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Tema 20 – La resistencia como capacidad física básica. Consideraciones teóricas. Tipos de resistencia. Tratamiento y criterios para el diseño de tareas para su desarrollo en el marco escolar.

1. Introducción

2. La resistencia

2.1. Consideraciones teóricas y tipos de resistencia

2.2. Métodos para el desarrollo de la resistencia

2.3. Factores que condicionan la resistencia.

3. Tratamiento para el diseño de tareas para su desarrollo en el marco escolar

4. Conclusiones

5. Bibliografía

1. INTRODUCCION

La resistencia es una de las capacidades físicas básicas por lo que será necesario desarrollarlo como bien indica el currículo. El desarrollo de la condición física es un factor decisivo para el rendimiento deportivo y la mejora de la salud y calidad de vida. Y así, dentro de la materia de Educación Física se establecen unas líneas de actuación u orientaciones hacia las cuales deben dirigirse las actuaciones educativas, concretándose en:

· Educación para el cuidado del cuerpo y la salud.

· Educación para la mejora corporal.

· Educación para la mejora de la forma física.

· Educación para la utilización constructiva de tiempo de ocio.

De esta manera, el desarrollo de la condición física radica fundamentalmente en su relación con la salud y sus repercusiones sobre la eficiencia técnica en la ejecución de diferentes habilidades, es decir, en el marco educativo adquiere mayor relevancia la condición física relacionada con la salud.

En definitiva, resulta imprescindible conocer los Sistemas y Métodos de desarrollo de la condición física, en este caso los de la resistencia para poder aplicar adecuadamente actividades relacionadas con la mejora de las capacidades físicas básicas y el desarrollo armónico de la motricidad.

2. LA RESISTENCIA

2.1 Consideraciones teóricas y tipos de resistencia

La resistencia se define como la “capacidad de resistir física y psíquicamente una carga durante un largo tiempo y/o de recuperarse rápidamente después de esfuerzos físicos y psíquicos”, es decir, resistencia a la fatiga más rápida recuperación (Zintl, 1991).

A nivel fisiológico podemos decir que es la “capacidad del organismo para utilizar las diferentes vías energéticas apropiadas a cada tipo de actividad motora durante el mayor tiempo posible, sin pérdidas evidentes de eficacia”.

En definitiva, se entiende, por una parte, como la capacidad de oponerse a la aparición de la fatiga, y por otra, como la capacidad de aportar energía para realizar un ejercicio con la intensidad requerida durante el mayor tiempo posible.

Teniendo presente, además, que cada deporte solicita unos sistemas diferentes, por ello, produce una fatiga diferente, siendo la resistencia específica de cada tipo de deporte.

En un sentido general, podemos decir que la resistencia es la capacidad de realizar un esfuerzo de mayor o menor intensidad durante el mayor tiempo posible.

Respecto a las diferentes MANIFESTACIONES DE LA RESISTENCIA, son muchas las clasificaciones, tantas como tipos y localizaciones de la fatiga podamos citar.

La más extendida en España gracias a Álvarez del Villar, siendo de las más utilizadas usando como referencia el deporte, reduce los tipos de resistencia a dos: resistencia general aeróbica (endurance) y resistencia específica anaeróbica (resistence). A la primera la llama orgánica y a la segunda muscular.

Zintl (1991) presenta una clasificación más completa, diferenciando entre:

Según el Volumen de la Musculatura Implicada:

o Resistencia Local, cuando intervienen menos de 1/6 o 1/7 parte de la musculatura total del cuerpo (un miembro inferior ya supone esto).

o Resistencia General, cuando interviene más de esta fracción de 1/6.

Según el Sistema Energético Requerido, diferenciando entre:

o Resistencia Anaeróbica Aláctica, es la capacidad del organismo de soportar una elevada deuda de O2, manteniendo un esfuerzo intenso el mayor tiempo posible, obteniendo la energía mediante el sist. del ATP-CP, sin lactato.

o Resistencia Anaeróbica Láctica, definiéndose igual, pero obteniendo la energía del glucolisis anaeróbico y con producción de lactato.

o Resistencia Aeróbica, siendo esta la capacidad para prolongar un esfuerzo de intensidad baja o moderada el máximo tiempo posible, existiendo un equilibrio entre el gasto y el aporte energético, y deuda de O2 insignificante.

Según la Forma en la que Trabaja la Musculatura Esquelética, distinguiendo entre:

o Resistencia dinámica, donde hay alternancia entre tensión y relajación, como es en el trabajo isotónico.

o Resistencia estática, cuando la musculatura trabaja en tensión continua (trabajo isométrico).

