Ampliación Tema 10

Ampliación Tema 10

Lecturas seleccionadas para completar o adaptar el tema:

1. Estrategias educativas para evitar la discriminación de género.

2. El sexo y los juguetes.

LECTURAS RECOMENDADAS

1

Estrategias educativas para evitar la discriminación de género.

Las estrategias educativas para evitar la discriminación debido al sexo, está estrechamente relacionada con las particularidades de la educación de la sexualidad.

El centro de desarrollo infantil, como primer eslabón en la formación y educación de la nueva generación, desempeña un importante papel en la educación sexual del niño y la niña, y en determinados aspectos, quizás el principal, por poseer las mejores vías o formas de impartir estos conocimientos y desarrollar las cualidades indispensables para una apropiada dirección de la sexualidad en las primeras edades.

En este sentido el trabajo educativo diario en el centro infantil posibilita emplear diversos métodos para formar y educar de manera apropiada la sexualidad, los cuales son necesarios conocer y dominar para ejercer la acción psicológica y pedagógica más eficaz, y que conducen de ser llevados a cabo de manera apropiada a que los niños y niñas se formen con la aceptación mutua de sus roles, y sin la prevalencia de uno sobre otro.

Por supuesto que la familia, los padres, juegan un rol importante en la formación apropiada de las actitudes hacia el propio y el otro sexo, y a posibilitar una educación de la sexualidad comprensiva y delicada, pero, estudios realizados en varios países de la Comunidad Europea revelan que en realidad menos de un 20% de los padres llevan a cabo una verdadera educación sexual de sus hijos. Si esto sucede en países de alto nivel cultural y científico, es dable suponer que en los países menos favorecidos del tercer mundo estas cifras deben ser aún menores, por su menor desarrollo técnico y cultural.

Esto refuerza la importancia que el centro infantil cobra entonces para llevar a cabo en los niños y las niñas una educación de la sexualidad, la cual, además, se organiza sobre bases más científicas y metodológicamente apropiadas. Por supuesto, el éxito de esta tarea dependerá de la adecuada preparación y capacitación del personal técnico-docente del centro de desarrollo infantil, y de la creatividad y vocación que desarrolle en el curso de esta labor tan bella que significa educar a los niños y niñas en estas tempranas edades.

De ello se desprende la necesidad de utilizar métodos que propicien una educación sexual bien diseñada, que, aunque pueden ser aplicados igualmente en las condiciones del hogar, requieren de un nivel pedagógico para poder ser correctamente realizados. No obstante, los programas de la educación de padres en el centro infantil pueden ser una vía para entrenar a los padres en estas cuestiones, y evitar así el surgimiento de contradicciones entre lo que se hace en el hogar y lo que se lleva a cabo en el centro educativo.

Por supuesto que respecto a la discriminación por el género, no basta con la aplicación de métodos científicos en el centro infantil, pues ella está unida estrechamente a los patrones o modelos que ofrece el grupo social, y que se trasmiten a la dinámica hogareña, pero decididamente el realizar una acción técnicamente concebida para evitar la formación de actitudes discriminatorias hacia el género opuesto puede ayudar en mucho a esta cuestión. Discriminación que, en la cultura actual hombre-dirigida de la sociedad, es mas discriminación del rol de la mujer que del hombre.

En tal sentido, cuando se habla de métodos de la educación de la sexualidad en el centro infantil, no solo ello se refiere al conjunto de vías o medios utilizados para alcanzar los objetivos de esta educación, sino también la inclusión de acciones y relaciones que se dan en la vida social, y que sin ser métodos propiamente dichos, constituyen igualmente vías y medios mediante los cuales se forman en los niños y niñas normas y valores correspondientes.

Así, en al misma estructura y organización del centro infantil están dadas las primeras formas de esta educación de la sexualidad, y esto es un modo, una vía de abordar este problema.

Así, desde los momentos iniciales de la incorporación de los niños y niñas al centro debe existir la mas estrecha relación entre las hembras y los varones, de manera adecuada, sana y natural, lo que influye decididamente en la percepción y el aprendizaje de sus similitudes y diferencias, dentro del marco de un proceso educativo común.

Este principio de la coeducación adquiere particular importancia en la formación de las primeras actitudes que el niño o la niña formen con respecto al sexo propio y al opuesto, y de los conocimientos iniciales que adquieran, y de las primeras normas y valores que se les inculquen, dependerá en mucho el contenido de su acción y pensamiento en el futuro.

