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Tema 18 – El proceso de tomar decisiones, como se aprende y como se enseña.

INDICE.

0. INTRODUCCIÓN.

I. ASPECTOS TEÓRICOS SOBRE LA TOMA DE DECISIONES.

1.1. Conceptos de decisión y tipos.

II. LA TOMA DE DECISIONES COMO CAPACIDAD.

2.1. Relevancia para la vida y la necesidad de integración en el currículo.

2.2. Vinculación a otras capacidades.

III. PROCESO DE TOMA DE DECISIONES.

3.1. Objetivos de la Orientación y la Educación en la toma de decisiones.

3.2. El papel del profesor, del tutor y del departamento de Orientación.

3.3. El alumno como protagonista de su decisión.

3.4. Los aspectos básicos de la toma de decisiones.

3.5. Algunos fallos en la toma de decisiones.

IV. ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE EN LA TOMA DE DECISIONES.

4.1. Objetivos y contenidos mínimos.

4.2. Didáctica de la toma de decisiones vocacionales.

4.3. Normas para la redacción de las guías o instrumentos autoaplicados.

4.4. Otros modelos de recursos para enseñar a tomar decisiones.

V. BIBLIOGRAFÍA.

0. INTRODUCCIÓN.

La reforma del Sistema Educativo propiciado por la L.O.C..E. presenta a los alumnos una serie de opciones en los últimos años de la Educación Secundaria Obligatoria (E.S.O.) y varias opciones de Bachillerato y de módulos profesionales.

De la misma forma el mercado de trabajo presenta en la actualidad dos características: por un lado el cambio tecnológico que viene a propiciar la desaparición, conversión y aparición de nuevas profesiones y por otra parte la apertura de un mercado único de empleo en la Comunidad Económica Europea. Estos dos aspectos, hacen mantenerse en la incertidumbre a los alumnos, en el momento en que deban realizar su decisión vocacional.

Según Naville P. (2002), “La orientación profesional, para la toma de decisiones, se ha convertido en la actualidad, en el centro de prácticas y estudios que alcanzan a casi todos los terrenos sociales, funciones de escolaridad diferencial, papel de la familia en la educación, estructuras y ritmos de empleo, planificación del desarrollo industrial, difusión de los conocimientos, tiempo de trabajo y tiempo libre…” Y es precisamente con la entrada en vigor de la LOCE, cuando se va a potenciar esta orientación profesional y la toma de decisiones vocacional de los alumnos, y en la elección de carrera, en los centros de Secundaria del M.E.C., así como en aquellos centros de secundaria dependientes de las diferentes Comunidades Autónomas que tienen competencias en Educación.

Hay que tener en cuenta ante la toma de decisiones escolares, personales, vocacionales y profesionales… que la orientación es un proceso y, por tanto, se deberá considerar como un “proceso evolutivo de la persona”, con un desarrollo personal y escolar y con intereses y predisposiciones “profesionales”.

Ante la toma de decisiones en la elección de carrera y posteriormente poder manifestarse ante una salida profesional hay que considerar las dificultades que ello conlleva. Por ello la orientación vocacional, para la toma de decisiones, con las aportaciones de la Psicología y Pedagogía ha de insertarse en el currículo escolar, para proporcionar a los alumnos un adecuado desarrollo vocacional, y conseguir de esta forma la madurez vocacional necesaria para la realización de su proyecto de vida.

A lo que debemos tender es a conseguir la orientación que facilite en el adolescente/alumno su posterior autorrealización personal.

I. ASPECTOS TEÓRICOS SOBRE LA TOMA DE DECISIONES.

1.1. Conceptos de decisión y tipos.

Por toma de decisiones entendemos uno de los más importantes procesos del pensamiento, a través del cual un individuo opta por un curso de acción entre varios posibles con el fin de alcanzar un determinado objetivo o meta.

Una tarea de decisión es adoptada cuando la persona advierte la discrepancia entre la situación real y una situación deseada, y tiene el nivel suficiente de motivación para lograr el estado deseado o meta.

Pero no debemos olvidar que las decisiones se toman siempre en unos contextos determinados, en aquellos en los que se desenvuelven los individuos, por unos individuos concretos y que, por supuesto, el ambiente condiciona las decisiones. También inciden en éstas los aspectos cognitivos, motivacionales y afectivos. Por tanto el entorno humano, ya sea natural o social, se puede describir como un espacio tridimensional, cuyas tres dimensiones son: incertidumbre, dinamismo y complejidad.

Howard (2003) ha clasificado las tareas de decisión basándose en el espacio del medio ambiente y sus dimensiones. Así, cualquier tarea puede ser representada con un punto de ese espacio.

