Tema 10 – La lengua como sistema.

La norma lingüística. Las variedades sociales y funcionales de la lengua.

(Tema completo siempre que hagas las lecturas y retengas parte de las mismas)

La lengua como sistema Niveles lingüísticos Lengua y habla. Competencia y actuación

Diacronía y sincronía La norma lingüística Variedades sociales y funcionales de la lengua

1. La lengua como sistema

A) El sistema de la lengua. Las relaciones de oposición :

• Saussure : lengua = sistema de signos; sistema, ya que estos signos se relacionan entre sí por oposición; p.ej.: /p/ frente a /b/. La unidad lingüística no tiene validez aisladamente.

• Relaciones sintagmáticas : entre los elementos del discurso.

• Relaciones asociativas : entre las unidades.

• Relaciones de oposición.

• Relaciones de identidad : cuando no hay oposición.

B) La lingüística estructural : (escuelas de Ginebra y Copenhague) :

En el plano sintagmático son importantes los conceptos de “distribución” (conjunto de conceptos en que una unidad puede aparecer) y de “conmutación” (reglas a las que se accede por este mecanismo).

Siguiendo con Saussure, éste señala que :

La lengua es un sistema, y para que una lengua funcione correctamente deben funcionar los sistemas de esa lengua (léxico, sintáctico, morfológico y fonético-fonológico).

Los sistemas pueden ser abiertos o cerrados:

• Léxico: abierto, porque pueden entrar palabras necesarias de otras lenguas.

• Sintáctico: generalmente cerrado porque la construcción sintáctica no cambia.

• Morfológico: cerrado, aunque en algunas zonas podría ser abierto.

• Fonético-fonológico: cerrado porque no podemos meter más sonidos de los que ya tenemos.

• • Dentro de los sistemas hay subsistemas que a su vez pueden ser abiertos o cerrados:

• Léxico: días de la semana, electrodomésticos…

• Sintáctico: oraciones simples…

• Morfológico:

• Fonético-fonológico: vocales…

2. Niveles lingüísticos

A) Fonético = articulaciónes “físicas” del lenguaje. B) Fonológico = sistemas fónicos de las lenguas.

C) Morfológico = estructuras internas de las palabras.

D) Sintáctico = orden de las palabras.

C) Léxico – semántico = palabras (semas), lexicografía (vocabulario, etc).

3. Lengua y habla. Competencia y actuación. (VER TAMBIÉN : LECTURA 1)

• Saussure : lengua / habla.

• Coseriu : sitema, norma, norma individual, hablar concreto.

• Chomsky : competencia.

4. Diacronía y sincronía. (VER TAMBIÉN : LECTURA 2)

(Diacronía : estudio de una lengua desde sus orígenes, sin centrarse en su actualidad, ya que de esto último se encarga la Sincronía).

5. La norma lingüística. (VER TAMBIÉN : LECTURA 3)

Conjunto de realizaciones obligatorias a nivel :

• fónico.

• morfológico.

• sintáctico-léxico.

6. Variedades sociales y funcionales de la lengua. (VER TAMBIÉN : LECTURA 3) A) Sociales :

• lengua común / lengua culta.

• lengua popular (frases cortas, léxico pobre, proverbios…).

• lengua vulgar = clases humildes, etc .

• lenguaje coloquial.

• jergas.

• dialectos. B) Funcionales :

• lengua literaria.

• lenguajes técnico – científicos .

• lengua administrativa.

• lenguaje comercial.

LECTURA 1 :

„A partir de F. de Saussure, el término lengua ha especializado su significación para oponerse a habla (parole). Lengua es el conjunto de signos, de naturaleza psíquica, a disposición de la colectividad, pero exterior al individio, „que por sí solo no puede ni crearla ni modificarla, no existe más que en virtud de una especie de contrato establecido entre los miembros de la comunidad. La lengua existe en la colectividad en la forma de una suma de acuñaciones depositadas en cada cerebro, más o menos como un diccionario cuyos ejemplares, idénticos, fueran repartidos entre los individuos. Es, pues, algo que está en cada uno de ellos, aunque común a todos y situado fuera de la voluntad de los depositarios.“. El individuo elige en la lengua los medios de expresión que necesita para comunicarse, les confiere naturaleza material, produciéndose así el habla. La lengua, según Saussure, es una estructura o sistema.

El habla es el término con que suele traducirse el francés parole, especializado por F. de Saussure (1916) para significar el acto invididual del ejercicio del lenguaje. Esta noción se opone a la de lengua; Saussure la delimita así: „El habla es un acto individual de voluntad y de inteligencia, en el cual conviene distinguir:

1. Las combinaciones por las que el sujeto hablante utiliza el código de la lengua con miras a expresar su pensamiento personal.

