Ampliación Tema 2 Parte 2

Coordinación dinámica general

Ponerle en el suelo para que pueda gatear, a la vez que nos ponemos junto a él en esa posición y gateamos en colaboración e imitación.

Al llegar a los diez meses facilitarle mobiliario de agarre para que pueda ponerse en pie y adoptar poco a poca la posición de bipedestación.

Cogerle de las manos y mantenerlo de pie. El hará movimientos como si fuera a realizar pequeños saltos.

No privarle de nuevos movimientos, aunque sean sencillos, ni pensar que el niño viene muy adelantado.

Jugaremos con él en el suelo y gatearemos junto a él incitándole a la participación. Cuando ya gatea, iremos por el pasillo a recoger juguetes que le interesan y que le hemos colocado a cierta distancia.

Provocarle movimientos de pataleo y chapoteo en el baño.

Son interesantes: la adaptación al agua y los movimientos en la piscina.

Si un niño de 10 meses no gatea, es conveniente estimularle para que lo haga. Una forma de estimular al niño para que gatee puede ser ponerle a cierta distancia un reloj que suena y que le atrae, un juguete que le interesa, animarle siempre y estar con él en interacción afectiva.

El gateo fortalece las extremidades superiores y toda la musculatura de la cintura escapular. Esto le ayudará, como paragolpes, cuando comience a correr y caiga de frente. El niño que no gatea a los dieciséis, dieciocho meses, cuando inicie la carrera y se caiga (cosa muy habitual en esa edad), será más propenso a golpearse la cara, ya que sus manos no están adiestradas para ponerlas de protección.

Manipulación.

El niño cuando aprende a coger y soltar, sin depender del reflejo de prensión palmar, comienza a lanzar, que es un soltar divertido. Este movimiento irá progresivamente perfeccionándose hasta la etapa de Educación Primaria, en que se conseguirá un lanzamiento contralateral.

Ponerle a su alcance materia que pueda manipular sin peligro de comerla o tragarla.

Darle al niño objetos a la mano para que los coja, explore y suelte o lance.

Poner a su alcance objetos y recipientes que pueda sacar y meter, buscar y cambiar de situación.

Ponerle juguetes que los pueda soltar, manipular, activar de forma manual, darle diferentes funcionamientos. Él irá descubriendo las posibilidades de actuación.

Colocar objetos en recipientes.

Colocar objetos según formas y tamaños. Aplaude cuando está sentado o de rodillas

Ayudarle a descubrir posibilidades nuevas en el manejo de objetos.

Cómo organizar las sesiones de trabajo

Al igual que seis-nueve meses, los bloques que podemos diferenciar se agrupan en acciones orientadas al equilibrio, a la coordinación dinámica general y a la manipulación.

Primera sesión: con ejercicios para el desarrollo de sus sistema vestibular, según los propuestos en las actividades.

Segunda sesión: con ejercicios de acción motriz con orientación hacia la reptación y el gateo.

Tercera sesión: de manipulación con objetos que no sea peligrosos de llevar a la boca; bien objetos grandes de juguetes u objetos pequeños comestibles, como migas de pan, fruta, galletas, etc.

Es necesario mantener siempre un estado de ánimo alegre y optimista. Ser conscientes de que el niño se lo pasa bien, le gusta, le divierte y manifiesta una expresión de gozo. Si el niño no está contento o está distraído es mejor no seguir con la sesión. Esperaremos a conseguir buena disposición dentro de las variables de:

Intensidad: ritmo de trabajo que lleva el niño.

Frecuencia: número de sesiones día, o momentos que practica esa actividad.

Duración: tiempo por sesión o tiempo por la suma de los momentos de práctica.

Valoración en los nueve-doce meses

La valoración la realizamos a través de nuestra observación sobre su ación motriz: a los doce meses el niño debe reptar con facilidad, gatear con soltura (si gatea, no reptará con frecuencia, pues su desplazamiento es más operativo con el gateo y selecciona su acción eficaz), puede mantenerse en pie con o sin ayuda, puede caminar apoyado a sillas o muebles, puede caminar sin ayuda

(no todos los niños caminan a los doce meses), deberá disfrutar cuando jugamos a moverlo en interacción, deberá disfrutar cuando le bajamos por pequeños toboganes. Deberá coger y lanzar las cosas con las manos en

respuesta a la ideación propia.

e/ Doce-quince meses

La acción motriz característica de este periodo es la marcha. Es cierto que el niño puede iniciarla a los diez meses, e incluso antes, pero lo normal es que lo haga en la proximidad a los doce meses. El desarrollo es progresivo en la adquisición de la marcha. Este patrón motor se caracteriza por una acción alternativa de las piernas actuando de forma sucesiva, con contactos alternos de los pies en el suelo como únicas superficies de apoyo.

¿Cómo pasa de no caminar a caminar?. Algunas veces se oyen comentarios referidos a niños que de la noche a la mañana caminan. Lo normal, y nuestro proceso de observación así lo ha recogido, es que el niño adquiera el atributo humano de la marcha de forma progresiva. En situaciones abiertas el niño pasa momentos de equilibración estática, se sirve de paredes, sillas, mesas, la mano de la madre o padre que le llevan etc. Simultáneamente realiza posiciones de equilibrio sin apoyo compensado. Estas posiciones las siente y las reflexiona, pone toda su concentración en el hecho que ha realizado, pero todavía necesita repetir estos ensayos para decidirse a dar los primeros pasos en solitario. El momento está muy próximo, su madurez neurológica y muscular ha alcanzado la capacidad de caminar y en un momento de tranquilidad y decisión realiza un acto que los humanos tenemos como desarrollo privilegiado. Esta adquisición de la locomoción vertical bípeda es un hecho evolutivo de primer orden. Todavía no tiene la seguridad de caminar solo, pero cada día practica en una frecuencia suficiente para recordar lo anterior e idear mejores actuaciones sobre la marcha. Lo alterna con el gateo, pero como pasa el tiempo y su desarrollo va en progresión, el gateo da paso a la actuación definitiva de la marcha hasta que los pasos se realizan con la seguridad propia de un principiante. Ha conseguido entrelazar una sucesión de movimientos que le permiten progresar en autonomía. Pasó de la reptación al gateo, posteriormente a la posición de equilibrio estático y luego a la equilibración

dinámica de marcha. Es cierto que hay niños que no reptan o no gatean, pero la norma es que los pasos progresivos se vayan dando, y la integración se dé por niveles de desarrollo neurológico.

La velocidad a la que el niño desarrolla su capacidad para caminar depende, en gran medida de su grado de maduración. En un momento de la marcha el contacto con el suelo está reducido a un pie y alternativamente al otro. Este control de su cuerpo en equilibrio dinámico no lo puede realizar solamente cuando ha desarrollado suficiente fuerza muscular, reflejos antigravitatorios adecuados y mecanismos de equilibrio mínimamente eficaces. El momento de caminar le llega cuando el sistema neuro-muscular es capaz de controlar y coordinar su actividad motriz.

La acción de los brazos evoluciona con la práctica y el desarrollo del patrón motor de la marcha. En los primeros pasos los brazos están flexionados por los codos, las manos en posición adelantada y la atención puesta en el acto que realizan. Según progresa en seguridad, los brazos quedan extendidos a lo largo del cuerpo y será después de los dos años cuando interactúan de forma contralateral en relación al movimiento de las piernas. A los quince meses los brazos están menos tensos en la acción propia de la marcha y quedan situados en los laterales del cuerpo sin una intervención directa, ni en la prevención ni en el impulso.

El movimiento de esa edad está caracterizado por la sensorio-motricidad. Cuando inicia los primeros pasos de la marcha los programa, realiza y percibe con gran sensibilidad.

Objetivos para doce-quince meses

Los objetivos de la motricidad para esta etapa los describimos sobre cuatro bloques algo diferenciados: objetivos orientados a desarrollar los órganos vestibulares (sentido del equilibrio); la relajación; objetivos propios de la coordinación dinámica general; y objetivos sobre acciones manipulativas.

Actividades propias para conseguir estos objetivos

Movimientos de estimulación vestibular: órganos del equilibrio

Mantenemos los ejercicios de la descripción anterior. El ritmo aumenta al realizarlos.

Le cogemos de los brazos, por encima del codo, y le damos giros como una noria.

Deslizamientos en toboganes Desplazamientos en ruedas giratorias. Balanceos en columpios y balancines.

La relajación

Es muy característica de esta edad. En los primeros meses también pasa por momentos de relajación y placer. El niño cuando duerme de forma placentera se encuentra muy relajado. En esta edad realiza buena cantidad de movimiento y ello le lleva a entregarse de forma relajada en el sueño. Al niño le place y le relaja el que pasemos la yema de nuestros dedos por su espalda, brazos y piernas. Son sensaciones táctiles y cinestésicas de gran importancia en el desarrollo de las capacidades del niño.

La coordinación dinámica general

La marcha es el movimiento por excelencia de este periodo. Durante estos meses afianza el movimiento necesario para caminar, lo cual significa que es capaz de mantenerse de forma alterna con un pie y luego con el otro a la vez que su cuerpo es impulsado hacia delante, cada día con más seguridad.

Acompañarle de la mano ayuda para que pueda incrementar su actividad en duración, ya que le permite caminar más tiempo. No obstante, el movimiento que enriquece más su patrimonio motriz es el que realiza por sí mismo y con su ideación propia.

