Tema 44 – El proceso de independencia de América Latina.

1. La lucha por la independencia

Las nociones de libertad y nacionalismo surgieron, en América Latina, para fines del siglo XVIII. Antes de la independencia, el pueblo latinoamericano adquirió conciencia de las diferencias existentes entre las metrópolis y los territorios coloniales, y, con esta toma de conciencia, comenzó a manifestarse el sentimiento patrio y de identidad nacional. El concepto libertad adquirió gran significado con el nacionalismo, y la lucha por la libertad y la preservación de la identidad nacional se convirtieron en los estandartes de los pueblos latinoamericanos. El incipiente nacionalismo contribuyó, pues, a cuestionar el orden colonial prevaleciente. Estas posiciones de las colonias engendraron serias divergencias con las metrópolis, lo que contribuyó a allanar la ruta hacia la independencia.

En el proceso de lucha, las colonias vieron surgir un gran número de figuras heroicas que dejaron su huella en el desarrollo de una nueva identidad nacional. Los criollos, respaldados por mestizos, mulatos e indios, lograron sustituir los poderes metropolitanos, y asumieron el mando. El reto mayor fue lograr la integración de los nuevos estados recién creados, pero para esto era necesario algo más que un fuerte deseo de libertad.

La influencia de la Ilustración, la guerra de independencia de Estados Unidos y la Revolución Francesa

Las ideas de la Ilustración, la Guerra de Independencia de Estados Unidos y la Revolución Francesa ejercieron gran influencia en los territorios coloniales de España en América. Gracias a la Enciclopedia de Diderot, las ideas de la Ilustración fueron muy estudiadas entre los sectores educados de Latinoamérica, en especial, por miembros del clero y la burguesía criolla de Hispanoamérica. En estos sectores sociales, las ideas de libertad, igualdad, progreso y soberanía entre otras corrientes se difundieron rápidamente, así como las ideas de Rousseau, Bayle, Mostesquieu, Voltaire y Rainal. Sin embargo, la mayoría de la población no entró en contacto con estas corrientes de pensamiento debido a factores como el analfabetismo y la fuerte censura prevaleciente contra todo aquello que representara un peligro para el Estado colonial. No obstante, las medidas establecidas por España no impidieron la expansión de las nuevas tendencias filosóficas y políticas.

La Guerra de Independencia de los Estados Unidos es ejemplo de la gran influencia que tuvieron las ideas de la Ilustración en América. A su vez, también, tuvo un gran impacto en el pensamiento político latinoamericano, y sirvió de modelo para las colonias hispanoamericanas. Por ejemplo, la Declaración de Independencia y la Constitución de Estados Unidos fueron los modelos para la Constitución de Venezuela, de 1811. Latinoamérica vio a Estados Unidos como la encarnación de la libertad y del republicanismo, ambos, postulados de la Ilustración.

La Revolución Francesa fue otro producto de la Ilustración. Sin embargo, por el contrario de la Guerra de Independencia de Estados Unidos, la Revolución Francesa tuvo un impacto negativo en las colonias hispanoamericanas. Su postulado de igualdad entre todos los hombres no era compatible con los intereses económicos de la clase criolla dominante. Estaban de acuerdo en la igualdad entre los miembros de su propia clase, pero no la igualdad del criollo con los indios, negros, mestizos y mulatos. Por esta razón, las ideas presentadas por la Revolución Francesa no fueron bien acogidas por los sectores dominantes de la sociedad colonial.

Sin embargo, la Revolución Francesa tuvo gran impacto en el Santo Domingo francés. El ambiente revolucionario y los cambios radicales que prevalecieron en Francia se hicieron patentes en la colonia, que se convirtió en escenario de una violenta revuelta de esclavos. Como la violencia se extendió desde Haití hasta las masas de esclavos de Venezuela, los criollos rechazaron con horror las doctrinas revolucionarias francesas, y prefirieron tomar otro modelo más cercano a sus intereses y a su territorio: el modelo norteamericano.

2. Preludio a la guerra de independencia: las causas

La Ilustración sirvió de justificación ideológica para las guerras de independencia latinoamericanas, pero no fue exactamente la causa que la originó. Varias circunstancias inciden para provocar este acontecimiento:

– El fuerte control de los Borbones en todos los aspectos de la vida de las colonias.

– El desarrollo de la burocracia como signo de centralización de las funciones administrativas de la colonia, lo que originó la pérdida de las libertades municipales.

– La exclusión de los criollos de los cargos públicos (con el fin de minimizar su poder).

– Un desarrollo económico fundamentado en la dependencia.

– Los altos impuestos.

– La falta de recursos para mantener el imperio (España no tenía una adecuada fuerza militar y tampoco producía lo suficiente para satisfacer las demandas y necesidades económicas de sus colonias.).

Estas situaciones desencadenaron gran tensión y malestar entre los distintos sectores de las colonias hispanoamericanas. Sin embargo, los indios, los negros y los mulatos fueron los más afectados, pues resultaron oprimidos, además, por la clase criolla dominante.

Antecedentes de la lucha revolucionaria

Ante la agobiante situación social, y desde mediados del siglo XVIII, se desarrollaron serias convulsiones internas que pusieron de manifiesto la lucha de clases y la decadente administración colonial. Algunos de los movimientos más significativos son los siguientes:

La rebelión de los comuneros del Paraguay, un movimiento de origen económico y político dirigido a combatir el poder de los jesuitas, quienes controlaban la Economía colonial, y regulaban el trabajo indígena. La protección de los jesuitas hacia los indios provocó choques con los terratenientes, quienes querían tener dominio sobre las tierras dominadas por los jesuitas, e interesaban tener acceso a la mano de obra guaraní. Por esta razón, los terratenientes se levantaron en rebelión contra el dominio de los jesuitas.

El lanzamiento de Clatayud, en Cochabamba, un alzamiento mestizo y urbano contra la tributación obligada a indios y mestizos. Aunque se estableció el pago de tributos a todos los sectores sociales, éste recaía más sobre los indios. En un intento de equiparar estos pagos, el gobierno español determinó que los indios y mestizos, debían pagar lo mismo. Esta acción del gobierno colonial puso de manifiesto las diferencias sociales entre indios y mestizos y, por esta razón, los mestizos urbanos se alzaron contra el tributo.

El levantamiento de los hermanos Catari, un levantamiento contra los abusos de los cobradores de tributo y el repartimiento.

La revuelta contra la Compañia Guipuzcoana de Caracas, un levantamiento de la aristocracia latifundista contra el monopolio ejercido por esta compañía, y el. control absoluto sobre el precio de los productos, lo cual afectaba el desarrollo económico de los comerciantes criollos.

