Ampliación Tema 2 Parte 3

Objetivos para el primer trimestre

Objetivos generales

– Crear interés por el aprendizaje de nuevos movimientos.

– Conocer las actividades que le conducen a su desarrollo físico motriz.

– Experimentar el desplazamiento sobre diferentes superficies.

– Integrar al niño en la práctica motriz organizada.

Objetivos específicos para el primer trimestre de curso cuatro-cinco años.

El niño será capaz de:

– Percibir y organizar el espacio interior y el espacio exterior.

– Reptar varios metros sin perder el movimiento.

– Gatear sin perder la continuidad del movimiento ni el ritmo de trabajo propuesto.

– Correr con soltura por espacios delimitados.

– Hacer carrera lateral para la izquierda y derecha.

– Saltar con dos pies juntos de forma continuada

– Realizar con continuidad el movimiento del pata-coja, ambas piernas.

– Saltar desde diferentes alturas y caer en equilibrio de pie.

– Mantenerse en equilibrio, con apoyo de un pie, con ambas piernas.

– Botar un balón, ligero y noble, y cogerlo con las dos manos varias veces seguidas sin perder continuidad.

– Potenciar el dominio del bote con un balón, realizado con una mano.

– Ser capaz de lanzar una pelota de tenis, balón pequeño etc, con una mano, por encima de la cabeza.

Actividades que nos llevan a conseguir estos objetivos:

Tocar y mover partes corporales.

Tocar a los compañeros en diferentes partes del cuerpo. Tocar al compañero y nombrar la parte o segmento tocado. Mover las partes del cuerpo que nombra la profesora.

Situados los niños delante del espejo, van señalando con sus manos las partes del cuerpo que indica la profesora.

Transportar objetos con la mano derecha. Transportar objetos con la mano izquierda.

Golpear globos con las manos, con los pies, con las rodillas, …

Sentir el movimiento de las partes que golpean el globo o el balón, que se mueven de una forma u otra, etc.

Practicar los movimientos de reptación gateo y marcha en todas las posibilidades que el niño y nosotros podamos organizar y realizar. En niños necesitados puede trabajarse diariamente más de cuatrocientos metros de gateo.

Desplazarse en cuadrupedia sobre un banco sueco. Rodar a un compañero que está tendido en el suelo.

Equilibrio sobre un pie (flamenco) y vale tocar al compañero

– con manos en cruz.

– manos arriba.

Caminar sobre colchonetas de diferente densidad. Imitar el andar de enanos.

Imitar el andar de gigantes.

Caminar con marcha firme, marcha hacia atrás, con cambios de dirección etc.

Caminar de puntillas, de talones.

Marcha firme: adelante, atrás; con elevación de rodillas; paso largo y corto. Caminar por la sala: con las manos en diferente posición.

Caminar sobre raíles de madera.

Caminar con los ojos cerrados. Puede ponerse referencias para que toquen con las manos.

Caminar por bordillos de aceras.

Caminar sobre cuerdas tendidas en el suelo. Puede hacerse figuras en el suelo con las cuerdas, con aros,… como una casa, un barco,…

Correr por encima de un banco. Deslizarse sobre toboganes.

Columpiarse sobre columpios.

Correr metidos en el aro conduciendo un coche.

Carrera: hacia delante y atrás. Carrera lateral.

Salto a pies juntos: hacia delante y atrás. Salto desde el banco o tres cajones de plinto.

Paticoja pierna dominante: por suelo 20 saltos; por colchoneta, libre. Paticoja pierna no dominante: inicio (hay que conseguir más de 10). Saltos desde tres escaleras, cuatro, si puede.

Saltos hacia abajo desde un banco, una silla, etc.

Subir sobre módulos de 50 cms. de altura y saltar hacia abajo. Saltar sobre camas elásticas, habituales en las ferias.

Trepa por bancos. Trepa por espalderas.

Girarse como la peonza, sobre el eje longitudinal.

Hacer volteretas sobre colchonetas. (giros sobre el eje transversal)

Hacer rodillo sobre la colchoneta. (giros sobre el eje longitudinal, desde la posición de tumbado)

Andar con bicicleta de cuatro ruedas (dos ruedas laterales de apoyo).

Cogidos de la mano, realizar salticado, al compás de una canción, cuando vamos de paseo, al colegio, en el pasillo de casa, etc.

Realizar juegos de corros, “el patio de mi casa”. Manejo de globos.

Manejo de pelotas. Lanzamientos de pelotas. Saltar a la comba con cuerda.

Hacer braquiación suspendido de anillas o escalera horizontal.

Manejar globos con golpeos, recepciones,….

Lanzar con balones sobre superficies grandes. A golpear contra un módulo

Contra la pared en forma de frontón.

Conducir una pelota con las manos a la vez que gatean. Pasarse una pelota por el suelo en dos compañeros.

Botar y coger un balón ligero con las dos manos. Repetir cuantas veces pueda.

Patear con pelotas sencillas, balones pequeños. Juegos con intentos de pasar y recoger pelotas ligeras. Botar de forma continuada un balón.

Andar en bicicleta de dos ruedas con ayudas de los padres y luego solos. Patinar con patines sencillos.

Nadar.

Realizar lanzamientos con pelotas de tenis, o similares. Debe practicarlo en acción contralateral.

Actividades múltiples y combinadas.

Interiorizar la postura del cuerpo cuando se produce la modificación de las partes del cuerpo, o la elevación del centro de gravedad.

Organización de las sesiones de trabajo

Dentro de la organización curricular de ciclo y curso, proponemos una sesión diaria específica, orientada al desarrollo de la motricidad gruesa. Es importante la utilización de material diverso para conseguir proponer la actividad sobre el umbral de dificultad. Una buena metodología hace que el niño esté activo, participativo y en actuación sobre su umbral de asimilación.

Toda la actividad que realiza el niño, para ser valorada, debe analizarse sobre los parámetros de: “la frecuencia”, “la intensidad” y “la duración”. Situados en la etapa de Educación Infantil, considerando la responsabilidad del profesorado sobre el área de la motricidad, y vista la influencia fundamental para el desarrollo de la personalidad, creemos imprescindible darle una frecuencia con

una sesión diaria, una duración de treinta minutos de actividad motriz y una intensidad adaptada al umbral de asimilación del alumno.

Valoración de la motricidad al comienzo del curso 2º del segundo ciclo de Educación Infantil.

Nuestra propuesta está basada en la valoración de la manifestación motriz sobre diez pruebas que consideramos adecuadas a esta edad: gateo, carrera de frente, carrera lateral, salto a pies juntos, salto a la pata-coja con pierna dominante, salto a la pata-coja con pierna no dominante, equilibrio, botar el balón con una mano de forma continuada, voltereta adelante sobre una colchoneta, lanzamiento con una pelota de tenis. La valoración de estas pruebas puede realizarse en el primer trimestre y en el tercero, para ver la evolución del alumno y la influencia del programa realizado.

Objetivos para el segundo trimestre

Objetivos generales

XLII. Dominar acciones sobre situaciones complejas que le mejoran el equilibrio.

XLIII. Desarrollar la coordinación ojo-mano.

XLIV. Interiorizar el movimiento de diferentes segmentos corporales.

XLV. Familiarizar al niño en situaciones didácticas para que ejercite y desarrolle su motricidad.

Los objetivos referidos a los diferentes componentes del ámbito motor, para este segundo trimestre, han de ser una continuidad de los planteados en el primer trimestre. Por esa razón no vemos la necesidad de volverlos a describir.

Actividades que nos llevan a conseguir estos objetivos

Creemos que no difieren a las propuestas hechas al comienzo del curso, por ello mantenemos el mismo bloque que figura en aquel apartado.

Organización de las sesiones

La variación que pueda darse estará en la adaptación a las capacidades de los alumnos sobre su evolución y aprendizaje.

Valoración de la motricidad en el segundo trimestre

En este periodo proponemos una valoración hecha con la observación diaria del profesor sobre el alumno. Tenemos los objetivos de los dos primeros trimestres, la valoración del primero, a partir de esas referencias podemos valorar la evolución del niño.