El niño podrá caminar descalzo o con calcetines.

Hacer giros sobre el eje longitudinal sobre la cama, sobre el suelo. Sentarse y levantarse sobre el suelo o sobre sillas muy bajas.

Subir escaleras gateando. Es un movimiento que desarrolla la fuerza de las extremidades inferiores y superiores y que cuando el niño lo practica hay que dejarle con vigilancia cercana para que no sufra caídas.

Trepar por espalderas hasta el primer o segundo peldaño. Igual que la actividad anterior, permite incrementar y enriquecer el patrimonio motriz. Si el niño tiene la oportunidad de trepar, trepará, aunque ello requiere la vigilancia para que no se caiga y se dañe.

Tomar una pelota en las manos y lanzarla o hacerla rodar.

Los programas de natación son de gran interés para niños pequeños. La base de la adaptación está en el ritmo de la respiración. Para ello se le mete al niño dos segundos (2″) dentro del agua y(2″) fuera. Esta secuencia se realiza con la frecuencia necesaria para una adaptación al medio acuático, que se consigue con facilidad. Como todas las actividades debe llevar un componente lúdico, de placer, cuando menos en su globalidad.

Manipulación

Ponerle objetos que pueda investigar, quitar y poner, cambiar de lugar, cambiar de forma, ajustar a otra forma, crear nuevas figuras y formas por su actuación.

Mantenemos las actividades de los meses anteriores. Poner tornillos de madera: enroscar y desenroscar.

Ponerle cubos para que realice torres. Nosotros construimos y él construye.

Cómo organizar las sesiones de trabajo

Creemos conveniente aplicar las tres sesiones diarias que proponemos en las etapas anteriores, con una duración de quince minutos (15’) cada sesión.

Primera sesión: ejercicios para el desarrollo de su sistema vestibular.

Cogerle en brazos y girar con él a izquierda y derecha.

Cogerle por su tórax y ponerle encima de nuestra cabeza. Lanzarlo hacia arriba y cogerle al bajar (todos los padres hacen este ejercicio alguna vez y los niños siempre piden más).

Hacerle giros sobre el eje longitudinal, como una croqueta. En un suelo que sea blando, cálido y limpio.

Hacerle volteretas, con ayuda, sobre el eje transversal.

Le cogemos con nuestras manos de sus brazos, por encima de los codos. Girarle como una noria.

Correr con él llevándole a hombros

Ponerlo encima de una manta o tela fuerte. Desplazarlo por el suelo en carrera y con giros, procurando que la fuerza centrífuga no le saque de la manta.

Segunda sesión: Ejercicios par el desarrollo de la coordinación motriz.

Reptar por debajo de sillas, por debajo de vallas etc.

Gatear por el pasillo de la casa o por suelos limpios. Es importante practicar con él.

Caminar por la sala, pasillo, jardín, paseos, etc. Caminar por pequeños desniveles cogido de la mano. Trepar por una espaldera.

Sería interesante hacer natación si el niño no tiene dificultad para el desenvolvimiento en el agua.

Tercera sesión: Ejercicios para la mejora de la motricidad fina.

Manipulación, pinza digital. Cuando el niño está despierto y tiene oportunidad de coger cosas, las atrapa, manipula, examina y percibe las características del objeto que agarra. Pero en su proximidad puede disponer de materiales que los adultos

podemos ofertarle. Facilitarle diferentes materias enriquece su percepción, su manipulación y su riqueza de movilidad manual.

En este periodo hemos citado el tema de la relajación. En realidad lo que se trata es que perciba sensaciones nuevas, tanto cinestésicas como táctiles. Por esta razón creemos conveniente, en momentos de tranquilidad, facilitarle acciones que ayuden a estas percepciones que, a su vez, le ayudan a relajarse.

Valoración en los doce-quince meses

La valoración de un niño a esta edad pasa por su manifestación en la capacidad de caminar. El niño de quince meses debe tener seguridad en su desplazamiento lineal de la marcha. Podrá subir escaleras en gateo. Se agachará y levantará a la posición de pie aunque sea con lentitud. Podrá subir a una silla y sentarse en ella. Es de valoración positiva el hecho de que siga su proceso de gateo el algunos momentos, al igual que será positivo que gateen aquellos niños que no caminen o tengan alguna dificultad para ello. Podrá subir al primer peldaño de una espaldera. La acción manipulativa le llevará a investigar las cosas que tiene a su alcance y será un niño que investiga en su tarea diaria de coger, retener, sentir, y soltar o lanzar.

La realización de estas acciones de forma fácil nos indican que su proceso es natural. Pero si practicamos las actividades propuestas en buena frecuencia,

adecuada intensidad y duración precisa, el niño se verá favorecido y superará la valoración normal.

f/ Quince-dieciocho meses

Superado el inicio de la marcha, su reto se centra en dominar y tomar seguridad en ese movimiento. Su instinto activo le lleva a progresar en nuevas tareas, alcanzar nuevos logros. Uno de los retos que se plantea es el de superar algunas barreras arquitectónicas, por eso le gusta subir escaleras. La barrera arquitectónica para él puede ser sencilla o muy dificultosa. la dificultad está basada en la altura del peldaño que a su vez puede aliviarse si tiene posibilidades de apoyo y ayuda con las manos. Es interesante observar cómo el niño llega a las escaleras de su casa, de altura muy considerable para él, toma posición, se apoya sobre la pared, mira a su madre, percibe el consentimiento, se asegura de que está protegido, piensa el movimiento que debe realizar, lo proyecta y se decide: una, dos, tres, pero la situación es peligrosa y la madre previene para que no falle y pueda caer escaleras abajo. Actúa en libertad pero a su vez con prevención. Una prevención maternal bastante lógica, ya que no es igual la primera y segunda escalera que la cuarta y siguientes.

Pero en esa actuación de subir la escalera tenemos una fase de alta reflexión. A su llegada, establece contacto con la presencia del medio mediante sus

receptores sensoriales. Cuando la situación la considera favorable para intentar el movimiento, se concentra, activa su conciencia voluntaria y actúa. Consideramos esa percepción activa de gran interés para el incremento de nuevos movimientos. Esto es lo que permite al niño adquirir con tanta rapidez

nuevos niveles de motricidad y una aplicación directa de la inteligencia motriz.

Pero su comportamiento motriz es muy amplio. A los quince meses tiene un repertorio de movimientos interesante. Su curiosidad por las cosas le lleva a investigar sobre las posibilidades que tienen sus juguetes. La manipulación sobre los objetos es muy rica. El trato que les da a los juguetes es variado y a veces insospechado, se trata de sacar el mayor partido informativo de los componentes que constituyen aquella pieza. La rueda que gira, la forma de transportarlo, por medio de la tracción, el empuje. Son mecanismos motrices que experimenta con una frecuencia constante y que le llevan al desarrollo natural y a la evolución del conocimiento sobre sí mismo y las cosas.

Objetivos para quince-dieciocho meses

Los objetivos de la motricidad para esta etapa los describimos sobre los cuatro bloques diferenciados en la etapa anterior:

a) Objetivos orientados a desarrollar los órganos vestibulares (sentido del equilibrio);

b) La relajación;

c) Objetivos propios de la coordinación motriz; y

d) Objetivos sobre acciones manipulativas. Los objetivos orientados al compromiso fisiológico están implícitos en toda actividad física, a pesar de ello, no queremos describirlos como específicos de esta edad.

Estos objetivos van orientados al desarrollo de la inteligencia motriz. Se centran en la adquisición correcta de la marcha con dominio de los cambios de dirección, el dominio para superar algunos obstáculos, reforzar el equilibrio, etc.

Actividades propias de los quince-dieciocho meses

Movimientos de estimulación vestibular: órganos del equilibrio

Mantenemos los ejercicios de la descripción anterior. El ritmo aumenta al realizarlos.

Le cogemos de los brazos, por encima del codo, y le damos giros como una noria.

Lo lanzamos al aire y lo recogemos al bajar.

Deslizamientos en toboganes. Desplazamientos en ruedas giratorias. Balanceos en columpios y balancines.

Dos personas mayores cogemos las esquinas de una manta, ponemos al niño en el centro de la misma y lo balanceamos.

Le hacemos volteretas en la cama, sobre el suelo.

La relajación

Como en la etapa anterior, la relajación es muy característica de esta edad. El niño cuando duerme de forma placentera se encuentra muy relajado. La cantidad de movimiento le lleva a entregarse de forma relajada en el sueño. El contacto de nuestras manos con su espalda le da tranquilidad y le relaja. Son sensaciones táctiles y cinestésicas que no podemos olvidar en el desarrollo de las capacidades del niño.

La coordinación dinámica general

Ponerle en situaciones que le permitan aumentar su actividad en duración. Incremento del tiempo de participación.

Ayudarle en terrenos de cuestas, subidas y bajadas.

El niño podrá caminar descalzo o con calcetines cuando se encuentra en casa o sobre superficies apropiadas (arena, hierba, tarima).

Subir escaleras con peldaño bajo agarrado de la mano. Bajar escaleras gateando hacia atrás.

Sentarse y levantarse sobre el suelo o sobre sillas muy bajas.

Para la marcha, el suelo pasa de llano a cuesta: hacia arriba, y hacia abajo; hierba y arena.

