Tema 23 – El texto como unidad comunicativa, su adecuación al contexto, el discurso.

ÍNDICE :

1. El texto como unidad comunicativa.

2. Situación y contexto como marco textual.

3. El discurso

1. El texto como unidad comunicativa

Tradicionalmente, en el campo de la Lingüística se consideraba que la oración era la mayor unidad de estudio en una lengua. Con la llegada de la Lingüística del texto, movimiento de superación de la Gramática generativa chomskiana, el texto pasó a ser considerado una unidad de investigación superior a la frase u oración, una unidad sin extensión prefijada, la verdadera realidad, que se caracteriza, ante todo, por desempeñar una función básicamente comunicativa. El texto puede definirse, pues, como una unidad total de comunicación, independientemente de que se presente de forma oral o escrita, y cualesquiera que sean sus dimensiones. Y es que su delimitación depende en exclusiva de la intención comunicativa del hablante, siempre acotada, eso sí, por la

coherencia textual. De este modo, una sola oración (Se vende una casa; Prohibido fumar) puede constituir por sí misma un texto, pues posee un significado total, en la misma medida que una obra teatral, una novela, un discurso político o una conversación telefónica, en las que los interlocutores se alternan en los papeles de emisor y de receptor.

El texto es, además, una unidad de carácter social, debido a su naturaleza de unidad lingüistica comunicativa fundamental, producto de la actividad verbal humana, que posee ciertas características que lo definen : cierre semántico y comunicativo, coherencia profunda y superficial y estructuración según las reglas textuales y sistemáticas de la lengua.

De hecho, cuando iniciamos un proceso de intercambio de mensajes, es decir, cuando nos comunicamos con alguien, no lo hacemos a través de una sucesión de frases inconexas, sino que procuramos que estas frases giren en tomo a un tema especifico, que es en ese momento el objeto de interés entre los comunicantes. Por otra parte, esas oraciones forman un conjunto inseparable, interrelacionado entre sí, gracias a la coherencia, una propiedad fundamental inherente a todo texto que hace que éste pueda ser percibido como una unidad comunicativa, y no como un mero intercambio de significados inconexos.

Además, por un lado, todo texto tiene una unidad estructural, porque contiene medios que aseguran la solidez del conjunto; por otro, tiene una unidad de significado, porque habla de las mismas cosas o de cosas que se relacionan entre sí. Si llamamos a la primera propiedad cohesión y a la segunda coherencia, podemos decir que el texto es un enunciado que cuenta al menos con estas dos propiedades.

Así pues, como unidad superior de comunicación, el texto reúne tres características :

– Se produce en una situación que viene definida por un entorno físico y concreto y unas determinadas relaciones sociales entre el emisor y el receptor al que el texto se destina.

– Obedece a una intención precisa por paarte del emisor : ofrecer información, convencer, mover a la acción…

– Provoca determinados efectos en el recceptor : modifica sus creencias, aumenta su información, impulsa la realización de acciones…

Además, el texto es también una unidad lingüistica, puesto que en general los enunciados que lo componen solamente adquieren significación plena en relación con los demás enunciados de ese texto. En efecto, y como veremos más adelante, a lo largo del texto se va creando un contexto verbal, formado generalmente por lo dicho hasta ese momento, imprescindible para comprender muchos enunciados.

Para terminar, y a modo de resumen, podemos condensar lo dicho hasta ahora en las siguientes propiedades del texto :

1. El texto es un mensaje que se presenta como completo, y ello a pesar de que pueda ser ampliado.

2. El texto es un universo lingüístico cerrado en el sentido de que todos y cada uno de los enunciados que lo componen adquieren significación en el propio contexto y no dependen, por tanto, de otros enunciados ausentes de él.

3. El texto tiene unidad temática, de modo que sus diferentes enunciados están al servicio del tema común. Esta unidad temática dota de coherencia al texto.

4. El texto muestra una cohesión interna derivada de la interrelación entre los enunciados que lo componen. Esta interrelación o interdependencia hace que cada enunciado de un texto se perciba como parte de un todo único.

2. Situación y contexto como marco textual

Como hemos visto, todo texto, desde Guerra y paz hasta un cartel publicitario, constituye un mensaje, debido a su carácter eminentemente comunicativo. Uno de los factores capitales para que un mensaje pueda comunicar es que se

emita en una situación adecuada, que, a su vez, puede decidir el significado del texto en cuestión.

Así, un mensaje como “Está acabando” puede constituir un texto total, pero su significado puede ser múltiple dependiendo de !a situación en la que se produzca :

– cuando entramos tarde a una sesión de cine, a una conferencia, etc.