Howard distinguió los siguientes tipos de tareas:

! Las tareas deterministas, no dejan lugar a la incertidumbre, se les designa como tareas sin riesgo.

En la vida real este tipo de tareas que no incluyen riesgos son muy raras.

! Las tareas probabilísticas o tareas de riesgo, son aquellas en las que el que toma la decisión no tiene ninguna certeza en cuanto a las consecuencias que puedan ocurrir.

La característica más notable es la incertidumbre que encierran.

La gran mayoría de las tareas de decisión que las personas acometen, tanto en el terreno personal como profesional, pertenecen a este tipo; es decir, son decisiones de riesgo.

En las tareas de riesgo es posible distinguir tres características invariantes:

el conjunto de alternativas, el conjunto de hipótesis y el conjunto de consecuencias o desenlaces.

Deterministas

Tareas

-Alternativas

Probabilísticas -Hipótesis

-Consecuencias

“El conjunto de alternativas” es, bastante amplio; se puede aplicar a un objeto; a una acción, a una operación, etc, que una persona puede elegir.

En la vida real, las tareas de decisión que comprenden alternativas simples son poco frecuentes. Como regla general, la estructura de cada alternativa es de gran complejidad.

“ El conjunto de hipótesis”. En la gran mayoría de tareas de riesgo, la persona no puede predecir con certeza que hipótesis se harán realidad y estima la probabilidad de cada una de ellas.

Una hipótesis puede tener una estructura simple o muy compleja. Es mucho más frecuente que la hipótesis tenga una estructura altamente compleja. La persona puede que no estructure todas las hipótesis y, consiguientemente, no estime sus probabilidades debido a su capacidad cognitiva y conocimientos limitados.

“El conjunto de consecuencias”. Una consecuencia es lo que podría ocurrir como resultado de escoger una alternativa (decisión), y posee un valor positivo o negativo para el que toma la decisión. Hay cierta afinidad entre concepto de refuerzo del condicionamiento operante. En su mayoría, la toma de decisión tiene consecuencias complejas; así, podemos hablar de desenlaces multidimensionales.

! Las tareas de riesgo cerradas. Se caracterizan por estar bien construidas o definidas, es decir, la persona tiene pleno conocimiento de todas las líneas de actuación alternativas por las que puede optar y sus consecuencias.

! Las tareas de riesgo estáticas: Una de las características de las tareas estáticas radica en que el volumen de información sobre las alternativas y sus consecuencias no cambia.

Durante la realización de este tipo de tareas de riesgo, la persona no necesita restringirse a una decisión simple. En algunos casos la decisión suele ser secuencial, que no se recibe ningún feed-back sobre las consecuencias de las sucesivas elecciones, y el individuo no tiene ninguna señal adicional que le diga si está en el buen camino o no.

! Tareas de riesgo dinámicas. A la hora de tomar decisiones, la persona suele estar bombardeada de información; por tanto, el intervalo de tiempo conlleva modificaciones en la situación de la decisión.

Las tareas de riesgo dinámico hacen referencia al conjunto de información generado por varias fuentes. Se pueden distinguir tres clases de fuentes que proporcionan información al espacio de la decisión::

a) Las actividades explorativas del sujeto que busca información en el ambiente que le rodea o en su memoria a largo plazo. Como han señalado psicólogos cognitivos, la habilidad de la persona en la utilización del conocimiento adquirido por aprendizaje es un factor inicial en la mayoría de las tareas.

b) Otra fuente de información es el feed-back sobre las consecuencias de la decisión. Este tipo de información le viene dada al sujeto sin ninguna actividad explorativa por su parte, y es muy probable que afecte a las subsiguientes decisiones que realice. Esta influencia ejercida por el feed-back se denomina “efecto secuencial”

c) Otra fuente de referencia es la información anticipatoria, según la cual el presente está determinado por la anticipación del futuro. La información adicional que el sujeto obtiene mediante estas fuentes tiende a modificar cada parámetro de las tareas de riesgo. En contra del punto de vida común que mantiene que la información adicional mejora siempre la calidad de las decisiones, lo cierto es que la sobrecarga de información puede resultar un malestar emocional y un descenso de la calidad de las decisiones.

! Tareas de decisión abiertas: Estas situaciones se caracterizan porque el conjunto de alternativas, hipótesis, y consecuencias, están indefinidas. Estas tareas requieren una estructuración previa a la decisión propiamente dicha.