Subir escaleras gateando. Es posible que prefiera subirlas caminando, pero también es conveniente que siga prácticas de cuadrupedia.

Trepar por espalderas hasta el tercero o cuarto peldaño. Igual que la actividad anterior, permite incrementar y enriquecer el patrimonio motriz.

Coger balones y lanzarlos o rodarlos. Dar patadas a un balón

Consideramos de gran interés seguir algún programa de natación.

Manipulación

Ponerle objetos que pueda combinar, crear sus figuras, investigar sus formas por su actuación y las formas diferentes de jugar con la materia que tiene a su alcance.

Mantenemos las actividades de los meses anteriores.

Ponerle cubos para que realice torres. Nosotros construimos y él construye. Practicar el juego de “cinco lobitos”.

Desplazar bolitas sobre un rail.

Cómo organizar las sesiones de trabajo

Creemos conveniente aplicar las tres sesiones diarias que proponemos en las etapas anteriores, con una duración de quince minutos (15’) cada sesión.

Primera sesión: ejercicios para el desarrollo de su sistema vestibular.

Cogerle en brazos y girar con él a izquierda y derecha.

Cogerle por su tórax y ponerle encima de nuestra cabeza. Lanzarlo hacia arriba y cogerle al bajar (todos los padres hacen este ejercicio alguna vez y los niños siempre piden más).

En un suelo que sea blando, cálido y limpio. Hacerle volteretas.

Le cogemos con nuestras manos de sus brazos, por encima de los codos y le giramos como una noria.

Corremos con él llevándole a hombros

Ponerlo encima de una manta o tela fuerte. Desplazarlo por el suelo en carrera y con giros, procurando que la fuerza centrífuga no le saque de la mata.

Segunda sesión: Ejercicios para el desarrollo de la coordinación motriz.

Reptar por debajo de módulos, de vallas etc.

Gatear por el pasillo de la casa o por suelos limpios. Es importante practicar con él.

Caminar por la sala, pasillo, jardín, paseos, etc.

Caminar por pequeños desniveles cogido de la mano.

Bajar pequeños desniveles tratando de iniciar la carrera. Trepar por una espaldera.

Jugar con balones y pelotas.

Sería interesante hacer natación para que el niño adquiera mayor riqueza de motriz y desenvolvimiento en el agua.

Tercera sesión: Ejercicios para la mejora de la motricidad fina.

Manipulación, pinza digital.

Material diverso: papel para arrugar, rasgar, doblar, etc. Pasta para amasar, partir, unir etc.

Cuando el niño tiene oportunidad de coger cosas, las atrapa, manipula, examina y percibe las características del objeto que agarra. Pero en su proximidad puede disponer de materiales que los adultos podemos ofertarle. Facilitarle diferentes materias enriquece su percepción, su manipulación y su riqueza de movilidad manual.

Valoración en los quince-dieciocho meses

La valoración de un niño a esta edad pasa por su manifestación en la capacidad de caminar y girar con cierta seguridad. Podrá subir escaleras en situaciones sencillas, aunque suba el peldaño con la misma pierna y luego junte la otra en el peldaño superado. Podrá bajar escaleras gateando hacia atrás. Podrá trepar por espalderas con el cuidado de un adulto. Consideramos de valoración positiva el hecho de que siga su proceso de gateo el algunos momentos, al igual que será positivo que gateen aquellos niños que no caminan o tengan alguna dificultad para ello. La acción manipulativa le llevará a investigar las cosas que tiene a su alcance y será un niño que investiga en su tarea diaria de coger, retener, sentir, y soltar o lanzar.

Si estamos comprometidos con el desarrollo de la motricidad de nuestros hijos o alumnos, las pautas que proponemos en este trabajo se nos quedarán en nivel inferior a la evolución de los niños. La atención, acompañamiento, propuesta de trabajo, posibilidades de imitación que le aportamos a nuestros hijos les favorecen en su desarrollo motriz, su autoestima, su capacidad de expresión, su afectividad y su socialización.

g/ Dieciocho-veintiún meses

El periodo doce-dieciocho ha servido para afianzar la marcha y acciones afines que refuerzan su equilibrio estático y dinámico. Con estas experiencias adquiere la fuerza muscular necesaria para realizar nuevas tareas, así como la capacidad fisiológica para incrementar el tiempo y el impulso de actuación. Mejora la madurez neurológica para interpretar la capacidad de respuesta y modificación de ella. En definitiva progresión para actuar. Por eso, la marcha que antes era lineal y sin cambios de dirección, se convierte en variada y más rápida. La rapidez en los pasos de la marcha le lleva a dar pequeños impulsos que se traducen, progresivamente en saltos sucesivos, lo que determina un nuevo estilo de desplazamiento del ser humano. Estamos ante lo que supone otro componente de la motricidad que llamamos la carrera.

Su mecánica básica consiste en una sucesión de saltos coordinados hacia un fin de desplazamiento, donde el peso del cuerpo se reparte sobre un pie, luego sobre el otro, teniendo en medio una fase aérea producto del impulso dado por el tándem de los segmentos corporales que intervienen en el movimiento. Con ello observamos que la evolución se da en cuanto al rendimiento fisiológico, neurológico y de autonomía personal.

Para poder correr, el niño debe tener fuerza suficiente para dar el impulso y desplazar su cuerpo en la dirección prevista, con un ligero componente hacia arriba y adelante. De la misma manera necesita la madurez neuro-muscular para coordinar cada una de las partes del movimiento y mantener el equilibrio dinámico que requiere el desplazamiento. Si analizamos esta acción motriz del niño que corretea en sus primeros intentos, observamos que aparece una cierta inestabilidad en su movimiento. Los brazos se abren como mecanismo equilibrador, las manos están como preparadas para afrontar una caída, y vive una cierta inseguridad generalizada, producto de la inmadurez propia de la edad. Este componente motor que aparece a la edad aproximada de los dieciocho meses, tiene una evolución lenta que se afianza progresivamente hasta llegar a los cinco años con un patrón de carrera bien definido.

Objetivos para dieciocho-veintiún meses

Los objetivos de la motricidad para esta etapa los mantenemos sobre los cuatro bloques diferenciados en la etapa anterior:

a) Objetivos orientados a desarrollar los órganos vestibulares (sentido del equilibrio);

b) La relajación;

c) Objetivos propios de la coordinación motriz; y

d) Objetivos sobre acciones manipulativas.

Estos objetivos van orientados al desarrollo de la inteligencia motriz. Se centran el la adquisición correcta de la marcha con dominio de los cambios de dirección, el dominio para superar obstáculos, la marcha hacia atrás y el comienzo de la carrera.

Actividades para dieciocho-veintiún meses

Movimientos de estipulación vestibular: órganos del equilibrio

Mantenemos los ejercicios de la descripción anterior. El ritmo aumenta al realizarlos.

Los giros sobre el eje longitudinal los realiza por su propio impulso. Jugamos con él y participamos en su tarea.

Bailamos llevándole en los hombros.

Volteretas, con ayuda, en la cama o colchoneta.

La relajación

Si hemos practicado en etapas anteriores el contacto de nuestras manos sobre su espalda, brazos y piernas el niño estará habituado a ello y lo solicitará. Si no lo hemos practicado, también le gustará y en los momentos de mayor tensión nerviosa o intranquilidad, es conveniente darle sensaciones de relajación. El contacto de nuestras manos con su espalda le da tranquilidad y le relaja.

Movimientos de coordinación dinámica general

Es muy útil como juego y como afianzamiento del movimiento contralateral realizar gateo.

Realizar marcha a delante. Realizar marcha hacia atrás.

El caminar descalzo le permite una mejor propiocepción plantar. Comienza a correr. Ayudarle cogido de la mano. También de forma libre.

Saltar a pies juntos: con ayuda, cogido de las manos, de forma espontánea. Bajar escaleras poniendo los dos pies en el mismo peldaño.

Trepar, subir por espalderas. Darle la oportunidad.

Jugar “al corro de la patata” con niños mayores y con adultos. Hacer braqueo con ayuda: en anillas o escalera horizontal.

Subir escaleras con los dos pies en el mismo peldaño.

Jugar con globos.

Chutar con balones y pelotas. Lanzar con pelotas pequeñas. Realizar torres con cubos.

Le cogemos de las manos y realizamos saltos con dos pies juntos, a la vez que cantamos una canción.

Manipulación

También los movimientos del periodo anterior.

Manipulamos materias moldeables, que no conlleven peligro de ingerir. Hacemos bolitas de papel.

Hacemos bolitas de pan.

Actividad de meter objetos en cajas de tamaño reducido.

Es interesante además practicar juegos como: “los cinco lobitos”, o “tortitas tortitas que viene papá”.

Poner pinturas y papel para que garabatee.

Todos los movimientos del periodo anterior los podemos adaptar a la continuidad del siguiente, siempre teniendo en cuenta la dificultad y la capacidad de recepción del niño.

Cómo organizar las sesiones de trabajo

Mantenemos las tres sesiones diarias propuestas en la anterior. Si hemos trabajado los ejercicios para el sistema vestibular, la primera sesión la realizamos sobre diez minutos, la segunda, para la coordinación dinámica general, aumentamos a veinte minutos y la tercera sesión, sobre manipulación, la realizamos sobre quince minutos.

