Tema 30 – Las habilidades básicas. Concepto, clasificación y análisis. Evolución en el desarrollo motor de los alumnos y alumnas de educación secundaria. Función en el currículo de educación física para educación secundaria.

I. INTRODUCCIÓN

Este tema aborda el análisis de un tipo especial de habilidades, las habilidades básicas. Aquí se intentará situarlas en un marco general que permita diferenciarlas de otras, así como hacer una aproximación al concepto general de habilidad.

La competencia global de un sujeto viene definida por el nivel de desarrollo de diferentes aspectos, tanto cuantitativos como cualitativos. Cada persona posee unas características genéticas, unas potencialidades, unas aptitudes que determinan su máximo rendimiento. En esta línea se encuentra la propuesta de Marta Castañer y Oleguer Camerino (1993), para los que las habilidades, que consideran una dotación filogenético, se construyen en función del desarrollo de las diferentes capacidades (perceptivo-motrices, físico-motrices y socio-motrices). Se irá evolucionando, en la motricidad, de unos esquemas motores básicos hacia unos cada vez más específicos. En los primeros años se encontrará unas habilidades (las básicas) apoyadas fundamentalmente en las potencionalidades, en lo genético, en la aptitud y en el desarrollo motro (crecimiento y maduración), para ir dando paso progresivamente a habilidades (específicas) que se fundamentan en los aprendizajes adquiridos.

Es posible entender la habilidad motriz como: la capacidad, adquirida por aprendizaje, para alcanzar resultados fijados previamente, con um máximo de éxito y un mínimo de tiempo (Gutherie, 1957-citado por Famose, 1992). Esto permite identificar a la habilidad con la competencia de un sujeto, con su capacidad motriz.

Las habilidades pueden ser clasificadas siguiendo diferentes criterios. Si nos fijamos en el grado de desarrollo motor de los alumnos (Sánchez Bañuelos, 1986):

– Habilidades perceptivas.

– Habilidades y destrezas básicas.

– Habilidades y destrezas específicas.

Gallahue, D., 1982 – citado por L. M. Ruíz, 1987) desarrolla un modelo teórico en el que relaciona el desarrollo evolutivo de los sujetos con la aparición de unos determinados patrones de movimiento. Distingue:

– Movimientos reflejos e involuntarios (hasta el primer año).

– Movimientos rudimentarios (1º y 2º año). Son voluntarios pero imprecisos.

– Habilidades motrices básicas (de los 2 a los 6-7 años). Suponen actos coordinados, patrones de movimientos.

– Habilidades motrices específicas (de los 8 a los 12-13 años) que desembocarán en las habilidades especializadas (más de 14 años).

Por lo tanto se verá qué suponen estas habilidades básicas, qué tipos hay, cómo se mejoran, como evolucionan, etc. Posteriormente se marcará la evolución en el desarrollo motor de los alumnos de secundaria y se ubicarán las habilidades en el currículo de la Educación Física en secundaria.

II. DESARROLLO DE LOS CONTENIDOS.

1. LAS HABILIDADES BÁSICAS. CONCEPTO, CLASIFICACIÓN Y ANÁLISIS.

1.1. CONCEPTO

Castañer y Camerino (1998) hacen una definición de habilidad motriz utilizando una serie de conceptos, previamente definidos que resulta muy ilustrativa y parece muy interesante.

– PRAXIA: sistema de movimientos coordinados en función de un resultado o intención

– ASIMILACIÓN: nuevas experiencias en relación a diferentes objetos y situaciones.

– ACOMODACIÓN: función de incorporación de los esquemas anteriores a nuevas experiencias.

– EQUILIBRACIÓN: complementación de los dos mecanismos anteriores (reversibilidad).

Se puede definir entonces habilidad motriz como: proceso de adquisición de praxias en que cada movimiento es el producto de acomodaciones y modificaciones de patrones adquiridos con anterioridad y que van constituyendo el repertorio del individuo y su equilibración.

Batalla, A. (2000) define Habilidad Motriz como el grado de la competencia de un sujeto frente aun objetivo determinado, aceptando que para la consecución del mismo, la generación de respuestas motrices, el movimiento, desempeña un papel primordial e insustituible.

