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Tema 16 – Educación sexual y educación para, salud prevención de las drogodependencias.

INDICE

0. INTRODUCCIÓN.

1. EDUCACIÓN SEXUAL.

1.1 CONCEPTOS.

1.2 PRECEDENTES HISTÓRICOS.

1.3 MITOS SOBRE LA EDUCACIÓN SEXUAL.

1.4 OBJETIVOS. MODELO DE EDUCACIÓN SEXUAL.

1.5 ASPECTOS METODOLÓGICOS.

2. EDUCACIÓN PARA LA SALUD.

2.1 CONCEPTOS.

2.2 PRECEDENTES HISTÓRICOS Y SITUACIÓN ACTUAL.

2.3 OBJETIVOS DE LA EDUCACIÓN PARA LA SALUD.

2.4 EDUCACIÓN PARA LA SALUD EN EL CURRÍCULO.

2.4.1. LA EDUCACIÓN PARA LA SALUD EN LOS OBJETIVOS.

2.4.2. LA EDUCACIÓN PARA LA SALUD EN LOS CONTENIDOS.

2.4.3. ASPECTOS METODOLÓGICOS.

3. PREVENCIÓN DE LAS DROGODEPENDENCIAS.

3.1 CONCEPTOS.

3.2 EL FENÓMENO MULTIFACTORIAL DE LAS DROGODEPENDENCIAS.

3.3 LA ACCIÓN PREVENTIVA EN EL ÁMBITO ESCOLAR: MODELOS Y ESTRATÉGIAS.

4. BIBLIOGRAFÍA

0. INTRODUCCIÓN.

El tema que vamos a desarrollar a continuación “La educación sexual y la educación para la salud. Prevención de drogodependencias”, se encuadra dentro de la Reforma Educativa en las llamadas materias transversales. Se encuentran bajo esta denominación también temas como la Educación para la convivencia y la paz, la Educación para la igualdad, la Educación moral o la Educación medioambiental.

Los temas transversales han constituido, y siguen constituyendo en numerosas ocasiones, elementos básicos de lo que se ha llamado currículum oculto o latente. Dichos contenidos (salud, medioambiente, sexualidad, igualdad, cooperación, consumo, etc) constituyen un punto de referencia obligado para un número importantísimo de valores y actitudes, que conforman la conducta social del individuo. Es por ello que la educación ha tenido y tiene un carácter reproductor de la estructura y valores sociales dominantes.

Por tanto, podemos asegurar que cuando algunos dicen que ellos no plantean estos contenidos como propios de la enseñanza, lo que realmente deberíamos entender es que no lo explicitan, que lo mantienen dentro de lo que hemos denominado currículum oculto.

A este respecto, la Reforma Educativa plantea la necesidad de que estos aspectos (contenidos y enseñanza) se expliciten en los diferentes niveles del Diseño Curricular. Por ello, los conceptos, procedimientos y valores propios de la cultura democrática deben figurar de una manera explícita y contundente en el proyecto educativo y curricular de un centro, por un lado, y de los planteamientos disciplinares e interdisciplinares, que pueden realizarse a nivel de la programación de aula de cualquier profesor, por otro.

Una vez enmarcado el tema dentro de la reforma educativa, sería preciso justificar la elección de este tema para su desarrollo, y podríamos plantearlo en dos cuestiones básicas:

– La importancia de los contenidos transversales en las sociedades post-industriales y altamente tecnologizadas, y más concretamente en la adolescencia.

– Este tema mantiene relaciones directas con todos los temas relativos a los contenidos transversales: Educación para la Paz, No discriminación, e indirectamente, con los temas dedicados a la enseñanza y al aprendizaje.

La sociedad actual ha generado nuevas demandas sociales relacionadas con el tema de la salud. Desde un planteamiento general, los aspectos de: la Educación sexual y la Prevención de las drogodependencias formarían parte del concepto de salud.

En el momento actual, el problema de salud y enfermedad reclaman una ampliación del concepto, lo que conlleva un replanteamiento de conceptos y actuaciones en el campo de la salud.

Dentro de este marco de salud uno de los aspectos que más atención ha recibido por parte de la comunidad escolar, es la Educación sexual, aunque no exenta de polémica. A pesar de los logros que en los diversos campos de la ciencia se han venido sucediendo y que desde una perspectiva biopsicosocial han ayudado a una mejor comprensión del ser humano y a la elevación de la calidad de vida, el tema de la sexualidad aún no ha encontrado un tratamiento adecuado. Hoy nadie pone en duda que la sexualidad es un concepto impregnado de una fuerte carga cultural, emocional e ideológica que incita con frecuencia a discusiones innecesarias que dificultan el tratamiento natural y adecuado en el ámbito escolar.

El siguiente aspecto de la Educación para la Salud, es la Prevención de las drogodependencias.

El problema que se planteaba a la hora de afrontar este tema tenía una doble perspectiva:

1.- El tratamiento aislado que se le había dado hasta entonces y que todavía se sigue dando.

2.- La falta de material concreto para la actuación.

Ante el primer problema la solución estriba en el planteamiento de la Reforma Educativa con respecto a los temas transversales, olvidándose de charlas, coloquios y conferencias que han demostrado su ineficacia.

El segundo planteamiento, también tiene solución concreta, y es que programas como EL PIPES (es un plan General de Intervención Educativo Escolar), creado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), con el apoyo de instituciones públicas (Ayuntamientos, Comunidades Autónomas, Ministerio de Educación y Cultura) está destinado a facilitar al profesorado su trabajo en relación a los factores de riesgo, o el ORDAGO, de creación canadiense y con la extrapolación a la realidad española, pueden paliar en gran medida este problema.

Después de estas consideraciones sobre el tema que vamos a desarrollar, la exposición comenzará con un primer bloque de Educación para la salud, un segundo para el encuadre concreto de la educación para la salud en el currículum, un tercero de la Educación Sexual, y por último terminaremos con un bloque dedicado a la Prevención de las drogodependencias.

1. EDUCACIÓN SEXUAL.

1.1 CONCEPTOS.

Antes de comen­zar el tema de la educación de la sexuali­dad quizá sea necesario establecer una serie de aclaraciones terminológicas. Para ello, seguiremos las definiciones de Busquets (2000):

* Sexo, es la condición orgánica que distingue al macho de la hembra en los seres humanos, animales y plantas.

* Sexualidad, no podemos identifi­carla con lo biológico; la sexualidad com­porta una dimensión afectiva, moral, psi­cológica y social. Designa las características que determi­nan y condicionan nuestra forma de ser masculina o femenina.

* Género sexual es un conjunto de normas diferenciadas para cada sexo, que cada sociedad elabora según sus necesi­dades y que son impuestas a los individuos a partir del nacimiento, como pautas que deben regir sus comportamientos, deseos y acciones de todo tipo. El género se adquiere mediante construcción social.

* Información sexual, se refiere a la mera transmisión de conocimientos sexua­les.

* Educación sexual, pretende ir más allá, procurando llegar a las vivencias, hábitos y actitudes.

Por tanto, la Educación sexual, con­siste en ayudar a otra persona a que co­nozca, entienda y gobierne su capacidad sexual. Se trata de comunicar conocimien­tos y promover actitudes para el mejor desarrollo.

No es nueva la preocupación por la inserción de la educación sexual en la escuela, como no es nuevo reconocer que educación sexual hemos tenido siempre. Debemos reconocer que la educación sexual, con ligeros matices especialmente en las últimas décadas y salvo en algunos países avanzados ha sido siempre espontánea, asistemática1 informal y llena de contenidos falsos, mitos, tabúes y, en general, de informaciones deformantes. La distorsión de la información sexual parte normalmente de la enorme carga afectiva que la sexualidad tiene para las personas, por una parte, y por otra de la tremenda ignorancia que acompaña tradicio­nalmente estos temas.

El advenimiento de una comprensión del ser humano tridimensionado, bio­psicosocial, ha incorporado a la educación sexual contenidos de carácter socio-antropológico y psicológicos que amplían la primera visión biológica de la sexualidad, conectándola con la realidad misma y por tanto con la definición de educación integral. Sin embargo, aun no ha dejado de persistir la comprensión de la educación sexual como algo “diferente”, como un me­ro trámite instructivo muchas veces molesto.