2. El mecanismo psicológico que le permite exteriorizar esas combinaciones. El habla es la suma de todo lo que las gentes dicen, y comprende:

a) combinaciones individuales, dependientes de la voluntad de los hablantes.

b) actos de fonación igualmente voluntarios, necesarios para ejecutar tales combinaciones.“ “

[Lázaro Carreter, F.: Diccionario de términos filológicos, S. 217 u. 259]

• „Langue: Habitualmente se tiende a no traducir la dicotomía de términos establecida por Saussure „langue“ „parole“; su definición la encontramos en las fuentes manuscritas del Curso: „la ‘langue’ es un conjunto de convenciones necesarias adoptadas por la sociedad (corps social) para permitir el uso de la facultad del lenguaje por parte de los individuos. Con ‘parole’ se indica el acto del individuo que lleva a cabo su facultad a través de esa convención social que es la ‘langue’.“ Se trata de la conocida o oposición entre habla individual y lengua social, Sprache y Rede que se encontraba ya en G. von Gabelentz, A. Marty, F. N. Finck y H. Paul.“ [Cardona, G. R., S. 164]

• „Lengua: El concepto de lengua podría definirse casi como axiomático, ya que para cada ser humano es intuitivo que exista (al menos) un sistema de elementos significativos que son usados para la comunicación mediante la voz u otros medios; es una concepción común el hecho de que el sistema históricamente determinado está estrechamente unido con la facultad humana que lo presupone y lo permite y con el pensamiento que lo estructura, cuando, en cambio, son tres dimensiones bien distintas. Dentro del ámbito del análisis lingüístico, es muy difícil dar una definición de los límites del sistema. Desde fuera, la lengua se nos presenta como el instrumento de comunicación del que hacen uso común los miembros de una cierta comunidad. La misma comunidad se comporta como si estas funciones estuvieran muy claras, desautorizando de una manera u otra a quien habla solo o a quien elude el carácter social del lenguaje, y considerando marginales o incluso no lenguas, las lenguas de los demás.

La distinción entre lengua y lenguaje ha sido subrayada por Saussure: „¿qué es la lengua? Para nosotros, no se puede confundir con el lenguaje; no es nada más que una determinada parte de éste aunque, ciertamente, sea esencial. La lengua es al mismo tiempo un producto social de la facultad del lenguaje y un conjunto de convenciones necesarias, adoptadas por el cuerpo social para consentir el ejercicio de esta facultad en los individuos. Considerado en su totalidad, el lenguaje es multiforme y heteróclito, a caballo entre bastantes campos, al mismo tiempo físico, fisiológico, psíquico; no se deja clasificar en ninguna teoría de los hemos humanos, porque no se sabe cómo entresacar su unidad. La lengua, por el contrario, es en sí misma una totalidad y un principio de clasificación. Desde el momento en que le asignamos el primer lugar entre los hechos del lenguaje, introducimos un orden natural en un conjunto que no se presta a otras clasificaciones“ (Saussure 1968: 25).

Si entendemos como lengua el sistema abstracto y convencional de signos que se encuentra en la conciencia del hablante hay que distinguir entre este sistema y el acto concreto del hablar, momentáneo e individual, sujeto a leyes, pero, asimismo, abierto a innovaciones y modificaciones; tal diferencia es expresada léxicamente en algunas lengua: en alem. die Sprache y die Rede, en ruso jazyk y rec, en inglés language y speeck, en francés de Saussure langue y parole; en italiano se podría usar il parlare, il discorso <meintras que en esp. se usa lengua y habla>. [a.a.O., S. 166]

• „En primer lugar distingue Saussure el lenguaje de la lengua: el lenguaje es una facultad común a todos los hombres, mientras que la lengua es un producto social de la facultad del lenguaje, un conjunto de conveniencias necesarias adoptadas por el cuerpo social, las asociaciones ratificadas por el consenso colectivo. Viene a ser una especie de decantación o de cristalización social. Frente a la lengua, el habla responde a un acto individual de voluntad y de inteligencia; es la concretización de la lengua, realizada por un individuo y en un momento dado.

La relación semiológica y lingüística motiva la interrelación que sintetizamos esquemáticamente:

Las tres relaciones verticales se basan en una inclusión-exclusión: de la misma manera que la lingüística es semiología, pero no toda la semiología es lingüística, de igual modo toda lengua es un código, pero no todo código es lengua; y el habla es un mensaje aunque no todo mensaje es habla.“

[Lamiquiz, Vidal: Lengua española. Método y estructuras lingüísticas. Barcelona, ²1989, S. 28-29]

• „La gramática de dependencias o de valencias es un modelo muy utilizado en el estructuralismo europeo actual y, sin embargo, muy difícilmente puede ser considerada como variante del estructuralismo, si bien muchos de los estructuralistas europeos actuales se inserten dentro de una concepción dependencial de las estructuras sintagmática. En efecto, si tomamos como principio estructural básico la distinción entre lengua y habla, y la utilización del principio de la oposición de las unidades lingüísticas, pronto podremos observar que tanto en la teoría valencial de L. Tesnière como en las nuevas teorías de dependencias, no se ve claro, desde mi punto de vista, si se formalizan unidades de lengua o unidades de habla (expresiones de textos concretos). Por otra parte, el principio de la oposición de las unidades lingüísticas en niveles diferenciados no aparece. Tampoco la determinación clara de los tipos de relaciones paradigmáticas y sintagmáticas que, como es sabido, al menos desde F. de Saussure, constituyen la base de lo que se ha denominado el estructuralismo europeo (predominantemente paradigmático) y el estructuralismo norteamericano (predominantemente sintagmático).

Por otra parte, desde nuestro punto de vista, no es convincente la argumentación de L. Tesnière sobre las docotomías lengua/habla saussureanas y érgon/enérgeia de W. von Humboldt. En efecto, el autor francés nos habla de «parole» como de actividad y de «langue» como resultado de esta actividad que aparece bajo una forma tangible e inmutable que se impone a una colectividad dada, identificando, además, la lengua y el habla con el érgon y la enérgeia humboldtianos.