– en presencia de un enfermo o de un herrido.

– cuando esperamos impacientes que alguiien deje de hacer algo (hablar por teléfono, escribir una carta… ) para que nos reciba.

– cuando en un taller preguntamos al enccargado si tardará mucho el mecánico en entregamos el automóvil, etc.

La situación es, pues, el conjunto de circunstancias físicas (no lingüísticas) en el que se desarrolla un texto, y que nos permite establecer una comunicación inequívoca con la persona ( personas) a la/s que nuestro mensaje va dirigido. De este modo, una ley es un texto que precisa como situación el Boletín Oficial donde se imprime, porque de otra forma carece de todo valor. La lección que explica el profesor es un texto que necesita como situación para hacerla significativa un aula, y unos alumnos que cursen aquella disciplina. Una novela precisa una situación de lectura, esto es, un lector que busca entretenimiento o placer literario, y que es capaz de experimentarlo, etc.

El texto, además, para ser plenamente representativo como unidad de comunicación, ha de adaptarse a un determinado contexto lingüístico, que en muchas ocasiones decide su significación. Asi, en “…iba con una banda en el pecho”, el contexto – las palabras que rodean a “banda&” – es diferente al de la oración : “La banda tocó un pasodoble “, y es que cada uno de ellos es el que otorga a la misma palabra un sentido inequívoco.

Dentro de la Lingüística textual el contexto es el contorno lingüístico que rodea a cualquier fragmento del texto – una o varias oraciones, un párrafo, etc. – y que decide su significación para contribuir a la significación total del texto.

El contexto se configura, entonces, como un elemento imprescindible en el acto comunicativo, que viene dado por los mensajes anteriores y posteriores a él, ya sean de la misma o de diferente naturaleza. Por ejemplo, en el texto “Es el rey “, la significación del mismo será una si existe un mensaje posterior consistente en un guiño o, simplemente, si se añade “baila como nadie “, refiriéndose a Nacho Duato.

Asímismo, el espacio, el tiempo y las circunstancias socioculturales en las que se produce la comunicación forman parte del contexto, aunque el contexto no sea estrictamente lingüístico.

Es este contexto el que condiciona las relaciones entre todos los elementos del acto comunicativo y el que determina el referente del mensaje, es decir, aquello a lo que el texto remite; conocer el contexto y la situación en la que se manifiesta el referente es una condición imprescindible para interpretarlo correctamente.

En resumen, podemos afirmar que las lenguas son, por encima de todo, contextuales, pues pueden utilizarse a nivel productivo y receptivo en contextos específicos, fuera de los cuales sus enunciados pierden todo sentido.

El rugido de un león, por ejemplo, tiene significados y funciones distintas según el contexto extemo en el que se emite, mientras la danza de las abejas no parece que dependa del contexto de la misma manera. Pero, si entre los códigos animales se pueden encontrar equivalentes de contextualidad, las lenguas verbales son contextuales de manera mucho más relevante.

No nos referimos sólo al hecho evidente de que ciertas palabras o expresiones toman un sentido concreto solamente en referencia al contexto en el que se sitúan, sino a dos fenómenos más sutiles :

a) una parte relevante de enunciados tiene sentido únicamente en el momento en que está inmersa en un conjunto solidario de otros enunciados : “yo no “, por ejemplo, se justifica gramaticalmente como respuesta a una pregunta del tipo “Yo voy al cine, ¿y tú? “, de Ía misma manera que un enunciado del tipo “Y yo una tónica” se aplica únicamente como especificación a un enunciado anterior como “Yo tomo un café”. Dicho de otra manera, el funcionamiento de un alto número de enunciados depende del contexto lingüístico al que pertenecen.

b) Una parte considerable de enunciados se explica solamente en cuanto que hacen referencia a un cuadro objetivo extremo, a una situación no lingüistica : un enunciado como “Dame eso” encuentra un sentido si se inserta en una situación de enunciación en la que haya objetos a los que “eso” se pueda referir, esto significa que los enunciados están en relación con el mundo externo de dos maneras distintas : (I) porque lo designan; (II) porque lo evocan como marco necesario para adjudicar un sentido al enunciado en sí.

3. El discurso

En muchas ocasiones, los límites que separan el concepto de “texto” del de “discurso” no son lo suficientemente claros. Si hacemos un estudio de las distintas teorías lingüisticas que se han ocupado de la definición de ambos conceptos, observamos que la principal diferenciación se establece entre texto escrito y discurso oral, lo que otorga a éste la cualidad de ser interactivo, frente al monólogo no interactivo del primero. El discurso, además, implica longitud, mientras que un texto puede ser muy corto, tanto como una palabra (¡Silencio!) o una frase (Prohibido fumar).