El alzamiento indio de José Gabriel Tupac Amaru, contra los abusos de la mita y del trabajo obligatorio. Este se proclamó emperador del Perú, y declaró abolidos los repartimientos y la mita. Los indios en la mita tenían pésimas condiciones de trabajo, pues ésta implicaba largas horas de trabajo con sólo una hora de descanso. También, estaban mal alimentados, y la coincidencia de circunstancias provocó una. alta incidencia de mortalidad. Además, produjo el despoblamiento de regiones indígenas, por la emigración de trabajadores que huían de la mita.

Todos estos alzamientos fracasaron por falta de organización técnica y de armamentos militares.

El conflicto político español y la crisis de lealtad

La Invasión napoleónica a España se considera la causa precipitante de la guerra de independencia. La invasión francesa representó -para España- la pérdida de la unidad monárquica ya que los reyes Carlos IV y Fernando VII fueron obligados a abdicar la corona en favor de José Bonaparte. Con la ocupación francesa, el imperio español enfrentó una aguda crisis internacional e interna: las colonias americanas reafirmaron su lealtad al rey de España, Fernando VII, y -siguiendo el ejemplo de España- en Venezuela, Cuba, Puerto Rico, Chile y otros territorios coloniales, se establecieron juntas que juraron lealtad a la Junta de Sevilla. A pesar del apoyo inicial, en América, ya comenzaba a perfilarse una crisis de lealtad: ¿a quién serían leales? ¿al rey o a la Junta? Ante la ausencia del monarca, ¿tenía España poder sobre las colonias? ,la élite criolla de México determinó que, ante la ausencia del rey, España no tenía ningún derecho que ejercer sobre América.

Basándose en el principio de que la soberanía radicaba en las instituciones criollas, las colonias comenzaron a tomar sus propias determinaciones políticas, lo que, implícitamente, representó una separación de España. En 1810, Caracas estableció la Junta Suprema de Caracas, compuesta por miembros de la élite colonial y del Consejo Municipal. Aunque la Junta declaró su lealtad al rey, no obstante, determinó controlar y gobernar la colonia sin la autorización del gobierno español. Era evidente que la élite colonial no estaba dispuesta a acatar la autoridad metropolitana en unos momentos en que, claramente, se reflejaba la debilidad del imperio español. Por consiguiente, la élite criolla aprovechó la coyuntura internacional y la debilidad de España para declarar la independencia.

3. Los distintos procesos de independencia

3.1. La independencia de Haití y Santo Domingo: La Española

     La sociedad de La Española era una comunidad esclavista dedicada a la producción de azúcar y café. Estaba controlada por dos potencias: Francia y España. En 1776 se delimitan las fronteras entre Haití, la parte francesa, y Santo Domingo, la parte española, que no quedarán definitivamente marcadas hasta el Tratado de Basilea, en 1795.

     Con la Revolución francesa, en 1789, es extienden por toda la isla las ideas de «Libertad, Igualdad y Fraternidad». Será la idea de igualdad la que evoquen los esclavos en sus reivindicaciones, sobre todo cuando estos se fuguen. Toussaintclip_image001 se pone al frente de esta revuelta de esclavos y se hace con el poder en 1795. Esto le convierte en el primer país con un Estado dirigido por negros, en la historia occidental. Una de las primeras medidas que toma es la abolición de la esclavitud. Para esta revolución cuenta con el apoyo de Inglaterra, que controla los mares e impide a la flota francesa prestar apoyo en Haití a las fuerzas leales.

     La independencia de Haití supone entrar en guerra con Francia, y con Napoleón. Jacobo Dessalines I se proclama emperador y su lugarteniente será Toussaint. Es el primer Estado independiente y negro.

     En 1801 Toussaint invade La Española y llega a Santo Domingo. En 1802 entra en guerra con Francia, que ganará gracias a las escasas fuerzas militares que Napoleón es capaz de enviar, a la resistencia de los esclavos y a la fiebre amarilla, y proclamará la independencia. Santo Domingo no pertenecía ni a Francia ni a España desde el Tratado de Basilea de 1795, pero tenía un fuerte sentimiento antifrancés, y estaba controlada, de hecho, por España.

     Los criollos de Haití emigrarán a Santo Domingo durante la revuelta de los esclavos. La economía de Santo Domingo era más ganadera y de subsistencia que la de Haití.

     Una vez proclamada la independencia de Haití, Dessalines I se propone invadir Santo Domingo, en 1805. La presencia de una flota francesa en las Antillas, por el bloqueo, fue interpretada como un intento de invasión de Haití por los franceses, y los haitianos se retiraron de Santo Domingo, que quedó bajo gobierno francés. En 1808 se agudizan las tensiones entre el gobierno francés y la población dominicana, debido a la guerra en España y a la prohibición de comerciar con Haití. Sánchez Ramírez, en 1809, conspira desde Puerto Rico para expulsar a los franceses de la isla, pero no proclamará la independencia sino la adhesión a España.

     En 1820 surge una nueva amenaza de invasión haitiana. En España están gobernando los liberales. Al frente de la resistencia se pone José Núñez Cáceres, un criollo relegado de las funciones de gobierno por los funcionarios de Fernando VII, y toma el poder. En 1821 proclama la independencia de España, pero en 1822 Haití invade Santo Domingo y se inicia una dominación que durará 22 años. Este dominio llevará el liberalismo a la isla, de la mano de Jean Pierreclip_image001[1] Boyer. Se deroga la esclavitud y se hace una reforma agraria, con medidas como la desamortización y la unificación del régimen de tenencia de la tierra entre las dos partes de la isla. La unidad mínima de propiedad serán 5 hectáreas.

     En 1834 comienza la guerra de independencia contra Haití. En 1861 Santo Domingo se vuelve a unir a España. Pero los dominicanos se sienten dominados por un gobierno extranjero que impone sus leyes. En 1863 comienza la rebelión contra España, y se convierte en una guerra de independencia. En 1865 se restaura la independencia, esta vez definitivamente. Todo el país está devastado y en armas, y será políticamente inestable. Esta será una herencia que arrastrará durante mucho tiempo, así como su enfrentamiento con Haití.

3.2. La independencia de México

     El territorio que hoy conocemos como México y América central fue el antiguo virreinato de Nueva España. En su tiempo, México ya fue una de las ciudades más grandes del mundo y Nueva España una de las colonias más ricas; a pesar de las restricciones al comercio con otros territorios americanos, restricciones exclusivamente políticas.

     La sociedad mexicana estaba dominada por las oligarquías peninsulares y criollas que dominaban el poder económico y político a través de la venta de oficios, excepto los cargos más altos, y de la venta de mercancías para la exportación. Gracias a la venta de cargos y oficios era abundante la presencia de criollos en la Administración, pero en el fondo había desconfianza hacia ellos y se les apartaba de los altos cargos, y cada vez más de los oficios en general. El poder político en el virreinato estaba dominado por los peninsulares (cachupines). Los criollos, sin embargo, formaban una potente burguesía mercantil, minera e industrial, y abogaban por el liberalismo en lo económico; que se fue convirtiendo, con el proceso revolucionario, en un nacionalismo antiespañol.

