Tema 2 – La orientación profesional y laboral. Principios básicos y modelos de intervención en la formación inicial y en la formación continua. Auto orientación.

1.- INTRODUCCIÓN

La complejidad de la sociedad actual, de las relaciones laborales y del mundo educativo, exigen que el ser humano necesite estar en constante desarrollo y adaptación a las nuevas necesidades que a lo largo de su vida van surgiendo.

Actualmente, más que nunca se concibe la orientación como una necesidad que debe estar presente tanto en el mundo académico como en el laboral y profesional.

En el presente tema, se va a estudiar qué puede ofertar la orientación profesional a la sociedad y al sistema educativo para colaborar en esta tarea de integración del individuo a la vida socio-laboral y como se contempla en el sistema educativo.

2.- LA ORIENTACIÓN PROFESIONAL Y LABORAL

2.1. CONCEPTO Y CARACTERÍSTICAS

Aunque en principio se utilicen indistintamente los conceptos de orientación laboral y profesional, conviene aclarar que el término de orientación laboral suele utilizarse para cualquier procedimiento de orientación relacionado con el trabajo, cuando la ayuda va más allá de la mera búsqueda de empleo es más correcto utilizar el concepto de orientación profesional.

La orientación profesional consiste en un proceso de adecuación y aprendizaje personal, a través del cual se presta una ayuda técnica al individuo para facilitarle la toma de decisiones vocacionales, con objeto de que logre un óptimo de realización personal y social a través del mundo del trabajo. De esta definición podemos extraer tres características de la orientación profesional:

  • Carácter procesal: la orientación profesional comprende desde el inicio de la vida escolar del individuo hasta el fin de la vida profesional. Sin embargo este proceso cobra mayor necesidad en diversos momentos críticos de la vida, siendo estos momentos los que definen los diferentes campos de la orientación profesional:
    • Orientación prevocacional: durante la vida escolar.
    • Orientación vocacional: el descubrimiento de la vocación es la parte esencial de la orientación profesional, ya que no es tanto una ayuda para realizar una elección ocupacional como la de servir de guía al desarrollo de una carrera.

  • Dimensión técnica: la orientación profesional es un proceso de exploración de las características del individuo, de descripción de las exigencias de una profesión y de la evaluación de las posibilidades de aquélla frente a éstas, de tal forma que el individuo pueda adoptar una decisión más lúcida y libre. Así se tendrán que llevar a cabo las siguientes actividades:
    • Exploración de las características del individuo, mediante instrumentos psicométricos; el objeto del diagnóstico no es tanto descubrir al individuo como predecir su conducta a lo largo del tiempo para así poder realizar posteriormente unos programas de intervención adecuados.
    • Descripción de las exigencias de la profesión, esta debe abarcar tres aspectos:
      • Análisis ocupacional: consistente en la descripción de las características psicológicas y profesionales de las distintas profesiones.
      • Clasificación ocupacional según dos dimensiones:
        • Estructural: campos ocupacionales de la actividad
        • Jerárquica: hace referencia a los distintos niveles de responsabilidad y capacitación
      • Demografía ocupacional
    • Evaluación de las posibilidades del análisis frente a la información. Predicción. Todo análisis comporta siempre una predicción.
    • Adopción de una decisión más libre y lúcida. Elección profesional. Decisión.
  • Aspecto humano de la orientación: radica en el hecho de considerar la orientación profesional como un proceso de ayuda a la madurez del individuo, no hay que olvidar que la persona es el único sujeto de la orientación. La orientación nunca puede sustituir la decisión.

Resumiendo podemos decir que la orientación profesional tiene un carácter procesal, debiendo tener lugar a lo largo de las diferentes etapas de la vida de una persona, además de poseer una dimensión técnica y humana del proceso como parte integrante de la educación del hombre. Por tanto ¿cuál es el papel del docente en este proceso y cuáles son los objetivos y finalidades de la orientación profesional?

Según Fernández Sierra, los responsables de la orientación en los IES han de planificar programas de intervención que persigan una serie de fines o metas en dos campos o dimensiones de la vida presente y futura de los alumnos: el socio-laboral y el académico-personal, aspectos interrelacionados e inseparables.

2.2. LA ORIENTACIÓN PROFESIONAL EN LA LOGSE Y EN LA LOE

La LOGSE contempló la orientación profesional y educativa como parte integrante del sistema educativo, siendo un principio de la misma, favoreciendo de este modo la calidad y la mejora de la enseñanza.

