Tema 19 – Desarrollo de la expresión escrita en la educación primaria. Métodos y estrategias de aprendizaje. Composición de diferentes textos escritos. Utilización de las tecnologías de la información y la comunicación. Estrategias de intervención educativa.

Introducción: En los últimos años, la psicología cognitiva viene realizando aportaciones relevantes de cara a comprender los procesos implícitos en la lectura y en la escritura. Estas aportaciones han propugnado nuevos planteamientos educativos y nuevas estrategias para abordar la enseñanza-aprendizaje de la lectoescritura y ponen de manifiesto que, si se les deja, los niños y niñas pueden escribir y leer desde muy pequeños, aunque todavía no sepan hacerlo como los mayores.

Este conocimiento no convencional de la escritura evolucionará acercándose a la escritura convencional, en la medida en que el niño pueda experimentar escribiendo y leyendo a su manera, así como reflexionando en interacción con el objeto de conocimiento, en una visión constructivista que parte de concepciones piagetianas sobre los procesos de construcción del conocimiento.

1.- DESARROLLO DE LA EXPRESIÓN ESCRITA EN LA EDUCACIÓN PRIMARIA.

El lenguaje escrito es un proceso complejo y elaborado, fruto de muchos factores e imprescindible para alcanzar los niveles de desarrollo general propios del ser humano en sociedades avanzadas.

Para los alumnos es también una exigencia en el ámbito escolar que posibilita su éxito o fracaso académico, al ser la llave y principal herramienta para la comprensión y expresión de los contenidos de las distintas materias curriculares. De hecho, la LOE en su artículo 19, especifica que la expresión oral y escrita se trabajarán en todas las áreas sin perjuicio de su tratamiento específico en algunas de ellas.

Concepto de escritura: podemos definir la escritura como una forma de expresión y representación ordenada por medio de signos y códigos que sirven para facilitar y mejorar la comunicación.

La escritura es el resultado del aprendizaje de la lectura, o sea, del reconocimiento de las letras, por ello, el niño no podrá escribir o expresarse de forma escrita hasta que no sea capaz de conocer y reconocer los signos y símbolos propios del lenguaje escrito. De esta manera, vemos que es necesario abordar los aprendizajes de la lectura y la escritura de forma conjunta y coordinada.

1.1.- EL GRAFISMO. Un aspecto a conocer, tanto por los maestros como por los padres, es el de las etapas formativas por las que el niño va pasando en el desarrollo de la realización del acto gráfico de la escritura, para no intentar logros que es imposible que el niño pueda alcanzar en edades no adecuadas.

El tiempo para conseguir que nuestra escritura sea una buena herramienta aplicada a la realización del trabajo intelectual y comunicativo es bastante más amplio de lo que en principio se suele suponer. Hasta la adolescencia estamos en proceso de aprendizaje y automatización de movimientos para lograr una escritura personal, fluida y que nos sea útil.

También es interesante conocer que las formas gráficas del alfabeto de nuestro idioma derivan de unas formas arquetípicas, primitivas, que tienen mucho que ver con la adquisición de las formas gráficas del dibujo. Además, el sistema de escritura contiene elementos “ideográficos” que sirven para especificar propiedades sintácticas y semánticas del lenguaje: signos de puntuación, separación entre palabras, uso de mayúsculas…

Desde que el niño comienza a realizar los primeros trazos, aproximadamente a los 15 meses, hasta que consigue un control óculo-manual, hay un largo proceso que no desarrollaremos por no tratarse de la etapa que nos ocupa.

1.2.- ETAPAS EN LA ADQUISICIÓN DE LAS FORMAS DE LAS LETRAS. Vemos que cuando el niño llega a Primaria, con 6 años, es capaz de escribir letras de imprenta, pero la adquisición de la forma de las letras se afianzará y completará durante el aprendizaje al que se somete durante el resto de su escolaridad.

Ajuariaguerra distingue tres etapas en la adquisición de la escritura, aunque debemos recordar que en el proceso evolutivo existen grandes diferencias entre individuos, también de carácter social y cultural.

1º.- Fase precaligráfica:

– El niño es incapaz de superar las exigencias de las formas caligráficas.

– Los trazos están rotos, temblorosos, arqueados o retocados; las curvas angulosas y mal cerradas; la dimensión e inclinación de las letras incontroladas; las uniones son torpes; la línea es irregular o desciende bruscamente; los márgenes desordenados, etc.

