TEMA 50 – Aspectos preventivos en la práctica de la actividad física y actuación en accidentes deportivos. Lesiones más frecuentes relacionadas con el aparato locomotor: primeros auxilios.

TEMA 50 – Aspectos preventivos en la práctica de la actividad física y actuación en accidentes deportivos. Lesiones más frecuentes relacionadas con el aparato locomotor: primeros auxilios.

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN

Justificación de la elección del tema.

Conexión con el curriculum.

Enfoque general.

ASPECTOS PREVENTIVOS EN LA PRÁCTICA DE LA ACTIVIDAD FÍSICA.

2.0.- DEFINICIÓN DE PREVENCIÓN Y FACTORES A TENER EN CUENTA:

2.1.- ACTITUD PREVIA DE PREVENCIÓN DE ACCIDENTES.

– Definición de prevención y factores a tener en cuenta:

2.1.1.- Revisión médica previa.

2.1.2.- Prevención de infecciones e higiene personal:

Riesgos y medidas preventivas.

2.1.3.- Elementos de prevención y estabilización:

Tipos de elementos de estabilización.

2.1.4.- Alimentación.

Malos hábitos alimentarios. Recomendaciones.

Importancia de la hidratación.

Costumbres y/o recomendaciones desaconsejables.

2.1.5.- Indumentaria y calzado.

2.1.6.- Instalaciones y equipamientos.

2.1.7.- Calentamiento previo.

2.1.8.- Conocimiento de la técnica de ejecución del deporte o actividad física a realizar.

2.1.9.- Estricto cumplimiento de las reglas de juego.

2.1.10.- Correlación entre la condición física del ejecutante y la actividad a desarrollar.

2.1.11- Equilibrio en cuanto a edad, condiciones físicas y niveles técnicos de los participantes en una misma actividad.

2.1.12.- No asumir riesgos excesivos ni tener exceso de confianza en la propia capacidad o en los elementos o aparatos que utilicemos.

2.1.13.- El clima: Temperatura y humedad.

ACTUACIÓN EN ACCIDENTES DEPORTIVOS.

3.1- MEDIDAS GENERALES DE CONDUCTA FRENTE A UN ACCIDENTADO.

3.1.- ¿Qué debemos hacer ?

3.2.- ¿Qué debemos evitar ?

3.3.- Establecimiento de prioridades. ¿Medidas R.C.P.?

LESIONES MÁS FRECUENTES RELACIONADAS CON EL APARATO LOCOMOTOR : PRIMEROS AUXILIOS.

4.1.- MECANISMOS QUE PUEDEN PRODUCIR LA LESIÓN:

4.1.1.- Por traumatismo, accidentes deportivos o acciones violentas.

4.1.2.- Por abuso o sobrecarga.

4.2.- CLASIFICACIÓN DE LAS LESIONES DEL APARATO LOCOMOTOR.

4.2.1.- Lesiones articulares – ligamentosas.

˜ Bases anatómicas.

˜ Grados.

˜ Causas.

˜ Síntomas.

˜ Actuaciones preventivas

4.2.2.- Lesiones tendinosas.

˜ Bases anatómicas.

˜ Causas.

˜ Tipos.

˜ Síntomas.

˜ Actuaciones preventivas

4.2.3.- Lesiones musculares.

˜ Causas.

˜ Factores que incrementan el riesgo de lesión.

˜ Síntomas.

˜ Actuaciones preventivas.

4.2.4.- Lesiones óseas o esqueléticas.

Causas.

Tipos.

Síntomas.

4.3.- PRIMEROS AUXILIOS ANTE LESIONES DEL APARATO LOCOMOTOR.

– Definición general de Primeros Auxilios.

– Limitaciones a tener en cuenta para los Primeros Auxilios.

– Directrices generales a seguir en el momento de la lesión.

4.3.1.- Primeros auxilios ante lesiones articulares – ligamentosas.

4.3.2.- Primeros auxilios ante lesiones tendinosas.

4.3.3.- Primeros auxilios ante lesiones musculares.

4.3.4.- Primeros auxilios ante lesiones óseas.

4.3.5.- Equipo de primeros auxilios.

CONCLUSIONES.

BIBLIOGRAFÍA

1. INTRODUCCIÓN

La práctica de actividad física va siendo cada vez un hecho social más cotidiano que hasta no hace muchos años en España, únicamente estaba reservado a los que practicaban el deporte de competición y que no eran demasiados. En la actualidad la realización de ejercicio, es práctica habitual desde la Enseñanza Primaria. La sociedad es más sensible a la necesidad de realizar dichas prácticas por razones higiénicas, sociales y educativas.

Estos cambios de actitud van íntimamente acompañados a situaciones nuevas que antes apenas se daban o lo hacían de forma muy esporádica: LAS LESIONES.

No debemos olvidar que la Educación Física, tiene entre sus objetivos fomentar la actividad física pero realizándola con las máximas garantías de seguridad.

En niveles de actividad baja o media, la lesión o el accidente es perfectamente evitable o al menos en un gran porcentaje, siguiendo o respetando unas actitudes preventivas y unos criterios de seguridad, que disminuyan al máximo el riesgo de accidentes o percances.

El conocimiento de los factores de riesgo, que pueden favorecer el desarrollo de lesiones, será otro apartado importante de esta exposición ya que la actuación preventiva del profesional de la Educación Física será de gran importancia para evitar o disminuir considerablemente el riesgo de accidentes.

No obstante, y a pesar de todas las medidas y actuaciones preventivas, puede ocurrir, y por desgracia ocurrirá, que por diversas razones se produzca el accidente. Ante él, las medidas generales de conducta, independientemente de la lesión producida, donde lo que NO SE DEBE HACER adquiere tanta o más importancia que lo QUE SE DEBE HACER, son fundamentales en esos primeros momentos que pueden ser determinantes para que el lesionado no se agrave o incluso muera.

Ciñéndome al enunciado del tema, expondré las lesiones más frecuentes que pueden ocurrir en la práctica deportiva en relación exclusiva con el aparato locomotor, reseñando diversas clasificaciones de dichas lesiones.

Si importante es el conocimiento de las posibles lesiones o accidentes que pueden afectar al aparato locomotor, también lo son las primeras actuaciones o PRIMEROS AUXILIOS a realizar en cada caso, nunca con la intención de sustituir la actuación de personal especializado, pero sí para evitar MALES MAYORES que pueden desencadenarse en los primeros momentos donde, en muchos casos, el nerviosismo y la tensión a la que se ven abocados el accidentado y las personas que lo rodean, puede dar lugar a actuaciones apresuradas o equivocadas que generen más daño que beneficio.

Existen, además de los accidentes que afectan al aparato locomotor, otra serie de contingencias relativamente habituales en la actividad física como son las heridas, epistaxis, hemorragias, pérdidas de conocimiento, deshidrataciones, golpes de calor, etc., de las que indudablemente debemos conocer sus causas, síntomas y primeros auxilios, aunque quedarán fuera de esta exposición al no venir contempladas en el enunciado oficial del tema, no obstante, en mi exposición haré referencia a la R.C.P.B. (Reanimación Cardio – Pulmonar Básica) como recurso ineludible ante ciertas lesiones o accidentes y de cuya correcta aplicación puede depender la vida del afectado.

La última parte de mi exposición, relacionará los contenidos del tema con el currículo de nuestra materia. ¿Por qué?, ¿cuándo? y ¿cómo? serán cuestiones abordadas dentro del correspondiente planteamiento didáctico.

En relación con los objetivos de área, decir que, éste tema se corresponde con los siguientes objetivos:

F Objetivo 1: en el que se manifiesta la necesidad de conocer y valorar los beneficios y riesgos de la actividad física y los efectos a posteriori de unos malos hábitos. Por ello y para que se logre positivamente el objetivo, es necesario e imprescindible el conocimiento de este tema tanto por parte del alumno como del profesor, ya que va referido a garantizar una práctica segura y una prevención de accidentes y lesiones deportivas.

Objetivo 2: que va referido a la práctica de forma habitual, sistemática y segura de la actividad física. Y como consecuencia, el conocimiento de este tema, ayudará a garantizar una práctica de ejercicio de forma segura y satisfactoria con el fin de mejorar la salud del alumnado.

F Objetivo 10: en el que da importancia a la relajación como medio para aliviar tensiones. En el que este tema tiene mención al descanso para evitar que ciertas tensiones produzcan lesiones por sobrecarga.

Si relacionamos este tema con los bloques de contenidos a trabajar en la E.S.O. vemos que tiene cabida, directamente, con el bloque de Condición Física y Salud, pues el objetivo de éste es asegurar la salud del alumno. Sin embargo, indirectamente, también lo podemos relacionar con el bloque de Juegos y Deportes ya que es fundamental respetar el reglamento y la técnica para evitar futuras lesiones, con el de Habilidades en el Medio Natural donde se hace mención específica de las normas de protección y seguridad y también con el resto de bloques, Ritmo y Expresión y Cualidades Motrices, ya que el profesor ha de escoger las tareas atendiendo a criterios de seguridad y prevención de lesiones.

Por otro lado y en referencia de los criterios de evaluación de cada uno de los cursos del segundo ciclo, decir que:

F En 3º de E.S.O.: está relacionado con los criterio 5 y 7 principalmente, en el que se evalúan si el alumno es capaz de aplicar las normas adecuadas que le permitan realizar la actividad física de forma correcta y segura.

En 4º de E.S.O.: está relacionado principalmente con el criterio de evaluación número 5 donde se refleja que el alumno debe conocer los primeros auxilios ante una lesión o accidente.

Finalizaré esta introducción señalando que el tema elegido, va a ser tratado desde la perspectiva del profesional de la Educación Física, desarrollando los contenidos que éste debe conocer y sin invadir campos de conocimiento que correspondería a los especialistas de la Medicina del Deporte.

En primer lugar hablaré de cuáles son los aspectos preventivos en la práctica de actividad física, donde se da definición al término prevención y se realizará un análisis de todos los factores preventivos a tener en cuenta tanto por el profesor como por el alumno.

A continuación se explicará la actuación en accidentes deportivos.

Posteriormente, mencionaré cuáles son las lesiones más frecuentes relacionadas con el aparato locomotor así como los primeros auxilios a realizar y las actuaciones preventivas para evitar que sucedan en un futuro.

Y en último lugar, extraeré unas conclusiones de todo el tema para destacar en breves minutos lo más importante.
2.- ASPECTOS PREVENTIVOS EN LA PRÁCTICA DE LA ACTIVIDAD FISÍCA.