II. LA TOMA DE DECISIONES COMO CAPACIDAD.

2.1. Relevancia para la vida y necesidad de integración en el curriculum.

La vida del ser humano se configura, en gran medida en función de lo que, en las distintas situaciones y etapas, va decidiendo, la educación integradora debe considerar la formación en este aspecto de la madurez. Por su carácter integrador de otras capacidades, de otros aprendizajes, así como por su clara repercusión, en el desarrollo personal, la educación para la madurez decisional pertenece a la dimensión educativa que responde a las ideas de tutoría y orientación.

Compete a todos los profesores, pero de modo muy especial a tutores y orientadores, fomentar dicha madurez que, en la edad de la adolescencia, constituirá un supuesto indispensable para emprender con responsabilidad y expectativas de acierto de itinerarios educativos que contribuirán a definir el futuro lugar social del alumno de hoy…

El desarrollo de un currículo integral debe contemplar la necesidad de educar gradualmente a los alumnos en la capacidad de tomar decisiones. Y estas decisiones serán concretas en un primer momento:

– Compañeros con los que realizar determinadas tareas

– Materiales con los que desean trabajar

– Actividades optativas

– Periodos de tiempo que se desea dedicar a determinados trabajos

– Sectores en los que se quiere profundizar.

Y finalmente, en la educación secundaria se van a tomar decisiones que afectan a su futuro al tener que elegir materias optativas.

Los currículos educativos, y muy principalmente el de la Educación Secundaria, contienen objetivos educativos de etapa y área relacionados con la capacidad de tomar decisiones. Así, algunos ejemplos que ilustran estas ideas son:

3- obtener y seleccionar información utilizando las fuentes en las que habitualmente se encuentra disponible, tratarla de forma autónoma y crítica, con una finalidad previamente establecida y transmitirla a los demás de forma organizada e inteligible.

3- relacionarse con otras personas y participar en las actividades de grupo con actitudes solidarias y tolerantes, separando inhibiciones y prejuicios, reconociendo y valorando críticamente las diferencias de tipo social y rechazando cualquier discriminación basada en diferencias de raza, sexo, clase social, creencias y otras características individuales y sociales.

3-conocer las creencias, actitudes y valores básicos de nuestra tradición y patrimonio cultural, valorarlos críticamente y elegir aquellas opciones que mejor favorezcan su desarrollo integral con personas.

Apreciamos en el currículo de Secundaria Obligatoria la existencia de decisiones de diversa consideración relativas a la adquisición de conocimientos, valores y estrategias: decidir que aprender, como hacerlo y saber por qué.

2.2. Vinculación a otras capacidades.

Como se ha dicho anteriormente, por su carácter integrador de otras capacidades, de otros aprendizajes, así como por su clara conexión con el desarrollo personal, la educación para la madurez decisional y vocacional pertenece a la dimensión educativa que responde a las ideas de tutoría y orientación. Corresponde a todos los profesores, y de modo muy especial a los tutores y orientadores fomentar esa madurez en todas las etapas.

A.Fierro, en el prólogo de Aprender y Enseñar a tomar decisiones vocacionales (2002): “que la capacidad de tomar decisiones es la más compleja y más completa de las capacidades humanas. En ella se presuponen y ejercitan muchas de las otras capacidades que suelen caracterizar al ser humano”.

Y en efecto, esta capacidad requerirá el conocimiento de uno mismo, el conocimiento del contexto en el que el alumno se mueve, la capacidad de buscar información de diversas fuentes, de tratar dicha información y seleccionar aquella que considere esencial, la capacidad de distinguir y valorar aquello por lo que merece la pena esforzarse, la capacidad de distinguir los medios para conseguir objetivos previstos, la capacidad de buscar y encontrar los medios que impulsen a dar energía al esfuerzo.

Así de una forma esquemática:

           
 

LA CAPACIDAD DE TOMAR DECISIONES

 
   

REQUIERE Y EJERCITA OTRAS CAPACIDADES

 
   

! CONOCIMIENTO DE LA REALIDAD

! MANEJO DE LA INFORMACION Y DE LA INCERTIDUMBRE A CERCA DE LA CONSECUCIÓN DE NUESTRAS PROPIAS ACCIONES

! ADHESION A INTERESES Y VALORES QUE MERECEN SER REALIZADAS

! EL ANALISIS Y PREVISION DE LAS ACCIONES ENTRE MEDIOS Y FINES

! LA MOTIVACIÓN CAPAZ DE DAR ENERGIA AL ESFUERZO

! EL SABER HACER Y PROCEDER PARA LLEVAR A CABO EL CURSO DE LA ACCION PERTINENTE EN CADA CASO

III. PROCESO DE TOMA DE DECISIONES.

3.1. Objetivos de la orientación y la educación en la toma de decisiones.

A menudo los alumnos no se plantean de forma explícita esas decisiones. Por lo que la orientación y educación en la toma de decisiones trata o debe tratar de que:

< El alumno llegue al autoconocimiento o conocimiento de sí mismo, el concepto que el alumno tiene de sí, va ejercer un peso decisivo en la toma de una decisión a la hora de la elección profesional. Se trata de tomar conciencia de cómo se ve uno mismo desde la autoobservación.