E. Coseriu (1970) explica las dicotomías de F. de Saussure mediante el siguiente gráfico

cuya interpretación es la siguiente:

(1) la dicotomía lengua/habla es distinta de la dicotomía enégeia/érgon de W. von Humboldt, ya que enérgeia se refiere al sujeto hablante, tanto en su acción fenomenológica de hablar (lo material de lo individual subjetivo), como en lo formal subyacente a esta acción fenomenológica (lo formal subyacente a lo individual subjetivo), y el érgon se refiere tanto al producto interindividual como a la forma subyacente a este material (reglas y elementos gramaticales), y

(2) F. de Saussure, por el contrario, identifica el concepto de lengua con lo formal sistemático e interindividual y el habla, con lo material interindividual, lo material individual y lo formal individual.

En este sentido, habría que delimitar dos puntos fundamentales. Por una parte, F. de Saussure ha limitado lo lingüístico a un conjunto de elementos y, por tanto, la estructuración de la oración pertenecería al habla. Por otra parte, al identificar lo social con lo sistemático, ha obligado a los lingüistas posteriores a distinguir entre fenómenos normales interindividuales y no sistemáticos, y elementos y relaciones sistemáticos como tales.

De todas maneras, L. Tesnière nos dice que un stemma dependencial no es sino la representación visual de una noción abstracta, esto es, el esquema estructural de la frase. Sin embargo, nos quedamos sin saber exactamente si este esquema pertenece al sistema (lengua) o al habla, ya que, según L. Tesnière, expresa ambas cosas.“

[Báez San José, V.: Fundamentos críticos de la Gramática de Dependencias. Madrid: Síntesis, 1988, S. 11-13]

• „Hemos de dejar patente que los sistemas lingüísticos de las lenguas particulares no pueden como los sistemas algebraicos y lógicos, articularse en dos únicos niveles de análisis y formalización. En efecto, tal como aparece en la obra de L. Tesnière y también en los modelos generativos de la gramática generativa de Chomsky, podría inferirse que las lenguas históricas constan de unos elementos combinables y de unas reglas de combinación, de manera análoga a como una fórmula lógica o algebraica consta de unos elementos y una sintaxis combinatoria. Si esto fuera así, sólo tendría sentido una gramática que constara de elementos mínimos significativos y de combinaciones permisibles, indicadas estas combinaciones ya fuera por stemmas valenciales, ya por indicadores sintagmáticos. Desde este momento, la palabra y el grupo de palabras habrían perdido su carácter de nivel autónomo posible de análisis en las lenguas particulares. Sin embargo, es obvio que los elementos significativos en las lenguas particulares se oponen los unos a los otros como palabras, grupos de palabras, esquemas oracionales o expresiones textuales. Esta oposición puede ser de dos tipos:

(1) estática, si la diferencia significativa se da entre clases de elementos, fuera de todo contexto y situación.

(2) oposición dinámica, si tiene lugar sólo en el dinamismo lineal del discurso. […]

El modelo estándar de la gramática generativa habla de un mecanismo productor de estructuras y un mecanismo interpretativo, y la relación entre ambos es idéntica a la postulada por L. Tesnière: el mecanismo generativo produce estructuras desde arriba hacia abajo y el interpretativo cumple su cometido desde abajo hacia arriba.

Es interesante en este momento dejar bien sentado que L. Tesnière, de manera casi idéntica a la versión estándard de la gramática generativa, distingue entre el plano estructural, definido como aquel donde se elabora la expresión lingüística del pensamiento, y el plano semántico, definido como el dominio propio del pensamiento, abstracción hecha de toda expresión lingüística, sin ingerencia de la gramática que le es extrínseca, ámbito de la psicología y de la lógica. Todavía más, la sintaxis, según Tesnière, tiene que ver sólo con la forma de la expresión del pensamiento y no con el pensamiento mismo.

Varios son los puntos centrales que tendríamos que tratar necesariamente para demostrar la identidad parcial de la teoría tesneriana con los modelos generativo- transformacionales de Chomsky. En efecto, ambos autores han identificado pensamiento y semántica. Es más, L. Tesnière nos dice expresamente que el pensamiento (identificado con lo semántico) tiene que ver con la psicología, pero no con la sintaxis. La semántica interpretativa que Chomsky incorpora en su modelo estándard de la gramática generativa, postula explícitamente que los significados lingüísticos están determinados por las ciencias. Desde nuestro punto de vista, subyace aquí un error que viene arrastrando la lingüística, al menos desde L. Bloomfield. En efecto, si el significado es identificado con el conocimiento real y posible de los elementos y relaciones de las realidades interiores y exteriores al hombre, entonces no cabe duda de que la correspondencia entre significado y estructura sintáctica es extraordinariamente compleja e imposible en su totalidad. Ahora bien, si desde un punto de vista funcional, distinguimos entre significado y sentido, identificamos el significado (función de la forma) con la invariante semántica de cada unidad lingüística en su nivel, y definimos el sentido como la elaboración situational y textual que el hablante hace, de manera intencional, en el texto que construye a partir de

(1) sus unidades lingüísticas;

(2) la relación de éstas con la realidad extralingüística, lo cual implica, por parte del hablante y del oyente, cierto conocimiento del mundo.