     En 1810 el virreinato de Nueva España sufre una crisis de subsistencia, debido a una serie de malas cosechas, y se extienden por todo el país rebeliones más o menos populares; sobre todo en las regiones más pobres. Al frente de estas rebeliones se ponen Miguel Hidalgo y José María Morelos. Sus reivindicaciones son un tanto vagas, pero pretenden reformas sociales, que suponen el fin del control español de la economía, y una independencia política, dominada por la oligarquía criolla. No pretende ser una insurrección popular, pero es el pueblo indio el que asume el grueso de la lucha, y convierte la rebelión en un conflicto contra los ricos. Para levantar a las masas se apela a la mitificación de la historia y al nacionalismo. Se consideran descendientes y herederos de los aztecas y de los primeros conquistadores.

     En 1808 España está en plena guerra de Independencia contra Francia. El virrey José de Iturriaga asume el control del gobierno ante el vacío de poder que se produce en la metrópoli. El Cabildo de la ciudad de México pide al virrey que reconozca la soberanía popular y convoque las Cortes, aunque se dividen entre hacer unas Cortes independientes o unirse a las Cortes españolas reunidas en Cádiz. Esta medida señala el comienzo de un gobierno autónomo. Las Cortes de Cádiz reconocen a México como una parte de España, igual que las peninsulares.

     Los primeros síntomas de independencia aparecen en el Guanajuato, con Miguel Hidalgo a la cabeza, apoyado, en un principio, por los criollos ricos: mineros. Este fue un territorio que se pudo independizar económicamente, durante semanas, de la ciudad de México. La crisis de subsistencia y el hambre bastó a Hidalgo para levantar al campesinado contra el virrey, en nombre de Fernando VII. Pedía la independencia y la devolución de las tierras a los indios, así como la abolición de la esclavitud. La revuelta se convirtió en una guerra de desquite contra los blancos, incluidos los criollos, lo que sirvió para que estos no le prestasen ayuda. La revuelta degeneró en una guerra civil racial, de los indios y los mestizos contra los blancos y los propietarios. Esto le supuso quedarse sin el apoyo de la oligarquía mexicana. Fracasó tras el asedio a la ciudad de México.

     José María Morelos recogió el impulso revolucionario, pero esta vez contra el rey Fernando VII, hasta 1815. Su programa político era más concreto y radical. Pedía la independencia y un gobierno parlamentario, reformas liberales del Estado, nacionalismo y la reforma agraria política. Obtuvo el apoyo indígena, pero no el criollo, por las mismas razones que se lo habían denegado a Hidalgo. Ambos líderes fueron derrotados por Felix María Calleja en la misma campaña.

     El absolutismo volvió a España con el regreso de Fernando VII que envió a Nueva España a un nuevo virrey: Francisco Javier Venegas. Venegas organizó un ejército criollo y local. Esta medida resultó onerosa para las arcas del virreinato que hubo de recaudar muchos impuestos, lo que descapitalizó la industria. La oligarquía criolla se había adherido a la constitución de Cádiz de 1812, que era liberal. La implantación del sistema de intendencias y la convocatoria de Cortes había despertado los sentimientos de identidad nacional.

     En 1820 gobiernan en España los liberales, el trienio liberal, y recuperan las Cortes y la constitución de 1812, pero no reconocen los derechos que habían concedido a México, ni las demandas americanas de autonomía y libre comercio. Para resolver el problema, los criollos aprueban el plan Igualada, según el cual se confirma la Constitución y el catolicismo del Estado, se proclama la independencia para salvaguardar México, y el jefe político será Agustín de Iturbide. Las conversaciones entre Iturbide y el gobierno español, que culminaron con el plan Igualada pretendían formar una monarquía católica e independiente en México. En 1824 se promulga una constitución mexicana, e Iturbide se proclama emperador de México. El régimen se descompone en pocos meses, tras la caída de los liberales en España. En 1824 comienza una guerra civil que durará dos años, y que pretende poner una nueva constitución de carácter liberal y proclamar una república. El régimen virreinal se ha hundido y México es independiente.

     Tras las convulsiones en México Antonio López de Santa Ana es proclamado presidente de la República en 1833. En 1836 comienzan los conflictos con Estados Unidos, como el del Álamo. En 1846 entra en guerra con EE UU por Texas.

3.3. La independencia de América central

    Desde México no se controla todo el territorio de Nueva España y los países más alejados conseguirán una independencia impulsada por las élites, de manera más o menos pacífica.

     Guatemala consigue la independencia de México en 1838 de la mano de Rafael Carrera, por medio de una insurrección. En 1844 se declara a Guatemala como Estado autónomo, independizándose de México. Desde el principio tiene un gobierno conservador, pero en 1871 comienzan las reformas liberales. Formalmente, Guatemala se independiza de México en 1840 a través de unas elecciones que gana Rafael Carrera.

     Honduras es otro territorio alejado de México capital. Proclama su independencia de México en 1838 sin demasiados problemas. Su independencia se hizo posible a raíz de la emancipación de Guatemala. En 1830 Francisco Morazán fue elegido presidente de las Provincias Unidas de Centroamérica. Pero en 1838 se proclama definitivamente la independencia.

     El Salvador es otro territorio alejado de la capital que tiene ansias de independencia. Entre 1811 y 1814 tratan de conseguir la independencia de España gracias a clérigos como José Matías Delgado y León y laicos. El 15 de septiembre de 1821 se proclama la independencia, pero en 1823 se une a las provincias unidas de México, hasta que en 1841 proclaman su independencia.

     En Nicaragua se dan, en 1838, una serie de guerras civiles entre liberales y conservadores. México no controla el territorio y se independiza del país. En 1841 Inglaterra invade Nicaragua pero es rechazada, aunque se queda con el enclave de Belice. Desde 1849 el país es dominado por las compañías bananeras de Estados Unidos.

     Costa Rica también comienza su proceso de independencia de México en 1838, pero no consigue la independencia absoluta hasta 1848.

     Panamá es un caso aparte en el proceso de independencia de América central, ya que pertenece al virreinato de Nueva Granada. Panamá consigue su independencia por mediación de Estados Unidos, que controla el canal de Panamá. Se independiza de Colombia en 1904.

3.4. La independencia de América del Sur

     En 1808 hay una crisis de legitimidad de la monarquía española, que está secuestrada en Francia y ha sido sustituida por José I, hermano de Napoleón. En América del Sur se plantean entonces cuatro opciones de legitimidad: los afrancesados que proclaman su lealtad a José Bonaparte, los leales a Fernando VII que se adhieren a la Junta Provincial de España, los que abogan por la creación de una junta provincial en su país, a la manera de España, pero separada de esta; y los que defienden la legitimidad de Carlota, hermana de Fernando VII, esposa del rey de Portugal, que está exiliada en Brasil y se ofrece como opción de gobierno hasta la restauración de su hermano. Esta opción es absolutista y tiene cierto crédito en la tenencia de Buenos Aires.