– Al escribir se esfuerza por conseguir la regularidad pero no lo consigue por incapacidad motriz.

– Esta etapa varía según las posibilidades motrices o intelectuales.

2º.- Fase caligráfica infantil:

– Se inicia sobre los ocho o nueve años.

– La escritura se aligera y regulariza.

– Comienza a “inventar” las uniones de las letras sin originar ninguna modificación.

– Las líneas son más regulares, los márgenes se distribuyen correctamente.

– Parece haber llegado a un perfeccionamiento del estilo.

3º.- Fase postcaligráfica:

– La llegada a la adolescencia, la estructura de la personalidad, las exigencias de velocidad o la economía del gesto son algunos factores que influyen en el proceso innovador que tiende a simplificar los enlaces, modificar las letras o despojarlas de todo adorno.

– La escritura comienza en esta etapa a expresar ciertos aspectos de la personalidad del individuo que no son fruto del azar.

1.3.- PROCEDIMIENTOS IMPLICADOS EN EL ACTO DE ESCRIBIR. Aprender a escribir implica ser capaz se escribir no sólo palabras, sino textos, ya que la verdadera función de la escritura es comunicar un mensaje escrito.

La tarea de redactar un texto coherente y adecuado a sus fines no se realiza directamente sino en varias etapas en las que el que escribe debe coordinar un conjunto de procedimientos específicos, que son: la planificación del mensaje, la redacción propiamente dicha del mensaje y la revisión del mismo.

La planificación del mensaje: antes de ponerse a escribir, el escritor tiene que decidir qué va a escribir y con qué finalidad. Debe planificar por tanto, el propósito de la escritura y el contenido del texto.

La principal dificultad que surge es que algunos alumnos no pueden generar o no disponen de la información suficiente para redactar un texto, y además, no saben organizar la información que posees. En este caso, el escrito se caracteriza por ser un conjunto de ideas desorganizadas y aisladas que dificultan la comprensión global de quien lo lee.

La intervención educativa en estos casos se centrará en proporcionar al alumnado la información que necesitan, y en proporcionarles las ayudas que precisan para organizar y estructurar la información de que disponen, presentándola de forma ordenada y coherente utilizando expresiones como: “¿qué podemos poner primero?”, “entonces…”, “a partir de este momento…”.

La redacción del mensaje: para redactar un mensaje, el que escribe ha de tomar un conjunto de decisiones acerca de cómo expresar lingüísticamente el contenido deseado según su objetivo: debe buscar el léxico más adecuado, la cohesión del texto, la ortografía…

La elección de las palabras se realiza de una manera casi automática buscando en nuestra memoria y seleccionando aquella que mejor se ajusta al concepto que queremos expresar.

Los errores ortográficos se deben, básicamente, a que los alumnos carecen de la representación visual de las palabras, por tanto, la base de la intervención educativa es reforzar la memoria visual de las palabras susceptibles de incorrección ortográfica.

La revisión de lo escrito: supone volver sobre lo ya escrito, releyéndolo y evaluándolo. Se trata de sucesivas revisiones intercaladas a lo largo de toda la tarea de la escritura, y no de una revisión única y final. El escritor valora el contenido, el previsible logro del objetivo, la coherencia, el estilo, la ortografía, la distribución de los párrafos, etc.

Las sucesivas revisiones permitirán analizar lo escrito desde diferentes perspectivas, por lo que se planteará introducir los cambios pertinentes en aras de mejorar la presentación o la estructura de las ideas que transmite el texto.

La planificación y especialmente, la revisión, son operaciones fundamentales en la escritura, pues a diferencia del lenguaje oral, el escrito lleva la marca de estas planificaciones y revisiones, pues no es un lenguaje espontáneo, sino anticipado, calculado y evaluado.

1.4.- LA ESCRITURA EN EL CURRÍCULO DE LA EDUCACIÓN PRIMARIA. El Real Decreto 1513/2006, de 7 de diciembre, contempla en su artículo 2 que una de las finalidades de esta etapa educativa es proporcionar a todos los niños y niñas una educación que les permita adquirir las habilidades culturales básicas relativas a la lectura y a la escritura.

Con esta nueva normativa se han identificado ocho competencias básicas para la etapa de la Educación Primaria, entre las que se incluye la competencia en comunicación lingüística. En el marco de esta competencia es donde se encuadran las habilidades relacionadas con la lectura y la escritura y con la composición de textos.