(3) la intención, por parte del hablante, de poner en relación unas unidades lingüísticas con realidades extralingüísticas, relación que fija total o parcialmente, subjetiva u objetivamente, entonces tendremos que distinguir necesariamente entre un significado lingüístico, que representa una reducción y una estructuración intralingüística de lo pensable, y el sentido, entendido como la ampliación, reducción o especialización de estos significados lingüísticos generales. Así somos de la opinión de que toda lengua puede expresar cualquier pensamiento, pero esto no significa que toda lengua tenga que articular sus significados del mismo modo, y mucho menos aún que el significado no tenga nada que ver con los distintos niveles de análisis lingüístico.“ [a.a.O., S. 17-20]

• „Lenguaje

Lenguaje es la facultad humana que permite al hombre la expresión de sus pensamientos.

La facultad humana de comunicarse es independiente de una lengua u otra.

No sería, pues, correcto hablar de lenguaje español, lenguaje francés, etc.

Lengua

Esa facultad humana de comunicarse presenta manifestaciones diversas según los distintos grupos humanos que existen. Cada una de esas manifestaciones es una lengua. La lengua es el código que sirve para comunicarse dentro de cada comunidad humana. En la actualidad hay catalogadas más de 3.000 lenguas en el mundo.

Las lenguas más habladas son el chino, el inglés, el ruso y el español.

En España existen diversas lenguas. Las cuatro más usadas son : castellano catalán, gallego y vasco.

Desde este punto de vista, la diversidad de lenguas es un gran obstáculo a la comunicación entre los hombres. De ahí los diversos intentos por crear una lengua supranacional que ermita la comunicación entre todos.

El esperanto ha sido el intento más serio de lengua universal.

Dialecto

Los dialectos son las variantes o modalidades regionales de una lengua. Tales variantes no afectan a la unidad del sistema.

El andaluz o el canario sn dialectos del castellano.

El mismo castellano, catalán, francés, italiano, gallego, portugués, etc., son, a su vez, dialectos del latín.

El astur-leonés y el navarro-aragonés son también dialectos del latín, aunque de características especiales.

Habla

El habla es la utilización que cada uno de los hablantes hace de su lengua. Se trata, por tanto, de un acto concreto e individual.

Las lenguas, por el contrario (y los dialectos), son fenómenos sociales y generales, colectivos, propios de los grupos que los utilizan.

Cuando hay ciertas características comunes en un lugar concreto (pueblo, valle …), sin llegar a la categoría de dialecto, se las considera hablas locales.

Nota

Todas las razas humanas hablan, excepto los 40.000 indios querunguas del este de Bolivia, que nacen mudos y no llegan a hablar.

En el habla de cada uno influyen, como es lógico, factores sociales, culturales, geográficos, etc., lo que da lugar a los diversos niveles y registros de hablas.

Ciertos «tonillos» especiales; ciertas muletillas, algunas palabras …

Podemos, pues, decir, en síntesis, lo siguiente

♦ Lengua: modalidades nacionales

♦ Dialecto: modalidades regionales

♦ Habla: modalidades individuales

Desde otro punto de vista, lo podemos expresar así:

[Alonso Marcos, A.: Glosario de la terminología gramatical. Unificada por el Ministerio de Educación y Ciencia. Madrid: Magisterio Español, 1986, p. 25ss]

Competencia. Término que se ha difundido por influencia de las teorías de Chomsky para indicar el conjunto de conocimientos que el hablante, de manera más o menos consciente, posee sobre la propia lengua; en términos de Saussure se trataría de la „langue“.“ [Cardona, G. R., S. 53]

• „Al ser la lengua, según N. Chomsky, un conjunto potencialmente infinito de oraciones, su producción sólo será posible si se admite un sistema finito de reglas recursivas con capacidad potencial infinita para generar oraciones gramaticales. La lingüística generativa considera como tarea fundamental la descripción de este sistema de reglas, colocando como base de su teoría un hablante-oyente ideal. Esto presupone la existencia ideal de un ser humano que domine perfectamente el sistema de reglas de su lengua (competencia lingüística) y lo utilice libre de faltas en su comportamiento verbal (performance). […] Competencia es el conocimiento que de su lengua tiene el oyente- hablante ideal y comportamiento verbal (performance) es el uso actual de la lengua en situaciones concretas; por lo tanto, este último es sólo reflejo directo de la competencia, pero de un modo ideal, ya que en la realidad existen desviaciones de todo tipo. La teoría que establece la competencia como conjunto de reglas es, según Chomsky, mentalista, ya que busca descubrir una realidad mental subyacente al comportamiento actual.“

[Báez San José, Valerio: Introducción crítica a la gramática generativa. Barcelona: Planeta, 1975, S. 15-17]

• „Implicaciones psicológicas de la dicotomía chomskyana: J. Lyons, entre otros, ha llamado la atención sobre las implicaciones psicológicas de la gramática generativa. Mientras Chomsky, en las primeras versiones de su teoría, se movía aún dentro de la lingüística autónoma que partía de L. Bloomfield, en sus obras posteriores ha introducido, de manera automática, a la lingüística como una rama de la psicología cognitiva, afirmando que la gramática (descripción de competencia) es sólo el estudio de una de las características de la menta humana, su predisposición a poseer un lenguaje y el hecho de poseerlo.

