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Tema 35 – El pensamiento político moderno: del humanismo a la ilustración

El final de la época medieval está caracterizado por una larga crisis económica que va a acelerar un proceso de descomposición del sistema social, económico y político. Todo esto va a influir en la aparición de un sistema nuevo de mentalidades que pronto tienen un reflejo en nuevas formas de pensamiento. Una segunda característica importante del final de la época medieval es la pérdida del monopolio del conocimiento que tenía la Iglesia, que se va traspasando a los laicos. De esta forma el saber conservado por el clero durante muchos siglos vuelve a manos de personas ajenas a la institución, renovándose.

Los nuevos tiempos hacen regresar conceptos perdidos en Antigüedad. El de Estado, disuelto en las monarquías feudales, donde el poder era fragmentado y repartido entre muchas personas que ocupan pequeñas parcelas de él. En el siglo XVI surgen monarquías fuertes que van a configurar lo que se llama el Estado Moderno. El embrión de nuestro actual Estado, en el que las funciones fiscales, judiciales y militares van siendo monopolizados por la corona. Este Estado va a precisar de una fundamentación ideológica que va a ser la Teoría del Estado, que se configura en el humanismo y llega hasta el despotismo ilustrado del XVIII. Por otro la do, el individuo, que había sido relegado como consecuencia de una doctrina religiosa que solo valora la vida más allá de la muerte y no la del mundo terreno, despreciando los placeres y glorias terrenales. El humanismo considera que el hombre es el centro del universo, como ya lo consideraron los griegos en la época clásica, relegando a un segundo plano lo religioso. También se configura un pensamiento político en torno al individuo, el Derecho Natural, que, inventado en el siglo XVI, llega a su culminación con la aplicación de las ideas ilustradas en las revoluciones norteamericana y francesa. La Teoría del Estado y el Derecho Natural, son la base de todo el pensamiento político de la edad moderna, mezclándose en los autores los conceptos de una y otra.

SIGLO XVI

El primer teórico sobre el poder político en el Renacimiento es Nicolás Maquiavelo (1469-1527), quien sienta las bases de la Teoría del Estado. Su pensamiento político no es del todo uniforme y varía conforme cambia la situación en Florencia. En sus estudios sobre Tito Livio, y siguiendo a Aristóteles, se decanta por un sistema intermedio de gobierno, donde el poder se reparta entre Príncipe, los grandes y el pueblo. Sin embargo, cuando en 1519 se reinstaure la república en Florencia con la victoria de los Medicis, aconseja que se titulen por un tiempo Príncipes, hasta que se vuelva a una situación normal. Cuando la materia (la población) está corrompida se precisa que la forma (el Príncipe) sea enérgica, para hacer volver a la materia a la forma. Para esto se legisla sin contar con la materia, hasta que al final el Príncipe pueda retirarse, sin ninguna ambición. Aquí aparece la Razón de Estado, que surge como teoría política en el Renacimiento. Se da así un relativismo moral. La violencia no es intrínsecamente perversa, puede ser buena si es constructiva. Un Príncipe enteramente bueno debe ser capaz de cometer actos violentos por el bien común. “Aunque le acusan los hechos, le excusan los resultados”. Los primeros pasos de Maquiavelo en su teoría política los da con sus “Discorsi” sobre las décadas de Tito Livio. Reconoce que en su tiempo se da una ceguera a la hora de imitar los modelos políticos antiguos porque el relato histórico les resulta letra muerta. Maquiavelo, admirador de la Antigüedad, plantea su proyecto con sus comentarios sobre la historia de Roma. En el panorama de finales del siglo XV y principios del XVI es cuando sucede el hallazgo de un nuevo concepto: la idea de “razón de estado”. Su significación no es otra que la de haber encontrado un mecanismo o ley universal (logos) que confiere orden a la política y a su expresión por excelencia, el Estado. No se trata ahora de construir la realidad en relación a concepciones y conceptos tradicionales de las cosas (Dios, diablo, etc.) si no que se ordena una realidad política en torno a una nueva finalidad, una causa última que no es otra que la de acumular poder para ser obedecido, para mandar a los hombres. El Príncipe de Maquiavelo debe ser un hombre enérgico, sin escrúpulos y, por momentos, cruel. No debe en ningún momento dudar en el uso de la fuerza si con esto consigue devolver el orden a la república.