Entendemos que la información es útil pero absolutamente insuficiente. Estimamos que es indispensable separar claramente lo que es sólo instrucción de lo que entende­mos por educación. La educación debe posibilitar no sólo la información sino la incorporación de elementos actitudinales que conlleven cambios duraderos y significativos. De este modo, el concepto tradicional de sexualidad vinculado a lo genital-

reproductor no nos es suficiente; es indispensable ampliarlo, incorporando factores de placer en general y de comunicación. Vista así la educación sexual abarca aspectos hasta ahora desconocidos y se amplía a etapas de la vida, como la infancia o la vejez, que en los esquemas anteriores quedaban irremediablemente fuera de todo estudio o consideración.

Comprendemos que no ofrece ninguna complicación abordar la educación sexual en términos restringidos, tal y como se ha hecho hasta ahora; tampoco ofrece proble­mas mayores enfrentarse a ella mediante ciclos de charlas o, incluso, ampliándola a una asig­natura. En otras latitudes ya se trabaja como asignatura, la educación sexual no se trata ade­cuadamente ya que se saca de su contexto real y natural. Todos conocemos la poca eficacia que podría tener una asignatura de formación cívico-social. La educación sexual deberá ser globalizada e interdisciplinaria en la medida de lo posible.

Si comprendemos de forma adecuada lo anteriormente expresado, creemos oportuno buscar nuevas formas de enfrentar la educación sexual. Para ello podemos partir de dos premisas:

– La sexualidad es vivida desde que nacemos hasta que morimos, al comu­nicamos, en la búsqueda de placer, al reproducirnos cuando lo deseamos y, en suma, en nuestra actividad cotidiana.

– La sexualidad se aprende.

Hoy por hoy, sin darnos cuenta, en las diferentes asignaturas estamos ge­neralmente reforzando modelos tradicionales, entregando de forma indirecta informaciones en torno a roles, comportamientos, actitudes, etc, que muchas veces, incluso, no se correspon­den a los modelos que idealmente sustentamos.

Es por ello por lo que podemos propiciar que la educación sexual se impar­ta también en los colegios, en todas las asignaturas y por los propios profesores. Podrá haber especialistas que asesoren1 pero el trabajo de los educadores ha de ser enfrentado directa­mente por quienes enseñan las asignaturas, y sin modificar sustantivamente sus propios planes y programas.

La educación sexual tiene por objeto fundamental el promover una vida sexual satisfac­toria. Se propone, en definitiva, promover la salud sexual. Es evidente que los criterios de con­ducta sexual varían de un sito a otro, por lo que una definición de salud sexual tendría que ser lo suficientemente amplia para adaptarse a una gran variedad de circunstancias.

La O.M.S. definió como salud sexual lo siguiente:

“Es la integración de los elementos somáticos, emocionales, intelectuales y sociales del ser sexual, por medios que sean positivamente enriquecedores, que potencien la per­sonalidad, la comunicación y el amor”.

El concepto de sexualidad sana incluiría:

– La aptitud de disfrutar de la actividad sexual y reproductora y para regularía de con­formidad con una ética personal y social.

– La ausencia de temores, sentimientos de vergüenza y culpabilidad, de creencias in­fundadas y de otros factores psicológicos que inhiban la relación sexual o perturben las relaciones sexuales.

– La ausencia de trastornos orgánicos, de enfermedades y deficiencias que entorpez­can la actividad sexual y reproductora.

Tal noción de salud sexual supone que la actuación prestada en este sector no debe reducirse al asesoramiento y a la asistencia en cuestiones de procreación o de enfermedades de transmisión sexual. La finalidad de la asistencia prestada debe ser también el disfrute inten­cionado de la vida y las relaciones personales.

1.2 PRECEDENTES HISTÓRICOS.

Los prece­dentes más interesantes que podemos señalar son:

– Los intentos históricos de educación sexual en nuestro país hay que situarlos entre los años 20-30.

– La expansión de las teorías psicoanalí­ticas en Europa llevaría a algunos es­pañoles (Marañón, Jiménez de Asúa, Novoa Sánchez), a plantear una reforma que incluyera la educación sexual en las instituciones educativas.

– Realizaron una importante labor la ILE (1876-1938), la Escuela Moderna de Ferrer y Guardia y el Movimiento Peda­gógico de la Escuela Nueva.

– Durante un largo periodo (1939-1970), la coeducación sería considerada como un proceso de contaminación sexual: los niños se afeminan y las niñas se hacen “marimachos”.

– La practica de la escuela mixta se implantan ya en el S. XIX en EE.UU., algunos países del norte de Europa (Noruega, Suecia y Finlandia).

– Los países europeos vinculados ca­tolicismo (España, Italia, Francia, Por­tugal, Bélgica) la escuela mixta a prin­cipios del s. XX constituía práctica mi­noritaria.

– Al final de la guerra civil, en nuestro país, queda cerrado por un largo perio­do la oposición de la escuela mixta.

– La educación de las niñas se confía a la Sección Femenina.

– En 1970 la LGE modificará la legisla­ción anulando la prohibición de escue­la mixta.

1.3 MITOS SOBRE LA EDUCACIÓN SEXUAL.

En general existen, al menos dos formas de entender la educación sexual, y que habitualmente suelen cons­tituir la base de las diferentes concepcio­nes. Veámoslas brevemente:

· Modelo represivo. Son tres, los mitos más representativos del modelo re­presivo de educación sexual más extendi­do:

a) No existe la sexualidad infantil y juvenil. Entendiéndose estas etapas como signo de pureza e inocencia, considerán­dose las manifestaciones sexuales tem­pranas como comportamientos patológi­cos. De esta manera la autoestimulación es definida como una conducta imperfec­ta, inmadura, egoísta, resultado de trastor­nos de la personalidad.

En contra de todos los argumentos anteriores, se puede afirmar que si existe sexualidad en todos los periodos del desa­rrollo; prueba ello, son las actividades ex­ploratorias del cuerpo (manifestaciones sexuales universales), y la aparición y de­sarrollo de juegos sexuales desde edades tempranas.

Por tanto los individuos no pien­san en su sexualidad. A pesar de que numerosos autores confirman la existen­cia de un pensamiento, en general, existe una negación social y cultural a los comen­tarios y preguntas centrados en la sexua­lidad.

Tampoco es necesario hablar de ella. A pesar de la idea tan extendida de que la información despierta la sexuali­dad , todas las investigaciones apuntan precisamente en el sentido contrario, es decir, que no existe correlación en la infor­mación y las conductas sexuales.

La información sexual ha de ser objetiva y científica. El cuarto mito suele ser, entender la educación sexual como la proporción de una serie de nociones asépticas sin valoraciones morales. Sue­len limitarse a conocimientos sobre la re­producción humana.

Olvidándose que la sexualidad com­porta una función de relación: comunica­ción, afectiva, placer, reproducción.

2) Modelo preventivo. El otro modelo que suele utilizarse es el modelo preventivo que también ha generado mitos sexuales como son:

Prevenir a los individuos de los peligros que conllevan los comportamientos sexuales.

El objetivo es “informar objetiva y científicamente sobre la reproducción”.

Se identifica información sexual con biología

Afortunadamente la sexualidad se ve cada vez más, como lo que es: una dimensión cotidiana de las relaciones hu­manas que puede ser susceptible de ser reprimida y ocultada pero no de ser elimi­nada, entendiéndose como una dimensión permanente del ser humano y que no puede ser reducida a lo biológico ya que tiene claramente implicaciones afectivas, mora les, psicológicas y sociales.

1.4 OBJETIVOS. MODELO DE PROGRAMA PARA EDUCACIÓN SEXUAL.

Un programa de salud sexual debe pretender que los alumnos y alumnas desarrollen las capacidades siguientes:

– Conocer, aceptar y valorar los órganos sexuales y las zonas erógenas del cuerpo.

– Entender la relación sexual como una forma de comunicación afectiva que busca el placer propio y el de la otra persona.

– Entender la sexualidad como una opción personal y, en consecuencia, respetar las diferentes conductas sexuales existentes.

– Distinguir sexualidad de reproducción.

– Comprender los principales procesos del mecanismo reproductor.

– Conocer las nuevas técnicas reproductoras y los mecanismos de control de la natalidad.

– Adquirir hábitos de higiene y salud relativos a la reproducción y a la sexualidad.