Objetivos para el tercer trimestre

Objetivos generales. Que el niño sea capaz de:

– Reconocer diferentes partes del cuerpo y sus posibilidades de movimiento.

– Tomar conciencia de su esquema corporal.

– Percibir el espacio y diferenciar algunos conceptos de orientación.

– Desarrollar la autonomía por la adquisición de capacidades motrices.

– Expresar la riqueza de movimientos tanto de la actividad espontánea como de la actividad propuesta.

Objetivos específicos para el tercer trimestre en cuatro cinco años

El niño será capaz de:

– Gatear con continuidad sin perder la continuidad del movimiento, dentro de un ambiente de trabajo.

– Correr con soltura por espacios marcados por cuerdas a un metro de distancia.

– Hacer carrera lateral hacia la izquierda y derecha.

– Saltar con dos pies juntos con ayuda coordinada de diferentes segmentos.

– Realizar saltos de pata-coja con la pierna dominante.

– Realizar saltos de pata-coja con la pierna no dominante.

– Saltar desde una altura y caer en equilibrio de pie.

– Mantenerse en equilibrio, con apoyo de un pie, más de diez segundos sin apoyar el otro pie.

– Potenciar el dominio del bote con balones sencillos, realizado con una mano.

– Ser capaz de lanzar una pelota de tenis, con una mano, por encima de la cabeza.

Actividades que nos llevan a conseguir estos objetivos:

Mantenemos las propuestas en el primer trimestre; por ello no variamos el bloque que figura en aquel apartado.

Valoración de la motricidad al finalizar el curso cuatro a cinco años.

La valoración ha de estar en línea con los objetivos. Por ello nuestro sistema propuesto está basado sobre diez pruebas correspondientes a los objetivos específicos y que consideramos adecuadas a esta edad. Estas pruebas son: gateo, carrera de frente, carrera lateral, saltos a pies juntos, salto a la pata-coja con pierna dominante, saltos a la patata coja con pierna no dominante, equilibrio, botar el balón de forma continuada, voltereta adelante sobre una colchoneta, lanzamiento con una pelota de tenis. La pasación de estas pruebas puede realizarse en el primer trimestre y en el tercero, para ver la evolución y efectividad del conjunto enseñanza-aprendizaje.

d/ Cinco a seis años (3º curso del 2º ciclo de Educación Infantil)

Juego y movimiento. El valor educativo del juego es aceptado de manera universal. La motivación, la fantasía, el impulso primario hacia la actividad se ven alimentados a través del juego. El principio motor del juego infantil cumple con la función para la cual, el ser humano, ha sido creado, esta es “el trabajo”. El juego en el niño desempeña la función que el trabajo cumple en el adulto. Como el adulto se siente fuerte por sus obras, el niño se agranda por sus aciertos lúdicos. Como dirá Chateau (1958) “en el espíritu del niño que juega está ante todo una prueba de su personalidad y una afirmación de sí mismo. Con la aparición de la representación en el hombre, el juego cambia de aspecto al convertirse en intencional, al asumir una finalidad consciente. No proviene ya solamente de un impulso de tendencias, sino de un impulso de todo el ser, de todo el ser consciente y ya con su voluntad. La historia del juego del niño es, pues, la historia de la personalidad que se despliega y de la voluntad que se conquista poco a poco”.

Objetivos para el primer trimestre de cinco a seis años

Objetivos generales. Que el niño sea capaz de:

– Tomar conciencia de sí mismo, de sus actos y su realidad.

– Crear interés por el aprendizaje de nuevos movimientos.

– Desarrollar la creatividad para realizar actividades que le conducen a su desarrollo físico motriz.

– Experimentar movimientos diferentes y combinados.

Objetivos específicos para el primer trimestre de curso cinco a seis años.

El niño será capaz de:

– Percibir y organizar el espacio interior y el espacio exterior.

– Reptar varios metros sin perder el movimiento.

– Gatear sin perder la continuidad del movimiento ni el ritmo de trabajo propuesto.

– Correr con soltura por espacios delimitados.

– Hacer carrera lateral para la izquierda y derecha.

– Saltar con dos pies juntos de forma continuada.

– Realizar con continuidad el movimiento del pata-coja, con ambas piernas.

– Saltar desde diferentes alturas y caer en equilibrio de pie.

– Mantenerse en equilibrio, con apoyo de un pie, con ambas piernas.

– Botar un balón, ligero y noble, y cogerlo con las dos manos varias veces seguidas sin perder continuidad.

– Potenciar el dominio del bote con un balón, realizado con una y otra mano.

– Ser capaz de lanzar una pelota de tenis, balón pequeño etc., con una mano, por encima de la cabeza con movimiento contralateral.

Actividades que nos llevan a conseguir estos objetivos:

A pesar de que la capacidad del niño de cinco años es muy superior a la de cuatro, casi todos los ejercicios propuestos para segundo de Educación Infantil son de utilidad para el curso superior. A la hora de practicarlos, el niño de cinco lo hace con mayor soltura, más rapidez, más precisión y armonía, por eso a los mismos ejercicios le aplicamos situaciones un poco más difíciles o comprometidas.

Jugar a la gallinita ciega. Espacios sin peligro de golpearse.

Cogidos de la mano por parejas: caminar por la sala un niño con los ojos cerrados y otro abiertos.

Caminar por bordillos de aceras.

Caminar sobre cuerdas tendidas en el suelo. Puede hacerse figuras en el suelo con las cuerdas, con aros,… como una casa, un barco, un árbol.

Caminar y girar.

Girarse como la peonza, sobre el eje longitudinal. Llevar bolsitas de lentejas sobre la cabeza.

Llevar aros sobre los hombros en posición horizontal, con los brazos en cruz. Equilibrio sobre un pie (flamenco) y vale tocar al compañero.

– con manos en cruz.

– manos arriba.

Caminar sobre bancos en planos inclinados. Caminar sobre raíles de madera.

Trepar por las espalderas y bajar por el banco en posición inclinada. Saltar en camas elásticas.

Saltar y caer dentro del aro en equilibrio. Deslizarse sobre toboganes.

Columpiarse en columpios.

Girar montados sobre ruedas giratorias. Desplazarse de puntillas.

Imitar animales.

Desplazarse en cuadrupedia sobre un banco sueco. Volteretas adelante sobre el eje transversal en colchoneta.

Es muy interesante que practiquen: Andar en bicicleta de dos ruedas.

Patinar.

Esquiar.

Interiorizar la postura del cuerpo cuando se produce la modificación de las partes del cuerpo, o la elevación del centro de gravedad.

La predominancia lateral está regida por la dominancia de los hemisferios cerebrales. Al nacer, el ser humano tiene una actividad homolateral. La mitad de su cuerpo está regida por un hemisferio y la otra mitad por el otro, en un control de vías cruzadas, donde el hemisferio izquierdo controla el lado derecho y viceversa. Hacia los ocho meses comienza a gatear de manera contralateral: ello significa que el niño activa, a la vez, la mano y la rodilla opuesta utilizando ambos lados del cuerpo simultánea y coordinadamente. Cuando comienza a caminar, el movimiento contralateral no se da, se mueven las extremidades inferiores y las superiores permanecen dependientes de la homolateralidad. El patrón cruzado o contralateral se va adquiriendo de manera progresiva en esta etapa de la vida, hasta llegar a los cinco-seis años. A esta edad debe tener un buen dominio en los movimientos de la carrera, el salto y el lanzamiento, armonizados de manera contralateral.

Para ello recurrimos a actividades que venimos describiendo, considerando éstas como muestra abierta y nunca como únicas propuestas a realizar.

Tocar y mover partes corporales .

Tocar a los compañeros en diferentes partes del cuerpo. Tocar al compañero y nombrar la parte o segmento tocado.

Mover las partes del cuerpo con ritmo determinado: lento, rápido.

Situados los niños delante del espejo, imitan posturas, movimientos de animales, acciones diversas, con las partes del cuerpo que indica la profesora.

Transportar objetos con la mano derecha. Transportar objetos con la mano izquierda.

Hacer paticoja con la pierna dominante (hay que conseguir más de 40) Hacer paticoja con la pierna no dominante. (hay que conseguir más de 20) Golpear globos con las manos, con los pies, con las rodillas, …

Sentir el movimiento de las partes que golpean el globo o el balón, que se mueven de una forma u otra, etc.