El Derecho Natural nace como doctrina en la llamada escuela de Salamanca, también conocida como Segunda Escolástica. Está formada por los dominicos Francisco de Vitoria y Domingo de Soto, seguidos de dos generaciones de discípulos, de entre los que destacan los jesuitas Suárez y Mariana. Esta escuela llena el pensamiento político en la Monarquía Hispánica desde el segundo cuarto del siglo XVI al primero del XVII . Se interesan por muchos temas, pero tienen un proyecto común: Ala elaboración de una filosofía moral racionalista basada en una interpretación aristotélica y tomista de la ley natural@ (Pagden). Los Jusnaturalistas españoles separan la sociedad civil de la religiosa. Esta sociedad civil tiene por objetivo tender al bien común. Para Francisco de Vitoria (1483-1546) la soberanía procede del derecho natural y la tienen todos los pueblos por lo que todos los hombres son sujetos de derecho aunque no sean cristianos. El Estado es soberano y transfiere su soberanía al gobernante, el cual debe someterse a las leyes del cuerpo político. Según Francisco Suárez (1548-1617) el hombre crea y destruye sus propios edificios políticos. Juan de Mariana, antepone el poder de la república al del príncipe, Ael poder real, si es legítimo, ha sido creado por el consentimiento de los ciudadanos … ha de ser limitado desde un principio por leyes y estatutos, afin de que no se exceda en prjucio de sus súbditos y degenere en tianía@. Justifica el asesinato de un gobernante si este se ha convertido en tirano. Esta doctrina está vinculada con la orden jesuítica, por lo que es tenida por sospechosa entre los protestantes de estar detrás de una cierta violencia política, como los asesinatos de Guillermo de Nassau (1584) y Enrique IV de Francia (1610). Uno de los debates principales que protagoniza la Aescuela de Salamanca@ es el de los derechos de los indios. Este debate está en la base de todos los estudios publicados que dan lugar a la configuración teórica del Derecho Natural.

En el siglo XVI resurgen los discursos sobre los sistemas políticos utópicos, que tienen su origen en la Antigüedad, en La República de Platón. La Utopia (1516) de Tomás Moro, da nombre a las demás, es una visión crítica de la sociedad europea del momento. Ataca el afán de lucro, y propone una sociedad sin dinero, sin propiedad privada, donde los beneficios del trabajo se reparten en la comunidad. No difiere mucho del sistema platónico. Ya en el siglo XVII, Campanella es otro autor utópico, que trató que llevar a la práctica su gobierno utópico mediante una rebelión de frailes en el Nápoles de 1599, lo que le costó treinta años de cárcel. Escribió sobre la irremisible monarquía universal que alcanzaría España, hasta que libre de la cárcel, huye a Francia y escribe para Luis XIII afirmando que la monarquía universal será francesa.

SIGLO XVII

Siguiendo los principios de la Teoría del Estado, hay en el XVII dos autores principales, con principios teóricos bien diferentes. Bossuet fue uno de los profesores de Luis XIV. En Francia había una opinión formada por las noticias de las revueltas en Inglaterra y la inestabilidad de la Fronda. Bossuet dice que los hombres no se aman por el Pecado Original, para corregir esto se necesita una autoridad fuerte. Al ser el rey origen de todo derecho su monarquía no puede ser compartida, es por tanto, absoluta. Solo hay una alternativa, monarquía o anarquía. Los súbditos no deben examinar la conducta regia, pues solo es responsable ante Dios. Las ideas de Bossuet son el fundamento teórico de la monarquía absoluta de Luis XIV en Francia. En Inglaterra, Hobbes en el Leviatán (1651) abomina de la guerra civil y el desorden, y propugna una sola autoridad fuerte. Esta autoridad basa su poder en la exclusividad de la violencia por renuncia de cada uno a la suya particular. Todos los hombres, que ven a los demás como rivales, delegan su capacidad de violencia en uno solo, el Estado, quien vigila la renuncia a la violencia entre personas. Los individuos ceden sus derechos naturales al Estado.

