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Tema 5 – El departamento de orientación. Funciones. El plan de orientación académica y profesional. Programas de intervención. Colaboración con organismos e instituciones implicadas en la orientación profesional.

0.- INTRODUCCION.

1.- EL DEPARTAMENTO DE ORIENTACION. FUNCIONES.

1.1. Intervención desde el Departamento de Orientación.

2.- PLAN DE ORIENTACION ACADÉMICA Y PROFESIONAL.

2.1. Marco teórico.

2.1.1. Proceso que implica la toma de decisiones por parte del alumno y alumna.

2.1.2. Proceso en el que están implicados todo el profesorado y órganos de gestión y de coordinación docente.

2.1.3. Importancia de la Formación Profesional de Base (F.P.B.).

2.2. Aspectos fundamentales implicados en el proceso de toma de decisiones.

2.3. La orientación académica y profesional en el proceso de desarrollo curricular.

2.3.1. En el Proyecto Educativo de Centro (P.E.C.), en el Proyecto Curricular de Etapa (P.C.E.), programaciones de aula (P.A.) y actividades de enseñanza y aprendizaje y adaptaciones curriculares (A.C.).

2.3.2. En los órganos de gobierno y de coordinación docente.

2.4. Ámbitos en los que debe desarrollarse la orientación académica y profesional.

2.4.1. En las actividades de enseñanza y aprendizaje.

2.4.2. En la tutoría de grupo.

2.4.3. En el seguimiento individual del alumnado.

2.4.4. En el diálogo con las familias.

2.4.5. En las actividades específicas del instituto relacionadas con la inserción laboral y el futuro académico y profesional del alumnado.

2.4.6. En la opción por los distintos itinerarios existentes en Bachillerato.

2.5. Elaboración del consejo orientador al término de la Educación Secundaria Obligatoria y de Programas de Garantía Social.

3.- PROGRAMAS DE INTERVENCION.

3.1. Aproximación a la intervención educativa centrada en programas.

3.1.1. La evaluación de necesidades y elaboración de los objetivos educativos del programa.

3.1.2. Diseño y estructura.

4.- COLABORACION CON ORGANISMOS E INSTITUCIONES IMPLICADAS EN LA ORIENTACION PROFESIONAL.

5.- CONCLUSION.

BIBLIOGRAFIA.

– Sobrado, L. (1993). «Intervención psicopedagógica y orientación educativa». P.P.U. Barcelona.

– Montane, J. y Martínez, M. (1994). «La orientación escolar en la Educación Secundaria». P.P.U. Barcelona.

– Dirección General de Renovación Pedagógica (1995). «Plan de orientación académica y profesional».

– R.D. 83/1996, de 26 de enero, por el que se aprueba el Reglamento Orgánico de los Institutos de Educación Secundaria.

– Resolución de 30 de abril de 1996, de la Dirección General de Renovación Pedagógica, por la que se dictan instrucciones sobre el Plan de actividades de los departamentos de Orientación de los Institutos de Educación Secundaria.

– Resolución de 29 de abril de 1996 a de la Dirección General de Centros Escolares, sobre organización de los departamentos de orientación en Institutos de Educación Secundaria

– El Consejo Orientador al término de la Educación Secundaria Obligatoria y de los programas de garantía social. Dirección General de Renovación Pedagógica.

– M.E.C. (1992). Orientación y Tutoría.

– Ley Orgánica General del Sistema Educativo 1/1990 de 3 de Octubre.

0.- INTRODUCCION.

La L.O.G.S.E. en su artículo 60 indica que la tutoría y orientación de los alumnos formará parte de la función docente. Corresponde a los centros educativos la coordinación de estas actividades.

Como desarrollo de este artículo las autoridades educativas propugnan un nuevo modelo de orientación educativa basado en la tutoría y complementado con los Departamentos de Orientación en Institutos de Educación Secundaria.

Además del tutor aparece la figura del orientador como responsable de los programas y/o Departamentos de Orientación.

La actuación de los Departamentos de Orientación ha de dirigirse al centro como globalidad y entre su plan de actividades tenemos el Plan de Orientación Académica y Profesional, respecto al que le compete su redacción, coordinación y desarrollo, todo ello desde un modelo de intervención de carácter proactivo, por programas.

1.- EL DEPARTAMENTO DE ORIENTACION. FUNCIONES.

Desde el concepto de orientación (integrada en el proceso de enseñanza-aprendizaje, pretende una educación integral y personalizada, que desarrolla todas las dimensiones del individuo ajustándose a sus peculiaridades, atiende el carácter personalizado de la educación desde la perspectiva individualizadora e integradora, y que todo profesor es también orientador por la profunda unidad entre educación y orientación) y desde los retos que plantea el desarrollo de la Educación Secundaria Obligatoria, cuyos principios que la caracterizan son: comprensividad-diversidad-propedeútica-terminal, aparece la necesidad de un órgano especializado que sirva de apoyo al profesorado y a los órganos de coordinación docente en la compleja tarea que éstos deben llevar a cabo: el Departamento de Orientación.

El Departamento de Orientación trabajará desde dentro del instituto, colaborando a que éste dé respuesta a la complejidad de los retos que le son propios.

Sus actuaciones tendrán un carácter horizontal. Su tarea se desarrollará y afectará a todos los órganos del instituto y a todos los profesores.

Es un órgano que actuará tanto en la enseñanza comprensiva (E.S.O.) como en el bachillerato, módulos profesionales y programas de Garantía Social.

Su objetivo último será generar autonomía entre el profesorado para que pueda concretar y mejorar su práctica educativa.

El Departamento de Orientación participará en la planificación y desarrollo de las actuaciones que se organicen instituto de Educación Secundaria para atender a la diversidad de los alumnos que responda a sus capacidades de aprendizaje, intereses y motivaciones.

En esta perspectiva el Departamento de Orientación deberá centrar su trabajo en los procesos de concreción del currículo.

Según el M.E.C. (1992) podemos conceptualizar el Departamento de Orientación del siguiente modo:

«El Departamento de Orientación es el espacio institucional desde donde se articulan las funciones de orientación y la tutoría, así como también las de una oferta curricular adaptada y diversificada. Dichas funciones se han de incardinar dentro de la organización general y del Proyecto Curricular para darle una operatividad y una funcionalidad propiamente educativas».

Según el R.D. 83/1996, de 26 de enero, y la Resolución de 29 de abril de 1996, de la Dirección General de Centros Escolares, sobre organización de los departamentos de orientación en los IES, la composición del D.O. es:

a. El profesor de la especialidad de Psicología y Pedagogía, o que ostente la titularidad de una plaza de esta especialidad, al amparo del R.D. 1701/91 de 29 de Noviembre, por el que se establecen especialidades del Cuerpo de profesores de enseñanza secundaria.

b. Los profesores de apoyo a los distintos ámbitos:

– Profesor de apoyo al ámbito lingüístico y social.

– Profesor de apoyo al ámbito científico y tecnológico.

– Profesor técnico de apoyo al área práctica.

c. Maestros de las especialidades de Pedagogía Terapeútica y de Audición y Lenguaje y profesorado de apoyo del programa de compensación de desigualdades. Este profesorado estará en el D.O., si en el instituto están los programas de integración o de compensación de desigualdades por escolarizar alumnos con necesidades educativas especiales o alumnos procedentes de sectores desfavorecidos o marginales.

d. Profesorado de Formación y Orientación Laboral (si si imparte formación profesional).

e. Profesorado técnico de Formación Profesional de Servicios a la Comunidad Si existe programa de compensación de desigualdades)

Las mismas normas recogen las funciones del D.O., son:

a. Formular propuestas al equipo directivo y al claustro relativas a la elaboración o modificación del proyecto educativo del instituto y la programación general anual.

b. Elaborar, de acuerdo con las directrices establecidas por la comisión de coordinación pedagógica y en la colaboración con los tutores, las propuestas de organización de la orientación educativa, psicopedagógica, profesional y del plan de acción tutorial, y elevarlas a la comisión de coordinación pedagógica par asu discusión y posterior inclusión en los proyectos curriculares de etapa.

c. Contribuir al desarrollo de la orientación educativa, psicopedagógica y profesional de los alumnos, especialmente en lo que concierne a los cambios de ciclo o etapa, y a la elección entre las distintas opciones académicas, formativas y profesionales.

d. Contribuir al desarrollo del plan de orientación académica y profesional y del plan de acción tutorial y elevar al consejo escolar una memoria sobre su funcionamiento al final del curso.

e. Elaborar la propuesta de criterios y procedimientos previstos para realizar las adaptaciones curriculares apropiadas para los alumnos con necesidades educativas especiales, y elevarla a la comisión de coordinación pedagógica, para su discusión y posterior inclusión en los proyectos curriculares de etapa.

