor). Intervienen en la elevación del muslo, inclinación del tronco hacia delante, abducción (separación del tronco) del fémur y mantenimiento del equilibrio en la posición bípeda erecta.

· Ventrales: mantienen el equilibrio de la pelvis y del tronco sobre los dos fémures

– Músculos del muslo: Se originan en diversas zonas de pelvis y fémur y se insertan en la tibia y el peroné.

– Músculos de la pierna y del pie.

· Músculos de la pierna: destacar tríceps sural compuesto por los gemelos (o gastrocnemio) y soleo. Se originan en los cóndilos del fémur y se insertan en el hueso calcáneo mediante el fuerte.

· Musculos largos del pie y los dedos: se insertan en los huesos del pie (tarso, metatarso, falanges) tendón de Aquiles. Otros son los musculos tibial anterior y posterior, musculo peroneo y musculos flexores y extensores de los dedos

· Musculos cortos del pie y dedos: su origen e inserción se encuentra en los huesos de los pies y contribuye a sostener el peso del cuerpo.

4. FISIOLOGÍA MUSCULAR


Unidad de contracción. Sarcómeros

Al observar el músculo bajo microscopía electrónica se aprecian unas bandas alternativas oscuras y claras, que son anisotrópicas (bandas A) por lo que son birrefringentes con luz polarizada; y bandas isotropitas (bandas I) que no se alteran con la luz polarizada. A su vez la banda A presenta una banda central menos densa por lo que es más clara denominada banda H y la banda I presenta una línea central, línea Z.

El sarcómero se define como la región comprendida entre dos líneas Z, y se repite a lo largo de toda la miofibrilla, como se puede observar en la figura.Estos sarcómeros se encuentran alineados en las fibras musculares del músculo esquelético dando un aspecto externo de estrías y constituyen la unidad de contracción muscular.

Estos sarcómeros están integrados por dos tipos de proteínas fundamentalmente:

– Actina: formada por subunidades de la proteína globular Actina-G, unidas no covalentemente para formar el filamento doble helicoidal de actina F. A este filamento se le unen proteínas de troponina y filamentos de tropomiosinas.

– Miosina: es un hexámero con una cola de dos cadenas pesadas y una cabeza formada, además, por 2 pares de cadenas ligeras.

Unión neuromuscular. Potencial acción

Un potencial de acción viaja a lo largo de un nervio motor hasta sus terminaciones en las fibras musculares, donde se produce una unión neuromuscular (figura 29). En cada terminación, el nervio secreta una sustancia neurotransmisora, acetilcolina, en pequeña cantidad. La acetilcolina actúa sobre una zona local de la membrana de la fibra muscular, para abrir múltiples canales específicos de Na dependientes de ligando (acetilcolina). El Na fluye hacia el interior de la membrana de la fibra muscular en el punto de la terminación nerviosa. Esto inicia un potencial de acción a lo largo de la fibra muscular. El potencial de acción viaja a lo largo de la membrana de la fibra y se introduce por el interior llegando hasta el retículo endoplasmático (denominado en la fibra muscular, sarcoplasmático) produciendo la liberación de grandes cantidades de iones Ca que estaban almacenados en el interior del mismo. Los iones Ca inician fuerzas de atracción entre los filamentos de actina y miosina para que se deslicen entre sí por el proceso de contracción (que se tratará en el siguiente punto).

Pasada una fracción de segundo, los iones Ca son bombeados de nuevo al interior del retículo sarcoplásmico, donde se almacenan hasta la llegada de un nuevo potencial de acción. La retirada de los iones Ca produce el cese de la contracción muscular.

Fases contracción muscular

Todo el mecanismo de la contracción muscular tiene como objetivo que la hidrólisis del ATP se transforme en movimiento visible.:

– Fase de relajación: la cabeza de miosina hidroliza ATP dejando ADP y Pi unidos a la cabeza, formando un complejo de alta energía (cabeza miosina-ADP-Pi).

– Fase de contracción: ante la estimulación colinérgica (Acetil colina) y mediado por Ca, se produce la unión de actina-cabeza miosína-ADP-Pi .