Además, este Real Decreto estructura los contenidos del área de Lengua Castellana y Literatura en bloques de contenidos referidos a habilidades lingüísticas, de estos destaca el bloque 2 “Leer y escribir”, en el que se abordan contenidos específicos de este tipo de discursos.

Observando la normativa vigente, podemos establecer unas conclusiones en torno al tratamiento de la escritura en esta etapa:

– La Educación Primaria debe favorecer ante todo el uso funcional del lenguaje, sea oral o escrito, en cuanto eficaz instrumento de comunicación y de representación.

– Tanto la lectura como la escritura son aprendizajes que han de realizarse en una situación de comunicación y en un marco de construcción de sentido.

– La función comunicativa de la lengua, la comprensión y la expresión, son los ejes esenciales sobre los que se ha de realizar el aprendizaje lectoescritor.

– El aprendizaje de la escritura debe permitir al niño descubrir las posibilidades que ésta ofrece como fuente de placer y fantasía, de información, de saber…

– El texto escrito contribuye, no sólo a ampliar la visión del mundo, a desarrollar la capacidad de análisis y de crítica, y a despertar la conciencia de la comunicación, sino que además ofrece especiales posibilidades de goce y disfrute, de diversión…

– Es importante favorecer el acceso del alumnado a una diversidad de textos escritos, tanto literarios, como de uso práctico en el contexto escolar.

– Se fomentará la capacidad esencial de producir textos que logren satisfacer necesidades de comunicación concretas y vinculadas a la actividad cotidiana.

– Los textos serán breves, estarán constituidos por pocas oraciones con sentido completo y deberán respetar las normas elementales de la escritura.

– Resulta conveniente abordar escritos sencillos dirigidos a diferentes interlocutores y que respondan a estructuras distintas, incidiendo en el trabajo de textos que respondan la secuencia temporal de los hechos, como narraciones y diálogos.

– También han de tratarse otro tipo de estructuras como listas, notas, felicitaciones, invitaciones, descripciones, etc, así como la realización de textos en los que se empleen conjuntamente el lenguaje y la imagen (viñetas, carteles…)

– Se ha de favorecer la producción de textos en los que se exploren diversas formas de expresión mediante la recreación de poemas y cuentos, la elaboración de rimas y juegos de palabras, etc.

2.- MÉTODOS Y ESTRATEGIAS DE APRENDIZAJE.

Así como existen distintas definiciones del acto escritor, también son muchos los educadores y psicólogos que se han preocupado por renovar y crear metodologías y técnicas en el ámbito de la escritura.

Entre los métodos tradicionales para enseñar a escribir, se encuentran los sintéticos y los analíticos o globales. Los primeros se basan en la ejercitación visual y en el reconocimiento de las letras, los segundos tienen por objeto lograr una letra legible, común, con medios apropiados para cada edad, aptitud mental y posibilidades motrices del niño.

2.1.- MÉTODOS PARA LA ENSEÑANZA-APRENDIZAJE DE LA ESCRITURA. Podríamos decir que existen una multitud de métodos para iniciar en la lectura y escritura a los niños y niñas, pero un examen a fondo de los mismos nos hace llegar a la conclusión de que la mayoría parten de unos principios y premisas semejantes, la diferencia fundamental estriba en las técnicas y los procedimientos utilizados.

Es, por tanto, más apropiado hablar de modelos didácticos y estrategias que de métodos, y en este sentido podríamos hablar de los siguientes modelos en la enseñanza de la escritura:

– El modelo sintético: parte de los elementos menores a la palabra.

– El modelo analítico: parte de la palabra o unidades menores.

– El modelo mixto: surge de la combinación de elementos de los dos anteriores.

La defensa de uno u otro método ha suscitado enormes controversias y han sido muchos los autores que han elaborado trabajos sobre este tema, centrados en su mayoría en el planteamiento metodológico y los procesos subyacentes a cada uno de estos modelos.

Veamos brevemente el enfoque didáctico de cada uno de ellos:

2.1.1.- El método sintético: este modelo parte del trabajo con elementos menores a la palabra y se basa en la correspondencia entre la oralidad y la escritura, entre el sonido y la grafía, es un proceso que consiste en ir de la parte al todo.

Este tipo de métodos ha sido utilizado durante mucho tiempo en una escuela que enseñaba a pronunciar las letras como paso previo para acceder a la escritura. Los métodos alfabéticos tradicionales se encuadran dentro de este modelo.