Para Sánchez Bañuelos (1992) las Habilidades motrices pueden ser clasificadas en función del grado de desarrollo motor de los sujetos en:

– Habilidades motrices básicas.

– Habilidades motrices específicas.

Se habla de básicas porque son comunes a todos los individuos, forman parte de la motricidad humana, ya que filogenéticamente hablando, ha permitido la supervivencia del ser humano y por ser el fundamento de posteriores aprendizajes motores (Singer, R. 1975).

J. Díaz Lucea (1999) señala que son todas aquellas conductas y aprendizajes motrices, adquiridos por una persona, que se caracterizan por su especificidad y porque o responden a los modelos concretos y conocidos de movimientos que caracterizan a las actividades regladas.

1.2. CLASIFICACIÓN DE LAS HABILIDADES BÁSICAS.

Anita Harrow (1978), coincidiendo con algunos autores, agrupa las habilidades motrices básicas tomando para ello algún rasgo común:

Habilidades básicas cuya característica principal es la locomoción. Se incluyen aquí los desplazamientos y saltos.

Habilidades básicas cuya característica primordial es el manejo y dominio del cuerpo en el espacio. Se incluyen los giros y las equilibraciones.

Habilidades básicas que pretenden actuar sobre los objetos o el entorno, proyectando, manipulando y recibiendo móviles y objetos. Son los lanzamientos y recepciones.

Sánchez Bañuelos (1986) señala:

– Desplazamientos.

– Saltos.

– Equilibrios.

– Giros.

– Lanzamientos y recepciones.

Castañer y Camerino (1988), analizando las relaciones del “yo” con el espacio-tiempo y con los objetos diferencian:

Habilidades locomotrices: movimientos locomotores realizados por el cuerpo que se desplaza de un punto a otro del espacio.

Habilidades de estabilidad: se refieren a la constante adecuación espacio-temporal del cuerpo debido a la intervención de la fuerza de gravedad, cuando se realizan tareas.

Habilidades manipulativas: referidas a los movimientos de manipulación gruesa producida por las capacidades de imprimir fuerza a los objetos y de recibir la propia de los objetos con los que se interactúa.

J. Díaz Lucea (1999) presenta una propuesta de clasificación innovadora, centrada en los procesos de aprendizaje motor de los alumnos y alumnas y no solo en el resultado. Para ello, busca ver los procesos internos, las experiencias y técnicas que se ponen en juego cuando realizan los aprendizajes. Así en función de la intencionalidad educativa y las estrategias de aprendizaje puestas en juego por los alumnos, distingue las habilidades básicas:

– espaciales-corporales

– temporales-corporales

– instrumentales

– sociales

– do cooperación

– de oposición

– de cooperación-oposición

– estratégicas

1.3. ANÁLISIS DE LAS HABILIDADES BÁSICAS

§ ANÁLISIS DE LA CLASIFICACIÓN DE A. HARROW

Aquí se toma como referencia el análisis que hace de ellas Sánchez Bañuelos, F. (1986).

LOS DESPLAZAMIENTOS

Son toda progresión de un punto a otro del entorno utilizando como medio únicamente el movimiento corporal total o parcial. Las formas más comunes de realizarlos son la marcha y la carrera en el medio terrestre y la natación en el medio acuático. Existen además otras formas de desplazarse que pueden clasificarse dentro de dos categorías:

– Formas de desplazamiento especializadas en la resolución de problemas específicos, como escalar, trepar, marcha atlética, resbalar, etc.

– Formas de desplazamiento ineficientes o incipientes, que son la génesis de las anteriores (cuadrupedia en el niño que no sabe andar, caminar de rodillas, arrastrarse, etc.). Al principio son habituales en el sujeto pero luego son abandonadas y no suelen realizarse por no ser muy funcionales.

La marcha y la carrera constituyen los gestos que mayor interés educativo presentan. Se trata de gestos motores o actividades físicas cíclicas donde se da una sucesión de desequilibrios y reequilibrios con acciones encadenadas. Para su ejecución, el factor más importante que entra en juego es la coordinación dinámica general.