f. Colaborar con los profesores del instituto, bajo la dirección del jefe de estudios, en la prevención y detección temprana de problemas de aprendizaje, y en la programación y aplicación de adaptaciones curriculares dirigidas a los alumnos que lo precisen, entre ellos los alumnos con necesidades educativas especiales y los que sigan programas de diversificación.

g. Realizar la evaluación psicológica y pedagógica previa prevista en el artículo 13 del Real Decreto 1007/1991, de 14 de junio, por el que se establecen las enseñanzas mínimas correspondientes a la enseñanza secundaria obligatoria.

h. Asumir la docencia de los grupos de alumnos que le sean encomendados, de acuerdo con las normas que se dicten al efecto y con lo previso en los artículo 13 y 14 del Real Decreto 1007/1991, de 14 de junio y los artículos 5 y 6 del Real Decreto 1701/1991, de 29 de noviembre.

i. Participar en la elaboración del consejo orientador que, sobre el futuro académico y profesional del alumno, ha de formularse según lo establecido en el artículo 15.2 del Real Decreto 1007/1991, de 14 de junio al término de la educación secundaria obligatoria.

j. Formular propuestas a la comisión de coordinación pedagógica sobre los aspectos psicopedagógicos del proyecto curricular.

k. Promover la investigación educativa y proponer actividades de perfeccionamiento de sus miembros.

l. Organizar y realizar actividades complementarias de colaboración con el departamento correspondiente.

m. En los institutos donde se imparta formación profesional especifica, coordinar la orientación laboral y profesional con aquellas otras Administraciones o instituciones competentes en la materia.

n. En los institutos que tengan una residencia adscrita, colaborar con los profesionales que tengan a su cargo la atención educativa de los alumnos internos.

o. Elaborar el plan de actividades del departamento y, a final de curso, una memoria en la que se evalúe el desarrollo del mismo.

1.1. Intervención desde el Departamento de Orientación.

La intervención psicopedagógica desde el Departamento está al servicio de la educación, de una educación personalizada e integral, de forma más concreta puede decirse que está al servicio del currículo. La orientación e intervención psicopedagógica es un elemento intrínseco de la educación; y del modelo de intervención expresados en el currículo. Puesto que el currículo tiene diferentes niveles de concreción, esos diferentes niveles, desde los expresados en los Reales Decretos hasta los de Proyectos y Programaciones curriculares, han de hallarse reflejados en el modelo de intervención.

Puesto que entre los objetivos y contenidos educativos figuran no sólo los de naturaleza conceptual, sino también los de actitudes, sentimientos, comportamientos,…, evidentemente la intervención psicopedagógica y la orientación han de atender no sólo al desarrollo cognoscitivo, sino también al desarrollo emocional, moral y, en definitiva, personal de los alumnos. Pero este desarrollo personal completo de los alumnos es un objetivo educativo general y no específico del modelo de intervención psicopedagógica y no atribuible en exclusiva al Departamento de Orientación.

La intervención del Departamento de Orientación ha de estar centrada en el currículo, en una noción de aprendizaje como construcción y del papel del profesor como mediador de las experiencias educativas que el centro ofrece.

El Departamento no tiene funciones de administración de tests o de selección de los mejores alumnos para orientarlos hacia las carreras más brillantes. Su tarea orientadora estará al servicio de la educación, no de la selección de alumnos. Por otro lado, aunque desde el Departamento de Orientación puedan y deban atenderse determinados problemas de comportamiento o de adaptación social de los alumnos, principalmente aquellos que inciden de modo negativo en el aprendizaje o en la convivencia, no por ello se convierte el Departamento en un gabinete de psicología diaria que se ocupe de toda clase de problemas psicológicos o psicosociales de los alumnos. El enfoque de su intervención, también cuando atiende a aspectos no estrictamente curriculares, es un planteamiento educativo.

Las necesidades concretas a las que tendrá que atender el Departamento de Orientación serán distintas de unos centros a otros, y cambiantes de un momento a otro. Eso hace difícil el imponer o proponer un determinado modelo de intervención. Si es preciso que los profesores de dicho Departamento se hagan sensibles a los cambios en las demandas y necesidades que han de atender. Han de tomar conciencia de estar trabajando con la franja más móvil de las necesidades educativas y de que han de estar preparados para atenderlas con estrategias móviles, flexibles, continuamente revisadas. Esta necesidad de revisión aparecerá incluso en las programaciones para alumnos adaptados y diversificados. Mientras algunas de estas programaciones pueden caber dentro de la programación ya hecho y dispuesta para aplicar a muchos sujetos, otras programaciones (seguramente las de todos y cada uno de los alumnos con necesidades educativas específicas) habrán de ser hechas una a una, atendiendo a las particularidades individuales de cada caso.

2.- PLAN DE ORIENTACION ACADÉMICA Y PROFESIONAL.

Los Departamentos de Orientación tal y como se recoge en el Reglamento Orgánico de los Institutos de Educación Secundaria, tienen encomendada la tarea de participar en la planificación y desarrollo de las actuaciones que se organicen en el Instituto para atender a la diversidad de los alumnos tanto en lo referente a su capacidad de aprendizaje, a sus intereses y motivaciones, como a las diferencias que entre ellos puedan darse debido a su origen social o cultural.

Esta tarea entraña una gran complejidad, ya que su carácter necesariamente global exige participar en el conjunto de las decisiones pedagógicas del Instituto que se van a recoger en los correspondientes Proyectos Curriculares, lo que hace necesario precisar los ámbitos prioritarios de intervención y el tipo de actuaciones más aconsejables en cada caso.

La Resolución de 30 de abril de 1996, de la Dirección General de Renovación Pedagógica, por la que se dictan instrucciones sobre el Plan de actividades de los departamentos de Orientación de los Institutos de Educación Secundaria, recoge la intervención de los profesores que lo componen en tres grandes ámbitos interrelacionados: apoyo al proceso de enseñanza y aprendizaje, orientación académica y profesional y la acción tutorial.

De acuerdo con lo establecido en el Reglamento Orgánico, el Departamento de Orientación deberá elaborar un plan de actividades a principio de curso que se articulará en torno a los tres ámbitos citados anteriormente.

Para cada ámbito el plan deberá especificar:

– Objetivos que se pretenden.

– Actuaciones que van a llevarse a cabo, señalando en cada caso cuales se proponen al Equipo Directivo y a la Comisión de Coordinación Pedagógica para que sean asumidas por profesores responsables de impartir determinadas áreas, materias o modulos.

– Procedimientos previstos para realizar su seguimiento y evaluación.

Respecto al Plan de Orientación académica y profesional: «El Departamento de Orientación, siguiendo las directrices generales establecidas por la Comisión de Coordinación Pedagógica, elaborará el plan de orientación académica y profesional. Dicho plan será debatido por la Comisión de Coordinación Pedagógica y se incorporará, con las modificaciones que procedan, a la propuesta de Proyecto Curricular que se presente al Claustro de profesores para su aprobación».

En las sucesivas instrucciones de la décima a la décimo sexta de dicha circular, se exponen las siguientes especificaciones:

El plan de orientación académica y profesional tenderá a facilitar la toma de decisiones de cada alumno o alumna respecto a su itinerario académico y profesional. A tal efecto incluirá:

a). Actuaciones dirigidas a que los alumnos y alumnas conozcan y valoren de una forma ajustada sus propias capacidades, motivaciones e intereses.

b). Actuaciones destinadas a facilitar información suficiente al conjunto del alumnado sobre distintas opciones educativas o laterales relacionadas con cada etapa educativa, y de manera especial sobre aquellas que se ofrezcan en su entorno.

c). Actuaciones que propicien el contacto del alumnado con el mundo del trabajo y puedan facilitar su inserción laboral.

– El plan de orientación académica y profesional deberá especificar las líneas de actuación prioritarias para cada etapa, ciclo o curso. En su desarrollo se prestará singular atención a la superación de hábitos sociales discriminatorios por razón de sexo que condicionan el acceso a los diferentes estudios y profesiones.

– El plan de orientación académica y profesional contemplará las líneas prioritarias que, sobre este ámbito de actuación, deben integrarse en el plan de acción tutorial, y las que deban ser incorporadas al desarrollo de las programaciones de las distintas áreas, materias o módulos, así como las actuaciones concretas que corresponde organizar y desarrollar al propio Departamento de Orientación.

– El Departamento de Orientación organizará y, en su caso, llevará a cabo actividades de orientación académica y profesional dirigidas a las familias, con el fin de facilitar la participación y colaboración de las mismas en el proceso de ayuda a la toma de decisiones de sus hijos e hijas.

– El Departamento de Orientación mantendrá relación con los centros de trabajo de su entorno para recabar y fomentar su colaboración en la orientación profesional del alumnado, así como en la inserción laboral de los que opten por incorporarse al mundo del trabajo al término de la Educación Secundaria Obligatoria, del Bachillerato, de los Ciclos Formativos de Formación Profesional o de los Programas de Garantía Social.