2.0.- DEFINICIÓN DE PREVENCIÓN Y FACTORES A TENER EN CUENTA:

Para Palacios (2000), la prevención, es el conjunto de preparativos que se disponen con anticipación para advertir, evitar o impedir un desagradable suceso o accidente, en cualquier tipo de medios acuáticos (naturales o artificiales), en sus entornos y de las actividades relacionadas con ellos.

También se puede definir como prevención, todas aquellas medidas que se deben tomar, normas que se deben cumplir o actuaciones a evitar o a realizar antes, durante o después de la actividad física, para evitar la lesión, infección o accidente.

Por lo que se puede decir que el objetivo final de la prevención es muy claro; evitar daños futuros, irreparables o no (Palacios, 2000).

Casell (2001), propone una clasificación de las medidas de prevención en función de la actuación temporal de las mismas:

· Medidas de prevención primarias. Son aquellas que se realizan para evitar la situación que causa la lesión. Por ejemplo: modificar las reglas del juego, el continuo reciclaje de conocimientos del profesor,…

· Medidas de prevención secundarias. Son aquellas que se dan en el momento para evitar, reducir el riesgo o la gravedad de la lesión. Un ejemplo de esto sería usar equipamiento protector (coderas, rodilleras…).

· Medidas de prevención terciarias. Son aquellas que se dan después de la lesión para minimizar las consecuencias de la lesión, por ejemplo realizar unos buenos primeros auxilios.

2.1.- ACTITUD PREVIA DE PREVENCION DE ACCIDENTES:

El problema principal de la prevención, es que no suelen verse sus logros, puesto que difícilmente se ve aquello que no acontece y por este motivo no es considerada como imprescindible (Palacios, 2000) pero sin embargo son necesarias tomar medidas preventivas a través de normas, actuaciones, etc.

Un ejemplo de dichas medidas, normas y/o actuaciones serían:

2.1.1. Revisión médica previa:

Especialmente indicada la revisión por parte de un médico especialista en medicina del deporte. Esta revisión tendría como objetivos primordiales:

– Comprobar que el sujeto está sano. Se trata de detectar patologías tales como cardiopatías, asma, diabetes, problemas de columna, pies, etc.

– Examen para ver la capacitación deportiva con pruebas más específicas: estudios de composición corporal, cicloergometría, test de salto, etc.

– Orientación para una o varias actividades físico – deportivas.

En estas revisiones es donde se pueden detectar anomalías tales como los problemas de columna (lordosis, cifosis, escoliosis,…), pies (planos, cavos,…), acortamientos musculares, etc., que el docente de la Educación Física debe conocer ya que en cada caso dichas anomalías, unidas a la práctica descontrolada de ciertos ejercicios o actividades, ocasionarán lesiones por sobrecarga u otras contingencias.

Ciertamente, si nos centramos en la educación, no a todos los niños se les ha realizado los controles mencionados anteriormente. Por lo que en ese caso está indicado que el primer día del curso, el profesor de Educación Física pase una serie de cuestionarios, como un “Test de conocimiento inicial”, donde el alumno tiene que indicar entre otras preguntas de carácter informativo, si padece de alguna enfermedad o patología a tener en cuenta por el profesor.

2.1.2 Prevención de infecciones e higiene personal:

La actividad físico – deportiva incrementa el riesgo de infecciones en la piel debido a diferentes causas:

Sudoración importante.

Contacto con agentes bacterianos presentes en duchas y vestuarios.

Contagio por gérmenes bacterianos y víricos presentes en el agua de las piscinas.

Erosiones, rozaduras y microtraumatismos en la piel que implican una pérdida de su capacidad de defensa respecto a la penetración de gérmenes.

Maceración de la piel por vestimenta deportiva inadecuada.

Contagios por hacinamiento de deportistas en los vestuarios.

Contagio por el cuerpo a cuerpo de ciertos deportes de lucha.

Todo lo anterior se potencia de forma extraordinaria cuando además la higiene personal es escasa y deficiente.

Como medidas preventivas, para una buena higiene personal, se destacan las siguientes:

Utilizar vestimenta adecuada con las características que se señalarán en el apartado número 2.1.5.

Lavado concienzudo del cuerpo una vez acabada la actividad física. Utilizar jabón. (En ocasiones por el escaso tiempo para la ducha se recomienda cambiarse la ropa y lavarse con una toalla).

Ducharse con agua templada y aplicar el chorro de agua sobre cuello, muñecas e ingles, para eliminar el calor residual del cuerpo. Sin embargo si el agua está muy caliente, el cuerpo no pierde calor interno, sino que lo mantiene e incluso puede aumentarlo si la temperatura del agua excede a la del organismo, por lo que al salir de la ducha se volverá a sudar. Y por el contrario, si el agua es muy fría, se produce una vasoconstricción en los vasos sanguíneos de la piel, quedando guardado el calor y eliminándose en forma de sudor tras la ducha. (López, 2002).

No compartir toallas.

Ducharse con zapatillas de baño para evitar el contagio de hongos.

Realizar un buen secado especialmente de los pliegues cutáneos: axilas, ingles, glúteos, entre los dedos de los pies… para eliminar la humedad residual que favorece la proliferación de hongos u otras enfermedades dermatológicas.

Vestirse con ropa limpia. Todas las medidas higiénicas serán ineficaces si volvernos a colocarnos cualquier prenda que hayamos utilizado en la práctica deportiva.

Otras recomendaciones importantes en este apartado serían:

Uñas de los pies y manos bien recortadas (las uñas de las manos en forma redondeada y las de los pies en forma de cuadrado). Peligro de engancharnos o herir a un contrario o infecciones por uñeros.

Buena higiene bucal. Las caries deben ser tratadas por los múltiples problemas que pueden acarrear. Está demostrado que la presencia de caries provoca una disminución del rendimiento deportivo y con ello el riesgo de lesiones.

Pelo corto o recogido. Evitaremos accidentes por pérdida de visión o por pérdida de concentración al realizar el gesto, en muchos casos automatizado, de retirarlo de los ojos. Vigilar la existencia de parasitosis (piojos).

Evitar llevar anillos, pulseras, collares, relojes, adornos en el pelo o cualquier aditamento que pueda dañar al ejecutante o a sus compañeros de actividad.

2.1.3. Elementos de protección y estabilización:

Existen multitud de deportes donde las protecciones ocupan un lugar fundamental y en algunos casos se asocian directamente al deporte en cuestión: casco y hombreras en el fútbol americano, prendas termoprotectoras en esquí o deportes náuticos, protectores tibiales en fútbol o rodilleras en voleibol.

Si analizamos diferentes deportes veremos que cascos, espinilleras, coderas, muñequeras, tobilleras, gafas, guantes, protectores dentales, calzado, protectores de la piel, etc., son usados a veces por motivaciones estéticas, pero en la mayoría de los casos como elementos minimizadores de los riesgos de lesiones e incluso no son usadas

.

En cuanto a los elementos estabilizadores decir que se usan como prevención en personas con tendencia a lesionarse o en personas que han estado convalecientes de una lesión y reanudan la actividad física. Hay varios tipos:

Vendajes elásticos: Mayor efecto psicológico que real.

Strapping: Vendajes no elásticos colocados de forma que impiden los movimientos anormales de una articulación.

Taping: Vendaje que evita los movimientos que no interesan.

Ortésis: Aparatos ortopédicos estabilizadores.

(NOTA: Strapping y Tapping para profesionales. Inhiben mecanismos propioceptivos.)

2.1.4. Alimentación:

Las necesidades nutritivas de un escolar medio y sano, suelen estar cubiertas por una alimentación normal. La dieta mediterránea aporta vitaminas y sales minerales suficientes para un niño que haga ejercicio físico dentro y fuera del colegio (De la Cruz, 1990).

La alimentación de un deportista o de una persona que hace ejercicio físico regularmente, no variará sustancialmente de lo que representa una dieta normal. El aporte de alimentos estará en función de la actividad a desarrollar cuantitativa y cualitativamente considerada.

Existen una serie de costumbres o recomendaciones erróneas que considero importante destacar, según señala J. R. Barbany, médico, biólogo y profesor de la Facultad de Medicina de Barcelona:

Tabletas o comprimidos de glucosa: tomadas para “aumentar la disponibilidad energética”, no sólo no cumple ese objetivo sino que puede ser contraproducente. La glucosa sólida es de absorción lenta y difícil y, además, aumenta la deshidratación del deportista puesto que atrae agua por efecto osmótico hacia el tubo digestivo, sustrayendo hacia el intestino parte del líquido extracelular.

Tabletas de sales: para “contrarrestar las pérdidas producidas por la sudoración”, puede producir en el deportista deshidratación dificultando las funciones de termorregulación.

Comida rica en proteínas en las horas inmediatas a la competición: no sólo no es beneficioso, sino que por el contrario supone una sobrecarga digestiva, hepática y renal, que puede limitar el rendimiento deportivo.

Dietas hiperprotéicas. Si bien es cierto que el deportista debe incrementar su ración proteica, también precisa incrementar globalmente y de forma paralela el total de calorías que recibe. Manteniendo un equilibrio porcentual de los principios inmediatos, al aumentar el total calórico se incrementa también la dosis de proteínas recibida.

Toma indiscriminada de píldoras, comprimidos o complejos vitamínicos: casi nunca es justificable. Si la dieta es rica y equilibrada, el aporte de vitaminas es el adecuado. Aporte indiscriminado y masivo de, por ejemplo, vitaminas B y D (especialmente ésta) puede llegar a ser perjudicial. Las hidrosolubles no son peligrosas ya que el exceso se elimina.

Bebidas “reconstituyentes o energéticas”: ni por sus características ni por su composición ni por los beneficios que presumiblemente reportan, justifican el costo económico adicional completamente inútil en la mayoría de los casos.

Los hábitos alimenticios a desarrollar desde el área de Educación Física son los siguientes (Delgado, M., Gutiérrez, A. y Castillo, M. J., 1997):

– Una hidratación continuada para evitar problemas de termorregulación.

– Cuidado del balance energético y el aporte de nutrientes esenciales para no repercutir en los procesos de crecimiento y maduración, así como para no limitar la realización de ejercicio físico, por procesos de hipoglucemia o por inadecuada producción del metabolismo energético.

– Evitar alimentos ricos en calorías vacías y la ingesta excesiva de proteínas y grasas saturadas, para prevenir la obesidad y el aumento de colesterol en sangre con el consiguiente desarrollo de ateroma y, por tanto, la parición de enfermedades cardiovasculares en edades posteriores.

– Potenciar la ingesta de alimentos crudos, con el fin de conseguir un adecuado aporte de vitaminas hidrosolubles (B y C), minerales y fibra, base de un adecuado funcionamiento corporal y clave para prevenir el estreñimiento, así como por sus funciones antioxidantes.

