Tema 22 – Expresión de la causa, la consecuencia y la finalidad

==INTRODUCCIÓN==

Las proposiciones para la expresión de la causa, la consecuencia y la finalidad han sido tradicionalmente incluidas dentro de las subordinadas adverbiales, a pesar de no equivaler a un adverbio, por ello la gramática tradicional prefiere evitar el enfoque tradicional en el que esta categoría sintáctica es un “cajón de sastre” que permite no alterar la básica distinción entre oraciones coordinadas y subordinadas, y propone una clasificación más detalladas para las segundas, a saber:

Oraciones subordinadas sustantivas

Oraciones subordinadas adjetivas

Oraciones subordinadas adverbiales:

Adverbiales propias: De tiempo, lugar y modo

Adverbiales impropias: De causa, finalidad, concesión, condición, comparación y consecutivas.

Más allá de este planteamiento que respeta todavía la dicotomía entre subordinación y coordinación se abre el enfoque basado en la funcionalidad e interrelación de las proposiciones entre sí, de manera que se puede hablar de tres tipos de oración compleja, la coordinada, en la que ambas proposiciones son independientes entre sí, la subordinación, en la que una proposición es dependiente de la otra, y la relacional intermedia, en la que ambas proposiciones se requieren mutuamente.

Aunque el planteamiento ya existe, no se ha llegado a un acuerdo sobre qué proposiciones se incluirían en este tercer tipo de construcción oracional compleja ya que en muchos casos las construcciones de finalidad y causa son analizadas directamente como complementos circunstanciales del verbo principal (y por tanto como adverbiales, según el enfoque clásico), mientras las oraciones consecutivas presentan dos variedades:

-Oraciones cuya consecuencia no depende de la intensidad o el grado de la principal: “Estudié, por tanto, aprobaré”

-Oraciones cuya consecuencia surge directamente de la intensidad con que se produce la oración principal: “Corrió tanto que llegó el primero”

==ESTADO DE LA CUESTIÓN==

===Enfoque Esbozo R.A.E.===

A pesar de que la R.A.E. establece la clasificación sobre criterios nocionales-lógicos (de base semántica), en la que las oraciones pueden ser simples o compuestas, según el número de verbos en forma personal que presenten, distinguiéndose entre las compuestas según sea la relación entre las diferentes oraciones que la forman y los nexos que se empleen para mostrar dicha relación, debemos tener en cuenta la interferencia de criterios sintácticos en algún caso.

-Yuxtapuestas: No mantienen dependencia sintáctica entre los enunciados u oraciones que la forman, y tampoco se representa la relación a través de nexos.

-Coordinadas. NO mantienen dependencia sintáctica entre los enunciados u oraciones que la forman, pero atendiendo al tipo de nexos que aparecen, se clasifican en: Copulativas, distributivas, disyuntivas o adversativas (a su vez, restrictivas o exclusivas)

-Subordinadas. Mantienen una dependencia sintáctica entre los enunciados u oraciones que la forman, atendiendo al tipo de dicha relación y a los nexos en que aparece expresada, pueden clasificarse en:

Sustantivas: De sujeto, objeto directo o complemento nominal/ adjetival

Adjetivas especificativas o explicativas

Adverbiales o circunstanciales: De lugar, tiempo, modo, comparativas, condicionales, concesivas, causales, consecutivas y finales.

El Esbozo considera también que entre las construcciones complejas coordinadas y las subordinadas existe un espacio indiferenciado, en el que nos encontraríamos las oraciones compuestas con nexos como la conjunción “y” o como las conjunciones de relación causal y consecutiva. En el caso de las causales debe señalarse la existencia semántica de oraciones de tipo coordinado y de tipo subordinado, que obedecen a la clasificación gramatical latina, en la que existían nexos distintos para la expresión de la causa lógica (coordinada) y la causa como motivo determinante de la acción (subordinada); lamentablemente la gramática romance simplificó los nexos y esta distinción sintáctica se perdió.

Por otra parte, dentro del grupo de las oraciones complejas, las más problemáticas son las clasificadas tradicionalmente como circunstanciales (al describir una circunstancia del verbo del que dependen), o adverbiales, al considerar que la expresión de la circunstancia verbal era equivalente a esta categoría gramatical, si bien, también el sustantivo puede desempeñarla.