La actual LOE, continúa retomando el concepto de orientación dentro del sistema educativo. Los principios básicos que inspiran la citada norma son:

1. Mejora de la calidad de la educación.

2. Principio de esfuerzo compartido, de todos los miembros de la comunidad escolar.

3. Compromiso decidido con los objetivos de la Unión Europea.

A lo largo del articulado de la LOE se evidencia esta necesidad, ya en el Título Preliminar se contempla la orientación como uno de los principios en que se inspira el sistema educativo español. En el Título I, dedicado a las “enseñanzas y su ordenación”, son numerosas las referencias expresas a la orientación en la ESO.

Se puede concluir diciendo que la LOE ha incluido la orientación educativa y profesional como uno de los derechos de los alumnos y también de los padres que deberán ser oídos en las decisiones que afecten a la orientación académica y profesional de sus hijos, siendo además una de las funciones expresas del profesorado.

3.- PRINCIPIOS BÁSICOS Y MODELOS DE INTERVENCIÓN EN LA FORMACIÓN INICIAL Y EN LA FORMACIÓN CONTINUA

3.1. PRINCIPIOS DE LA ORIENTACIÓN EDUCATIVA

Los principios sobre los que se apoya la acción orientadora engloban:

    • Los presupuestos justificativos de dicha acción
    • Los criterios normativos que dirigen la acción orientadora.

Desde esta doble perspectiva, la orientación educativa se basa en los siguientes principios (Álvarez Rojo, 1994):

  • Principio Antropológico. La acción orientadora se justifica porque la propia condición humana exige y hace posible una acción tendente a superar las limitaciones que impone la existencia y porque la dinámica del momento histórico concreto plantea situaciones que el individuo no puede abordar en solitario.
  • Principio de Intervención Primaria. Algunos autores (Wilson y Yager, 1981) entienden que la intervención primaria es aquella destinada a la eliminación de las causas que suscitan la aparición de problemas en una población de riesgo; sin embargo esta afirmación requiere algunas precisiones:
    • Las intervenciones educativas deben ir dirigidas a todo el alumnado, no únicamente a los sujetos potenciales de un problema.
    • Las intervenciones son intencionales y planificadas.
    • Están dirigidas a los problemas de aprendizaje escolar y de conducta.

Este principio se ha adoptado en orientación estrechamente ligado a una estrategia específica de intervención: la intervención por programas.

  • Principio de intervención educativa. La orientación como intervención educativa no se ocupa de los saberes en cuanto a tales, sino de los procesos recorridos por los sujetos para su adquisición e integración en un proyecto de futuro.
  • Principio de Intervención social. La intervención orientadora se realiza en y sobre un contexto social dado para posibilitar al orientado, no sólo el conocimiento de las variables contextuales, sino también su transformación, en la que orientador y orientado deben implicarse.

3.2. MODELOS DE INTERVENCIÓN

Anteriormente la orientación ha sido concebida como un conjunto de servicios desconectados entre sí, los cuales aportaban intervenciones puntuales e individualistas al margen de los programas educativos, siendo su función primordial de carácter terapéutico.

Con la reforma del sistema educativo se ha propuesto un modelo de intervención que intente superar estas intervenciones orientadoras de tipo puntual e individualizada, para integrar la orientación en el proceso educativo con el modelo de intervención por programas (POAP y PAT).

Este nuevo enfoque hace énfasis en la prevención, desarrollo e intervención social frente a planteamientos anteriores. Esta concepción supone una serie de ventajas (según Rodríguez Espinar, 1993):

· Encauza las actividades del desarrollo curricular a la consecución de objetivos generales de desarrollo del alumno.

· Establece una estructura dinámica que relaciona las experiencias de aprendizaje curricular y la significación personal de las mismas.

· Operativiza de forma clara y precisa la intervención de todos los agentes educativos.

· Articula sus objetivos a lo largo de una continuidad temporal que abarca todos los programas y cursos.

· Evalúa los efectos de las intervenciones realizadas.

Sin embargo, debido a la estructura organizativa y funcional de los Servicios de Orientación en España, el modelo imperante es el de los Servicios por Programas.