– Fase de liberación Pi: el complejo anterior provoca la liberación del P¡ y esto se traduce en un impulso de activación. Se libera ADP y se produce un cambio conformacional de la cabeza de miosina con relación a su cola y produce una tracción de la actina de hasta 10 nm hacia el centro del sarcómero. Se forma el complejo actina-míosina de baja energía

– Fase de unión ATP: una molécula de ATP se une a la cabeza de miosina, formando un complejo actina~miosina-ATP.

– Fase de desacople de actina: la unión del ATP-miosina hace que se produzca poca afinidad por la actina . por lo que se libera para producirse una nueva fase de relajación (cuando se produce la muerte, la falta de ATP intracelular provoca que el complejo actina-miosina permanezca sin disociar y se produce una contracción permanente -rigidez muscular ” rigor mortis”).

Como resultado general se obtiene un deslizamiento de los filamentos de actina sobre los de miosina. Se produce una variación en la longitud de los sarcómeros entre el estado relajado y contraído. En el estado de relajación los extremos de los filamentos de acíina , que provienen de dos discos Z sucesivos apenas comienzan a superponerse entre sí, en tanto que los filamentos de miosina ya están superpuestos por completo. En el estado de contracción los filamentos de actina son tirados hacia adentro entre los filamentos de miosina, de modo que ahora se superponen entre si en una mayor extensión. Además los discos Z son atraídos hacia arriba por los filamentos de actina en dirección a los extremos de los filamentos de miosina. La estructura del sarcómero explica tanto la contracción muscular manifestada como acortamiento de banda I y zona H, como la elongación pasiva (aumento de la longitud de la banda I y de la zona Z) por estiramiento del músculo, en base a las alteraciones de la longitud del sarcómero y por medio del desplazamiento relativo entre filamentos gruesos y finos. Si la contracción es suficientemente intensa, la banda I y la zona H pueden llegar a desaparecer.

Fatiga muscular

Cuando un músculo se contrae repetidamente se agotan las reservas de energía que deben ser aportadas por la glucosa del glucógeno, con el consiguiente consumo de oxígeno. Si el ejercicio es muy intenso se agota el oxígeno y la glucosa sufre un proceso de degradación anaerobica (fermentación) donde se produce ácido láctico que baja el pH del medio, desactivándose las enzimas y quedando el músculo sin poder de contracción, el músculo está agotado.

5. PRINCIPALES ENFERMEDADES

Enfermedades propias de los huesos

Los huesos están en continuo crecimiento y destrucción sufriendo una constante remodelación. Las principales enfermedades se producen por trastornos relacionados con el metabolismo del calcio y del fósforo.

– Raquitismo y osteomalacia: el raquitismo en niños y la osteomalacia en adultos se deben a una descalcificación de los huesos, que se vuelven blandos y deformables. Causado por una dieta pobre en vitamina D, sobre todo en estados de movilización del calcio como ocurre en la lactancia y embarazo. También se puede deber a trastornos endocrinos con la producción de una cantidad anormalmente alta de paratiroidea (Hiperparotiroidismo) que regula la descalcificación ósea.

– Osteoporosis: en la edad avanzada la actividad de los osteoclastos supera los osteoblastos y se producen cavidades en los huesos mayores, por lo que se hacen frágiles y con cualquier pequeño accidente se producen fracturas (como la pelvis en ancianos). La etiología más frecuente es la alteración hormonal que se produce al llegar la menopausia y afecta el 30% de las mujeres mayores de 50 años. Se trata mediante terapia hormonal sustitutoria, vitamina D, suplementos de Ca y sales minerales, y mediante ejercicio físico.

– Osteomielitis: consiste en la destrucción de los huesos por una infección principalmente con Staphilococcus aureus. Se detecta con hemocultivos.

– Osteonecrosis: isquemia del hueso por diversas causas (traumatismo que impide la irrigación , cortisona, lupus…) que produce una falta de riego en el hueso y se necrosa. Puede afectar a la epífisis de varios huesos (hueso semilunar de la muñeca, cabeza femoral, cuerpo vertebral…

– Osteosarcoma: tumor maligno del tejido óseo.

