Tema 17 – La oración: constituyentes, estructura y modalidades

LA PROPOSICIÓN.

ESQUEMA

  1. DEFINICIÓN DE TÉRMINOS

1.1. LA ORACIÓN

1.2. LA PROPOSICIÓN

1.3. OTRA TERMINOLOGÍA

  1. LA ORACIÓN COMO UNIDAD SEMÁNTICA: LAS MODALIDADES ORACIONALES.

2.1. EN RELACIÓN CON LA FUNCIÓN REPRESENTATIVA

2.2. EN RELACIÓN CON LA FUNCIÓN EXPRESIVA

2.3. EN RELACIÓN CON LA FUNCIÓN APELATIVA

  1. LA ORACIÓN COMO UNIDAD SINTÁCTICA: TIPOS DE ORACIONES SEGÚN SU ESTRUCTURA.

3.1. LOS CONSTITUYENTES INMEDIATOS DE LA ORACIÓN

3.2. ORACIONES UNIMEMBRES Y BIMEMBRES

3.3. ORACIONES SIMPLES Y COMPUESTAS.

  1. DEFINICIÓN DE LOS TÉRMINOS.

1.1. LA ORACIÓN

La definición de oración se puede hacer desde varios puntos de vista:

Psicológico-semántico: sucesión ordenada de palabras que expresan un pensamiento o un juicio completo. Es una definición tradicional, ya formulada por griegos y romanos, que resulta muy poco precisa actualmente, sobre todo por la vaguedad de la expresión “sucesión de palabras”.

Lógico-funcional: unidad fuertemente estructurada en un sujeto y predicado, cuya relación esta sometida a las leyes de la lógica. Esta definición tiene sus defectos: el mas evidente es que solo se admite para las estructuras que presentan un sujeto y un predicado.

Formal-gramatical: forma lingüística independiente no incluida por virtud de ninguna construcción gramatical en ninguna forma lingüística mas amplia.

Tratando de conjugar estos tres puntos de vista, podemos concluir que la oración es la unidad mínima de comunicación, de sentido completo, que presenta como forma sintáctica mas perfecta e independiente la unidad de sujeto más predicado.

Esta primera definición, que es la mas generalmente aceptada, puede completarse con otras reflexiones estrictamente lingüísticas. La oración es una unidad fonológica, una unidad semántica y una unidad sintáctica:

– Es una unidad fonológica porque cada oración está delimitada por una pausa que la precede y una pausa que la sigue, y en consecuencia, va enunciada con una entonación independiente con respecto a lo que se dice antes y después de ella. Esa pausa se refleja en la escritura por un punto.

Podemos argumentar que no es muy claro que la independencia entonativa sea una característica de la oración. Es evidente que algunas oraciones presentan dos entonaciones distintas en su desarrollo, como: El alcohol, ¿no es una droga como otra cualquiera? / Se acercó y me dijo: ¿a qué has venido?.

A la vista de estos ejemplos, si admitimos la unidad tonal como característica intrínseca de la oración, diremos que hay dos oraciones en cada una de las líneas anteriores. Pero es obvio que en ambas se mantiene la dependencia sintáctica entre sí.

– Es unidad semántica porque la oración es la unidad mínima de comunicación. Las palabras tienen significado pero adquieren su sentido solamente en la oración. Esto no quita que una sola palabra pueda constituirse en oración.

Aunque las posibilidades significativas de las oraciones son infinitas, se suelen agrupar en una serie reducida de tipos que reciben el nombre de modalidades.

– Es una unidad sintáctica porque son formas de composición o sintagmáticas.

1.2. LA PROPOSICIÓN

La proposición es una unidad lingüística analizable en sujeto y predicado, pero carece de independencia comunicativa, pues se integra en una unidad de comunicación superior, la oración.

Cuando una oración contiene mas de una proposición decimos que es compuesta. Dependiendo de la forma de combinación de las proposiciones dentro de la oración hablamos de dos tipos de relación:

Coordinación o parataxis: cuando las proposiciones que forman la oración compuesta mantienen su independencia sintáctica: Juan aprobó todos sus exámenes, pero Marta tuvo que repetir curso.