– Evitar la ingesta de drogas legalizadas y no legalizadas, para lo cual se requiere no conductas de prohibición, sino de adecuados modelos a imitar y de información.

– Crear una actitud crítica hacia los patrones consumistas de nuestra sociedad, fundamentalmente en lo referente a la comida rápida y los suplementos alimenticios.

Tenemos que informar a los alumnos que no se debería realizar actividad física intensa hasta una hora y media después de haber comido. Porque sino, el organismo se encuentra en hiperglucemia esplácnica (mucha sangre en el área digestiva) e hipohemia muscular (poca sangre en músculos), lo cual impide la realización adecuada de actividad física. Ya que la realización de ésta conlleva un conflicto de distribución de sangre, dado que ésta acudirá al tejido muscular, quedando el tubo digestivo sin el suficiente aporte de sangre y oxígeno, lo que dificulta tanto la actividad física como la digestión de alimentos (Macardle y cols., 1990).

Por otra parte, se debe esperar al menos una hora después de terminar un esfuerzo físico intenso para realizar la primera comida importante, pues en este período de tiempo se está pagando la mayor parte de la deuda de oxígeno provocada por el ejercicio. Si se come en este período de tiempo, el oxígeno que debía ser utilizado para recuperar al músculo va a ser utilizado para el proceso digestivo, por lo que la recuperación del primero es más lenta y dificultosa (Delgado, M. y cols., 1997).

2.1.5. Indumentaria y calzado:

La ropa y el calzado deportivo protegen normalmente al organismo del enfriamiento, del sobrecalentamiento, de la suciedad, de las lesiones mecánicas, etc., ayudando, además, a conservar el equilibrio térmico, por lo que deben estar en razón directa a la actividad física que se realiza, intentando adecuarse a los distintos cambios climáticos, deportivos, e incluso de instalaciones. Hay que intentar que los cambios que se producen en el deportista sean lo menos notado posible para que la realización del ejercicio físico o la actividad deportiva no supongan, en ningún momento, un deterioro del mismo.

a) Respecto a la ropa deportiva:

Requerimientos higiénicos de la ropa deportiva:

– Que permitan libertad de movimientos.

– Que no obstaculicen la circulación sanguínea.

– Que no obstaculicen ni la digestión ni la respiración.

– Que no impidan la ventilación y por tanto permitan la evaporación del sudor, ni irriten la piel.

– Que no opriman los conductos nerviosos.

La conductividad del calor está condicionada por el contenido de poros en los tejidos. De tal manera que las propiedades termoprotectoras de la ropa aumentan si está confeccionada de varias capas.

Las prendas no transpirables alteran la termorregulación corporal. Existe coincidencia en señalar que los tejidos que se utilicen en la práctica deportiva han de expulsar el sudor y ser transpirables. Los especialistas en el tema de la ropa deportiva están recomendando últimamente el uso de prendas de poliester.

Evitar las modas pasajeras o las marcas e ir a lo práctico, cómodo, seguro, adaptado y conveniente a la actividad físico – deportiva a realizar. Sobre este tema, laboratorios biomecánicos estudian y proponen indumentarias específicas para diversos deportes que exprimen las posibilidades térmicas, aerodinámicas, de rozamiento, seguridad o rendimiento.

En general podemos señalar que la ropa utilizada debe adaptarse a las necesidades, características de la actividad a realizar y a la climatología. Cuando hace frío, deberemos vestirnos utilizando el principio de la multicapa: “Varias capas de ropa fina, retienen mejor el calor corporal que pocas capas de ropa gruesa”.

b) Respecto al calzado deportivo.

En cuanto al calzado destacar que CORRER es una práctica común en multitud de deportes. Durante la carrera, cuando el pie hace contacto con el suelo, una carga equivalente a 3- 4 veces el peso del cuerpo, debe distribuirse a través de la extremidad, el pie y la superficie de la carrera, de forma que la relación entre ellos es de principal importancia respecto a la posible lesión.

Los músculos, tendones y huesos son estructuras relativamente fuertes. La piel es más frágil. Durante la práctica de la carrera continua, la marcha aeróbica, el senderismo, etc., pueden aparecer ampollas si no se adoptan las precauciones adecuadas (Malkin, M. 1996 en López, P. A. 2002). Por lo general las ampollas son causadas por la fricción que genera fuerzas cortantes en las capas de la piel. Entonces se producen pequeños desgarros que se llenan de líquido y aparece una ampolla.

Una de las causas de que aparezcan ampollas es utilizar un calzado inadecuado, así como no ponerse calcetines en los pies. Y cuanto mayor es la fuerza horizontal que se ejerce sobre el calzado, mayor fricción se produce (Malkin, M. 1996 en López, P. A. 2002). Por lo que se deduce, que un buen calzado y unos adecuados calcetines disminuyen esta fricción y previenen las ampollas.

Se recomiendan los calcetines de fibra natural (algodón, felpa, lana) que absorben bien la humedad. No deben estar deteriorados (agujeros, desgastados) ni tener costuras que puedan producir rozaduras. Es importante evitar que formen arrugas (deben ser de la talla correcta) y se tienen que cambiar con frecuencia. Además deben ser finos y es preferible colocarse dos en cada pie. El primer calcetín fino y sin costuras, para que se adhiera bien al pie y permita la transpiración (el sudor favorece la aparición de las ampollas), y el segundo, de algodón, debe ser grueso para evitar rozaduras (López, P.A. 2002).

Otras medidas preventivas son: una buena higiene corporal, usar cremas hidratantes en las zonas sensibles para mantener flexible la piel y proteger las áreas sensibles con parches adhesivos antes del ejercicio (López, P. A. 2002).

El calzado adquiere una gran importancia para la mayoría de los deportes. Este debe ser el adecuado a cada especialidad y al tipo de suelo donde se va a realizar.

Las zapatillas de deporte deben ser bajas, para evitar esguinces de tobillo (ya que una cuña alta, aunque parezca que el tobillo está más protegido, produce una inhibición de los propioceptores ), el acortamiento del músculo tríceps sural y la apófisis de inserción rótulo – tibial del cuádriceps (De la Cruz, 1990). Este autor señala también que es aconsejable las zapatillas de caña baja, facilitan la movilidad del tobillo y las de material permeable, que mejoran el secado de la plantilla y disminuye el recalentamiento del pie, con lo que disminuyen callosidades y rozaduras.

El calzado deportivo debe ser ligero, cómodo, amplio, pero en razón al tamaño del pie; no debe alterar la circulación sanguínea, ni impedir la transpiración de la piel, además de no ocasionar deformaciones de los pies, rozaduras y sudoración de los mismos.

Respecto a los materiales para el calzado deportivo deben ser resistentes, suaves poseer baja conductividad calórica, lo mismo que buena permeabilidad al aire, además de proteger de la humedad, el frío y los factores externos, de esta manera evitaremos futuras lesiones en los deportistas.

Un calzado estrecho que oprime los vasos y dificulta la circulación sanguínea en el pie es capaz de ocasionar: congelación y desarrollo de la sudoración en el mismo, callos y rozaduras y deformación de los dedos (siendo en mayor medida en el dedo gordo, llegándose a encorvar, perdiendo movilidad y doblándose uno sobre otro).

Si el calzado realiza una presión constante en el empeine puede ocasionar un pie plano: que perjudica en la actividad física, disminuye la elasticidad del andar y ocasiona dolor durante la marcha y la carrera por la presión sobre el nervio plantar.

Entre sus características principales cabe destacar:

Ø Suela externa: Determinará la cantidad de choque que absorbe el zapato. Debe estar construida con capas de diversas propiedades. Considerar el peso del deportista para elegir el grosor de la suela. A más peso, más grosor. Vigilar su excesivo desgaste ya que podría ocasionar accidentes al reducirse la fricción contra la superficie de juego. Además, la suela debe aislar del frío, repeler el agua y ser resistente y antideslizante (De la Cruz, 1990). Suele ser la parte del calzado que determina la duración de éste.

Ø Suela media: En contacto con la suela externa dura, se encuentra la suela media, configurada con una capa de material blando que absorbe el choque. Actualmente se intenta mejorar la capacidad de absorción con la incorporación de almohadillados de aire en el interior del tacón en forma de cuña.

Ø Suela interna: Construida con material duro para que soporte los arcos longitudinal y transverso. La cara que conecta con la planta del deportista será de material blando, elástico y absorbente que impida la formación de callos y ampollas.

Ø Es importante que la puntera tenga suficiente flexibilidad para doblarse en 45 grados, propiedad que permitirá el inicio de la carrera sin excesivo esfuerzo por parte del deportista. Un esfuerzo excesivo para conseguir esa angulación podría acarrear una lesión por sobrecarga. Sería deseable que la zona de la puntera fuera ancha para dejar libertad a los dedos. En la edad escolar, es fundamental que se disponga de puntera con el objeto de evitar lesiones en los dedos de los pies en las frecuentes caídas y al golpear los balones (De la Cruz, 1990).

Ø Talón: En lo que respecta a esta parte, usuarios que corren distancias largas o con problemas de tendinitis aquílea deben llevar calzado con talones de 10 a 15 mm más altos que el resto de la suela. El talón en cuña alivia la tensión de los referidos tendones.

Ø Contratacón: De material duro. Debe adecuarse bien alrededor del talón. Un contratacón adecuado mejorará la estabilidad lateral.

Ø Ajuste de los cordones no demasiado flojos. Podrían producirse lesiones ligamentosas o articulares si están muy “sueltos”. Su colocación y tensión debe permitir mover con libertad la articulación del tobillo. Según De la Cruz (1990), deben ser gruesos, no elásticos, pero cortos y sólo se apretará el segundo nudo del cordaje.

Algo muy importante a educar en los escolares es, que las zapatillas de deporte se deberían usar exclusivamente para realizar ejercicio físico, debiendo disponer de calzado de calle para el resto de clases escolares. Así se evitan enfriamientos, desestabilizaciones de los arcos plantares y se facilita la circulación periférica de retorno tras el ejercicio físico, así como colonizaciones por hongos (De la Cruz, 1990).

Las indicaciones propuestas por los autores coinciden en que las zapatillas se expondrán al sol para su secado y en un lugar aireado, evitando así, dejarlas cerca de una fuente de calor artificial ya que la piel se vuelve rígida (De la Cruz, 1990).

Siguiendo a López, P. A. (2002), los aspectos a tener en cuenta al adquirir un calzado para realizar ejercicio físico son los siguientes:

– La actividad realizada ese día debe ser la habitual y no tras un reposo prolongado o una actividad excesiva.

– Probarse los dos pies, por si existe diferencia de tamaño entre ambos pies.

– El ajuste deber ser perfecto y deber ser confortable desde el principio.

– Entre el dedo más largo y la punta debe quedar medio centímetro.