Posteriormente, y bajo la influencia de la lingüística, se desarrolla el método fonético, que propone partir de lo oral, de la unidad mínima de sonido del habla, el fonema. Propone comenzar la escritura desde el fonema asociándolo a su representación gráfica.

Comienza por mostrar a los niños y niñas el dibujo de la letra del abecedario, primero las vocales y después las consonantes, asociando el sonido que emite con su grafía. Una vez que son capaces de evocar delante de cualquier grafema el sonido correspondiente, comienza el aprendizaje sílabas, palabras y frases.

Es un proceso mecanicista y poco motivador que pone el acento en el análisis auditivo, en la discriminación de sonidos y la correspondencia grafema-fonema (letra-sonido).

Resumiendo, los pasos de este método pueden ser:

– Discriminación e identificación de las letras, estudio analítico de las vocales y consonantes, asociado a la representación gráfica de algún objeto conocido por el niño cuyo nombre comience por la letra que se estudia (a=araña, e=elefante, i=indio, o=ojo, u=uva).

– Estudio de la sílaba a través de la unión de dos o más letras, primero las sílabas directas, después las inversas y por último las mixtas o trabadas.

– Estudio de las palabras formadas por las sílabas trabajadas, mediante lectura oral, individual y grupal, recalcando el silabeo.

– A partir de las palabras aprendidas iniciamos al niño en la lectura de pequeñas frases.

– Lectura de textos sencillos o historietas en las que aparecen las palabras estudiadas.

2.1.2.- El método analítico o global: este método pone el acento en la comprensión del texto, en el significado de lo que lee, por lo que se basa en un planteamiento muy diferente al anterior. Parte de unidades con significado como pueden ser las palabras, frases o textos, para luego segmentarlos en unidades más pequeñas llegando así a las letras, es decir, va del todo a la parte.

Este método se basa en el principio psicopedagógico de globalización (propuesto por Decroly) y el de interés (propio de la Escuela Nueva).

En relación con el principio de globalización, este método propugna que los niños perciben mejor la totalidad de las frases, debido al sincretismo que caracteriza su forma de percibir la realidad como un todo y global.

El principio de interés sugiere partir de textos que posean relación con la experiencia personal del alumnado y que surjan del interés espontáneo de ellos para que sean significativos.

Los pasos a seguir en el método global o analítico son:

– Presentación de un centro de interés o Unidad Didáctica.

– Diálogo sobre el tema o Unidad Didáctica presentada.

– Estudio de las palabras representativas relacionadas con objetos o sujetos de la Unidad Didáctica, elegidas como palabras generadoras.

– Análisis de las semejanzas y diferencias entre las palabras generadoras.

– Análisis de los elementos que componen dichas palabras, comenzando por las sílabas, fonemas, el número de letras de cada palabra, la forma de las letras…

– Reconstrucción de sílabas a partir de las letras analizadas.

– Reconstrucción de palabras a partir de las sílabas analizadas.

– Reconstrucción de frases.

– Copiado de las frases construidas en la pizarra.

– Dictado de las frases.

2.1.3.- El método constructivista: los métodos vistos discrepan en muchos aspectos, pero su principal diferencia estriba en el tipo de estrategia perceptiva que ponen en juego: auditiva en el método sintético, y visual para el global. Además, el sintético consiste en ir de la parte al todo, y el global del todo a la parte.

El énfasis que ponen los métodos anteriores, junto con los mixtos, en las habilidades perceptivas, descuida otros aspectos fundamentales del proceso de lectoescritura relacionados con los procesos cognitivos y la competencia lingüística de los niños y niñas, desde cuya visión aparecen nuevas formas de entender el proceso lectoescritor.

Estas nuevas perspectivas se sitúan en el marco de las teorías piegetianas y de las propuestas hechas por E.Ferreiro y A.Teberosky, en una visión constructivista e interaccionista de cómo el niño adquiere el conocimiento.

El método o modelo constructivista-interaccionista se basa en las siguientes premisas:

Los niños, en contacto con el lenguaje escrito, elaboran ideas en un intento de atribuir significado a la escritura. Estas ideas previas serán objeto de cambio o reconstrucción en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

– El papel del docente será el de guía-mediador de los aprendizajes.

– Se propone empezar por escribir porque en la escritura se ponen en juego conocimientos sobre el sistema de lectura, es decir, el lenguaje escrito incluye a la lectura de lo que se escribe.

– Se puede escribir y leer textos aún antes de dominar el código alfabético.