Dentro de los desplazamientos se pueden destacar algunos aspectos que, desde el punto de vista educativo presentan una gran importancia:

– las puestas en acción.

– las paradas.

– la duración de la ejecución.

– los cambios de dirección.

– el ritmo y la velocidad de ejecución.

En cualquier situación de desplazamiento que se plantee, el primer problema a resolver será el comienzo del movimiento (la puesta en acción); después habrá que realizar el movimiento a una velocidad adecuada (ritmo de ejecución), que podrá ser uniforme o variable; durante un cierto tiempo (duración). Cuando la trayectoria a seguir no es rectilínea, para seguirla con eficacia es preciso cambiar la dirección. Finalmente, para detener el desplazamiento una vez cumplido el objetivo, es preciso realizar paradas.

Desde un punto de vista lúdico y/o competitivo, en los desplazamientos es posible realizar cuatro tipos fundamentales de tareas asociadas:

– Llegar lo antes posible (cubrir una distancia en el mínimo tiempo, lo que supone un componente de velocidad de desplazamiento).

– Llegar lo más lejos posible (lo que incidirá en un componente de resistencia).

– Esquivar a un adversario o a un objeto que se opone o interrumpe el desplazamiento de una forma más o menos activa.

– Interceptar a otra persona que se desplaza (situación inversa a la anterior, donde uno mismo es el obstáculo activo).

Las carreras de velocidad y resistencia, esquivar e interceptar, son elementos de tipo lúdico-competitivo, íntimamente ligadas a este tipo de habilidad básica y de plena aplicación en multitud de juegos y en situaciones deportivas en general.

Su planteamiento educativo no debe limitarse a la enseñanza de determinados patrones de movimiento. No se debe considerar el desplazamiento exclusivamente desde el punto de vista técnico, sino que también se puede y se debe atender a aspectos de tipo táctico, creativo, expresivo, etc.

LOS SALTOS

En sentido amplio del término, se puede considerar como salto a todo movimiento que implique un despegue del cuerpo del suelo, realizando habitualmente con uno o varios pies. El cuerpo queda suspendido en el aire momentáneamente, volviendo luego a tomar contacto con el suelo. Engloba despegue y caída. Para saltar intervienen factores tales como la agilidad, la coordinación dinámica general, la fuerza, la potencia y el equilibrio.

En todo salto se pueden distinguir las siguientes fases:

Previa: donde se alcanza una velocidad suficiente y una colocación segmentaria óptima para realizar el salto. (con o sin desplazamiento).

Impulsión: fase de salto, batida o despegue del suelo. En ella se transforma la velocidad adquirida en una trayectoria adecuada (puede hacerse con una o ambas piernas).

Vuelo o suspensión: para preparar la caída o con algún propósito asociado. Se debe considerar: altura, dirección, profundidad y tiempo o duración.

Caída, aterrizaje o recepción: tras el vuelo; puede ser el fin de la acción o el inicio de otra.

El propósito u objetivo básico del salto puede ser:

§ Ganar distancia: salto horizontal.

§ Ganar altura: salto vertical.

En ambos casos, la fuerza es generada por la rápida acción de los músculos extensores de las piernas, acompañada, generalmente, por el enérgico balanceo de los brazos en la dirección deseada del movimiento.

Hay que hacer referencia a otro tipo de habilidad básica que siguiendo esta clasificación se incluiría dentro de los saltos; si bien, atendiendo a otro tipo de clasificación con otros criterios se podría considerar simplemente caída. Se hace referencia al salto cuyo propósito es salvar un desnivel para pasar a una altura inferior; en el mismo puede incluso no haber fase de impulsión de los miembros inferiores sin ayuda del balanceo de los miembros superiores. En este tipo de salto el cuerpo deja que actúe en el la fuerza de la gravedad y la propia biomecánica de los miembros inferiores, sirviéndose de contracciones isométricas y excéntricas (nunca concéntricas) hace el resto (esto es, un pequeño desplazamiento hacia delante del centro de gravedad para que se pueda salvar el desnivel). El resto de la habilidad estaría constituido por fase de vuelo, en caída, (nunca en suspensión) y aterrizaje o recepción en un nivel inferior.

Los principales objetivos desde el punto de vista educativo serán:

– superar obstáculos: saltos en altura, longitud o su combinación.