Aunque es posible analizar numerosos programas relativos a la educación sexual, nosotros nos limitaremos a seguir, en líneas gene­rales, el elaborado por Ferrer (2000), que parte de su integración en el currículum. Los objetivos que se plantean en las diferentes niveles educativos son:

Infantil y Primer Ciclo de Primaria.

– Conocer las partes del cuerno huma­no diferenciadas por sexos.

– Conocer la función excretora de algu­nos órganos sexuales,

– Conocer el sistema de reproducción humano.

– Conocer sistemas de reproducción diferentes al humano.

Segundo y Tercer Ciclo de Primaria.

– Conocerla estructura elemental de los órganos sexuales y su función.

– Conocer la relación afectiva entre padre y madre.

– Conocer el fenómeno de la reproduc­ción vegetal y animal.

– Conocer el propio cambio puberal.

Educación Secundaria Obli­gatoria.

– Conocer el desarrollo del cambio puberal.

– Describir correctamente los órganos genitales y sus funciones.

– Destacar la importancia que tiene la higiene personal.

– Distinguir las relaciones sexuales hu­manas de las de los animales.

– Ayudar a superar la masturbación como etapa premadurativa.

– Distinguir los distintos elementos im­plicados en el proceso de la fecunda­ción.

– Conocer el proceso de embarazo. humano.

– Conocer el proceso del parto y puer­perio.

– Destacar la importancia que tiene la pareja.

– Conocer la función que tiene la pareja.

– Conocer la función de los anticon­ceptivos.

– Conocer como se produce la inte­rrupción del embarazo.

– Distinguir diferentes posturas que se toman ante el aborto provocado.

– Conocer diversos tipos de minorías sexuales.

– Tomar conciencia de la problema tica del sexo.

– Conocer las principales enfermeda­des venéreas y el SIDA, y cómo se contraen.

1.5 ASPECTOS METODOLÓGICOS.

Este tema debe desarrollarse, como todos los de EPS, en espiral, desde la etapa infantil hasta el final de la enseñanza obligatoria.

En los primeros años debe buscarse la creación de un ambiente afectivo en el centro, necesario para favorecer el desarrollo de las capacidades personales y para animar a tos niños a manifestar sus sensaciones; por eso deben celebrarse siempre las actitudes cariñosas y de colaboración entre ellos. Además, en esos primeros momentos de socialización en la escuela es fundamental propiciar el conocimiento de los órganos sexuales y de las diferencias externas entre ambos sexos. La naturalidad en e! tratamiento de estos temas contribuye a que no se generen miedos ni inhibiciones.

En esas edades, los intereses de los niños están centrados en el nacimiento y en el embarazo; les preocupan menos las cuestiones referidas a la fecundación. Es conveniente propagar pronto la idea de que el tener niños depende del amor y de la voluntad. Además, es importante difundir la igualdad entre sexos y la necesidad de que exista una colaboración entre los papás y las mamás para cuidar al niño que nace.

En una secunda fase se avanza en el conocimiento de los órganos sexuales masculinos y femeninos tanto externos como internos; es adecuado ya darles sus nombres científicos y compararlos con lo que los alumnos conocen por otras vías. También cabe profundizar en la explicación del embarazo y del parto: es aconsejable que los niños hablen con mujeres embarazadas conocidas por ellos, para que les cuenten en qué consiste su estado, cómo se encuentran, qué cuidados deben observar, cómo se produce el parto, etc. La comprensión puede facilitarse si se visitan granjas en las que tengan la oportunidad de asistir a partos de otros animales mamíferos.

Por otro lado, empieza ya a interesar la fecundación y el papel de cada uno de los padres en el proceso. Incluso surge la pregunta de cuándo los niñas y los niñas pueden tener hijos, lo que debe aprovecharse para hablar de los cambios que se van produciendo en los cuerpos cuando se comienza a ser hombre o mujer (primera regla y demás caracteres sexua­les secundarios).

Es también el momento de dialogar sobre la atracción que se produce entre los dos sexos y de distinguir la atracción del amor, no como realidades contrapuestas, sino como pro­cesos que pueden darse independientes o que puedan confluir. En fin, es también conveniente dialogar sobre los derechos de tas personas y sobre la generosidad, el respeto y la igualdad que deben presidir todo tipo de relaciones entre ambos sexos.

En un tercer momento, que puede coincidir ya con la Educación Secundaria Obligato­ria, cabe profundizar en el conocimiento de los aparatos reproductores, así como en el del parto, y en la necesidad de que exista una preparación adecuada. También puede entrarse en la discusión del problema del aborto y buscar la legislación existente al respecto. Igualmente es oportuno recoger datos sobre los diferentes procedimientos para la contracepción y sobre algunas nuevas técnicas de reproducción, como la fecundación “in vitro”.

Ha de abordarse, por otra parte, la cuestión de las enfermedades de transmisión sexual y discutir las medidas higiénicas que deben observarse. Profundizar sobre distintos comportamientos sexuales permitirá desechar actitudes intransigentes. Y habrá que dialogar de nuevo sobre la importancia que tiene el afecto en las relaciones sexuales y sobre la necesidad de respetar a la otra persona, siempre en condiciones de igualdad.

En fin, debe analizarse la importancia de sexo en la sociedad y las repercusiones, a veces traumáticas, de fenómenos como la pornografía, los delitos sexuales o la prostitución.

La puesta en práctica de un programa de salud sexual exige la colaboración del conjunto de los profesores, quienes deben buscar la ayuda de los profesionales sanitarios del centro de salud y de los padres de los alumnos. En la medida en que se trate de forma conjunta, será posible lograr una mayor coherencia y disipar malos entendidos o enfrentamientos dentro de la comunidad educativa.

En el caso de los adolescentes debe propiciarse un clima de confianza. Partiendo de sus propias preocupaciones e interrogantes (es conveniente que alumnos y alumnas indiquen por escrito las cuestiones que más les inquietan), se diseñarán programas que no busquen simplemente salir del

paso, sino que salgan al paso de sus problemas y les ayuden a vivir la sexualidad de manera sana, desde el respeto hacia uno mismo y hacia los demás.

2. EDUCACIÓN PARA LA SALUD.

2.1 CONCEPTOS.

Antes de comenzar de una manera estricta con el desarrol­lo del tema, es preciso que delimitemos algunos conceptos que utilizaremos a lo largo de su desarrollo. Tendremos en cuenta las definiciones de la O.M.S.:

ü Salud, según la Organización Mun­dial de la Salud (OMS) es el estado de bienestar físico, social y mental así como la capacidad de funcionar en la sociedad y no sólo la ausencia de enfermedades.

ü Promoción de la salud, es el proce­so que tiene como objetivo capacitar al individuo y a la comunidad para que au­menten el control sobre los determinantes de la salud (ambientales, económicos, políticos, individuales).

ü Prevención de la salud, es el con­junto de actuaciones diseñadas para redu­cir los factores generales de riesgo de enfermedad especificas.

ü Educación para la salud, es el pro­ceso de comunicación interpersonal dirigi­do a proporcionar las informaciones nece­sarias para un examen crítico de los pro­blemas de salud, y a responsabilizar a los individuos y a los grupos sociales en las decisiones que tienen efectos directos e indirectos sobre la salud física y psíquica de las personas y de la colectividad. Es una herramienta esencial tanto para la prevención como para la promoción de la salud.

La salud ya no se considera en nuestros días simplemente como la ausen­te enfermedad, sino que se entiende que una persona esta sana cuando goza de un estado­ de bienestar general: físico, psíquico y social.

Actualmente, la sociedad española se enfrenta a graves problemas (aumen­to de las enfermedades cardiovasculares, distintos tipos de cáncer, drogodependencias1 accidentes viales, SIDA. etc.) que exigen la adopción, a nivel estatal, de una serie de medidas enca­minadas a prevenirlas a fin de aumentar la salud de las españoles y españolas en general. La educación para la Salud (EPS) no sólo ayuda a gozar de un estado saludable y a prevenir enfermedades, en la medida en que se conocen las causas de una enfermedad y las acciones necesarias para superarla, aumenta la confianza de los sujetas y crece la posibilidad de que e! restablecimiento se produzca más rápidamente.