     En el Río de la Plata triunfan, sin embargo, los movimientos juntistas propios. Se crean dos, que rivalizan por el poder: el de Buenos Aires y el de Montevideo. Al final se impondrá la Junta de Buenos Aires, dirigida por españoles y en contra del virrey Santiago Liniers, sospechoso de bonapartismo. Sin embargo, no triunfan definitivamente.

     También fracasará en un primer momento la Junta de Caracas. La Junta de Caracas está dominada por mercaderes gaditanos opuestos a la liberalización del comercio. Aunque el grupo dominante es la burguesía agraria y comercial que tiene miedo a una sublevación de los esclavos, como en Haití.

     Los juntistas del alto Perú tiene algo más de suerte. Se forman juntas en La Paz y en Sucre, aunque la Audiencia terminó por asumir todos los poderes adhiriendo a los leales a Fernando VII. La Junta de La Paz estuvo dominada por Pedro Domingo Murillo, que aspiró a un nuevo sistema de gobierno fundamentado en los intereses de los americanos, un auténtico autogobierno, pero se encontró con la oposición de los conservadores, y aunque no se había puesto en cuestión el statu quo, temían la pérdida del poder económico que habían ostentado desde el siglo XVIII.

     En Quito también se establece una junta provincial, dominada por la clase alta, el Marqués de Selva Alegre y el Marqués de Santa Cruz, que dominaban las juntas del alto Perú, sobre todo la de La Paz, llevaron sus reivindicaciones el extremo de oponerse a España y de formar un gobierno independiente. Se trataba de transferir el poder a la gente del país con el mínimo cambio posible. Ante estas posturas conservadoras las provincias limítrofes continuaron siendo fieles al virrey José Fernando Abascal, que era garantía de legitimidad.

     La convocatoria a Cortes de 1810 creó un problema de statu quo en las Indias, que no sabían en calidad de qué acudir. En 1810 habían triunfado las juntas de Caracas, Cartagena, etc., que pretendían gobernarse por medio de juntas americanas dominadas por criollos. Todas las juntas que probaron suerte antes de 1810 fracasaron, sin embargo, después de 1810 habían triunfado todas. En Buenos Aires se constituyó una junta a raíz de la revolución de mayo. El virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros tuvo que convocar un cabildo abierto que se constituyó en junta y que dejó fuera al virrey, pero que juró lealtad a Fernando VII. El presidente de la junta fue Cornelio Saavedra. Pero enseguida surgieron las diferencias con el resto del virreinato, que no estaba dominado por la oligarquía bonaerense y su milicia. En Montevideo tenían su propia junta, y también estaba la Junta de Paraguay; Perú sigue siendo el baluarte realista, y surgen problemas con Brasil y Portugal.

     Chile es un territorio aislado geográficamente, y está controlado por una reducida oligarquía que proclama su propia junta en Santiago; sin más, a imitación de la bonaerense. Esta actitud le supone caer en una guerra civil (en 1813) la implantación del terror realista en 1815, y la liberación e independencia de la mano de José de San Martín en 1818.

     En 1810 se establecen por toda Suramérica juntas provinciales dominadas por criollos, que en 1812 reciben el apoyo de los EE UU para que proclamen su independencia.

     Caracas es el lugar donde se dan las mayores tensiones debido a la proximidad geográfica, tanto con España como con Haití. Aquí, muy pronto las posturas se radicalizan y se buscará la independencia. En 1811 se funda la Sociedad Patriótica de Caracas, a cuya cabeza está Simón Bolívar. Esta sociedad no confiaba en que España introdujese cambios en el sistema colonial, y en 1811 proclaman la independencia, y una constitución liberal a la manera de la de Estados Unidos, fundando una primera república con una estructura federal en el territorio de Nueva Granada. En 1812 Domingo Monteverde llega a Caracas con una flota realista, desde Santo Domingo. Un terremoto en Caracas le ayuda a obtener una fácil victoria, pero no puede evitar el levantamiento de los esclavos. Simón Bolívar se hace con el mando de un numeroso grupo rebelde y vence a Monteverde. En 1812 entra en Bogotá. Aquí empieza su lucha por la independencia de la Gran Colombia, lo que se conocerá como la Patria Boba, con una gran diversidad cultural. En 1813 conquista Caracas, pero la república cae. Tras la Restauración, España, en 1816, vuelve a tomar el control con Pablo Morillo que se pone al frente de la contrarrevolución. En 1820 triunfa una revolución liberal en España, y se resucita el proyecto de Bolívar de crear una Gran Colombia. Esta vez es desde Venezuela, desde donde partirá el impulso que liberará Nueva Granada y Ecuador. Se proclama una nueva constitución y se firma un armisticio con Morillo. La Junta de Quito es liberada por San Martín. Estas son tenencias independientes de Colombia. Bolívar se convierte en el presidente de la Gran Colombia con un proyecto de unidad americana. Pero en el Congreso de Panamá de 1826 se pone de manifiesto la anarquía que existe en la zona. Bolívar no pudo controlar militarmente todo el territorio, desde el gobierno central, y se pusieron de manifiesto las diferencias culturales y regionales. En 1829 Venezuela se separa de la Gran Colombia, en 1830 lo hará Ecuador y en 1904 Panamá, con la ayuda de EE UU que construyen un gran canal para comunicar el Atlántico con el Pacífico.

     Perú es liberado por San Martín. La campaña comienza en 1820, en la que San Martín hace la «declaración de independencia» y conquista Perú desde Chile, con la ayuda de Argentina y Gran Bretaña. En 1821 inicia la guerra en una campaña contra Lima y declara la independencia. Toma medidas liberales, pero los españoles controlan el interior del país y se organizan en guerrillas de monteros. La intervención de Bolívar acaba con los últimos focos de resistencia españoles.

     Bolivia, en el alto Perú, es el último reducto realista en Suramérica, pero está asilado de España. El territorio es liberado en la campaña de Sucre, 1824-1825, por Bolívar, y se independiza como un Estado soberano, por lo que constituye una asamblea, la Asamblea de Chuquisaca, en Sucre.

3.5. Cuba y Puerto Rico

Cuba

     Cuba siempre tuvo buenas relaciones económicas con España. Durante el siglo XIX se desarrollará en Cuba la última sociedad esclavista del imperio, alrededor del cultivo de la zafra, y después de firmarse el acuerdo entre España e Inglaterra para terminar con el tráfico de esclavos. En 1856 se prohibió la esclavitud en Cuba y se comenzó a importar chinos, indios y mexicanos, en condiciones similares.