Subordinación o hipotaxis, cuando una de las proposiciones se integra como un elemento sintáctico de la otra. Existen tres tipos de subordinadas: sustantivas (Ella me pidió que te lo dijera), adjetivas (El examen que tenía mañana lo han aplazado) y adverbiales (Te lo traemos porque nos vamos mañana).

1.3. OTRA TERMINOLOGÍA.

El concepto de oración no solo ofrece una gran dificultad para su definición, sino que es designado con diversos significantes. Así, Leonardo Gómez Torrego llama enunciado a nuestra oración, pues hay coincidencia en las definiciones: el enunciado es la unidad mínima de comunicación, mientras que el texto es la unidad máxima. A continuación, establece un subdivisión en dos tipos de enunciados:

– Enunciados no oracionales: constituidos por una palabra o conjunto de palabras sin estructura oracional: ¡Silencio!, ¡Fuego!, ¡Buenos días!.

– Enunciados oracionales: presentan estructura oracional y pueden constar de una oración o agrupar a mas de una oración: Guarden silencio. Si viene Juan, me lo dices.

  1. LA ORACIÓN COMO UNIDAD SEMÁNTICA: LAS MODALIDADES ORACIONALES.

Las posibilidades significativas de las oraciones son inclasificables a priori. Sin embargo, si tenemos en cuenta la actitud del hablante, el contenido semantico de las oraciones puede ser clasificado en una lista cerrada de tipos.

Fue Samuel Gili Gaya quien propuso la distinción en toda oración entre el contenido de la representación (el dictum) y la actitud de la que habla ante dicho contenido (el modus). De este termino latino se deriva modalidad.

Las propuestas de clasificación a partir de la distinción de Gili Gaya han sido varias. Nosotros seguiremos la mas simple y conocida, que establece seis tipos diferentes de oraciones por su modalidad, relacionables con las tres funciones principales del lenguaje:

2.1. EN RELACIÓN CON LA FUNCIÓN REPRESENTATIVA.

Oraciones enunciativas, que aseguran algo, afirmando o negando, de modo que se diferencian en afirmativas o negativas:

Te espero fuera (afirmativa)

Ya no te espero. (negativa)

No deben ser confundidas con las enunciativas por la entonación, pues la correspondencia no siempre se da. La siguiente oración es interrogativa por su entonación y enunciativa negativa por su significado: ¿Qué yo he tirado ese papel?.

Oraciones dubitativas. Manifiestan la inseguridad del hablante frente a la realización del enunciado:

Este coche debe de ser el tuyo (perífrasis de probabilidad)

Quizás esté enfermo (en subjuntivo)

No sé si llamará (en futuro de indicativo)

2.2. EN RELACIÓN CON LA FUNCIÓN EXPRESIVA.

Oraciones desiderativas. Aquí el deseo del hablante se convierte en la información fundamental, por lo que la función predominante es la expresiva:

Ojalá podamos ir mañana

Generalmente suele ir en condicional (Me gustaría verte otro día) o en presente de subjuntivo (Ojalá venga a verme), veces con el que encabezador desiderativo (por la ausencia de un verbo principal de “deseo”): que tengas buen viaje.

Oraciones exclamativas. Expresan una emoción que hace levantar la voz sobre los tonos de la enunciativa y se corresponde con sentimientos muy variados (ironía, alegría, sorpresa, dolor, miedo, etc.). Las matizaciones anímicas de cada expresión no solo dependen del mensaje y del estado de ánimo del hablante, sino también de la relación que le una al oyente y de la situación en que ambos suelen encontrarse. Precisamente por esto, no es obligado que las oraciones de modalidad exclamativa se expresen con entonación también exclamativa. Pero podemos ver como basta la entonación exclamativa para dotar de expresividad suficiente la oración como para hacerla de esa modalidad: ¡Déjame en paz!