– Los niños aprenden a base de construir distintas ideas sobre la escritura cada vez más ajustadas, en un proceso que termina coincidiendo con nuestro sistema alfabético actual.

En este método partiremos del lenguaje oral para llegar al lenguaje escrito, y comenzaremos por el reconocimiento de palabras que formen parte del entorno cotidiano y que hayan sido utilizadas de manera significativa (por ejemplo, el nombre del niño) porque en el pensamiento del niño no existen las sílabas, los fonemas o las grafías, sino las palabras con significado.

El método constructivista parte de inculcar en los niños el sentido de funcionalidad de la escritura y propone recrear en el aula un ambiente rico en experiencias relacionadas con la lectura y la escritura, todo ello mediante propuestas atractivas y divertidas que susciten la motivación y el interés de los niños.

2.2.- ESTRATEGIAS DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE DE LA ESCRITURA. En la planificación de las actividades, el profesorado ha de tener en cuenta una serie de condiciones que pueden favorecer el desarrollo de la escritura.

Las actividades escritas deben atender a necesidades reales de comunicación de los niños y niñas, por lo que será preciso aprovechar todas aquellas situaciones de la vida cotidiana para las que se hace necesaria la escritura.

Es aconsejable trabajar con textos variados que atiendan a diferentes finalidades como: descripciones, comentarios personales, poemas, cuentos, resúmenes, murales, carteles, cómics, historietas, revistas…

Es necesario hacer explícitos y compartir con los alumnos los objetivos que se pretenden alcanzar, ofreciendo elementos para una buena planificación y para centrar la atención sobre el aspecto de la escritura que nos interese trabajar.

Es importante que acostumbremos a los niños a volver sobre su trabajo, a fin de revisar los textos para detectar si existen puntos o apartados que no se ajustan al plan inicial, y a reconocer errores sintácticos, ortográficos o de otro tipo, que deban resolver aplicando sus conocimientos sobre la lengua. El papel del docente en este proceso será el de orientar a los alumnos hasta que sean capaces de hacerlo por sí solos, haciéndoles ver que es una estrategia objeto de aprendizaje.

El trabajo sobre contenidos ortográficos ha de promover la observación y la formulación de hipótesis a efectos de que los niños descubran los principios ortográficos del vocabulario que usan normalmente.

Un uso adecuado de la copia, el dictado y el diccionario puede suponer un buen medio auxiliar para el tratamiento de la ortografía y como instrumentos de autoevaluación.

Con respecto al vocabulario, es necesario insistir en el trabajo dentro de un contexto, pues en él es donde las palabras adquieren sentido. La apropiación del mismo posibilitará que el alumno pueda utilizarlo posteriormente en contextos similares y ante situaciones nuevas.

Por último, una vez elaboradas, hemos de incidir en la importancia de hacer públicas las producciones de los alumnos, a tal fin podemos incorporar algunos textos en la biblioteca del aula; proponer situaciones en las que los alumnos lean sus escritos a los compañeros, al profesor o a otros interlocutores; incluir algunos textos en publicaciones internas del centro; exponer los escritos en tablones o murales, etc.

3.- COMPOSICIÓN DE DIFERENTES TEXTOS.

Como hemos visto, el trabajo de aula sobre la escritura habrá de plantarse desde situaciones comunicativas reales, por lo que es preciso que familiaricemos a los alumnos cuanto antes con las diferentes tipologías textuales, haciéndoles conscientes de las funciones y características de cada una de ellas.

Cada texto posee unas características propias que constituyen contenidos específicos del saber (conceptos) y del saber hacer (procedimientos).

El trabajo con los textos se centrará en el examen de sus características principales, y a partir de las mismas, propondremos al alumnado la elaboración de textos similares que guardarán relación con sus experiencias, sus vivencias o el contexto escolar, y que deberán responder a ese esquema.

Veamos ahora los tipos de texto que podemos trabajar en la etapa de Primaria:

Textos enumerativos: son aquellos empleados en las diversas situaciones comunicativas para recordar datos; registrar y localizar informaciones concretas; etiquetar y clasificar; comunicar resultados; anunciar acontecimientos; manejar, ordenar o archivar informaciones concretas, datos, etc.