– Osteoma: tumor benigno del tejido óseo

– Fracturas: son roturas de los las diáfisis, epífisis o superficie articular cartilaginosa de un hueso. Se pueden clasificar en cerradas, cuando los extremos de la fractura no desgarran la piel o abiertas, cuando los extremos si lo hacen. También se pueden clasificar según la desviación de los fragmentos acortamiento de los fragmentos óseos, alargamiento, rotación, desviación lateral o angular.

– Acromegalia: es una enfermedad endocrinológica que se caracteriza por el aumento desproporcionado de las extremidades, dolores articulares y alteración de las proporciones faciales. El término proviene del griego akron que significa extremidad, y megas que significa grande. Aparece exclusivamente en los adultos, y se debe a la secreción excesiva de hormona del crecimiento.

Enfermedades de la Columna vertebral

Cuando se habla de deformaciones de la columna vertebral hay que distinguir las deformaciones en el plano lateral o sagital, el cual divide al cuerpo en dos mitades simétricas y las deformaciones en el plano frontal. Dentro de las primeras están:

– Cifosis, es una desviación de la columna, en su segmento torácico, que aumenta la curva fisiológica (normal) de 20-40° hasta 50° de convexidad hacia atrás, apareciendo en algunos casos giba (joroba).

– Lordosis, es una desviación de la columna en su segmento cervical o lumbar, de convexidad hacia delante.

La deformación en el plano lateral más importante es la escoliosis, es una desviación con una curva lateral y rotación vertebral. En estas deformaciones intervienen los músculos del tronco, enfermedades de las vértebras o de los discos intervertebrales.

Otra enfermedad es la Lumbalgia, un dolor en la zona lumbar, asociado a un deslizamiento de un disco intervertebral (protusión o hernia discal), a una sobrecarga de un músculo o ligamento y que se puede asociar con una afectación del nervio ciático.

Enfermedades de la Cadera

Malformaciones de cadera en crecimiento

– Displasia congénita de cadera, donde se produce una alteración en la estructura de la cabeza femoral, del acetábulo (unión del fémur y cadera) o luxación de cadera.

– Enfermedad de Perthes, donde se produce una necrosis isquémica de la cabeza
femoral, produciendo una regeneración y calcificación anómala posterior.

Traumatismo de cadera

– Fractura del acetábulo: transmitida por la cabeza del fémur en un impacto recibido sobre éste.

– Fractura de la cabeza del fémur, por una luxación de la cadera, que suele pasar
desapercibida.

– Fractura del cuello del fémur, debidas a una caída sobre el lado dañado.

Enfermedades de las extremidades superiores

Hombro

– Lesión de los rotadores del hombro (manguito de rotadroes).

– Hombro congelado.

– Hombro doloroso, bursitis, tendinitis… por pequeños traumatismos repetitivos en deportistas.

Codo

Codo de tenista (epicondilitis), por continuo uso de brazos en posición elevada (tenistas, planchadoras…)

Muñeca y manos

– Enfermedad degenerativa del hueso semilunar.

– Enfermedad de Dupuytren: es una hipertrofia y contractura de los tendones de la palma de la mano, que produce cuerdas y nodulos, originando una retracción irreductible de los palma y dedos de la mano.

Enfermedades de las extremidades inferiores

– Rodilla: Lesiones de menisco y de rótula, lesiones de los ligamentos cruzados anterior y posterior.

– Pies:

· Deformidades

o Pie zambo: con una alteración del tamaño, forma y posición de los huesos del
tarso, fundamentalmente del astrágalo, produciendo que el pie se mete hacia
adentro (aducción) y se levante (supinación), además de ponerse de puntillas
(equino) y ser cavo. Pie cavo: aumento de la bóveda plantar, pie equino y
talón hacia afuera (varo). Se acompaña con dedos en garra.

o Pie plano: disminución o desaparición de la bóveda plantar y una desviación
del talón hacia adentro (valgo)

· Dolores

o Talalgias: dolores en el talón (hueso calcáneo) por inflamaciones, espolones
calcáneos.

o Metatarsalgias: dolores en la parte anterior del pie, como ejemplo tenemos
Hailux valgus (juanetes) consiste en una desviación medial del primer
rnetatarsiano y una desviación lateral del dedo gordo del pie. Se produce casi
exclusivamente en las sociedades que utilizan zapatos, implicando al calzado
estrecho como primera causa.