Las contenidas de EPS han adquirido gran importancia en los últimos años, tanto en Europa como en el resto del mundo, sobre todo porque se ha constatado a que las enfermedades causantes de más muertes prematuras están relacionadas con estilos de vida-hábitos individuales. Se sabe, por otra parte, que es en la infancia donde se van modelando las conductas que dañan la salud; de ahí que el período de enseñanza obligatoria resulte el más adecuado para tratar de potenciar desde el sistema educativo los estilos de vida saludables Se contribuirá así a que, en e! futuro, se alarguen los períodos de bienestar persona! y disminuya la incidencia de las enfermedades ligadas en mayor medida a! tipo de vida y a la conducta de cada individuo.

Como podemos deducir de las definiciones anteriores ,la promoción de la salud incluye como objeto además de promover el desarrollos de las capacida­des y habilidades de las personas para influir sobre los factores determinantes de la salud, la intervención sobre el entorno tanto para desarrollar los hábitos de vida (estilos de vida), que se consideran salu­dables como para modificar aquellos que impiden ponerlos en práctica.

En EE.UU. ha surgido el concepto de Health counseling entendido como una parte de la Orientación dirigida a la prevención primaria. El objetivo principal, consis­te en ayudar a todas las personas a adop­tar estilos de vida saludables, aumentando el nivel de salud de toda la nación. Entre las líneas de trabajo de estos programas es­tán las siguientes:

– Detectar los factores de riesgo: taba­co, alcohol, lesiones , embarazos no deseados, deficiencias en los servicios preventivos, nutrición inapropiada.

– Cambiar los malos hábitos por otros más saludables: Dormir lo suficiente, tomar un buen desayuno, no comer entre las comidas, Mantener el peso, No fumar, no beber, Realizar alguna actividad física.

Para Henderson (2004), la Educa­ción parata Salud, consiste en un proceso de asistencia a la persona, individual o colectivamente, de manera que puedan tomar decisiones, una vez que han sido bien informados en materias que afectan a su salud personal y a la de la comunidad.

Por todo ello tanto los estilos de vida como el entorno, han de constituir dos referentes obligados en la promoción de la salud. Los estilos de vida, porque depen­den en buena medida de la producción y el consumo, especialmente en las socieda­des post-industriales, que introducen nue­vos estilos de manera continuada y no siempre al servicio de los intereses salu­dables del conjunto de la población. Y el entorno, porque constituye el factor más importante en la determinación del estilo de vida de los individuos.

LAHONDE (1997) señala que el nivel de salud de una comunidad es el producto de cuatro factores:

– La biología humana, que incluiría todos aquellos aspectos relacionados con la salud física y mental, así como la herencia genética y el proceso evolutivo

– El medio ambiente, constituido por todos los elementos constitutivos del medio en que se desarrollan los sujetos y que tienen que ver con su salud

– El estilo de vida, que se conformaría por el conjunto de decisiones individuales que afectan a la salud

– El sistema sanitario, formado por todas las instituciones y personas que velan por la salud de los sujetos que forman una determinada comunidad

Es obvio, que de los factores señala­dos por la Lahonde, unos son más susceptibles de modificación por la educación que otros. De esta manera, mientras que en la biología huma­na sólo podemos incidir de manera muy indirecta (p.e. a través de actividades físi­cas, hábitos alimenticios…), en los res­tantes si que puede incidirse de una mane­ra directa.

Resumiendo, la Educación para la Salud debe entenderse como: un proceso de información y sensibilización para que el individuo adquiera los conoci­mientos, las actitudes y los hábitos bási­cos para la defensa y promoción de la salud individual y colectiva, y por tanto, debería estar incluida dentro de los currícula de todas y cada una de las áreas de la enseñanza, especialmente durante la Edu­cación Obligatoria.

2.2 PRECEDENTES HISTÓRICOS Y SITUACIÓN ACTUAL.

El término Edu­cación para la Salud se utilizó por vez primera en 1919, en una conferencia sobre ayuda a la salud Infantil, impartiéndose el primer programa de Educación para la Salud en el Massachusetts lnstitut of Technology, fundándose en 1922 la «American Public Health Education».

Desde entonces, el interés por el tema ha ido creciendo moderadamente, hasta que en los años 80 se produce una rápida concienciación general de la socie­dad de la importancia que tiene el que la salud sea considerada un contenido esco­lar, que se ha traducido, sobre todo en los países occidentales, en la puesta en mar­cha, tanto programas específicos de salud escolar, como su inclusión en los currícula escolares ordinarios.

Los argumentos a favor de la idoneidad de la escuela como canal para la Educación de la salud son:

– La escuela puede tratar de influir en el momento en que esta aprendiendo a tomar decisiones.

– En los años de la escolaridad los alumnos muestran una mayor flexibili­dad de actitudes y de hábitos.

– En cuanto a la droga las edades a las que ya se inicia el consumo y la depen­dencia coincide cada vez más con eda­des escolares.

– Las ventajas de las medidas preven­tivo-educativas respecto a las terapéu­ticas, en cuestión de Salud.

Los centros escolares se constitu­yen, desde esta perspectiva, en promoto­res de la salud individual y colectiva, de­biendo, además, de incluir los contenidos correspondientes en sus currícula, tomar las decisiones necesarias para que los propios centros se constituyen en entor­nos saludables.

En este sentido, Young y Willian (1989), señalan como características de una auténtica EPS, las siguientes:

– Considera todos los aspectos de la Vida del centro educativo y sus relacio­nes con la comunidad.

– Posee un concepto de salud, que incluye la interacción de los aspectos físicos, mentales, sociales y ambienta­les.

– 0pta por la participación activa del alumnado, como parte del método edu­cativo.

– Reconoce una amplia gama de influencias sobre la salud de los alumnos e intenta tomar en consideración sus actitudes, valores y creencias.

– Reconoce que muchas destrezas y procesos básicos son comunes a to­dos los temas de salud y que estos deberían programarse como parte del currículum.

– Considerar la autoestima y la autono­mía personal son fundamentales para la promoción de una buena salud.

– Da una gran importancia a la estética del entorno físico del centro, así como al efecto psicológico directo que tiene sobre los componentes de cada comu­nidad educativa.

– Considera la promoción de la salud en la escuela como algo muy importante para todas las personas que conviven en ella.

– Reconoce el papel ejemplarizante del personal docente, sobre los estilos de salud de los alumnos.

– Sabe que el apoyo y la cooperación de los padres es básico para que la insti­tución escolar se convierta en promo­tora de salud.

– Tiene una visión amplia de los servi­cios de salud escolar, que incluye la prevención y los exámenes de salud.

Hoy existe un amplio consenso so­bre la necesidad de que los programas de Educación para la Salud deben dirigirse a la totalidad de la población, integrando sus contenidos en el currículum académico ordinario, además de las campañas espe­cificas que puedan realizarse en determi­nados momentos y en relación con deter­minados factores de riesgo.

Además de las medidas que los cen­tros educativos han de tomar en relación con el currículum y con las relaciones de todos los que conviven en el centro, hoy suele considera me fundamental que para que la EPS pueda conseguir sus objetivos es absolutamente preciso que exista coordinación entre la propia escuela, el entorno familiar y el entorno sociocomunitario, especialmente las instituciones y perso­nas que constituyen el sistema sanitario.

Por último, nuestra reciente incorporación de pleno derecho a todas las instituciones europeas ha motivado que nuestro Gobierno asuma las recomendaciones que, en relación con la Educación para la Salud, han formulado los organismos internacionales

Desde hace años, la UNESCO, la O.M.S., el Consejo de Europa y la Comu­nidad Europea han elaborado recomendaciones, ratificadas por sus países miembros, en el sentido de que la EPS se integre plenamente en los centros docentes. Así, en la Conferencia Europea de Educación para la Salud, celebrada en febrero de 2002 en Dublín, se recomendó la inclusión de contenidos en el currículo de la enseñanza obligatoria porque “es el modo más efectivo para promover estilos de vida saludables y el único camino para que ésta (la EPS) llegue a todos los niños, independientemente de la clase social y de la educación de sus padres”.

La colaboración entre los Ministerios de Educación y Sanidad y Consumo se ha mantenido cada vez con más intensidad hasta cristalizar en un convenio de cooperación, firmado en noviembre de 1989, que persigue tres objetivos principales: apoyar la formación ce los docentes, promover experiencias innovadoras en Centros escolares en colaboración con el sector sanitario, y elaborar materiales didácticos adecuados; se trata de conseguir que nuestra población escolar, y en el futuro los ciudadanos, “deseen estar sanos, sepan cómo alcanzar la salud, hagan lo que puedan individual y colectivamente para mantenerla y busquen ayuda cuando la necesiten” (XXXVI Asamblea Mundial de la Salud, 1983).

