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Tema 21 – La educación musical en educación infantil. El descubrimiento del sonido y del silencio. Características y criterios de selección de las actividades musicales. Los recursos didácticos. El folklore popular.

0. INTRODUCCIÓN.

1. LA EDUCACIÓN MUSICAL EN EDUCACIÓN INFANTIL.

2. EL DESCUBRIMIENTO DEL SONIDO Y EL SILENCIO.

3. CARACTERÍSTICAS Y CRITERIOS DE SELECCIÓN DE LAS ACTIVIDADES MUSICALES.

3.0. Introducción.

3.1. Apreciación d las cualidades del sonido.

3.1.1. La altura o entonación.

3.1.2. La intensidad

3.1.3. La duración.

3.1.4. El timbre.

3.2. El ritmo.

3.2.1. El pulso.

3.2.2. El acento

3.3. La audición de música y canciones.

3.4. La educación vocal.

3.4.1. La respiración.

3.4.2. Las canciones.

3.4.3. La canción como núcleo integrador de la actividad musical.

4. LOS RECURSOS DIDÁCTICOS.

4.0. Introducción

4.1. El cuerpo como instrumento musical.

4.2. Instrumentos de percusión.

4.3. Instrumentos de artesanía infantil

4.4. Las canciones.

4.5. Los bailes.

5. EL FOLKLORE POPULAR.

6. BIBLIOGRAFÍA.

– Materiales Curriculares para la Educación Infantil. M.E.C. Madrid, 1992.

– “La Educación Infantil”. Editorial. Paidotribó. 1990.

– Krevsch, Jacob, D.: “La música en la Educación Preescolar”. Anaya. 1982.

0. INTRODUCCIÓN.

Los filósofos de la Grecia antigua solían decir “Nada hay en la mente que no haya pasado antes por los sentidos”. Efectivamente los primeros contactos que tiene el niño con el mundo exterior se efectúan por medio de los sentidos, y fundamentalmente, por el oído. Algunos especialistas afirman que, incluso antes de nacer puede percibir los sonidos del exterior y ello se pone de manifiesto cuando el niño da muestras de reconocer algunas canciones o melodías que escuchava o cantaba su madre durante el embarazo.

El niño manifiesta un interés muy temprano por los estímulos auditivos: gira la cabeza buscando el origen del sonidos, mueve su cuerpo al compás de la música…

La Escuela Infantil deberá aprovechar este interés innato en el niño, no para que aprenda unos fundamentos técnicos sino para enriquecer sus experiencias sensoriales con el descubrimiento de cómo juegan los sonidos.

Además la educación musical va a favorecer el desarrollo de múltiples capacidades y el que se cubran muchos objetivos de este período educativo entre ellos:

(1) Educación sensorial: vista, oído y tacto.

(2) Desarrollo motriz: percepción global del cuerpo en movimiento, coordinación óculo-manual, precisión y habilidad.

(3) Desarrollo de la memoria visual auditiva, rítmica y motriz.

(4) Desarrollo de la atención y observación.

(5) Desarrollo de la sensibilidad el gusto y el sentido estético.

(6) Desarrollo de la imaginación y creatividad.

(7) Estructuración espacio-temporal.

(8) Desarrollo afectivo y social.

1. LA EDUCACIÓN MUSICAL EN EDUCACIÓN INFANTIL.

Del correcto y completo desarrollo de los sentidos dependerá el desarrollo general del niño. La herramienta que vamos a usar para desarrollar la capacidad sensorial va a ser el juego.

La educación musical cuanta además con el valor de ser compensadora de desigualdades educativas.

La evolución de la expresividad infantil pasa por las siguientes etapas:

(a) 7-8 meses: es capaz de responder a cualquier estímulo sonoro.

(b) 1-1’5 años: emplea todo su cuerpo para responder a la música, se manifiesta por el canturreo.

(c) 2 años: gran avance. Da golpes en el suelo, mueve la cabeza de un lado a otro, se balancea. Presta atención a los sonidos que producen los instrumentos.

(d) 3-4- años: mayor control motriz de las extremidades inferiores; ejecuta el movimiento con cierta gracia y memoriza las letras de las canciones.

(e) + de 4 años: acompaña las canciones con gestos; es el momento ideal para la canción dramatizada.

(f) 5 años: gran avance: el niño coordina de forma prácticamente perfecta su ritmo con la música, y lo manifiesta a través del movimiento.

(g) 6 años: el niño pone al servicio de la canción toda su capacidad vocal.