Roca Pons intenta solucionar este problema de clasificación creando dos subgrupos en las oraciones compuestas subordinadas de tipo circunstancial, el primero formado por las adverbiales propiamente dichas, al ser equivalentes a un adverbio, y el segundo por las que no pueden considerarse equivalentes a esta categoría gramatical, si bien desempeñan funciones comunes; entre éstas últimas se hallan las oraciones causales, las consecutivas y las finales, que nos ocupan en este tema, además de las concesivas y las condicionales.

Subordinadas circunstanciales:

Adverbiales propias: Lugar, tiempo, modo, comparativas

Adverbiales impropias: Causales, concesivas, finales, condicionales y consecutivas.

===Enfoque Marcos Marín (innovación)===

El enfoque de Marcos Marín se basa en criterios semánticos, además de morfo-sintácticos, por lo que se puede afirmar que se trata de un planteamiento ecléctico.Para este lingüista la clasificación debe distinguir entre oraciones simples y compuestas, éstas últimas formadas por proposiciones que pueden ser:

-Coordinadas: Unión de proposiciones de la misma clase, mediante nexos (conjunciones) coordinantes o propios. Pueden clasificarse, a su vez, en: Copulativas, disyuntivas, adversativas correctivas, adversativas excluyentes, causales y consecutivas o ilativas. Ésta es una de las diferencias con respecto al planteamiento tradicional.

-Yuxtapuestas: Unión de proposiciones de la misma clase, sin nexo de ningún tipo, pero que, semánticamente, pueden equivaler a alguno de los tipos de las oraciones coordinadas o subordinadas.

-Inordinadas: Es otra de las innovaciones con respecto al planteamiento de la gramática tradicional, ya que define un tipo de unión de proposiciones en la que una de las mismas sustituye un elemento estructural de la oración simple, por lo que se trata de oraciones que se generan a partir de una oración matriz (simple) en la que se transforma sólo una parte de los constituyentes, y cuyo nexo es un relacionante, como ocurre en:

Expresión de la causa, la consecuencia y la finalidad

Cocina para su familia (o. Simple: matriz)

Cocina para que ellos disfruten en el banquete (proposición inordinada: C.C. finalidad)

Pueden ser clasificadas, atendiendo a un criterio semántico-funcional, según el elemento al que sustituyen, en:

-inordinadas sustantivas: de sujeto, de objeto directo, circunstancial o con término preposicional (en las que se incluirían algunas causales y consecutivas y las oraciones finales)

-inordinadas adjetivas: relativas (propias o circunstanciales), de participio y de gerundio.

-Subordinadas: Se trata de proposiciones que complementan la oración principal, en vez de sustituir a algún elemento estructural. Toma la clasificación de Gili Gaya, basada en un criterio semántico, por lo que distingue:

Circunstanciales: Tiempo, modo y espacio

Cuantivativas: Comparativas y consecutivas

Causativas: Condicionales , concesivas y causales .

Esta clasificación no aclara demasiado dónde localizar y estudiar las oraciones finales, consecutivas y causales, por lo que, más que aclarar el tema, puede llegar a complicarlo todavía más.

===Enfoque Estructural-funcional (César Hernández)===

El planteamiento de César Hernández, basado en el enfoque funcionalista, es opuesto a los dos anteriores; para este lingüista, la oración es un todo unitario o estructura en el que las diferentes unidades se relacionan funcionalmente; este macrosigno lingüístico tiene independencia semántica, gramatical y fonica o de entonación y puede incluir en su interior varios nexus o proposiciones. Como vemos rechaza el planteamiento y la clasificación de la gramática tradicional al considerar que mezclaban criterios funcionales y gramaticales (funciones y clases de palabras)

Ya no habla de oraciones simples y compuestas tampoco, pues considera que esta división no tiene sentido funcionalmente, sino de los diferentes tipos de relación que pueden establecerse entre los componentes de una “macrounidad”, así, cuando los elementos relacionados lo están a través de un conjuntor (conjunción coordinativa) al mismo nivel, hablaremos de coordinación, mientras que, si se trata de un desarrollo de la macrounidad a través de un nexus o proposición, hablaremos de subordinación.

La proposición subordinada, así entendida, puede definirse como un sintagma nominal o alguno de sus elementos, desempeñando cualquier función, en forma de nexus (que adopta, por recursividad, forma de oración, a pesar de carecer de independencia semántica, gramatical y/ o fónica) en la oración a la que se somete completándola en su significado.