2.3. EN RELACIÓN CON LA FUNCIÓN APELATIVA

Oraciones interrogativas. El desconocimiento del mensaje lleva al emisor a la modalidad interrogativa, que puede ser:

· Total: cuando se pregunta por la falsedad o verdad de un juicio y la respuesta esperada es sí o no: ¿Conoces a esa chica?

· Parcial: cuando preguntamos por uno de los elementos oracionales. En estas oraciones llevan alguno de los determinantes, pronombres o adverbios interrogativos siguientes: qué, quién, cuál, cuándo, dónde, cuánto, cómo.

La oración interrogativa puede formularse directamente: ¿Qué hora es? (interrogativa directa) o haciéndola depender de una forma verbal (interrogativa indirecta), de modo que corresponda a la línea melódica enunciativa: Dime qué hora es.

Oraciones exhortativas. Pretenden influir sobre el receptor provocando en él una respuesta no lingüística. Las hay de distintos grados: ordinaria (Come), refrenada (Cállate), inversa (Come, come), reiterativa (Que comas), de consejo (Ya te puedes fiar), de ruego y súplica (No me dejes).

  1. LA ORACIÓN COMO UNIDAD SINTÁCTICA: TIPOS DE ORACIONES SEGÚN SU ESTRUCTURA.

Consideraremos dos criterios fundamentales para la clasificación de las estructuras oracionales: sus constituyentes inmediatos y el numero de sus predicados. Del primer criterio surge la clasificación de las oraciones en unimembres y bimembres; del segundo el simples y compuestas

3.1. LOS CONSTITUYENTES INMEDIATOS DE ORACIÓN

Sujeto y predicado son términos existentes desde las gramáticas mas antiguas, que han recibido en la lingüística moderna el marbete común de constituyentes inmediatos de la oración. Esta denominación supone que se acepta que la relación entre el sujeto y el predicado es de interdependencia., esto es, que ambos están en el mismo nivel sintáctico y dependen uno del otro. Aunque esta es la consideración mas generalmente aceptada, otros gramáticos, sin embargo, piensan que el componente esencial de la oración es el verbo, y que el sujeto es un adyacente de ese verbo, en el mismo nivel que el complemento directo, el complemento indirecto, etc.

La proporción de los que defienden la interdependencia es infinitamente superior a la de los que defienden la segunda opción. Una de las pruebas de que sujeto y predicado estén al mismo nivel sintáctico la tenemos en que una oración formada tan solo por un núcleo del sujeto y un núcleo verbal, puede crecer indefinidamente mediante la complementación de uno y otro.

Así pues, cualquier sintagma que incremente la oración deberá incluirse obligatoriamente en uno u otro. Pero no ocurre siempre así, ya que no podemos olvidar la función del vocativo. A menudo se confunde con el sujeto, pues en algunas oraciones hay coincidencia entre uno y otro: Juan, cállate de una vez. En esta oración esta claro que “Juan” es la misma persona que el sujeto, pero eso no significa que desempeñe tal función.

3.2. ORACIONES UNIMEMBRES Y BIMEMBRES

Las oraciones que presentan esa forma elemental y perfecta de unión entre un sujeto y un predicado se denominan bimembres. La llamada elipsis no es obstáculo para que una oración siga siendo bimembre. De éste modo, si alguien pregunta:

¿Has visto a mi hermano Andrés?

Y le respondemos con una de estas dos oraciones:

No lo he visto, o No ha venido aun

En ambos casos las respuestas constituyentes oraciones bimembres, puesto que la ausencia del sujeto explícito en el primer caso se justifica por la marca de la primera persona en el morfema verbal, mientras que en el segundo hay una simple elipsis que tampoco impide saber quien es el sujeto. Observemos que lo mismo ocurría si la elipsis se diera en grado máximo, por ejemplo si la respuesta fuera simplemente “No”.

No obstante, no es indispensable que las oraciones adopten la forma dual de relación entre sujeto y predicado: Llovió mucho, ¡Que alegría!, Cuanta gente

Son, pues oraciones unimembres, ya que en ellas el sujeto o el verbo no existen. Dependiendo de si falta el sujeto o el verbo, se suele hacer una clasificación de las oraciones unimembre en dos tipos: oraciones impersonales y oraciones nominales.