– No deben aparecer arrugas por ser excesivamente ancho.

– Al presionar con los pulgares sobre el material de la pala, debe deformarse.

– Las líneas de los ojales han de estar paralelas.

– Los dedos tienen que flexionarse con facilidad permitiendo de manera holgada rascar la plantilla.

– El talón será cómodo y ajustado en el contrafuerte.

– El empeine debe quedar perfectamente sujeto.

– Cuando el calzado comercial no sea adecuado debe acoplarse con las medidas ortopédicas adecuadas.

Otro problema muy común es la presencia de uñas heridas o moratadas. Las uñas se irritan o se amoratan cuando se golpean contra la parte delantera o superior del zapato. Esto se debe normalmente a que el calzado no se ajusta de forma correcta al pie. Una zapatilla que apriete mucho o que sea pequeña es obviamente la culpable. Pero si es demasiado grande, puede causar heridas debido a que el pie baila dentro de ella y las uñas se irritan por los constantes choques. La solución a este problema está en atarse los cordones de la siguiente manera: hay que meter el cordón por uno de los agujeros de arriba hasta abajo del todo y continuar entrelazándolo hacia arriba hasta llegar al primer agujero opuesto, como se puede comprobar en el dibujo. Esto levanta la puntera de la zapatilla, disminuyendo la presión sobre el dedo (Ellis y Henderson, 2001).

 
  clip_image003

Figura 1. Zapatilla de deporte.

Es importante saber que el calzado deportivo tiene que cumplir unas funciones de prevención de lesiones, y por lo tanto cuando se ha dado uso, estas funciones, con el tiempo se van perdiendo. Una forma de ver cuando pierden la funcionalidad para la cual están hechos, es observar el desgaste de las suelas. Cuando éstas se desgastan, pueden originar desequilibrios biomecánicos y provocar lesiones (Ellis y Henderson, 2001).

2.1.6. Instalaciones y equipamientos:

Respecto a las instalaciones, cuanto más seguras y mejor diseñadas son éstas, menor riesgo de accidente y cuanto más idóneas, adaptadas y racionalizadas sean, más seguro estará el practicante.

Es importante analizar los equipamientos disponibles y el material existente bajo el criterio de seguridad. Ver su estado de conservación, su grado de peligrosidad y, en consecuencia, ir aportando medidas para subsanarlo o mejorarlo (De la Torre, 2001).

No sólo se deben analizar pistas y gimnasio sino que además, debemos incluir dependencias como vestuarios y almacén. Un tratamiento específico debe ir también dirigido a los materiales fungibles de clase y a su posible peligrosidad, incluyendo no perder de vista su debida homologación para evitar, en un futuro, posibles problemas legales (De la Torre, 2001).

Entre las características de seguridad y prevención que deben cumplir las instalaciones, y que por desgracia no cumplen en todos los casos, se destacan las siguientes:

Eliminar las irregularidades del suelo o de los objetos potencialmente dañinos (vidrios, piedras, charcos, zonas de barro, etc.), así como los hierros o desperfectos de porterías, canastas, etc., que supongan un riesgo (Ribas, 1990).

Las zonas de paso deben estar libres de objetos con los que se pudiera tropezar, salvo que la tarea a ejecutar contemple vallas, neumáticos, escalones, picas, etc., para sortear, en cuyo caso la práctica será siempre individual y vigilada (Ribas, 1990).

– Protecciones para vallas, columnas, pilares, etc.

– Iluminación adecuada tanto natural como artificial: ni excesiva ni escasa. Lo ideal es que se puedan combinar ambas, y una no anule a la otra como sucede en muchas instalaciones deportivas.

– Aireación adecuada y suficiente.

– Pavimento que proteja el aparato locomotor en cuanto a saltos, rozaduras, y golpes, evitando los deslizamientos y, proporcionando así, una pisada estable y segura. Es importante destacar que la superficie donde se desarrolla la actividad puede tener una alta incidencia en la aparición de lesiones por sobrecarga. Una superficie dura, con poca amortiguación, aumenta la intensidad de los microtraumatismos que deben soportar huesos y articulaciones. La situación contraria, es decir, un suelo muy flexible con zapato con mucha amortiguación, también puede acarrear problemas osteoarticulares y ligamentosos, por ejemplo, sobrecargas, inflamación del periostio…

Adecuada limpieza del gimnasio y de los materiales.

En cuanto a vestuarios y duchas, como condiciones ideales, estos deberían ser:

Amplios.

Aireados.

De fácil limpieza.

Suelo no deslizante.

Con rejillas aislantes del suelo que, no obstante, deben ser limpiadas y desinfectadas con asiduidad.

De fácil accesibilidad y cercanos a la zona donde se realiza la actividad física.

En cuanto a los materiales o equipamientos de la instalación señalar:

Adecuados a la actividad a desarrollar y a la edad y nivel de los practicantes.

Seguros y en buenas condiciones de uso.

Elementos tales como porterías, bancos, carros, u otros aparatos, anclados y/o colocados con las suficientes medidas de seguridad que aseguren su estabilidad o la facilidad de su traslado o colocación sin riesgo para los deportistas o espectadores.

Asegurarnos por último que en lugar fácilmente accesible de la instalación debemos colocar el botiquín de primeros auxilios así como la lista de teléfonos de urgencias que podamos necesitar.

2.1.7 Calentamiento previo:

Respetar la estructura lógica de una sesión de trabajo es primordial para conseguir el objetivo de seguridad en las clases.

Según López, P. A. (2002), el calentamiento se puede definir como una preparación física y psicológica para una actividad de mayor esfuerzo, que se realizará en la parte principal. Esta parte de la sesión se realiza tradicionalmente bajo dos objetivos básicos: acondicionar los sistemas orgánicos para conseguir un mejor funcionamiento y prevenir lesiones.

Desde el punto de vista del ejercicio físico – salud, el segundo objetivo es sumamente importante, de modo que realizar una actividad sin un calentamiento es un error que puede conducir a diversos problemas a nivel muscular, tendinoso, ligamentoso, respiratorio, circulatorio, etc.

Safran & cols. en Casell (2001) sostienen que un régimen de calentamiento en el que el alumno sude ligeramente seguido de unos estiramientos suaves inmediatamente antes de la parte principal está generalmente recomendada para aumentar el rendimiento y reducir el riesgo de lesiones musculotendinosas.

La información, formación y mentalización por nuestra parte a nuestros alumnos, constituye un pilar importante de las medidas básicas para evitar la aparición de lesiones así como enseñar el modo y el tiempo de realización siguiendo las premisas propuestas por López, P. A. (2002).:

· A mayor forma física, mayor tiempo de calentamiento.

· Cuando hace frío aumentar el tiempo de calentamiento.

· Las actividades de fuerza y velocidad requieren más calentamiento.

2.1.8 Conocimiento de las técnicas de ejecución del deporte o actividad física a realizar:

A la hora de seleccionar los ejercicios más adecuados, según el contenido a trabajar, conviene ser críticos y analizar su peligrosidad.

Por lo tanto, debemos elegir aquellos que no presenten problemas o estén contraindicados y desechar aquellos que puedan se peligrosos o puedan repercutir negativamente sobre diferentes estructuras orgánicas (De la Torre, 2001). Es nuestra obligación concienciar a los alumnos de ellos y propiciarles una actuación crítica ante los ejercicios que realizan y cuáles son sus alternativas.

Todas las modalidades deportivas y actividades físicas, han desarrollado unas técnicas de ejecución basadas en principios biomecánicos, kinesiológicos, anatómicos, etc., que propicien un mayor rendimiento, una ejecución correcta y segura.

Conocer, practicar y asimilar los gestos técnicos correctos con la precisión e intensidad adecuadas, evitará la aparición de lesiones por sobrecarga, por estiramientos forzados o por accidentes debidos a la inexperiencia del ejecutante demasiado optimista.

2.1.9. Estricto cumplimiento de las reglas de juego:

Entre otros objetivos, las reglamentaciones de juegos y deportes intentan salvaguardar a los practicantes, señalando como incorrectas e inaceptables aquellas acciones que pongan en peligro la integridad física de los contrarios, compañeros e incluso del mismo infractor.

Es importante hacer partícipe al alumno de esta responsabilidad.

2.1.10. Correlación entre la condición física del ejecutante y la actividad a desarrollar:

Siguiendo a De la Torre (2001), la metodología que utilicemos deber estar en consonancia con el paradigma cognoscitivo y la concepción constructivista del aprendizaje. Esto implica una determinada actitud del profesor en sus actuaciones a la hora de diseñar y desarrollar el proceso de enseñanza – aprendizaje.

El modelo constructivista del aprendizaje pretende que los alumnos relacionen la nueva información con sus experiencias anteriores y a partir de ésta, construyan sus aprendizajes (“aprender a aprender”).

De este modo, se tendría que partir del nivel inicial de cada alumno para que cada uno pueda progresar según sus posibilidades. Habría que comprobar que los alumnos hayan asimilado esas experiencias o contenidos previos para asegurarse de que estén preparados para dar le siguiente paso.

Al igual que se cuida la progresión en los contenidos, también, se debe tener en cuenta la progresión en la intensidad de la práctica. Es importante alternar esfuerzos y descansos adecuados a la edad y preparación del alumnado para permitir una buena asimilación de la carga de trabajo.

2.1.11. Equilibrio en cuanto a edad, condiciones físicas y niveles técnicos entre los participantes:

Poner a practicar ciertos deportes y actividades físicas a personas de pesos, potencia, condición física y niveles técnicos distintos es propiciar desequilibrios que en poco ayudan al más fuerte y que pueden perjudicar seriamente al más débil. Por ello, como se ha citado en al apartado anterior, hay que aportar por la adaptación de la tarea a las características del alumnado.

2.1.12. No asumir riesgos excesivos ni tener exceso de confianza en la propia capacidad o en los elementos o aparatos que utilicemos:

Muchos de los accidentes que se producen en clase es consecuencia de un exceso de confianza. Por ello es bueno mantener alerta a los alumnos y recordarles que respeten las medidas o reglas del juego o de la actividad.

2.1.13. El clima: temperatura y humedad

La actividad física intensa con una temperatura ambiental elevada, puede colocar al joven deportista en peligro de sufrir disfunción termorreguladora a causa de la deshidratación. Un problema grave de termorregulación puede llegar a ocasionar la muerte.

En cuanto a pistas al aire libre Ramos (1998) propone una temperatura de práctica para una humedad normal del aire entre 18 y 20º C ya que por encima de 25º C y por debajo de 14º C, bajo las mismas condiciones de humedad se rompe el equilibrio térmico del organismo.