Artropatías

– Artrosis: enfermedad degenerativa de una articulación no inflamatoria, que afecta al cartílago articular, formación de hueso nuevo en la superficie y fibrosis de la cápsula articular y ligamentos. Se caracteriza por una rigidez articular, con dificultad de movimientos y dolor cuando hay una sobrecarga en la articulación. Aparece con la edad, a partir de los 55 años. La causa se debe a un sobreesfuerzo continuado, a un déficit nutritivo del cartílago o a una anomalía bioquímica en el cartílago. Es deformante cuando se producen osteofitos, o sea, se forman acumulaciones de sustancia ósea en la periferia de la articulación afectada. Es más frecuente en cadera, columna vertebral y
rodilla. Se trata con cirugía (prótesis artroplástica), rehabilitación funcional y
con sulfato de glucosamina para regenerar el cartílago.

– Artritis reumatoide: es una enfermedad inflamatoria crónica de origen desconocido (posible autoinmune, que ataca a sus propios cartílagos), que afecta a articulaciones sinoviales y a vainas tendinosas. Es progresiva, comenzando por articulaciones menores y de forma simétrica se extiende al resto. Es una enfermedad invalidante que empeora con el frío y produce rigidez matutina en manos y muñecas. Se ha tratado con antiinflamatorios, corticoides e inrnunosupresores, recientemente con anticuerpos monoclonales y proteínas inhibidoras del factor de necrosis tumoral.

– Artritis úrica: enfermedad inflamatoria debida a un trastorno del metabolismo, por el que se depositan cristales de urato (derivados del ácido úrico, no eliminado en orina por exceso proteico en la dieta) en el cartílago articular.

– Traumatismos articulares:

· Esguince, es un alargamiento, desgarro o arrancamiento de un ligamento que
forma una articulación, por recibir una fuerza con una magnitud y un tiempo que
superan su resistencia mecánica, pero sin pérdida de contacto entre las superficies articulares.

· Luxación es una pérdida de contacto entre las superficies articulares de un modo permanente.

Musculares

Miastenia Gravis es una enfermedad que se caracteriza por afectar a la unión neuromuscular, impidiendo que se transmitan señales desde las fibras nerviosas a las fibras musculares. Es una enfermedad autoinmune en la que los linfocitos T desarrollan anticuerpos frente a la acetiícoíina o proteínas receptoras de éstos en las fibras musculares. De esta forma se impide que se produzca suficiente acetiícoíina para que se inicie la despolarización y no ocurre un potencial de acción. El cuadro clínico es de; caída de los párpados superiores(ptosis), visión doble (diplopía), dificultad en la deglución (disfagia) dificultad para hablar (disartria) y debilidad con cansancio muscular generalizado. Comienza con problemas en los músculos oculares y la faringe y continúa con debilidad progresiva hasta la parálisis de los músculos respiratorios y la muerte. Se puede tratar con fármacos anticoliuesterasas como la neostigmina o la fisostigmina, de tal forma que la escasa producción de acetiícoíina no se destruye y se llega a producir una despolarización con un potencial de acción, pudiéndose llevar una vida casi normal. En los casos muy graves se puede extirpar el timo (timectomía)

Parálisis periódica hiperpotasémica e hipopotasémica

Son enfermedades debidas a la elevación o disminución de los niveles de potasio en sangre. A concentraciones alteradas de potasio en sangre se llega a modificar la capacidad de la acetilcoíina para iniciar cambios eléctricos en la membrana postsináptica, produciéndose la parálisis de estos pacientes.

Hipersensibilidad por denervación del músculo esquelético

Dos semanas después de la denervación se produce el desarrollo de nuevos receptores para la aceticolina por todo el músculo, de tal forma que la aplicación externa de acetilcolina. En localizaciones distintas a las de la unión neuromuscular, produciría la contracción del músculo.

Traumatismos musculares

Pueden sufrir un traumatismo abierto, herida incisa o contusa y cerrado; contracturas (puesta en tensión sin lesión anatómica), elongación (estiramiento de las fibras musculares por encima de las posibilidades del músculo pero sin rotura), desgarro (rotura de varias fibras musculares), contusión (por traumatismo directo), rotura (rotura de varios fascículos musculares o de todo el músculo, con desarrollo de hematoma).