Obviamente las posibilidades que posee el centro infantil de que los niños y niñas se desenvuelvan en un medio colectivo de ambos sexos, en el que se dan determinadas relaciones sociales, en los que todos hacen las mismas cosas y se les enseña y exige por igual, lo hace mucho más efectivo que el hogar para este aprendizaje, especialmente de aquellos, como es la discriminación del género, en que los componentes sociales juegan un papel primordial.

Esta coeducación permite de manera natural las primeras relaciones entre los sexos, la actividad conjunta de niños y niñas, las primeras posibilidades de detectar las diferencias sexuales, y lo que es más importante, la enseñanza de los primeros conocimientos, y por tanto de las actitudes mas tempranas hacia lo sexual y las diferencias de género como parte de su formación y educación.

De ahí la insistencia dentro del programa educativo de no hacer una separación artificial de niños y niñas en los juegos y actividades, de la no realización por separado de los procesos de satisfacción de necesidades

básicas (alimentación, sueño, aseo, etc.), de no hacer filas por sexo sino a lo sumo por tamaño (aunque en el centro infantil no deben hacerse filas), de realizar la actividad mutua y colectivista en que todos participen, entre otras acciones.

Mas la coeducación no es la única manera de enfocar esta problemática, y el centro infantil puede usar vías mas dirigidas y específicas que de una forma u otra educan al niño y la niña en este aspecto de su personalidad en desarrollo. Entre esos métodos tenemos:

El manejo correcto de las conductas sexuales y de la formación de hábitos higiénico-culturales

Durante el crecimiento y desarrollo del niño y la niña se dan comportamientos que, de ser manejados de forma incorrecta, pueden convertirse en causa de problemas en la educación de la sexualidad de los niños.

Comportamientos transitorios tales como la manipulación de las partes genitales, la curiosidad sexual, las preguntas de contenido sexual y los juegos de este tipo, son aspectos del desarrollo de los niños y niñas que, sin dejar de requerir la necesaria atención por parte del adulto, han de orientarse con habilidad para que no se vuelvan excesivamente significativos para ellos, como, por el ejemplo dado anteriormente del manejo inadecuado de las funciones de excreción en al formación de hábitos higiénico-culturales.

El método, por lo tanto, impone un manejo correcto de las funciones naturales del organismo, así como de los comportamientos sexuales propios y normales en estas edades, para garantizar su más adecuada formación.

La información sexual progresiva y adecuada

El educador ha de aprovechar todas las oportunidades para que en la medida en que surjan preguntas e inquietudes en los niños y niñas relacionadas con su rol sexual y los componentes de la sexualidad darles la respuesta mas apropiada, pues esta curiosidad ha de sobrevenir como resultado del desarrollo normal de sus posibilidades intelectuales.

Esta información ha de administrarse de forma progresiva, de acuerdo con la edad, y respondiendo con conocimientos veraces y científicos, en un lenguaje comprensible para ellos, y nunca mas allá de lo que ellos preguntan o quieren conocer.

Cuando un niño o niña pregunta algo referente a la sexualidad, es porque ya están intelectualmente preparados para recibir un tipo de respuesta. Si la información se proporciona cuando aún no están cognoscitivamente capacitados para asimilarla o no tienen un suficiente desarrollo emocional para comprenderla, ello puede ser en extremo perjudicial. Esto ha de realizarse de

manera natural en el proceso de la vida diaria en el centro infantil, para lo cual el educador ha de estar preparado para saber como afrontar estas cuestiones.

Es importante que la información y la enseñanza se imparta de manera progresiva, sin que el educador rodee sus explicaciones de connotaciones emocionales relevantes, pues se debe hablar del tema sexual con la misma tranquilidad con que se exponen los fenómenos y hechos de la naturaleza, del medio social, o del mundo de los objetos. De no hacerse así lo referente al sexo se volverá en extremo significativo para el niño y la niña, y esto podrá darle una mayor importancia de la que realmente debe tener.

Relatos y cuentos infantiles, ilustrados, con contenidos relacionados con la educación de la sexualidad

Un cuento, un relato, puede ser una vía mas mediante la cual es posible desarrollar actitudes hacia aspectos de la sexualidad y la evitación de la discriminación por género, y que a veces parecen no estar relacionados directamente con estas cuestiones.