– La orientación académica y profesional debe entenderse como un proceso que se debe desarrollar durante toda la Educación Secundaria, adquiriendo una especial relevancia en aquellos momentos en los que la elección entre distintas opciones puede condicionar en gran medida el futuro académico y profesional de los estudiantes, como acontece en el paso de 3º a 4º curso de Educación Secundaria Obligatoria, en la elección de materias optativas, de itinerarios académicos en Bachillerato o en Ciclos Formativos de Formación Profesional.

– El proceso de orientación académica y profesional será un elemento fundamental para la elaboración del consejo orientador que para cada alumno y alumna se ha de formular al término de la Educación Secundaria Obligatoria y de los Programas de Garantía Social. Dicho consejo debe entenderse como una propuesta colegiada del equipo educativo en la que, teniendo en cuenta las expectativas manifestadas por el propio alumno, se le recomendarán las opciones educativas o profesionales más acordes con sus capacidades, intereses y posibilidades. El Departamento de Orientación participará en la elaboración del consejo orientador, especialmente cuando un alumno requiera una orientación más personalizada para tomar su decisión respecto a las diferentes alternativas que se le presentan.

2.1. Marco teórico.

La orientación académica y profesional en el marco de la Enseñanza Secundaria debe regirse por unos principios básicos que se garantizarán al máximo:

– El Plan de Orientación debe estar integrado en el Proyecto Educativo y Curricular del instituto y, en consecuencia, ser asumido por toda la comunidad educativa.

– El Plan debe tener en cuenta los factores del desarrollo educativo y las características personales del alumnado y su entorno, así como los factores que se encuentran en la génesis y desarrollo de la socialización (la familia, la escuela, entorno y mundo laboral próximo).

– La orientación ha de ser desarrollada en el contexto educativo e instruccional y desarrollada por los principales agentes del sistema educativo (alumnos, tutores, profesores y orientador y todos sus órganos de gobierno y coordinación docente) y debe considerar la actuación coordinada y complementaria de otros agentes (familia, sociedad, empresas,…). El equipo educativo que le imparte clase, coordinado por el tutor y asesorado por el Departamento de Orientación, será el máximo responsable y coordinador del proceso orientador.

– La orientación debe considerarse como un proceso contínuo a lo largo de los diversos ciclos y modalidades de Educación Secundaria, y diferenciador, que atienda a las características peculiares de cada alumno/a.

– La orientación debe conducir al alumnado a una secuencia de opciones o elecciones mediante las cuales este decidirá un proyecto personal, formativo o profesional, que debe ir perfilándose a través de un proceso clarificador de objetivos y dirigido a la concreción de los mismos a lo largo de todo el proceso educativo.

– La toma de decisión debe entenderse como un proceso contínuo que permita al alumnado tomar decisiones de menor a mayor trascendencia conforme vaya obteniendo la información de sí mismo y de las alternativas educativas y profesionales que se le ofrecen.

– El proceso de toma de decisión ha de ser llevado a cabo por el propio alumno/a ayudado por otros agentes de la comunidad educativa (padres, profesores, tutor, orientador) y debe potenciar la autonomía y actividad del alumno.

– La toma de decisión como acto de escoger entre varias alternativas posibles está impregnada de un fuerte componente cognitivo. Las habilidades o técnicas requeridas para tomar decisiones ante un problema determinado pueden desarrollarse mediante un entrenamiento o capacitación adecuada tanto en el propio proceso de enseñanza y aprendizaje como en acciones específicas.

– En todo proceso cognitivo juega un papel primordial el procesamiento de la información. Por tanto, una de las principales estrategias o caminos a seguir en todo proceso de toma de decisión será la búsqueda y tratamiento de la información relevante y fiable.

2.1.1. Proceso que implica la toma de decisiones por parte del alumno y alumna.

La orientación debe permitir que el alumnado llegue al máximo de sus posibilidades y debe contribuir a que exista una mayor concordancia entre sus intereses, expectativas y capacidades y las características que presenta el mundo profesional y laboral. Por eso la orientación académica y profesional es un derecho del alumnado.

La orientación es un proceso que debe llevarse a cabo a través de toda la etapa de la Educación Secundaria Obligatoria pero con mayor intensidad en segundo ciclo, Bachillerato, Formación Profesional específica y en Programas de Garantía Social.

Este proceso implica la toma de decisiones por parte del alumnado y les exige que integre la representación de sí mismo, la representación que posee del mundo socio-laboral y confronte ambos tipos de representaciones.

Este proceso formativo debe conducir al alumnado al aprendizaje de mecanismos y estrategias necesarias para la toma de decisiones respecto a su itinerario académico y profesional.

Por ello las tareas para un óptimo desarrollo de la orientación deben estar centradas en:

– Exploración y conocimiento de sí mismo.

– Conocimiento del sistema educativo y del mundo socio-laboral, así como de los procesos de inserción a lèjvida activa y laboral.

En este proceso orientativo deben contemplarse distintos aspectos que implicarán que se aborden en el trabajo con el alumnado:

a). Información-investigación. Persigue ampliar los conocimientos sobre sí mismo, el sistema educativo y el mundo socio-profesional y dotar al alumno de habilidades y estrategias personales de búsqueda, selección, tratamiento y transmisión de la información.

Para realizar una información activa, es esencial observar, preguntar, experimentar y realizar proyectos de investigación que impliquen la participación del alumno. Las actividades están referidas al descubrimiento de su entorno familiar, social, cultural, educativo y del mundo laboral y sus estructuras.

La información será también ofrecida, en su forma acabada, a los padres.

b). Reflexión-integración. Al ampliar los conocimientos sobre sí mismo, del sistema educativo y socio-laboral llegará a representaciones más coherentes que le permitirán realizar su proyecto educativo y profesional.

Se procede al análisis y reflexión de los distintos segmentos de información:

– Actitudes, expectativas, intereses, valores, deseos,…

– Realidad personal y educativa y proyecto educativo y profesional.

– Delimitación de la opción profesional (campo profesional).

– Posibilidades de realización de su proyecto personal (viabilidad y condiciones situacionales).

c). Toma de decisión. Basándose en el proceso anterior el alumnado deberá optar por una de las alternativas educativas y/o profesionales que se le ofrecen. En esta fase se combinan dominios afectivos y cognoscitivos, de manera que se obtenga un equilibrio entre resultados objetivos y subjetivos.

2.1.2. Proceso en el que están implicados todo el profesorado y órganos de gestión y de coordinación docente.

Desde la perspectiva expuesta tenemos que:

– La orientación académica y profesional forma parte de la educación.

– Las actividades de orientación académica y profesional son actividades educativas.

– La educación para ser completa debe incluir la orientación académica y profesional.

– Los docentes son educadores y, por tanto, la orientación académica y profesional les compete.

La responsabilidad fundamental de la orientación académica y profesional de cada alumno recae en su Equipo Educativo, aunque en el centro existen órganos que tienen una incidencia especial en ella: el profesor-tutor, el Departamento de Orientación, Jefatura de Estudios, la Comisión de Coordinación Pedagógica.

Los profesores de cada área o materia pueden introducir en sus actividades de enseñanza y aprendizaje el trabajo con contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales orientadores y profesionalizadores (Formación Profesional de Base).

Desde esta perspectiva la orientación académica y profesional se desarrolla a través:

– De las actividades propias de la acción tutorial del instituto.

– De las líneas generales de planificación educativa y desarrollo curricular que hace el instituto.

– De las actividades de enseñanza y aprendizaje de cada una de las áreas o materias concretas.

Por ello, los Planes de orientación académica y profesional han de contemplar actividades para realizar por los tutores (incluidas en la programación de tutoría), para realizar por los profesores de los Equipos Docentes (incluidas en las programaciones didácticas de las áreas y materias) y para realizar, a nivel de todo el centro, por el Departamento de Orientación.

2.1.3. Importancia de la Formación Profesional de Base (F.P.B.).

La L.O.G.S.E. contempla en la E.S.O. y el Bachillerato una F.P.B. que asegure al alumnado un conocimiento del mundo laboral y profesional que le permita acercarse al mundo del trabajo y a los procesos de inserción a la vida activa mediante la adquisición de las capacidades y habilidades más comunes a un amplio número de profesiones.

La F.P.B. se convierte en el elemento esencial en que se fundamenta la posterior Formación Profesional Específica lo que le confiere una dimensión orientadora al abordar las capacidades y competencias básicas que la mayoría de profesiones y el mundo del trabajo requieren sobre las cuales ha de especializarse profesionalmente el alumnado.

El mundo laboral y profesional actual se basa en una gran polivalencia dentro de un campo amplio de especialización, en pluralidad de tareas en un mismo puesto de trabajo, en la escasez de trabajo lo que conlleva intercambiar períodos laborales y de formación,… Por eso las enseñanzas académicas pueden y deben establecer una estrecha relación con el mundo del trabajo impulsando la educación del alumnado en aquellas capacidades y contenidos que contribuyan a la capacitación básica y al conocimiento del mundo laboral.

