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Tema 28 – La agilidad como capacidad resultante. Tratamiento y criterios para el diseño de tareas para su desarrollo en el marco escolar. Aspectos fisiológicos implicados.

I. INTRODUCCIÓN

Se puede considerar como la capacidad que permite el cambio de posición y dirección corporal, en los movimientos, con gran rapidez. Sin embargo es un término cuyo significado se usa y se confunde a menudo con los de habilidad, destreza, coordinación. Su inclusión dentro de las diferentes clasificaciones de las capacidades físicas es variada; se encuentra dentro de las capacidades derivadas, junto con la potencia (Zatziorski, 74); dentro de las capacidades físico-motrices, dependiendo de la flexibilidad y de la velocidad (Castañer y Camerino, 93); o de las resusltantes, junto con la destreza y la habilidad (Barbany y Porta, 88).

En el actual currículo, se encuentra dentro de los objetivos generales del área de Educación Física, uno referido a:

– incrementar sus posibilidades de rendimiento motor mediante el acondicionamiento y mejora de las capacidades físicas y el perfeccionamiento de sus funciones de ajuste, dominio y control corporal.

En los bloques de contenidos, en el de habilidades específicas de juegos y deportes:

En primero:

– movimiento coordinado: equilibrio y agilidad.

– habilidades gimnásticas globales.

– iniciación a las habilidades atléticas.

En segundo:

– ejecución de distintas combinaciones de habilidades gimnásticas y acrobáticas.

En general, se puede ver que tratamiento va a estar asociado a la mayoría de los aprendizajes de habilidades específicas, en sus diferentes mecanismos (perceptivo, decisional, y de ejecución).

II. DESARROLLO DE LOS CONTENIDOS.

1. LA AGILIDAD COMO CAPACIDAD RESULTANTE. CONCEPTOS.

Se puede definir como la velocidad en el cambio de posición y dirección del movimiento, o como, según Castañer y Camerino, la capacidad de ejecutar movimientos de forma rápida y precisa con la máxima previsión y espontaneidad posible.

La agilidad comporta cambios en la dirección, orientación, combinaciones y coordinaciones de movimientos en la ritmicidad y en la capacidad de reacción, por lo que se considera una mezcla de capacidades en la que es necesario utilizar los tres mecanismos de la teoría del procesamiento de la información, perceptivo, decisional y de ejecución a unos niveles muy elevados.

La agilidad permite al individuo que la posee, realizar movimientos con un nivel de calidad importante, con amplitud y a la vez con rapidez. Permite adaptarse a nuevos requerimientos motores de difícil ejecución con gran rapidez. Su dependencia de factores coordinativos y condicionales hace que se considere una capacidad resultante, a caballo entre las físico-motrices y las perceptivo-motrices.

Si se observa la clasificación de las capacidades físicas basadas en el criterio de su función y el grado de intervención se encuentra que como capacidades físicas básicas se incluye a la fuerza, la resistencia y la velocidad. En las cualidades complementarias, se contempla a la flexibilidad, la coordinación y al equilibrio. En el último grupo aparecen las derivadas: la potencia y la agilidad. Estas se manifiestan en la mayoría de las actividades deportivas. Castañer y Camerino señalan que para su consecución participan en gran medida las capacidades de velocidad y flexibilidad, puesto que se rigen sobre la base de la movilidad de los procesos neuromusculares. La agilidad, por tanto, es resultado de combinar: velocidad, flexibilidad, equilibrio y coordinación.

2. CONSIDERACIONES TEÓRICAS.

2.1. DEPENDENCIA DE LOS COMPONENTES CONDICIONALES Y COORDINATIVOS.

En primer lugar va a depender de la velocidad. Se precisará rapidez en los procesos mentales, toma de decisiones, transmisión de respuestas, velocidad de contracción, velocidad de reacción. En la mayoría de los casos su mejora va a estar limitada por factores de tipo genético y las posibilidades de aumento estarán en la mejora de la fuerza, el desarrollo de la anticipación y atención selectiva, la mejora de los procesos energéticos o los cambios que el entrenamiento produce en algunas fibras intermedias, (tipo IIa) en etapas sensibles, consiguiendo que se transformen en tipo IIb.

Al igual que la fuerza depende de factores neurológicos y musculares. Será determinante los porcentajes de fibras lentas/rápidas, así como la coordinación intermuscular entre agonistas y antagonistas.