2.3 OBJETIVOS DE LA EDUCACIÓN PARA LA SALUD.

La normativa sobre el funcionamiento de los programas de Educación para la Salud, Coeducación e Igualdad de Oportunida­des recuerda lo siguiente: que éstos se constituyen en núcleos temáticos deman­dados por la Sociedad y que deben estar incluidos dentro del currículum escolar. Estableciendo como objetivos generares los siguientes:

– Promover la información necesaria y sensibilizar a la Comunidad Escolar.

– Ofrecer los medios y recursos que hagan posible la efectiva realización de actuaciones en la realidad escolar.

– Elaborar, seleccionar y difundir mate­riales curriculares.

Propiciar el estudio y la innovación didáctica.

Metas educativas que pueden con­cretarse en otros más específicos, como los señalados por Reyzábal y Sanz (2002).

§ Sentirse protagonistas del propio pro­yecto vital.

§ Reforzar la autonomía y la autoestima como actitudes personales básicas para construir un proyecto de vida saludable.

§ Apreciar el propio cuerpo.

§ Conocer e interiorizar las normas bási­cas para la salud: higiene, alimenta­ción, cuidado corporal, etc.

§ Participar activa y responsablemente en la protección y promoción de la salud personal y colectiva.

§ Reconocer críticamente situaciones y conductas que puedan implicar peli­gros y riesgos para la salud y ser capa­ces de enfrentarse a ellas y evitarías con responsabilidad y criterios propios.

§ Despertar y estimular el interés y el gusto por el deporte y la actividad física como medio para alcanzar una vida saludable.

§ Relacionar ecología y salud, desarro­llando destrezas y capacidades para el mantenimiento de un medio ambiente saludable.

§ Descubrir y cuestionar las situaciones personales y sociales en las que se carece de los medios mínimos para la salud.

§ Conocer y colaborar activamente con organizaciones comprometidas en la promoción de la salud.

Según la UNESCO los principales objetivos a conseguir con la educación para la salud serían:

§ Proporcionar al alumno un desarrollo armónico, integral y una evolución psicofísica perfecta, en beneficio de sí mismo y de toda la sociedad.

§ Fomentar, preservar y restituir la salud del individuo y de la colectividad.

§ Conseguir que el alumno llegue al convencimiento de que la salud es un problema en gran parte de responsabilidad personal, y que actúe consecuentemente, tanto a nivel individual como en proyección familiar y social.

§ Suscitar intereses y motivaciones por el conocimiento y práctica de aquellas medidas que tiendan a enriquecer la existencia humana, y a conseguir el propio bienestar y el de los demás.

§ Despertar y desarrollar la participación activa del individuo en la sociedad con el deseo de mejorarla.

§ Desarrollar el deseo de ayuda del individuo a sus semejantes.

§ Descubrimiento por el alumno de los valores y de la importancia que para e­l individuo y para la sociedad tienen las medidas sanitarias en orden a lograr el equilibrio psíquico, físico y social.

§ Desarrollar la madurez personal y el sentido critico frente a los estímulos ambientes.

§ Lograr que el alumno adquiera los conocimientos y hábitos de conducta sanitaria necesarios para lograr su propia realización personal como miembro útil de la sociedad.

La elección concreta y operativización de los objetivos adecuados a cada nivel educati­vo, es sin duda una de las labores que cada claustro, en colaboración con el mayor número posible de elementos de la comunidad educativa, ha de afrontar, teniendo siempre muy pre­sentes la realidad y las necesidades que dicha comunidad posea en esos momentos.

2.4 EDUCACIÓN PARA LA SALUD EN EL CURRÍCULO.

La EPS se ha introducido en los currículos como tema transversal. Este sistema se aplica también en otros países a un conjunto de contenidos desarrollados en los últimos años, de gran relevancia para los ciudadanos, pero que no están incluidos en el marco conceptual de una sola disciplina.

Tales contenidos tienen en común un gran componente actitudinal. El hecho de no enmarcarse específicamente en ninguna de las disciplinas clásicas del saber hace nece­saria la colaboración de todas ellas para contribuir eficazmente a su desarrollo. Así, la EPS debe impregnar el conjunto de la actividad educativa, hasta convertirse en una línea de actua­ción preferente en las centros, que tendrán que subrayaría en sus programaciones generales.

La EPS aparece reflejada en cada uno de los tres niveles de enseñanza: Infantil (cero-seis años), Primaria (seis-doce añas) y Secundaria Obligatoria (doce-dieciséis años). En lo referente a los elementos curriculares, puede aparecer aludida en los objetivos generales de etapa, en las introducciones a las áreas, en los objetivos generales de tas mis­mas, en los contenidos -tanto conceptuales como procedimentales y actitudinales- o en los criterios de evaluación.

LA EDUCACIÓN PARA LA SALUD EN LOS OBJETIVOS.

Las referencias a la EPS en el desarrollo curricular actual es continua1 desde los objetivos generales de las dife­rentes etapas educativas hasta conteni­dos específicos en cada una de las áreas, especialmente con las áreas de Ciencias Naturales, Educación Física.

De esta manera, la integración curricular de la EPS viene determinada en nuestro sistema edu­cativo por la consideración explícita de los propios objetivos generales de la Educa­ción Infantil, Primaria y Educación Secundaria Obligatoria:

EDUCACIÓN INFANTIL

– Descubrir, conocer y controlar progre­sivamente el propio cuerpo, formándo­se una imagen positiva de sí mismo, valorando su identidad sexual, sus ca­pacidades y limitaciones de acción y expresión, y adquiriendo hábitos de salud y bienestar.

– Establecer vínculos fluidos de relación con los adultos, y con sus iguales, respondiendo a los sentimientos de afecto, respetando la diversidad y de­sarrollando actitudes de ayuda y cola­boración .

EDUCACIÓN PRIMARIA

– Establecer relaciones sociales equili­bradas y constructivas con las perso­nas en situaciones sociales conocidas, comportarse de manera solidaria, re­conociendo y valorando críticamente las diferencias de tipo social y recha­zando cualquier discriminación basa­da en diferencias de sexo, clase social, creencias, raza u otras características individuales o sociales.

– Conocer y apreciar el propio cuerpo y contribuir a su desarrollo aceptando hábitos de sa¡ud y bienestar y valoran­do las repercusiones de determinadas conductas sobre la salud y la calidad de vida.

EDUCACIÓN SECUNDARIA OBLIGATORIA

– Formarse una imagen ajustada de si mismo, de sus características y posibi­lidades, y desarrollar actividades de forma autónoma y equilibrada, valo­rando el esfuerzo y la superación de las dificultades.

– Relacionarse con otras personas y par­ticipar en las actividades de grupo con actitudes solidarias y tolerantes, supe­rando inhibiciones y prejuicios, reco­nociendo y valorando críticamente las diferencias de tipo social y rechazando cualquier discriminación basada en di­ferencias de raza, sexo, clase social, creencias y otras características indivi­duales y sociales.

– Conocer y comprender los aspectos básicos del funcionamiento del propio cuerpo y de las consecuencias para la salud individual y colectiva de los actos y las decisiones personales, y valorar los beneficios que suponen los hábitos del ejercicio físico, de la higiene y de una alimentación equilibrada. así como el llevar una vida sana.

Es obvio que, además de los objeti­vos generales de etapa mencionados en cada área aparecen otros tanto, al menos, que tienen una intensa relación con los temas o ejes transversales, que aquí no mencionaremos por no hacer un tema interminable

LA EDUCACIÓN PARA LA SALUD EN LOS CONTENIDOS.

En coherencia con los objetivos planteados, los D.C.B. de las diferentes etapas incluyen una amplia colección de contenidos de los tres tipos básicos (conceptuales, procedi­mentales y actitudinales), relacionados con la EPS y en todas las áreas de la Educación Infantil, Primaria y Secundaria Obligatoria.

Los contenidos específicos de este eje transversal se pueden concretar en los siguientes bloques, que son señalados por Reyzábal y Sanz (2003):

Relativos a la nutrición. Abarcaría los conocimientos relacionados con la sa­lud y los hábitos de alimentación:

– Características de una dieta equilibra­da y contribuciones que hacen los dife­rentes alimentos a la misma.