3.2.1. Oraciones impersonales

Se llaman así a las oraciones que carecen de sujeto, tanto explicito como implícito. Solo pueden funcionar como impersonales los verbos de fenómenos de la naturaleza y haber y hacer en ciertos usos: Nevaba, Hace mucho frío, Hay dos razones para ello.

Además de estos casos, que son los mas frecuentes, pueden construirse los siguientes tipos de oraciones impersonales:

– Con los verbos ser, estar, hacerse, parecer, bastar y sobrar: Es de día, está nublado, Se me hace tarde

– Con haber que mas infinitivo: Habrá que seguir estudiando.

– Con tratarse: Se trata de un puesto de mucha responsabilidad.

– Otros casos: Aquí huele muy bien, Me pica en la espalda

A veces, construimos oraciones con la forma se y el verbo en tercera persona del singular o en la tercera persona del plural, sin que pueda pensarse en un sujeto elíptico. A esas oraciones se las suele llamar aparentemente impersonales: Se dice por ahí que te vas a casar.

Estas oraciones responden normalmente al ocultamiento por parte del hablante del sujeto de la oración, bien porque lo desconoce o bien porque lo desea ocultar. En ocasiones, lo que se intenta es mostrar que el sujeto es muy general: Se vive bien en España.

3.2.2. Oraciones nominales.

Estas oraciones abundan en el habla coloquial, así como en los titulares periodísticos o en ciertas obras literarias. Contrariamente a lo que ocurre en las oraciones impersonales, la ausencia del verbo impide prácticamente el análisis sintáctico: Nueva derrota del Valencia.

Las oraciones nominales han de ser analizadas como tales, con referencia a su núcleo nominal y a sus complementos:

Nueva derrota del Valencia

Adyacente núcleo nexo+det C. Preposicional

3.3. ORACIONES SIMPLES Y COMPUESTAS.

De acuerdo con la terminología elegida para este tema, diremos que son oraciones simples aquellas que se componen de una sola proposición, mientras que las compuestas son las que tienen mas de una.

3.3.1. La oración simple.

¿Cómo sabremos que una oración se compone de mas de una proposición? La respuesta mas normal es la de hablar del numero de sus verbos: si tiene uno solo, hay una sola proposición. Pero sabemos que los verbos pueden estar elípticos: Yo tengo una entrada para el teatro y tú no es una oración compuesta, no cabe duda. La respuesta inmediata es que hay que contar los predicados, no los verbos.

Pero este criterio también puede fallar, pues sabemos que existen las oraciones nominales, que pueden ser compuestas. En ocasiones la composición se da incluso entre una oración bimembre y una nominal: Ha venido tu novio y tú con esa pinta.

3.3.2. La oración compuesta

Una oración compuesta es toda aquella que está formada por más de una proposición. Oración y proposición comparten sus posibles estructuras, pero se diferencian precisamente en eso, en que la oración es independiente Sintácticamente, mientras que la proposición se integra siempre en una oración.

Mi hermana tiene una entrada y yo no, aunque pienso conseguirla.

Esta oración está formada por dos proposiciones (La primera es Mi hermana tiene una entrada, la segunda es yo no, aunque pienso conseguirla), unidas por un nexo coordinante y. La segunda proposición es compuesta, pues integra dos proposiciones.

En la oración compuesta se pueden dar dos tipos de relación entre las proposiciones que la forman: coordinación y subordinación. En la coordinación las proposiciones mantienen independencia sintáctica entre sí, mientras que en la subordinación la llamada subordinada se integra como un elemento dependiente Sintácticamente de la principal.

A veces estas relaciones de coordinación y subordinación pueden darse sin la presencia de un nexo. Entonces hablamos de yuxtaposición.

3.3.2.1. La coordinación. Sus clases.

– Copulativas: las proposiciones suman sus significados. Vamos al campo y cogemos flores.

– Disyuntivas: establecen una alternativa u opción entre ellas. Ven ahora o déjalo para otro día.