La F.P.B. ahonda en la necesidad de que el currículo de los institutos asegure esa formación. En esa perspectiva, propone insistir en que los contenidos tengan una dimensión práctica y funcional e informen sobre aspectos generales y polivalentes de campos amplios de profesiones y de procesos de inserción a la vida activa.

Así pues la Orientación Académica y Profesional encuentra en la F.P.B. un buen soporte a sus objetivos y finalidades que los Departamentos de Orientación deben utilizar, profundizar e impulsar al máximo.

2.2. Aspectos fundamentales implicados en el proceso de «Toma de decisiones».

Es necesario significar algunos principios y estrat€Xias de intervención educativas que sirvan para desarrollar y concretar lo expuesto anteriormente y al tiempo sirva de guía para elaborar una propuesta específica de orientación académica y profesional que, entre otras cuestiones:

– Pretende el logro de la madurez personal, social y profesional de los alumnos.

– Conduzca al alumnado al aprendizaje de mecanismos y de las estrategias necesarias para la «toma de decisiones».

– Procure unas actuaciones didácticas especialmente motivadas y motivantes en el desarrollo de la secuencia de tareas, experiencias, actividades, situaciones,…, en las que participen los diferentes agentes educativos.

– Busque la integración curricular de ciertos contenidos a través de los diseños generales del instituto de estudio y/o de las situaciones cotidianas de aprendizaje.

– Prevea la preparación de soportes didácticos, facilitadores de la acción docente y tutorial en este proceso orientativo, adaptados a características y necesidades específicas del alumnado.

– Elaboración de «un plan de actuación» congruente con las necesidades y características del alumnado al que va dirigido y con los principios teóricos expuestos.

2.3. La orientación académica y profesional en el proceso de desarrollo curricular.

2.3.1. En el Proyecto Educativo de Centro (P.E.C.), en el Proyecto Curricular de Etapa (P.C.E.), programaciones de aula (P.A.) y actividades de enseñanza y aprendizaje y adaptaciones curriculares (A.C.).

El proyecto educativo ha de incluir la orientación académica y profesional en cuanto que establece las finalidades y principios generales por los que se regirá el instituto. Es fundamental que la orientación académica y profesional aparezca como uno de los objetivos educativos que el centro quiere impulsar. Ello debe garantizar su impulso en toda la institución, que esté presente en todos los demás niveles de planificación.

La existencia del Reglamento de Régimen Interno en el P.E.C., que regula la vida del centro en todos sus niveles posibilitará que las normas de funcionamiento contemplen medidas que posibiliten las actividades que se diseñen al efecto. En este sentido, tenemos que en el P.E.C. deben constar las distintas «salidas» fuera del instituto que el profesorado y alumnado realizarán en el proceso educativo de éste y, por tanto, debe regularse y contemplar tiempos y espacios (posibles visitas a empresas, universidades, centros de trabajo, otros institutos,…).

El Proyecto Curricular de Etapa, debe recoger y concretar el Plan de Orientación Académica y Profesional (P.O.A.P.) configurando el primer nivel de planificación de éste. Por eso la acción orientadora de todo el instituto se ordena y organiza a través de un P.O.A.P. que forma parte del proyecto curricular.

El P.O.A.P. es un plan marco en el que se inscriben los P.O.A.P. que se elaborarán para toda una etapa educativa que permiten concreciones para un ciclo, en un nivel, incluso para un grupo y alumno concreto.

El P.C.E. asegura la continuidad y coherencia de los distintos elementos que configuran el currículo del instituto, así como de los diferentes planes y actividades educativas que se diseñan y llevan a cabo desde sus aspectos más generales a los más concretos en el marco del aula y en la actuación individual con cada alumno. Por esto es fundamental que el P.O.A.P. constituya una parte del P.C.E. y que, como aspecto transversal que es del proceso educativo en el centro, influencie e inicie en la determinación de todos los elementos curriculares (objetivos, contenidos,…). Así cuando se establezcan y/o prioricen las capacidades de los objetivos generales de etapa hay que considerar los distintos aspectos que configuran «la inserción y actuación social». O que en las decisiones metodológicas se contemplen que ciertas cuestiones de inserción a la vida activa y laboral pueda ser un óptimo contexto para desarrollar objetivos y contenidos de la etapa y áreas además se está abordando la orientación académica y profesional.

En consecuencia, los distintos acuerdos tomados en el P.C.E. en relación al P.O.A.P. se convierten en el referente obligado, no sólo para las decisiones que se toman con los distintos elementos curriculares, sino también para los demás niveles de planificación de la orientación académica y profesional (a nivel de ciclo/nivel, grupo y alumno).

El avance que representa la incorporación del P.O.A.P. en el P.C.E. no sirve de nada si las programaciones didácticas y de aula no concretan los ámbitos que constituyen la orientación académica y profesional en las propuestas curriculares que han de guiar la práctica en el aula.

De igual modo la orientación académica y profesional debe contemplarse en las adaptaciones curriculares significativas puesto que estos alumnos al igual que los demás, requieren insertarse en el mundo del trabajo y la vida activa como signo de calidad de vida y de progreso personal.

2.3.2. En los órganos de gobierno y de coordinación docente.

Los órganos de gobierno y de coordinación docente están comprometidos en la elaboración y desarrollo de la orientación académica y profesional, de forma que son los únicos que pueden operativizarla en el instituto, en las aulas y para cada alumno.

– En el Consejo Escolar. Debe establecer directrices en el sentido de incorporar en el P.E.C. aquellas propuestas que permitan la actuación coordinada y coherente de toda la comunidad escolar y, en especial, del equipo docente en relación a la orientación y garantice la adecuada organización que asegure aquélla. Hay que asegurar que las familias y alumnado participen del diseño y desarrollo de la orientación académica y profesional.

Debe garantizar que la orientación responda al contexto particular y concreto del alumnado, del instituto y su entorno incorporando aquellos aspectos del entorno relacionados con los campos profesionales, con el empleo y la tasa de paro,…, que puedan ser útiles.

– En la Comisión de Coordinación Pedagógica. Que ha de establecer las directrices del plan de orientación académica y profesional que formará parte del P.C.E. y que deberá aprobar el Claustro. Además lo supervisará para que los demás órganos del instituto lo desarrollen y lo concreten.

Así, aunque las directrices acordadas en el P.C.E. se constituyan en el primer nivel de planificación del P.O.A.P., deberá señalar las actuaciones prioritarias para cada etapa, ciclo o curso. Se establecerán criterios y propuestas generales de actuación que sean útiles para que las programaciones didácticas y de aula contemplen la orientación académica y profesional; para que el Departamento de Orientación coordine su desarrollo; para asegurar que la orientación sea contemplada en el Plan de Acción Tutorial y concretada por el equipo educativo.

La Comisión de Coordinación Pedagógica debe definir la situación de partido del plan e ir incorporando progresivamente aquellos elementos que lo mejoren.

– A nivel de Departamentos Didácticos. Deben proceder a verificar si los elementos curriculares que se encuentran en la base de la orientación académica y profesional, como son el equilibrio entre los tres tipos de contenidos (conceptuales, procedimentales y actitudinales), la consideración de las capacidades de inserción al mundo del trabajo, la presencia de contenidos profesionalizadores de los mismos,…, se encuentren desarrollados en las Programaciones Didácticas y de Aula.

– A nivel de equipo educativos y tutores o tutoras. En el marco de trabajo cooperativo que deben llevar a cabo los profesores que intervienen en un mismo grupo de alumnos/as es donde se ha de concretar el P.O.A.P. para cada estudiante y cada grupo constituyendo el tercer nivel de planificación.

Existirá un reparto y distribución de tareas a llevar a cabo por parte de cada miembro del equipo educativo donde el tutor/a debe asumir un número considerable de actuaciones dado que, en el marco de la acción tutorial, diseñado en el instituto, realiza actividades de tutoría grupal con todo el grupo y de seguimiento individualizado con cada alumno/a y su familia.

En esta perspectiva es fundamental que los tutores y tutoras determinen la adecuación del P.O.A.P. para un ciclo o nivel configurándose así el segundo nivel de planificación que debe servir de referente a los equipos educativos y tutores.

– A nivel del Departamento de Orientación. Elaborará el P.O.A.P. según las directrices tomadas en la Comisión de Coordinación Pedagógica y coordinará el proceso de su desarrollo en el instituto.

Colaborará con los equipos educativos y de tutores de ciclo o nivel en la tarea de concretar y desarrollar para cada ciclo/nivel, grupo y alumno o alumna todas las actuaciones que se desprenden del plan acordado (actividades, instrumentos, materiales, criterios de intervención y evaluación,…). Por eso será indispensable que el Departamento de Orientación acuda a reuniones que los equipos educativos lleven a cabo durante el curso y coordinen las actuaciones de los diferentes tutores.