Para familiarizar al alumnado con este tipo de textos podemos usar modelos como: listas de compra o de juguetes, etiquetas, horarios de cine o transportes, guías telefónicas, agendas personales, formularios e impresos oficiales, carteles, índices de libros y de revistas, catálogos comerciales, menús escolares o de restaurantes…

Con ellos podemos trabajar aspectos relacionados con la presentación del texto escrito, la disposición vertical, en cuadros o tablas; el uso de guiones y asteriscos; la escritura en columnas; las construcciones sintácticas centradas en el nombre; las estructuras repetitivas, y el uso de un léxico repetitivo.

Como actividades específicas podemos proponerles que elaboren la lista de alumnos de la clase, una agenda personal, carteles y programas que versen sobre actividades concretas, etc.

Textos informativos: tienen como objetivo conocer o transmitir explicaciones e informaciones de carácter general, o sobre algunos acontecimientos o sucesos, sin profundizar en ellos.

Entre los que podemos emplear en el aula están los diarios y revistas; los libros de divulgación y folletos; las noticias, artículos y reportajes; los anuncios y propaganda; los avisos; la correspondencia personal o comercial; las invitaciones, etc.

Su empleo en el aula puede orientarse a observar las características morfológicas y sintácticas del texto, así como a analizar algunos elementos textuales como titulares, tipografía, etc.

Como actividades específicas podemos proponer la redacción de noticias, la elaboración de un periódico escolar, confección de anuncios publicitarios, correspondencia escolar…

Textos literarios: en los textos literarios destaca como función principal la de inducir en el lector sentimientos y emociones especiales, el entretenimiento y la diversión, comunicar fantasías o hechos extraordinarios, etc.

Los modelos que podemos facilitar al alumnado consistirán en cuentos, narraciones, leyendas, poesías, refranes, adivinanzas, obras de teatro, cómics, tebeos…

En este tipo de textos analizaremos el empleo de fórmulas establecidas de principio y fin, las descripciones de personajes, situaciones y ambientes, el empleo de la narración para relatar hechos vividos o fantásticos, la comunicación de sentimientos y emociones a través de la escritura, etc.

Podemos analizar otras cuestiones relacionadas con el valor de la puntuación, para diferenciar la narración del diálogo; la organización en versos o estrofas de las obras poéticas; la utilización de los recursos expresivos y literarios en el texto; los efectos que producen la rima el estilo…

Como actividades específicas proponemos el uso del cuento como elemento motivador en el que el alumnado podrá reescribir o reconstruir cuentos conocidos, así como elaborar historias originales con este formato. En relación con los poemas y canciones podemos proponer que elaboren pareados o poemas originales, etc.

Textos expositivos: los textos expositivos tienen como función transmitir conocimientos llevando a cabo un estudio profundo del tema que tratan. Los utilizamos para estudiar, aprender, enseñar, demostrar, comunicar conocimientos, etc.

Entre los modelos que podemos facilitar a los alumnos estarán los libros de texto escolares, los libros de consulta y divulgación, las biografías, las conferencias, los informes…

Sobre estos textos podemos llevar a cabo actividades centradas en su contenido caracterizado por el uso de definiciones y enunciados, descripciones, explicaciones de procesos, resúmenes, argumentaciones, hipótesis…

Trabajaremos el uso de recursos tipográficos para resaltar aspectos importantes, el uso de técnicas de resumen para volver sobre los contenidos más significativos, y el uso de un vocabulario preciso y riguroso.

Los niños de esta etapa podrán abordar la realización de descripciones e informes, así como mapas conceptuales y resúmenes como síntesis de la información.

Podemos proponer actividades como definiciones de determinados objetos, confección de un diccionario de clase, escritura de reseñas sobre actividades, la biografía de algún personaje que estemos estudiando, etc.

Textos prescriptitos: son aquellos utilizados para regular de forma precisa el comportamiento humano para la consecución de algún objetivo. Se abordarán mediante el uso de modelos como instrucciones escolares, recetas de cocina, reglamento, códigos y normas (por ejemplo, de comportamiento en el aula), instrucciones de manejo de materiales y aparatos de uso común…

El trabajo con los mismos girará en torno al análisis de las explicaciones detalladas que contienen y la presencia de elementos no contextuales, como gráficos y signos para ilustrar el contenido, también el empleo de fórmulas de ordenación y esquematización del contenido.

Analizaremos el empleo de frases cortas y precisas, el uso de un léxico específico, el empleo de verbos de acción, y las partículas temporales para ordenar la secuencia de acciones.

Podemos plantear actividades tales como la escritura de recetas de cocina y elaboración de un recetario, escritura de las instrucciones para el manejo de materiales del aula, escritura de las reglas de un juego…

4.- UTILIZACIÓN DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y LA COMUNICACIÓN.