< El conocimiento o él dotarle de la máxima información posible tanto de las oportunidades académicas y profesionales que le tiende el sistema educativo y sus perspectivas, así cómo de las posibilidades laborales que oferta el mercado de trabajo. Se trata de dotarle de la máxima información posible acerca de la alternativa donde elegir.

< Que lleguen a aprender a planificar un proyecto personal de vida, que conduzca a tomar decisiones autónomas y responsables.

< Dotarle al alumno de capacidades:

4Heurísticas

4 Reglas de pensamiento

4 Reglas de valoración y acción

Todos estos elementos y objetivos permitirán al orientador manejar la información y elegir con acierto.

3.2. El papel profesor, del tutor y del departamento de orientación.

La orientación educativa se contempla, en el currículo, como parte del desarrollo integral. La preparación para afrontar este hecho con los mayores probabilidades de éxito es una de las finalidades específicas de la E.S.O. y queda explícitamente expresada en la LOCE.

Este carácter orientador y propedéutico, de preparar para la vida y para elaborar un proyecto personal de vida en el que se reflejen las preferencias de los alumnos y su capacidad para llevarla a cabo, es precisamente una de las notas más características de la etapa.

Las decisiones de itinerarios se toman en el último tramo de la E.S.O., pero el desarrollo de estas y otros tipos de decisiones debe ser considerado como un proceso que forma parte del desarrollo general de las personas, a lo largo de toda su vida. Este proceso se va configurando a través de experiencias y vivencias y es influido por modelos, normas y valoraciones del entorno escolar, sociocultural, familiar y laboral.

En la aplicación de los programas de orientación vocacional debe tenerse en cuenta las siguientes consideraciones:

– La intervención debe ser asumida por el centro, figurar en el plan de acción tutorial y de orientación educativa, contemplarse como una actividad más dentro de la tarea escolar y ser designadas las personas responsables de las mismas.

– Debe aplicarse a todos los alumnos y no solo aquellos que plantean indecisiones en la elección, ya que al ser parte de la orientación educativa se concibe como un proceso para la madurez personal, autoconocimiento y autoorientación.

– Debe ser considerada, además, como una ayuda específica e individualizada a los alumnos que tienen problemas en tomar una decisión, siendo responsabilidad del tutor y departamento de orientación clarificar las dudas, aportando nuevas informaciones y facilitar las decisiones.

– Se ha de afrontar la evaluación del programa en todas sus fases y por parte de los diferentes agentes que han participado en el mismo de forma directa e indirecta. Es necesario evaluar el grado de ajuste del programa con las metas previstas, los intereses y expectativas de los destinatarios y el contexto en el que se aplica.

– Deberían incluirse algunas de sus actividades en las materias curriculares con la que guarda relación, no solo por la integración de aprendizajes, sino por qué su realización contribuye a los objetivos del área.

– Debe hacerse una previsión de tiempos y recursos que permitan la materialización del programa.

En todos estos puntos que se han de tener en cuenta a la hora de aplicar un programa de orientación en la toma de decisiones, se deriva la acción y actuación del tutor y departamento de orientación, pero también es importantísima la acción del profesor. Así, más concretamente, los papeles a desempeñar por estos tres serían:

– Papel de los profesores: deben enseñar al alumno a decidirse, es decir, todo profesor de secundaria, no importa cuál sea el área que imparta, tiene una responsabilidad específica en la enseñanza de los alumnos a decidirse, en general, y educarle en la madurez vocacional, en particular.

Respecto a lo primero, todas las áreas del currículo incluyen elementos cognitivos de capacidades, de procedimientos y actitudes que guardan relación con la capacidad de decidirse, con la madurez para tomar decisiones. Es de una gran importancia que los profesores favorezcan en los alumnos esta madurez, en una edad en la que muchos de ellos son dubitativos o excesivamente reflexivos.

No es posible separar la función orientadora de la función docente, ya que ambas configuran el propio proceso educativo. Por tanto, todo profesor asumirá explícitamente, en el desarrollo del currículo escolar, y desde su responsabilidad en cada área concreta, aquellos aspectos prácticos de la misma que pongan de relieve el significado de cada materia en el ámbito profesional y orientar al estudiante, definiendo sus preferencias.