La clasificación propuesta por César Hernández es la siguiente:

-Yuxtapuestas: que pueden ser asindéticas o trabadas

-Coordinadas: que pueden ser copulativas, adversativas o disyuntivas

-Subordinadas: que pueden clasificarse según la función que desempeñen en la oración en la que se integran y desarrollan:

-Función de núcleo, todos ellos sintagmas nominales transformados en oraciones. Puede tratarse de SN1 SUJETO, SN2 ATRIBUTO, SUPLEMENTO

U OBJETO DIRECTO, SN3 OBJETO INDIRECTO, SN4 CIRCUNSTANCIAL DE TIEMPO, LUGAR, MODO, AGENTE, CONDICIONAL, CONCESIVO, FINAL O CAUSAL. Modifican al verbo.

Te lo enviaré para que lo veas Subordinada final con función de núcleo (SN4)

Le premiaron por que hizo el trabajo Subordinada causal con función de núcleo (SN4)

-Función de adyacente, que pueden ser sintagmas adjetivos transformados en oraciones o bien sintagmas nominales en aposición con función de adyacente o “modificador indirecto” ADY-SN4 DE TIEMPO, LUGAR, MODO, AGENTE, CONDICIONAL, CONCESIVO O FINAL. Estas oraciones tienen como elemento más representativo el relacionante “Que” y modifican al sustantivo.

Te lo enviaré a fin de que lo veas. Subordinada S.N. núcleo de S.prep. adyacente del SN4 final.

Le premiaron por lo bien que hizo el trabajo Subordinada SN adyacente de SN4 causal.

-Función de adyacente de un sintagma cuantificado, como los elementos consecutivos y comparativos, que modifican a un sustantivo.

==EXPRESIÓN DE LA CAUSA==

La causa puede ser definida como el motivo o razón por el que ocurre la acción verbal, si bien, este contenido puede expresar matices semánticos muy variados, como el instrumento, la procedencia, el cambio y la relación local, e incluso otros matices ajenos al causal propiamente dicho, como el consecutivo.

La gramática tradicional considera que sus formas de expresión son el sintagma preposicional (con función circunstancial e introducidos generalmente por las preposiciones “por” o “con” o bien por las locuciones prepositivas “a causa de”, “gracias a” o “debido a”) y la proposición subordinada causal, debiendo distinguirse en estas últimas entre las causales propiamente dichas, llamadas así por indicar la causa real de lo expresado en la oración principal y las explicativas, en las que se expresa la causa de haber dicho lo que se ha dicho.

Ha llovido porque el suelo está mojado (por eso digo que el suelo está mojado)

Ha llovido a causa del suelo mojado El suelo mojado no es la causa real de que haya

llovido.

Ha llorado a causa de tus gritos La causa real de su llanto son tus gritos.

Ha llorado porque has gritado.

El enfoque novedoso de Marcos Marín en su Aproximación a la Gramática Española no es demasiado claro para las oraciones causales, ya que las clasifica, siguiendo a Gili Gaya, tanto entre las coordinadas como entre las inordinadas y las subordinadas, siendo en todos los casos circunstanciales en su función, tal como señalaba la gramática tradicional.

Para César Hernández, desde su estudio funcional, no se trata más que de unidades con función de SN4 o circunstancial bien nuclear o bien adyacente.

Los enlaces o conjunciones causales más frecuentes son:

-Primitivos: Conjunción introductora de una subordinada sustantiva con función circunstancial QUE y las expresiones PUESTO QUE y SUPUESTO QUE, que fueron en origen construcciones de participio absoluto con valor condicional y causal, y que sólo más tarde lograron deslexicalizarse hasta ser entendidas únicamente como nexos.

– Evolucionados o compuestos:

– Añadiendo las preposiciones POR o DE: PORQUE, DE QUE. El primero es el nexo principal de este tipo de oraciones tanto de causa real como explicativas, si bien en el segundo tipo sólo puede aparecer postpuesto. El primero de los elementos señalados “Porque” puede también entenderse no como unión de preposición y conjunción, sino como conjunción causal.

– Procedente de la preposición latina POST con valor temporal: PUES QUE y YA QUE, ambas con valor temporal primitivo, que han tomado valor causal; mientras el primero es usado como elemento ilativo interoracional o como muletilla para iniciar cualquier locución, la segunda es actualmente una de las conjunciones más empleadas con valor explicativo y la posibilidad de anteponerse o posponerse a la oración principal, sin excesivas restricciones.