– Incidencia de los hábitos alimenticios, especialmente los nuevos hábitos (co­midas rápidas, nuevos alimentos).

– Ciclos que siguen los alimentos desde su producción hasta el consumo: pro­ducción, transformación, comercializa­ción, conservación, preparación…

Formas correctas de manipulación los alimentos para preservar la salubridad de los mismos.

Higiene. En este bloque se inclui­rían los contenidos relativos a los hábitos de vida saludable, como son:

– Hábitos de limpieza e higiene personal.

– Hábitos de orden y limpieza del entor­no.

– Cuidado y vigilancia de los distintos elementos corporales.

c) Prevención de drogodependen­cias. A este bloque pertenecen contenidos como:

– Conocimiento de los efectos nocivos de las diferentes sustancias tóxicas

– Estrategias alternativas en los tiempos de ocio al uso de sustancias tóxicas.

– Reforzamiento de la autoestima y de las relaciones sociales satisfactorias.

d) Prevención y control de enferme­dades. Implicaría además de algunos de los contenidos mencionados anteriormen­te, otros como los siguientes:

– Vigilancia y adopción de medidas pre­ventivas frente a las enfermedades más usuales en cada edad.

– Aceptación y adaptación de los sujetos que padecen algún tipo de enfermedad.

e) Accidentes y primeros auxilios. Los contenidos que pueden observarse en este bloque tienen que ver, fundamental­mente, con lo referido a los accidentes domésticos, ya que otros tipos de acciden­tes entrarían más de lleno en el eje trans­versal de la Educación Vial.

Medio ambiente y salud. Los con­tenidos de este bloque son los relaciona­dos con el binomio salud-ambiente, al que tanta importancia le hemos dado al hacer la conceptualización de salud. Algunos son:

§ Contaminación y degradación del medio ambiente y su incidencia en la salud, tanto física como psíquica, de las per­sonas.

§ Efectos positivos del contacto con la naturaleza.

g) Relaciones sociales y salud física y mental. Aquí tendrían su lugar los contenidos relacionados con la influencia que poseen las relaciones sociales en la salud. Algunos de ellos son:

– Competencias comunicativas necesa­rias para mantener unas relaciones interpersonales equilibradas.

– Actitudes y valores en que sustentan este tipo de relaciones.

Es evidente, que los contenidos men­cionados tienen relaciones con algunos de los que se observan en la mayoría de las áreas del currículo pero de manera espe­cial el Área de Educación Física y la de Ciencias Naturales.

ASPECTOS METODOLÓGICOS.

La programación de la educación para la salud no supone un recargamiento del programa del horario, sino que gracias a su tratamiento interdisciplinar y globalizado, se destacara en todas las áreas en las que ello sea posible.

Se debe nombrar a un profesor encargado de coordinar la actuación de los compañe­ros entre sí, y también de coordinar dicha actuación con otros agentes sanitarios, imprescindible para una correcta generalización de las adquisiciones.

Esta dimensión de naturalidad e integración curricular no debe excluir la existencia ce programas especiales que funcionen como unidades de trabajo que movilicen a todos los sec­tores de la escuela y de su entorno.

Si no existieran programas especiales, se correría el riesgo, más aún en un país como el nuestro en el que no hay una tradición asentada de educación para la salud, de que la su­puesta naturalidad curricular se terminase degradando en beneficio de temas can más tradición académica dentro del sistema educativo.

Deben utilizarse, de acuerdo al nivel evolutivo de los alumnos y alumnas, métodos tanto inductivos (los que partiendo de lo concreto se llegue a lo abstracto y a la generalización mental), como deductivos (partiendo de premisas más generales llegar a la concreción detalla­da, práctica, a la conducta deseada).

La EPS exige, aún más si cabe, que otros contenidos transversales, el respeto es­crupuloso a los principios generales de la educación constructivista basada en la interacción social, ya que se propone como finalidad explícita la transformación de la educación del alumnado en todos los momentos y situaciones de su vida, por lo que es ocioso repetir aquí los principios básicos del contructivismo expresados en otros temas de este mismo temario.

Si deberíamos insistir, no obstante, en que en la EPS debe priorizarse una metodología, en donde los temas a traba­jar sean planteados como problemas que merecen la atención de los alumnos y el esfuerzo de éste por resolverlos; debiendo ser su participación máxima, y debe incluir la revisión de los propios comportamien­tos así como la valoración critica del com­portamiento de otras personas que pue­dan considerarse como “modelos de peso”. Algunos elementos particulares de la es­trategia docente a seguir, pueden ser:

– Valorar expresamente las conductas saludables del alumno, por pequeñas que sean y por lejos que estén de la meta final, evitando subrayar despro­porcionadamente los peligros de deter­minadas conductas, para no despertar el interés de los alumnos hacia esas conductas.

– Destacar y comentar las conductas flexibles y tolerantes, favoreciendo la participación, huyendo de posiciones dogmáticas y/o paternalistas, es decir, que no se debe recriminar, sino valorar ponderadamente sugiriendo posibles alternativas.

– Aportar informaciones rigurosas y cien-tíficas, pero alejadas de un plantea­miento “tecnicista” sobre aquellos te­mas de la salud que más preocupan al alumnado.

– Subrayar el papel que tanto el entorno (físico y social) tiene sobre la salud.

Desde el punto de vista dejas técni­cas a emplear, éstas serían las comunes a otros aspectos de la enseñanza, como son:

§ Elaboración de textos, gráficas, relati­vos a la EPS.

§ Comentarios de textos, gráficos.

§ Análisis y valoración de encuestas, entrevistas.

§ Observación, registro y discusión de situaciones que destaquen en las cues­tiones relativas a la salud, tanto positi­vas como negativas.

§ Simulaciones y dramatizaciones.

§ Exposiciones, paneles.

§ Realización de campañas específicas sobre diferentes aspectos de la salud.

3. PREVENCIÓN DE LAS DROGODEPENDENCIAS.

En la actualidad, muchos sectores autorizados piensan que el de las drogodependencias es el problema sanitario evitable más importante que existe en nuestro país.

Según datas aportados par el libro Educación para la salud en la escue­la, de la Generalitat de Cataluña, España ocupa uno de los primeras lugares de Europa en e] consumo de alcohol por habitante y año. El 7,5 por 100 de la población es alcohólica o tiene un riesgo elevado de convertirse en alcohólica: las consecuencias de este problema no sólo afectan a las propias persanas, sino que repercuten en sus familias e inciden de manera direc­ta en la posibilidad de que los hijos también adquieran la dependencia.

El hecho de que un 59% de los jóvenes españoles entre once y quin­ce años consuman vino en el contexto de la familia ejemplifica este aspecto (commission of the European Comumnites, 2001), y si bien a cifra de “bebedores de riesgo” y de “consumo problemático”, entre los escolares de catorce a dieciocho años, es relativamente baja (un 2 por ciento sumando ambos grupos; fuente: CIDE, 2003), lo cierto es que existe un alto porcentaje de escolares de dichas edades que declaran consumir “alguna vez bebida alcohólica” siendo éste un factor que debe motivar al tratamiento educativo del problema.

El consumo de tabaco parece estabilizarse en nuestro país. Sus efectos acarrean graves prejuicios sanitarios sociales y económicos. El 32% de la población es fumadora, y entre los médicos y los educadores se alcanzan tasas de adictos superiores a la media. El porcentaje de jóvenes que han fumado alguna vez entre los catorce y los dieciocho años, se sitúa alrededor del doble de la media nacional, y aunque no por ello se le puede

asignar la condición de fumador, se sabe que entre los doce y quince años se encuentra la edad más crítica para iniciarse en el consumo de tabaco.

En cuanto al uso no terapéuticos de los medicamentos, se ha constatado que entre un 5 y un 10 por 100 de las adultos comprendidos entre los cuarenta y cincuenta años consumen frecuentemente barbitúricos. El consumo de este tipo de medicamentos des­ciende en la población escolar, afectando entre un 1 por 100 (CIDE, 2003) y un 1 por 100 (AL­VRA y COMAS, 2002), si bien en otras casos, como las anfetaminas y las benzodiacepinas, este consumo se eleva hasta un entorno al 3 por 100 y a 6 por 100, respectivamente. según distintas fuentes consultadas.