– alcanzar objetos fuera del alcance directo.

– lanzar objetos por encima de obstáculos, para lo cual el salto es un medio de ayuda.

– mantener un esquema rítmico, etc.

La habilidad básica de saltar se puede utilizar en muchos juegos de carrera con rápidas paradas, cuando es preciso mantener el equilibrio. También para superar uno o varios obstáculos (salto de altura o carreras de vallas en atletismo). En cualquier deporte donde el móvil es lanzado o pasado y debe ser decepcionado, la acción de saltar acompaña a menudo al lanzamiento y la recepción.

Cuando se introducen las repeticiones de los saltos de forma rítmica y continua (multisaltos), surgen tres formas de saltos:

– saltos sobre un solo pie (a pata coja).

– saltos alternos (de pie a pie).

– saltos sobre ambos pies simultáneamente (a pies juntos).

Los saltos alternos y sobre ambos pies son una parte muy importante del trabajo de piras y pies en la mayoría de juegos y deportes, donde las paradas bruscas o cambios de dirección son necesarios. Para su diversificación se puede jugar con distintos elementos:

– la sobrecarga (altura, distancia, dificultad coordinativa, etc.

– la pausa o tiempo de descanso intersaltos.

– la velocidad de ejecución.

– el acento o énfasis principal de la tarea.

LAS EQUILIBRACIONES

Básicamente el equilibrio es la lucha antigravitatorio, el mantenimiento de la posición contra la acción de la gravedad. La capacidad de equilibración se pone de manifiesto tanto en ejercitaciones estáticas como de tipo dinámico. Es decir, cuando el sujeto ha de mantener una simple posición como el proceso de control de las variaciones del centro de gravedad es un desplazamiento en carrera.

El ser humano está continuamente sometido a procesos de equilibración como consecuencia de las sucesivas contracciones musculares (agonista y antagonistas) que intervienen en el mantenimiento de la postura y en el desplazamiento del centro de gravedad. En la mecánica del proceso de equilibración intervienen una serie de factores:

§ el conjunto de receptores-informadores de los desequilibrios (laberínticos, propioceptivos visuales, etc.).

§ los inherentes al proceso de elaboración de las reacciones de equilibración (SNC)

§ los implicados en la ejecución de las reacciones por vía efectora.

§ los psicológicos, como consecuencia de condiciones cognoscitivas, emocionales, afectivas.

§ los de tipo físico, que revisten una gran importancia:

– ubicación del centro de gravedad del sujeto.

– el grado de estabilidad corporal, determinado por: la altura, la base de sustentación, las dimensiones y orientación de dicha base, el grado de adherencia de la misma y la masa corporal del sujeto.

Puesto que el proceso de equilibración comienza por una fase de desequilibrio, se puede utilizar ésta para comprometer los factores implicados y cumplir así con los objetivos educativos propuestos. Son mecanismos de desequilibración aquellas causas capaces de modificar la posición del c. g. Serán:

  • externos al sujeto (ajenos a su voluntad): empujones en diferentes partes del cuerpo, impacto o recepción de móviles, movimientos en la base de sustentación, modificación de la altura de la base de sustentación.
  • internos (originados por él, en su propia naturaleza): psicológicos, cambio voluntario de situaciones básicas.
  • mixtos, que vendrían dados por la combinación o dualidad de los dos anteriores: variaciones del tamaño de la base de sustentación, variaciones de la localización del centro de gravedad, cambios en la velocidad de ejecución, segmentaria o global del cuerpo.

Los principales tipos de actividades que pueden utilizarse para una educación de las equilibraciones son:

– adopciones de posiciones.

– disminución de la base de sustentación.

– alternancia de superficies de apoyo.

– bases móviles y de diversa consistencia.

– cambios en el centro de gravedad.

– velocidades segmentarias con cargas

– repartos diferentes de masas y volúmenes.

– búsqueda de precisión después de tareas globales intensas.

– tareas en condiciones de disminución sensorial, etc.

LOS GIROS

Por giro se entiende toda rotación total o parcial a través de cada uno de los ejes principales del cuerpo humano, capaz de engendrar una familia autónoma de movimientos para cada uno de ellos, o de sus combinaciones.