– Procedentes del adverbio de modo COMO, que ya desde un principio poseía cierto matiz causal: COMO y COMO QUE, estos nexos se emplean en proposiciones causales que preceden a la principal (de la que se separan mediante una coma), como forma de expresión de que la causa es ya conocida por el hablante y el oyente (por tanto, con matiz explicativo). Su uso causal se combina con el modo indicativo, mientras con subjuntivo tiene valor condicional.

– Otros nexos, que han alcanzado cierta difusión en el nivel culto de la lengua son: POR CUANTO y HABIDA CUENTA DE QUE.

Independientemente de estos nexos, también pueden contener matiz causal otras construcciones como las coordinadas copulativas y las yuxtapuestas, en algunos casos, como en

Dime con quien andas y te diré quien eres (coordinada copulativa)

Atrévete a tirar la piedra, verás la que te cae encima (yuxtapuesta)

Incluso algunas construcciones comparativas o intensificadoras pueden presentar cierto matiz causal, como en

De + (tan)+ adjetivo o participio (+ que /como + verbo copulativo)

De + tanto + que/ como + verbo intransitivo

De tan alto que es, no pasa por las puertas

De tan triste, estaba solo

De tanto como trabajaba, enfermó

La modalidad oracional más frecuente en la expresión de la causa es la indicativa, si bien, cuando no aparece conjunción QUE es posible encontrar construcciones subordinadas sustantivas de infinitivo, mientras que el subjuntivo puede aparecer siempre que se desee expresar hipótesis o suposición en la causa planteada.

Cogió un resfriado porque no se abrigó

Cogió un resfriado por no abrigarse

No pasarás antes porque seas más alto.

La causa puede expresarse también mediante el gerundio o el participio en posición inicial absoluta como en

Habiéndose acabado el cupo de hoy, no se despachan más billetes.

Muerto el perro, se acabó la rabia.

==EXPRESIÓN DE LA CONSECUENCIA==

Las oraciones que expresan una consecuencia a raíz de la oración principal pueden ser clasificadas de muy diferentes maneras. La Gramática tradicional las ha dividido en dos tipos que, en Esbozo de la R.A.E (que les otorga función circunstancial) considera de la siguiente manera:

Primer tipo o construcciones sin elemento intensificador: Plantean la inversión de la relación causal entre dos juicios, para señalar el segundo como consecuencia del primero, sin mostrar el grado o intensidad de la dependencia. Por lo general suele ser yuxtapuestas, quedando el enlace oracional confiado a la entonación y la pausa que suele ser mayor que en otras oraciones asindéticas. Si bien estructuralmente pueden considerarse yuxtapuestas o coordinadas, semánticamente se entiende cierta dependencia o subordinación entre uno y otro período, por ello, el Esbozo plantea la existencia de un espacio intermedio y poco definido entre coordinación y subordinación, en el que además de las causales incluye también las concesivas.

Las conjunciones y locuciones conjuntivas de este tipo, denominadas por la R.A.E. “conjunciones ilativas”, por funcionar como enlaces extraoracionales consecutivos, y consideradas por la gramática tradicional como coordinadas, son según el Esbozo conjunciones subordinadas distintas a las que aparecen en el segundo tipo de oraciones, que son las tradicionalmente consideradas subordinadas.

o Nexos o conjunciones que pueden tener valor continuativo en las transiciones (pragmática): PUES, que puede ocupar la posición inicial absoluta, POR CONSIGUIENTE, POR (LO) TANTO, que pueden intercalarse en la oración, DE (TAL) MODO QUE y DE (TAL) MANERA QUE.

Los votantes están de acuerdo, el presidente, por lo tanto, será elegido.

Los votantes están de acuerdo, por lo tanto, el presidente será elegido

Los votantes están de acuerdo, el presidente, por consiguiente, será elegido

Los votantes están de acuerdo, por consiguiente, el presidente será elegido

Pues los votantes están de acuerdo, el presidente será elegido

Los votantes están de acuerdo, de modo que el presidente será elegido

Los votantes están de acuerdo, de manera que el presidente será elegido.

o LUEGO, CONQUE, POR ESTO, ASÍ QUE, ASÍ PUES.

Los votantes están de acuerdo, así pues el presidente será elegido.