El Derecho Natural es defendido por Locke (1632-1704), que se opone a lo planteado por Hobbes en el Leviatán, gracias al cambio político sucedido en Inglaterra. Hace una justificación de la revolución. Los hombres se reúnen en sociedad por necesidad, y esta es el resultado de un contrato libre, donde se respetan los derechos naturales del hombre: vida, libertad y propiedad. La política es una búsqueda de la felicidad que reside en la paz. Separa poder legislativo y ejecutivo, supeditando el segundo al primero, también preconiza la separación de Iglesia y Estado y la libertad de conciencia y culto. Si el poder viola los derechos naturales, los súbditos pueden sublevarse. Otro autor importante en la misma línea es Spinoza (1632-1677). Para él, la función del Estado es pura y simplemente la de garantizar la paz y la seguridad; se sigue de ello que el mejor Estado es aquel en que los hombres viven en concordia y en el que sus derechos no son violados. Se precisa de libertad política y religiosa, prefiriendo el gobierno democrático.

SIGLO XVIII

El Despotismo Ilustrado es la incorporación de las ideas ilustradas dentro de la monarquía absoluta. Sigue por tanto la línea de la Teoría del Estado. En lugar de estar el Estado al servicio de las Luces, las Luces se ponen al servicio del Estado. Se trataba de conseguir el progreso de la nación, convenciendo a los gobernantes de cual era el camino a seguir. Es más fácil convencer a un príncipe que a una nación. Consideraban que el bienestar del pueblo solo puede tener su origen en el trono. Los reyes europeos van poniendo en puestos de gobierno a distintos ilustrados, para que con sus ideas de progreso y conciliación, lleven la nación a ser más poderosa. Mientras el ilustrado quería crear una comunidad de todos los hombres, los monarcas ven en los ilustrados quien puede hacer progresar su nación para hacerla más poderosa, salvando además las críticas de la naciente opinión pública.

Herederos del Derecho Natural son en este siglo David Hume y la Ilustración. Hume (1711-1776) considera al estado como un agregado de individuos, que están unidos por unas convenciones o costumbres sociales heredadas, y no en virtud de un contrato del pasado remoto. Sin variar los criterios de obediencia y obligación política, cambia el contrato por el hábito. Destaca también el utilitarismo, pues la sociedad es el lugar donde los hombres van satisfaciendo sus necesidades. Escoge el sistema democrático por escepticismo. La Ilustración se desarrolla entre la revolución inglesa de 1688, y la francesa de 1789, teniendo su momento culminante en torno a 1750. Es un movimiento espiritual que entronca con el Humanismo y surge del racionalismo del XVII. Cree encontrar en la razón el instrumento adecuado para el desarrollo del hombre. Para los ilustrados aplicar la razón era ejercitar el espíritu crítico y rechazar las tradiciones que se fundamentaban en un principio de autoridad o en su dilatado pasado. Creían que la difusión entre los hombres de los conocimientos útiles conduciría al progreso. La principal influencia que van a tener es de Inglaterra y el individualismo de Locke. Desde Francia se divulgan las nuevas ideas surgidas en Inglaterra y Holanda. Voltaire en sus Cartas Inglesas muestra el clima intelectual de tolerancia que se da en las Islas. Quiso revolucionar la historia, porque la Ilustración debía modificar la conciencia de los hombres y lograr la transformación del mundo. Montesquieu también tendrá influencia inglesa. En su obra El Espíritu de las Leyes estudia la sociedad con un método experimental, renunciando a Dios. Destaca la tolerancia inglesa, que atribuye a la separación y limitación de poderes. Rousseau plantea el origen de la desigualdad social y el estado de la naturaleza. En el origen los hombres vivían como bestias y sus diferencias eran solo biológicas. Con el crecimiento demográfico los hombres se organizan en sociedad, y esta hace cambiar la naturaleza del hombre. Superados los tiempos del bienestar la agricultura y la minería hacen que algunos acumulen riquezas. La desigualdad aparece por causa de la propiedad privada. Así se crean las leyes para la protección de la propiedad privada de los ricos. El Contrato Social aparece cuando los miembros de la sociedad se asocian para defender en común a las personas y bienes. Es un acuerdo entre el individuo y la comunidad de los hombres. Vuelve sus ojos a la comunidad como sujeto de derecho político.