Según la Duración de la Carga y su Intensidad, hablando de:

o Resistencia de duración corta, que va de 35’’ a 2’, siendo el suministro energético el anaeróbico láctico.

o Resistencia de duración mediana, que oscila de los 2’ a los 10’, procediendo la energía de vías tanto anaeróbicas como aeróbicas.

o Resistencia de duración larga, que va de los 10’ hasta más de 6 horas, siendo las vías energéticas, sucesivamente, la oxidación de la glucosa y glucógeno, los lípidos e incluso las proteínas en caso de necesidad en la de mayor duración.

2.2 Métodos para el desarrollo de la resistencia

En cuanto a los métodos específicos de desarrollo de la resistencia, como ocurre con el resto de las CFB, a lo largo de la historia se han ido desarrollando diferentes sistemas y métodos de entrenamiento para la mejora de esta, siendo en la actualidad clasificables en tres grandes bloques: métodos continuos, fraccionados y de competición.

Métodos continuos

Siguiendo a Álvarez del Villar con pequeñas modificaciones, podemos hablar de:

· Carrera continua, siendo el método más utilizado por su eficacia y sencillez, consistiendo en recorrer distancias crecientes según la edad y grado de entrenamiento, tratando de no sobrepasar las 150 ppm. Debido a que se suele practicar en el medio natural se le denomina también método natural. En niños puede ser aburrido por su monotonía, debiendo alternarse con otros métodos o formas lúdicas en el ámbito escolar.

· Carrera continua progresiva, consistente en correr a velocidad creciente desde 20’ a 60’. Empleada por los corredores de fondo y medio fondo.

· Fartlek o juego de ritmos, usado para el desarrollo de la resistencia tanto aeróbica como anaeróbica, dependiendo de la intensidad de la carga. Desarrollado por la escuela sueca de Holmer y Olander, varía su intensidad alternando las distancias y los ritmos sobre terreno natural, a ser posible. Se suele realizar sobre distancias de 1 a 3 km, intercalando trote, tren más vivo y aceleraciones de incluso 200 m, dependiendo del objetivo. Dentro de este tipo de métodos podríamos incluir también el entrenamiento en dunas de Ceruty, las cuestas y el fartlek polaco.

· El entrenamiento total, versión actual del Sistema Natural de Hebert, utilizado para la mejora de todas las capacidades físicas, especialmente la resistencia aeróbica, consistente en alternar carrera con ejercicios de fuerza y flexibilidad.

Métodos fraccionados

Pueden utilizar intervalos cortos, medios y largos, así como se de carácter extensivo o intensivo. Destacamos los siguientes:

· Entrenamiento interválico, consistente en fraccionar la carga del entrenamiento en partes más pequeñas (series) realizadas a mayor intensidad, con recuperación incompleta, produciéndose los beneficios del entrenamiento en esta. Pretende el desarrollo tanto de la resistencia aeróbica como anaeróbica, según los distintos factores de la carga, lo que se denomina DITRA (distancia, intensidad, tiempo, recuperación y acción en esta). La recuperación oscila entre los 30’’ y 3’-4’, con un pulso de reinicio de unas 120 ppm y de finalización de la serie de 180 ppm.

· Entrenamiento en circuito, creado por Morgan en Inglaterra, dirigido a la resistencia anaeróbica principalmente, aunque con las modificaciones pertinentes en cuanto a alternancia de las postas y pausas entre ejercicios puede usarse para la mejora de la resistencia aeróbica. Es tremendamente interesante en el trabajo en edad escolar, pudiendo utilizarse múltiples variantes, algunas lúdicas. Puede seguirse el criterio de pulso del interval training.

· Método de repeticiones o tempo training, cuyo objetivo es la mejora de la capacidad neuromuscular, basado en acostumbrar a la musculatura al trabajo de velocidad resistencia, contrayendo altas deudas de O2. Se utiliza en las modalidades deportivas en donde son necesarios los cambios de ritmo y las aceleraciones. Las distancias oscilan de los 100 a los 1000 m, con aceleraciones que no superan los 50 m y una intensidad en estas rondando el 90% de las posibilidades del sujeto. Los tiempos de recuperación son de 6’ a 8’.

· Velocidad pura, siendo su objetivo la mejora de la coordinación neuromuscular por medio de la utilización de las vías energéticas del ATP-CP. Necesita de una recuperación total, con distancias no superiores a los 40 m.