Los tres síndromes comunes de accidente por calor serían:

­ Calambres por calor: Éstos se dan comúnmente en jugadores sin entrenamiento e hidratación adecuada. Aunque se pueden presentar después de ejercicio extenuante aún en deportistas en óptimas condiciones dependiendo de las condiciones climáticas, emocionales y nutricionales.

Se caracterizan por contracciones dolorosas de un músculo o grupo muscular. Afectan principalmente al gemelo y los cuadriceps.

­ Lesión por calor asociada al ejercicio. Es frecuente en deportistas no aclimatados o sin entreno adecuado, con factores climáticos como humedad relativa elevada, factor de viento bajo, obesidad, ropas inapropiadas para el juego y la ingesta de algún medicamento como antidepresores, antihistamínicos, antiespasmódicos, diuréticos.

Se suelen dar síntomas de sudoración, temperaturas de 38.9oC a 40oC., dolor de cabeza, calambres musculares, e incluso puede haber perdida de la consciencia.

­ Golpe de calor (deshidratación grave). Ésta es la complicación más grave que se puede presentar por culpa del calor, pueden generar estados de coma y la muerte.

Hay algunos síntomas previos como perdida de la consciencia, cefalea, vértigo, desmayos, malestar abdominal, confusión y delirio que el entrenador deberá observar para prevenir éste

Para prevenir estos trastornos debemos modificar la actividad física cuando existan condiciones ambientales peligrosas, rehidratación, reducción de la temperatura corporal, ropa adecuada y progresiva aclimatación al calor .

Según la Doctora Débora Squire, podemos afirmar que el 80% de la energía que se libera durante el ejercicio ocurre en forma de calor. Durante el esfuerzo físico la temperatura rectal aumenta en proporción lineal según el consumo de oxígeno.

­ Ejercicio al 50% del consumo máximo de O2 à 37,3 º C

­ Ejercicio al 75 % del consumo máximo de O2 à 38,5 º C

Si fallase la termorregulación se podría producir un aumento de 1 grado cada 5 minutos en la temperatura corporal, circunstancia que nos llevaría a la muerte en pocos minutos.

El mecanismo termorregulador está localizado en el hipotálamo. Una deshidratación incluso leve puede afectar a esa autorregulación.

Según Odriozola, si una persona que hace deporte pierde más del 2% de su peso por deshidratación (que correspondería a 1,4 l. en una persona de 70 kilos), su capacidad de trabajo físico empieza a resentirse. Al pasar del 3% la capacidad de contracción muscular se reducirá en un 20 – 30 %. Esto va en proporción negativa y a partir del 8% empiezan a ocurrir las patologías señaladas anteriormente.

Como NORMAS DE ACTUACIÓN PREVENTIVAS, los autores consultados coinciden en recomendar:

­ Realizar una prehidratación, 10 o 15 minutos antes de un largo esfuerzo a base de 250-500 ml. de agua sola.

­ Durante el ejercicio beber de 150 a 250 ml. cada 10-15 minutos(hay que saber que lo que se bebe tarda en llegar entre 20-30 minutos a la sangre. Más, cuanto más intenso sea el ejercicio). Es recomendable que el agua esté entre 8 y 13 grados es decir FRESCA. Tomada en esa cantidad y esa temperatura estimulamos convenientemente el músculo liso de las paredes del estómago y llegará lo antes posible al intestino. Contrariamente a lo que se cree, el agua fría no produce calambres estomacales ni arritmias de las contracciones cardiacas.

­ Suspender la actividad física cuando el calor o la humedad sean altas.

­ Ropas ligeras con gran superficie corporal al aire.( Posibilitamos mayor superficie corporal para la evaporación del sudor).

­ Especial cuidado con los niños: Son termorreguladores menos eficaces que los adultos.

­ Al acabar el ejercicio hacer una rehidratación importante.

Respecto a la HUMEDAD. La humedad relativa es un factor importante a tener en cuenta en el tema de la termorregulación corporal. El sudor produce un efecto refrigerador al evaporarse estando en contacto con la piel, lo que nos ayuda en la termorregulación. Cuando la humedad relativa es muy alta, se desprende gran cantidad de sudor pero en gotas. No se produce la evaporación ni por lo tanto el efecto refrigerador. No enfriamos la piel con lo que se incrementa el riesgo de deshidratación.

Finalmente hay que tener un control para evitar la HIPOTERMIA (la temperatura corporal está por debajo de 35 º) decir que su prevención se centra en el uso de ropas adecuadas que ayuden a conservar el calor corporal y permitan la evaporación del sudor. En ambientes muy fríos, cubrir cabeza y manos ya que aunque éstas representan un pequeño porcentaje del área total de la superficie corporal, por dichas zonas pueden producirse del 50 al 60 % de la pérdida de calor.

3.- MEDIDAS GENERALES DE CONDUCTA FRENTE A UN ACCIDENTADO.

3.0. MEDIDAS GENERALES DE CONDUCTA FRENTE A UN ACCIDENTADO.

La conducta de un no especialista ante un accidentado pretenderá:

­ Salvarle la vida: De nada serviría esmerarnos en inmovilizar un miembro fracturado si el accidentado no respira o entró en parada cardiaca. Importante establecer las prioridades como más tarde veremos.

­ Evitar que se produzcan más lesiones ante reacciones incontroladas de una víctima aturdida o asustada.

­ Impedir que las lesiones ya producidas empeoren por aplicación de maniobras incorrectas, actuaciones erróneas, movilizaciones bruscas o contraindicadas o incluso las propias automanipulaciones del herido. Una correcta actuación evitará que las heridas se infecten, que luxaciones o fracturas ocasionen otras lesiones vásculo-nerviosas o que roturas parciales o leves degeneren en otras de mayor gravedad.

­ Mejorar en lo posible la situación de la persona a la que se atiende: Acomodarlo, abrigarlo o protegerlo del calor, tranquilizarlo, etc.

­ Conseguir el socorro de la persona adecuada, haciéndole venir al lugar del accidente o transportando al accidentado donde esté la persona que puede ayudarle.

­ Ayudar al especialista en la forma adecuada: proporcionando datos del accidentado o el accidente, síntomas, tratamientos efectuados o incluso ayuda directa.

La intervención debe ser siempre limitada y cuidadosa y teniendo claro que en caso de ignorancia o duda respecto a qué medida tomar, es mejor restringir la intervención a lo mínimo indispensable.

A veces se puede causar más daño a un herido adoptando medidas erróneas, que no adoptando ninguna. Además debe tenerse muy en cuenta que, salvo en casos excepcionales, toda intervención médica debe ser reservada a los especialistas y que el tomar medidas equivocadas por parte de personas no capacitadas, podría incluso ocasionar problemas de índole legal.

3.1. ¿QUÉ DEBEMOS HACER?:

En todo tipo de actuación existe una secuencia, más o menos prolongada, pero inevitable. Desde la percepción de un problema determinado, hasta su resolución, se dan una serie de pasos que es preciso estudiar con detalle, puesto que la mayor parte de las veces el resultado final depende de ellos; de ahí que lograr realizarlos adecuadamente será la condición indispensable para alcanzar el éxito perseguido (Palacios, 2000).

Teniendo en cuenta las indicaciones de Palacios (2000), las fases que se deben suceder en un espacio de tiempo mínimo, para desarrollar unos primeros auxilios de una manera adecuada y eficaz, serían las siguientes:

Percepción del problema: Depende de los sentidos, vista y oído principalmente y permiten conocer la situación y sus circunstancias.

Análisis de la situación: Proceso mental que resulta de la integración y asimilación de información, comparándola con conocimientos y experiencias anteriores que facilitara una adecuada toma de decisión.

Toma de decisión: Se da en función de las fases anteriores y es de gran importancia siempre que se tome con acierto y rapidez.

Ejecución de las acciones elegidas para la resolución del problema.

Estas fases han de llevarse a cabo de una forma inmediata, sin que entre una y otra exista excesivo tiempo, pero no por ello olvidando que es preciso conservar la calma y hacer las cosas lo mejor posible.

Se exponen a continuación una serie de actuaciones que podemos aplicar en accidentes o lesiones motivadas por el ejercicio físico o en accidentes más graves:

1.- Establecer las medidas adecuadas para evitar que se agrave el accidente y haya más víctimas.

2.- Proceder a un examen sencillo donde, en primer lugar, comprobaremos que respira y que tiene pulso. Si detectamos que falla en algo de lo anterior, proceder a realizar técnicas de recuperación. En caso de tener pulso y respiración, analizar el estado de consciencia del accidentado por medio de preguntas sencillas: ¿qué te ocurrió? ¿cómo te llamas ?…

3.– Si intuimos que la lesión es grave avisar inmediatamente a quien corresponda (ejemplo: llamar al 112) o bien, conseguir la intervención del especialista o preparar los medios para la evacuación del herido.

4.- Tranquilizar al accidentado. Infundirle confianza. Hacerle vez que no está sólo, que se le va a atender y que pronto recibirá asistencia médica. Para ello lo primero que debe procurar el auxiliador es mantenerse tranquilo y confiado.

5.- No mover al accidentado sin comprobar el tipo de lesión que tiene. No dejar tampoco que él toque su lesión, especialmente en caso de heridas. En ese examen, intentar detectar posibles fracturas por observación visual no por manipulación

6.- En el caso de que tengamos que desplazarlo, movilizar lo menos posible al accidentado especialmente si pensamos que puede tener lesiones en el cuello o la columna vertebral y en el supuesto que sea necesario y conveniente, proceder a realizar el transporte del herido con las medidas de seguridad y control necesarias y suficientes.

7.- Por norma general abrigarlo.

8.- Por norma general no administrar agua.

Todas estas premisas las podemos resumir en tres pautas generales de actuación ante un accidente (Martínez, 1998):

1.- PROTEGER el lugar de los hechos.

2.- ALERTAR a los servicios de socorro.

3.- SOCORRER a las víctimas.

3.2.- ¿QUÉ DEBEMOS EVITAR ?

1.- Las aglomeraciones alrededor del herido.

2.- La actuación de espontáneos y “enterados” que con sus torpes manipulaciones pueden agravar la situación del afectado.

3.3.- MEDIDAS DE R. C. P. B.. ESTABLECIMIENTO DE PRIORIDADES.

Actualmente, debido al desarrollo tecnológico de los servicios de emergencias prehospitalitarios, es posible aplicar una Desfibrilación (pasar una corriente eléctrica a través del corazón, para que la actividad cardiaca vuelva a ser eficaz) que sería la actuación más eficaz para combatir una parada cardio – respiratoria.

Pero hasta la llegada del personal sanitario que va a realizarlo, es necesario que se apliquen inmediatamente unas sencillas técnicas y maniobras que se agrupan bajo el nombre de Reanimación Cardio- Pulmonar Básica (RCPB).