Primera sesión: Realizamos los mismos ejercicios que en etapa anterior, aumentamos ligeramente la intensidad tratando de aplicarle alguna dificultad que signifiquen motivación hacia la tarea.

También podemos incluir otros ejercicios como:

Darle volteretas sobre nuestras rodillas, cogiéndole de las manos por debajo de sus piernas. Un ejercicio muy habitual que puede tener diferente final y que siempre gusta a padres e hijos.

Nos ponemos en posición de cuadrupedia, el niño se monta encima nuestro y lo llevamos como si fuera a borriquito, tratamos de girar, acelerar, frenar con el fin de que ajuste su posición al movimiento que hacemos.

Le cargamos a corderito y corremos con él a la espalda.

Son formas de juego motriz que estimulan y favorecen la interacción social y psicomotriz.

Segunda sesión: Ejercicios para el desarrollo de la coordinación dinámica general. Se pueden realizar los mismos ejercicios que en la etapa de 12 a 18 meses. En esta edad el niño ha desarrollado la marcha con firmeza y está iniciando la carrera; puede hacer largos recorridos andando y pequeñas carreras sobre suelos lisos. Además de los ejercicios descritos en etapas anteriores podemos hacer:

Carreras sobre distancias de 20, 30, 40 y 50 metros. Hacer saltos con dos pies juntos.

Saltar de una escalera hacia abajo.

Cogido de las manos, saltar de una silla hacia abajo.

Andar en triciclo, aunque al principio le ayudemos en el desplazamiento.

Hacer volteretas en la cama o en colchoneta. Si hacemos en colchoneta, ponerla en plano inclinado.

Jugar con pelotas y balones.

Tercera sesión: Ejercicios para la mejora de la motricidad fina (manipulación). El trabajo se mantiene con la misma propuesta que en la etapa anterior. Los ejercicios que practica son múltiples y difícilmente cuantificables, pero sí creemos que pueden ser orientados, tanto en forma de ejecución como en la ideación de lo que puede realizar.

En todos los ejercicios que proponemos es necesario involucrarse con el niño y practicarlo con gran ilusión. Es algo que nos gusta y que disfrutamos conjuntamente.

Valoración en los dieciocho-ventiún meses

La carrera es el componente motriz de más clara valoración de un niño en esta edad. El patrón motor de la marcha lo tiene bien adquirido. Cuando sube escaleras podrá hacerlo con pierna alterna. Consideramos de valoración positiva el hecho de que siga su proceso de gateo el algunos momentos. Estimamos positivo, en la valoración de la motricidad, y necesario, para su

desarrollo neurológico y fisiológico, que gateen aquellos niños que no caminan o tengan alguna dificultad para ello. Podrá lanzar un balón rodando por el suelo aplicándole un pequeño impulso. La acción manipulativa está mediatizada por la capacidad manual para lograr movimientos precisos: doblar

un papel, hacer torres de diez cubos y más, ensartar bolitas, etc.

h/ Veintiuno-veinticuatro meses

El niño tiene adquirida gran autonomía de movimientos. Puede reptar, gatear, caminar, correr, atrapar, lanzar, etc. Todo ello en combinación le permite tomar decisiones muy complejas. Con ello está activando el campo fisiológico, neurológico de percepción, de ideación, de asociación y socialización. Todo un complejo que se enriquece con la acción motriz.

Objetivos para veintiuno-veinticuatro meses

Al igual que las etapas anteriores, mantenemos los objetivos de la motricidad sobre los cuatro bloques establecidos:

a) Objetivos orientados a desarrollar los órganos vestibulares (sentido del equilibrio);

b) La relajación;

c) Objetivos propios de la coordinación motriz; y

d) Objetivos sobre acciones manipulativas.

Siempre orientados al desarrollo de la inteligencia motriz; centrados en la adquisición correcta de la marcha con dominio de los cambios de dirección, el dominio para superar obstáculos, la marcha hacia atrás, la carrera y el comienzo de la carrera hacia atrás.

Actividades para los veintiuno-veinticuatro meses

Movimientos de estimulación vestibular: órganos del equilibrio

Mantenemos los ejercicios de la descripción anterior. El ritmo aumenta al realizarlos.

Caminar llevándole de la manos y con los ojos cerrados.

Los giros sobre el eje longitudinal los realiza por su propio impulso. Jugamos con él y participamos en su tarea.

Bailamos llevándole en los hombros.

Volteretas, con ayuda, en la cama o colchoneta.

La relajación

Lo hagamos con ideación o por rutina, siempre acariciamos a nuestros niños. Eso es maravilloso, tanto para su percepción como para la socialización con los que le rodean. Pero creemos que es de interés provocar estas actuaciones para enriquecer estas funciones. Si hemos practicado en etapas anteriores el contacto de nuestras manos sobre su espalda, brazos y piernas el niño estará habituado a ello y lo solicitará. Si no lo hemos practicado, también le gustará y en los momentos de mayor tensión nerviosa o intranquilidad, es conveniente darle sensaciones de relajación. El contacto de nuestras manos con su espalda le da tranquilidad y le relaja.

Movimientos de coordinación dinámica general

Practicar el gateo. Parece una repetición que se da desde los ocho meses, pero es una actividad de gran valor motriz.

Realizar marcha a delante con cambios de pasos. Realizar marcha hacia atrás.

El caminar descalzo le permite una mejor propiocepción plantar. Carreras en formas jugadas. También de forma libre.

Saltar a pies juntos: con ayuda, cogido de las manos, haciendo giros hacia la izquierda y derecha.

Bajar escaleras.

Trepar, subir por espalderas. Darle la oportunidad.

Jugar “al corro de la patata” con niños mayores y con adultos. Hacer braqueo con ayuda: en anillas o escalera horizontal.

Puede desnudarse ciertas ropas. Subir escaleras.

Desplazamientos en lateral con ayudas. Jugar con globos.

Chutar con balones y pelotas. Lanzar con pelotas pequeñas.

Realizar torres con cubos.

Hacer salticado a la vez que cantamos una canción.

Jugar con globos para que pueda golpearlos, cogerlos, seguir su trayectoria.

Manipulación

También los movimientos del periodo anterior.

Utilizar cubiertos en las comidas. Comer con la cuchara.

Manipular materias moldeables, que no conlleven peligro de ingerir. Hacer bolitas de papel.

Hacer bolitas de pan.

Actividad de meter objetos en cajas de reducido tamaño.

Es interesante además practicar juegos como: “los cinco lobitos”, o “tortitas tortitas que viene papá”.

Ponerle pinturas y papel para que garabatee

Las actividades manuales son múltiples y ricas. No creemos necesario seguir un listado de éstas, ya que el profesorado de Educación Infantil es gran experto en esta tarea y conoce con precisión este contenido.

Todos los movimientos del periodo anterior los podemos adaptar a la continuidad del siguiente, siempre teniendo en cuenta la dificultad y la capacidad de recepción del niño.

Cómo organizar las sesiones de trabajo

En esta etapa mantenemos las tres sesiones diarias propuestas en la anterior. Si hemos trabajado los ejercicios para el sistema vestibular, la primera sesión la realizamos sobre diez minutos, la segunda, para la coordinación dinámica general, aumentamos a veinte minutos y la tercera sesión, sobre manipulación, la realizamos sobre quince minutos.

Primera sesión: Realizamos los mismos ejercicios que en etapa anterior, aumentamos ligeramente la intensidad tratando de aplicarle alguna dificultad que signifiquen motivación hacia la tarea. Podemos incluir mayor complejidad en la actividad. Los ejercicios de esta etapa y la anterior son semejantes, diferenciados en la seguridad y la precisión.

Segunda sesión: Ejercicios para el desarrollo de la coordinación dinámica general. Han de fundamentarse en la marcha que está bien

estructurada y la carrera que se afianza tanto en seguridad como en duración.

Carreras sobre distancias de 25, 50 y 100 metros. Es imprescindible correr con él, animarle y transmitirle ilusión.

Hacer saltos con dos pies juntos. Saltar de una escalera hacia abajo.

Cogido de las manos, saltar de una silla hacia abajo. Andar en triciclo o bicicleta de cuatro ruedas.

Hacer volteretas en la cama o en colchoneta. Si hacemos en colchoneta, ponerla en plano inclinado.

Hacer saltos en camas elásticas.

Jugar con pelotas y balones. Golpear, lanzar, coger. Jugar a golpear globos en el aire.

Tercera sesión: Ejercicios para la mejora de la motricidad fina (manipulación). El trabajo se mantiene con la misma propuesta que en la etapa anterior. Los ejercicios que practica son múltiples y difícilmente cuantificables, pero sí creemos que pueden ser orientados, tanto en forma de ejecución como en la ideación de lo que puede realizar.

En todos los ejercicios que proponemos es necesario involucrarse con el niño y practicarlo con gran ilusión. Es algo que nos gusta y que disfrutamos conjuntamente.