En este proceso colaborativo el Departamento de Orientación participará en la elaboración del Consejo Orientador que el tutor debe realizar conjuntamente con el equipo educativo sobre el futuro académico y profesional al finalizar la E.S.O. o un programa de Garantía Social.

– El Departamento de actividades complementarias y extraescolares. Le corresponde incluir en el programa anual de sus actividades, especialmente aquellas que complementen el conocimiento del entorno en lo que se refiere a los campos de empleo y recursos para la búsqueda del mismo (visitas a centros productivos, contactos con entidades dedicadas a inserción laboral,…). Asimismo, que las actividades culturales, de ocio, deportivas,…, contribuyen a apoyar el P.O.A.P., insistiendo en los aspectos que permitan la compensación de determinadas carencias del alumnado en este ámbito (poca sensibilidad en su entorno, dificultades del mismo en asesorarles convenientemente,…).

– En la dirección del centro. Dado que el Jefe de Estudios debe «coordinar las actividades de carácter académico, de orientación y complementarias de profesores y alumnos» se asegurará que en su plan de actuaciones se contemplen todas aquellas referidas a Orientación Académica y Profesional procurando facilitar el desarrollo del P.O.A.P., tanto en su dimensión dinamizadora como en la organizativa y de funcionamiento para asegurar el desarrollo del plan.

2.4. Ambitos en los que debe desarrollarse la orientación académica y profesional.

2.4.1. En las Programaciones didácticas.

La orientación académica y profesional atañe y compromete a las programaciones de área y, por tanto, a las actividades que el profesor/a desarrolla en el aula.

– En los objetivos y contenidos. En relación a los objetivos generales de cada área hay que insistir en los que mejor contribuyan a desarrollar con las capacidades básicas y comunes de distintas profesiones, los que faciliten mejor los procesos de inserción a la vida activa y laboral y los que permitan el autoconocimiento del alumnado en relación a sus intereses, expectativas, habilidades logradas,…, así como los que aseguren un buen autoconcepto.

En relación con los contenidos es necesario que se asegure:

a). El carácter práctico y funcional de los contenidos. Estos deben tener una dimensión de aplicabilidad. Que resuelvan situaciones de la vida diaria o de interés para el alumnado, que permitan o faciliten ampliar el campo de intereses y expectativas de los alumnos.

Se trata de que el alumno perciba que lo abordado en el aula tiene una funcionalidad, pues satisface curiosidades y preocupaciones. Así en el tratamiento de los contenidos de cada área se buscarán situaciones de la vida cotidiana donde el alumno pueda aplicar y desarrollar aquellos en actividades ordinarias de su entorno.

b). El carácter profesinalizador de los contenidos, se refiere a dar una dimensión a los contenidos que garantice dos aspectos:

Que informe de los procesos de inserción a la vida activa y laboral, en la que se relacionen los contenidos con aquellas capacidades, estrategias e instrumentos necesarios en la búsqueda de trabajo de forma que los alumnos aprendan a utilizar los itinerarios de búsqueda y formación más adecuados a sus características personales y del entorno.

El mundo laboral hoy exige mayores cotas de iniciativa, asunción voluntaria de responsabilidades, de capacidad para resolver problemas y afrontar imprevistos, de participación, de dosis de innovación, gestión y de relaciones públicas,…

En este sentido será indispensable asegurar el equilibrio entre los cinco tipos de capacidades y los tres tipos de contenido en los que los procedimientos y actitudes de currículo de las distintas áreas van a jugar un papel esencial en la promoción de las capacidades reseñadas anteriormente al igual que en integrar en las distintas áreas lo técnico, lo profesional y lo social.

Por eso es muy importante insistir en que las propuestas curriculares promocionen capacidades de autonomía, de toma de decisiones, de planificación, de cooperación, de rigurosidad,…, dado que son constitutivas del desarrollo de cualquier profesión.

Por otra parte hay que relacionar los contenidos con la concreción y desarrollo de algunas profesiones y/o actividades laborales para que los alumnos se den cuenta de su utilidad e influencia en la puesta en práctica y evolución de determinados campos profesionales.

– En la metodología. La forma de proceder el profesorado para que el alumnado adquiera los objetivos y contenidos programados incide en la adquisición de éstos y en los procesos de orientación.

La adquisición de muchas de las capacidades básicas de una formación polivalente y profesional y de los procesos de inserción a la vida activa y laboral requieren que el alumnado las practique y ejercite. Por eso las metodologías que faciliten convertir al alumno en más práctico y experto para afrontar las demandas de su entorno deben considerarse prioritarias. La cooperación e interrelación con los compañeros en la resolución de determinadas tareas; plantear situaciones o tareas que requieran actividades de preguntar, reflexionar, indagar caminos distintos de solución, la utilización de instrumentos, recursos,.., para trabajar con ellos como mapas, gráficos, audiovisuales,…; la aplicación del método de proyectos donde a partir de temas globales deba desarrollarse el aprendizaje de determinados contenidos siguiendo cierta secuencia y pasos; son aspectos idóneos para nuestra intención orientadora.

También resulta idóneo escoger situaciones concretas seleccionadas con una serie de profesiones o con la inserción laboral como forma de proceder para la adquisición de determinados contenidos y objetivos.

– En la optatividad. Las materias optativas en la E.S.O. además de constituir un espacio fundamental para la atención a la diversidad también debe contribuir a la orientación académica y profesional. La posibilidad de que el alumnado pueda escoger diferentes campos y temáticas de acuerdo con sus propios gustos e intereses facilita los procesos orientativos.

Por ello es fundamental que se utilice este espacio para introducir contenidos no habituales en la secundaria enriqueciendo y completando el currículo de la etapa dado que al ser diseñadas y elaboradas por los Departamentos Didácticos y equipo educativos permiten una mayor flexibilidad y ajuste a las necesidades e intereses del alumnado.

Es conveniente que en la determinación de estas materias se tengan presentes determinados principios y aspectos:

a). Las optativas han de relacionarse con el mundo laboral y/o con diferentes campos profesionales, así como con aquellos aspectos que favorecen la transición al mundo del trabajo.

b). Los contenidos han de tener una dimensión que los relacione con el mundo del trabajo y con la vida cotidiana del alumnado. Que éste pueda aprender los aspectos más relevantes que se derivan de los contenidos para vida social y laboral.

c). Tienen que existir pluralidad de campos y situaciones para que el alumnado pueda realizar itinerarios equilibrados respecto a los diferentes ámbitos del saber en los que se intentará que curse optativas referidas al mayor número de áreas.

d). Contribuir a que los alumnos reflexionen y sean asesorados convenientemente y evitar programas optativos dirigidos solamente para mujeres o hombres. Las opciones deben diseñarse para los dos sexos, sin discriminación alguna.

e). Proporcionar información al alumnado pertinente y valiosa, criterios para escoger, elementos e instrumentos para conocerse en relación con lo que se oferta, seguimiento y valoración constante de las decisiones tomadas, posibilidad de modificar o relativizar la decisión inicial…

Las materias optativas deben ser un complemento del currículo común y el Departamento de Orientación debe ofrecer criterios e instrumentos que permita al profesorado y a los Departamentos Didácticos diseñar los temas optativos de acuerdo con los principios señalados.

2.4.2. En la tutoría de grupo.

Todo profesor debe realizar tareas orientadoras dentro de su labor docente, pero nos encontramos con un número importante de aspectos que, sin ser estrictamente curriculares y sin formar parte de los contenidos transversales, están presentes en el proceso educativo de los alumnos y tienen gran importancia en el mismo. Dado que el carácter de los aspectos que abordan difícilmente se pueden tratar desde alguna área o materia concreta y que su importancia es incuestionable, deben ser realizados en el marco de la acción tutorial, más en concreto, dentro de la hora de tutoría de grupo. Su responsable inmediato el tutor del grupo.

Los temas y aspectos que se tratarán en la tutoría han de ahondar y servir para consolidar los objetivos y finalidades del P.O.A.P., serán coherentes y complementarios con el trabajo que se lleva a cabo con las actividades de enseñanza y aprendizaje. Por eso es importante que sea el equipo educativo de cada grupo quien participe en su diseño.

Como cuestiones más convenientes a tratar en tutoría de grupo son las referentes al conocimiento del sistema educativo, del mundo del trabajo y profesional y, en menor medida, de los procesos de inserción a la vida activa y laboral. Mientras se trabajan estos aspectos también se abordan elementos relacionados con el autoconocimiento del alumno, sobre todo en lo referente a intereses y a la percepción que éstos tienen de sus posibilidades en relación a las ofertas académicas y profesionales que abordan.

a). Actividades de conocimiento del sistema educativo.