     Los primeros movimientos independentistas tienen lugar en 1848 con la publicación de «El destino manifiesto», según el cual, Cuba debía liberarse de España para unirse a Estados Unidos. En 1868 estalla la primera guerra de independencia tras el grito de Yara (el 10 de octubre), la guerra de los Diez Años o guerra Grande, que dura hasta 1878 con la firma de la paz de Zanjón, y que fracasó ante la pericia militar del general Valeriano Weylerclip_image001[2] y las divisiones internas que surgieron en asuntos como la esclavitud, el grado de independencia o la vinculación con Estados Unidos.

     En 1895 termina el ciclo económico el azúcar y aparecen las tensiones nacionalistas más radicales, capitaneadas por José Martín, Antonio Maceo, Carlos Céspedes y Guillermo Moncada. En 1898 estalla la guerra con EE UU en la que Cuba aprovecha para hacer su guerra independencia. EE UU declara la guerra tras el hundimiento del acorazado Maineclip_image001[3]. La intervención de EE UU precipita la derrota española y Cuba proclama su independencia en 1899, aunque sufre la ocupación estadounidense.

Puerto Rico

     Puerto Rico tiene una historia análoga a la de Cuba, pero, además, ha sufrido, en mayor grado, la independencia de Haití; ya que aquí era donde se exiliaban los rebeldes de la isla La Española, cuando la suerte les era adversa. Conoce una sociedad esclavista a la manera de Cuba, y el desarrollo del ciclo del azúcar.

     Las aspiraciones independentistas en Puerto Rico comienzan a manifestarse en 1821 pero no generan revolución ni enfrentamientos. No obstante, la situación se irá enconando y en 23 de septiembre de 1868 se lanza el Grito de Lares, grito de independencia contra España. La rebelión es aplastada en poco tiempo, aunque se considera que se proclama la primera República, durante un día. Los sublevados son liberados ese mismo año, cuando en España cae Isabel II y se proclama la primera República.

    A pesar de esta derrota las relaciones de Puerto Rico con España no volverán a ser iguales. En Cuba la guerra se prologan durante 10 años, pero no en Puerto Rico que a partir de 1869 elige sus propios diputados a las Cortes españolas. No tienen autonomía política, aunque esta es una aspiración que se negocia con España intensamente. La autonomía política llegará en 1897, cuando la presión de Estados Unidos sobre la región es muy grande.

    En 1898 estalla la guerra entre Estados Unidos y España por los territorios de Cuba, Puerto Rico y Filipinas. España es derrotada. Tras la guerra Hispanoamericana, en 1898, Estados Unidos invadió a Puerto Rico. La guerra terminó con un armisticio, el Tratado de París, en el que España otorgaba Puerto Rico a los Estados Unidos. Existía un compromiso de EE UU de no ocupar Cuba, pero nada se dijo ni de Filipinas ni de Puerto Rico. En esa fecha la isla de Puerto Rico pasa a ser administrada por EE UU, pero no es un Estado con todos los derechos. No es, pues, la independencia, aunque sí la separación de España. A partir de entonces, Puerto Rico se convirtió en territorio estadounidense. Hubo un gobierno militar que duró dos años, tras el cual se instituyó un gobierno civil.

    Puerto Rico tampoco es una colonia de EE UU, su status, la verdad, es indefinido. En 1917 los puertorriqueños adquieren la ciudadanía estadounidense, pero no es un estado de Estados Unidos. Continúa la administración estadounidense.

    En 1947 EE UU concede por primera vez el autogobierno a Puerto Rico. En teoría se termina la administración, pero muchas de las funciones del Estado, como la defensa y la representación exterior depende de los EE UU. En 1952 se cambia el status jurídico y Puerto Rico se convierte en Estado libre asociado. Y esa es la situación en la que están en la actualidad.

    En 1952, el gobierno de Estados Unidos dejó que Puerto Rico redactara su propia constitución, supervisada por EE UU. Esta constitución es la que convierte a Puerto Rico en un Estado Libre Asociado. Puerto Rico tiene cierta autonomía, pero el gobierno federal de Estados Unidos regula el ejército, el correo, aduanas, la moneda, las relaciones internacionales, las relaciones obrero patronales, la migración, el control aéreo, el control marítimo y las comunicaciones (por ejemplo, no se puede tener una estación de radio sin permiso de la agencia de gobierno que controla las comunicaciones en Estados Unidos. Y esto a pesar de que Puerto Rico no es un Estado de la Unión ni es una nación independiente, una república. La ley que regula las relaciones entre Estados Unidos y Puerto Rico es la Ley 600, que dice expresamente que Puerto Rico pertenece a Estados Unidos, pero no es parte de Estados Unidos. De hecho, no importa cuántos referéndum se hagan en el país, es el Congreso de los Estados Unidos quien único puede decidir el destino de Puerto Rico. Hoy el Grito de Lares, que fue un levantamiento en contra de España, lo celebran los independentistas si representara el sentir antiestadounidense.

3.6. Brasil

     El Estado portugués también está en crisis desde 1807, cuando Napoleón invade Portugal. Juan VI se refugia en Brasil e impulsa una reforma jurídica, en 1815, para considerar Brasil como base territorial del reino, con lo que dejaba de ser una colonia. Juan VI establece en Brasil una monarquía absoluta al igual que las de Europa, por lo que no hay tensiones de legitimidad.

     En 1817 aparece la oposición liberal en Brasil y un movimiento nacionalista y republicano. En 1821 Juan VI vuelve a Portugal, dejando a su hijo Pedro como gobernador de Brasil. En Portugal Juan VI se enfrenta a una revolución liberal que pretenderá devolver a Brasil a su antiguo status de colonia. En 1822 se da la reacción en Brasil y declara su independencia, una emancipación de corte monárquico en la que se proclama a Pedro I emperador de Brasil, y que tiene bastante estabilidad política.

4. Los comienzos de la vida independiente

Al concluir el siglo XIX, América Latina quedó dividida en 19 naciones y unos territorios incorporados, inmersos en un proceso de formación de nacionalidades que se caracterizará por la violencia que generará la política de los recién nacidos países, en torno a asuntos tales como la anarquía, los gobiernos dictatoriales y la definición de fronteras. Prácticamente todos los países latinoamericanos, menos Brasil, tendrán conflictos de esta naturaleza. La inexperiencia política de los criollos, junto con las luchas civiles y la ambición imperialista de otros países, propiciará la intervención continua de potencias extranjeras como los Estados Unidos e Inglaterra. Esta intervención será el precio que habrá que pagar por irse incorporando a la economía mundial, y al capitalismo europeo, en especial, con Inglaterra.