A la hora de planificar las actividades, podemos hacer uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), son aquellas herramientas computacionales e informáticas que procesan, almacenan, sintetizan, recuperan y presentan información representada de la más variada forma.

Para todas las aplicaciones educativas, las TIC son medios y no fines, es decir, son herramientas y materiales de construcción que facilitan el aprendizaje, el desarrollo de habilidades y distintas formas de aprender, estilos y ritmos de los alumnos.

Como hemos visto, el RD 1513/2006 recoge ocho competencias básicas, entre las cuales encontramos la de “tratamiento de la información y competencia digital”, por tanto, es preciso trabajar, en relación con el área de Lengua Castellana y Literatura, el uso de programas informáticos en esta etapa educativa.

4.1.- LA ESCRITURA CON ORDENADORES: Con el alumnado del primer ciclo comenzaremos a nivel de iniciación con la utilización de programas informáticos de procesamiento de textos, iniciación que dará paso a una utilización guiada que será cada vez más autónoma con el alumnado de segundo y tercer ciclo.

Podemos indicar que los procesadores de texto y las mejoras técnicas de los mismos contribuyen a una escritura donde:

– se superan algunas dificultades mecánicas y errores que distraen el sentido global de las producciones escritas por los alumnos, aunque hay que recordar que la fiabilidad de estas mejoras sigue requiriendo altas habilidades lectoescritoras.

– la mejora de la cantidad y calidad de estos escritos contribuye a potenciar los aspectos motivadores también presentes en la producción escrita.

Los alumnos requieren el apoyo y la organización de actividades por parte del profesor, para atender especialmente las dos últimas funciones de la escritura: revisar la estructura, la línea argumental, el significado de las palabras…

El uso de este tipo de herramientas reporta considerables beneficios, pero debemos tener presente que las actividades deben tener una clara intencionalidad educativa.

4.2.- LA UTILIZACIÓN DE RECURSOS MULTIMEDIA: La integración de recursos multimedia en documentos cuenta con un amplio número de herramientas, entre los que se encuentran los propios procesadores de texto. La introducción de imágenes en los textos ayuda a que los alumnos organicen sus ideas, estén más motivados y se presten a compartir sus producciones.

Entre las posibles actividades encontramos:

– integración de elementos de multimedia en procesadores de textos, esto requiere disponer de bancos de imágenes, archivos de sonido, aprovechando los creados con otros programas y los de Internet.

– audiovisuales interactivos con Power Point u otros programas de presentaciones.

– aprovechamiento de la digitalización de ilustraciones de cuentos, con experiencias muy ricas en el ámbito del video.

– producción de animaciones, cómics, o dibujos animados con un programa específico para producirlos.

– utilización de herramientas de hipertexto, para la navegabilidad de documentos.

4.3.- PROGRAMAS DE ORDENADOR DE LENGUA ESPAÑOLA: Teniendo en cuenta las limitaciones de los procesadores de texto y la laboriosidad de los trabajos multimedia, encontramos diversos programas que permiten una utilización variada del lenguaje y el tratamiento de funciones metalingüísticas.

Del conjunto de programas que existen en el mercado podemos destacar una serie de características comunes, entre las que destaca el ofrecer contextos sugerentes orientados al juego y a la investigación en niveles superiores.

Entre las actividades están la edición de diferentes materiales imprimibles, la construcción de frases largas, completar frases, introducir puntuación y conectores a un texto, componer textos a partir de un vocabulario proporcionado, ordenar palabras para componer una historia…

Una herramienta clásica que podemos utilizar es el “Clic”, un programa abierto que posibilita a los profesores crear aplicaciones educativas de una forma sencilla, y aprovechando perfectamente los recursos multimedia de los ordenadores.

El programa viene provisto de modelos de diferentes tipos de actividades que podemos adecuar a nuestras necesidades, y de las instrucciones precisas para su diseño.

A través de Internet podemos acceder a estos contenidos y utilizar un gran número de actividades que han sido diseñadas y creadas por el profesorado, y en las que podemos trabajar multitud de contenidos relacionados con la escritura y composición de textos.

5.- INTERVENCIÓN EDUCATIVA. Desde la perspectiva constructivista que estamos adoptando, el proceso de la lectoescritura es entendido en los siguientes términos:

– El objeto de conocimiento es el lenguaje escrito.

– El niño adquiere un papel activo en la construcción del conocimiento.