Cuando el educador se sienta con sus niños y les hace una narración cualquiera, por ejemplo, cuando le habla sobre un niñito que saca a pasear a su hermanita y la ayuda porque es una niña, y a las niñas hay que quererlas y respetarlas, se está impartiendo educación sexual y se está tratando el tema de la aceptación y no discriminación de género, sin hablar siquiera de sexo.

Tanto es así que hay cuentos en apariencia muy inocentes, como es la caso de la Caperucita Roja, que pueden tener connotaciones sexuales muy marcadas, de ahí que no sea casual que la pornografía literaria y fílmica, haya utilizado ampliamente este cuento con esos fines. Otro ejemplo del aspecto sexual y de la atribución de género en una forma aparentemente ingenua es Betty Boop, conocido dibujo animado de mediados del pasado siglo, cuyas características físicas y contenido de sus historias propiciaron incluso su eliminación por efectos de la censura, que en determinado período de la historia de los Estados Unidos consideró su exhibición pública como un atentado a las buenas costumbres.

Estos ejemplos dan pábulo a la posible utilización del cuento, el relato, el dibujo, y otros medios de expresión, para la incorporación de sanos comportamientos que necesitan de vías afines a los niños y niñas con vista a su total interiorización.

Utilización de títeres

De igual manera que el cuento o el relato verbal o con láminas, el títere puede ser utilizado para trasmitir información y desarrollar actitudes, mediante una hábil manipulación de los argumentos. Es de todos conocido la utilización del títere que hizo la psicóloga norteamericana Lauretta Bender, para fines

terapéuticos, que incluye, como es natural, los aspectos referentes a la sexualidad y el desarrollo de actitudes hacia el género.

Rondas, canciones, de contenidos de educación de la sexualidad

Similarmente a las vías anteriores, las canciones, las rondas y las rimas, pueden incorporar letras que en cierta medida colaboren con fines educativos específicos, bien sean canciones o rondas elaboradas en particular para propósitos de la educación de la sexualidad, como canciones que existen y que, de alguna manera, trasmiten un conocimiento de este tipo. Así, por ejemplo, una canción tan popular como “Los pollitos” y que los niños y niñas cantan con tanta frecuencia en el centro infantil, plantea referencias explícitas respecto al papel de la madre y los hijos (lo que es educación sexual) y puede concatenarse con otros métodos, con preguntas, con explicaciones respecto a la producción, al gallo como papá, y a la distribución equitativa de sus roles, lo cual fortalece las actitudes de aceptación y no discriminación de los géneros.

Los juegos de roles

Se ha dejado para último lo referente a los juegos de roles, pues los mimos constituyen uno de los medios más afectivos y adecuados para trasmitir conocimientos y actitudes respecto a los roles sexuales, encubiertos bajo la forma de simples juegos.

En el juego de roles el niño y la niña interpretan los papeles que desarrollan los adultos en la vida real, y es una forma de preparación intelectual para la incorporación de múltiples conocimientos de la vida social, del mundo de los objetos y del medio circundante que los rodea.

Cuando los niños de ambos sexos juegan a la familia (a las “casitas” como se dice popularmente en algunos lugares), y cada niño y niña asume el papel que le corresponde, bien sea el papá, la mamá, la tía o el abuelo, se dan relaciones sociales y de convivencia hogareña que, hábilmente dirigidos por el educador, le sirven para impartir conocimientos y trasmitir actitudes respecto al papel de cada cual referente al sexo opuesto, a su propio comportamiento, a como aceptar y considerar igual a cada rol sexual. Esto es también una forma muy asequible de educación de la sexualidad para que lo interiorice el niño y la niña.

Pero no solamente se ha de utilizar el juego de la familia para educar a los pequeños en este sentido, sino que hay otros juegos como es el juego del hospital, en que una mamá embarazada puede ir a ver al médico, y esto puede ser aprovechado por el educador para manejar cuestiones referentes al nacimiento, de las actitudes hacia la mujer en ese estado, de la ayuda que debe brindar el papá a la madre encinta y en el cuidado del niño que va a nacer, por citar algunos ejemplos.

Ejemplos como este existen muchos, y pueden darse en el juego del mercado, la peluquería o barbería, el de transportes, por solo mencionar algunos cuantos.