Al concluir el proceso de liberación, cada una de las nuevas naciones se inició en el ejercicio de la vida independiente en circunstancias muy variadas. Por ejemplo, México sobresale por la complejidad y variedad de los problemas que tuvo que enfrentar, análogos a los que sufrió durante su vida colonial. Además, su posición geográfica lo coloca en una situación conflictiva, pues es, también, la frontera norte de América Latina, y el punto más propicio para la penetración de los países que quisieron apoderarse del control que había perdido España. En otros países, los procesos fueron menos intensos, más localistas, o más uniformes.

MEXICO

México inicia su vida independiente bajo el imperio de Iturbide, en 1821 pero, en 1824, promulgó su constitución, y se creó la República Federal de los Estados Unidos Mexicanos. Surgen dos bandos: los centralistas y los federalistas, quienes se debatirán el poder durante casi dos décadas. Durante la decada de 1830, ante la creciente inmigración de estadounidenses al territorio de Texas, el presidente Santa Anna ordena las fronteras texanas, por lo que surgió el conflicto de Texas: los texanos se declararon independientes, y Santa Anna atacó la región para reintegrarla a México. Logró su primera victoria en El Alamo pero, más tarde, fue derrotado. Como resultado, Estados Unidos se apoderó del territorio de Nuevo México y la Alta California. En un segundo enfrentamiento, los norteamericanos invadieron México. El tratado Guadalupe-Hidalgo devolvió la paz: México cedió el territorio desde el Río Grande hasta el Pacífico, y recibió 15 millones de dólares como indemnización.

Tras años de continuas luchas por el poder, Santa Anna (caudillo del pueblo) respaldado por el clero y los grandes terratenientes regresó al gobierno, y se convirtió en dictador. Benito Juárez y otros líderes se rebelaron contra la dictadura de Santa Anna, quien fue derrotado y se exilió en Colombia en 1857. Surgieron nuevos ideales de reforma: separar la Iglesia y el Estado; secularizar la educación; reducir el poderío económico de la iglesia quitándole los bienes; impulsar la economía, y establecer un sistema de justicia apoyado por legislación aprobada por una asamblea representativa.

Se promulgó una nueva constitución en 1857, y Juárez asumió el poder. Dicha constitución prohibía la esclavitud y las propiedades de la Iglesia: concedía la libertad de prensa; eliminaba los monopolios y establecía un gobierno democrático representativo.

COSTA RICA

Costa Rica surge como un país pacífico. A pesar de tener una predominante población blanca, no existían marcadas diferencias sociales. El trabajo, la unidad y la paz caracterizaban al pueblo costarricense, el cual logró desarrollar su economía gracias al cultivo del café, en un marco democrático, y sin necesidad de un ejército. A este auge, le siguen tres cambios sociales importantes: el surgimiento de una clase adinerada junto a una clase media; la diversificación cultural gracias a las posibilidades económicas existentes, y la constitución de un régimen liberal de gobierno.

EL SALVADOR

La República de El Salvador atravesó una serie de golpes de estado y de luchas políticas entre 1841 y 1864. Los salvadoreños exiliados retornaron al país y proclamaron, en 1871, el gobierno de Santiago González, quien comenzó un programa de reformas liberales. Le sucedió Rafael Zaldívar, quien fue derrocado por una coalición, que reunió por primera vez al pueblo y al ejército para llevar a cabo un golpe de estado. El Salvador termina el siglo XIX entre golpes de estado, habiendo conocido 62 presidencias en 58 años. A pesar de ello, se alcanzará un gran progreso material con la creación de sistemas telegráficos, el cable submarino, y el establecimiento de bancos y líneas de ferrocarriles.

NICARAGUA

Hasta mediados del siglo XIX, Nicaragua atravesó numerosas guerras civiles entre las ciudades de León (de tendencias liberales) y Granada (de inclinación conservadora). Al ocupar los ingleses el puerto de San Juan (con la intención de construir un canal hacia el Pacífico), el pueblo se unió para rechazar la invasión. Ante la impotencia contra el poder británico, se comenzó a negociar entre Inglaterra y Estados Unidos, quienes también pensaban construir un canal por Panamá. La situación termina gracias al tratado Clayton-Bulwer.

En 1849, se comenzó a construir carreteras, gracias a una concesión hecha a la compañía Accesory Transit Company. Se inició una revuelta contra la compañía porque ésta se negaba a pagar las cuotas que establecía el contrato. Poco a poco, se consiguió nacionalizar la ruta, y comenzó a prosperar el país. William Walker llegó al poder mediante la fuerza, lo que provocó que el pueblo se uniera por tercera vez y sacara al intruso, junto con la ayuda de fuerzas militares de países vecinos. Luego de este suceso, se estableció un gobierno con dos presidentes, uno por cada bando, liberal y conservador. De 1859 a 1893, se sucedieron en el poder conservadores y liberales, quienes lograron traer prosperidad y progreso al país.

HONDURAS

Una sociedad sin marcadas diferencias de clases, una economía desarticulada, y una geografía que no permitía la libre comunicación fueron las características de este país durante el siglo XIX. En 1880, la constitución sustituyó las leyes españolas, y se consiguió la libertad de prensa. Se enfatizó el cultivo del café y la explotación de las minas como base económica del país. En 1891, se celebraron las primeras elecciones, las cuales aunque libres provocaron una guerra civil. Policarpo Bonilla trató durante su presidencia de crear nuevamente una Federación Centroamericana, como la que existió hasta 1837, cuando América Central se fragmentó en los paises que la constituían. Mientras tanto, los Estados Unidos iban asumiendo un monopolio en la realización de las obras públicas del país. A fines del siglo, se logró reestructurar la economía, basada en el guineo y la explotación minera, lo que desemboca en la entrada de Honduras al mercado mundial.

GUATEMALA

La República de Guatemala comenzó su vida independiente embarcada en una lucha de poderes entre Francisco Morazas y Rafael Carrera. Carrera asumió la presidencia en 1844, y gobernó hasta su muerte en 1865. Le sucedió Vicente Cerna, quien fue depuesto por Miguel García Granados, quien terminó con el monopolio y dio auge al comercio y a la agricultura. De 1873 a 1895, Justo Rufino Barrios construyó las bases de la moderna Guatemala. Otorgó la libertad de cultos, estableció el matrimonio civil, se encargó de la educación del pueblo, y trató de eliminar la influencia de la iglesia católica en el poder político. Dio auge al cultivo del café como base de la economía. Le suceden en el gobierno Alejandro M. Siniboldi, José María Reina Barrios y Manuel Estrada Cabrera.