En segundo lugar depende de la flexibilidad, entendida como la capacidad que, con base en la movilidad articular (capacidad de ejecución de movimientos de máxima amplitud por medio de la estructura de la articulación) y extensibilidad y elasticidad muscular (capacidad muscular de poder alongarse y retornar a su posición inicial una vez que ha cesado la fuerza provocadora del estiramiento).

También del equilibrio o capacidad de equilibración: capacidad que permite mantener o volver a colocar todo el cuerpo en estado de equilibrio, durante o después de cambios (voluntarios o externos) de la posición del mismo. capacidad que tiene el individuo para igualar todas las fuerzas que actúan sobre el, de forma que la suma de ellas sea cero, y con ello mantenerse en una posición estable respecto al entorno. Un buen equilibrio posibilita:

– adquirir posturas o actitudes que sirvan de base para movimientos posteriores en condiciones óptimas.

– lograr posiciones estables tras situaciones de desequilibrio.

– obtener informaciones adecuadas de la posición del cuerpo en el espacio, así como un buen desarrollo del esquema corporal y una buena integración espacio temporal.

Por último queda señalar su dependencia de la coordinación: capacidad de organizar la actividad neuromuscular de uno o varios segmentos corporales para realizar un gesto de la manera más eficaz posible, eliminando para ello movimientos no deseados. La coordinación supone la armonización de todos los parámetros del movimiento en el proceso de interacción entre el deportista y su situación. Es una capacidad compleja que engloba a un conjunto de cualidades como: la agilidad, el equilibrio, la capacidad de control y dirección, la flexibilidad, etc.

2.2. ASPECTOS FISIOLÓGICOS IMPLICADOS.

Los aspectos fisiológicos implicados en la agilidad son los que se corresponden con el desarrollo de las diferentes capacidades de las que depende. La calidad de los aprendizajes será vital para la agilidad, así como las condiciones en las que se desarrollan.

Desde un punto de vista fisiológico, nos encontramos con varios elementos implicados en el movimiento, relacionados de forma directa, con los diferentes mecanismos señalados por la teoría del procesamiento de la información para el aprendizaje de habilidades.

§ Los analizadores o receptores de la información: órganos especializados situados en múltiples lugares del cuerpo (articulaciones, oído, músculos), que detectan cambios en la velocidad del movimiento, dirección del movimiento, situación espacial, etc. Los nervios raquídeos llevan la información a la médula y de ahí, si es necesario, a centros nerviosos superiores. Son fibras aferentes, que transmiten información sensitiva. Se consigue con ello información exteroceptiva, interoceptiva y propioceptiva.

§ Los órganos encargados de elaborar la información y tomar decisiones: se diferencian varios niveles: el medular encargado de respuestas reflejas, el del tallo cerebral que regula los automatismos y los reflejos medulares, el nivel cortical, donde se elaboran los movimientos complejos. Las órdenes se transmiten a través de las fibras nerviosas eferentes a la musculatura. Dependiendo del nivel en el que se haya elaborado la información, las vías son distintas. Se habla de motoneuronas alfa que llegan a los músculos desde la médula, motoneuronas gamma que inervan los usos musculares; vías piramidales que parten de la corteza cerebral y vías extrapiramidales, que parten del área premotora de la corteza y de los núcleos de la base del cerebelo,…

§ Los ejecutores de la orden: la musculatura. Será el soporte del movimiento. La capacidad para aplicar fuerza, la flexibilidad que presenta, la velocidad, etc. serán determinantes para el resultado final de las acciones.

En el modelo de aprendizaje basado en el procesamiento de la información se ve al sujeto como un procesador de información. El comportamiento motor y el aprendizaje que se tiene va a depender de la cadena de activación de tratamiento de la información que se haga y de la cantidad de información que hay que procesar.

Hay una información procedente del entorno y del feedback de la acción, que llega al sistema nervioso y una vez identificada (mecanismo perceptivo) se busca una respuesta, un plan de acción (mecanismo decisional); por último se ejecutan las órdenes mediante los músculos (mecanismo de ejecución).

Con la práctica se conseguirá modificar el comportamiento de algunos elementos:

– mejora de la sensibilidad de los analizadores.

– la selección de la información.

– la velocidad de transmisión de la información.

– crear una gran memoria motriz y aumentar los automatismos.

Joan Rivera señala una serie de cambios:

neuronales: en las conexiones sinápticas, en los circuitos nerviosos, etc.

perceptivo motores: niveles de fuerza, resistencia, discriminación perceptiva.

personales: capacidad de enfrentarse a situaciones desconocidas, estados de ánimo, etc.

de relación con el entorno: pasar de la inestabilidad a la constancia, de las coordinaciones gruesas a las finas, de la atención exclusiva al automatismo.