Cuando va de paseo con sus padres se puede jugar a esconder la mano izquierda, la derecha, tocarse la rodilla izquierda, levantar la mano derecha, etc.

Importante conseguir la estimulación adecuada y suficiente para que los dos hemisferios vayan trabajando en armonía.

La reptación y el gateo son actividades que los niños de tercero de Educación Infantil no practican con la misma entrega e ilusión que años anteriores. A pesar de ello, consideramos de gran importancia su práctica, ya que fortalece la actitud del niño y refuerza la musculatura de la cintura escapular. En niños necesitados que tienen problemas psicomotores, es conveniente trabajar periódicamente (tres o cuatro sesiones por semana) más de cuatrocientos metros de gateo.

Marcha firme: adelante, atrás; con elevación de rodillas; paso largo y corto con las manos en diferente posición.

Caminar con paso rítmico y balanceo de brazos. Caminar de puntillas, de talones.

Caminar por bancos, bordillos o cuerdas puestas en el suelo. Marcha lateral a izquierda y derecha.

Carrera de forma continuada. El niño puede tener cierta continuidad en su carrera.

Todos son diferentes, por tanto ninguno es igual, pero si jugamos con ellos podemos conseguir que puedan correr durante dos minutos, tres minutos, en función de las aptitudes y actitudes que vayan desarrollando.

Carrera: hacia delante y atrás. Carrera lateral izquierda y derecha.

Carrera normal sin precipitación en forma continuada

Carrera de forma variada, para adquirir nuevas formas de dominio y ejecución.

Correr a pillar a un compañero, a la profesora. Correr por encima de un banco.

Correr metidos en el aro conduciendo un coche Carrera en Slalom (zigzag)

Salto a pies juntos: hacia delante y atrás.

Salto desde el banco, 4 escaleras o 4 cajones de plinto. Saltos hacia abajo desde un banco, una silla, etc.

Subir sobre módulos de 50 cms. de altura y saltar hacia abajo. Salto desde la espaldera a la colchoneta.

Saltar sobre camas elásticas, habituales en las ferias.

Saltar a la comba con cuerda. (en algunas chicas puede darse con facilidad, en chicos más dificultad).

Patacoja pierna dominante: por suelo 40 saltos; por colchoneta, libre. Patacoja pierna no dominante: inicio (se puede conseguir más de 20) Salto a la comba con cuerda (alguna dificultad ciertos alumnos) Trepa por bancos inclinados.

Trepa por espalderas.

Hacer volteretas sobre colchonetas. (giros sobre el eje transversal)

Hacer rodillo sobre la colchoneta. (giros sobre el eje longitudinal, desde la posición de tumbado).

Hacer braquiación suspendido de anillas o escalera horizontal. Realizar juegos de corros, “el patio de mi casa”

Lanzar con balones sobre superficies grandes.

A pegar a un módulo.

A pegarle a un balón.

Lanzar la pelota contra la pared en forma de frontón para recogerla al bote. Lanzar una pelota a diferentes alturas.

Lanzar la pelota a diferentes distancias.

Manejar globos con golpeos de manos y pies a la vez que se desplaza de un lado para otro. Percepción espacial.

Pasarse una pelota entre dos compañeros. Rodar aros por el suelo.

Tocar en el hombro a los compañeros, a la vez que corren por la sala. Saltar sobre los aros que están esparcidos por el suelo.

Saltar por los aros según los colores nombrados. Patear con pelotas sencillas, balones pequeños. Manejo de pelotas. Bota 20 veces sin perder.

Lanzamientos de pelotas, pierna contralateral. Botar de forma continuada un balón.

Botar un balón a diferentes alturas: con una mano, con dos manos.

También en la carrera y los saltos se desarrolla la percepción visomotriz, pero preferimos establecer esta diferenciación por ajustarnos en la mejor medida a la organización propuesta de los componentes del ámbito motor.

Hay actividades que pueden hacer con los padres como:

Cogidos de la mano, realizar salticado, al compás de una canción, cuando vamos de paseo, al colegio, en el pasillo de casa, etc.

Andar con bicicleta de 2 ruedas. Patinar.

Nadar.

Actividades múltiples con juegos sencillos.

Realizar lanzamientos con pelotas de tenis, o similares. A esta edad, si el niño es activo en su motricidad espontánea, o si en las clases de motricidad se ha practicado este acto motor, encontramos un avance significativo en el patrón motor del lanzamiento. Algunos niños no evolucionan tan rápido y mantienen los pies a la misma altura, en sentido de atrás-delante, otros adelantan la

misma pierna del brazo ejecutor y también contramos los que adelantan la pierna contralateral, lo cual nos da una indicacióin de buena ejecución. Este proceso lo podemos orientar para que el niño descubra la efectividad en su lanzamiento, a la vez que notrará un asentamiento más firme cuando lanza.

Organización de las sesiones de trabajo.

La organización de las sesiones quedaría igual que en otros cursos. Proponemos una sesión diaria específica, orientada al desarrollo de la motricidad gruesa. La utilización de material diverso se hace necesaria para conseguir el progreso ideal sobre el umbral de capacitación de cada alumno.

Valoración de la motricidad al comienzo del curso de cinco a seis años.

Seguimos con la propuesta basada en la valoración de la manifestación motriz sobre diez pruebas adecuadas a esta edad: gateo, carrera de frente, salto a pies juntos, salto a la pata-coja con pierna dominante, salto a la pata-coja con pierna no dominante, Saltos a la comba, equilibrio, botar el balón con una mano de forma continuada, voltereta adelante sobre una colchoneta, lanzamiento con una pelota de tenis. La valoración de estas pruebas puede realizarse en el primer trimestre y en el tercero, para ver la evolución del alumno y la influencia del programa realizado. También podemos hacer una valoración sobre seis pruebas en el primer trimestre y las diez en el tercero. Son propuestas válidas ya que si seguimos aplicando el proyecto descrito tendremos conocimiento de los niños por los cursos anteriores.

Objetivos para el segundo trimestre de cinco a seis años

Objetivos generales. Que el niño sea capaz de:

XLVI. Adquirir hábitos y destrezas elementales sobre higiene y salud. XLVII. Experimentar y conocer las posibilidades motrices de su cuerpo. XLVIII. Conocer con precisión diferentes partes del cuerpo.

XLIX. Estructurar su esquema corporal por la percepción cinestésica.

L. Adquirir hábitos de percepción motriz.

Los objetivos referidos a los diferentes componentes del ámbito motor, para este segundo trimestre, han de ser una continuidad de los planteados en el primer trimestre. Por esa razón no vemos la necesidad de volverlos a describir.

Actividades que nos llevan a conseguir estos objetivos

Creemos que no difieren a las propuestas al comenzar el curso, por ello mantenemos el mismo bloque que figura en aquel apartado.

Organización de las sesiones

La descripción de las sesiones queda semejante a los tres y cuatro años. La variación que pueda darse estará en la adaptación a las capacidades de los alumnos sobre su evolución y aprendizaje.

Valoración de la motricidad en el segundo trimestre

En este periodo proponemos una valoración hecha con la observación diaria del profesor sobre el alumno. Tenemos los objetivos de los dos primeros trimestres, la valoración del primero, a partir de esas referencias podemos valorar la evolución del niño y la influencia del programa.

Objetivos para el tercer trimestre de cinco a seis años

Objetivos generales

Que el niño sea capaz de:

– Percibir la velocidad, la duración y la sucesión de los hechos, para una buena organización temporal.

– Conseguir una expresión motriz natural, propia de su constitución y personalidad.

– Lograr sentimientos de afecto hacia las actividades físico motrices.

– Desarrollar la coordinación dinámica general.

– Desarrollar las conductas específicas de autocontrol.

Objetivos específicos para el tercer trimestre en cinco a seis años

El niño será capaz de:

– Gatear con continuidad sin perder la continuidad del movimiento, dentro de un ambiente de trabajo.

– Correr con soltura por espacios marcados por cuerdas a más de un metro de separación.

– Hacer carrera lateral hacia la izquierda y derecha ayudándose con los brazos.