La gramática chomskyana es sólo interpretable como un modelo psicológico de cómo el hablante-oyente ideal construye y entiende sus expresiones, un modelo desde la competencia hacia el uso de la misma, que es la realización de la anterior. Esta gramática presentada por Chomsky sólo es parcial, desde el momento en que un modelo psicológico total tendría que tener en cuenta factores deliberadamente ignorados por el lingüísta en la descripción de la gramática, como son: errores, distorsiones y cambios de construcción, limitaciones de la memoria humana, la atención prestada, el factor tiempo para las señales neurales, interferencia de factores psicológicos y fisiológicos, etc.. La religación entre psicología y lingüística en la obra de N. Chomsky se podría establecer diciendo que la lingüística, o mejor, el conocimiento de la competencia lingüística, es una parte de la psicología cognitiva. N. Chomsky y G. A. Miller demuestran que la gramática de estados finitos es incapaz de generar todas las oraciones del inglés y todas las oraciones de los lenguajes en general, ya que el principio operativo de éstas, derivación de izquierda a derecha, es contrario a un gramática definidora de todas las oraciones de que pueda dar cuenta la competencia del hablante. Con la exclusión de la gramática de estados finitos rechazan multitud de obras psicolingüísticas basadas en teorías que aceptan que la probabilidad de aparición de una palabra dada viene determinada por las palabras seleccionadas en las posiciones precedentes.“ [a.a.O., S. 18- 19]

„La crítica de Chomsky y los transformacionalistas a la dicotomía sausuriana «lengua- habla»

Los principales puntos en que se basa la crítica podríamos resumirlos en los siguientes apartados:

(1) la lengua, objeto del estudio psicológico y lingüístico de Saussure, es un sistema gramático-semántico representado en el cerebro del sujeto hablante;

(2) el habla es un conjunto de elementos acústicos efectivos producidos por los órganos bucales, y

(3) la lengua representa el objeto de estudio psicológico y lingüístico, pero a este objeto sólo se llega mediante el habla.

La diferencia entre el concepto de lengua, en sentido saussuriano, y el de competencia estriba en que esta última es la caracterización de un proceso generativo, basado sobre reglas recursivas, meintras que la lengua, en F. de Saussure, es una nomenclatura de signos, con sus propiedades gramaticales. La consecuencia de esto es la incapacidad de F. de Saussure para ocuparse de la estructura de la oración, ya que la formación de esta la trataba Saussure como un problema de habla, esto es, más como un problema de creación libre y voluntaria, que como una cuestión de reglas sistemáticas. En Aspects (1965), la lengua saussuriana es considerada como un inventario sistemático de unidades y se aboga por la vuelta a la «intelección humboldtiana» de la competencia como un proceso generativo.“ [a.a.O., S. 19-20]

„Crítica de los conceptos competencia y comportamiento verbal en la gramática generativa:

Según Rudolph P. Botha, Chomsky no ha distinguido claramente la intuición del hablante nativo y la competencia lingüística. Esta última, conocimiento tácito, innato e intrínseco del hablante sobre su propia lengua, es un concepto teórico que encubre una idealización de los procesos mentales subyacentes al comportamiento lingüístico, mientras que intuición lingüística es un concepto no técnico de la gramática transformacional, que no contiene ninguna idealización, ni se refiere directamente a «una realidad mental subyacente». Hace mención sólo a los juicios de gramaticalidad o ambigüedad del hablante sobre su propia lengua.

Hans Glinz distingue entre dos clases de competencia existentes en el hablante: receptiva y productiva. La primera se definiría como la capacidad de comprender lo expresado, y la segunda, como facultad de expresarse lingüísticamente. Esta distinción, que apenas es tenida en cuenta por Chomsky, parece ser muy importante para la investigación empírica.

E. Coseriu afirma que la competencia es interpretada en la gramática generativa como una capacidad de producir y entender oraciones partiendo de un conjunto finito de reglas. Coseriu se pregunta: ¿Puede reducirse la competencia lingüística a la producción de oraciones? El concepto competencia es algo más que la posibilidad de producir oraciones. Competencia debe ser, al mismo tiempo, intuición de las diferencias oposicionales (y no sólo intuición de las estructuras − ¿cómo se hacen oraciones? −), intuición de las transformaciones y, sobre todo, intuición de la función de las estructuras oracionales y de sus transformaciones. Los generativistas aseguran que la competencia es independiente de la situación del hablante. Esta delimitación es problemática, pues existen, según Coseriu, una competencia en relación con las situaciones y una competencia no interpretable como puro uso actual lingüístico (por ejemplo, el estilo de la lengua). Estas dos caras de la competencia las delimitadaba la antigua filología con su distinción entre gramática y retórica. […]

El generativismo no tiene en cuenta los distintos planos abstractos (ideolecto, sociolecto, dialecto, lengua) postulados por Hans Glinz; hace isomorfa la competencia y la descripción de la misma (H. H. Lieb); se centra en la hipótesis del conocimiento intuitivo del hablante como última prueba de gramaticalidad (E. M. Uhlenbeck); y, por último, sólo explica el proceso deductivo en la producción de las expresiones, sin establecer oposiciones internas (E. Coseriu).

Ha de reconocerse, no obstante, que Chomsky ha tenido el mérito de centrar el estudio de la lengua en el proceso generativo de su producción, superando así las corrientes lingüísticas americanas, atentas sólo al estudio de un corpus, al que consideraban, acríticamente, como última prueba de gramaticalidad.“ [a.a.O., S. 25-33]

„Competencia

La Terminología [del Ministerio de Educación y Ciencia] defina la competencia como el conocimiento que de su propio sistema lingüístico posee el hablante.

Mi amigo me espera a las seis de la tarde. Estos libros es muy interesante.

El paquete han visitado siempre pasado mañana.