Los votantes están de acuerdo, luego el presidente será elegido Conque los votantes están de acuerdo, el presidente será elegido Los votantes están de acuerdo, así que el presidente será elegido Los votantes están de acuerdo, por esto, el presidente será elegido.

segundo tipo o consecutivas con elemento intensificador: Expresan la consecuencia de una acción, circunstancia o cualidad indicada en la oración principal, a la que se une mediante la conjunción QUE cuyo antecedente en la principal permite una subclasificación en tres grupos, según el elemento ilativo-correlativo con que se empareje.

o De intensidad: TANTO, TAN (cuantitativos) TAL (cualitativo)

o De Manera: DE MODO, DE MANERA, ASÍ, DE FORMA.

o Grupo intermedio: DE TAL MANERA

Se trata de oraciones que la Gramática tradicional ya clasificaba como subordinadas y que han seguido siendo consideradas de la misma manera por la R.A.E.

El planteamiento de la Gramática tradicional y el enfoque dado por el Esbozo de la R.A.E. no son excesivamente claros, por lo que el estudio algo innovador de Marcos Marín pretende aclarar algo el estudio de esta parcela; por un lado mantiene la división en dos grupos, pero con denominación distinta:

Construcciones inordinadas consecutivas, que define como una modalidad de las construcciones causales, que, recordemos, no estaban nada claras. Sus nexos son los señalados por la R.A.E. en el primer grupo y su función es circunstancial.

Construcciones subordinadas cuantitativas consecutivas, en las que destaca el hecho de que los nexos contienen un elemento intensificador.

Su función también es circunstancial.

El planteamiento estructural-funcional de César Hernández también realiza la división en dos grupos, pero sólo considera consecutivas a las oraciones del segundo, las denominadas anteriormente consecutivas con intensificador o construcciones subordinadas cuantitativas consecutivas, que entiende estrechamente relacionadas con las comparativas, ya que en ambas construcciones existe un elemento cuantificado que se resuelve por una comparación o por una consecuencia, a través de una correlación.

Para este autor estas oraciones tienen la función de ADY-SN4 o adyacente de un sintagma cuantificado, en el que se expresa una hipérbole cuyos límites aparecen en el enlace consecutivo. Existe la posibilidad de que en estas construcciones el elemento cuantificador no aparezca expreso.

La modalidad oracional más frecuente en la expresión de la consecuencia es la indicativa, si bien, puede expresarse en subjuntivo siempre que se desee incluir algún matiz de suposición o hipótesis; también puede expresarse la consecuencia a través de otras construcciones como la coordinación copulativa con nexo Y (por ser una de las primeras en aparecer en el lenguaje desde la infancia: exige poca operación mental y permite añadir todo tipo de matices semánticos), o la yuxtaposición donde es frecuente la confusión entre el matiz causal y el consecutivo.

No ayudó en el examen de tal manera que todos pudimos aprobar

Nos ayudó en el examen de tal manera que todos pudiéramos aprobar

Nos ayudó en el examen y todos pudimos aprobar

Nos ayudó en el examen, todos pudimos aprobar

==EXPRESIÓN DE LA FINALIDAD==

La finalidad puede definirse como el fin o la intención con que se produce la acción de la oración principal. Debe señalarse cierta afinidad entre este tipo de oraciones y las causales, pues ambas responden a la misma pregunta ¿Por qué has comprado un regalo?: Porque es tu cumpleaños// Para tu cumpleaños.

La Gramática tradicional clasifica estas oraciones entre las subordinadas sustantivas con función de complemento indirecto, puesto que consideraba sus nexos a las preposiciones A y PARA presentes en las construcciones sintácticas que en latín se realizaban en dativo. El Esbozo de la R.A.E. varió el criterio y pasó a distinguir entre complementos indirectos (y oraciones subordinadas sustantivas que desempeñan esta función) y complementos circunstanciales de finalidad (y oraciones subordinadas circunstanciales), como de hecho todos los lingüistas ya reconocían.

La confusión entre complemento indirecto de persona y complemento circunstancial de finalidad se basa también en el hecho semántico de que ambas recaen sobre personas y se basan en la voluntad de la acción verbal.

El enfoque innovador de Marcos Marín clasifica estas construcciones entre las inordinadas sustantivas, y la entiende como término de las preposiciones A, POR (rechazado por la mayoría como nexo final, si bien reconoce que vacila entre el uso final y el causal) y PARA.