– Saltar con dos pies juntos con ayuda coordinada de piernas y brazos.

– Realizar saltos de pata-coja con la pierna dominante.

– Realizar saltos de pata-coja con la pierna no dominante.

– Saltar desde una altura y caer en equilibrio de pie.

– Realizar saltos a la comba con la cuerda.

– Mantenerse en equilibrio, con apoyo de un pie, varios segundos sin apoyar el otro pie.

– Potenciar el dominio del bote con balones sencillos, realizado con una mano.

– Realizar una voltereta sobre una colchoneta, sin ayuda.

– Ser capaz de lanzar una pelota de tenis, con una mano, por encima de la cabeza en movimiento contralateral.

Actividades que nos llevan a conseguir estos objetivos:

Mantenemos las propuestas en el primer trimestre; por ello no variamos el bloque que figura en aquel apartado.

Valoración de la motricidad al finalizar el curso cinco a seis años.

La valoración ha de estar en línea con los objetivos. Por ello nuestro sistema propuesto está basado sobre diez pruebas correspondientes a los objetivos específicos y que consideramos adecuadas a esta edad. Estas pruebas son: gateo, carrera de frente, salto a pies juntos, salto a la pata-coja con pierna dominante, salto a la pata-coja con pierna no dominante, Saltos a la comba, equilibrio, botar el balón con una mano de forma continuada, voltereta adelante sobre una colchoneta, lanzamiento con una pelota de tenis.

LECTURAS RECOMENDADAS

5

LA ACTIVACIÓN DEL PENSAMIENTO DEL NIÑO EN LA ACTIVIDAD MOTRIZ.

La educación física en las edades iniciales, no sólo debe ir dirigida al desarrollo de habilidades y capacidades, más bien éstas alcanzan una efectividad mayor cuando logramos activar el pensamiento del niño en la actividad práctica, éste es un momento propicio para lograr, por medio de la activación del pensamiento, una mayor independencia y creatividad en los pequeños.

Jean Piaget, refiriéndose al aprendizaje, dijo: “Una experiencia que no hace uno mismo con toda libertad de iniciativa, no es por definición una experiencia, sino un simple adiestramiento sin valor formativo, pues se produce una insuficiencia en la comprensión de los pasos sucesivos que hay que realizar para llevarla a cabo”.

Para lograr la independencia desde las edades iniciales, el adulto deberá:

Ø Evitar las excesivas manipulaciones al niño.

Ø Evitar facilitar todas las soluciones a las tareas propuestas.

Ø Evitar el uso constante del modelo para la ejecución de las acciones motrices.

El papel del educador debe estar dirigido a plantear las tareas al niño y observar la ejecución de las acciones sin conducir estas, preparar el área, los medios materiales didácticos sin condicionar la acción de los niños, mas bien tratará de estimular las posibles soluciones que darán los pequeños a las diferentes situaciones que se les presente.

En cada respuesta, el niño pondrá de manifiesto todas las posibilidades de movimiento que sea capaz de crear por propia iniciativa, la que tendrá como base la experiencia motriz que ha adquirido en su vida.

Trataremos de dar las respuestas metodológicas a las siguientes preguntas:

¿cómo lograr la independencia en edades tan tempranas de la vida? Sí en estas edades el niño requiere de la ayuda y dirección del adulto Si para lograr crear es necesario una base de conocimientos ¿Cómo lograr balancear la dirección del adulto sin afectar la independencia del niño?

Desde el primer año de vida, el niño se debe estimular con muy poca manipulación directa por parte del adulto. Se debe aprovechar el propio esfuerzo del pequeño sobre la base de sus reacciones sensoriales.

clip_image002

A partir de los doce meses, cuando el niño comienza a caminar, se inician una serie de cambios en el pequeño, apreciándose un mayor desarrollo del pensamiento, expresado por medio del lenguaje.

El pequeño comienza a realizar las acciones motrices con una participación más activa de su pensamiento. Ejemplo, cuando el niño salta, lo realiza pensando en el animalito que conoce.

Esto se debe a que en el nivel mental del desarrollo en estas edades, los pequeños logran orientar y hacer más efectivas sus acciones por medio de las representaciones sensoriales.

De ahí la importancia de aprovechar esta potencialidad para el desarrollo motor e intelectual del niño.

clip_image004

Para mantener activo el pensamiento del niño, el adulto no debe mostrar el modelo de lo que se intenta reproducir, si no estimular el movimiento mediante narraciones de cuentos, representaciones de animales, objetos, juguetes, propiciando que estos se enriquezcan cada vez más.

clip_image006

En las edades de 1 a 3 años estas representaciones son mucho mayores y los niños comienzan a descubrir diferentes formas de actuar con su cuerpo y moverse en el espacio.

El educador estimula acción del niño preguntándole:

Ø ¿Cómo camina el perro?

Ø ¿Cómo vuela el pájaro?

Ø ¿Cómo salta la pelota?

Al inicio se brinda al niño algunas orientaciones para facilitar sus respuestas:

LI. El perro camina por el piso, los bancos, las escaleras.

LII. El perro no solo camina hacia delante, puede hacerlo hacia atrás, hacia un lado y otro.

Transcurrido un tiempo, el niño por sí mismo va encontrando las respuestas motrices a las tareas que se les orientan, realizando un mayor esfuerzo mental para encontrar la solución de la tarea. En este sentido las mismas se plantean con menor orientación:

LIII. ¿De qué otras formas puede caminar el perro?

LIV. ¿Hacia cuántos lugares salta el conejo?

Los niños de 3 y 4 años, realizan mayores variaciones de los movimientos utilizando no solo su cuerpo y el espacio sino también el tiempo, por tal motivo en estas edades las tareas se plantean dirigiendo la atención del niño a cada uno de estos factores (cuerpo, espacio y tiempo), ejemplos:

LV. ¿Por cuántos lugares puedes rodar la pelota? LVI. ¿Hacia cuántos lugares puede rodar la pelota? LVII. ¿Rueda la pelota más lento, más rápido?

clip_image008

A los 5 años, los niños son capaces, además de lo expuesto anteriormente, de valorar el resultado de sus acciones. Y participan en la organización y planificación de la actividad.

Los propios niños seleccionan y distribuyen los materiales a utilizar, descubriendo diferentes formas de utilizar los mismos.

El adulto plantea las tareas haciendo énfasis dentro de otras al material que los niños seleccionaron, ejemplo:

Ø ¿Cuántos ejercicios saben hacer con el aro?

Ø ¿Qué saben hacer con las cuerdas?

Ø ¿ Cuántos movimientos pueden hacer por los bancos y muros que hay en el área?

Para lograr lo anterior, la educadora debe situar al niño en un medio previsto de todos los materiales a utilizar, creando condiciones de seguridad en el área donde se realice la actividad. Observando la actividad del niño, el adulto creará nuevas situaciones para propiciar la variación a fin de obtener nuevas y mayores respuestas por los niños. Propone las tareas a partir de lo que el pequeño sabe hacer, teniendo en cuenta el aumento de las dificultades de acuerdo con las posibilidades del niño.

Cuando la actividad motriz de los niñoses se desarrolla teniendo en cuenta todo lo abordado con anterioridad, se logra una participación activa y consciente del niño en la actividad, lo que constituye la base para que se desarrolle su independencia y creatividad.

LECTURAS RECOMENDADAS

6

CARACTERIZACIÓN MOTRIZ

Ø Edad: 0 a 12 meses.

En los tres primeros meses de vida, la vista y el oído tienen un gran desarrollo, por lo que el niño logra primeramente fijar la vista en los objetos y personas cercanas a él, y posteriormente, es capaz de seguirlos con la vista y trata de alcanzarlos con las manos.

Mantiene la cabeza y el tronco erguido en posición vertical y horizontal lo que le facilita algún desplazamiento de su cuerpo comenzando a reptar.

Entre los tres y seis meses comienza el agarre de objetos que están a su alcance, manteniéndolo en sus manos; con ayuda del adulto, puede virarse de un lado a otro tratando de alcanzar un objeto cercano.

Logra mayor desplazamiento al arrastrar su cuerpo hacia delante (reptación) y es capaz de virarse solo a un lado y el otro.