Métodos de competición

Harre distingue entre estos los métodos que como entrenamiento o test juegan con la distancia real de competición, realizando variaciones sobre la distancia y la velocidad de carrera. En las carreras atléticas podemos nombrar los siguientes:

· El entrenamiento modelado, donde se realizan repeticiones con recuperaciones amplias tratando de adaptar al deportista a los cambios de ritmo e intensidad que se producen en las pruebas.

· Las series rotas, en las que se divide la distancia total de la prueba en tramos más pequeños que se realizan a igual o superior velocidad que la de la prueba, con descansos progresivamente menores entre las series.

2.3 Factores que condicionan la resistencia.

Varios son los factores que hay que tener en cuenta a la hora de estudiar la resistencia:

· Las fuentes de energía.

· El consumo de oxígeno.

· El umbral anaeróbico.

· La fatiga.

Las fuentes de energía

A partir de los alimentos que consumimos se obtiene ATP (Adenosín Trifosfato) que se almacena en los músculos. El ATP es una molécula que produce la energía necesaria para que se realicen las contracciones musculares, la conducción nerviosa, etc.

Ese ATP necesario para el trabajo muscular también puede conseguirse de otras maneras. Existen otras vías diferentes y sucesivas para obtenerlo. En función de la actividad a desarrollar interviene de manera predominante una u otra vía:

· Vía anaeróbica aláctica. Utiliza de modo inmediato el ATP y también el CP (Fosfato de Creatina, a partir de él se obtiene ATP) almacenado en los músculos, y no requiere oxígeno para su aprovechamiento. Sus reservas son muy limitadas. Permite realizar esfuerzos de máxima intensidad durante un corto periodo de tiempo (10-15 segundos), sin producción de ácido láctico.

· Vía anaeróbica láctica. Utiliza el ATP procedente de la descomposición del glucógeno existente en los depósitos de los músculos y del hígado. Esto se produce en ausencia de oxígeno y genera como desecho ácido láctico. Las reservas, en este caso, son limitadas y permiten usar esta vía en esfuerzos de gran intensidad hasta un máximo aproximado de entre 1 y 2 minutos.

· Vía aeróbica. En ejercicio de duración superior a los dos minutos, el organismo recurre a la oxidación del glucógeno para obtener ATP, es decir, se produce una reacción química a nivel celular en la que se utiliza oxígeno para provocar la combustión del glucógeno. Esta vía interviene en esfuerzos prolongados de intensidad relativamente baja o media.

Es importante tener en cuenta que, si se trabaja de forma aeróbica durante mucho tiempo y/o se aumenta de forma importante la intensidad del ejercicio físico, se entra de nuevo en la vía anaeróbica láctica, en la que se produce ácido láctico.

El consumo de oxígeno

Al realizar un esfuerzo, el organismo consume oxígeno. La necesidad de oxígeno en los tejidos que trabajan o en las células musculares implicadas en una actividad física depende de la intensidad y de la duración de la misma, y del número de grupos musculares implicados en ella.

Existe una relación lineal entre la frecuencia cardiaca y la intensidad del esfuerzo desarrollado, de tal forma que a mayor intensidad mayor frecuencia cardíaca.

Cuando el esfuerzo es intenso y/o inmediato, el organismo no puede suministrar la cantidad de oxígeno suficiente. Recurre, entonces, a la vía anaeróbica para obtener energía, y se produce un déficit del mismo que genera la llamada deuda de oxígeno, que es la diferencia entre la cantidad de O2 aportada mediante la respiración y la que realmente se hubiera necesitado a nivel celular. La deuda de oxígeno se compensa una vez terminada la actividad, durante el periodo de recuperación.

El umbral anaeróbico

El umbral anaeróbico es el momento en que el cuerpo comienza a producir ácido láctico. Representa una variable individual, diferente para cada persona, y suele estar alrededor de las 179 pulsaciones por minuto (ppm).

Una forma de conocer el umbral anaeróbico consiste en tomar dos veces en un minuto las pulsaciones tras una carrera continua. A mayor diferencia, se tiene una mejor recuperación y un mayor umbral anaeróbico. Es decir, es mejor si se pasa de las 170 a las 110 ppm que si el cambio va de las 170 a las 140.

La fatiga

La fatiga es una disminución transitoria y reversible de la capacidad de rendimiento. Se debe, básicamente, a una disminución de las reservas energéticas y a una progresiva intoxicación del organismo por la acumulación de sustancias de desecho producidas por el metabolismo celular, al ser dificultosa su eliminación.

Los principales productos de desecho originados por el ejercicio físico son la urea, el ácido láctico, el dióxido de carbono, el agua y los metabolitos distintos al lactato. La urea y el agua son filtrados por los riñones, el CO2 es eliminado a través de los pulmones y los metabolitos distintos al lactato y el ácido láctico se elimina por oxidación.