Si oímos estas frases, nos damos cuenta inmediatamente de que sólo la primera es correcta, porque, a ese nivel, todos somos competentes lingüísticamente y comprendemos que las frases segunda y tercera son claramente incorrectas.“ [Alonso Marcos, A.: Glosario de la terminología gramatical. Unificada por el Ministerio de Educación y Ciencia. Madrid: Magisterio Español, 1986, p. 35]

“La distinción entre cornpetencia y actuación. La distinción entre competencia y actuación, que puede servir de base hoy a la delimitación entre significado y conocimiento general, como antes la de lengua y habla, ha experimentado críticas y alteraciones precisamente en el terreno en el que nació. En 1976, se celebró en el Instituto Técnico de Massachusetts un coloquio sobre enfoques nuevos de modelos del lenguaje realistas (cf. Halle, Bresnan y Miller 1978). El realismo comprendía no sólo el requisito de la “realidad psicológica” de los conceptos lingüísticos, es decir, en términos de Levelt (1974, vol. 3), su capacidad de explicar el comportamiento lingüístico (juicios intuitivos de los hablantes, procesos de comprensión y de retención de oraciones, etc.), sino también el de la realización, como observa Bresnan (1978, p. 3): además de psicológicamente real, la gramática debe poner en relación (como términos de funciones) las diferentes unidades y reglas gramaticales con las diferentes unidades de información y operaciones de procesamiento que actúan en el cerebro humano. Esta línea de análisis ha llevado a definir las gramáticas como teorías de las representaciones mentales del lenguaje; estas gramáticas mantienen la hipótesis de la competencia, permitiendo, según Bresnan y Kaplan (1982, p. xx), la unificación de las investigaciones lingüísticas y psicolingüísticas, de modo que sean la base de un modelo psicolingüístico del procesamiento sintáctico tal que sea posible de ser puesto en práctica computacionalmente (por ejemplo, Wanner y Maratsos 1978).

El lenguaje es, según este punto de vista, un cierto tipo de representación del conocimiento; la distinción entre competencia y actuación se mantiene, pero incluyendo en la competencia concebida como representación mental del lenguaje los procedimientos de elaboración y tratamiento de los conocimientos que anteriormente estaban relegados a la actuación.”

LECTURA 2 :

„Diacrónico: Relativo al eje de las sucesiones en el tiempo. El concepto de sucesión en el tiempo de los hechos lingüísticos es señalado por Georg von Gabelentz, que usa el término aufeinanderfolgend; Saussure retoma el concepto traduciéndolo con diachronique e introduce el concepto de diacronía, que es la dimensión temporal de la lengua. ≠ sincrónico.“

[Cardona, G. R., S. 80]

„Tanto el sentido predicativo como el sentido perifrástico de un verbo son meras variantes del uso de su valor fundamental. El planteamiento historicista decimonónico que acabamos de comentar llega incluso a suponer que las variantes intermedias son fases de transición en que todavía la lengua no ha llegado a su estado ideal. Se ignora así que, en todas las etapas de su existencia, el idioma presenta una situación perfecta.“

[Morera, Marcial: Diccionario crítico de las perífrasis verbales del español. Pt°. del Rosario, 1991, S. 44]

„Diacronía

Sobre diacronía lingüística se expresaba Dámaso Alonso, al comentar a Saussure:

«Saussure llamaba a los neologismos fonéticos cambios y a los analógicos creaciones; pero unos y otros son hechos de diacronía, y los analógicos, ya tal como Saussure los comprendía, destruyen su principio propuesto: sin posible escape, las creaciones analógicas son a la vez sincronía y diacronía […] La etimología popular (opuesta a la etimología fonética), los calcos lingüísticos, la evitación de homonimias, las reacciones fonéticas, las regresiones, etc., … tanto en la finalidad como en la operación de cumplimiento cuentan con el sistema en cuyo seno se realizan. Contra el principio de Sussure, la diacronía se genera en la sincronía».

Y García de Diego ha manifestado: «Enalteciendo [la] supuesta quietud del lenguaje, en las obras lingüísticas modernas se ha puesto de moda la distinción entre lengua sincrónica y diacrónica. Entre los más opuestos juicios sobre esta teoría se han planteado cuestiones anexax tan extrañas como estas: si es mejor el estudio sincrónico, en quietud, de un idioma que el diacrónico; si es mejor estudiar la gramática de la lengua actual o estudiarla en sus vicisitudes anteriores. Cestión planteada en términos impropios, porque mejor para un acontecimiento somero y práctico es tener una idea clara de la lengua actual que una noción confusa de la evolución anterior; pero nadie duda que lo mejor es saber la lengua actual y los pasos pasados que la han conducido a su actual situación. Lo mejor, sin duda alguna, es conocer no uno, sino muchos sincronismos, que suman una diacronía; como en una foto es mejor conocer una película, que puede detenerse y estudiarse en cada toma, que una sola toma estática, que nada nos dice de las tomas anteriores. Saussure dice que en una jugada de ajedrez lo que interesa es aquella jugada y no las pasadas, pero nosotros creemos que en el ajedrez, y en la fotografía, y en la lengua, la gran ciencia no es la visión de una jugada, sino la visión correlativa de las jugadas enlazadas con la presente».”

[Abad, Francisco: Diccionario de lingüística de la escuela española. Madrid: Gredos, 1986, S. 92-93]

LECTURA 3 :

Variedades del idioma. La norma lingüística

La lengua y sus variedades

El español presenta variedades (dialectos) debidas a razones de su evolución histórica (andaluz, extremeño, canario, español de América, etc.). Pero hay también variedades que se deben a:

• causas socioeconómicas, y a

• diversidad de los empleos que se hacen del idioma.