El planteamiento estructural-funcionalista de César Hernández clasifica las oraciones finales del mismo modo que las causales, según si el SN4, que en definitiva son, desempeña la función de núcleo o de adyacente, en el primer caso el nexo emplearía un transpositor doble (formado por una preposición y la conjunción QUE) como A QUE, o PARA QUE, mientras en el segundo caso el nexo sería el relator o conjunción QUE que puede ser también desarrollado en la locución A FIN DE QUE.

El modo oracional más frecuente en este tipo de construcciones es el indicativo, mientras el subjuntivo puede aportar matiz hipotético o de suposición. Con subjuntivo debemos señalar la construcción introducida por A QUE también con matiz final.

Me ocupé del asunto para que no ocurra más Me ocupé del asunto para que no ocurriese más Vino a la ciudad a que le visitara el médico.

Cuando el sujeto de ambas construcciones coincide, la proposición circunstancial final puede ser una sustantiva de infinitivo introducida por la preposición PARA, como en Le llamaré más tarde para encontrar le en casa. Este tipo de construcciones ha alcanzado últimamente matiz de sucesión temporal, sobre todo en el lenguaje periodístico, como en La comitiva se adentró en la pista de aterrizaje, para luego aparcar junto al avión.

En general la oración con función circunstancial final se pospone, ya que el tiempo en que se expresa el fin no puede ser anterior al motivo, expresado en la principal, de no respetarse el orden, la finalidad queda diluida semánticamente.

Lo compro yo para que lo envuelva él  para que lo envuelva él, lo compro yo. (matiz consecutivo?)

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==INTRODUCCIÓN.==

Tradicionalmente se han incluido en la subordinación adverbial. La gramática tradicional ha definido el grupo de las adverbiales como el constituido por aquellas proposiciones subordinadas que funcionan dentro de la oración compuesta como adverbios.

Actualmente todos los gramáticos reconocen que el tradicional grupo de las subordinadas adverbiales es una especie de “cajón de sastre” donde todo cabe. Así tenemos las de lugar, tiempo y modo que, efectivamente, pueden sustituirse por un adverbio y, por tanto, bien pueden ser llamadas adverbiales.

Sin embargo esto no ocurre con ninguna de las demás: causales, finales, concesivas, condicionales, comparativas y consecutivas. Algunos gramáticos, movidos por esta evidencia, han distinguido dos grupos dentro del de las subordinadas adverbiales: adverbiales propias (tiempo, lugar y modo) y adverbiales impropias (todas las demás).

En realidad, muchas de estas proposiciones han sido situadas dentro de las adverbiales sin convicción, simplemente para no romper la distinción coordinación/subordinación que servía de base a la gramática tradicional. A nadie se le oculta que no procede calificar de CC el papel desempeñado por la subordinada en casos como:

Trabajó tanto que se cansó.

La superación de tal dicotomía sólo ha empezado a conseguirse coando se han empezado a examinar las oraciones compuestas desde un nuevo concepto: el de bipolaridad o interdependencia. En:

He venido porque me han llamado

la secuencia que expresa la causa y la que indica el efecto se requieren mutuamente para la conformación del período. Es decir, se considera un tipo relacional intermedio entre la coordinación (cada proposición puede funcionar por sí sola) y la subordinación (una proposición depende sintácticamente de un elemento de la oración).

A pesar de ello, tampoco se ha llegado a un acuerdo a la hora de considerar si en la expresión de causa y finalidad tenemos una relación de interdependencia o de subordinación, pues, como veremos, algunos gramáticos prefieren hablar de auténticos complementos circunstanciales dependientes del verbo.

El caso de la expresión de consecuencia es todavía más conflictivo, pues todos están de acuerdo en diferenciar dos construcciones distintas:

A. Aquellas que expresan una consecuencia que no depende de la intensidad o grado de la principal. “Estudié, por tanto, aprobaré.”

B. Aquellas que se producen como consecuencia de la acción principal. “Corrió tanto que se agotó”.

==CAUSA Y FINALIDAD.==

2.1.- RELACIÓN ENTRE AMBAS.

La afinidad existente entre la causa y la finalidad se advierte en el hecho de que la interrogación de uno u otro signo puede obtener indistintamente ambos tipos de respuesta:

– ¿Por qué no la has esperado?.

– Porque ya estaba cansado y para que la próxima vez sea puntual.

2.2.- CAUSA.