– Adversativas: la segunda proposición expresa una oposición, contraste o matización con respecto a la primera. Me gusta el cine, pero prefiero el teatro. (pero, sino que)

– Explicativas: la segunda proposición explica o aclara el enunciado de la primera. Estudia medicina, es decir, quiere ser médico. (es decir, o mejor dicho)

– Distributivas: expresan una alternancia o paralelismo entre las distintas proposiciones. El nexo a veces desempeña otra función sintáctica. Unos hablan mucho; otros no opinan (unos y otros son sujetos). Cerca te olvidas de mi; lejos me recuerdas (cerca y lejos son complementos circunstanciales)

3.3.2.2. La subordinación. Sus clases.

Hay tres tipos de subordinación posible:

Las subordinadas sustantivas son aquellas que desempeñan en la oración la función que sería propia de un sintagma nominal. Los nexos posibles en estas subordinadas son las conjunciones que y si, aunque pueden ir sin nexo en las siguientes ocasiones:

– Cuando el verbo de la subordinadaza va en infinitivo.

– Cuando se reproduce en estilo directo lo dijo por alguien.

– Cuando la subordinada va encabezada por una palabra interrogativa.

– Cuando se trata de una subordinada adjetiva que aparece sustantivada: en tal caso va encabezada por el relativo correspondiente.

A continuación veremos los tipos de subordinadas sustantivas con sus ejemplos, con la subordinada subrayada:

– De sujeto: Es necesario que apruebe el examen.

– De complemento preposicional: Tengo miedo de que no podamos ir

– De complemento directo: Me dijo: “Espero que estés contento”

– De suplemento: Ayer me acordé de que hoy es tu cumpleaños.

– De atributo: Mi problema es que no puedo correr.

– De complemento predicativo: Tengo un dolor de muelas que no hay quien lo aguante.

– De complemento indirecto: Habla del tema a quien te parezca.

– De complemento agente: La casa fue destruida por quienes la construyeron.

– De Vocativo: Quien lo haya dicho, se levante ahora mismo.

Las subordinadas adjetivas desempeñan siempre la función de Adyacente de un núcleo del sintagma nominal. También se denomina relativo, puesto que el nexo que las introduce es una palabra de esta clase. Los relativos en español tienen siempre un valor pronominal, pero pueden ser pronombres, determinantes o adverbios:

– Pronombres relativos (se analizan como sintagma nominal): que, el cual, quien.

– Adverbios relativos (se analizan como sintagma adverbial): donde, cuando, como (deben tener adyacente).

– Determinante relativo: cuyo.

Las proposiciones subordinadas adjetivas se dividen en dos tipos:

– Subordinadas adjetivas especificativas: son aquellas que reducen la extensión del sustantivo al que acompañan. Los relojes que se rompieron no los traigas.

– Subordinadas adjetivas explicativas: destacan una cualidad del nombre al que acompañan, sin limitar su extensión. Van obligatoriamente entre comas. Los relojes, que se rompieron, no los traigas.

Las subordinadas adverbiales siempre realizan la función de complemento circunstancial:

– De lugar: Iremos a donde tú quieras.

– De tiempo: Cuando terminó, todos aplaudieron.

– De modo: Contesté como tu me dijiste.

– Causales: No ha venido porque no ha querido.

– Consecutivas: Es suya, por lo tanto dásela.

– Condicionales. La subordinada se llama prótasis y la principal apódosis: Si me esperas, nos iremos juntos.

– Concesivas: Aunque esté muy cansado, iré a esa cena.

– Comparativas. Pueden ser de superioridad, de igualdad o de inferioridad: Es tan orgulloso como lo fue su padre.

– Finales: Iremos al hospital para que te curen.

  1. BIBLIOGRAFÍA

Alarcos Llorach, Emilio: Gramática de la Lengua Española.

Gili Gaya, Samuel: Curso superior de sintaxis española.

Gómez Torrego, Leonardo: Gramática didáctica del español.

Marcos Marín, Francisco: Curso de gramática española.

Publicado: abril 6, 2015 por Santiago

Etiquetas: tema 17 lengua castellana y literatura