3.2.1. Concepto de Programa

Siguiendo a Rodríguez Espinar (1993), podemos definir los programas como las acciones sistemáticas, cuidadosamente planificadas, orientadas a unas metas como respuesta a las necesidades educativas de los alumnos, padres y profesionales insertos en la realidad de un centro.

Un programa educativo consta de los siguientes elementos estructurales:

a) Metas de aprendizaje o competencias a adquirir por los alumnos.

b) Actividades o estrategias para ayudar a los alumnos en la consecución de las metas propuestas.

c) Materiales y recursos para la ejecución de las actividades.

d) Profesionales competentes y reconocidos para diseñar e implantar los programas.

3.2.2. Fases del diseño de los programas de orientación

a) Fase 1: consistente en la valoración de las necesidades de orientación y el establecimiento de objetivos o metas generales. Es importante destacar la necesidad de contextualizar el programa de orientación a las necesidades concretas del centro.

b) Fase 2: en esta fase se lleva a cabo la planificación y diseño de los componentes del plan, hay que trazar unos objetivos y metas, contenidos, destinatarios, actividades, recursos humanos y materiales, temporalización y costes.

c) Fase 3: puesta en marcha del programa, en esta fase se realizarán las modificaciones y ajustes necesarios como consecuencia de factores internos o externos.

d) Fase 4: evaluación desde una doble vertiente, formativa y sumativa, tanto del proceso como de los resultados. La evaluación va dirigida a los distintos componentes del programa: evaluación de necesidades, del diseño, del proceso y de los resultados.


3.2.3. Dimensiones de un programa de orientación

El análisis de las diferentes tipologías de actividades que engloba un programa de orientación con relación a aquellos a quienes va dirigido nos da las dimensiones de un programa. Tres son las agrupaciones de actividades que se realizan en orientación:

a) Dimensión diagnóstica: son todas las actividades encaminadas al conocimiento del alumno como individuo o como grupo.

b) Dimensión de información-formación: proporciona datos a los destinatarios del programa sobre la realidad personal, académica y profesional, así como aquellos cuyo objetivo sea el análisis y contraste de los datos obtenidos con la propia experiencia personal.

c) Dimensión de asesoramiento: actividades destinadas a ayudar en las dificultades personales que los alumnos van encontrando, así como las destinadas a la incidencia sobre alguna familia preocupada por ellas.

3.2.4. Tipos de Programas de Orientación

Las características de la etapa de Secundaria y las del período adolescente por las que atraviesan los estudiantes en estos momentos exigen una puesta en marcha que contemple dichos aspectos. Tres son los tipos de programas que más se utilizan en Educación Secundaria:

a) Programas para el desarrollo y orientación vocacional.

b) Programas relacionados con el desarrollo personal.

c) Programas realizados para la transición de etapas educativas.

3.2.5. Evaluación de los Programas

Entre los diferentes autores suele haber consenso a la hora de subrayar que los propósitos o finalidades de la evaluación en la orientación son:

a) Juzgar el valor y utilidad de un programa

b) Asistir a los responsables de la toma de decisiones acerca de la implantación, ampliación o suspensión de programas.

c) Contribuir a la mejora de los programas.

La evaluación de programas, abarca todas las etapas del desarrollo de un programa, no se efectúa pues en un momento puntual, sino a lo largo de todo el proceso.

En cuanto a los Modelos de Evaluación de Programas de Orientación, si bien se ha propuesto varios, mencionaré aquí brevemente dos de ellos:

  • Modelo global de Atkinson. El proceso de este modelo tiene dos partes diferenciadas. La primera pone el acento en lo que ha hecho el orientador y la segunda en los efectos de la interacción. El primer conjunto de datos se obtiene mediante la evaluación transaccional o de proceso (actividades), y el segundo se obtiene por medio de la evaluación del producto (efectos).
  • Modelo CIPP de Stufflebeam. Este modelo define la evaluación como el proceso de diseñar, obtener y proporcionar información útil para juzgar alternativas de decisión.


3.3. MODELOS DE INTERVENCIÓN EN ORIENTACIÓN PROFESIONAL

Según Fernández Sierra, podemos concretar la inclusión de la Orientación Profesional y, dentro de ella, los programas de transición a la vida activa en el Proyecto Curricular de Etapa de varias maneras, que representan diversos enfoques de la tarea orientadora y ofrecen diferentes niveles de integración curricular.