En este aspecto, es preciso incidir, no sólo en la no conveniencia de tornar medicamentos sin el debido control médico, sino también en la idea de que un porcentaje im­portante de los mismos presentan efectos secundarios perjudiciales para la salud, que deben ser valorados. Un caso claro son determinados analgésicos, especialidad de elevado consumo entre la juventud, y de los que todos los años se producen retiradas del mercado por sus efec­tos nocivos.

El tema de las drogas ilegales merece consideraciones particulares según su tipo. El porcentaje de escalares entre los catorce y dieciocho años que han tenido experiencias con cánnabis, la droga más consumida, se sitúa en el 17,3 por 100, según los últimos estudios (fuente: CIDE, 1988). A pesar de que la oferta de este producto a los escolares se eleva hasta el 42,4 por 100 de los mismos. El resto de las drogas es menos ofertado y menos consumido.

Los “índices de experiencia” con pastillas (alucinógenos), cocaína, heroína, son del 2; 1,1 y 0,2 por 100, respectivamente (CIDE, 1988). La decisión personal de rechazo a las ofertas donde inciden quienes piensan que la educación para evitar drogodependencias debe considerarse básica durante el período de la Educación Obligatoria, haciendo especial hincapié en la franja de edades con mayor riesgo: la que coincide con la etapa de Educación Secundaria Obligatoria (12-16).

3.1 CONCEPTOS.

Dada la importancia que tiene la cuestión de las drogodependencias en general, y en especial durante la Educa­ción Secundaria, aunque forme parte de la educación para la salud, vamos a desarro­llar algunas ideas básicas respecto a la misma. Las definiciones siguientes las hemos seguido de Graña (2003):

Droga, es toda sustancia que intro­ducida en el organismo por cualquier vía de administración (ingestión, inhalación, endovenosa, etc), modifica el estado de ánimo y la capacidad de generar depen­dencia.

Consumidor, es la persona que consume alguna droga. Hay dos tipos de consumidores:

§ Ocasionales: Usan drogas de vez en cuando.

§ Habituales: Con cierto hábito de ha­cerlo a diario. Entre los consumidores habituales:

§ Pueden dejar de consumir cuando quieran.

§ No pueden dejar de consumir aun­que quieran. Estos últimos serian los drogadictos.

· Drogadicto, es la persona que ha perdido su libertad ante la droga.

· Drogadicción, es la adicción, la dependencia de una droga. A veces se utilizan otras palabras como drogodepen­dencia, que significa dependencia de una droga, o toxicomanía, que quiere decir lo mismo.

· Dependencia, se utiliza para expre­sar la relación que se crea entre el consu­midor y la droga.

· Prevención, significa intervenir en una situación para que en su interior cam­bien algunos elementos que originan o pueden originar fenómenos negativos.

Siguiendo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay que distinguir tres niveles de prevención:

1. Prevención primaria que tendría como objetivo evitar la aparición del trastorno. Está dirigida a la comunidad en general y especialmente a gru­pos de jóvenes, profesores, padres y madres.

2. Prevención secundaria o intervención que se encaminaría a recuperar a la persona en sus inicios de drogodependencia.

3. Prevención terciaria o tratamiento cuyo objetivo es evitar que el trastor­no y las secuelas profundicen en el ya dependiente.

La prevención primaria, verdadera prevención, se basa en la educación entendiéndola como educación para la salud en su más amplio sentido.

3.2 EL FENÓMENO MULTIFACTORIAL DE LAS DROGODEPENDENCIAS.

La adicción a la droga, tiene una etiología multifactorial y como indica W. Heckmann (2000), entre las causas sociales encontraremos:

– La necesidad que una sociedad orientada por el principio de rendimiento tiene de producir “fracasados” (DROP-OUT), pues deberá disponer de fracasados.

– El proceso de marginación y estigmatización del comportamiento desviado, con la consiguiente formación de grupos marginados.

– La duplicidad de una moral que contempla la producción, la distribución y el consumo de unas drogas legales y otras ilegales.

– La dificultad de establecer limitaciones efectivas en el consumo de drogas, que actúan en la clandestinidad.

En general, se acepta que el consu­mo de drogodependientes es la conse­cuencia de la interacción de las siguientes variables:

– Las propiedades de la droga o drogas consumidas.

– La forma en que se usan.

– Las características del consumidor.

– EL ambiente socio-cultural.

Teniendo en cuenta lo anterior, al hablar de prevenci6n de a drogodependencia, he­mos de pensar seriamente en el centro escolar como institución fundamental y necesaria, por una serie de razones que podríamos destacar:

§ Todos los programas de prevención de drogodependencia están encaminados a realizarse dentro de un marco más amplio como es la educación para la salud, enten­diéndose que ésta debe ser tenida en cuenta en toda la etapa formativa de la persona, que por regla general corresponde al periodo escolar.

§ Porque la educación es obligatoria para toda la población durante unos años determi­nados y, por tanto, la prevención puede llegar a todos y cada uno de los niños/as de una forma correcta y sistemática.

§ En la institución escolar encontraremos una población joven en la que la droga aún no ha ocasionado, generalmente, consecuencias irreparables.

§ Es en esta edad, cuando muchos hábitos negativos pueden sustituirse por otros que sean más saludables, haciendo que a largo plazo el individuo se encuentre sano psíquicamente para enfrentarse con entereza para enfrentarse a cualquier tipo de problemas que la realidad de la vida pueda plantearle.

§ También es esta edad, por sus características psicológicas, es cuando más se acentúan los factores de riesgo en el campo de la adicción a la droga.

§ En la historia clínica de personas drogodependientes se observa que fue durante la edad escolar cuando comenzaron a familiarizarse con el consumo de drogas. Esto hace que además de la Prevención primaria, también tenga que ver la escuela con la Prevención Secundaria.

3.3 LA ACCIÓN PREVENTIVA EN EL ÁMBITO ESCOLAR: MODELOS Y ESTRATEGIAS.

Las razones que se esgrimen para explicar la caída de un porcentaje importante de jóvenes en las drogodependencias configuran unos determinados modelos teóricos, a partir de los cuales se diseñan diferentes estrategias de actuación en el campo educativo y sanitario. En las experiencias educativas llevadas a cabo en países pioneros se han desarrollado, según J. Auba y J.R. Villalbi (lnstitut Municipal de la Salut de Barcelona), tres tipos fundamentales de estrategias:

Propuestas basadas en propiciar alternativas a las drogas. Tratan de promover desde el Centro educativo actividades comunitarias destinadas a ofrecer alternativas gratificantes a los alumnos, como deportivas, musicales, intelectuales, recreativas, etc.

NO inciden directamente en el problema (y, en ese sentido, son actividades de “prevención inespecífica”), sino que parten de un modelo teórico que considera que el acercamiento a las drogas se produce por la falta de otras ofertas.

Programas basadas basados en la promoción de la afectividad. Consideran que el grupo de mayor riesgo estaría formado por los jóvenes con carencias afectivas, bien por la exis­tencia de problemas familiares, por no ser queridos o por haber sido abandonados; esto

conlleva un bajo nivel de autoestima y una mayor propensión a caer en las depen­dencias.

Estos problemas tratan de potenciar la autoestima a través de un reforzamiento continuo de las actuaciones positivas de las personas.

Programas basados en desarrollar capacidades para resistir las presiones sociales. Consideran que lo fundamental en el desarrollo de las dependencias es la presión del grupo en el individuo, ya provengan de iguales, de las familias, de la publicidad, etc.

Pretenden analizar con los jóvenes los mecanismos que actúan en las mensajes publi­citarios (de iniciación al consumo, al éxito, a ser como todos en algunos casos, a ser diferentes en otros). Posteriormente tratan de desarrollar en ellos habilidades para resistir a las presiones, especialmente a las que vienen de los iguales. ensayando res­puestas, razonamientos, etc.

Se han evaluado algunos programas nacionales y extranjeros que facilitan datos sobre las estrategias que parecen haber dado mejores resultados, así, se sabe que un programa que sólo incida en señalar las consecuencias negativas de adoptar ciertos hábitos no conduce por sí solo a erradicarlos. Además, parece que los programas basados en el desarrollo de capacidades para resistir las presiones sociales son los más eficaces.

Pero como los programas consideran, de hecho, actuaciones mixtas, se han definido algunos puntos de confluencia, que parecen haberse manifestado como mas efectivos. Entre ellos destacan, según J. Auba y J.R. Villalbi, los que pretenden que los jóvenes:

§ Conozcan los mecanismos en los que se basan las presiones sociales y desarrollen habilidades encaminadas a rechazarlas.