Valoración en los veintiuno-veinticuatro meses

La carrera la consideramos como básica para valorar su desarrollo motriz. El niño con veinticuatro meses corre y para con cierta precisión. Tiene dificultad en los cambios de dirección. Puede correr y parar con seguridad. De los dieciocho que comenzó a corretear ha progresado en seguridad. Puede subir y bajar escaleras apoyado a la pared. Puede caminar en triciclo por suelo plano. Puede saltar con dos pies juntos. Un valor positivo estaría en la capacidad de mantenerse suspendido de una barra durante diez-veinte segundos. Esto nos demostraría una capacidad manual bien desarrollada y con una disposición neuro-muscular capaz para comenzar a braquear. No es muy frecuente suspender a los niños de esa edad por anillas o escaleras horizontales, pero los niños entrenados para esa función desarrollan su capacidad manual en un grado más alto. Deberá disfrutar con la práctica motriz.

2.- Periodo de dos a seis años.

Imagen y percepción corporal.

La imagen y percepción corporal están relacionadas con el proceso propioceptivo, la sensorio-motricidad, el conocimiento y control progresivo de su cuerpo y funciones. En definitiva, y considerado desde el movimiento perceptivo, estaría en relación con el funcionamiento del sentido cinestésico. En edades superiores, la imagen corporal puede quedar influenciada por los efectos de aceptación e integración social.

Una parte importante que el niño percibe en la acción motriz son sus manos. Desde ellas, desarrolla un proceso de conocimiento y control perceptual. Las manos permiten desarrollar la inteligencia, y la inteligencia a la vez permite desarrollar la función de las manos. Es la zona de nuestro cuerpo que dispone de mejor terminaciones táctiles y a su vez de unidades perceptivas cinestésicas. Las manos constituyen un instrumento básico para el contacto consigo mismo, con las cosas, para explorar, modificar y crear; en sí mismas contienen un importante universo de sensaciones.

Pero de la misma manera que por la acción de las manos, motricidad manual, el niño percibe esa parte de su cuerpo, por la motricidad global percibe y controla otras partes y funciones. Por tanto, la pregunta que debemos responder es ¿cómo el niño desarrolla su imagen y percepción corporal? La respuesta estará centrada sobre la estimulación que la actividad física produce sobre sus receptores cinestésicos: desde la relajación, hasta la tensión, desde la actitud postural hasta la acción de movimiento. Esta estimulación de los receptores cinestésicos debe llegar al área perceptivo motriz del cerebro y transmitir las percepciones al área de asociación. Cuando esta función se activa por el movimiento, estamos desarrollando el esquema corporal, la lateralidad, la relajación y control postural, el equilibrio, la percepción del espacio interno, fundamental para el dominio del espacio externo. En definitiva es la imagen y percepción corporal la que se elabora a partir de las sensaciones motrices. No podemos ignorar el funcionamiento fisiológico aunque estemos en edades infantiles. Por ello siempre tenemos en cuenta ese compromiso de esfuerzo natural que debe imperar en toda actividad motriz.

a/ Dos a tres años: correspondiente al tercer curso del primer ciclo de Educación Infantil.

En todo momento consideramos a la persona que se mueve implicada en los tres componentes fundamentales de la motricidad: en el compromiso fisiológico, en el propioceptivo y en el de la motricidad ideada, manifestada gracias a los movimientos de la coordinación dinámica general. El compromiso fisiológico que conllevan las actividades físicas realizadas por el niño, no es frecuente tenerlo en consideración. La propioceptividad y de control de la coordinación se atiende más, siguiendo la línea de la motricidad. Creemos incompleto y, por tanto, impreciso el estudio de una parte. En las actividades

que proponemos y en aquellas que el niño es capaz de practicar, buscamos la integridad biológica de la actuación motriz. El ser humano es una unidad

biológica y en el movimiento se manifiesta con mayor dimensión esta realidad.

El estudio de dos a tres años lo realizaremos como si el alumno estuviera escolarizado en la Escuela Infantil. Somos conscientes del desfase que se produce entre los niños que pueden tener treinta meses y los de veinticuatro. Es una realidad de aula, pero creemos superable a través de la metodología individualizada.

Nuestra organización la realizamos por trimestres académicos: de septiembre a diciembre, enero a marzo y abril a junio. La descripción la reflejamos sobre la estructura de: los objetivos, las actividades, la organización de las sesiones y la valoración de la motricidad.

Objetivos para el primer trimestre

En las etapas anteriores hacíamos una descripción como si estuviéramos trabajando con un niño. Una situación más individualizada, válida para los padres y para los docentes de Escuelas Infantiles. En esta etapa partimos de la organización escolar, donde hay varios niños en una misma aula. Por esta razón es probable que en algún momento haya pequeños desajustes que deberá adaptar el docente.

Objetivos propios del equilibrio. Que el niño sea capaz de:

– Mantenerse un instante con apoyo de una pierna. Pierna libre.

– Caminar hacia atrás en terreno liso.

– Caminar hacia delante sobre un banco llevado de la mano por el profesor.

– Deslizarse sobre un tobogán.

– Caminar sobre una colchoneta braceando como los soldados.

Objetivos referidos al conocimiento corporal y esquema corporal.

– Llegar al conocimiento de diferentes partes de su cuerpo.

– Cantar canciones que citen las partes del cuerpo y señalar con su mano al son de la canción.

– Buscar movimientos que sean ideados por los niños y realizados de forma sentida y percibida.

Objetivos de la coordinación dinámica general:

– Gatear con soltura y en patrón cruzado.

– Afianzar la marcha.

– Saltar con dos pies sobre el sitio.

– Andar en triciclo.

– Correr sin detenerse durante treinta segundos.

– Lanzar un balón a un adulto que está frente a él.

– Chutar un balón con el pie.

– Con las manos en forma de cesto, recibir un balón que le pasa un adulto a un metro de distancia.

Los objetivos sobre acciones manipulativas persiguen el dominio manual y la precisión del movimiento de la pinza digital. Así podemos describir:

XII. Ensartar bolitas sobre pita gruesa.

XIII. Construir torres de ocho cubos sin que se caigan.

XIV. Pasar páginas una por una.

XV. Doblar un papel por la mitad.

XVI. Destornillar y atornillar.

XVII. Hacer bolas o figuras sencillas con arcilla.

XVIII. Armar y desarmar piezas de los juguetes.

XIX. Tomar el lápiz entre el pulgar y el índice apoyado en el dedo medio.

XX. Garabatear.

XXI. Pintar.

Estos objetivos propios de la motricidad fina vamos a considerarlos, a partir de aquí, como pertenecientes a otra obra que puede ser de gran interés. Ya hemos comentado en otros apartados cómo el profesorado especialista en Educación Infantil tiene grandes conocimientos y podemos considerar como muy expertos en estos trabajos. Por esta razón omitiremos, a partir de aquí, la descripción de los objetivos de la motricidad fina.

En el campo del desarrollo motriz, a esta edad, siempre buscamos el desarrollo de la inteligencia motriz. Para ello nos centrados en la adquisición correcta de la marcha con dominio de los cambios de dirección, el dominio para superar obstáculos, la marcha hacia atrás, la carrera y el comienzo de la carrera hacia atrás, gracias a la percepción del movimiento ideado y sentido. Todo ello dentro de las variables de movimiento más diversas que el niño puede realizar.

Actividades procedentes para conseguir estos objetivos.

Movimientos de estimulación vestibular: órganos del equilibrio.

Las actividades sugeridas en periodos anteriores. Caminaremos con los ojos cerrados llevándole de la mano. Caminamos y giramos.

Girarse como los molinos, sobre el eje longitudinal.

Se mantiene sobre un pie en equilibrio durante breve instante.

Balanceos sobre columpios o similares.

Caminar por parejas, sobre líneas, dándose la mano. Caminar por parejas, sobre cuerdas, dándose la mano.

Esquema corporal. Lateralidad

En esta edad ya realiza acciones unilaterales.

La propiocepción está activa y abierta a la información de su cuerpo: en su ser, estar y la variación que se da en los movimientos que realiza.

Puede seguir el juego de: “al corro chirimbolo” marcando y señalando él, “un pie, otro pie, una mano, otra mano, un codo, otro codo, la nariz y el gorro”.

Es importante conseguir la estimulación adecuada y suficiente para que los dos hemisferios vayan trabajando en armonía.

Movimientos de coordinación dinámica general

Practicar los movimientos de reptación gateo y marcha en todas las posibilidades que el niño y nosotros podamos organizar y realizar.

Caminar con marcha firme, marcha hacia atrás, con cambios de dirección etc.

Caminar de puntillas.

Carrera de forma continuada. El niño puede tener cierta continuidad en su carrera. Todos son diferentes, por tanto ninguno es igual, pero si jugamos con ellos podemos conseguir que puedan correr durante un minuto, dos veces cuarenta segundos, en función de las aptitudes y actitudes que vayan desarrollando.

Carrera de forma variada, para adquirir nuevas formas de dominio y ejecución.

Saltos desde una escalera hacia abajo. También desde dos escaleras si puede.

Saltos hacia abajo desde un banco, una silla, etc. Saltos a pies juntos.

Saltar sobre la cama. Saltar sobre camas elásticas.

Al principio del periodo andar en triciclo. Al final del periodo andar con bicicleta de cuatro ruedas (dos ruedas laterales de apoyo).

Cogidos de la mano, realizar salticado, al compás de una canción, cuando vamos de paseo, al colegio, en el pasillo de casa, etc.

Realizar juegos de corros con mayores.

Realizar lanzamientos con pelotas de tenis, o similares. Los pies los pone a la misma altura, en sentido de atrás-delante. Es un proceso que evolucionará de los dos a los seis años hasta conseguir un lanzamiento contralateral.