3.3.1. Modelo de Orientación en Paralelo

Hablamos de intervención orientadora en paralelo para referirnos a las actuaciones que podemos llevar a cabo en este campo a través de un programa recogido en el Proyecto Curricular de Etapa, pero que se diseña y se desarrolla independientemente de las enseñanzas de las diversas áreas y disciplinas que configuran el currículo. Este Programa se encuadra dentro del POAP y es elaborado por el Departamento de Orientación.

¿Cuáles son las ventajas e inconvenientes de este Modelo?

Fernández Sierra, en cuanto a las ventajas de este Modelo, indica que es el más fácil de organizar y ejecutar de los tres Modelos y, posiblemente, sea el único factible de realizar en muchos centros de ESO.

En cuanto a los inconvenientes, Fernández Sierra, enumera los siguientes:

a) El factor tiempo. La falta de tiempo suele reducir la intervención orientadora a una serie de cuestiones muy concretas, de poca importancia y trascendencia.

b) Los profesores serán meros “operarios” que aplicarán lo que otros “fabrican” sin llegar a comprender en profundidad los motivos y fines de la intervención.

c) Los alumnos verán y vivirán las actividades del programa como algo ajeno a los procesos de enseñanza que se desarrollan en las aulas, considerándolas como de segundo orden para su formación.

3.3.2. Modelo de Intervención Disciplinar

Basado en la idea de que los contenidos propios de la orientación profesional se pueden “apegar” a los demás contenidos de las áreas de conocimiento y disciplinas curriculares. Es decir, cada profesor pondría en escena actividades de enseñanza y de orientación aprovechando las posibilidades que ofrecen los diversos temas curriculares de su área o disciplina curricular.

Para Fernández Sierra, las ventajas e inconvenientes de este Modelo son los siguientes:

a) Ventajas:

1. Implica y responsabiliza a los profesores del peso principal de la orientación profesional de los alumnos.

2. La implantación de actuaciones desde la perspectiva de este modelo necesita poca coordinación entre profesores y, por tanto, puede resultar adecuado para comenzar a trabajar aspectos sobre la “carrera” en centros de marcada tradición individualista.

3. Todos los alumnos irían recibiendo a lo largo de su vida académica información y formación en este importante aspecto de su vida actual y futura.

b) Inconvenientes:

1. Puede descuidar el tratamiento de los aspectos personales de los alumnos si los enfoques de los profesores son primordialmente instructivos.

2. El potencial conservador de la metodología docente, es decir, si no se practican modos de enseñar y de aprender que inciten a la participación de los estudiantes en los procesos de enseñanza-aprendizaje, al análisis crítico de las situaciones y hechos académicos, sin esta perspectiva, el proyecto orientador perderá profundidad y se reducirá a una información.

Ejemplo de este Modelo de Intervención es la inclusión del módulo FOL en todos los ciclos formativos.

3.3.3. Modelo de Integración Interdisciplinar.

Desde este modelo se defiende la idea de incorporar el contenido propio de orientación profesional a los de las demás áreas y materias, pero dicha incorporación de estos contenidos y el aprendizaje y trabajo de los mismos ha de llevarse a cabo de forma interrelacionada y de manera interdisciplinar.

Siguiendo a Fernández Sierra, en cuanto a las ventajas de este Modelo nos encontramos, en general, que solventa todos los inconvenientes que presentaban los dos modelos anteriores.

En cuanto a los inconvenientes es de destacar:

a) La dificultad de elaborar y poner en marcha un programa de tales dimensiones, puesto que supone un gran compromiso y dedicación por todos los profesores del centro.

b) La temática de los programas que se realicen desde este Modelo ha de ser lo suficientemente genérica, globalizada, flexible, como para posibilitar su abordaje o estudio desde el conocimiento que pueden aportar las diferentes materias curriculares.

4.- AUTO-ORIENTACIÓN

Uno de los fines que se persiguen desde la orientación es la autoorientación por parte del alumno, es decir, que vaya elaborando su propio proyecto de vida, que realice las decisiones adecuadas en el proceso académico que se plasmarán posteriormente en el terreno profesional.

4.1. AUTOCONOCIMIENTO CON RELACIÓN A ESTUDIOS Y PROFESIONES

El concepto que el alumno tiene sobre sí mismo tiene un peso decisivo en la elección académica y profesional. Los instrumentos o técnicas que se utilizan para este conocimiento no tienen como objetivo decirle al alumno como es, sino tomar conciencia de cómo se ve uno mismo desde la autoobservación, y conocer así sus intereses, valores y aptitudes.