Se establecen a continuación las prioridades que deberemos considerar en cuanto a la actuación del auxiliador y/o selección del herido a atender si son varios. Destacar que las prioridades y actuaciones subsiguientes deben establecerse y realizarse en el menor tiempo posible, ya que por cada minuto de retraso en la aplicación de la primera descarga eléctrica se reduce en un 7-10% las probabilidades de supervivencia:

PROTOCOLO DE RCPB.

1.- Confirmar la pérdida de conocimiento: Gritar y mover por los hombros suavemente, si hay respuesta pellizcar ambas mejillas fuertemente con el fin de obtener respuesta.

2.- Pedir ayuda: Si el paciente no responde, gritar pidiendo ayuda o en el caso de estar solos llamar al 112.

3.- Posición de RCPB. Posición del reanimador:

a) Tumbar a la víctima boca arriba sobre un plano duro y liso, teniendo la cabeza y el tronco en el mismo plano, así como los brazos extendidos y pegados al cuerpo.

b) El reanimado debe estar al costado de la víctima de tal manera que pueda fácilmente ventilar y dar masaje cardiaco, si es necesario.

NOTA: Si el paciente yace boca abajo, se debe girar como una unidad y en el caso de sospecha de traumatismo craneoencefálico o fractura de columna vertebral mover solo lo imprescindible.

4.- Abrir la vía aérea (Boca-faringe-laringe): Evitar la obstrucción de la vía aérea producida por la caída de la lengua a causa de la ausencia de tono muscular que se produce en la persona inconsciente.

Maniobra de apertura de la vía aérea: Maniobra frente-mentón.

Inclinar la cabeza hacia atrás empujando con la palma de la mano en su frente y levantando la mandíbula inferior.

5.- Comprobar si la víctima respira. Acercar la cara a la boca y la nariz de la víctima dirigiendo la boca al pecho, para: oír, ver y notar si respira. Esto se realizará durante 10 segundos, en caso de que no respire, se comenzará la respiración y si el accidentado respira colocarlo en posición lateral de seguridad siempre que no se sospeche traumatismo y después solicitar ayuda si anteriormente no se le ha prestado.

NOTA: En el caso en el que la víctima no respire y se haya pedido ayuda sin éxito, dejarla y solicitar la ayuda lo más rápidamente posible.

Para realizar la posición lateral de seguridad hay que realizar los siguientes pasos:

1. Flexionar la pierna de la víctima más cercana.

2. Meter la mano del accidentado debajo de las nalgas de la pierna flexionada.

3. Girar a la víctima cogiéndola por los hombros y la zona lumbar.

4. Apoyar la cara de la víctima sobre la mano del brazo flexionado, manteniendo la cabeza en extensión.

Recordar que en caso de sospecha de traumatismo como causa de la pérdida de conocimiento son se debe mover al paciente.

6.- Ventilar a la víctima: Taponar las fosas nasales de la víctima con los dedos para evitar que el aire que se va a insuflar escape a través de estas. Coger una bocanada de aire y sellar los labios de la víctima con la boca para posteriormente realizar una insuflación boca a boca de dos segundos hasta que se empiece a elevar el pecho. Repetir una segunda vez esta operación.

7.- Comprobar la existencia de signos de actividad cardiaca: Los signos de ausencia de actividad cardiaca son: la víctima está inconsciente, no respira, no realiza ningún movimiento y no se encuentra el pulso.

8 A.- Presencia de signos de actividad cardiaca: En este caso continuar con 10 insuflaciones por minuto (1 cada 5 segundos) y comprobar los signos de actividad cardiaca cada minuto (10 insuflaciones).

8 B.- Ausencia de signos de actividad cardiaca. Masaje cardiaco: Si no hay signos de actividad cardiaca es porque la víctima presenta una parada cardiorespiratoria y hay que iniciar un masaje cardiaco (compresiones torácicas sobre la mitad inferior del esternón).

a) Posición de las manos: deslizar el 2º y 3º dedo de la mano, desde el reborde de la parrilla costal más próximo hasta el punto donde se junta con el reborde de la parrilla costal del lado contrario. Mantener los dos dedos a continuación del punto de unión de las dos arcadas costales y colocar el talón de la otra mano a continuación. Colocar la primera encima de ésta.

b) Técnica de compresión: colocar ambas rodillas en el suelo a la altura del pecho de la víctima, tener los codos extendidos, brazos estirados y mantener los hombros directamente encima de la zona donde se tienen apoyadas las manos, siguiendo un eje perpendicular. Iniciar las compresiones descargando el peso del cuerpo sobre el esternón comprimiendo el tórax entre 3,5 y 5 cm. Una vez realizada la compresión torácica permitir que el tórax recupere su posición inicial. El ritmo de compresión debe ser de 80-100 por minuto.

c) Sincronización compresiones torácicas/ventilaciones: Realizar 15 compresiones por dos 2 ventilaciones hasta que el accidentado presente síntomas de actividad cardiaca, llegue la ayuda solicitada o el agotamiento impida continuar.

Las hemorragias graves deben cortarse. Aplicar presión directa con los dedos. Colocar apósito estéril asegurándolo con una venda. Levantar y sostener la parte herida por encima del corazón. Si sigue apareciendo sangre a través del apósito, poner otro sin retirar el primero.

Los huesos rotos deben inmovilizarse. No mover al accidentado si se sospecha una lesión de columna.

clip_image005

Figura 2. Protocolo de RCPB en adultos (mayores de 8 años).

4.- LESIONES MÁS FRECUENTES RELACIONADAS CON EL APARATO LOCOMOTOR: PRIMEROS AUXILIOS.

4.1.- MECANISMOS QUE PUEDEN PRODUCIR LA LESIÓN: Consideremos dos grandes apartados:

4.1.1 Lesiones motivadas por traumatismos, acciones violentas o accidentes deportivos:

– Colisiones con contrarios o compañeros.

– Deslizamientos o resbalones.

– Choques con elementos inanimados del terreno de juego.

– Autolesión:

Intentamos hacer algo que está por encima de nuestras posibilidades (nos falta entrenamiento, preparación o nos sobrevaloramos.)

Por mal calentamiento.

Por exceso de fatiga.

Por falta o fallo de coordinación.

Por intentar detener o variar un movimiento ya iniciado.

Por impulsión suplementaria ocurrida de improviso.

Por falta de preparación psíquica: actuamos sin convicción o con miedo.

Acción defectuosa: Lesión por sobreesfuerzo motivada por una perturbación imprevista en un movimiento automatizado de causa externa: presencia de un obstáculo inesperado, ausencia de un obstáculo esperado, desplazamiento brusco del eje de equilibrio corporal, etc.

4.1.2. Lesiones por abuso o sobrecarga:

Se caracterizan por la aparición de un dolor crónico, generalmente de larga evolución y con etapas de recurrencia, en alguna estructura del aparto locomotor.

Si no se evita la causa que lo produce, el dolor puede hacerse cada vez más frecuente llegando en algunos casos a ser permanente e incluso invalidante.

Las mayores exigencias deportivas a las que se somete en la actualidad a los jóvenes conducen a estas lesiones por sobrecarga.

El aparato locomotor en crecimiento del niño y el adolescente tiene unas características propias que lo hacen más susceptible a determinadas lesiones. El hueso es inmaduro, los cartílagos de crecimiento y los núcleos de osificación están en desarrollo y son susceptibles de lesión. Los elementos de estabilización articular (cápsula, ligamentos y tendones) son muy elásticos, permiten una gran amplitud de movimiento pero al mismo tiempo confieren una mayor inestabilidad articular.

Se producen por autotraumatismo, en el cual el propio aparato locomotor a través de acciones no necesariamente violentas (generalmente acciones mecánicas mínimas) fundamentalmente de presión, tracción o cizallamiento repetidas en forma de microtraumatismos y con efectos acumulativos, es capaz de desencadenar y desarrollar alteraciones anatómicas y funcionales sobre sí mismo. Son fundamentales los conceptos de REPETICIÓN Y ACUMULACIÓN.

GESTO DEPORTIVO = Fuerzas de presión, tracción y cizallamiento.

MICROTRAUMATISMOS sobre :

· Huesos y cartílagos

· Músculos y tendones.

· Cápsula articular y ligamentos.

REPETICIÓN Y ACUMULACIÓN

LESIÓN POR SOBRECARGA

4.2.- CLASIFICACIÓN DE LAS LESIONES DEL APARATO LOCOMOTOR:

Manejando diversa bibliografía se pueden encontrar multitud de clasificaciones de las lesiones referidas a:

Causas que las producen

Por su gravedad.

Por su tiempo de evolución.

Etc.

A continuación se van a describir las lesiones del aparato locomotor, clasificando su contenido en: las bases anatómicas, los grados/tipos, las causas, los síntomas y las medidas preventivas. Hay que mencionar que los siguientes apartados siguen a los autores Cano, J. M., Granero, A., De la Torre, E., Gil, S., Lucas, J. M. y Muñoz, F. J. (1997).

4.2.1.- Lesiones articulares – ligamentosas: DISTENSIONES Y LUXACIONES

˜ Bases anatómicas:

La articulación está formada por las superficies articulares que cubren los extremos de los huesos adyacentes. Aunque no todas las articulaciones tienen una estructura semejante, pero podemos decir que en general, una superficie articular es convexa (bola) y la otra cóncava (fosa), adecuándose la una a la otra en diversos grados.

Los extremos de los huesos están unidos por una cápsula de tejido conectivo que rodea a la articulación. Esta cápsula articular está tapizada por una membrana que segrega líquido sinovial y, en los puntos donde la tensión que va a sufrir la articulación es mayor, aparece reforzada por bandas de tejido conectivo que son los ligamentos que limitarán el movimiento anormal.

˜ Grados: (DISTENSIONES)

Según el grado de afectación del ligamento encontramos:

Distensión de Grado I: Se produce una elongación o estiramiento excesivo de los ligamentos de una articulación.

Distensión de Grado II: El ligamento conserva todavía su capacidad funcional. No afecta a la estabilidad de la articulación. Se produce una rotura parcial del ligamento.

Distensión de Grado III: Hay rotura total del ligamento afectado. y la articulación afectada es inestable. Puede haberse partido en dos el ligamento, desprenderse la inserción del ligamento del hueso o el fragmento del hueso donde se inserta el ligamento haberse separado del resto de hueso.

˜ Causas: (DISTENSIONES)

La lesión ligamentosa ocurre cuando se fuerza la articulación más allá de su amplitud normal de movimiento. O debido a fuerzas deformantes en posturas anormales o posiciones excesivamente forzadas,

Pueden ocurrir por traumatismo directo o indirecto y a veces son consecuencia de luxaciones.