Hacia los nueve meses se trasladan mediante él gateo y lo combinan con la posición de sentado. Pueden ponerse de pié agarrándose de muebles o baranda de la cuna o corral, e intentan dar pasitos sostenidos por el adulto.

Agarran, manipulan y lanzan objetos que están cercanos. De esta forma combinan las acciones de gatear, sentarse, agarrar y lanzar objetos.

Logran subir y bajar de un objeto apoyando todo su cuerpo (acción de trepar).

Al culminar el primer año de vida lanzan los objetos a mayor distancia y también son capaces de rodarlos.

Comienzan a dar pasos, apoyándose de las manos del adulto y alrededor de los 12 meses caminan solos. Además de trepar un objeto, suben los peldaños de una escalera con ayuda del apoyo de las manos.

Logros motores:

Al finalizar aproximadamente a los 12 meses, los niños realizarán las siguientes acciones:

LVIII. Marcha independiente.

LIX. Tirar objetos.

LX. Escalar con apoyo.

Ø Edad: 1 a 2,5 años.

Al arribar a los doce meses de edad, la mayoría de los niños con normal desarrollo motor, caminan solos con suficiente coordinación en los movimientos de brazos y piernas. Se aprecia este desplazamiento en una sola dirección cuando es estimulado por el adulto u objeto cercano que se coloca frente al niño a una pequeña distancia. También caminan por tablas y al final de la edad por líneas en el piso. Manipulan el objeto antes de lanzarlo al frente hacia abajo. Este lanzamiento se realiza sin orientación.

El éxito de caminar sustituye el gateo, no obstante cuando este gateo es estimulado por el adulto, el niño lo ejecuta con coordinación en los movimientos de brazos y piernas, con continuidad en el movimiento y preferentemente lo hacen hasta un objeto colocado a una pequeña distancia.

Ya en este grupo de edad gatean subiendo obstáculos de pequeña altura. Esta acción es una trepa en sí y la realiza con el apoyo de todo su cuerpo.

Con el apoyo del adulto suben algunos peldaños de la escalera inclinada, colocando un pie, a continuación el otro y después suben una y otra mano.

Se manifiestan los primeros intentos de la carrera ya que se desplazan dando pasos rápidos y cortos en la punta de los pies.

En cuanto al salto, no se aprecia su ejecución en este grupo de edad, pues tratan de dar saltillos en el lugar pero los pies no despegan del piso.

Logros motores:

Al finalizar este grupo con 2,5 años aproximadamente, los niños ejecutan sin dificultad las acciones:

Ø Caminar sobre tablas y líneas en el piso.

Ø Lanzar la pelota con una mano.

Ø Trepar obstáculos de pequeña altura.

Ø Edad: 2,6 a 3,5 años.

En este grupo de edad alternan frecuentemente el caminar con la carrera, realizando la misma con mayor fase de vuelo, también caminan por arriba de vigas y muros a pequeña altura, aunque la mayoría de los casos no lo hacen de forma continua.

Lanzan y ruedan la pelota pequeña con una y dos manos no sólo hacia delante y hacia arriba, sino también dirigido a objetos colocados a poca distancia, pero aún sin orientación.

Realizan la cuadrupedia por el piso, en cuatro puntos de apoyo (pies y manos) ésta se ejecuta en una sola dirección. También gatean por arriba de tablas inclinadas y bancos a pequeña altura. Este desplazamiento lo realizan

de forma continua.

Saltan con ambas piernas y con mayor despegue de los pies del piso, incluso saltan por arriba de pequeños objetos colocados en el piso ejecutándolo solamente en una dirección.

Suben y bajan trepando obstáculos a poca altura sin apoyarse con todo el cuerpo sólo con los brazos y las piernas.

Logros motores:

Al arribar a los 3,5 años, los niños de este grupo ejecutan sin dificultad las acciones:

Ø Cuadrupedia por diferentes planos.

Ø Saltar en el piso con los dos pies (en movimiento simultáneo).

Ø Caminar por planos anchos a altura.

Ø Lanzar y rodar pelotas libremente.

Ø Correr dispersos.

Ø Edad: 3,6 a 4,5 años.

En este grupo ya se desplazan caminando, corriendo y saltando en diferentes direcciones y este desarrollo de la orientación espacial lo demuestran mayormente al lanzar de diferentes formas y hacia diferentes puntos de referencia.

En este grupo ya comienzan a atrapar con las dos manos la pelota que le lanzan rodando y también intentos por capturar la pelota que le lanzan a corta distancia ya que lo realizan con ayuda de todo el pecho.

La acción de rodar la pelota se ejecuta en este grupo con mejor dirección no sólo por el piso, sino también por encima de bancos.

Los lanzamientos se realizan combinadamente: corren y caminan, corren y golpean o lanzan objetos, y también cambian la dirección a bordear objetos colocados en el piso, si éstos se encuentran separados unos de otros.

Además de subir y bajar la escalera con mejor coordinación y continuidad en los movimientos, comienzan a realizar la trepa a un plano vertical. Esta trepa la ejecutan con el cambio de agarre de las manos sin lograr todavía el desplazamiento de las piernas.

La reptación se realiza por el piso con movimientos alternos de brazos y piernas pero sin buena coordinación y también por bancos desde donde se

sostienen de sus bordes y con una ligera flexión de los brazos desplazan todo el cuerpo arrastrándose por el mismo.

Ejecutan la cuadrupedia en cuatro puntos de apoyo (pies y manos) por arriba de bancos y muros pero sin un movimiento continuo, por lo que se ejecuta descoordinadamente. Cuando realizan esta acción por tablas inclinadas recurren nuevamente al movimiento antecesor de: gateo.

Al caminar por tablas en el piso lo hacen no solo hacia adelante sino también hacia atrás.

Caminan por arriba de bancos y muros y al final de estos saltan hacia abajo. La mayoría de los niños cuando saltan de esta forma, caen con poca estabilidad y se observan las piernas extendidas en la caída. También saltan del piso a caer sobre un obstáculo a pequeña altura (tapa del cajón sueco infantil) y aunque sin una carrera de impulso pasan saltando objetos a 25 cm, de altura del piso.

Cuando el niño cumple los 4,5 años ejecutan sin dificultad las acciones:

Ø Correr con combinaciones.

Ø Caminar por planos estrechos a alturas.

Ø Lanzar y rodar objetos de diferentes formas.

Ø Saltar desde obstáculos a alturas.

Ø Edad: 4,6 a 5,5 años.

En este grupo se manifiesta la carrera con aumento en la fase de vuelo, mejor ritmo y coordinación, manteniéndose la misma con una mayor distancia.

La ejecutan además de bordeando objetos, con cambio en la dirección (al frente, atrás, derecha e izquierda) y combinada con otros movimientos como: lanzar y golpear.

Utilizan el espacio y se orientan mejor en el mismo, ejecutando todos los desplazamientos, tanto por el piso, en diferentes direcciones y por arriba de obstáculos. En este caso se destaca el salto abriendo y cerrando las piernas, lateralmente, pasando cuerdas a pequeñas alturas del piso y saltos desde obstáculos a 24 cm, de altura cayendo con semi – flexión de las piernas.

Trepan por la barra vertical, haciendo el desplazamiento de brazos y piernas pero aún este movimiento es descoordinado.

En este grupo de edad hay grandes avances en el escalamiento con relación al grupo anterior pues suben la escalera con movimientos alternos de brazos y piernas en un movimiento continuo que demuestra buena coordinación.

Reptan por el piso y también por bancos, llevando un brazo al frente y la pierna correspondiente de forma alterna pero sin coordinación ya que el movimiento se realiza con pausas.

La cuadrupedia la ejecutan en cuatro puntos de apoyo, por encima de bancos y tablas con movimientos continuos de forma coordinada.

Lanzan y capturan objetos combinadamente pero para la captura precisan de la ayuda de todo el cuerpo cuando le lanzan la pelota de aire. Ruedan la pelota por bancos y lanzan con las dos manos desde el pecho hacia diferentes lugares libremente sin dirigirla a un punto de referencia y combinan la acción de lanzar y golpear objetos con la carrera, como ya se comentó al inicio de esta edad.