4.1.1. Autoconcepto o conocimiento de sí mismo.

El autoconcepto se ha identificado, en general, tanto con la percepción que el sujeto tiene sobre sí mismo (autoimagen), como con la valoración que obtiene sobre sí mismo (autoestimación).

Si bien estos conceptos a menudo se emplean como sinónimo, cabe destacar algunas diferencias.

Por autoconcepto entendemos la noción global y más o menos estable que el individuo va adquiriendo sobre sí mismo. La autoimagen hace referencia a una noción meramente cognoscitiva, es decir, cómo se percibe el propio sujeto; y por último, la autoestima corresponde con la valoración afectiva que le merece esta imagen o, lo que es lo mismo, como se aprecia a sí mismo.

La esperanza de reducir la distancia entre el yo actual y el yo ideal configura la confianza en sí mismo (autoconfianza). Autoestimación y autoconfianza se hallan mutuamente relacionadas, ya que las expectativas que conciernen a la actuación futura dependen, en gran medida, de la información obtenida sobre el desempeño actual.

4.1.2. Autoconcepto y desarrollo vocacional

¿Cuáles son los aspectos del proceso mediante el cual el autoconcepto afecta al desarrollo vocacional? Según Super son:

a) La formación del concepto de sí mismo.

b) La traslación de ese concepto a términos vocacionales.

c) La implementación o realización del concepto de sí mismo a través de la vida profesional.

a) La formación del concepto de sí mismo. Para Super y sus colaboradores (1963) el concepto de sí mismo se desarrolla durante la vida del individuo y comprende cinco aspectos diferentes:

1. Exploración: El individuo al nacer posee ciertas tendencias innatas que favorecen determinados tipos de conducta. Así, ciertos tipos de comportamiento merecen la aprobación de los padres mientras que otros son reprochados. Sobre este esquema de gratificaciones y represiones se inicia el proceso de exploración del autoconcepto.

2. Autodiferenciación: El mismo sistema de gratificaciones y castigos hace que el niño vaya tomando conciencia de los límites de su propio yo físico y psicológico, diferenciándolo de las demás personas.

3. Identificación: A través de la identificación el niño se vuelve hacia los objetos o las personas que le proporcionan gratificación.

4. Desempeño de roles: El desempeño de diferentes papeles en el medio familiar, favorecido por el propio proceso de identificación, facilita aún más el desarrollo de la imagen de sí mismo.

5. Evaluación de los resultados (prueba de realidad): El contraste con la realidad supone una prueba continua del concepto de sí mismo. El individuo termina por aceptar aquellas facetas de éste que le proporcionan satisfacción mientras que rechaza las que no le gratifican, procurando sustituirlas por otros rasgos y maneras capaces de afrontar más satisfactoriamente el contraste con la realidad.

b) Traslación del concepto de sí mismo a términos vocacionales. Al llegar a la adolescencia, el joven se enfrenta con la elección profesional cuya dirección depende, según Super, del concepto que tiene de sí mismo. El contraste con la realidad representará, finalmente, el banco de pruebas que revelará si sus exploraciones, su identidad, sus identificaciones y los roles desempeñados son congruentes con las exigencias de la profesión escogida.

c) Realización del concepto de sí mismo a través de la actividad profesional. El autoconcepto personal, el autoconcepto vocacional y los rasgos percibidos de la profesión tienden a asemejarse y acercarse entre sí para aquellos sujetos que se encuentran motivados para esa profesión, lo que nos viene a decir la estrecha relación entre la información, el autoconcepto y la elección vocacional y el importante papel que juegan los dos primeros en la adquisición de una adecuada, realista y congruente elección vocacional. Lo que quiere una persona y decide ser profesionalmente está influido por cómo se considera, la percepción que tiene de sí mismo y la evaluación que de sus capacidades ha tenido a través del éxito o fracaso que haya obtenido en sus actividades.

4.2. APTITUDES

Según Castaño López-Mesas (1983), se entiende por aptitud aquellos componentes de la persona que están orientados a recibir, elaborar y transmitir información. Estos son direccionales, es decir, describen que tareas pueden resolver los sujetos y en qué grado.