˜ Síntomas: (DISTENSIONES)

Puede aparecer tumefacción.

Dolor al cargar o mover la articulación.

Inestabilidad si la rotura es importante.

˜ Causas: (LUXACIONES)

Cuando ocurre que en una articulación las superficies articulares se separan y ya no se encuentran en contacto la una con la otra de forma permanente, estamos ante la LUXACIÓN que conlleva generalmente lesiones capsulares y ligamentosas.

Las causas que producen las luxaciones rara vez son los traumatismos directos. Estas vienen producidas generalmente por causas indirectas: caída sobre el brazo o la mano y subsiguiente luxación de codo u hombro. Existe un mayor índice de luxaciones en aquellas articulaciones que previamente habían sufrido lesiones capsulares o ligamentosas.

Tipos:

Cuando la desconexión anatómica no es total, es decir las superficies articulares están en contacto parcial pero sin guardar su alineación habitual, estamos ante la SUBLUXACIÓN.

Las luxaciones suelen afectar a hombro, codo, dedos y rótula. Las subluxaciones a rodilla, tobillo y articulación acromio – clavicular.

˜ Síntomas: (LUXACIONES)

Fuerte dolor que se incrementa con la movilización.

Incapacidad funcional manifiesta.

Deformidad.

Al cabo de un tiempo, inflamación y aparición de hematoma.

Actuaciones preventivas:

Realizar un calentamiento adecuado.

Evitar posturas anormales o posturas excesivamente forzadas. Por ejemplo: se debe prestar especial atención a la hora de realizar actividad física en terrenos irregulares y abruptos.

Utilizar calzado con amplia base de sustentación calcánea.

Realizar una educación propioceptiva.

No reiniciar de nuevo la actividad deportiva sin haber rehabilitado convenientemente un esguince anterior.

Corregir pies cavos mediante ortesis.

4.2.2.- Lesiones tendinosas: (posiblemente la patología más frecuente del deporte).

˜ Bases anatómicas:

El músculo suele estar unida al hueso mediante un tendón a través del cual se comunican los efectos de las contracciones musculares. El músculo produce fuerza sólo cuando se contrae, lo cual produce un efecto de tensión sobre el tendón. Los tendones son muy fuertes y soportan bien las fuerzas tensoras pero mal las de cizallamiento. Los tendones están formados de colágeno que les proporciona la fuerza y de elastina que les confiere elasticidad.

Causas:

Los tendones serán más vulnerables a las roturas cuando:

La tensión se aplica rápidamente y sin calentamiento.

La tensión se aplica de forma oblicua.

El tendón está en tensión antes del traumatismo.

El músculo unido está muy inervado y contraído.

El tendón es débil en comparación con el músculo.

A continuación se describen las causas de las tendinitis, ya que son las lesiones más frecuentes sufridas por los tendones:

Microtraumatismos de repetición.

Repetición de un movimiento técnicamente erróneo.

Material inadecuado.

Irritación local del tendón por frotamiento.

Práctica deportiva en suelos demasiado duros o demasiado blandos.

Alteraciones estáticas (dismetrías).

Fatiga general del organismo.

Etc.

Tipos:

Roturas: total o parcial.

Inflamaciones

Tendinitis: Inflamación del tendón por microtraumatismos repetidos

(crónica), o por un trabajo puntual de gran intensidad o inadecuado (aguda).

Tenosinovitis o peritendinitis: Afección semejante a la anterior pero además hay una afectación de la vaina que rodea a algunos tendones (Músculos flexores y extensores de pies y manos.)

Entesitis: Inflamación de las inserciones músculo – tendinosas en el hueso : Rodilla de saltador o codo de tenista.

Bursitis: Inflamación de las bolsas colocadas entre tendón y hueso, entre dos tendones o entre hueso y piel. Estas bolsas sirven para reducir la fricción y distribuir tensiones. Si el golpe es directo puede ocurrir sangrado en el interior de la bolsa : hemobursa.

˜ Síntomas:

En las roturas totales se apreciará:

Chasquido seguido de intenso dolor.

Incapacidad para realizar el movimiento en los que es necesario el tendón y el músculo afectado.

– Tumefacción.

En roturas parciales:

– El atleta puede no darse cuenta de que lo que tiene es una rotura.

– Dolor agudo en movimientos específicos.

– Sensibilidad localizada en el área lesionada.

– No hay presencia de inflamación.

En las inflamaciones: (En general)

Dolor durante el ejercicio y después del ejercicio.

Dolor en la inserción del músculo o tendón en las tenoperiostitis.

Sensibilidad dolorosa característica y localizada a la presión sobre el área afectada.

Actuaciones preventivas:

Realizar las correcciones técnicas oportunas.

Emplear material adaptado a las características de los alumnos.

No realizar sobre esfuerzos.

No emplear zapatillas, protecciones… que presionen y friccionen un área tendinosa.

Cuidar las características del suelo.

Cuidar la higiene dental.

Cuidado con mal-adaptar la musculatura (no desarrollarla excesivamente, lo cual sobrecargaría el tendón).

Algunos autores hablan de tratar de relajar la zona que más trabaja durante la actividad, así como la aplicación de hielo al final de la sesión aunque no duela.

4.2.3. Lesiones musculares

Son las lesiones más comunes, peor conocidas y tratadas más inadecuadamente.

˜ Causas:

Se consideran dos causas de las lesiones musculares:

Por distracción: Causadas por sobreesfuerzo o sobrecarga. Se producen como resultado de una fuerza intrínseca que la persona genera en sus propios músculos. A veces el motivo es una descoordinación entre los músculos agonistas y antagonistas.

Por compresión: Hay un impacto directo. El músculo es bruscamente presionado contra el hueso subyacente: Ej. El clásico rodillazo en el muslo.

Factores que incrementan el riesgo de lesión:

En la producción de roturas musculares contribuyen factores como:

Músculo mal preparado por falta de entrenamiento o calentamiento.

Debilitado por lesiones previas y rehabilitación inadecuada.

Lesión previa cicatrizada. (El tejido cicatrizal es menos elástico que el músculo y por lo tanto más expuesto a la lesión).

Músculo cansado.

Músculos tensos o con poca elasticidad.

Músculos expuestos al frío.

˜ Tipos:

Elongación hasta el límite de rotura (distensión).

Rotura simple que afecta a algunas fibras musculares.

Rotura profunda y parcial, que afecta a numerosas fibras.

Rotura total del cuerpo muscular.

˜ Síntomas:

Distensión: dolor vivo que permite continuar la actividad. El dolor cesa con el descanso y no hay equimosis.

Rotura simple: dolor violento(latigazo). Impotencia inmediata pero relativa. Duele incluso en reposo. Derrame sanguíneo y aparece una equimosis.

Rotura parcial y profunda: dolor intenso. Impotencia total e inmediata. Palpación muy dolorosa e importante hematoma. Equimosis.

Rotura total: dolor muy vivo con impotencia completa e inmediata. Depresión entre las dos zonas rotas, cubierta por un hematoma con edema. Aumento de volumen y ausencia de movimiento.

˜ Actuación preventiva:

Realizar un buen calentamiento, incluyendo estiramientos de la musculatura antagonista.

Adecuar la intensidad y exigencia a la capacidad y características individuales de cada alumno.

En el caso de una prolongada interrupción de las actividades física y deportivas, reemprender el entrenamiento de forma gradual.

En el caso de sobreentrenamiento o agotamiento, reducir el esfuerzo a realizar.

Evitar el masaje violento, por el riesgo de microlesiones que favorecen la rotura.

Hidratación.

Adecuación del material deportivo.

Se considera que las deportistas corren mayores riesgos durante el período que precede a sus menstruaciones.

4.2.4.- Lesiones óseas o esqueléticas: Las fracturas

Es una lesión potencialmente grave pues además de la lesión esquelética pueden verse afectadas partes blandas: tendones, ligamentos, nervios, vasos y piel.

Existe INTERRUPCIÓN EN LA CONTINUIDAD DEL HUESO. Si éste conserva sus conexiones anatómicas y los bordes no se separan o la separación es parcial y pequeña, estaremos ante una fisura.

Causas:

Por traumatismo directo: patada o golpe en una pierna.

Por traumatismo indirecto: pié retenido y caída violenta.

˜ Tipos:

Esta clasificación corresponde a fracturas de huesos largos

Cerradas: La piel no se rompe. El hueso fracturado no sale al exterior.

Abiertas: Los extremos fracturados atraviesan la piel. El hueso “se asoma” al exterior.

Simple: Sólo existe una zona de fractura.

Doble, triple…: Existe más de una línea de fractura en el mismo hueso.

Con o sin desplazamiento: Según la distancia relativa a la que queden los dos extremos de la línea de fractura.

Transversa: La línea de fractura es horizontal.

En cizalla: La línea de fractura es oblicua.

En tallo verde: No es una auténtica fractura. Un traumatismo provoca un acodamiento o torsión del hueso. Suele ocurrir en niños.

Conminuta: Cuando la lesión fragmenta el hueso en varios trozas pequeños.

Si la fractura correspondiese a huesos compactos: vértebras, huesos de la muñeca, del pié, etc., los criterios de clasificación y la nomenclatura serían distinta:

Estable o inestable: Si la separación es pequeña (fisura) o si el miembro no tiene consistencia.

˜ Síntomas:

– Sensación de “chasquido” del hueso al romperse.

– Tumefacción progresiva motivada por la lesión de partes blandas y pequeños vasos.

– Sensibilidad y dolor alrededor de la zona lesionada que se incrementa al intentar movilizarla. Incapacidad funcional.

– Si es fractura con desplazamiento hay una deformidad apreciable a simple vista.

4.3.- PRIMEROS AUXILIOS ANTE LESIONES DEL APARATO LOCOMOTOR.

˜ Definición general de primeros auxilios:

Entendemos por primeros auxilios la asistencia inmediata, limitada y temporal prestada en caso de accidente o enfermedad súbita, en tanto se espera la llegada de asistencia medica efectiva o se traslada a la víctima a un hospital.

˜ Limitaciones a tener en cuenta para los primeros auxilios:

Pretender realizar el tratamiento sin asistencia médica. Contradice la propia definición de primeros auxilios en cuanto a que la actuación del auxiliador.

Pretender realizar actuaciones ambiciosas: Trae como consecuencia, a veces, perjuicios para la víctima. Hay actuaciones que son incumbencia exclusiva del médico. Sería preferible esperar aunque fueran horas sin hacer nada hasta la llegada del médico o el traslado de la víctima, que ponernos a extraer un cuerpo extraño en el globo ocular.