Han de ser actividades que posibiliten la búsqueda activa y el tratamiento de la información sobre: itinerarios, optatividad, opciones, modalidades del Bachillerato, relación de cada una de estas con las opciones formativas posteriores, lugares donde se imparte, requisitos de acceso, pruebas de ingreso, becas. Es importante que el alumnado debata sobre las capacidades y contenidos que se promocionen en cada una de las modalidades formativas posteriores y su relación con las que se procura que los estudiantes alcancen en la E.S.O. Conviene que existan actividades donde los alumnos reflexionen sobre su situación, progreso y dificultades respecto a esas mismas capacidades y contenidos.

Las actividades han de ser variadas y diversas pero siempre irán acompañadas de instrumentos que expliciten criterios para analizar, debatir y dialogar en grupo.

La tutoría de grupo también resulta un buen espacio para que al alumnado le llegue información clara y sistematizada sobre optativas, para ello es fundamental que los Departamentos Didácticos transmitan la iÁ©ormación mediante hojas escritas donde expliciten: título de la optativa, objetivos que persigue y capacidades que desea reforzar, ampliar o profundizar; contenidos y temas que aborda; mediante qué actividades se piensa conseguir los objetivos y contenidos; criterios para evaluar y nivel de exigencia.

b). Actividades de conocimiento sobre el mundo del trabajo.

Son actividades del mismo tipo que las señaladas anteriormente: buscar, seleccionar, tratar, ordenar y transmitir la información sobre el mercado laboral, oferta y demanda de trabajo, profesiones, relaciones laborales,…

Es fundamental que se lleven para cotejar en tutorías de grupo la información, reflexión y debate sobre las capacidades y competencias más relevantes que están en la base de una serie de campos profesionales muy amplios correlacionándolas con las que se están promocionando y abordando en la E.S.O.

Al mismo tiempo hay que informar, debatir y razonar sobre las condiciones laborales en que se desarrollan y producen las familias profesionales escogidas para trabajar con el grupo. Aunque el tutor puede abordar algunas de estas cuestiones, no se deben eludir las aportaciones que pueden realizar otros profesores, e incluso los padres y madres del alumnado que conocen o desarrollan labores en alguna de las familias profesionales abordadas. Las visitas a empresas u otros puestos de trabajo suelen resultar determinantes. Sea cual sea la fórmula adoptada el tutor procurará utilizar unos instrumentos (cuestionarios, entrevistas, fichas de observación,…) que establezcan criterios y elementos para el diálogo, búsqueda, información y reflexión con los agentes visitados y/o que les han transmitido determinados conocimientos.

Estas actividades deben relacionarse con las llevadas a cabo desde cada área y en el aula.

c) Actividades de recogida de información de sí mismo.

d). Actividades sobre procesos de inserción a la vida activa.

Los alumnos realizarán actividades que le faciliten su inserción en la vida laboral y activa: documentación (instancias, carta de presentación, currículum vitae), pruebas, entrevista de selección de personal, visitas a organismos y empresas, técnicas de búsqueda de empleo.

Aunque estas cuestiones deben abordarse desde las áreas y el currículo, no hay que descartar el realizar determinadas actividades en la tutoría de grupo que refuercen, apoyen y complementen los contenidos que se están trabajando en las aulas.

2.4.3. En el seguimiento individual del alumnado.

A pesar de que el grueso de las actividades tutoriales encaminadas a la orientación académica y profesional se realiza en grupo, en las actividades de enseñanza y aprendizaje y de la tutoría grupal, el fin de aquélla es que cada alumno de forma individual y reflexiva, llegue a la definición de su propio proyecto personal. Para esto, es imprescindible prever la realización de un seguimiento individual de cada alumnos.

A lo largo de todo el proceso de orientación se ha de prever tiempos y espacios de atención individualizada, que será realizada, en primer lugar, por los profesores que forman parte del equipo educativo aunque de forma habitual por el tutor o tutora y por el Departamento de Orientación, en aquellos casos en que el equipo educativo, el tutor/a, el alumno/a, o familia lo demande como complemento de las demás actividades.

El objetivo de este seguimiento individual es concretar al máximo los acuerdos adoptados en el P.O.A.P., atendiendo a las necesidades y pecualiaridades de cada uno con el fin de prevenir las posibles dificultades y de prestar apoyo y proporcionar la ayuda necesaria en cada caso.

La entrevista personal constituye el procedimiento privilegiado para la realización del seguimiento individual del alumnado.

2.4.4. En el diálogo con las familias.

Dentro del P.O.A.P. caben dos tipos de actuación con las familias: reuniones generales y entrevistas individuales.

a). Reuniones generales.

Suelen ser de carácter informativo en distintos momentos del curso escolar. Entre ellas destacan:

– Reunión general al inicio del curso, en la que se informa a las familias, entre otras cuestiones, del P.O.A.P.

– Reuniones informativas sobre Orientación Académica y Profesional al término de la E.S.O. o Bachillerato. Aquí se proporciona información terminada que previamente ha sido realizada en el proceso orientador con sus hijos. Suelen ser realizadas por los tutores y tutoras en colaboración y con el asesoramiento de todo el proceso del Departamento de Orientación.

– Reuniones generales informativas en las que se dan criterios sobre como las familias pueden colaborar en la toma de decisiones de sus hijos.

b). Entrevistas individuales.

Una de las funciones del tutor es la de actuar como nexo de unión entre la institución escolar y la familia. Esta función se realiza a través de la entrevista personal. Esta constituye el mejor medio de intercambio de información sobre el proceso educativo del alumno.

Los objetivos fundamentales de esta relación entre el equipo educativo a través del tutor y la familia son:

– Intercambio de información sobre el proceso educativo de su hijo.

– Colaboración en el seguimiento y apoyo del proceso educativo y en la orientación de sus hijos. Los padres deben conocer y orientar el proceso de toma de decisiones de sus hijos y, luego, respetar y apoyar las decisiones que sobre su futuro académico o laboral éstos tomen, aunque a veces no coincidan con las suyas.

– Orientación a las familias sobre temas específicos de la educación de sus hijos que les preocupen.

2.4.5. En las actividades específicas generales del instituto relacionadas con la inserción laboral y el futuro académico y profesional del alumnado.

Puede resultar conveniente que en el marco general del instituto se lleven a cabo una serie de actuaciones como son informaciones y actividades tanto dentro como fuera del centro.

2.4.6. En la opción por los distintos itinerarios existentes en Bachillerato.

Tanto en cuarto de E.S.O. como en primero de Bachillerato, los alumnos tienen que realizar un ejercicio de toma de decisiones difícil y comprometido por la trascendencia que supone para su futuro académico y profesional. En Bachillerato se ven obligados a decidir su itinerario eligiendo una de las cuatro modalidades o determinando cuál va a ser la opción que tomen en el segundo curso, dentro ya de una modalidad concreta.

La necesidad de una orientación adecuada en estos momentos es incuestionable y no puede concebirse como una serie de informaciones puntuales transmitidas por el tutor o el Departamento de Orientación, ni por una serie de mesas redondas, conferencias o charlas sobre diferentes carreras universitarias o campos profesionales, aunque puedan estar presentes en el P.O.A.P., pero no con exclusividad, ni como elementos nucleares del mismo.

Las actuaciones que se desarrollen sobre itinerarios existentes en cada una de las modalidades de Bachillerato han de tener como referente el proyecto formativo personal de cada alumno.

Como punto de partida, los alumnos deben conocer la estructura del sistema educativo, en general, y de las nuevas modalidades del Bachillerato, en particular. Igualmente resulta imprescindible que todo el alumnado esté informado sobre las titulaciones universitarias que están vinculadas a cada modalidad y opción del Bachillerato y cuáles son las materias de las que debe examinarse obligatoriamente en las correspondientes pruebas de selectividad. Del mismo modo, los alumnos que cursan o van a cursar Bachillerato deben conocer las materias que se consideran requisito para el acceso directo a diferentes ciclos formativos de grado superior.

Además de la orientación sobre los distintos itinerarios existentes en Bachillerato, hay diferentes itinerarios formativos o laborales posteriores sobre los que es preciso orientar a los alumnos que terminan su escolaridad obligatoria o que están cursando el Bachillerato. Estos son la universidad, los ciclos formativos de grado superior, otros estudios y el mundo laboral.

El objetivo último de la función orientadora es llegar a la autoorientación del alumnado. Esto implica que el agente del proceso de orientación es el propio alumno siguiendo las fases de: información-investigación, reflexión-integración y toma de decisión.

2.5. Elaboración del consejo orientador al finalizar la E.S.O. o el programa de Garantía Social.

El Departamento de Orientación debe participar en la elaboración del consejo orientador que sobre el futuro académico y profesional recibirá cada alumno/a y que debe realizar de forma colegiada su equipo educativo.