Las aptitudes son consideradas, según el mismo autor, como disposiciones o habilidades potenciales para la acción. Tienen las siguientes características:

· Tienen una base fisiológica

· Son consideradas como tales en cuanto se manifiestan en un comportamiento.

· Pueden ser generales y específicas.

· Dependen de la maduración de las estructuras y del aprendizaje.

Por esto a la hora de elegir una carrera o profesión es necesario tenerlas en cuenta ya que van a influir primero en el rendimiento académico y posteriormente en el éxito profesional.

4.3. INTERESES, ACTITUDES Y VALORES

Castaño López-Mesas (1983) asegura que “los intereses vocacionales apuntan en la dirección de que cada individuo y cada grupo profesional se caracteriza por poseer una estructura más o menos compleja de intereses definida por un mayor o menor número de dimensiones”.

La actitud, según Rokeach (1968), es “la organización, relativamente duradera, de creencias entorno a un objeto o situación que predispone a cualquier sujeto a responder de una manera determinada”.

A una organización congruente de actitudes se le llama valor y, tradicionalmente, se ha considerado que los valores orientan la conducta humana.

4.4. ELECCIÓN DE ESTUDIOS Y PROFESIONES EN ESO Y PROFESIONAL

A los alumnos al terminar la ESO, el Bachillerato y la Formación Profesional Específica, tanto de grado medio como superior, se les plantean dos opciones:

a) Incorporarse al mundo laboral, realizando una elección profesional, debido al carácter terminal que se le conceden a estas etapas de educación.

b) Continuar sus estudios debiendo de realizar una elección vocacional.

Debemos tener en cuenta que el desarrollo vocacional no es un hecho puntual y reducido a este momento, este proceso se va configurando a través de las experiencias vividas y es influido por los modelos, normas y valoraciones del entorno.

La primera decisión vocacional que afronta el adolescente en la ESO tiene lugar en el 2º ciclo, especialmente al comenzar el último año. Las materias que elija configuran un camino que, de alguna forma, orienta y define la decisión por la que opte al concluir la etapa.

Al final de la etapa de ESO el alumno que ha terminado con éxito tiene tres posibilidades: cursar un ciclo formativo de Formación Profesional Específica de grado medio, cursar algunas modalidades de Bachillerato o abandonar el sistema educativo.

4.5. ÁREAS DE INFORMACIÓN

La información está destinada a proporcionar datos sobre la realidad personal, académica y profesional. El alumno debe ir aprendiendo a contrastar los datos que va obteniendo de sí mismo, del mundo académico y profesional para ir realizando decisiones sucesivas, bien en lo que se refiere a las elecciones de áreas a cursar o a cambios a realizar en su persona.

¿Cuál es la función de la información académica y profesional?

a) Conocer:

· Las realidades y posibilidades de uno mismo en contraste con el entorno social y laboral.

· Las vías habituales de inserción socio-académicas-profesionales.

b) Relacionar sendos ámbitos.

De estas funciones se derivan tres grandes áreas de información sobre las que habitualmente toda persona debe interrogarse, consultar, asesorarse, reflexionar y experimentar antes de adoptar decisiones sobre las opciones académicas y profesionales ofertadas por la sociedad.

¿Cuáles son estas áreas de información?

a) Información personal y social. Que fomente el autoconocimiento, ya que el concepto que el alumno tiene de sí ejerce un peso decisivo en la elección profesional.

b) Información académica. Esta es la información que el alumnado de niveles intermedios del sistema académico necesita con más perentoriedad, mientras contrasta sus posibilidades de futuro. El alumno debe consultar, comprobar y reflexionar sobre:

  • Posibilidades próximas y remotas de continuación de estudios.
  • Requisitos académicos exigidos en los diferentes niveles de estudio.
  • Destrezas y actitudes personales necesarias para el logro de las metas deseadas en contraste con las disponibles.
  • Oportunidades de apoyo ofrecidas por la sociedad y sistemas de búsqueda.

c) Información profesional. La información sobre el mundo laboral adquiere características peculiares en función de la edad y situación del alumno. Cuando la incorporación al trabajo está próxima, al estudiante se le plantea este interrogante: ¿dónde y cómo encontrar trabajo? A contestarlo puede ayudarle un correcto proceso de información sobre:

  • Las profesiones existentes.
  • Las tareas a desarrollar en ellas.
  • Los emolumentos.
  • Las ofertas y demandas de trabajo
  • La evolución del mercado laboral.
  • Las fuentes de información.
  • Las vías de promoción.
  • Los programas especiales de apoyo al empleo, etc.