Todos estos procesos contribuyen a entorpecer las diferentes funciones fisiológicas y a la aparición de la sensación generalizada de fatiga, propiciada por LA circulación, a través de todo el organismo, de las distintas sustancias.

3. TRATAMIENTO PARA EL DISEÑO DE TAREAS PARA SU DESARROLLO EN EL MARCO ESCOLAR (APLICACIÓN DIDACTICA)

Pero, ¿qué aplicación tienen los conceptos tratados en este tema en el marco educativo? Son suficientes las dos horas destinadas a esta materia en el currículum para propiciar la mejora de las capacidades físicas básicas en nuestros alumnos/as?

Indudablemente (y lamentablemente), la respuesta es NO. Por ello, nuestro objetivo como docentes no es tanto que el alumno mejore cuantitativamente en las capacidades físicas básicas y, por ende, en su CF, sino más bien que mejore a nivel cualitativo. Esto es, en su percepción del esfuerzo, es decir, que sea capaz de valorar su nivel inicial y cómo por medio de una progresión lógica basada en los principios de individualidad, progresión, continuidad y variedad, entre otros, pueda diseñar su propio programa de CF fuera del horario lectivo. Es decir, nuestro objetivo debe ser dar toda la información necesaria, así como experiencias prácticas para conseguir motivar al alumno y que éste continúe su desarrollo de la CF en su tiempo libre y de ocio.

¿Cómo conseguir esto desde nuestras clases? Teniendo en cuenta una serie de CONSIDERACIONES PARA SU APLICACIÓN EN EL MARCO ESCOLAR DE LA ESO, así como la EVOLUCIÓN EN EL DESARROLLO MOTOR DE LOS ALUMNOS/AS DE EDUCACIÓN SECUNDARIA Y LAS FASES SENSIBLES DE TRABAJO DE LAS CFB que a continuación se exponen:

Cuando nos referimos al desarrollo de la C.F. en jóvenes (y con ello al desarrollo de las CFB que la componen), debemos considerar siempre sus posibilidades y limitaciones por edad, sexo, grupo, etc. El trabajo de la C.F. debe permitir y asegurar un normal y correcto desarrollo del alumno.

Junto a estas consideraciones generales, debemos conocer que los ritmos de desarrollo son distintos para las distintas capacidades físicas.

En líneas generales, Manno (1989), defiende que la fase de mayor evolución de las CFB se da entre los 12 y los 18 años, mientras que, en conjunto, el nivel de mayor rendimiento de estas se muestra sobre los 20 y los 30 años, siendo el momento de plenitud física. Es a partir de los 30 años cuando comienza el proceso involutivo a nivel general de las distintas capacidades.

Podemos señalar las siguientes características:

· La evolución de las CFB es paralela a la evolución del ser humano, con fases ascendentes, descendentes y de estancamiento o meseta.

· La evolución de las capacidades condicionantes es más lenta y extensa que la de las capacidades coordinativas, tanto en su evolución como en su involución.

· El desarrollo según el sexo experimenta tres etapas: desarrollo indiferenciado, desarrollo mayor en chicas y estancamiento en estos y desarrollo del sexo masculino.

· La evolución de cada una de las CFB va a estar en función de los procesos anatómicos, funcionales y estructurales requeridos por cada una de ellas. Al igual que ocurre con las manifestaciones secundarias, donde a groso modo podemos reseñar que:

o La velocidad de reacción se desarrolla antes que la velocidad de desplazamiento.

o La fuerza máxima y la fuerza veloz se desarrollan antes que la fuerza resistencia.

o La resistencia aeróbica se desarrolla antes que la anaeróbica.

Si atendemos a la resistencia que es la que en este tema más nos interesa, encontramos la siguiente evolución:

· De los 11 a los 14 años se produce un estancamiento general, más acusado en el sexo femenino. De igual forma, coincidiendo con la pubertad, comienza a desarrollarse el metabolismo anaeróbico láctico, debiendo el docente ayudar a su desarrollo mediante tareas no agotadoras ni sistemáticas, es una fase de menor capacidad fisiológica. El trabajo fundamental de esta etapa será el de resistencia aeróbica. En esta edad se realizarán trabajos basados en el método continuo (carrera), introduciendo formas lúdicas y juegos como el pseudo-aeróbic, etc.

· De los 15 a 17 años se alcanza el 95% del desarrollo del metabolismo aeróbico, pudiendo trabajar mediante formas de entrenamiento similares a las de los adultos (carrera continua intensiva y extensiva, fartlek…).