El consejo orientador facilitará al alumno/a la más completa información acerca de sí mismo/a, de sus posibilidades de estudio, de trabajo y de la sociedad en la que va a insertarse.

Entre las ideas básicas en torno al término de consejo orientador tenemos:

– Se sitúa en los momentos terminales del plan de orientación académica y profesional.

– Constituye la última fase de un proceso en el que confluyen y se sintetizan los esfuerzos, las actuaciones e intencionalidades educativas de una intervención orientadora.

– Concreta las actuaciones formativas que se van desarrollando en torno al alumno, con el objetivo de capacitarle para su toma de decisiones.

– Se refiere a situaciones presentes y futuras, pero contingentes e inciertas dada la variabilidad e independencia del sujeto.

– Supone la deliberación que debe preceder a la toma de decisión entre varias opciones.

– Requiere preparación de los elementos de juicio y responsabilidad en cuantos intervienen en su proceso y formulación.

– La intervención orientadora debe encaminarse a procurar que el alumno se conozca más y valore mejor los hechos y circunstancias en los que está comprometido con el fin de ayudarle a tomar decisiones y desarrollar actividades que le conduzcan a una mejor adaptación personal, escolar y social.

Como características del consejo orientador tenemos las siguientes:

– Es un proceso de ayuda individualizada.

– Facilita elecciones adecuadas para acertar en la toma de decisiones.

– Debe garantizar que el alumno acceda libremente a sus decisiones.

– Mueve al alumno elaborar su propio plan de acción, eligiendo libremente.

– Busca los mecanismos de ajuste y adaptación adecuados a la propia realidad personal.

– Requiere la participación activa del alumno tanto en el proceso de elaboración como en la aceptación y seguimiento de su contenido.

– Exige una intencionalidad educativa (atiende a necesidades concretas y objetivos precisos).

Elementos de los que debe constar:

– Una reflexión sobre el proceso educativo realizado por el alumno/a que permita apuntar aquellos elementos en los que más ha destacado.

– Una reflexión sobre algunos aspectos personales del alumno/a en los que debe constar la percepción que tienen sobre sus posibilidades y expectativas académicas y profesionales.

– Una análisis sobre la adecuación existente entre las características educativas y personales del alumno/a y las características de las modalidades formativas posteriores.

– En el momento de realizar una propuesta de orientación para el alumnado, debiera proponérsele más de una posibilidad de itinerarios a seguir. Es fundamental que se le prioricen ofreciéndoles razonamientos y argumentaciones en relación a los aspectos dichos anteriormente.

La formulación del Consejo Orientador al alumno, implica , de acuerdo con el R.D. 83/1996, y con las resoluciones de 29 y 30 de abril citadas sobre los departamentos de orientación, compete al tutor y al D.O. Entre las funciones del tutor, le asigna la de orientar y asesorar a los alumnos sobre sus posibilidades académicas y profesionales; y entre las funciones del Departamento de Orientación, recoge la de participar en la elaboración del consejo orientador, que sobre el futuro académico y profesional del alumno ha de formularse al término de la E.S.O. Por tanto, implica directamente al tutor y al Departamento de Orientación. Será firmado por el tutor con el visto bueno del director, y se hará llegar de forma que quede garantizada la confidencialidad.

3.- PROGRAMAS DE INTERVENCION.

Se deduce que la educación global, permanente, grupal e institucional requiere un trabajo de planificación en el que adquiere relevancia la confección de programas.

3.1. Aproximación a la intervención educativa centrada en programas.

El concepto de programa implica la superación del enfoque de servicios. Se trata de dos modos de orientación fruto de dos marcos conceptuales educativos diferentes.

Aquellos centrados en programas presentan las siguientes características:

– Aceptan el principio de que la educación es un concepto global y permanente a lo largo del ciclo vital centrada en el desarrollo de la carrera profesional-ocupacional.

– Parten del análisis de necesidades, desde la perspectiva institucional-personal, que permite comprender la incidencia de todos los agentes educativos.

– Desde esta visión más amplia y ambiciosa, se entiende que la mejor solución es la de enseñar a orientar a todos los agentes educativos de las instituciones escolares y sociales. El trabajo de equipo es imprescindible. Según el tipo de problemas y la implicación de los agentes educativos forman parte del equipo de orientación los responsables de la institución educativa, los tutores, profesores, padres,…

– El éxito dependerá de todos los componentes del equipo: orientadores y para profesionales de la orientación.

– La planificación de las actividades está relacionada con la consecución de los objetivos educativos y de las limitaciones contextuales y personales de todos los componentes del equipo de intervención.

– La base fundamental radica en las necesidades del centro y en la valoración de prioridades educativas. Todos estos procesos son una consecuencia lógica y operativa de la evaluación de necesidades y de su valoración a nivel grupal por parte de todos los agentes implicados.

En consonancia con lo dicho, la intervención es preventiva, indirecta, grupal y permanente al tiempo que incide en el cambio institucional.

– Del análisis de necesidades educativas en el centro se valora la intervención integrada en la formación, asesorada por el orientador y realizada directamente por los principales agentes educativos del grupo-clase: los profesores.

– Y, finalmente, la visión global y permanente de la educación obliga a servirnos de todos los agentes educativos relacionados con la consecución de los objetivos educativos mediante programas de intervención.

Por otro lado, aquellos que se centran en servicios se inspiran en el modelo de ajuste, de solución de problemas concretos a petición del profesorado o de los mismos alumnos, en consecuencia el orientador es reactivo y está dispuesto a actuar puntualmente cuando se lo pidan.

La distinción es clara, mientras aquellos cuya intervención se centra en programas intentan resolver los problemas educativos mediante la renovación de las instituciones educativas desde dentro, los orientadores que actúan por servicios se limitan a paliar algunos de los problemas que son consecuencia de deficiencias o lagunas educativas.

Según Montané, J. y Martínez, M. (1994) si el objetivo de la educación es la formación integral, los profesionales de la orientación se cuestionan por la forma en que puede llevarse a cabo. Encontrarán las respuesta en la intervención mediante programas de orientación.

Un programa es una actividad sistemática dirigida a una población para conseguir los objetivos educativos previstos de antemano. Esta concepción implica una serie de condiciones:

– Determinar los objetivos prioritarios en relación con la evaluación de necesidades educativas.

– El diseño y estructura.

– La planificación de la intervención educativa para la consecución de los objetivos.

– La ejecución de forma permanente.

– La evaluación, supervisión y rediseño.

3.1.1. La evaluación de necesidades y elaboración de los objetivos educativos del programa.

Antes de planificar una acción educativa debemos considerar cuáles son las necesidades educativas básicas y analizar los objetivos prioritarios. La evaluación de necesidades educativas en el centro escolar incluye el criterio de los evaluadores, la interrelación de los agentes escolares y extraescolares en la generación y mantenimiento, así como las posibles limitaciones o problemas.

La evaluación de necesidades educativas debe realizarse conjuntamente en equipo con los posibles agentes que va a intervenir.

La valoración de necesidades es otra de las pautas importantes. En el mismo proceso de evaluación de necesidades los evaluadores ya realizan juicios de prioridades y es en esta fase donde deben explicitarse dichos juicios comparativos. Por lo tanto, en ella se generan las decisiones básicas a partir de las necesidades educativas que configuran los objetivos del programa y el compromiso de aplicación del mismo.

En la valoración de prioridades están presentes muchos componentes:

– La valoración de la importancia de algunos objetivos educativos, que no necesariamente implica la presencia de problemas en el centro.

– La elección prioritaria de una necesidad porque es vista como un problema para el buen funcionamiento del centro, o por imposición de los agentes educativos.

El orientador es quien debe centrar la valoración pensando en las repercusiones educativas globales y futuras y teniendo en cuenta la implicación de la necesidad educativa en otros campos íntimamente relacionados.

Los profesores y tutores deben entender que probablemente se educa una misma necesidad educativa y que las diferencias teóricas radican en la formulación de objetivos y en algunos matices de intervención. Estos se sentirán más motivados a participar si intervienen en la elección y formulación de objetivos.

Para concretar los objetivos de un programa de orientación hay que tener presentes los principales factores que contribuyen a la configuración de los objetivos educativos:

a). El concepto de programa implica un tipo de objetivos implícitos, dependientes del enfoque de educación desde la perspectiva de la formación-profesión.

Por el hecho de intervenir por programas el orientador relaciona la consecución de objetivos indirectamente utilizando los agentes educativos, preventivos y permanentes e integrados en el núcleo de formación.

Esta forma indirecta y grupal de actuación, desde el enfoque de asesoramiento, incluye dos procesos y dos productos.

* El orientador confecciona, formando equipo con los agentes educativos, un programa de orientación.

* El orientador, en una primera fase, debe enseñar a los profesores el contenido y funcionamiento del programa en el contexto de formación de formadores. Implica que los tutores, con el objetivo de mejorar la formación y educación de los alumnos, inician un movimiento de formación permanente.