– Papel del tutor: el tutor, con la adopción de un planteamiento integral de la educación, ha de evitar la separación de la faceta vocacional de otras del mismo individuo, ya que ninguna elección puede efectuarse al margen de otros ámbitos personales, familiares y relacionales.

Por otra parte el, tutor tiene un conocimiento de cada alumno en particular inestimable, en cuanto a: horario de estudio, rendimiento, esfuerzo, actitudes ante los compañeros, los profesores, las materias. Y posee además, de su opinión la de otros profesores acerca de cada alumno. A todo ello, adjunta, la información y apoyo técnico del Departamento de Orientación.

La responsabilidad específica del tutor en la implantación y desarrollo de un programa de orientación vocacional consiste en la formalización de los mismos en la individualidad de cada alumno y la conexión de estos programas con la realidad escolar y personal de los estudiantes.

– Papel del departamento de orientación: la estrategia en la toma de decisiones reclaman técnicas especializadas que deberán ser asumidas por el departamento de orientación. Por tanto, desde el plano institucional, la orientación vocacional es una función que los orientadores deberán contribuir a desarrollar para asegurar la eficacia del sistema educativo.

La intervención de los profesionales adscritos al departamento de orientación se centrará prioritariamente en facilitar, y coordinar la elaboración y desarrollo de los programas de orientación vocacional cuya implantación facilite a los estudiantes la adquisición de técnicas y estrategias que permitan a los alumnos asumir responsablemente las posibles opciones académicas y profesionales.

3.3. El alumno como protagonista de su decisión.

El profesor, el tutor y el equipo de orientación tienen el papel de asesorar y orientar, pero no de decidir por el alumno. Por otro lado, la orientación vocacional no debe convertirse en una práctica más o menos encubierta para la selección de personal, centrada en tareas más o menos clasificatorias y diagnósticas con el objeto de predecir quiénes tendrán éxito en determinadas carreras o profesiones.

La orientación debe ser contemplada como una ayuda verdaderamente educativa, dirigida al alumno con el fin de capacitarle para que realice con responsabilidad y madurez su propia toma de decisiones.

La orientación en la toma de decisiones forma parte integrante del proceso educativo de los alumnos en orden a lograr la mayor armonía posible entre las capacidades, actitudes, valores e intereses de la persona por una parte y las exigencias derivadas de las opciones que ofrece el mundo escolar, sociofamiliar y laboral por otra, con objeto de encontrar la propia realización. Por todo ello, es esencial y prioritario capacitar al alumno para que sea él mismo el protagonista de su decisión.

3.4. Los aspectos básicos de la toma de decisiones.

La guía de orientación educativa de Aula 93 (p.p. 12-13) destaca los elementos esenciales de la toma de decisiones.

   
 

TOMA DE DECISIONES

 
 

AUTOCONOCIMIENTO

CONOCIMIENTO DEL MEDIO

 
 

DESARROLLO DE UNA ACTITUD PLANIFICADORA

El trabajo educativo dirigido a formar en la toma de decisiones sobre distintos aspectos (vida, educación, amistades, valores, vocación) deben incluir estos aspectos.

A) Conocimiento de sí mismo (autoconocimiento).

El concepto que poseemos acerca de nosotros mismos ejerce un papel decisivo en las decisiones que tomamos. El conocimiento propio exige reflexionar sobre cómo uno es: intereses, aptitudes, conocimientos, situación académica, aspectos de relación social y familiar. La preparación en este campo debe ser asumida por los programas en las distintas etapas. Veamos un ejemplo tomado de los currículos:

PRIMARIA

*Descubrir, conocer y controlar progresivamente el propio cuerpo, formándose una imagen positiva de sí mismo, valorando su identidad sexual, sus capacidades y limitaciones de acción y expresión, y adquiriendo hábitos básicos de salud y bienestar.

PRIMARIA

*Actuar con autonomía en las actividades habituales y en las relaciones de grupo, desarrollando las posibilidades de tomar iniciativas.

SECUNDARIA

*Formarse una imagen ajustada de sí mismo, de sus características y posibilidades y desarrollar actividades de forma autónoma y equilibrada, valorando el esfuerzo y superación de las dificultades.

B) El conocimiento del medio.

Referido a las características, oportunidades, perspectivas o posibilidades que ofrecen su medio familiar, escolar, relacional, cultural y laboral. Este conocimiento, además de proporcionar información actualizada sobre esos elementos, debe facilitar oportunidades de aprendizaje y de experiencia personal relacionados con el mundo educativo, socio-cultural y laboral.