Ello no pone en peligro la unidad de la lengua española, porque cuantos la hablamos, aunque no sea de una manera uniforme, poseemos el mismo ideal de lengua, esto es, estamos de acuerdo en que tales o cuales escritores o hablantes emplean bien (o mal) el idioma común, con independencia de que usen variantes legítimas propias de su lugar de origen.

Diversificación del español por causas sociales

Razones fundamentalmente económicas determinan que unas personas tengan acceso a la cultura y otras no. Distinguimos, por eso, el español culto del vulgar.

La variedad culta del idioma (que puede presentar formas propias en algunos territorios) es la que emplean, hablando o escribiendo, sin hacer para ello esfuerzo especial ni ostentación, las personas que han recibido una buena instrucción. La cual no puede identificarse con la pedantería. La variedad vulgar corresponde a quienes han sido insuficientemente instruidos, y se manifiesta con pronunciaciones, palabras y deficiencias sintácticas peculiares.

Llamamos lengua familiar a la que, cualquiera que sea nuestra cultura, empleamos en el ambiente distendido de la familia o entre amigos.

Existen también las jergas de ciudad, con peculiaridades que no comparte, en general, el habla de los pueblos, aunque la radio y la televisión borran cada vez más las diferencias. Palabras actuales como currar (‘trabajar’), pela (‘peseta’), talego (‘mil pesetas’), etc., han tenido un origen ciudadano. Gran uso, que va en parte decreciendo, tuvieron los gitanismos, sobre todo en el habla madrileña: gachó, gachí, pinrel (‘pie’), camelo, canguelo, cañí (‘canelo’), chipén, lacha (‘vergüenza’), etcétera.

En general, toda comunidad o grupo social tiende a diferenciarse con rasgos idiomáticos propios. Así ocurre entre los que practican un determinado oficio o comparten una misma afición, o necesitan comunicarse entre sí sin ser entendidos por otras personas.

Al deseo de diferenciarse y de afirmarse frente a otros grupos sociales obedecen las jergas juveniles, como el cheli; y al de dejarse entender sólo por iniciados, las jergas de las cárceles o del mundo de la droga (caballo, ácido, camello, chocolate, etc.). Pero también la jerga de ciertas actividades (economistas, médicos, políticos, deportistas,

etc.) parece responder, a veces, al deseo de que no la entiendan los profanos.

El vulgarismo

En todas las lenguas existen maneras de pronunciar palabras y giros sintácticos que son

considerados vulgares frente a otros usos considerados «normales». El vulgarismo no es por sí solo síntoma de incultura. Las personas cultas emplean muchas veces vulgarismos cuando hablan descuidada y familiarmente.

El vulgarismo que revela falta de cultura (¡tantas veces involuntaria!) es el de aquellos que no saben expresarse de otro modo. Y que, por tanto, son víctimas de una situación injusta, por cuanto ello limita sus posibilidades en la vida social.

Algunos vulgarismos

Entre los vulgarismos más corrientes, señalaremos éstos:

• Vacilación en las vocales no acentuadas: carnecería (por carnicería); hespital

(por hospital), ancía (por encía), etc.

• Alteraciones en los diptongos: pacencia (por paciencia); ventiuno (por veintiuno), custión (por cuestión), etc.

• Formación de diptongos que no lo son; así en baúl, las dos vocales en pronunciación correcta van en hiato (ba-úl); pero, en pronunciación vulgar, se agrupan en diptongo: bául, máiz, maes-tro. A veces, las vocales e, o llegan a hacerse i, u: maistro, pior, Juaquín, rial, etc.

• Desarrollo de g o b ante diptongos que empiezan por u: güele, cacagüete, güevo, etc.

• Distorsiones morfológicas, sobre todo en el verbo: hiciendo (por haciendo), haiga (por haya); ayer lavemos la ropa (por lavamos); andé (por anduve), vinistes (por viniste); sentaros (por sentaos), etc.

• Últimamente se está extendiendo un grave vulgarismo: el de emplear superfluamente la preposición de tras verbos como decir, ordenar, pensar…: Yo opino de que no debe hacerse…

Vulgarismos en la articulación del fonema «d»

Es frecuentísima la pérdida de -d- intervocálica: comío (comido), crúo (crudo), espantá (espantada), to (todo), na (nada).

Es también corriente su pérdida en las palabras acabadas en -ado: mercao, mirao, recao, etc. Sin embargo, la articulación plena de -d- en tal posición resulta pedante; por ello, es aconsejable pronunciarla breve y suavemente.

En posición final, resulta vulgar su omisión (Madrí, realidá), que se observa en muchos lugares, y, más aún, su pronunciación como -z en final de palabra (Madriz, realidaz) o de sílaba (azmirar, azquirir).

El seseo

La c (z), en grandes extensiones del español, ha llegado a ser pronunciada como s, por evolución interna del idioma: plasa (plaza), venser (vencer). Es el fenómeno denominado seseo, tal como se produce en Andalucía, Canarias e Hispanoamérica. No es un vulgarismo, sino un fenómeno histórico surgido en nuestro idioma. Y hoy los seseantes superan en muchos millones a los que no sesean: constituyen la mayoría en el mundo hispanohablante.

El ceceo

Es fenómeno inverso al seseo. Se produce cuando la s se pronuncia como c (z): meza (mesa), zeñor (señor). Se trata de un fenómeno meridional, que las gentes instruidas procuran evitar.