El objetivo general es la creación de un grupo de formación permanente formado por el orientador y agentes educativos del centro.

b). Los objetivos explícitos surgidos del análisis de necesidades.

Su concreción son el motor de arranque para iniciar un movimiento de educación y formación permanente del profesorado que repercutirá en un proceso de renovación de la institución educativa.

3.1.2. Diseño y estructura.

Los elementos que configuran el diseño y estructura del programa desde la operatividad para la adquisición de los objetivos son los siguientes:

– El contenido teórico de la necesidad educativa. Incluye los diferentes enfoques relacionados con la comprensión y la intervención dentro del contexto del centro, del aula y sus repercusiones en el itinerario formativo y educativo del alumno.

– Las actividades. Surgen como consecuencia lógica de la descripción de las variables que afectan a los objetivos de intervención. El orden de presentación, en generales o específicos, depende del marco teórico o de la forma de intervención. La presentación de éstas a modo de menús de actividades es una forma de adaptación a los agentes educativos que, en el caso del profesorado, puede elegir aquellos en relación con las carencias concretas de sus alumnos y su interés por un tipo u otro de actividades.

– Los recursos, los costes en tiempo y dedicación, el respeto a diferentes niveles de compromiso de los agentes educativos, puede ser diferente, por lo que el diseño del programa es flexible en la implicación directa, aunque todos se sometan a las exigencias del equipo de trabajo definidas por el mismo grupo. Los objetivos educativos, aun siendo los mismos para un grupo de profesores o tutores -dado que pueden partir de subgrupos diferentes: enseñantes, programa de curso y alumnos- pueden implicarse a diferentes niveles en grado y contenidos, incluidos en el mismo objetivo general.

– La evaluación de necesidades para la elección de los objetivos generales del programa puede no incluirse en el mismo dado que este proceso es previo a la elección de la necesidad educativa, puede no incluirse en el mismo dado que este proceso es previo a la elección de la necesidad educativa. Pero una vez elegido, en su diseño, conviene tener presente tanto la exploración de necesidades concretas del grupo, de manera que sea posible puntualizar los objetivos adaptados al curso y a los casos particulares. Dentro de lo posible se procura, en los programas, relacionar la evaluación con las actividades sugeridas para facilitar la elección y la implicación de los profesores.

El enfoque centrado en la formación y la profesión e integrado en el núcleo educativo en el grupo-clase, indica que las necesidades educativas se generan con la dinámica del proceso de enseñanza-aprendizaje en el contexto del aula. Por eso en la evaluación de necesidades específicas, y siempre que el tema lo requiera, se evalúa como el comportamiento docente y educativo del profesor genera deficiencias y como influye en los alumnos dichas deficiencias. La triple comparación: actividades del menú, comportamiento del profesor y actuación y repercusiones en el alumnado, forman la base para la orientación y elección de prioridades de intervención en los profesores.

Finalmente, la descripción de los procesos para la aplicación de programas incluye los pasos o procesos necesarios para la consecución de todos los objetivos, explícitos e implícitos, de cada programa. Así, son elementos esenciales de esta última parte del diseño y estructura del programa:

– La elección de necesidades realizada por un grupo de profesores por agentes ya motivados.

– La presentación del programa junto a sus exigencias.

– La evaluación y valoración de las necesidades específicas de los grupos.

– Las actividades sugeridas.

– El compromiso del equipo de profesores, global del grupo y específico de cada uno.

– El seguimiento.

– La evaluación final de los resultados explícitos e implícitos de los procesos y productos.

– La difusión de dichos datos en el centro.

– La revisión y posible remodelación del programa para futuras intervenciones.

Finalmente, podemos concretar las características de un programa de orientación, según la Dirección General de Renovación Pedagógica (1995), diferenciando entre formales y estructurales.

a). Formales:

– Escrito, claro y conciso.

– Sistemático.

– Contextualizado con la realidad del entorno.

– Reflejo de las necesidades del alumnado.

– Realista, operativo y práctico.

– Participado de todo el sistema de orientación del instituto de educación secundaria.

b). Estructurales:

– Elaborado conjuntamente con el equipo de orientación (en un sentido amplio componentes del departamento y tutores/as).

– Respetuoso con las directrices de la Comisión de Coordinación Pedagógica.

– Respetuoso con los criterios del Proyecto Educativo de Centro y del Proyecto Curricular de Etapa.

– Que respete la interactuación de las estructuras organizativas de coordinación, temporales y espaciales.

– Que enmarque todas las actuaciones de los agentes que aplican el programa.

– Que delimite la coordinación con los diferentes niveles de actuación.

– Que facilite la participación de los tutores/as.

– Que sea evaluable.

4.- COLABORACION CON ORGANISMOS E INSTITUCIONES IMPLICADAS EN LA ORIENTACION PROFESIONAL.

La orientación depende asimismo de la colaboración de los centros docentes con otras instituciones fuera del sistema escolar. Los motivos son los siguientes:

– Las familias son una buena fuente de orientación, así como los centros de empleo. Los centros educativos no son los únicos organismos existentes de orientación.

– La eficiencia de la orientación depende en gran medida de la participación del alumno, pues la meta fundamental es formarlo para la adecuada toma de decisiones.

– La orientación que busque la eficiencia debe basarse en situaciones laborales y sociales de aprendizaje, en las que los escolares puedan valorar sus habilidades y experiencia personal, directamente el mundo ocupacional.

Para esto es necesario el apoyo de los organismos y personas que puedan favorecer estas situaciones de aprendizaje (Houssaye, 1987).

Como ejemplo de actividades de colaboración de las familias en el ámbito orientador se pueden mencionar:

a). Reunión de padres con participación de orientadores.

b). Cooperación de los padres con los centros docentes como expertos externos, para expone talguna profesión o para hablar del mundo del trabajo o de la empresa en general.

c). Constitución de equipos de trabajo padres-docentes para estudiar problemas concretos de orientación.

d). Dirección y supervisión de las prácticas en centros laborales.

e). Integración de los padres en la vida académica de los centros docentes (asesores de programas,…).

En cuanto al incremento de la intervención de los centros docentes en el proceso orientador, se hace necesaria además la coordinación con otros órganos y entidades especializados como son Servicios de Juventud, Centros de Empleo,… Respecto a la cooperación con las empresas, los centros educativos deben establecer vínculos estrechos con ellas, sobre todo para lograr plazas de prácticas (Planas, 1985).

En el ámbito de la participación activa de los alumnos en el proceso orientador, se da sobre todo cuando la orientación deja de ser una apéndice del hecho educativo con una simple finalidad de transmisión de informaciones y se preocupa de los conocimientos y habilidades que el estudiante precisa en su proceso de toma de decisiones para elegir una carrera o una profesión. A través de diversas actividades como el aprendizaje práctico y la experiencia laboral que paulatinamente se van integrando en los planes orientadores, el alumno tiene la posibilidad de expresar sus propios conceptos basados en su aprendizaje y experiencia y comentarlos con los demás compañeros y con los profesores. Por otra parte, en algunas comarcas y zonas desfavorecidas la oportunidad de encontrar trabajo es difícil y depende mucho de la iniciativa del estudiante; la orientación debe estimular y apoyar este espíritu de iniciativa del joven con diversas acciones; materiales de autoorientación, autoevaluación de progresos efectuados…

5.- CONCLUSION.

La L.O.G.S.E. en su Título IV sobre calidad de enseñanza artículo 55 establece que los poderes públicos prestarán una atención prioritaria al conjunto de factores que favorezcan la calidad y mejora de la enseñanza y entre ellas se encuentra la orientación educativa y profesional. De igual modo en su artículo 60.2 establece que las Administraciones educativas garantizarán la orientación académica, psicopedagógica y profesional de los alumnos, especialmente en lo referentes a las distintas opciones educativas y a la transición del sistema educativo al mundo laboral, prestando atención a la superación de hábitos sociales discriminatorios que condicionen el acceso a los diferentes estudios y profesiones. La coordinación de actividades de orientación se llevará a cabo por profesionales con la debida preparación. Así mismo las Administraciones educativas garantizarán la relación entre estas actividades y las que desarrollen las Administraciones locales en este campo.

En apoyo de esto se crean en los institutos de Educación Secundaria los Departamentos de Orientación entre cuyas funciones se encuentra la elaboración de Programas de Orientación Académica y Profesional, cuyos puntos básicos son: información académica, información profesional y conseguir el autoconocimiento del alumno para llegar a la toma de decisiones adecuadas según sus características, motivaciones o intereses. La intervención de dicho departamento será siempre desde el currículo educativo, con un carácter preventivo, por lo que se considera como idóneo para llevar a cabo dicha intervención el modelo de programas. Por último, resaltar la conveniencia que tiene dentro de la orientación académica y profesional la información que podemos recoger de otros organismos e instituciones externas al centro educativo.