Al igual que ocurre con el conocimiento de uno mismo, el conocimiento del medio debe ser tratado por los currículos de las diferentes etapas educativas. Así, por ejemplo:

INFANTIL

* Observar y explorar el entorno inmediato con una actitud de curiosidad y cuidado, identificando las características y propiedades más significativas de los elementos que lo conforman y alguna de las relaciones que se establecen entre ellos.

PRIMARIA

* Comprender y establecer relaciones entre hechos y fenómenos del entorno natural y social y contribuir activamente, en lo posible, a la defensa, conservación y mejora del medio ambiente.

SECUNDARIA

* Conocer las creencias, actitudes y valores básicos de nuestra tradición y patrimonio cultural, valorarlos críticamente y elegir aquellas opciones que mejor favorezcan su desarrollo integral como personas

C) La actitud planificadora. El procedimiento para abordar un proyecto personal de vida que guíe las decisiones. Los alumnos deberán ser autónomos y responsables, basándose en la adecuación de sus características y expectativas personales y los requerimientos de las opciones sociales, académicas y laborales que se ofrecen. Exige madurez personal.

La aportación de información y el desarrollo de estrategias para decidir son los elementos fundamentales para trabajar la capacidad de tomar decisiones. Al enseñar a los alumnos a decidir, se les enseña a organizar adecuadamente las informaciones y experiencias personales para dirigirlas a un objetivo:

– plantearse un itineario

– trazarse un plan para lograrlo

– tomar decisiones oportunas que le induzcan a él

Los pasos de la decisión serán:

– definir el problema

– establecer un plan de acción

– conocerse a sí mismo

– investigar alternativas

– descubrir y sopesar riesgos y…

– finalmente decidir

La complejidad de estos aspectos requiere, como en los casos anteriores, el tratamiento gradual en los diferentes tramos del sistema educativo. Al igual que en los dos aspectos anteriores, esta actividad planificadora debe ser tratada por los currículos de las diferentes etapas educativas. Así por ejemplo:

INFANTIL

Iniciativa en la asunción de pequeñas responsabilidades.

(Area de medio físico y social)

PRIMARIA

*Planificación de actividades de ocio de forma autónoma y creativa (Area de conocimiento del medio)

SECUNDARIA

* Realización de informes o pequeños estudios monográficos sobre cuestiones y hechos socioeconómicos cercanos al alumno, utilizando información obtenida a partir de los medios de comunicación y de los datos obtenidos mediante encuestas y entrevista realizadas en el entorno próximo.

* Preparación y realización de debates, negociaciones simuladas, etc. Sobre cuestiones de actualidad, apoyando sus argumentos con datos y opiniones. (Area de Ciencias Sociales, Geografía e Historia)

3.5. Algunos fallos en la toma de decisiones.

1) Definición incorrecta del problema. Cuando un problema no ha sido lo suficientemente estudiado da como resultado un planteamiento incorrecto y una solución inadecuada.

2) Información escasa: Si no tenemos en cuenta todas las fuentes de información posible, la decisión puede estar sesgada desde un principio.

3) Falla la comunicación: entre las personas que intervienen en el proceso. Cada una puede ir por su lado repitiendo, contradiciéndose y sin la coordinación necesaria.

4) Elección precipitada de una de las alternativas posibles. No hemos hecho una evaluación exhaustiva de todas las alternativas planteadas o éstas son simples, rutinarias, poco imaginativas.

5) Una decisión impuesta que no facilite la motivación está condenada al fracaso.

6) Entrar en una competencia excesiva y/o crear un ambiente demasiado crítico va a dificultar el proceso lógico de toma de decisiones.

7) Falta de destrezas y habilidades en el proceso de toma de decisiones. Capacidad de observación, análisis, síntesis, reflexión, comparación…

IV. ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE DE LA TOMA DE DECISIONES.

Como podemos deducir de las conseraciones precedentes la enseñanza y aprendizaje de la toma de decisiones constituye un proceso complejo. Mª L. Rodríguez (2002 p.p. 26) expone sobre el particular:

“Consideradas las aportaciones de los teóricos más significativos sobre la toma de decisiones, se constata que el paradigma más usual y práctico de la toma de decisiones en el aula adopta un orden secuencial, progresivo y acumulativo, en cuyo marco de referencia caben varias estrategias metodológicas y recursos didácticos, desde los de lápiz y papel hasta los informatizados. La secuenciación más clásica, que proviene de antiguos manuales de la orientación vocacional, ha sido actualizada por los trabajos de Krumboltz y de los cognotivistas”.