· A partir de 17: Es a partir de los 17 años cuando el trabajo del metabolismo anaeróbico se puede hacer de forma estandarizada y específica (podemos introducir ya algún trabajo de series, que permitan al alumno conocer y vivenciar todos los métodos tradicionales existentes para el desarrollo de esta capacidad). se aumentará considerablemente el trabajo de resistencia aeróbica con sistemas continuos e interválicos como “Interval training y Fartlek adaptados. Se iniciará por tanto el trabajo de resistencia anaeróbica. Realizaremos tanto circuitos, como aeróbic, ejercicios de combas, …

Para tratar este tema a nivel educativo, tenemos que tener en cuenta cual es el objetivo que perseguimos. Como docentes no pretendemos crear deportistas de alto nivel, por lo que toda la base teórica nos tiene que servir para saber adaptar este planteamiento a nuestros intereses. Nuestro objetivo es dar a conocer diferentes formas del desarrollo de la condición física, hacer que el alumno experimente con los sistemas de desarrollo de la condición física, pensando que nosotros no estamos entrenando sino, educando y formando.

De esta manera, en la ESO, se trata de un bloque de contenidos que se trabaja a lo largo de toda la etapa, tanto de forma específica por medio de UD’s centradas en la mejora de las capacidades físicas, como de manera indirecta a través de la repercusión que tiene sobre estas el desarrollo de otras UD’s. En concreto, durante el 1r. Ciclo de la ESO se deberá continuar con el trabajo de primaria (trabajo generalizado y lúdico), solo que trabajando UD’s específicas de CF que mantendrán su carácter genérico y lúdico en lo posible. Por su parte, en el 2º Ciclo de la ESO se deberían programar UD’s específicas de cada una de las CFB, incorporando sus medios y métodos propios.

En Bachillerato se hará hincapié en la total autonomía del alumno en la práctica en clase y la gestión de su tiempo libre en la mejora de la salud, incorporando nociones básicas de primeros auxilios, técnicas de relajación y peligros potenciales de determinados hábitos de vida –consumo de sustancias dopantes y drogas, hábitos posturales, riesgos en la práctica deportiva, etc.-.

4. CONCLUSIONES

La orientación de la condición física saludable y educativa ha ido evolucionando y tomando lo mejor de aquellas corrientes y tendencias, pasadas y actuales, que han ido marcando el carácter del ejercicio en cada época.

El alumno debe conocer claramente cuáles son los componentes de una condición física saludable y saber cómo ponerlos en práctica en su vida diaria. La E.F. escolar ha de educar al alumnado con situaciones de enseñanza-aprendizaje eficaces, educativas, útiles y motivadoras.

La resistencia aeróbica siempre constituye la base para poder entrenar otros aspectos de la preparación física, donde se exigen esfuerzos de mayor intensidad, como en los trabajos de velocidad, resistencia anaeróbica o muscular, lo que conlleva a aumentar el rendimiento en este tipo de aspectos. Sería como la cimentación de una casa, para poder seguir colocando ladrillos encima.

La importancia del desarrollo de la condición física y en definitiva de las capacidades físicas básicas, se centra fundamentalmente en la mejora de la salud y en el autoconocimiento de sus posibilidades y limitaciones, es decir, debemos incorporar al alumnado los conocimientos suficientes para que desarrolle, con la máxima autonomía, una actividad física adecuada a sus capacidades y necesidades personales, que le permita mantener una óptima calidad de vida. Para ello, debemos procurar que toda práctica vaya reforzada con los contenidos teóricos adecuados.

Como reflexión personal relacionada no sólo con este tema, sino con todos aquellos sobre acondicionamiento físico, destacar el efecto positivo que supone esforzarnos por otorgar a los planteamientos y sesiones un carácter dinámico y motivador (frente a la concepción antigua del acondicionamiento físico escolar, de carácter utilitarista), de manera que el alumno sienta atracción por este ámbito y contribuya así a la mejora de su condición física y, en definitiva, de su salud y calidad de vida.

5. BIBLIOGRAFIA

Harre, D. Teoría del entrenamiento deportivo.Ed. Científico técnica. La Habana, 1988.

Zintl, F. Entrenamiento de la resistencia. Barcelona: Martínez Roca, 1991.

Álvarez del Villar, C. (1987). La preparación física del fútbol basada en el atletismo. GYMNOS. Madrid.

MANNO, R. (1989). Fundamentos del entrenamiento deportivo. Barcelona: Paidotribo.

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