REPUBLICA DOMINICANA

La República Dominicana vivió una serie de cambios de potencias dominantes, los cuales condicionaron su desarrollo. Fue invadida por Haití, país que ejerció su dominio hasta 1844. En el plano político, la independencia o separación de Haití, fue favorecida por otro movimiento que se inició en aquel país en 1843 y que se proponía el derrocamiento del Presidente Boyer. Duarte y los trinitarios supieron aprovechar tácticamente este levantamiento, llamado “La Reforma”. La participación en la revuelta antiboyeriana facilitó la preparación del movimiento independentista, pero provocó la represión por parte de nuevo gobierno surgido después de la caída de Boyer, presidido por Charles Herard. Duarte y otros trinitarios debieron abandonar el país; Fco. del Rosario Sánchez, reorganizó las fuerzas separatistas que pronto proclamarían la República. El movimiento separatista contó con el apoyo condicional de la diplomacia francesa que proponía un protectorado a la naciente República. Esta propuesta escendió el movimiento entre independentistas puros (duartistas) y simples separatistas (afrancesados). Ambos bandos estuvieron presentes en la Junta Central Gubernativa que finalmente quedó controlada por los últimos. Duarte y los demás liberales fueron expulsados del país en ese mismo año de 1844, por orden del entonces Presidente Pedro Santana.

Años de inestabilidad y nuevas luchas con Haití llevan a lo dominicanos a pedir nuevamente la anexión a España en 1860, la cual duró cinco años. En 1868, Buenaventura Báez quiso anexar el país a los Estados Unidos sin tener éxito. Siguieron años de revueltas y crisis hasta 1887, cuando Ulises Heureaux logró el poder, que conservó por doce años. Este amplía la industria azucarera, ayudado por trabajadores de varios países del Caribe. Aunque la vida del pueblo fue peor que durante la época de la colonia, los Estados Unidos aprovecharán esta ocasión para intervenir en la política del país durante el siglo XX.

HAITI

Haití sufrió 38 años de luchas políticas y sociales, situación que terminó en 1849, cuando Faustino Soulouque se proclamó emperador. Nuevamente, el crimen, las luchas sociales y el anarquismo sumieron al país en la miseria que heredaron los haitiarios del siglo XX.

CUBA Y PUERTO RICO

Cuba y Puerto Rico, como hemos visto, continuaron siendo colonias españolas hasta 1898, cuando pasaron a ser posesión de los Estados Unidos, durante la Guerra Hispanoamericana. El sentimiento separatista se había hecho sentir en las islas: Cuba, por su parte, siguió luchando su independencia y el 23 de septiembre de 1868, en Puerto Rico, se dio el Grito de Lares, un intento de los boricuas de liberarse de España. Mientras Cuba logró la independencia, a raíz d el cambio a la soberanía norteamericana, Puerto Rico se enfrenta al siglo XX con un nuevo gobierno, bajo la influencia de otra cultura y de otro idioma, sin dejar de ser parte de la región latinoamericana, en donde había nacido en el siglo XV.

VENEZUELA

Venezuela sufrió una oligarquía militar durante casi todo el siglo XIX, y la dictadura se impuso como la forma de gobierno predominante. José Antonio Páez encabezó el primer gobierno de la nueva nación; de corte centralista, el gobierno de Páez se caracterizó por: la pérdida del poderío económico y educativo de la iglesia; la aplicación de la pena de muerte para los crímenes políticos, y el continuismo de la esclavitud. Comenzó a levantar la economía, con lo cual logró: amortizar la deuda nacional; construir vías de comunicación, y dar impulso al comercio exterior con la venta del café y el cacao.

En la década del 1848 al 1858, desapareció la credibilidad de la administración pública, y comenzó a decaer rápidamente la economía del país. Los errores del gobierno liberal de los años 60 trajeron como consecuencia una nueva guerra civil, que concluyó con la presidencia de Antonio Guzmán Blanco. Su gobierno se caracterizó por garantizar el voto universal, y la elección directa del presidente por el pueblo. Guzmán Blanco gobernó durante 28 años, y trató de recuperar el crédito exterior, así como las inversiones extranjeras. El último presidente del siglo XIX, Cipriano Castro Ruiz, tomó la ciudad de Caracas al mando del ejército, y se convirtió en el gobernante más corrupto del siglo.

COLOMBIA

La República de Colombia atravesó 25 guerras civiles después de su independencia. Francisco de Paula Santander logró organizar las finanzas del país; aumentó el comercio interno y el externo; y dio comienzo a una época de prosperidad para la nación, que se interrumpió con la guerra civil de 1840, cuando se formaron los partidos políticos liberal y conservador. Se fomentó la cultura, se adoptó el sistema métrico, y se impulsó el comercio internacional. También, se preparó el tratado con Estados Unidos para la construcción del canal de Panamá. Bajo el gobierno del liberal Juan Hilario López, se pusieron en marcha las reformas del 50, que trajeron problemas con la Iglesia Católica al expropiársele los bienes. La Constitución de 1863 empeoró el problema al garantizar la libertad religiosa, suprimir las órdenes religiosas, y autorizar al gobierno a supervisar el culto público. Se sucedió una serie de gobernantes ineptos hasta 1880, cuando Rafael Núñez se convirtió en el amo. Estableció una nueva constitución, restableció las relaciones diplomáticas con el Vaticano, y el catolicismo volvió a ser la religión oficial del país.

ECUADOR

Después de la independencia, Ecuador vivió una época violenta de luchas políticas y religiosas. Los gobiernos de Juan José Flores y Vicente Rocafuerte intentaron resolver los problemas del país, pero trataron al pueblo con mano cruel y déspota. De 1845 en adelante, el país sufrió momentos de anarquía que duraron hasta fines de siglo. Gabriel García Moreno, apoyado por la iglesia y los ricos terratenientes, subió al poder y trajo el primer periodo de progreso al Ecuador. Construyó escuelas, hospitales y vías de comunicación pero, irónicamente murió asesinado en las escaleras del palacio presidencial. Eloy Alfaro, el sucesor, desmanteló la estructura de gobierno. Dispuso que la educación la impartiría el gobierno y no la iglesia. Reguló los matrimonios, los divorcios y los entierros, y aceleró la economía del país al fomentar la exportación de productos nacionales.

PERU

Hasta 1844, en el Perú, se sucedieron cruentas guerras civiles. Bajo el gobierno de Ramón Castilla, el país comenzó a disfrutar de una vida pacífica, pues éste restableció el comercio, explotó comercialmente el salitre y el guano, estableció líneas de ferrocarril y el telégrafo, y abolió la esclavitud negra y el tributo al indio. Por constitución, se establecieron límites al poder presidencial, y se declaró el catolicismo como religión oficial. Antonio Pezot tuvo que enfrentarse a España, que quería recuperar su antigua colonia. Como resultado, se enfatizó la educación militar y la naval. Del 1879 al 1883, se libró la segunda Guerra del Pacífico entre Bolivia, Chile y Perú. Este perdería la zona salitrera, su mejor fuente de ingresos. Luego de otra guerra interna, Cáceres tomó el poder, y logró reorganizar económicamente al país. Piérola reinstaló la dictadura, y estableció un código militar pero fue un buen administrador.