Manejar globos con golpeos, recepciones, etc. Patear con pelotas sencillas, balones pequeños.

Juegos con intentos de pasar y recoger pelotas ligeras. Hay una mano que predomina en las acciones.

Manipulación

También los movimientos del periodo anterior.

Utiliza cubiertos en las comidas. Ya puede comer con cierta seguridad. Practicar el juego de “los cinco lobitos”.

Manipular materias moldeables.

Crear construcciones con material que tenga plasticidad. Garabatear con pinturas de bloque.

Quitar y poner una tapa de rosca. Abotonar y desabotonar.

Subir y bajar cremalleras grandes. Ensartar bolas.

Organización de las sesiones de trabajo

El niño de dos a tres años que ha tenido oportunidad y estimulación hacia el movimiento, ha adquirido buena riqueza motriz. Si hemos seguido las sesiones, u orientaciones similares, en las etapas anteriores, tendremos un niño que repta, gatea, camina, corre, sube escaleras, salta, camina hacia atrás, tiene

buen equilibrio y hace movimientos complejos en saltos, trepa y todo ello con seguridad y firmeza. Esto nos permite organizar nuestro trabajo de la

siguiente manera:

Consideración básica: todos los días una primera sesión de trabajo en el aula de motricidad o gimnasio. También atención especial a la hora del patio para desarrollar una segunda sesión.

Primera sesión: treinta minutos (30’) orientada a ejercicios de equilibrio, reptación, gateo, saltos, trepa, braqueo, giros y juegos de corros. También creemos de interés en esta sesión trabajar el juego libre.

Es importante aportar el material necesario para hacer cambiantes las situaciones. El exceso de material no creemos que beneficia a la acción motriz del niño; por eso creemos que una buena organización entre el material y la acción que perseguimos va a permitir un mejor aprovechamiento de la tarea propuesta o buscada.

Segunda sesión: Entre cinco y diez minutos orientada a reforzar el patrón motor de la marcha y la carrera.

Esta sesión requiere espacios amplios como patios de colegios, parques, paseos, etc. La duración y la intensidad deberán graduarse según la capacidad del niño. Para los centros docentes podría encuadrarse dentro del tiempo dedicado al recreo, o a la hora del paseo para los padres.

Valoración de la motricidad en el primer trimestre de dos a tres años.

La valoración irá acorde con los objetivos. Planteamos los objetivos por trimestres, la valoración también. La evolución es lenta, pero si percibimos la progresión en los objetivos también la comprenderemos en la valoración de los resultados conseguidos por los alumnos, por ello proponemos una valoración “excelente”, “adecuado” y “no conseguido” para las siguientes tareas motrices:

– Mantenerse un instante (dos segundos) con apoyo de una pierna.

– Caminar hacia atrás (seis metros)

– Caminar sobre un banco llevado de la mano por el profesor (naturalidad)

– Gatear con soltura y en patrón cruzado.

– Saltar con dos pies sobre el sitio, (tres veces seguidas, una, dos, tres)

– Correr sin detenerse durante treinta segundos.

– Chutar un balón con el pie.

– Girar, tendido en el suelo, sobre el eje longitudinal, haciendo la croqueta.

– Cada Centro podrá poner sus pruebas de valoración que considere oportunas: si anda en triciclo, si braquea, si practica la natación, si consigue precisos movimientos manuales, etc.

Objetivos para el segundo cuatrimestre

Objetivos propios del equilibrio. Que el niño sea capaz de:

– Mantenerse un instante con apoyo de una pierna. La dominante.

– Caminar hacia atrás por un banco cogido de la mano.

– Caminar hacia delante sobre un banco sueco.

– Gatear sobre un banco sueco.

– Girarse como una peonza (hacer molinos).

– Caminar sobre una colchoneta como los soldados y enlazar con otra que está a un metro de distancia.

Objetivos referidos al conocimiento corporal y esquema corporal:

– Llegar al conocimiento de diferentes partes de su cuerpo.

– Cantar canciones que citen las partes del cuerpo y señalar con su mano al son de la canción.

– Buscar movimientos que sean ideados por los niños y realizados de forma sentida y percibida.

Objetivos de la coordinación dinámica general:

– Gatear con soltura y en patrón cruzado.

– Afianzar la marcha.

– Saltar con dos pies de baldosa a baldosa, de cuadro a cuadro.

– Andar en bicicleta de cuatro ruedas.

– Correr sin detenerse durante cuarenta y cinco segundos.

– Lanzar un balón a un adulto que está frente a él.

– Chutar un balón con el pie cuando bota en el suelo.

– Con las manos en forma de cesto, recibir un balón que le pasa un adulto a metro y medio de distancia.

Actividades que nos llevan a conseguir estos objetivos.

Movimientos de estimulación vestibular: órganos del equilibrio

Las actividades sugeridas en periodos anteriores. Caminar con los ojos cerrados llevándole de la mano. Caminar y girar.

Girarse sobre el eje longitudinal, desde tumbado y levantado. Se mantiene sobre un pie en equilibrio durante breve instante. Saltar desde un banco sueco y quedarse en equilibrio.

Esquema corporal. Lateralidad

En esta edad ya realiza acciones unilaterales.

La propiocepción está activa y abierta a la información de su cuerpo: en su ser, estar y la variación que se da en los movimientos que realiza.

Practicar juegos sencillos que hagan alusión a partes del cuerpo o movimientos sencillos.

Al chutar una pelota hacerles sentir con cuál le golpean.

Movimientos de coordinación dinámica general

Practicamos los movimientos de reptación gateo y marcha en todas las posibilidades que el niño y nosotros podamos organizar y realizar.

Caminamos con marcha firme, marcha hacia atrás, con cambios de dirección etc.

Caminamos de puntillas.

Carrera de forma continuada. El niño puede tener cierta continuidad en su carrera. Todos son diferentes, por tanto ninguno es igual, pero si jugamos con ellos podemos conseguir que puedan correr durante un periodo prolongado o dos periodos con continuidad de unos segundos, en función de las aptitudes y actitudes que vayan desarrollando.

Carrera de forma variada, para adquirir nuevas formas de dominio y ejecución.

Saltos desde una escalera hacia abajo. También desde dos escaleras si puede.

Saltos hacia abajo desde un banco, una silla, etc. Saltos a pies juntos.

Dar saltos sobre la cama. Saltar sobre camas elásticas.

Ayudamos a marchar con bicicleta de cuatro ruedas (dos ruedas laterales de apoyo).

Cogidos de la mano, realizar salticado, al compás de una canción, cuando vamos de paseo, al colegio, en el pasillo de casa, etc.

Realizar juegos de corros con mayores.

Realizar lanzamientos con pelotas de tenis, o similares. Manejar globos con golpeos, recepciones, etc.

Patear con pelotas sencillas, balones pequeños. Juegos con intentos de pasar y recoger pelotas ligeras.

Organización de las sesiones

Mantenemos el mismo criterio que en el primer trimestre. Tratamos de conjugar la sesión de la sala y la sesión del patio. Creemos importante estas dos formas, aunque dependiendo de la organización del Centro y sus medios de instalación podría acomodase el trabajo a realizar.

Valoración de la motricidad en el segundo trimestre

Dentro de la lenta evolución podemos percibir algunos progresos que el niño realiza en su motricidad. Lo más destacado del primer trimestre al segundo es la seguridad con que realiza los movimientos y el ritmo más vivo que aplica al realizarlos. Por ello mantenemos la valoración de “excelente”, “adecuado” y “no conseguido” para las siguientes tareas motrices:

– Mantenerse un instante (tres segundos) con apoyo de un pie.

– Caminar hacia atrás (ocho metros)

– Caminar sobre un banco llevado de la mano por el profesor naturalidad).

– Gatear con soltura y en patrón cruzado.

– Saltar con dos pies sobre el sitio, (tres veces seguidas, una, dos, tres)

– Correr sin detenerse durante cuarenta y cinco segundos.

– Chutar un balón con un pie y con el otro.

– Girar, tendido en el suelo, sobre el eje longitudinal, haciendo la croqueta.

– Cada Centro podrá poner sus pruebas de valoración que considere oportunas: si anda en triciclo, si braquea, si practica la natación, si consigue precisos movimientos manuales, etc.

Objetivos para el tercer trimestre

Estos objetivos serán los que marquen las metas del curso en lo referente a la motricidad. Igualmente han de corresponderse y complementarse con los objetivos generales del curso y ciclo.

Objetivos propios del equilibrio:

– Mantenerse un instante con apoyo de una pierna. La dominante.

– Caminar hacia atrás por un banco cogido de la mano.

– Caminar hacia delante sobre un banco sueco.

– Gatear sobre un banco sueco.

– Girarse como una peonza (hacer molinos).

– Caminar sobre una colchoneta como los soldados, enlazar con otra que está a un metro de distancia y enlazar con una tercera a un metro de distancia.

– Caminar, girar a izquierda o derecha (libre) y seguir caminando sin caerse.

Objetivos referidos al conocimiento corporal y esquema corporal

– Conocer y distinguir veinte partes del cuerpo (cara, ojos, boca, nariz, orejas, cabeza, cuello, hombros, brazos, codos, manos, dedos de las manos, espalda, culete, pecho, tripa, piernas, rodillas, pies, dedos de los pies.