– El docente es el facilitador del aprendizaje, por lo que su actuación debe centrarse en aportar y facilitar nuevos materiales respetando su nivel de producción; potenciar el intercambio, la argumentación y la reflexión, y atender a las necesidades y particularidades de cada niño.

– El contexto social y cultural es un factor importante en este proceso, por lo que se hace necesario utilizar recursos del entorno próximo de los alumnos.

Siguiendo lo preceptuado en la LOE y en el RD 1513/2006, nuestra actuación a lo largo de la etapa estará orientada a conseguir que los niños y niñas desarrollen una serie de capacidades relacionadas con la escritura y la composición de textos.

Aunque a lo largo de la exposición del tema hemos visto algunos aspectos relacionados con la intervención educativa, mencionaremos ahora algunos, por ciclos, a modo de conclusión:

1º ciclo:

– La intervención docente girará en torno a aquellas actividades relacionadas con la redacción de textos propios de las relaciones interpersonales en el aula, y de fomentar la participación del alumnado en actividades en las que se dé el intercambio escrito de la información.

– Debemos potenciar la utilización de la escritura para aprender y organizar los propios conocimientos por parte de los niños, facilitándoles estrategias para la elaboración de resúmenes, mapas conceptuales, etc.

– Realizaremos en el aula actividades relacionadas con la aproximación a la literatura mediante la imitación de géneros como el cuento o la poesía.

– En el proceso de elaboración de los escritos se atenderá a la planificación (mediante modelos y pautas) y a la revisión de aspectos relacionados con la eficacia de lo escrito, así como a otros relacionados con la coherencia y la corrección gramatical y ortográfica.

2º ciclo:

– Abordaremos actividades que exijan redactar, reescribir y resumir textos en situaciones cotidianas y escolares.

– Trabajaremos actividades relacionadas con la redacción de textos propios de las relaciones interpersonales del aula, así como otros propios de los medios de comunicación social, referidos a hechos próximos a su experiencia.

– De manera especial, se debe desarrollar la capacidad de elaborar textos como resúmenes, descripciones, explicaciones, etc.

– En cuanto a la producción literaria, abordaremos la tarea de recrear o imitar poemas y relatos utilizando el ritmo y la rima.

– Se observará el uso de las normas ortográficas, así como la presentación clara, limpia y ordenada.

– Se potenciará la habilidad en el uso de los medios informáticos para la elaboración y presentación de textos.

3º ciclo:

– Nos centraremos en la realización de actividades que supongan la puesta en práctica de estrategias para narrar, explicar, describir, resumir y exponer opiniones e informaciones.

– Potenciaremos la capacidad de crear textos coherentes siguiendo los pasos propios del proceso de producción de los mismos (planificación, escritura y revisión).

– Deberán ser capaces de producir textos propios de las relaciones en el aula, de los medios de comunicación, así como los de uso habitual en otras áreas del aprendizaje.

– Fomentaremos la capacidad de elaborar textos como resúmenes, informes, explicaciones, descripciones…

– En el ámbito literario se trabajará la capacidad para crear poemas o relatos utilizando, además de la rima, otros recursos literarios.

– En todos los escritos, tanto de papel como de soporte digital, se evaluará la automatización de las normas ortográficas de aparición frecuente y la resolución de dudas ortográficas mediante el uso de los apoyos pertinentes (diccionarios, apuntes…)

Conclusión: Como hemos visto, tanto la lectura como la escritura son aprendizajes que han de realizarse en una situación de comunicación y en un marco de construcción de sentido, mediante la utilización de recursos variados que favorezcan la construcción del conocimiento por parte del alumnado.

Debemos lograr que nuestros alumnos desarrollen la capacidad de redactar y reescribir diferentes textos relacionados con su experiencia, utilizando la planificación y revisión de los textos y cuidando las normas gramaticales y ortográficas, así como los aspectos formales de los mismos.

Bibliografía:

– Ajuariaguerra, J. y otros: “La escritura del niño”

Ed. Laia Barcelona, 1984

– Cuetos, F.: “Psicología de la escritura en niños de Educación Primaria”

Ed. Bordón. 1996

– Ferreiro, E. y Teberosky, A.: “Los sistemas d escritura”

Ed. Siglo XXI México, 1979

– Sánchez, E.: “Comprensión y redacción de textos Ed. Edebé Barcelona, 1998

Publicado: noviembre 27, 2014 por Santiago

Etiquetas: tema 19 educación primaria