Para Van Dijk, el texto es un constructo teórico y abstracto que se actualiza en el discurso. Es decir, que el texto es al discurso lo que la frase a la oración.

El discurso puede definirse como la emisión por parte de un hablante concreto en una situación comunicativa concreta de un mensaje oral determinado. El discurso, además de ser un acto de palabra, es considerado como una unidad formal y comunicativa dentro del sistema de la lengua.

Para comprender las características del discurso es necesario explicar las diferencias que se han establecido entre lengua y habla, ya que a través de ésta se emite el discurso. Saussure concebía la lengua como un sistema de signos de carácter abstracto y social, mientras que el habla sería el hecho particular y concreto, el uso individual del sistema abstracto de la lengua por parte de los hablantes. Según Coseriu, el habla debe ser la base de las investigaciones lingüísticas, al tratarse de un acto de concreción en el cual se emite el discurso, elemento principal de la comunicación entre emisor y destinatario (recordemos que el emisor es el hablante que produce intencionadamente una expresión lingüística dirigida hacia un destinatario concreto).

Dentro de este entramado comunicativo, el enunciado sería la concreción de la oración, aquella unidad del discurso emitida por un emisor concreto, un segmento del mensaje oral total cuyos límites están fijados por la dinámica del discurso. Por ello, está extendida la opinión de que la comunicación verbal se desarrolla mediante un intercambio constante de enunciados, en un diálogo permanente y significativo que logra su mayor valor comunicativo desde el punto de vista global del discurso (no olvidemos que el enunciado es una segmentación del discurso).

Durante la emisión oral del texto como discurso, la comunicación se ve afectada no sólo por lo que se dice, sino también por cómo se dice, por la intención del emisor y del destinatario, por el conocimiento sobre su interlocutor o la distancia social que los une o los separa. Es por esto por lo que se le otorga una importancia capital dentro de los estudios de la Pragmática Lingüística a la Teoría de los Actos Verbales de Searle y a sus antecedentes, los estudios de Austin.

Searie parte de la hipótesis de que el lenguaje o el habla deben entenderse como conducta intencional guiada por normas, por lo que la teoría del lenguaje sería parte de una teoría de la actividad. Los actos de habla serían las unidades fundamentales o mínimas de la comunicación lingüística, o más exactamente, la producción de un signo frástico en determinadas condiciones. Así, como unidad fundamental de la comunicación no aparece el símbolo (palabra o frase), sino la producción intencional del símbolo en su realización discursiva. Según Searle, si un hablante habla correctamente (si dice lo que quiere decir), toda frase resulta en principio determinable por medio de otras frases, de tal forma que el significado de éstas corresponde al significado del acto verbal.

En un acto verbal se realizan al mismo tiempo los actos parciales de expresión de palabras (actos expresivos), de aseveración, interrogación, orden, promesa, etc. (actos ilocutivos). Siguiendo a Austin, con el término de “actos perlocutivos” se designan los efectos de los actos ilocutivos sobre las acciones, opiniones, etc. del oyente.

Austin distinguió como componentes de la locución (lo que existe cuando alguien realiza un enunciado de un discurso) los siguientes actos :

– acto fonético (la acción de expresar ddiferentes sonidos).

– acto fático (sonidos de determinada foorma con un determinado vocabulario y en una determinada construcción gramatical).

– acto rético (la acción de fijar el siggnificado o referente y la predicación).

– acto perlocutívo (efecto sobre los senntimientos, las ideas o acciones del oyente).

En el acto verbal se hacen siempre determinadas presuposiciones, creándose las condiciones necesarias para la localización de las frases y las estructuras de la situación de enunciación. Una acto verbal crea las condiciones para que una frase sea utilizada en un enunciado, pero al mismo tiempo tiene forma de frase.

Bajo el punto de vista del sentido pragmático, se distinguen como actos verbales que forman parte de los universales pragmáticos los siguientes :

– comunicativos (que explican el sentidoo pragmático del discurso).

– constatativos (que explican el sentidoo cognoscitivo).

– representativos (que explican el sentiido de las intenciones, opiniones, enunciados del hablante), y

– reguladores (que explican el sentido dde la relación entre el hablante y el oyente).

Publicado: abril 3, 2015 por Santiago

Etiquetas: tema 23 lengua castellana y literatura