El eje transversal proporciona giros hacia delante y atrás; a través del eje longitudinal, se realizan rotaciones longitudinales hacia derecha o izquierda y por medio del anteroposterior, giros laterales hacia uno de los lados.

Sirven para cambiar de dirección lograr una nueva orientación en diferentes posiciones y momentos, y también pueden presentar una funcionalidad estética, expresiva o lúdica. El giro presenta componentes lúdico, de reto y de riesgo en sentido educativo, por lo cual son muy motivantes.

La ejecución de los giros lleva implícito el desarrollo de un aserie de componentes y cualidades, sobre todo el sentido kinestésico y el equilibrio. Los giros precisan y desarrollan la coordinación dinámica general a través de los saltos, del equilibrio y la rápida recuperación tras las caídas, etc. ayudan a educar el esquema corporal y la conciencia del propio cuerpo, afirmar la lateralidad, favorecer la percepción temporal y a estructurar el espacio circundante a la propia persona.

Se pueden considerar cuatro tipos de giros según la superficie de contacto:

§ giros en contacto constante con el suelo.

§ giros en suspensión.

§ giros con agarre constante de las manos.

§ giros con apoyo o suspensiones múltiples sucesivos.

§

Y tres tipos según el eje de giro:

§ Longitudinales

§ Transversales

§ Anterposteriores

Los distintos tipos pueden combinarse de múltiples formas.

Sobre el planteamiento didáctico del desarrollo de la habilidad de girar, es conveniente hacer las siguientes consideraciones:

– buscar situaciones muy elementales donde la función del giro queda patente para el niño.

– contar con los medios de caída adecuados, o no se podrán plantear una serie de situaciones y posibilidades respecto a los mismos.

– contar con el factor de seguridad y el nivel de riesgo que está dispuesto a asumir el alumno; y empleando progresiones muy pormenorizadas en situaciones de dificultad.

– dosificar las situaciones de giro y combinarlas con otros elementos para evitar una excesiva reiteración que pueda dar lugar a mareos.

LOS LANZAMIENTOS Y LAS RECEPCIONES

Lanzar, recoger, atrapar, golpear, etc. son movimientos básicos que se desarrollan en el individuo como resultado natural de su interacción con los objetos que le rodean. Suponen un proceso cognitivo superior a la locomoción, por su objetivo utilitario para el hombre.

La adaptación de estas habilidades básicas supone el desarrollo de factores motrices tales como: la coordinación dinámica general, la coordinación óculo-motora y la lateralidad. Cuando se trata de lanzamientos con el objetivo de alcanzar la máxima distancia posible con el móvil, el principal factor motriz implicado es la coordinación dinámica general y las capacidades condicionales. Cuando se trate de acertar con el móvil en un área determinada, el factor coordinación óculo-manual y las capacidades coordinativas serán las principales.

En las tareas que implican el manejo de móviles, el estado sujeto-objeto determinan situaciones de diferente nivel de complejidad:

– ambos en reposo (más fácil).

– sujeto en movimiento, objeto en reposo.

– sujeto en reposo, objeto en movimiento.

– ambos en movimiento (mayor dificultad).

Los gestos más comunes pertenecientes a este tipo de habilidades, pueden ser:

· lanzamientos: que puedes ser realizados por acompañamiento o por golpeo, en ambos casos pueden tener exigencias de:

– precisión.

– distancia (incidencia en un entorno próximo, medio o lejano).

– precisión y distancia.

– velocidad y precisión.

· recogidas: atrapar objetos inmóviles.

· recepciones: recoger objetos en movimientos. Se diferencian:

– paradas: cuando se atrapa el objeto quedando este retenido en las manos o en los pies.

– controles: cuando, sin atraparlo, queda en disponibilidad de ser utilizado en la acción.

– despejes: que son intercepciones con rechace, alejando el móvil.

– combinaciones.

De los lanzamientos se puede decir que pueden ser divididos en:

preparación: colocar el móvil en la posición inicial que permita una trayectoria óptima.

impulsión: realización del gesto.

fase principal: traspaso de la fuerza al artefacto.

fase final: reequilibrio del cuerpo.