Caminan por tablas y vigas o muros estrechos no sólo hacia delante sino también lateralmente, demostrando mayor estabilidad corporal. También se desplazan hacia atrás cuando caminan por tablas colocadas en el piso, manifestándose en esta acción motriz una mayor orientación espacial.

Logros motores:

Al cumplir los 5,5 años los niños ejecutan sin dificultad las acciones:

Ø Caminar, correr y saltar en diferentes direcciones.

Ø Lanzar y golpear pelotas de forma combinada.

Ø Escalar con coordinación.

Ø Trepar por un plano vertical.

Ø Edad: 5,6 a 6 años.

El desarrollo de las acciones motrices en los niños de este grupo, se corresponde con la edad anterior, observándose como diferencia fundamental, la ejecución de las acciones con mayor calidad.

En este grupo de edad se manifiesta además, una gran explosión en el desarrollo de las capacidades motrices: el niño lanza más lejos, corre más rápido y demuestra mayor coordinación, equilibrio y orientación dentro de otras especialidades coordinativas en la ejecución de los movimientos.

Estas capacidades se manifiestan al saltar con un pie, lateralmente y hacia atrás, mantener el equilibrio el caminar por vigas y muros de diferentes formas, trepar y escalar mayor distancia y con buena coordinación.

Son capaces de combinar acciones más complejas como lanzar, rebotar y la captura de la pelota que le lanzan. Esta captura la realizan con ambas manos sin requerir la ayuda del pecho como en el grupo anterior.

Son capaces de percibir el espacio al saltar una cuerda o lanzar una pelota. También regulan sus movimientos al lanzar un objeto y correr para pasar saltando un obstáculo a pequeña altura. Realizan el salto de longitud cayendo con semiflexión de las piernas y buena estabilidad.

Saltan con un pie y con los dos, dan saltillos laterales y hacia atrás. Realizan la reptación con movimientos coordinados de brazos y piernas no sólo por el

piso, sino también por arriba de bancos.

Logros motores:

Cumplidos los 6 años los niños ejecutan sin dificultad las siguientes acciones:

Ø Reptar con coordinación.

Ø Saltar con diferentes combinaciones.

Ø Lanzar, capturar y rebotar la pelota.

En el cuadro 1 se ilustran los logros motores de cada año de vida descritos anteriormente.

Logros en el desarrollo motor de 1-6 años

LECTURAS RECOMENDADAS

7

PARTICULARIDADES ANATOMOFISIOLOGICAS Y DEL DESARROLLO FISICO

La optimización del desarrollo del niño desde las edades mas tempranas supone la necesidad de buscar formas organizativas y de dirección de todas sus actividades propiciando que estimulen al máximo sus potencialidades y garanticen su estado de salud.

La etapa infantil constituye una etapa significativa en la vida del individuo, pues en ella se estructuran las bases fundamentales del desarrollo de la personalidad, se forman y regulan una serie de mecanismos fisiológicos que influyen en el desarrollo físico, el estado de salud y en el grado de adaptación al medio.

1.1. FISIOLOGÍA DEL CRECIMIENTO Y DESARROLLO

El organismo infantil se encuentra desde el mismo nacimiento en un constante proceso de maduración. El crecimiento y diferenciación en todos los órganos y sistemas alcanzados en las distintas edades, determinan la interacción con el medio exterior.

El desarrollo físico de los niños está relacionado con el proceso intenso de crecimiento y desarrollo de las diferentes estructuras y tejidos, constituye de hecho, un indicador para la evaluación de las distintas etapas de la vida del niño.

El crecimiento es el aumento de la masa corporal y se define como el aumento del número de células, del tamaño de éstas y el incremento de la sustancia intercelular.

El desarrollo, es la diferenciación celular traducida en el perfeccionamiento de la capacidad funcional. Constituye un proceso de maduración progresivo de estructuras y funciones asociadas con el cambio de tamaño.

El crecimiento y el desarrollo no se producen independientemente uno del otro, sino representan una diversidad y continuidad de interacciones entre la herencia y el ambiente. Puede entenderse que el proceso de crecimiento y desarrollo está asociado a un conjunto de procesos químicos, físicos y psicológicos que conducen a cambios, vinculados a las formas y funciones de los diversos tejidos.

El organismo del niño se diferencia del de los adultos fundamentalmente por las características morfológicas y funcionales de los órganos y tejidos, por encontrarse en un estado ininterrumpido de crecimiento y desarrollo y por presentar una capacidad propia de reaccionar frente a los estímulos del medio ambiente.

Para caracterizar las diferentes etapas del desarrollo de la vida del niño, es necesario partir de las irregularidades con que se va produciendo, así como tener en cuenta la influencia que tiene la carga genética y los factores

ambientales.

Existe además, una característica inherente al desarrollo que viene dado por las diferentes velocidades de cambio, relacionadas con lo que se conoce como gradiente de desarrollo. Este se produce en sentido céfalo-caudal y próximo distal.

Podemos entonces concluir que los procesos de crecimiento y desarrollo se producen de forma continua, gradual y con un orden determinado. Ambos procesos están estrechamente relacionados, son más intensos mientras más pequeño es el niño, se producen con distinta velocidad, observándose diferencias entre las diversas partes del cuerpo y entre los niños de forma individual; están bajo la influencia de factores endógenos (genéticos) y exógenos (ambientales).

1.2. DESARROLLO SOMÁTICO Y EVOLUCIÓN

El desarrollo somático o físico, puede ser considerado como un indicador del crecimiento y desarrollo del organismo infantil que incluye la de formación de estructuras y el nivel de maduración. Puede considerarse como un sistema de indicadores morfológicos y funcionales que caracterizan la actividad vital del hombre en el plano biológico. Existen factores que influyen directamente en el desarrollo físico que han sido clasificados para su estudio de múltiples formas:

Intrauterinos– edad de la madre, número de embarazos anteriores, régimen de alimentación, infecciones padecidas, consumo de medicamentos y otros tóxicos, exposición a agentes físicos, factores emotivos, etc.

Post-natales-Enfermedades padecidas por los niños, estado de nutrición, régimen de alimentación.

Factores genéticos– Que aportan la carga genética y las potencialidades del organismo.

Factores ambientales– Incluye los factores socio-económicos, culturales, nutricionales, psicológicos, servicios de salud.

La evolución del desarrollo físico puede ser determinado mediante indicadores somatométricos (peso, talla, proporciones del cuerpo, circunferencias, diámetros y pliegues), somatoscópicos (conformación del tórax, espalda, elasticidad de las extremidades inferiores, tejido celular subcutáneo, coloración de las mucosas) y fisiométricos (capacidad de trabajo físico, capacidad vital pulmonar, fuerza de los músculos de la mano).

La valoración del desarrollo físico se lleva a efecto comparando los resultados de las mediciones con los patrones o curvas nacionales o regionales. El

desarrollo físico permite evaluar el estado de salud actual del niño, el estado nutricional sobre todo en el primer año de vida, y tener una idea de la relación salud-condiciones de vida. El nivel de desarrollo físico debe ser considerado como un símbolo de la fuerza y resistencia del organismo y el grado de su

adaptabilidad al medio.

1.3. PARÁMETROS BÁSICOS PARA LA EVALUACIÓN SOMÁTICA

Existen indicadores que permiten evaluar el crecimiento y desarrollo de los niños como:

PESO: En los niños más pequeños, durante el primer año de vida, también puede ser considerado como indicador del estado nutricional. En el primer año, aumentan entre 6 y 7 Kg., en el segundo año, entre 3 y 4 kg. Posteriormente, el ritmo de crecimiento hasta la adolescencia es de 2 a 3,5 Kg. por año.

TALLA: Este indicador está supeditado al mensaje genético transmitido, pero está bajo la influencia de los factores externos.

En general, el niño en esta etapa crece 24 cm durante el primer año, 12 en el segundo y a partir de esta edad, a razón de 6 cm por año.

LA RELACION PESO-TALLA: Se considera con valor hasta los 5 años, permitiendo evaluar el estado nutricional del niño. Posteriormente, es conveniente utilizar la evaluación del índice corporal.