La función y actividad enseñante en la toma de decisiones requiere una serie de supuestos:

4 Las comunidades educativas son responsables de las decisiones tomadas en la acción pedagógica: sí las

decisiones de la escuela fuesen o son tomadas de manera unilateral y desligada de la comunidad, el modelo

sería negativo y contrario a cualquier pretensión de enseñanza del proceso de toma de decisiones.

4 Ningún cambio pedagógico puede llevarse a cabo y dar buenos resultados si las personas encargadas de

realizarlo no se sienten directamente responsables de las soluciones adoptadas. Los alumnos deben pues

participar en las decisiones relativas a su acción.

4 Los problemas que se presentan en el salón de clase, en las situaciones pedagógicas, cualesquieran que

sean, son complejas, hacen intervenir muchos factores: relación del profesor y los alumnos, del profesor

y la materia estudiada, de la clase y la materia a aprender, del profesor en el ámbito escolar, de cada alumno

con el conjunto de clase, con el profesor, con la materia cursada…

4Sólo los profesores en contacto con la clase conocen las fuentes psíquicas, intelectuales y morales de los

diferentes alumnos, las relaciones que tienen entre ellos y éstos con sus profesores, así como las que tienen

con las materias de enseñanza.

4.1. Objetivos y contenidos mínimos.

Según Krumboltz y otros teóricos de la toma de decisiones vocacionales, parece admitido que una persona decidirá más atinadamente si se compromete con el aprendizaje gradual y secuencial de objetivos como:

a) generar una lista de caminos o vías de acción

b) recopilar la información relevante para cada curso o vía

c) estimar la probabilidad de que suceda uno u otro resultado

d) considerar los valores e intereses personales que pueden o deben incidir en la toma de decisiones

e) sopesar las consecuencias de las distintas decisiones

f) eliminar lo que no favorezca las circunstancias decisorias concretas

g) fomentar alternativas heurísticas para seguir la investigación, si es que con una primera fase no ha habido suficiente información.

Lo que interesa al orientador es colocar al alumno en situaciones de aprendizaje que le demuestren que decidir es un proceso continuo, que las elecciones, en muchos momentos de la vida, pueden ser reversibles y que los cambios en las circunstancias personales y en los valores pueden exigir que se inicie un nuevo camino decisorio, por que el anterior ya no sea válido.

Enseñar a decidir es una función inexcusable para el orientador. Así G. Wrem (1962), explícita en una de sus primeras obras, que la principal responsabilidad de un orientador es mejorar la madurez para tomar decisiones; Gelatt afirma que el papel del orientador es ayudar a los alumnos a tomar amplias decisiones, a decidir de manera independiente y aceptar la responsabilidad de lo que ha decidido. Se precisa de una metodología para, desde ella, construir una base susceptible de desarrollar habilidades decisorias.

4.2. Didáctica de la toma de decisiones vocacionales.

El tutor y el orientador habrán de tener en cuenta la secuenciación del aprendizaje:

a) Enseñar a definir el problema, es decir, ayudar a clarificar y definir los problemas a los que se enfrenta. Pueden plantearse preguntas como: ¿Cuál es el nudo de la cuestión?, ¿De qué asunto trata el problema?, ¿Cuál es la dificultad más grave?, ¿Por qué es necesario decidirse?, ¿Qué caso no se considera problema?, ¿Quién está implicado en él?, ¿Quién, qué, cuándo, dónde, por qué?…

Pregunta como las anteriores ayudarán a que la persona responsable de la tutoría evite metodológicamente, la ambigüedad de los planteamientos que el alumnado puede elaborar a la hora de decidir, a la vez que logra que éste defina claramente qué es lo que realmente le preocupa.

b) Enseñar a generar alternativas o descubrir diferentes caminos de resolución del problema conlleva el planteamiento de toda una serie de cuestiones, orientadas todas ellas a profundizar en todos aquellos aspectos relacionados en la resolución del problema.

La persona responsable de la orientación debe proporcionar a la persona que va a decidir las claves para que aprenda a considerar amplios rangos de alternativas; para ello deberá plantear cuestiones que permitan al alumno establecer su propio plan de acción previo a la toma de una decisión.