§ Eliminen la falsa creencia de que todo el mundo es consumista, busca el éxito, fuma, bebe y toma drogas ilegales.

§ Investiguen los efectos de las drogas en las personas.

§ Discutan en grupos sobre cuestiones problemáticas mostrando razonamientos coherentes, basados en datos, y sinceridad ajena a las generalizaciones.

§ Tengan en cuentan la existencia de modelos de comportamiento positivo entre los compañeros y compañeras del curso, del Centro, del barrio…

§ Adopten compromisos de rechazo a las dependencias ante un pequeño o gran grupo de compañeros.

La prevención normativa o educativa ha de entenderse en tres niveles diferentes: infante, familia y personal docente, que también estas dos últimas instituciones carecen de la formación necesaria:

Formación del niño.

Las acciones sobre el niño varían según el lugar en que nos encontremos y las circunstancias del menor y de su familia. La UNESCO sistematiza estas acciones en cuatro apartados:

– Enfoque de enseñanza programada que comprende tres tipos generales de programas:

a) Cursos de educación sobre drogas destinados a escolares entre los once y dieciséis años, siendo necesarios tres elementos:

– Un temario completo de lecciones.

– Materiales preparados para los escolares.

– Una guía para el profesor, en la que se especifiquen métodos de enseñanza e información básica.

b) Participación/asesorarniento de grupos, puede orientarse a grupos juveniles, padres, maestros o cualquier asociación. Se basa en la actividad del alumno dentro del proceso.

§ Estudios individuales, donde el escolar extrae sus propias conclusiones. Se tiene en cuenta la edad, inteligencia y capacidad de lectura de los alumnos.

– Programas integrados de educación sobre las drogas en los planes de estudios. Consigue que la formación sea permanente y que se trate el fenómeno como un tema más dentro de las diferentes asignaturas. Es la postura adoptada por los D. C. B. del Ministerio de Educación en nuestro país.

– Programas de educación sanitaria. Eficaces, ya que ayudan al estudiante a entender el uso nocivo de las drogas como una forma mala de salud.

– Programas en los que se hace hincapié en la expansión. Se basan en que el uso de drogas es un síntoma de desajuste y/o de características de la personalidad, consecuentemente van dirigidos a los chicos que consumen drogas o es probable que vayan a consumirlas.

Formación de la familia.

La familia es la base para la lucha contra el abusivo uso de las drogas y sus consecuencias nocivas.

La psicología evolutiva nos demuestra cómo el niño durante el proceso de identificación imita a sus padres y hermanos mayores; si los modelos son adecuados, las probabilidades de un desarrollo armónico aumentan considerablemente. Por el contrario, si el clima de la familia se caracteriza por la ausencia de afectividad y los ejemplos no son correctos, se producen una serie de desajustes que pueden motivar o favorecer una conducta asocial.

El joven busca en otro lugar lo que no ha encontrado en su casa, en su familia, se integra en un grupo que tiene unas determinadas normas de conducta, que pueden estar aceptadas socialmente o no. En el primer caso no existirán problemas importantes, en el segundo fácilmente pueden surgir grupos y bandas de delincuentes juveniles.

La familia no se encuentra en muchas ocasiones preparada para educar a sus hijos, por ello se han de fomentar en las Escuelas de Padres.

En los primeros años los padres deben hablar con los hijos de la droga como de cualquier otro que forme parte de los conocimientos que el chico va a necesitar para completar su educación.

¿Cómo se puede hacer esto? Si se tienen unos conocimientos básicos, trasladándolos a los pequeños de una forma real, objetiva e inteligente para ellos; si se carece de estos conocimientos, acudiendo en unión de los hijos a una persona experta que les asesore.

Es muy importante que los padres no traten nunca de justificar el uso del alcohol, que hagan ver a sus hijos que el mismo es nocivo en cualquiera de las formas en que se presente y, lógicamente, darle una explicación de porqué se consume, lo que va a resultar complicado al no existir razones suficientes para ello.

Existen unos puntos muy importantes que, en estas primeras relaciones del joven (4-14 años) con el tema, deben resaltarse, y entre otros son:

– Toda droga va a impedir un normal desarrollo de la personalidad.

– El consumo de drogas es una forma de alienación, coartando la libertad de la persona.

– Que antes de usar sustancia estupefaciente conozca sus efectos, así como las ventajas e inconvenientes que le va a reportar dicho consumo.

– Conocer cómo le ofrecerán la droga, qué argumentos le podrán para que las consuma, y cómo tiene que defenderse ante esa incitación.

– No dramatizar el tema, pero tampoco minimizarlo.

– Existencia de otras posibles alternativas a la droga.

La actuación en la adolescencia es bien distinta y, lógicamente, variará si al chico ya se le dio información o si carece por completo de ella. En este periodo del desarrollo de su persona, se ha de tener presente las circunstancias en que se desenvuelve la vida del joven, puesto que los cambios físicos que experimenta su cuerpo van acompañados de una nueva forma de comportarse, sentir, pensar, es mucho más sensible y todo le afecta más, Es una personalidad cambiante. Se debe profundizar en los puntos tratados en la infancia y niñez intermedia y estar atentos a cualquier cambio de su conducta.

Especialización del educador.

La formación del profesorado es indispensable, ya que nadie puede enseñar aquello que desconoce.

Es muy importante que la persona que hable a los alumnos conozca el fenómeno perfectamente, ya que los efectos perseguidos pueden ser los contrarios y resultar negativos.

Se deduce de tales consideraciones que la educación destinada a evitar dependencias debe pasar, en primer lugar, por una acción conjunta de profesores, padres y sanitarios de la zona, cuya estrategia partirá del análisis de la realidad concreta e incluirá las medidas que se han revelado como más eficaces.

Por otra parte, debe desarrollarse una labor desde e currículo reglado: hay que diseñar unidades didácticas adecuadas, que incorporen problemas de investigación a través de los cuales se adquieran los conceptos y procedimientos propuestos y se razonen las actitudes.

Respecto a las actividades sugeridas, se piensa que en una primera fase del aprendizaje (Educación Infantil y primer ciclo de Educación Primaria) deben invitar al consumo de productos saludables y a la reflexión sobre el abuso de determinadas sustancias: caramelos, helados, etc. Pueden realizarse también simulaciones de realidades en las que aparezcan invitaciones a fumar, beber, etc., para que los niños y niñas rechacen con argumentos o simplemente con decisión, tales propuestas.

En una fase más avanzada se pueden plantear situaciones problemáticas sobre el tema, tratando de que el alumnado recoja datos sobre las repercusiones personales, familiares y sociales que tiene la adquisición de hábitos coma beber alcohol, fumar o tomar drogas ilegales.

Es útil investigar el efecto de sustancias como el humo o el alquitrán en algunos animales (moscas, peces), así como analizar y comparar radiografías de personas sanas con las de fumadores o bebedores (pulmón, hígado).

El análisis de anuncios publicitarios en los que se incite al consumo es de gran rendimiento didáctico si se ponen de manifiesto, con espíritu crítico, los mecanismos de seducción que subyacen en los mensajes.

En un nivel superior los alumnos deben ser capaces de realizar actividades como las siguientes:

– Aportar razones científicas que expliquen la necesidad de rechazar las drogas.

– Enumerar las repercusiones que tiene para la vida familiar La existencia de un droga­dicto.

– Realizar una investigación para determinar el conjunto de causas que pueden provo­car la adicción a Las drogas.

– Analizar, con criterio más reflexivo que en las etapas anteriores, los efectos de la pu­blicidad en el consumo.

– Realizar informes sobre los centros de desintoxicación, indicando el tipo de estrate­gias que usan.

– Realizar investigaciones dirigidas a obtener los diferentes componentes del tabaco y recoger datos sobre sus efectos en los seres vivos.

– Examinar con espíritu crítico las razones por las cuales los ciudadanos rechazan la construcción de centros de rehabilitación próximos a sus casas.

– Enumerar actuaciones que deben llevarse a cabe en el caso de tener que ayudar a un drogadicto.

– Preparar estrategias dirigidas a rechazar las presiones sociales que incitan al consu­mo de tabaco, alcohol y otras drogas.

4. BIBLIOGRAFÍA.

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