También son utilizados otros indicadores del desarrollo físico como son: los pliegues cutáneos (tricipital, subescapular y supra-iliático), las circunferencias (cefálica, del brazo, del muslo y de la pierna) y los diámetros (biacromial y ilíacos).

1.4. PARTICULARIDADES DE LOS PRINCIPALES SISTEMAS DEL ORGANISMO INFANTIL

En cuanto al Sistema Cardiovascular, el músculo cardíaco, también se encuentra bajo la influencia del ininterrumpido proceso de crecimiento y desarrollo. Al aumentar su tamaño, recibe más cantidad de sangre. El músculo gana en fuerza y resistencia, lo que se traduce en el aumento progresivo del volumen sistólico y el volumen minuto. Con la edad, aumenta la presión arterial, disminuye la labilidad del pulso, haciéndose más rítmico. La frecuencia cardíaca disminuye y se hace más estable.

En el Sistema Respiratorio, durante las primeras edades, se producen cambios morfológicos y funcionales debido al crecimiento (multiplicación y aumento de tamaño de las células) y al desarrollo (diferenciación celular y adquisición de nuevas funciones) alcanzado por las diversas estructuras que conforman el aparato respiratorio.

En la medida que aumenta la edad, la respiración se va haciendo más rítmica, aumenta la profundidad de la respiración, la capacidad vital, la

ventilación pulmonar y el volumen minuto.

La frecuencia respiratoria disminuye y se hace más estable ante la influencia de factores externos.

Respecto al Sistema Osteomioarticular, en estas edades el sistema sufre igualmente sustanciales modificaciones. Los huesos aumentan sus dimensiones y modifican su estructura interna. Se va produciendo la osificación de los cartílagos articulares. Los tendones y ligamentos tienen un desarrollo débil por lo que no resisten una tensión considerable.

La osificación de la columna no es completa, lo que permite un alto grado de plasticidad, pero a la vez, el riesgo de deformaciones por la influencia de posiciones inadecuadas o viciosas, en las actividades que realiza, la postura o durante la marcha.

Los músculos aumentan su tamaño, la fuerza y la inervación, pero a estas edades son muy irritables y lábiles. Los músculos más pequeños, se desarrollan lentamente.

En el Sistema Hematopoyético, el desarrollo de los órganos hematopoyéticos y la proporción entre los elementos que forman la sangre están íntimamente relacionados con la dinámica del desarrollo del organismo infantil.

Se produce después del nacimiento una disminución de la función eritroblástica de la médula ósea hasta que en los 3-4 años la cantidad de hemoglobina y eritrocitros aumenta.

Existe en este período una elevada linfocitosis y neutropenia características de los primeros años de la vida, que tiende a irse equilibrando al finalizar la edad infantil.

En la edad infantil las transformaciones del sistema endocrino se desarrollan de forma irregular. La hipófisis, las glándulas suprarrenales y el tiroides alcanzan un alto nivel de diferenciación.

Particular importancia tiene lo referido al sistema nervioso central, que se caracteriza en la edad infantil, por el crecimiento y la diferenciación estructural de la corteza cerebral.

La formación y desarrollo de los campos corticales relacionados con la función de los analizadores transcurre de modo desigual, y así en cuanto a la madurez del encéfalo, los niños pequeños tienen la posibilidad de organizar las reacciones más importantes para las funciones vitales ante los efectos externos, pero las secciones de asociación de la corteza que garantizan la función sistémica integrativa maduran paulatinamente, justo en la edad infantil.

La activación emocional se caracteriza en esta etapa por la generalidad y movilización hipercompensatoria de los sistemas fisiológicos, existe una elevada reactividad de los componentes vegetativos y entre dominios de éstos,

sobre el componente cortical.

La formación de los mecanismos neuro-psicológicos que garantizan la organización del sistema de percepción y atención y de regularlos voluntariamente, en dependencia de la significación del estímulo y la instrucción verbal dada, sólo se logra al final del período infantil.

1.5. CARACTERÍSTICAS DE LA ACTIVIDAD NERVIOSA SUPERIOR EN LA EDAD INFANTIL

El sistema nervioso en la edad infantil se encuentra en plena maduración (procesos intensos de crecimiento y diferenciación de las estructuras de la corteza). En estas circunstancias, el funcionamiento activo de los analizadores favorece el desarrollo del niño, potenciado por la diversidad de estímulos internos y externos a los que está sometido y que muchas veces se manifiesta por nuevas formas de conducta.

En los niños de edad infantil predominan los procesos de excitación sobre los de inhibición debido a la inmadurez del sistema nervioso, también tiene alta plasticidad que le permite adaptarse fácilmente a las condiciones cambiantes del medio.

El hecho de plantear que los factores extrínsecos como el ambiente social, el modo de vida familiar, las condiciones de vida y educación sean determinantes entro de la concepción del desarrollo humano, no queda excluido la importancia y necesidad del conocimiento del sustrato material orgánico, fisiológico que lo fundamenta. Como se sabe, la repetición de los estímulos condiciona la aparición de estereotipos (conjunto de respuestas ante estímulos estables) que conllevan a un gasto mínimo de energía y facilita el aprendizaje. Los estereotipos a su vez, facilitan la formación de hábitos.

Los procesos nerviosos permanecen en movimiento dinámico y están constituidos por dos tipos fundamentales: de excitación, que difunde la estimulación nerviosa por toda la corteza y es la base de la asimilación el conocimiento, de inhibición que implica el cese de la actividad ante el estímulo, y son la base del olvido.

La particularidad esencial del Sistema Nervioso Central (SNC) en el niño, es la capacidad de conservar las huellas de los procesos que ocurren en él. Para lograr estas huellas, es preciso repetir los estímulos hasta formar un reflejo condicionado.

Otras propiedades del sistema nervioso que tienen particular interés en los niños pequeños y que se modifican en la medida que en el organismo infantil va ocurriendo el proceso de maduración, la fuerza o capacidad de trabajo de las neuronas para soportar actividades prolongadas o la acción de estímulos

fuertes sin pasar a un estado de inhibición, la movilidad, que es el paso rápido de un proceso de excitación a otro, o de uno de excitación a uno de inhibición con modificación rápida del estereotipo, y el equilibrio, constituido por el nivel de estabilidad o predominio de los procesos de excitación e inhibición. La relación entre estas tres propiedades va a determinar el tipo de sistema nervioso del niño, en la medida en que uno y otro prevalece en su interrelación dinámica. Estas peculiaridades de la actividad nerviosa superior determina una elevada extenuación funcional de las células nerviosas de la corteza cerebral, baja estabilidad de la atención y una distracción durante las actividades. Las funciones psíquicas superiores: razonamiento, habla, memoria, imaginación, y emociones están relacionadas con el desarrollo del cerebro, por lo que el proceso de enseñanza debe considerar los índices fisiológicos del grado de

desarrollo y madurez alcanzado por éste.

1.6. CARACTERÍSTICAS ESENCIALES DEL DESARROLLO FÍSICO DE LOS NIÑOS

Primer año de vida (0 a 1 año)

– Ritmo intenso de crecimiento y desarrollo

– Aumento progresivo de la capacidad del sistema nervioso central

– Baja resistencia a las enfermedades y a los cambios bruscos del medio exterior

– La actividad motora es desordenada, los movimientos globales van mejorando con el desarrollo físico (según las regularidades del desarrollo céfalo-caudal y próximo distal)

Segundo año de vida (1 a 2 años)

– Aumento de la resistencia del organismo

– La vigilia más prolongada

Tercer año de vida (2 a 3 años)

– Fortalecimiento del sistema nervioso central, aumenta la capacidad de trabajo

– Se desarrolla mayor resistencia celular.

Cuarto y Quinto año de vida (3 a 5 años)

– El ritmo de crecimiento y desarrollo es más lento

– Mejor control muscular, dado por el desarrollo físico alcanzado.

– Mayor resistencia física e inmunológica.

Sexto año de vida (5 a 6 años)

– Aumento de la fuerza muscular

– Mejora la coordinación de los músculos superiores e inferiores, y con ello la estabilidad del cuerpo

– A partir de los logros se perfecciona los movimientos de las articulaciones de las manos y los dedos. Al final de esta etapa se deben de haber desarrollado las habilidades motoras, la flexibilidad, la fuerza y

perfeccionado las funciones de los distintos analizadores.