– Distinguir, percibir e idear movimientos diversos de un brazo y otro, una pierna y otra.

Objetivos de la coordinación dinámica general

– Reptar con movimientos alternos.

– Gatear con soltura y en patrón cruzado.

– Afianzar la carrera.

– Saltar con dos pies de baldosa a baldosa, de cuadro a cuadro.

– Andar en bicicleta de cuatro ruedas.

– Correr sin detenerse durante un tiempo prolongado.

– Lanzar un balón a un adulto que está frente a él.

– Chutar un balón con el pie cuando bota en el suelo.

– Con los brazos en forma de cesto, recibir un balón que le pasa un adulto a dos metros de distancia.

– Pasar el balón a un adulto que está a dos metros de distancia.

Actividades que nos llevan a conseguir estos objetivos

Movimientos de estimulación vestibular: órganos del equilibrio

Las actividades sugeridas en periodos anteriores. Caminar con los ojos cerrados llevándole de la mano. Caminar y girar.

Girarse como los molinos, sobre el eje longitudinal.

Se mantiene sobre un pie en equilibrio durante breve instante. Balanceos sobre columpios o similares.

Esquema corporal. Lateralidad

En esta edad ya realiza acciones unilaterales.

La propiocepción está activa y abierta a la información de su cuerpo: en su ser, estar y la variación que se da en los movimientos que realiza.

Puede seguir el juego de: “al corro chirimbolo”.

Es importante conseguir la estimulación adecuada y suficiente para que los dos hemisferios vayan trabajando en armonía.

Movimientos de coordinación dinámica general

Practicamos los movimientos de reptación gateo y marcha en todas las posibilidades que el niño y nosotros podamos organizar y realizar.

Caminar con marcha firme, marcha hacia atrás, cambios de dirección etc. Caminar de puntillas.

Carrera de forma continuada. El niño puede tener cierta continuidad en su carrera. Todos son diferentes, por tanto ninguno es igual, pero si jugamos con ellos podemos conseguir que puedan correr durante un minuto, o dos veces cuarenta segundos, en función de las aptitudes y actitudes que vayan desarrollando.

Carrera de forma variada, para adquirir nuevas formas de dominio y ejecución.

Saltos desde una escalera hacia abajo. También desde dos escaleras si puede.

Saltos hacia abajo desde un banco, una silla, etc. Saltos a pies juntos.

Saltar sobre la cama. Saltar sobre camas elásticas.

Cogidos de la mano, realizar salticado, al compás de una canción, cuando vamos de paseo, al colegio, en el pasillo de casa, etc.

Realizar juegos de corros con mayores.

Realizar lanzamientos con pelotas de tenis o similares. Los pies los pone a la misma altura, en sentido de atrás-delante. Es un proceso que evolucionará de los dos a los seis años hasta conseguir un lanzamiento contralateral.

Manejar globos con golpeos, recepciones, etc.

Patear con pelotas sencillas, balones pequeños. Juegos con intentos de pasar y recoger pelotas ligeras. Hay una mano que predomina en las acciones.

Al principio del periodo andar en triciclo. Al final del periodo andar con bicicleta de cuatro ruedas (dos ruedas laterales de apoyo).

Organización de las sesiones

Mantenemos el mismo criterio que en los trimestres anteriores. Tratamos de conjugar la sesión de la sala y la sesión del patio. Creemos importante mantener estas dos formas, aunque, dependiendo de la organización del Centro y sus medios de instalación, podría acomodase el trabajo a realizar.

Valoración de la motricidad en el tercer trimestre del tercer curso del primer ciclo de Educación Infantil.

Hemos advertido al comienzo de la descripción de este curso las diferencias posibles entre niños del mismo grupo. Unos por edad cronológica y otros por edad neurológica. A pesar de ello mantenemos la importancia de valorar y detectar el nivel de desarrollo neuromotriz de los niños en cada momento de su vida escolar. Seguimos anotando que lo más destacado de la evolución de este curso es la seguridad con que realiza los movimientos y el ritmo más vivo que aplica al realizarlos. Por ello mantenemos la valoración de “excelente”, “adecuado” y “no conseguido” para las siguientes tareas motrices:

XXII. Mantenerse un instante (cuatro segundos) con apoyo de un pie.

XXIII. Caminar hacia atrás (diez metros)

XXIV. Caminar sobre un banco llevado de la mano por el profesor (naturalidad).

XXV. Gatear con soltura y en patrón cruzado.

XXVI. Saltar con dos pies sobre el sitio, (cinco veces seguidas, una, dos, tres

…)

XXVII. Correr sin detenerse durante sesenta segundos.

XXVIII. Chutar un balón con un pie y con el otro.

XXIX. Girar, tendido en el suelo, sobre el eje longitudinal, haciendo la croqueta.

XXX. Cada Centro podrá poner sus pruebas de valoración que considere oportunas: si anda en triciclo, si braquea, si practica la natación, si consigue precisos movimientos manuales, etc.

b/ Tres-cuatro años (1º curso del 2º ciclo de Educación Infantil)

Es normal que el niño a esta edad esté escolarizado en la Escuela Infantil. Como en el curso dos tres años, los niños nacidos a principios de año tienen mayor desarrollo que los de final de año. A pesar de ello creemos superable y

adaptable gracias a la individualización y apoyos personales.

La descripción la realizamos por trimestres académicos: de septiembre a diciembre, enero a marzo y abril a junio. La reflejamos sobre la estructura de: los objetivos, las actividades, la organización de las sesiones y la valoración de la motricidad. Similar al curso anterior

Objetivos para el primer trimestre

Objetivos generales

– Facilitar al niño situaciones didácticas para que ejercite y desarrolle su motricidad.

– Potenciar su desarrollo físico motriz.

– Conseguir riqueza de movimientos tanto de la actividad espontánea como de la actividad propuesta.

– Introducir al niño en la práctica motriz organizada.

Objetivos fundamentados en el equilibrio.

Que el niño sea capaz de:

– Mantenerse un instante con apoyo de una pierna. La dominante.

– Caminar hacia atrás por un banco sueco.

– Caminar hacia delante sobre un banco sueco.

– Saltar desde una altura de 40 centímetros y quedar de pie sin caerse.

– Girarse como una peonza (hacer molinos)

– Correr sobre una colchoneta, enlazar con otra que está a un metro de distancia y enlazar con una tercera a un metro de distancia.

– Caminar, girar a izquierda o derecha (libre) y seguir caminando sin caerse, ni desviarse de la dirección propuesta.

Objetivos referidos al conocimiento corporal y esquema corporal

– Conocer y distinguir mas de veinte partes del cuerpo (cara, ojos, boca, nariz, orejas, cabeza, cuello, hombros, brazos, etc.).

– Distinguir, percibir e idear movimientos diversos de un brazo y otro, una pierna y otra.

La activación de diferentes grupos musculares provoca la información sobre los diferentes segmentos corporales que se activan, informando de cómo son y cómo están, además de elaborar la referencia de cómo pueden actuar en cada momento y situación.

Objetivos de la coordinación dinámica general

– Reptar con soltura en movimientos alternos.

– Gatear con soltura y en patrón cruzado.

– Afianzar la carrera.

– Saltar con dos pies juntos espacios marcados.

– Andar en bicicleta de cuatro ruedas.

– Correr sin detenerse durante un tiempo prolongado.

– Lanzar un balón a un adulto que está frente a él.

– Chutar un balón con el pie cuando bota en el suelo

– Recibir con dos manos un balón que él mismo hace botar .

– Pasar el balón a un adulto que está a dos metros de distancia.

Actividades que nos llevan a conseguir estos objetivos

Con la distribución de las actividades que se exponen a continuación se trata de facilitar la actividad docente al profesorado que está en Educación Infantil. Pero considero oportuno advertir que los ejercicios propuestos en un bloque pueden servir para desarrollar diferentes componentes de la motricidad, ya que aquella actividad que planteamos para la mejora del equilibrio sirve a su vez para la mejora de otra función orgánica.

Actividades de estimulación vestibular: órganos del equilibrio

Caminamos con los ojos cerrados llevándole de la mano. Caminamos por bordillos de aceras.

Caminamos sobre cuerdas tendidas en el suelo. Caminamos y giramos.

Girarse como la peonza, sobre el eje longitudinal.

Hacemos el flamenco manteniéndose sobre un pie en equilibrio durante unos instantes.

– con manos en cruz

– manos arriba.

Mantenerse sobre un pie y una mano apoyados en el suelo. Caminamos sobre colchonetas de diferente densidad.

Caminamos sobre bancos. Caminamos sobre cuerdas. Caminamos sobre raíles de madera.

Desplazarse con una pelota en las manos.

Desplazarse de puntillas. Imitamos el andar de enanos. Imitamos el andar de gigantes.

Desplazarse en cuadrupedia sobre un banco sueco.

Hacemos volteretas adelante sobre el eje transversal en colchoneta.

Interiorizamos la postura del cuerpo cuando se produce la modificación de las partes del cuerpo, o la elevación del centro de gravedad.

Actividades que ayudan al conocimiento y estructuración del esquema corporal.

El esquema corporal se estructura gracias al diálogo existente entre la periferia de nuestro cuerpo y las áreas perceptivas del cerebro.

Para facilitar este dialogo recurrimos a actividades como por ejemplo: Nombramos diferentes partes del cuerpo.