Otras enfermedades musculares

– Atrofia: disminución del número y volumen de las fibras del músculo, sin
afectar a la anatomía del mismo.

– Retraccción: acortamiento del músculo por lesión anatómica.

– Síndrome compartimental: debido a una hiperpresión dentro de un espacio cerrado que contiene huesos, masas musculares, vasos y nervios, siendo los compartimentos rnás afectados los antebrazos y las piernas.

6. HÁBITOS POSTULARES ADECUADOS

Existen hábitos no adecuados que pueden afectar al aparato locomotor. Podemos hacer una aproximación dividiéndolos en dos grandes grupos: hábitos dietéticos y hábitos posturales. Los dietéticos comprenderían aquellos que se relacionan con la falta de vitamina D (o su síntesis a partir de provitaminas) y los relacionados con el calcio, por su falta en la dieta o problemas de absorción intestinal. Pero, en este apartado nos centraremos en los hábitos posturales, que adoptamos cuando realizamos determinadas actividades o ejercicios

Columna vertebral

Se debe procurar que se encuentre lo más recta posible, por lo que deberemos observar su disposición al realizar determinadas actividades, como:

– Sentados en una silla. No debemos hacerlo en el filo del asiento, ni la cabeza recostada, puesto que se acentuaría las curvaturas de la columna. Las rodillas deben quedar más altas que las caderas y los pies apoyados completamente en el suelo.

– Al estudiar o leer. Los libros deber estar a la altura de la vista para que no se
resienta la columna cervical al estar inclinada para leer sobre la mesa.

– Al empujar un peso. Se debe de hacer:

· De cara. Con una rodilla flexionada y la otra pierna recta, ai igual que la espalda.

· De espaldas. Con el cuerpo recto.

– Al tomar un peso del suelo. Se cogerá agachándose y flexionando las piernas
hasta llegar con las manos a la base del objeto y mantener en todo momento la
espalda recta. Se transportará con la espalda recta, junto al cuerpo.

– Objetos situados en un estante elevado. Hacerlo con escalera o banco, antes que estirarse hacia arriba y atrás para alcanzarlo.

Extremidad inferior

– No usar tacones altos. Provocan deformaciones en los pies, retracciones en el tendón de Aquiles y músculos de la pantorilla y deformaciones en la columna vertebral.

– No usar zapatos estrechos y puntiagudos. Producen la parición de hallux valgus.

– Zapatos infantiles. Con talón reforzado, consistentes y con cordones para sujetar el pie y evitar las terceduras y evitar los pies planos.

– A la hora de caminar. Se debe realizar erguido, sin mover los hombros, con la mirada al frente haciendo coincidir la cabeza con el eje de la columna, con la pelvis hacia delante y los pies rectos.

– A la hora de permanecer largo tiempo de pie desarrollando una actividad. Debe evitarse tener apoyado los dos pies juntos durante un largo periodo de tiempo, por lo que se deberá mantener un pie elevado apoyado sobre un banco o taburete pequeño y se debe intentar mantener el eje cabeza- cuerpo alineado.

Articulaciones

Las manos y muñecas no deben ejercer mucha fuerza durante tiempos prolongados, ya que se pueden resentir. Por ejemplo llenar una olla después de ponerla al fuego para evitar su transporte pesado, llevar dos maletas pequeñas en vez de una grande, empleo de aparatos que faciliten las actividades diarias: abrelatas automáticos, destornilladores electrícesete…

Prevenciones generales

– Dormir en la cama. Que sea sobre colchón duro. Posición de lado con la pierna superior semiflexionada y una delgada almohada bajo la nuca, es la más adecuada .Dormir boca abajo (prono) acentúa la curvatura natural de lordosis lumbar, para deshabituarse a esta posición se puede elevar los pies de la cama.

– Realizar ejercicio físico. Se deberán de hacer correctamente, empezando por estiramiento y calentamiento, continuar por menos violentos y no sobrecargar huesos y músculos. Realizar ejercicio frecuentemente y de baja intensidad antes que poco frecuente y de impacto.

– El peso corporal debe ser adecuado .El sobrepeso produce problemas en caderas, rodillas v tobillos durante el crecimiento.

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