2.2.1.- Concepto.

Entendemos por causa el motivo por el cual acontece la acción verbal.

Se expresa con el SP y con la subordinada adverbial causal.

2.2.2.- Causales y explicativas.

Hay que hacer una diferenciación de índole sintáctico-semántica, que ya las gramáticas latinas habían distinguido a partir de las causales coordinadas y subordinadas (utilizando distintas conjunciones para unas y otras).

A) Las causales propiamente dichas.

En casos como “he comprado un coche porque lo necesito” la secuencia que introduce “porque” indica propiamente la causa real de lo expresado en la llamada principal. Este tipo puede formularse tanto con SP (Lo hice por tu culpa), como con una relación conjuntiva (Lo hice porque quise)

B) Las explicativas.

En “ha aprobado, porque viene muy alegre”, “seguro que está aquí, porque su cartera está en la mesa” lo que se expresa es la causa de decir lo que se dice. Está claro que no se debe al hecho de estar alegre el haber aprobado. En otras palabras, este tipo de causal justifica lo expresado en el primer miembro. Tan sólo se puede expresar mediante la relación conjuntiva:

Ha llovido porque el suelo está mojado,

pero no podemos decir:

* Ha llovido a causa del suelo mojado.

2.2.3.- El SP como expresión de causa.

· Los SP que expresan causa se introducen con la preposición por, a veces, con y con las locuciones prepositivas a causa de; gracias a; debido a:

– Lo expulsaron del trabajo por su mala conducta.

– Las flores se marchitaron con el calor.

· No confundir una locución preposicional (son invariables gracias a) con un SP (es variable por tu culpa).

· En cuanto al término de preposición, lo normal es que sea un SN: por tu culpa, pero también podría ser una subordinada sustantiva con verbo en infinitivo: por ser tan mala persona.

2.2.4.- Conjunciones que expresan causa.

PORQUE: Se ha convertido en el principal instrumento de ambos tipos de causales. Como causal pura puede anteponerse o posponerse. Como explicativa sólo se pospone.

Los autores se dividen en dos posibildades de análisis:

– Como conjunción que interrelaciona dos proposiciones.

– Como unión de una preposición y una conjunción introductora de una subordinada sustantiva, que funciona como CC de Causa.

PUES: Se usa más como instrumento ilativo interoracional, o, lo que es lo mismo, como muletilla para iniciar cualquier intervención en el coloquio.

YA QUE: Es hoy una de las conjunciones más empleadas, particularmente como explicativa, y la secuencia que encabeza se antepone o pospone con pocas restricciones.

PUESTO QUE, DADO QUE: Posteriores y distintas constitucionalmente, han llegado a ser afines semánticamente a la anterior. Se valen del participio de ciertos verbos cuyo significado hace clara referencia a lo dado o conocido.

COMO: Se usa con sentido causal prácticamente desde los orígenes del idioma: “Como yo no estaba allí no me siento responsable”.

Aunque su empleo más intenso ha sido, y es, el de carácter explicativo (como corresponde a su papel enmarcador originario). “Como cumple los cuarenta en diciembre, nació en 1954”.

En todos estos casos, la secuencia encabezada por como ocupa la primera posición y queda momentáneamente separada por una pausa en la lengua moderna.

POR CUANTO, HABIDA CUENTA DE QUE, ETC. Han alcanzado notable difusión, particularmente en el lenguaje culto.

· La causa pued expresarse en ocasiones mediante el gerundio. “Habiéndose acabado el cupo de hoy, no se despachan más billetes”

· Incluso el participio, que generalmente expresa tiempo, puede introducir cierta connotación causal. “Muerto el perro se acabó la rabia”.

2.2.5.- El modo en las causales.

El modo suele ser el indicativo, si bien, como ya vimos en el caso de que no haya conjunción que, puede ir el verbo en infinitivo. “Me voy por no estar de acuerdo con la propuesta”.

Las excepciones tienen todas un elemento común: no se considera la causa por el emisor como algo dado o real, sino como posible, hipotética, supuesta, etc. “No porque seas mayor de edad vas a hacer lo que te dé la gana”.

2.3.- FINALIDAD.

2.3.1.- Concepto.

Semánticamente expresan el fin para el que se realiza la acción verbal. Procedimientos:

· El SP introducido por las preposiciones para, por y con: “Estudia para veterinario. Vino para vernos. Lo hice con ese objetivo.”