Tocamos y movemos partes corporales .

Movemos las partes del cuerpo que nombra la profesora.

Situados los niños delante del espejo, van señalando con sus manos las partes del cuerpo que indica la profesora.

Golpeamos globos con las manos, con los pies, con las rodillas, etc. Sentimos las partes con las que se golpea el globo.

Nombramos las partes con las que se golpea el globo. Hacemos pata-coja con la pierna dominante

Importante conseguir la estimulación adecuada y suficiente para que los dos hemisferios vayan trabajando en armonía.

Hacemos juegos diversos que nombran partes del cuerpo.

Movimientos de coordinación dinámica general

Practicamos los movimientos de reptación gateo y marcha en todas las posibilidades que el niño y nosotros podamos organizar y realizar.

Caminamos con marcha firme, marcha hacia atrás, con cambios de dirección etc.

Caminamos de puntillas.

Hacemos carrera de forma continuada. El niño puede tener cierta continuidad en su carrera. Todos son diferentes, por tanto ninguno es igual, pero si jugamos con ellos podemos conseguir que puedan correr durante un minuto, dos minutos tres minutos, en función de las aptitudes y actitudes que vayan desarrollando.

Corremos de forma variada, para adquirir nuevas formas de dominio y ejecución.

Corremos a pillar a…

Corremos agarrados a la cuerda formando un tren. Corremos metidos en el aro conduciendo un coche.

Saltamos desde una escalera hacia abajo. También desde dos escaleras si puede.

Saltamos hacia abajo desde un banco, una silla, etc. Saltamos a pies juntos.

Subimos sobre módulos de 30 cms. de altura y saltar hacia abajo. Saltamos sobre camas elásticas, habituales en las ferias.

Hacemos volteretas sobre colchonetas. (giros sobre el eje transversal).

Hacemos rodillo sobre la colchoneta. (giros sobre el eje longitudinal, desde la posición de tumbado)

Andamos con bicicleta de cuatro ruedas (dos ruedas laterales de apoyo).

Cogidos de la mano, realizamos salticado, al compás de una canción, cuando vamos de paseo, al colegio, en el pasillo de casa, etc.

Realizamos juegos de corros, “al corro de la patata”.

Realizamos lanzamientos con pelotas de tenis, o similares. Los pies los pone a la misma altura, en sentido de atrás-delante. A esta edad algunos niños adelantarán la misma pierna del brazo ejecutor. Es un proceso que evolucionará de los dos a los seis años hasta conseguir un lanzamiento contralateral.

Manejamos globos con golpeos, recepciones,….

Lanzamos con balones sobre superficies grandes. Conducimos una pelota con las manos a la vez que gatean.

Botamos y cogemos un balón ligero con las dos manos. Repetir cuantas veces pueda.

Pateamos con pelotas sencillas, balones pequeños.

Hacemos juegos con intentos de pasar y recoger pelotas ligeras.

Organización de las sesiones de trabajo

En esta edad, los niños están ya escolarizados. Dentro de la organización curricular de ciclo y curso, proponemos una sesión diaria específica, orientada al desarrollo de la motricidad gruesa. Esta sesión deberá realizarse en el gimnasio o aula preparada para motricidad. Es importante la utilización de material diverso para conseguir variaciones de organización situacional y mantener la motivación del alumno hacia la tarea a realizar.

La organización de las sesiones viene descrita en el punto correspondiente del nivel anterior del presente capítulo. La adaptación a nuestro medio y posibilidades de organización es fundamental, de la misma manera que si planteáramos otra forma de trabajo.

Toda la actividad que realiza el niño, para ser valorada, debe analizarse sobre los parámetros de: “la frecuencia”, “la intensidad” y “la duración”. Situados en la etapa de Educación Infantil, considerando la responsabilidad del profesorado sobre el área de la motricidad, y vista la influencia fundamental para el desarrollo de la personalidad, creemos imprescindible darle una frecuencia con una sesión diaria, una duración de treinta minutos de actividad motriz y una intensidad adaptada al umbral de asimilación del alumno.

Valoración de la motricidad al comienzo del curso 1º del segundo ciclo de Educación Infantil.

Nuestra propuesta está basada en la valoración de la manifestación motriz sobre diez pruebas que consideramos adecuadas a esta edad: gateo, carrera de frente, carrera lateral, salto desde 50 cms., salto a pies juntos, salto a la pata-coja, equilibrio, botar un balón y cogerlo con dos manos, botar el balón de forma continuada, lanzamiento con una pelota de tenis. La realización de estas pruebas puede realizarse en el primer trimestre y en el tercero, para ver la evolución del conjunto docente-discente.

Objetivos generales para el segundo trimestre

XXXI. Capacitarle para crear ideas propias de movimiento.

XXXII. Potenciarle las sensaciones propioceptivas para estructurar su esquema corporal.

XXXIII. Lograr una variada y rica manifestación motriz.

XXXIV. Diferenciar diversas partes del cuerpo.

XL. Participar en la clase en colaboración hacia tareas motrices de llevar, traer, poner, quitar, ordenar, recoger, etc.

XLI. Fomentar la colaboración entre niños y niñas evitando la discriminación.

Los objetivos referidos a los diferentes componentes del ámbito motor, para este segundo trimestre, creemos que han de ser una continuidad de los planteados en el primer trimestre. Por esa razón no vemos la necesidad de volverlos a describir.

Actividades que nos llevan a conseguir estos objetivos

Creemos que no difieren a las propuestas en el primer trimestre; por ello mantenemos el mismo bloque que figura en aquel apartado.

Organización de las sesiones

La descripción de las sesiones es similar a la del trimestre anterior. La variación que pueda darse estará en la adaptación a las capacidades de los alumnos sobre su evolución y aprendizaje.

Valoración de la motricidad en el segundo trimestre

En este periodo proponemos una valoración hecha con la observación diaria del profesor sobre el alumno. Tenemos los objetivos de los dos primeros trimestres, la valoración del primero, a partir de esas referencias podemos valorar la evolución del niño.

Objetivos generales para el tercer trimestre en tres-cuatro años

– Desarrollar el control y la maduración tónica.

– Fomentar la expresión motriz.

– Buscar mayores niveles de coordinación sobre movimientos naturales.

– Desarrollar las formas del juego creativo.

– Sentir el movimiento sobre distintos tipos de superficie.

– Desarrollar la coordinación visomotriz con móviles lentos.

Objetivos específicos para el tercer trimestre y finales de curso

El niño será capaz de:

– Reptar más de diez metros sin perder el movimiento.

– Gatear más de ciento cincuenta metros sin perder la

continuidad del movimiento.

– Correr con soltura por espacios delimitados por cuerdas.

– Hacer carrera lateral.

– Saltar con dos pies juntos más de 50 cms.

– Iniciarse en el movimiento del pata-coja.

– Saltar desde una altura de cincuenta centímetros y caer en equilibrio de pie.

– Mantenerse en equilibrio, con apoyo de un pie, más de cinco segundos sin apoyar el otro pie.

– Botar un balón, ligero y noble, y cogerlo con las dos manos varias veces seguidas sin perder continuidad.

– Potenciar el dominio del bote con un balón, realizado con una mano.

– Ser capaz de lanzar una pelota de tenis, con una mano, por encima de la cabeza.

Actividades que nos llevan a conseguir estos objetivos:

Mantenemos las propuestas en el primer trimestre; por ello no variamos el bloque que figura en aquel apartado.

Valoración de la motricidad al finalizar el curso 1º del segundo ciclo de Educación Infantil.

Siempre nos guiamos de la manifestación motriz. El niño manifiesta su desarrollo motriz por la forma en que realiza las acciones motrices. Por ello nuestro sistema propuesto está basado sobre diez pruebas que consideramos adecuadas a esta edad: gateo, carrera de frente, carrera lateral, salto desde 50 cms., salto a pies juntos, salto a la pata-coja, equilibrio, botar un balón y cogerlo con dos manos, botar el balón de forma continuada, lanzamiento con una pelota de tenis. La pasación de estas pruebas puede realizarse en el primer trimestre y en el tercero, para ver la evolución del conjunto enseñanza- aprendizaje.

c/ Cuatro a cinco años (2º curso del 2º ciclo de Educación Infantil)

La actividad y la vida cotidiana. El hecho de considerar la enseñanza- aprendizaje de la escuela como algo de gran fundamento en la vida y desarrollo del niño, no resta importancia a la actividad cotidiana, habitual y espontánea que el niño realiza en vida diaria. La actividad motriz es inherente a la vida misma. El niño, desde que se levanta, hasta que se acuesta realiza una actividad de movimiento de gran valor educativo. Los días que el alumno no acude al centro educativo sigue con su vida personal, social y cultural del entorno en el que se encuentra. Pero, como siempre, la pregunta viene derivada del planteamiento del párrafo anterior: ¿es válida la frecuencia, intensidad y duración sobre los componentes del ámbito motor que necesita desarrollar el niño en determinada edad? Aquí entra el tema educativo y de análisis curricular. Este razonamiento obliga a las personas responsables de los programas educativos a valorar lo espontáneo de la vida cotidiana y la complementación de la actividad educativa en el sistema organizado.

Publicado: agosto 23, 2018 por Laura Gonzalez

Etiquetas: tema 2 educación infantil