Todos estos cambios redundan en una mejora de la agilidad. En general, con la consolidación de los diferentes aprendizajes de habilidades se consigue una mayor manifestación de agilidad.

3. TRATAMIENTO Y CRUTERIOS PARA EL DISAÑO DE TAREAS PARA SU DESARROLLO EN EL MARCO ESCOLAR.

Para su desarrollo óptimo de forma genérica, será necesario contemplar y mejorar el comportamiento de los diferentes mecanismos señalados por la teoría del procesamiento e la información. Así se trabajará:

§ SOBRE LOS MECANISMOS PERCEPTIVOS Y DE DECISIÓN

Se trata de potenciar los elementos coordinativos y de resolución de problemas de las diferentes habilidades y destrezas; se trabajará la capacidad de equilibración corporal y la coordinación. Esto supone el trabajo sobre los aspectos cualitativos de la agilidad, sobre las cualidades motrices que la determinan.

sobre el equilibrio: se trata de asimilar mediante tanteo y exploración, y según la experiencia acumulada por cada alumno, por lo que se buscará la máxima experimentación de habilidades fundamentales y específicas, sin pretender la consecución de automatismos.

sobre la coordinación: permita el control y el ajuste del acto motor, consiguiendo con su desarrollo la optimización de los movimientos. Se buscará trabajar implicando a los diferentes analizadores y receptores, y que el tratamiento de la información que se recibe de este sea de forma rápida y precisa.

§ SOBRE LOS MECANISMOS DE EJECUCIÓN

Principalmente se incidirá en la velocidad de reacción y en la flexibilidad. Supone el trabajo sobre los aspectos cuantitativos de la agilidad. Se tratará de mejorar la velocidad de reacción simple y la compleja, implicada en la mayoría de las actividades deportivas en las que los factores perceptivos y decisionales poseen gran importancia. La flxibilidad permitirá una buena manifestación de las demás capacidades, tanto por su componente de movilidad como de elasticidad.

La relación de esto último con la fuerza, sobre todo con la de tipo elástico-reactiva, es clave para la velocidad y para el concepto de agilidad.

Para el disaño de tareas en el marco escolar se debe considerar los diferentes aspectos que influyen en la agilidad, ver su estado de maduración y las características físicas del alumno que pueden incidir en su desarrollo.

Entre los 12 y 18 años se producen grandes cambios físicos en el organismo, que hacen perder o variar los niveles de coordinación. Hay un aumento de la fuerza y la consiguiente mejora de la velocidad, así como una disminución de la flexibilidad en su vertiente de movilidad, no en la elasticidad. Todo esto afecta al nivel de agilidad. Para readaptarse a todos esos cambios se puede ayudar a que perciba mejor toda la información facilitándole las aferencias y, si es necesario, aumentando los feedbacks. Se buscarán situaciones en las que la percepción del movimiento se vea facilitada, se ayudará al alumno a centrarse en las sensaciones importantes, regulando la cantidad y calidad de la información que se le proporcione.

Para ello se va a modificar con regularidad:

– las posiciones de ejecución de los ejercicios

– las secuencias de los movimientos

– las velocidades de ejecución

– las dimensiones de los espacios a utilizar

– las características de las superficies a emplear

– las ocasiones problema ocasionadas por oposiciones inteligentes

– la cantidad de información facilitada

Todo ello será mediante actividades jugadas, pequeños juegos, grandes juegos, deportes de todo tipo, individuales, de adversario y colectivos, etc. en definitiva se buscará desarrollar las diferentes capacidades coordinativas, exigiendo que se manifiesten en movimientos realizados con amplitud y a velocidades elevadas, implicando tanto a la velocidad de reacción como a la de movimientos, así como a la fuerza explosiva, y a sus componentes elásticos-reactivos.

III. BIBLIOGRAFÍA

– ÁLVAREZ DEL VILLAR, C. (1983): La preparación física del futbolista basada en el atletismo. Madrid. Gymnos.

– FLORENCE, J. (1991): Tareas significativas en Educación Física. Barcelona. INDE.

– GROSSER, M. (1989): Alto rendimiento deportivo. Barcelona. Martínez Roca.

– PLATONOV, V. (1988): El entrenamiento deportivo. Teoría y metodología.. Barcelona. Paidotribo.

– RUÍZ PÉREZ, L. M. (1987): Desarrollo motor y actividades físicas. Madrid. Gymnos.

– WEINECK, J. (1998): Entrenamiento óptimo. Barcelona. Hispano Europea.

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