Se puede variar:

– tamaño y forma del objeto que se lanza.

– peso del objeto.

– forma y superficie de contacto con el mismo.

– situación del cuerpo lanzador.

La lateralidad se encuentra íntimamente asociada con el desarrollo de esta habilidad básica, al ser muchas variedades de lanzamientos y recogidas de ejecución unilateral. Mediante su realización se puede contribuir a ayudar a afirmar la lateralidad y favorecer el lado de mayor potencia.

El carácter lúdico que se puede dar a la adquisición de este tipo de habilidades surge al plantear situaciones en las que el objeto a lanzar y atrapar entra en disputa entre varias personas o grupos. A partir de esta situación tan simple, se pueden desarrollar infinidad de juegos y muchos deportes de gran popularidad.

§ ANÁLISIS DE LA CASIFICACIÓN PROPUESTA POR DÍAZ LUCEA

Para este autor los desplazamientos, los giros, los lanzamientos, etc. son un medio para llegar a las habilidades y destrezas motrices y no un fin en sí mismas. Así, en función de la intencionalidad educativa y las estrategias de aprendizaje puestas en juego por los alumnos distingue las siguientes habilidades básicas:

HABILIDADES ESPACIO-TEMPORALES: encaminadas a que el sujeto interactúe con su cuerpo en un espacio determinado, a partir tanto de situaciones motrices como de delimitaciones espaciales. Se puede actuar sobre distintos espacios: descubrirlo, conquistarlo, permanecer en él, franquearlo, etc.

HABILIDADES TEMPO-CORPORALES: aquellos en los que la interacción con el cuerpo es primordial. El espacio interviene de forma inseparable pero sin ser lo buscado. Ocupar un espacio durante un tiempo, llegar en un determinado momento, etc.

HABILIDADES INSTRUMENTALES: el objetivo es el correcto y amplio manejo de móviles, objetos e implementos con los que interactúa. Incluso montar en bici.

HABILIDADES SOCIALES: relacionadas con el desarrollo de las capacidades expresivas y comunicativas del cuerpo y con las que inciden sobre los procesos de socialización. Bailes, danzas, comunicación práxica indirecta (gestemas y praxemas), etc.

HABILIDADES DE COOPERACIÓN: buscan la colaboración entre individuos para la consecución de un fin. Se relacionan con las sociales, debido a la necesidad de integración entre los miembros.

HABILIDADES DE OPOSICIÓN: aquellas en las que el alumno se opone a la acción de uno o más adversarios para la consecución de un fin. Persecuciones, formas jugadas de deportes individuales y de adversario, actividades de lucha, etc.

HABILIDADES DE COOPERACIÓN-OPOSICIÓN: se actúa en grupo cooperando para oponerse a la acción de los demás. Se necesita el dominio de los espacios corporales y de las tempo-corporales, así como las instrumentales, debido a la necesidad de manejar el objeto central de las acciones. Desembocarán en una parte importante de las específicas y juegos deportivos colectivos. Se busca mejorar la comunicación y contracomunicación, estructuración y ocupación de espacios, cambios de rol, etc.

HABILIDADES ESTRATÉGICAS: en las que se usa, de manera reflexiva y no mecánica, los procedimientos pertinentes para la resolución de un determinado problema. Conlleva el aprendizaje de las instrumentales y los de cooperación-opsición.

2. EVOLUCIÓN EN EL DESARROLLO MOTOR DE LOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE EDUCACIÓN SECUNDARIA.

Durante la etapa de la ESO, los sujetos afrontan el último pico de crecimiento y maduración de diferentes órganos y sistemas, lo que conlleva modificaciones en su desarrollo motor. Básicamente los parámetros cuantitativos del movimiento se verán incrementados, mientras que los de tipo cualitativo sufren alteraciones debidas a las descompensaciones en el desarrollo de los distintos sistemas (óseo, muscular, etc.).

El desarrollo cuantitativo de las habilidades básicas permite reconocer una tendencia relativamente clara, mostrando aumentos anuales constantes o leves. Al comienzo de esta etapa educativa es cuando se observan las menores diferencias de rendimiento específicas entre sexos en todas las habilidades. Después aparecerán diferencias en sus capacidades condicionales.