El yeísmo

Consiste en pronunciar la ll como y: yave, gayina. Afecta a extensas zonas de España (Murcia, Extremadura, Andalucía, Canarias, provincias de Castilla -Madrid incluida-, de León de la Mancha, y a gran parte de Hispanoamérica). No es propiamente un vulgarismo, porque lo practican indistintamente las personas cultas y las poco instruidas. Pero impide útiles distinciones, como calló y cayó, valla y vaya, etc.

Diversificaciones del español según sus empleos. Lengua oral y escrita

Los usos que hacemos del idioma le imponen también modalidades variadas. Las más diferenciadas son las que corresponden al uso oral y al uso escrito.

En efecto, no escribimos igual que hablamos: resulta más difícil expresarse con el bolígrafo. Escribir implica expresarse en ausencia del interlocutor, y ello obliga a:

• imponer un orden de las ideas para que no sufra la comprensión;

• decirlo todo explícitamente, sin ayudarse de gestos, ni de los matices que proporciona la entonación;

• emplear el idioma con rigor, sin que sean aceps los usos descuidados, impropiedades de léxico, imperfección de la sintaxis, etc., tan fecuentes cuando se habla. Añádanse las dificultades suplementarias de la puntuación, acentuación y corrección ortográfica. La diversidad entre las lenguas oral y escrita es tan grande que, en rigor, aprender bien un idioma consiste en aprender dos lenguas, con un fondo común, pero con sensibles diferencias.

Variedades debidas a la materia o tema. Lenguajes específicos

Tanto dentro de la lengua oral como de la escrita, cabe hacer múltiples usos, según los temas de que se trate y el destino que se da a lo que se dice o escribe: no es igual el idioma de un discurso político que el del anuncio de un detergente; el tono de una novela no es el mismo que el de un telegrama.

Las variedades más importantes impuestas por la materia o tema son los lenguajes específicos de las distintas profesiones, técnicas, ciencias y artes, los cuales, sometiéndose a la gramática normal del idioma, cuentan, sin embargo, con muchas palabras propias de aquella actividad, llamadas tecnicismos. Son los vocablos característicos de juristas, médicos, albañiles, toreros, deportistas, gramáticos, botánicos, fontaneros, pintores, químicos, etc.

Una gran parte de los tecnicismos es de origen griego y latino (acetato, clorofila, hemofilia, coágulo, etc.). Hoy abundan los procedentes del inglés: radar, dumping, flash, pressing, etc.

El idioma y los medios de comunicación social

Los medios de comunicación social (o, como en inglés se llaman mass media) poseen una capital importancia para el idioma.

Destaquemos su función positiva: la de contribuir a la difusión de un idioma culto entre todas las capas de población. Antes del auge de la radio y de la televisión, muchísimos millones de hispanohablantes carecían de ocasiones para entrar en contacto con los usos más elaborados de su idioma. Unida su acción a la de una escolarización eficaz, tales medios pueden contribuir a que los países hispánicos eleven su nivel expresivo y conserven su unidad idiomática.

Ocurre, sin embargo, que, muchas veces, se convierten en vehículos de vulgarismos (para halagar a los oyentes), de errores (por ignorancia) o de extranjerismos innecesarios (por moda), que contarrestan la función positiva que están llamados a ejercer y que, en muchos casos, ejercen.

A la comunidad hispánica le importa grandemente, con vistas a un futuro cultural y económico que puede ser muy importante, mantener la unidad del idioma (ya que la uniformidad no es ni posible ni deseable). Y a ello deben contribuir los medios de difusión y el sistema docente. También, como es natural, nosotros, los hablantes, con nuestro deseo de conocer cada vez mejor nuestra lengua.

Norma y corrección lingüística

La norma lingüística es el conjunto de usos que la comunidad hispanohablante se ha ido dando a sí misma, a lo largo de los siglos, estimándolos preferibles a otros que también eran posibles.

Así, lo «regular» sería decir andé (como amé) y jugo (como sufro); pero nuestros antepasados prefirieron anduve y juego (por motivos que ahora no interesan), y éstas son las formas que quedaron incorporadas a la norma de la lengua española. De igual modo, decimos actriz (y no actora), y undécimo (y no decimoprimero).

El conocimiento y la sujección a la norma (fonética, morfológica, léxica y sintáctica), tanto si es única como si posee variantes admitidas por las personas instruidas de un determinado territorio, es lo que proporciona al idioma su corrección. El ignorarla o no obedecerla produce la incorrección idiomática, y es causa de muchos vulgarismos.

Nuestra época es rebelde a las normas, lingüísticas o no. Y hay quienes desdeñan la corrección del idioma, como imposición intolerable y hasta como atentado contra la libertad individual.

No es razonable tal actitud, rechazada por las ideologías más avanzadas, que postulan el derecho de toda persona a participar, en la mayor medida posible, del tesoro expresivo acumulado por siglos de actividad idiomática. Nuestra presencia en la actividad social (científica, artística, política, profesional, etc.) será tanto más importante cuanto mayores sean nuestras posibilidades de comprender y de hacernos entender.

La participación en la cultura idiomática es uno de los derechos humanos fundamentales. El estudio del español, para hablarlo y escribirlo conforme a la norma, constituye el quehacer principal que tiene ante sí un estudiante.

(Fuentes : “CEN” & AAVV & DEFLOR.)

Publicado: abril 3, 2015 por Santiago

Etiquetas: tema 10 lengua castellana y literatura