Es decir, el trabajo cotidiano en el centro infantil posibilita emplear numerosas vías para formar y educar correctamente a los niños y niñas en lo referente al área sexual, y puede ser un ambiente muy favorable para desarrollar sentimientos de equidad e igualdad entre los géneros, y en algunos casos ser la vía más idónea para la consecución de determinados objetivos, lo cual depende, por supuesto, de la adecuada preparación y calificación del personal docente del centro, y de la creatividad y vocación que se desarrolle en esta tarea.

Las ciencias psicológicas y pedagógicas actuales, que atienden la educación de los niños y niñas desde las más tempranas edades, han de investigar de manera profunda estas cuestiones y tenerlas en cuenta para la búsqueda de nuevas vías. La educación no ha de estar a la expectativa y esperar a que el desenvolvimiento evolutivo señale lo que hay que hacer, sino que debe adelantarse y guiar el desarrollo, y si ya está comprobado que los primeros años de la vida son un período sensitivo para el proceso de identificación genérica, ha de buscar entonces las vías de la mas apropiada formación de la personalidad dl niño y de la niña, y de la cual la sexualidad constituye una de sus mas importantes facetas.

LECTURAS RECOMENDADAS

2

El sexo y los juguetes

Las investigaciones han comprobado que existe más similitud que diferencias entre ambos sexos en cuanto a la elección de los juguetes. Esto entra en contradicción con algunos axiomas existentes históricamente en esta problemática del juego infantil: que los varones gustan más del juego activo y organizado, que las niñas prefieren los de carácter pasivo, de naturaleza generalmente sedentaria, y que estas diferencias son más notables alrededor de los 8-10 años de edad. Si bien es cierto que existen diferencias morfológicas entre los niños y las niñas, éstas se relacionan mucho con el tipo de interrelación que sea habitual en el juego, y con los patrones culturales en determinada comunidad educativa.

Cuando los niños y las niñas tienen iguales oportunidades de acceso a los diferentes juegos y juguetes, y no existen a su alrededor criterios y acciones de los adultos, prohibiendo o permitiendo uno u otro tipo de juegos, se observa que hembras y varones seleccionan generalmente los mismos juguetes en las edades más tempranas, y que sólo a partir de la edad preescolar, básicamente por el reforzamiento educativo y social es que comienzan a observarse mayores diferencias.

La experiencia cubana del centro infantil respecto a los juegos de roles comprueba que en juegos tan típicamente denominados como femeninos, como es el de la familia o “las casitas”, cuando no existe una reprobación social, tanto los niños como las niñas participan en ellos, asumiendo sus roles respectivos, y manipulando indistintamente muñecas, utensilios de la cocina, juguetes y elementos de juego que reflejan las diversas acciones hogareñas: limpiar, planchar, lavar, entre otras. Esto no causa, por supuesto, problemas en la identificación sexual, porque se cuida de que cada pequeño realice cualquier acción, pero asumiendo su rol correspondiente: los niños como papás, hijos, hermanos, amigos, médicos; las niñas como mamás, hijas, hermanas, amigas, médicas, entre tantos otros roles.

De igual manera, en un juego habitualmente considerado de “chicos”, como el de los constructores, las niñas también asumen roles de albañiles, carretilleros, choferes, al igual que los niños. Es obvio que la elección de los diversos juguetes estará entonces más relacionada con los propios intereses que determinada por los sexos.

Los problemas de identificación sexual no están dados porque el niño o la niña utilicen un tipo específico de juguetes, esto es un efecto, y no una causa de estos problemas. La experiencia clínica demuestra que está muy en estrecha dependencia de las particularidades de la dinámica hogareña, generalmente muy patológica en estos casos.

No obstante, los niños suelen ser más activos y dinámicos que las niñas, y hay investigaciones que señalan la existencia de diferencias caracterológicas, que

se consolidan hacia mediados de la edad preescolar, y como consecuencia de ello sus juegos pueden ser más movidos y menos sedentarios que los de las niñas. Esta verdad evidente no tiene que ver nada con un origen sexual, sino con patrones de educación y socialización. De esta manera, aunque niños y niñas jueguen a lo mismo, y usen los mismos objetos-juguetes, el juego de los primeros siempre será de una mayor intensidad corporal y dinamismo. Lo importante entonces no es definir juguetes para niños y niñas, sino su relación con la esfera afectivo-motivacional y las particularidades físicas y motoras.