A nivel cualitativo, las características de estas habilidades básicas muestran parcialmente un retroceso o estancamiento. Esto se aprecia de modo especial en las tareas de salto en altura y lanzamientos con exigencia de distancia, mientras que el resultado se mantiene en las habilidades de carrera y salto de longitud.

Durante el segundo ciclo de la educación secundaria, como consecuencia de la maduración sexual, las chicas presentan aumentos totales y anuales considerablemente menores que los varones. En tareas de saltos, se observa su desarrollo prolongado de los rendimientos, con aumentos leves pero continuos, y estancamientos que aparecen al final de esta etapa educativa en las chicas. En los chicos hasta los 20 años, no se pueden reconocer grandes estancamientos en los resultados de saltos.

En las habilidades de lanzamientos, también se registran diferencias específicas sexuales considerables. Los incrementos anuales en las mujeres son menores, y al final de la secundaria, se registran detenciones de sus resultados medios con diferencias del 35-45% hacia los 14 años y entre los 15 y los 20 alrededor del 40%-50%.

3. FUNCIÓN DE LAS HABILIDADES BÁSICAS EN EL CURRÍCULO DE EDUCACIÓN FÍSICA EN LA ENSEÑANZA SECUNDARIA.

El desarrollo de las habilidades básicas es un cometido que le corresponde a los dos últimos ciclos de la primaria, pero esto, que sobre el papel es fácil de asignar, en la práctica no puede hacerse así debido, como ya se ha señalado, a que el desarrollo motor es algo continuo y el paso de lo básico a lo específico no tiene una clara frontera. La función que se le puede atribuir a las habilidades básicas en la ESO es la de garantizar los supuestos mínimos para afrontar, con ciertas garantías de éxito, el desarrollo de las habilidades específicas.

En el nuevo currículo, establecido por el Decreto 233/2002 de 6 de Junio (DOG, 17/07/2002) y que concuerda con lo señalado por los nuevos Reales Decretos 831/2003 y 832/2003 de 7 de Junio por los que se establece la ordenación general y las enseñanzas comunes de la ESO y bachillerato, se propone para esta etapa un trabajo de habilidades, que en el primer ciclo se encamina a la iniciación a las habilidades específicas, con el fin de que el alumno integre las básicas con la específicas. Gracias a la mejora y combinación de las básicas, se sentarán las bases para utilizar las habilidades específicas más adecuadas a cualquier situación motriz. Así, por ejemplo, se encuentra que en 1º y 2º se habla, en el bloque de habilidades específicas, de juegos y deportes, para pasar a llamarse en 3º y 4º habilidades deportivas.

Durante la educación de las habilidades básicas y sus combinaciones a las específicas en situaciones de complejidad creciente, ya sea en habilidades deportivas en el medio natural o en habilidades de ritmo y expresión. Dado que cualquier movimiento, por muy complejo que sea, supone una combinación de las habilidades básicas, al comienzo de la secundaria obligatoria se deben integrar estas mediante combinaciones lógicas y con un contenido funcional destacado. La combinación de movimientos aprendidos permitirá al alumno crear su propia respuesta motriz en función de su interpretación de la situación motriz que se le plantee.

Durante el segundo ciclo de la ESO se consolida el desarrollo de las habilidades específicas, como complemento y culminación del trabajo anterior.

III. BIBLIOGRAFÍA

– BATALLA FLORES, A. (2000): Habilidades motrices. Barcelona. INDE.

– CASTAÑER, M. Y CAMERINO, O. (1995): La Educación Física en la enseñanza primaria. Barcelona. INDE.

– DÍAZ LUCEA, J. (1999): La enseñanza y aprendizaje de las habilidades y destrezas motrices básicas. Barcelona. INDE.

– RUÍZ PÉREZ, L. M. (1987): Desarrollo motor y actividades físicas. Madrid. Gymnos.

– SÁNCHEZ BAÑUELOS, F. (1986): Bases para una didáctica de la Educación Física y del deporte. Madrid. Gymnos.

Publicado: diciembre 28, 2015 por Santiago

Etiquetas: tema 30 educación física