LECTURAS RECOMENDADAS

8

DESARROLLO SENSORIAL

El período de la infancia es el período del desarrollo sensorial intenso y el del perfeccionamiento de su orientación en las propiedades y relaciones externas de los fenómenos y objetos en el espacio y en el tiempo.

Percibiendo los objetos, el niño comienza a apreciar cada vez más su color, su forma, su tamaño, su peso, su temperatura; las propiedades de su superficie, etc. Al percibir la música, él aprende a seguir el movimiento de la melodía, a distinguir las relaciones entre los sonidos por su altura y tono, a captar la estructura rítmica; al percibir el lenguaje, aprende a escuchar las diferencias de pronunciación más sutiles entre sonidos parecidos. Se perfecciona notablemente en ellos la habilidad de determinar las direcciones en el espacio, la posición mutua de los objetos, el orden de los eventos o acontecimiento y los intervalos de tiempo que los separan entre sí.

El desarrollo sensorial del niño incluye dos aspectos interrelacionados: la asimilación de representaciones acerca de diversas propiedades y relaciones, y el dominio de nuevas acciones de percepción que permitan percibir el mundo circundante en forma más completa y discriminada.

PERCEPCIÓN VISUAL

LXI. Desarrollo de la orientación dentro de las propiedades de los objetos. Los patrones sensoriales y su asimilación por el niño

Ya en la edad temprana se va formando en el niño determinada reserva de representaciones sobre las diversas propiedades de los objetos, y algunas de dichas representaciones comienzan a fungir como modelos, con los cuales el niño compara las propiedades de nuevos objetos en el proceso de su percepción. Estos son los denominados patrones sensoriales.

Los patrones sensoriales son las representaciones que se han ido formando dentro del género humano sobre las variaciones fundamentales que han sufrido cada tipo de propiedades y relaciones el color, la forma y el tamaño de los objetos; su disposición en el espacio; la altura del sonido; la duración de los intervalos de tiempo, etc.

Estos patrones surgieron en el transcurso del desarrollo histórico de la humanidad y son utilizados por las personas en calidad de patrones, de modelos, de “marcas”, de medios, mediante las cuales se establecen y denominan las correspondientes propiedades y relaciones. Así, por ejemplo, en la percepción de las formas sirven de patrones las representaciones acerca de las figuras geométricas – círculo, cuadrado, triángulo, etc., en lo tocante al color, las representaciones sobre los siete colores del espectro, el negro, y el

blanco. Por supuesto, en la naturaleza existe una infinita variedad de formas y colores. Sin embargo, se ha podido ordenarlas y reducirlas a algunas variaciones típicas. La asimilación de las representaciones sobre estas variedades nos permite percibir el mundo circundante como “a través del

prisma” de la experiencia social.

Cualquier color se puede definir, como un matriz de uno de los colores del espectro (rojo oscuro), o como el resultado de su unión (amarillo verdoso), o finalmente como un color intermedio entre el negro y el blando (gris). De manera idéntica, la forma de cualquier objeto puede o bien reducirse a alguna forma geométrica determinada (“ovalada”, “rectangular”), o bien definirse como la unión de varias de dichas formas, colocadas en una determinada forma en el espacio. Y aquí no se trata de definiciones verbales: sino de percepción de las propiedades de los objetos como la unión de los patrones conocidos y los diversos tipos dentro de cada patrón.

Cada tipo de patrones representa un sistema en el cual la diversidad de tipos de determinada propiedad se dispone en un orden establecido, agrupados en una u otra forma y distinguiéndose por rasgos estrictamente determinados.

La asimilación de los patrones sensoriales por parte de los niños comienza por familiarizarlos con distintas figuras geométricas, colores, etc. Esta familiarización se produce fundamentalmente dentro del proceso de dominar distintos tipos de actividades. Incluso cuando al niño no se le enseña especialmente a distinguir los diversos tipos que pueden presentarse dentro de un patrón por lo general aceptado, los propios materiales con los que actúa el niño al dibujar, construir, armas un mosaico, hacer un collage, etcétera, contienen, sin embargo los modelos necesarios. Así, al dibujar, el niño utiliza las pinturas, los colores, que han sido elegidos en correspondencia con los colores del espectro solar; al construir con bloques, él utilizar los elementos triangulares, cuadrados y rectangulares de distintos tamaños; en los mosaicos y materiales para hacer un collage aparecen círculos, triángulos y cuadrados en distintos colores.

Cuando los adultos ayudan al niño a realizar los dibujos, construcciones, etc., frecuentemente nombran las formas y colores principales.

La formación de los patrones sensoriales, al igual que la de cualquier representación acerca de las propiedades de los objetos, se produce como resultado de la ejecución de acciones perceptuales por el niño, encaminadas a analizar los diversos tipos de formas, de colores, de relaciones de tamaño, y de otras propiedades y relaciones que deben adquirir significación de patrones. Sin embargo, esto no es suficiente, es necesario que el niño destaque las diversas propiedades principales que se utilizan en calidad de patrones y que comience a comparar con ellas todas las restantes propiedades de los distintos objetos.

Las condiciones necesarias para el dominio de los patrones sensoriales por lo general aceptados, se crean primeramente dentro de algunos tipos de actividades, donde surge ante el niño la tarea de reproducir en el dibujo, la construcción o en el collage, uno a otro objeto, él trata de correlacionar las particularidades del objeto con las particularidades del material de que dispone. Esto lo obliga a analizar el material muchas veces e implica que el niño recuerde los colores de las pinturas, las formas de los bloques, los elementos del mosaico, etc. Así, al construir las imágenes de distintos objetos, los niños utilizan cada vez las mismas pinturas, bloques y elementos del mosaico, sus propiedades se correlacionan con las propiedades de diversos objetos, y

adquieren, paulatinamente, la significación de modelos, de patrones.

Sin una educación sensorial especialmente organizada, los niños asimilan con frecuencia al principio sólo algunos patrones, por ejemplo, las formas del círculo y del cuadrado y los colores rojo, amarillo, verde y azul, ya que estas formas y colores son las más frecuentes. Mucho después, se asimilan las representaciones del triángulo, el rectángulo, el óvalo y los colores anaranjado y violeta.

Cuando el niño asimila sólo algunos patrones, percibe exacta y claramente las propiedades de los objetivos que coinciden con ello, sin embargo, otras particularidades de las propiedades para las cuales los patrones aún no se han asimilado, se perciben con inexactitud, y con frecuencia en forma equivocada.

Así, el niño que ya tiene fijada la representación del cuadrado pero no tiene idea alguna del rectángulo, percibirá el rectángulo como cuadrado si su diferencia con éste no fuese muy significativa. Del mismo modo, habiendo asimilado los colores amarillo y rojo, pero sin que tengan alguna idea acerca del anaranjado, los niños tienden a percibir los objetos anaranjados como amarillos y rojos. El hecho de que los patrones asimilados ejerzan influencia no sólo sobre la denominación, sino fundamentalmente sobre la propia percepción de las propiedades se descubrió en experimentos en los que a los niños se les proponía seleccionar en silencio objetos según una muestra dada, y de idéntico color.

Los niños de tres años, en muchos casos, si el modelo era amarillo seleccionaban objetos sólo amarillo; si es anaranjado, los anaranjados y los amarillos; si el modelo es azul, eligen sólo objetos azules; si es violeta los de color violeta y los azules. Esto se manifiesta de forma especialmente evidente en el caso en que el modelo se les muestre a los niños y luego se les esconda, por lo que éstos deben hacer su selección basándose en la memoria.

La razón de esto estriba en que al recibir – por ejemplo – un modelo amarillo, los niños inmediatamente lo correlacionan con los patrones que conoce, reconociéndolo como amarillo. Si el modelo dado fuera de color anaranjado, esto pondría al niño en una situación difícil. Él no tiene fijada la representación del color anaranjado, razón por la cual utilizará en lugar de la misma el más parecido de entre los patrones de que dispone – el amarillo.

Publicado: agosto 23, 2018 por Laura Gonzalez

Etiquetas: tema 2 educación infantil