En los momentos actuales la aptitud para adquirir y procesar correctamente la información relativa al campo laboral es fundamental, este aprendizaje se puede conseguir mediante:

  • Exploración de distintas profesiones
  • Aproximación a la realidad en las que normalmente se desarrollan las profesiones.
  • Desarrollo de procesos cognitivos y afectivos implicados en la inserción socio-laboral.

4.6. FUNCIONES DE LOS TUTORES Y DEL DEPARTAMENTO DE ORIENTACIÓN

Es fundamental en todo el sistema el papel de los tutores a lo largo de todo el proceso educativo y en todos sus ciclos. Las funciones del tutor quedan establecidas en el Decreto 234/97, de 2 de septiembre, en los arts. 96 y 97.

En los IES el tutor tiene un importante papel en la orientación del alumno estableciéndose entre sus funciones:

  • Participar en el desarrollo del PAT y en las actividades de orientación, bajo la coordinación del jefe de estudios y en colaboración con el departamento de orientación.
  • Orientar y asesorar a los alumnos sobre sus posibilidades académicas y profesionales.
  • Colaborar con el departamento de orientación del instituto, en los términos que establezca la jefatura de estudios.

Respecto al módulo de formación en centros de trabajo, el tutor asumirá las siguientes funciones:

  1. La elaboración del programa formativo del módulo, en colaboración con el profesor de FOL y con el responsable designado a estos efectos por el centro de trabajo.
  2. La evaluación de dicho módulo
  3. La relación periódica con el responsable designado por el centro de trabajo para el seguimiento del programa formativo.
  4. La atención periódica, en el centro educativo, a los alumnos durante el período de realización de la formación en el centro de trabajo, con objeto de atender a los problemas de aprendizaje que se presenten y valorar el desarrollo de las actividades correspondientes al programa de formación.

Por su parte en el departamento de Orientación, señalaremos como funciones a destacar:

  1. Contribuir al desarrollo de la orientación educativa, psicopedagógica y profesional de los alumnos, especialmente en lo que concierne a los cambios de ciclo o etapa, y a la elección entre las distintas opciones académicas, formativas y profesionales.
  2. Contribuir al desarrollo del POAP y del PAT y elevar al consejo escolar una memoria sobre su funcionamiento al final del curso.
  3. En los institutos donde se imparta formación profesional específica, coordinar la orientación laboral y profesional con aquellas otras Administraciones o instituciones competentes en la materia.

5.- CONCLUSIÓN

Para concluir, hay que volver a incidir en la importancia de la autoorientación a lo largo de toda la vida y desarrollo del individuo. La orientación es un proceso de ayuda e intervención que está plenamente integrado en nuestro sistema educativo, se debe aplicar a todos los alumnos y no sólo a aquellos que plantean indecisión en las elecciones, ya que la orientación se concibe como un proceso de madurez encaminado al autoconocimiento y la autoorientación, propiciando el desarrollo personal del alumno y capacitándolo para tomar decisiones sobre su futuro académico y profesional.

Aunque ha sido mucho el camino recorrido, sin embargo, aún existen importantes retos a conseguir o por lo menos mejorar en un futuro ya que se debe aumentar la cooperación entre todos los agentes implicados, hay que reforzar las relaciones entre el sistema educativo y el mundo laboral, así como, facilitar un acceso más universal a los servicios de orientación, y existe también una necesidad de ofrecer a los profesionales una formación continúa para adaptarse a los nuevos contextos que vayan surgiendo, para poder dar respuesta eficaz a las nuevas necesidades.

6. BIBLIOGRAFÍA

· Álvarez, M., Fernández, R. (1989) “Programa de Orientación de Estudios y Vocacional al término de la ESO.” Ed. PPV Barcelona.

· Castaño López-Mesas, C. (1993) “Psicología y Orientación Vocacional” Ed. Marova, Madrid

· Fernández Sierra, S. (1993) “Orientación profesional y currículum de secundaria”. Ed. Aljibe, Málaga

· Rodríguez Espinar, S. (1993) “Teoría y práctica de la orientación educativa”. Ed. PPV Barcelona

Publicado: marzo 17, 2016 por Santiago

Etiquetas: tema 2 formación y orientación laboral