Es importante responder a preguntas como: ¿qué es lo que me importa?, ¿Qué estoy decidido a hacer?, ¿Qué es lo que soy capaz de conseguir?, ¿Qué es lo que quiero evitar?… A partir de ahí será necesario que el alumno profundice en aspectos que lo introducirán en:

4 El conocimiento de sí mismo: ¿Cuál es mi principal cualidad? ¿Qué defectos tengo? ¿Qué habilidad específica tengo que poseer?…

4 En las diferentes alternativas existentes y plantearse: ¿Qué opiniones tengo? ¿Cuál me interesa más? ¿Cuál me interesa menos? ¿Cómo se puede resolver ese problema?…

4 En los riesgos que supone la elección de una u otra alternativa: ¿qué podría ocurrirme si tomase esa opción? ¿Qué cosas buenas/malas pueden ocurrirme? ¿Qué resultados puedo prever? ¿Qué resultados pueden los demás prever por mí?

c) Desarrollar habilidades para buscar información, es decir, enseñar cómo tomar parte activa en la búsqueda de información, concienciando al alumno de que hay muchas cosas que ignora o de la que ni siquiera sospecha su existencia, a la vez que indicándole que sus esfuerzos le llevarán más lejos de lo que imagina.

d) Enseñar a buscar fuentes de información útiles, la inaccesibilidad y falta de atractivo de las fuentes de información es un factor desmotivador.

Cualquier procedimiento que se siga para enseñar a decidir deberá asegurar: que el alumno determine tomar una decisión, que sepa generar alternativas varias, que estas alternativas se vean apoyadas por la certeza y sobre búsqueda de información útil y práctica. A partir de ahí, es cuestión de hacerle madurar, con ejercicios graduados que favorezcan el cuestionarse acerca de la variedad y fiabilidad de las informaciones que le van a bombardear de ahora en adelante.

4.3. Normas para la redacción de las guías o instrumentos autoaplicados.

La redacción de un cuaderno o guía de trabajo autoaplicado debe atenerse a las mismas normas que cualquier libro de texto. Así, pues, hay toda una serie de características de redacción, que deben ser respetadas tales como: la exactitud del lenguaje, la precisión y veracidad de las afirmaciones, la legibilidad de las frases y de los párrafos, la adecuación a la edad media de los alumnos y a su nivel de desarrollo evolutivo y cognitivo, etc…

La tipografía tendrá que ser actualizada y lo más moderna posible, con tipos de letra claros y nítidos y con poco uso de negritas y subrayadas, salvo excepciones.

Por lo que respecta a las ilustraciones, habrá que huir de los dibujos de los propios alumnos, sin olvidar que las ilustraciones deben correr parejas al concepto que se desarrolla, añadiendo siempre algo más que claridad al conjunto de la argumentación. Diagramas, esquemas, ilustraciones humorísticas y dinámicas, dibujos y fotografías extraídas de otras fuentes, collages, etc… Son indispensables en un material que pretenda ser motivador.

En cuanto al lenguaje, se debe usar una terminología cercana a los intereses y vivencias del orientado, verbos muy familiares y con cierto contenido afectivo, sustantivos y adjetivos que estén dentro del vocabulario básico de la lengua, de uso corriente y de ágil lectura. Es importante no olvidar la tendencia a la discriminación sexual. Por excesiva proliferación del género masculino en decremento del femenino. Los ejemplos, las anécdotas, ejercicios, situaciones, casos e ilustraciones deben compensar y equilibrar el uso de los dos géneros.

4.4. Otros modelos de recursos para enseñar a tomar decisiones.

La propuesta que los diferentes autores para acercar las estrategias decisorias a los alumnos y jóvenes se han presentado en diferentes contextos. Así los Programas Integrales y Preventivos incluyen, entre todo un conjunto amplísimo de objetivos, el de la toma de decisiones a diferentes niveles de escolarización, desde preescolar hasta secundaria.

Hay guías para enseñar a decidir específicas, en las que se acomodan a la intelección del alumno las prescripciones de teorías más o menos sofisticadas. Otros materiales combinan la enseñanza de la elección con la información académica y profesional, suelen ser guías para explorar el mundo laboral, que se adscriben a un determinado sistema de clasificación ocupacional y que, a partir de ahí, crean cuaderno de trabajo basados preferentemente en el estudio en profundidad de los requisitos ocupacionales. Suelen ser materiales muy conseguidos, amenos y exhaustivos, para cuya aplicación en las escuelas se precisa de un horario tutorial muy bien planificado.

Actualmente proliferan las guías para desarrollar destrezas de empleabilidad, editadas por particulares o por instituciones semejantes al INEM, son de fácil creación y suelen repetir mucho los contenidos. Las guías para usar la prensa como herramienta didáctica en el aprendizaje de la toma de decisiones son mucho menos conocidas en nuestro contexto.

V. BIBLIOGRAFÍA.

o ALVAREZ M. et al. (2001): La orientación a través del Curriculum y de la Tutoría. Ed. Grao. Barcelona.

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