· La relación interproposicional mediante conjunciones como para que, a fin de que, en vista de que, etc.

2.3.2.- El SP como expresión de finalidad.

Al igual que hicimos con las locuciones preposicionales, debemos diferenciarlas de los complejos sintagmáticos formados por un nombre dentro del campo semántico de la finalidad: fin, finalidad, motivo, etc.

A fin de que es una locución

Con el fin de que es un sintagma preposicional.

Cuando el CC de finalidad está introducido por la preposición para da la impresión de que tenemos siempre un verbo elidido. “Estudia para veterinario. Se prepara para el examen”.

Esto nos lleva a plantearnos si realmente tenemos un SP o una proposición final introducida por para con el verbo elíptico.

2.3.3.- El fin como relación oracional.

La controversia vuelve a ser la misma que con porque:

Para (que) funciona como una conjunción que relaciona interdependientemente dos proposiciones.

Para, por, a fin de, etc son preposiciones que introducen subordinadas sustantivas.

Nosotros preferimos la segunda opción porque las preposiciones no relacionan proposiciones. Lo que ocurre es que en el caso de la finalidad casi siempre se expresan acciones verbales.

Condiciones de la relación de finalidad:

A) El fin o propósito, como proceso que ha de contar con la voluntad, sólo es atribuible, en realidad, a las personas.

B) Uso del subjuntivo pues se refiere a una acción hipotética. “Voy a ocuparme de ello para que no me lo vuelvas a repetir más”.

Si el sujeto de una y otra proposición es el mismo se utiliza la construcción para + infinitivo. “Me tomaré un café para estar más despejado”.

C) La relación final supone también que el tiempo en que se expresa el fin que se persigue no puede ser anterior al de la llamada principal. “Mamá, haré la oposiciones para que estés contenta.”.

Por su contenido prospectivo y virtual, la proposición final suele posponerse. “He puesto folios en la mesa para que todos puedan escribir”.

D) La anteposición aleja la construcción de la finalidad. “Para que lo haga él lo hago yo”.

En el lenguaje periodístico parece haberse prolongado la utilización de para + infinitivo con un sentido de mera sucesión temporal. “El Presidente visitó las instalaciones para luego regresar a Madrid”.

E) La expresión a que + subjuntivo suele incluirse entre las expresiones finales. “Vengo a que me digas la verdad”.

==CONSECUENCIA.==

La adopción de un criterio básicamente semántico ha llevado a englobar entre las oraciones conocidas como consecutivas estructuras claramente diferentes desde un punto de vista sintáctico. Pero en el propio Esbozo académico, que las estudia en el capítulo de la subordinación circunstancial, ya se distinguen dos tipos:

3.1.- CONSECUTIVAS SIN ELEMENTO INTENSIFICADOR.

Expresan una consecuencia que no depende de la intensidad o grado de la principal. “Estudié, por tanto aprobaré.”

Las conjunciones o locuciones conjuntivas que las relacionan a la principal son: luego, conque, así que, por (lo) tanto, por consiguiente, de (tal) manera que, de (tal) modo que.

La consecuencia va pospuesta.

3.2.- CONSECUTIVAS CON ELEMENTO INTENSIFICADOR.

Son aquellas que se producen como consecuencia de la intensidad de una acción, cualidad o circunstancia señaladas en la principal. Generalmente se formula a través de partículas correlativas. Distinguimos dos tipos:

DE INTENSIDAD “Corre tan rápido que se cansa pronto”

DE MANERA “Explica las cosas de forma que nadie se entera”.

– Existe un grupo intermedio. “La nueva sociedad se ha construida de tal manera que no va a durar ni un mes”.

En todas ellas hay una correlación de dos términos que se exigen recíprocamente: que y algún elemento comparativo-ilativo (tan, tanto, tal) o alguna expresión modal: de (tal) manera/modo/forma.

Tal es básicamente cualitativo, y tanto y tan, que distribuyen sus usos según su papel y la posición en el enunciado, son cuantitativos.

Como en el grupo anterior, lo normal es la posposición temporal. No se puede decir “comerán tanto que tuvieron pesadillas”.

El subjuntivo se utiliza cuando la relación consecutiva no se da como algo real o dado. “No es tan rico que pueda estar un año sin trabajar”.

Publicado: marzo 3, 2015 por Santiago

Etiquetas: tema 22 lengua castellana y literatura