– Excedernos en los conocimientos y técnica a la hora de administrar los primeros auxilios: Cohibir, por ejemplo, una hemorragia empleando indiscriminadamente un torniquete, representa un error de conocimiento, peligroso para la víctima. Muy pocas veces es verdaderamente necesario el uso del torniquete.

Directrices generales a seguir en el momento de la lesión:

En el momento de la lesión:

Primero mirar. Observar la reacción del lesionado.

Escuchar la descripción de la lesión que hace el propio accidentado.

Buscar sintomatología. ¿ Puede mover la zona?

Posteriormente aplicar CRICE (Crioterapia, inmovilización, compresión y elevación del miembro afectado):

Crioterapia: (Utilización de frío)

Cuando se produce lesión en partes blandas, es prioritario intentar parar la hemorragia que producirá dolor, tumefacción y sensibilidad. Por regla general, cuanto menor es la hemorragia, más rápido desaparece el derrame de sangre y se forma menos tejido cicatrizal (no olvidemos menos elástico) en el tejido lesionado.

El enfriamiento de la zona lesionada produce:

F Efecto local de alivio del dolor.

F Vasoconstricción que reduce el flujo sanguíneo en la zona afectada. Se producirá menos tumefacción y la curación será más rápida.

Para que la acción del frío sea eficaz debe penetrar en profundidad en el tejido lesionado. El enfriamiento se aplicará durante el tiempo oportuno. Una lesión de rodilla o tobillo debe enfriarse inicialmente durante 30 minutos. Una lesión de los músculos del muslo 45 minutos.

El frío no debe colocarse nunca directamente sobre la piel. Utilizar un vendaje,

pañuelo o algo similar.

Posibilidades:

Bolsas de frío desechables (ejercen su efecto durante 10-40 minutos). El frío que producen penetra en profundidad. (Nitrato de amonio)

Bolsas de frío reutilizables: Contienen un gel fácilmente moldeables. Mantienen su eficacia durante 45 – 60 minutos tras haber sido congeladas. La bolsa se puede usar repetidamente y se puede moldear adaptándola a la zona lesionada. Tiene el inconveniente que deben estar en un congelador.

El hielo o el agua fría es un recurso cuando no se tiene otra cosa. No utilizar sobre heridas abiertas.

El atomizador de frío: Sólo alivia el dolor pues su penetración es sólo de 3-4 mm. No afecta al tejido lesionado. Tiene un efecto ligero y transitorio. Se aplica en zonas donde la piel está en contacto con el esqueleto: espinilla, nudillos o tobillo. El enfriamiento cesa al cesar la aspersión con lo que se produce el efecto contrario a lo que buscamos: el flujo sanguíneo aumenta.

Vendaje compresivo:

En el mismo momento que se enfría la parte blanda debería aplicarse un vendaje compresivo. Este proporciona una contrapresión a la hemorragia que se desarrolla en el interior del área lesionada. Mantener el vendaje una vez acabado el enfriamiento.

Reposo:

Fundamental en el momento del accidente y después del tratamiento inicial. La zona afecta no debe someterse a carga.

Elevación del miembro afectado:

Cuando se eleva la parte lesionada se reduce el flujo sanguíneo y la sangre expelida es transportada más fácilmente, reduciendo así la tumefacción. Una pierna lesionada que se eleva, deberá mantenerse en un ángulo de más de 45º con el paciente en posición supina. Cuando la hemorragia y tumefacción es grande mantener la elevación de 24 a 48 h.

Uso del calor:

Contraindicado en la fase aguda (inmediata) de la lesión. Si ponemos calor, los vasos se dilatan y puede interrumpirse el proceso de coagulación sanguínea. Aumenta la cantidad de líquido en el tejido. Hay un aumento del sangrado de la zona, aumentará la tumefacción y la presión en los tejidos circundantes. Todo ello motivará dolor más severo y cicatrización más lenta. No iniciar el tratamiento de calor hasta 48 horas después de producirse la lesión. En cuanto al MASAJE, pensar que éste no deja de ser un traumatismo menor repetido. No realizar en las lesiones musculares.

4.3.1. Primeros auxilios ante lesiones de ligamentos:

Frío

Vendaje compresivo fijando la articulación.

No cargar el área lesionada. Reposo.

Traslado a centro hospitalario.

4.3.2 Primeros auxilios ante lesiones tendinosas:

Roturas: Frío, vendaje, reposo y elevación.

Inflamaciones: Limitación de la actividad, enfriamiento, sujeción, posterior aplicación de calor.

4.3.3 Primeros auxilios ante lesiones musculares:

Frío.

Vendaje.

Reposo.

– Elevación de la extremidad.

4.3.4 Primeros auxilios ante lesiones óseas o esqueléticas:

– Si la fractura es abierta cubrir con vendas o ropas limpias.

– Inmovilizar.

– Elevar extremidad lesionada.

– Trasladar.

4.3.5 Equipo de primeros auxilios.

El botiquín médico contendrá:

Material de curas básico: agua oxigenada, alcohol, yodo, amoniaco (picaduras), algodón, gasas esterilizadas, esparadrapo, tape, tiritas, vendas, guantes de un solo uso, etc…

Instrumental: termómetro, tijeras, pinzas, cánulas de diferente tamaño, etc…

Férulas hinchables transparentes.

Equipo de oxigenoterapia portátil.

Collarín cervical.

Teléfonos de emergencia: hospital, ambulancias, bomberos, policía, etc… (112).

Desfibrilador.

clip_image007

El Botiquín


El botiquín es el lugar idóneo para guardar los diversos materiales utilizados en curas de primeros auxilios, pero sus características y contenido dependen del uso (hogar, vehículo, etc.) y de la capacidad de la persona que lo va a usar. Poco es lo que vamos a necesitar, por lo que seguiremos unas pautas generales y nos referiremos a un botiquín para el hogar por ser este similar a los demás (salvo ligeras adaptaciones).

Para evitar que se alteren los medicamentos, debe procurarse que las botellas y cajitas estén bien cerradas y guardadas en sitio seco, fresco y oscuro. No deben guardarse el resto de los medicamentos usados en una enfermedad, a no ser que así lo aconseje el médico.

Desechar del botiquín los medicamentos antiguos y los que hayan cambiado el color o su consistencia o aparezcan turbios. En especial desechar el antiguo yodo, gotas para los ojos (colirios), soluciones para el lavado de ojos, gotas para la nariz, jarabes para resfriados y pomadas.

No mezcles en él otros artículos de tocador o higiene. En el botiquín todo ha de estar ordenado y etiquetado y te aconsejamos que incluyas en él una lista de los teléfonos de urgencia de tu zona.

El botiquín no ha de tener cerradura, para evitar la angustia de buscar la llave cuando los minutos cuentan. Hay que colocarlo, eso sí, fuera del alcance de los niños.

clip_image011

CONTENIDO RECOMENDADO

· Algodón.

· Gasas Estériles.

· Esparadrapo.

· Jabón antiséptico.

· Bicarbonato.

· Antisépticos.

· Tijeras, pinzas, imperdibles.

· Tiritas.

· Termómetro.

· Antitérmico para niños:”Apiretal” y/o “Dalsy”.

· Antihistamínicos (tipo “Polaramine”).

· Aspirina o paracetamol.

· Analgésico, solución tópica.

· Agua Oxigenada.

· Alcohol de 90°.

· Solución antiséptica tipo “Betadine”.

· Crema antiséptica tipo “Bacitracina”.

· Crema de hidrocortisona, para picaduras e inflamaciones locales.

· Emulsión al amoníaco tipo “Afterbite”.

· Vendas o esparadrapo quirúrgico (Steri- strips®).

· Venda elástica.

· Entablillado.

· Collarín

· Cánulas (tubo de Gedell)

· Jeringas estériles de un solo uso.

· Compresa fría instantánea.

· Tubo de vaselina.

· Anti-diarrea (tipo “Protector”),

· Benzalc o solución antiséptica similar *

(*) El agua oxigenada crea problemas en los botiquines portátiles. Es preferible una solución antiséptica como la recomendada.

5. CONCLUSIONES

La seguridad es uno de los ejes fundamentales sobre el que debe girar la actuación docente para velar y asegurar la salud del alumnado.

Respetar la estructura lógica de una sesión de trabajo es primordial para conseguir el objetivo de seguridad en las clases, así como realizar los ejercicios con la técnica y progresión adecuada, ayudará a prevenir posibles accidentes, y potenciará una mayor eficacia y asimilación de los contenidos impartidos.

Esta seguridad debe abarcar tanto el análisis de instalaciones y material como medidas de prevención con el alumnado – evaluación inicial a través de un reconocimiento médico, así como la planificación del proceso de enseñanza – aprendizaje.

Hay que fomentar una actitud crítica al alumno ante los ejercicios a realizar así como fomentar desde el primer día unos hábitos correctos que nos ayuden a prevenir las lesiones en un futuro.

6. BIBLIOGRAFÍA

& Cano, J. M., Granero, A., De la Torre, E., Gil, S., Lucas, J. M. y Muñoz, F. J. (1997). Problemas de salud en la práctica físico deportiva: actuaciones y adaptaciones curriculares. Sevilla: Wanceulen.

& Casell, E. (2001). Spiking injuries out of volleyball: a review of injury countermeasures. Monarch University.

& De la Cruz, J.C. (1990). Higiene de la educación física en la edad escolar. En J. Ribas Educación para la salud en la práctica deportiva escolar (pp 63-79). Andalucía: Unisport.

& De la Torre, E. (2001). La seguridad como criterio para fomentar una Educación Física saludable. En E. Rivera, L. Ruiz y M. Ortiz (Coor). La Educación Física ante los retos del nuevo milenio (pp 95-105).Granada: Junta de Andalucía.

& Delgado, M., Gutiérrez, A. y Castillo, M. J. (1997). Entrenamiento físico deportivo y alimentación. De la infancia a la edad adulta. Barcelona: Paidotribo.

& Ellis, J. y Henderson, J. (2001). Correr sin lesiones: cómo prevenir, tratar y superar lesiones, dolores y problemas. Madrid: Arcano Books.

& Hernández, J. (x). Deporte, Salud y Educación. Canarias: Icepss.

& López, P. A. (2002). Mitos y falsas creencias en la práctica deportiva. Barcelona: Inde.

& Mcardle, W. D., Katch, F. I. Y Katch V. C. (1990). Fisiología del ejercicio. Energía, nutrición y rendimiento deportivo. Madrid: Alianza.

& Oleagordia A.; Riancho, G.; Garrido M, A. y Astobiz, G. (2001). Manual de reanimación cardio-pulmonar básica. Bilbao: Ayto. de Bilbao

& Palacios, J. (2000). Salvamento acuático. Teoría y recursos didácticos. A Coruña: Xaniño.