BOLIVIA

Bolivia adoptó una constitución en 1826 basada en la división de poderes y el derecho al voto. La presidencia sería vitalicia, y el presidente podía nombrar a su sucesor. Se abolieron los privilegios sociales y la esclavitud, y se otorgaron derechos civiles a la población. Antonio José de Sucre, electo presidente, impulsó la economía del país pero no lo pudo sacar de la bancarrota. Su sucesor, Andrés de Santa Cruz, creó universidades y escuelas, e implantó el código penal español. Le siguió un periodo de anarquismo hasta subir al poder Hilario Daza. Durante la guerra del Pacífico, Bolivia había perdido su única salida al mar y los ingresos de la producción del salitre. Para poder salvar al país, había que rescatar la economía, y los sucesores de Daza se encargaron de ello.

CHILE

La República de Chile comenzó su vida independiente en medio de una gran desorganización administrativa. El pueblo veía el cuerpo militar como la única salvación. Bernardo O’Higgins fue designado director del país. Su administración provocó malestar entre el pueblo, al eliminar los títulos nobiliarios, e intervenir en los asuntos eclesiásticos. Fundó escuelas y la biblioteca nacional. Tras ser obligado a renunciar, el país atravesó una época de anarquía durante la cual se abolió la esclavitud. La constitución de 1826 dividió al país en ocho provincias. Con la subida de Prieto al poder, comenzó una época de progreso y de orden. Se les concedió el voto a los varones mayores de veinticinco años que supieran leer y escribir, y, además, tuvieran propiedades. De 1841 a 1851, comenzó la expansión del comercio de las minas de cobre. Con Manuel Montt, el déspota ilustrado, el país continuó su acelerado progreso económico y cultural.

ARGENTINA

Fuertes luchas por lograr la unificación territorial de las diferentes regiones argentinas entre federalistas y centralistas iniciaron la vida independiente de la república. Se convocó un congreso en Tucumán como último intento por salvar la unión pero no tuvo efecto. En 1829, se eligió gobernante a Manuel de Rosas, verdadero caudillo del pueblo. Rosas procuró equilibrar las diferentes clases sociales mientras dominó con mano férrea. En 1852, se presentó una constitución que integraba en un país a todas las regiones del antiguo Virreino de la Plata, hecho que trajo como consecuencia otra guerra civil, ante el rechazo que el documento sufrió entre algunos sectores que se oponían a la integración de un gobierno central. Bartolomé Mitre asumió el poder, seguido por Domingo Faustino Sarmiento, y otra guerra civil. En 1880, Buenos Aires fue proclamada capital de la república. A partir de entonces, se terminó la guerra con los indios, se ocupó y colonizó el desierto, se construyeron líneas ferrocarrileras, se fomentó la agricultura, se establecieron el matrimonio civil y la ley de educación.

URUGUAY

Tanto el Uruguay como el Paraguay se consideraban provincias de Argentina cuando ésta era, aún, el virreinato de La Plata. Por esta razón, su independencia fue obtenida de la Argentina, y no de España. Durante las dos primeras décadas de vida libre, surgieron los partidos políticos uruguayos: el colorado y el blanco. Sus luchas llevaron al país a vivir un estado de guerra durante casi todo el siglo XIX. El poder logró centralizarse bajo el gobierno de Lorenzo Latorre, en 1876, quien mejoró la ganadería, terminó con el poder caudillista, y pacificó las zonas rurales.

PARAGUAY

La independencia de Paraguay se reconoció casi a mediados de siglo. Inmediatamente, comenzó un periodo de progreso, gracias a la ayuda de los países europeos y Estados Unidos. El Estado fue el principal empresario, gracias a su flota, sus astilleros y su poderoso ejército. Del 1841 al 1870, se resolvieron los problemas con el extranjero pero no así los internos, ya que una guerra civil dejó destrozado el país en 1865. En los últimos años del siglo, se vivieron días de lucha entre los dos partidos políticos: el liberal y el colorado.

BRASIL

Bajo las monarquías de Pedro I y Pedro II que duraron 67 años, es decir, hasta 1889, el pueblo brasileño conoció una época de progreso que se tradujo en intervenciones activas de Brasil en la política interna de muchos países suramericanos. La iglesia y los terratenientes combatieron la monarquía ante la amenaza de perder sus pertenencias, la primera, y las tierras y los esclavos, los segundos. En 1887, se produjo un golpe de estado que puso fin a la monarquía. Durante más de un año, gobernó una autocracia militar que produjo la separación de la Iglesia y el Estado, y estableció el matrimonio civil.

Problemas fundamentales de la vida independiente

Durante el siglo XIX, los gobiernos de los países recién independizados se vieron influidos por las fuerzas militares, la sucesión dinástica en el gobierno, las técnicas de gobierno no delimitadas, los golpes de estado, el exilio de los ciudadanos más capaces, y el constante fracaso de las constituciones

En el momento de tomar las riendas de los nuevos estados americanos, el elemento criollo no estaba preparado para dirigir el país. Las guerras de independencia fueron encabezadas por hombres dedicados a la carrera militar, que dominaban las técnicas de mando pero que -apenas- poseían cualidades o principios de administración pública. Como consecuencia de sus victorias militares, controlaron las masas populares, y fueron convirtiéndose en caudillos del pueblo, como Simón Bolívar y José de San Martín. Hubo líderes buenos y malos, pertenecientes a todas las clases sociales, del pueblo o de la clase alta, pero todos con algo en común: su preocupación por la patria. La mayoría de las veces, empezaron luchando por causas nobles, aunque terminaran imponiendo su voluntad, por fuerza o por doctrina, para mantenerse en el poder.

El dictador, por lo general, llegaba al poder después de derrocar el régimen existente. Las dictaduras toman auge en América Latina en las postrimerías del siglo XIX.

La diferencia entre ambos líderes, el caudillo y el dictador, estriba en la forma en que llegan al poder: el caudillo recibía el apoyo de las masas del pueblo, era un líder natural, y tenía grandes sectores del pueblo incondicionalmente a sus órdenes. Por el contrario, el dictador era un líder que se apoyaba en las fuerzas militares para ejercer el control de la región. Su gobierno, tiránico y totalitario, menospreciaba o ignoraba el poder legislativo. Tanto uno como el otro promovieron inestabilidad política durante los años posteriores a la independencia.

La única excepción fue Brasil ya que, una vez logró su independencia de Portugal, llevó una vida pacífica libre de dictaduras durante todo el siglo XIX. Esta situación permitió al país iniciar una vida independiente más productiva que la de otras regiones. Como resultado, el desarrollo económico que alcanzó el país durante el siglo XIX fue más sólido.

BIBLIOGRAFIA

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Rodríguez, Angel. “América Latina: Tierra de Contrastes”. Ediciones Santillana, Pto. Rico. 1992.

Publicado: marzo 11, 2019 por Laura Gonzalez

Etiquetas: tema 44 geografía e historia