CONCLUSIÓN

La Constitución de los Estados Unidos (1787)

En la costa atlántica de Norteamérica establecieron los ingleses a lo largo del siglo XVII, varias colonias. Teniendo todas ellas un alto grado de autonomía política, estaban, sin embargo, sometidas al monopolio comercial de la metrópoli. Un estricto ordenamiento prohibía la producción de gran número de manufacturas y tasaba con impuesto los productos importados. Además el gobierno británico, dictaba de forma caprichosa y arbitraria, las disposiciones sobre el comercio y los impuestos con las colonias. La Guerra de los Siete Años (1756-1763), dejó al gobierno británico en una situación económica precaria. En lugar de valorar la victoria de los colonos norteamericanos, el gobierno de la metrópoli decidió en 1765, establecer una nueva tasa de aduanas y el impuesto del timbre. Desoía de esta forma todas las solicitudes de liberalización económica hechas desde América. De esta manera, entre los años 1765 y 1776 se suceden las pruebas de soberbia del gobierno de Londres y los desórdenes y disputas en las colonias. En 1773 se comienzan a enviar tropas británicas, cuando se respira ya un ambiente de auténtica insurrección.

La ruptura está marcada por dos episodios significativos. El primero fue la Declaración de Derechos de Virginia, en junio de 1776.

Artículo 1.- Todos los hombres nacen libres e independientes: tienen unos derechos ciertos, esenciales y naturales, de los que no pueden privar ni despojar a sus descendientes por ningún contrato. Estos derechos son: gozar de la vida y la libertad y de los medios necesarios para adquirir y poseer propiedades, así como intentar conseguir la felicidad y la seguridad.

Artículo 2.- Toda autoridad pertenece al pueblo y, por consiguiente, emana de él: los magistrados son sus mandatarios, sus servidores, y responden ante él en todo momento.

Artículo 3.- El Gobierno tiende o debe tender al bien común, la protección y la seguridad del pueblo, de la nación o de la comunidad. Cuando un gobierno se siente incapaz de cumplir este cometido o no esté de acuerdo con él, la mayoría de la comunidad tiene derecho indudable, inalienable e imprescindible de reformarlo, cambiarlo o abolirlo, de la manera que considere mejor para lograr el bien común.

Un mes después, el 4 de julio se hace en Filadelfia la Declaración de Independencia. Estos dos textos revelan una clara influencia de los ilustrados franceses, que bebieron de las fuentes de los pensadores ingleses desde Locke. Finalmente, en 1787 es aprobada la Constitución, donde se recogen todas las ideas ilustradas importadas de Francia.

La Revolución Francesa

Durante todo el siglo XVIII en Francia, la clase de los no privilegiados se había ido enriqueciendo y tomando un papel protagonista en las relaciones económicas. Esto no se traduce en la adquisición de poder político. Cuando la monarquía se encuentra con una situación económica insostenible, trata de tomar fondos de las clases privilegiadas, a lo estas se oponen de forma vehemente. Ante la negativa de la nobleza y el clero de perder sus beneficios fiscales, Luis XVI se ve obligado a reunir los Estados Generales. El inmovilismo privilegiado lleva al Tercer Estado a tomar el camino de la violencia, y en 1789 toma el poder por la fuerza. Sin embargo, no es hasta 1792 cuando se radicalizan las posiciones de los revolucionarios. Entre 1789 y 1792 se experimenta con las ideas de los ilustrados, pero el peligro de invasión extranjera hace que suban al poder los más intransigentes. Finalmente la revolución desemboca en el Imperio de Napoleón, triunfo y fracaso de la revolución. Es un triunfo llevar a un individuo solo por su mérito hasta la máxima función del Estado. Supuso además la exportación a todo el continente europeo del ideal del liberalismo político.

BIBLIOGRAFÍA

GINER, Historia del pensamiento social, Barcelona, Ariel, 1969.

HAZARD, La crisis de la conciencia europea (1689-1789), Madrid, Alianza, 1952.

PAGDEN, A., El imperialismo español y la imaginación política, Barcelona, Planeta, 1991.

PEREZ SAMPER, Las monarquías del absolutismo ilustrado, Madrid, Síntesis, 1993.

TOUCHARD, Historia de las ideas políticas, Madrid, Tecnos, 1979.

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