La educación musical nos va a proporcionar una respuesta en el niño de carácter

creativo, que, unida a la estimulación que debemos aportar, va a permitir el desarrollo de las siguientes capacidades: atención, creación, expresión, relación y abstracción.

Desde los primeros momentos de la vida, el ser humano se relaciona con el mundo exterior a través de movimientos, de manera que puede considerarse el cuerpo como el elemento de comunicación por excelencia.

La educación musical nos va a proporciona una gran ayuda para potenciar el desarrollo psicomotor. Quizá el punto fundamental de la educación psicomotriz sea la construcción del esquema corporal (es decir, la idea que tiene el individuo de su propio cuerpo); ésta se hace en función de experiencias motrices y comprende los siguientes puntos:

(1) Control del tono de los músculos.

(2) Equilibrio o control postural.

(3) Dominio y control de la respiración.

(4) Control espacio-temporal; al estar tiempo y espacio íntimamente ligados se posibilita la coordinación rítmica-motriz.

2. EL DESCUBRIMIENTO DEL SONIDO Y EL SILENCIO.

Las vibraciones producidas por el movimiento de un cuerpo se propagan en forma de ondas a través del aire y son captadas por el cerebro como sonidos.

Estas vibraciones sonoras son de dos tipos:

(1) Sonidos: vibraciones periódicas y regulares.

(2) Ruidos: vibraciones no periódicas e irregulares.

El silencio se define como la ausencia de vibraciones, pero siempre es relativo, pues el silencio absoluto no existe (la calle, el corazón…).

Sin embargo en el área musical el silencio es el espacio entre un sonido que termina y otro que va a comenzar. Es un elemento indispensable pues el discurso musical es una sucesión de sonidos y silencios.

Desde muy pronto es conveniente enseñar a los niños a mantenerse en silencio, durante períodos breves, para poder desarrollar la capacidad de atención y agudeza auditiva.

Algunas actividades que podemos realizar son:

(1) Para la atención auditiva:

– escuchar objetos sonoros: agua del grifo, el plato, la cuchara…

– ruidos del ambiente: teléfono, timbre, máquina de escribir, lavadora…

– estimular la búsqueda de sonidos con objetos a su alcance.

– Distintas acciones con objetos para que los alumnos los reconozca: dejar caer una lleves, golpear con un lápiz, cerrar un cajón…

(2) Para la procedencia del sonido:

– Seguir con la mirada un objeto sonoro que desplazaremos.

– Buscar el lugar de donde proviene el sonido.

(3) Para trabajar el silencio:

– Cantar y a una señal determinada callar.

– Seguir secuencias rítmicas con silencio.

– Canciones en las que sustituiremos estrofas por silencios.

3. CARACTERÍSTICAS Y CRITERIOS DE SELECCIÓN DE LAS ACTIVIDADES MUSICALES.

3.0. Introducción.

La selección de actividades musicales debe realizarse en base a determinadas características y criterios específicos. Como norma se suele establecer básicamente:

(1) Apreciación de las cualidades del sonido (entonación o altura, timbre, duración e intensidad).

(2) El ritmo (acento y pulsación).

(3) Audición musical.

(4) Educación de la voz.

A la hora de clasificar las actividades musicales se debe atender a una serie de características y criterios generales como son:

– Que tengan carácter lúdico: es esencial que los niños disfruten cuando realicen este

tipo de actividades.

– Que permitan la libre expresión del niño.

– Que favorezcan la participación.

– Que tengan un carácter globalizador, es decir, que ayuden al desarrollo de todos los

ámbitos de la personalidad.

– Que permitan que el niño vaya conociendo el bagaje artístico y cultural de la

comunidad a la que pertenecen.

– Que estén relacionadas con sus intereses.

– Que estimulen la exploración de numerosos materiales e instrumentos.

– Que sean variadas y breves.

– Que faciliten la autonomía del alumno en las producciones.

– Que pueden realizarse en parejas, grupos, pequeños o en el grupo clase.

3.1. Apreciación de las cualidades del sonido.

3.1.0. Introducción.

En la formación auditiva del niño es fundamental que este vaya captando progresivamente las cualidades del sonido: entonación, timbre, duración e intensidad. En un principio se realizará en expresiones auditivas, vocálicas, rítmicas, psicomotrices. En esta etapa y siempre a través de juegos sólo se experimentará con canciones, instrumentos sencillos y audiciones preparadas.

Se trabajará con los niños para que poco a poco vayan percibiendo como suben o bajan los sonidos (entonación o altura); si son fuertes o débiles (intensidad); si son cortos o largos (duración); y las distintas variaciones de timbre.

3.1.1.Altura o entonación.

La altura de los sonidos depende de la rapidez con que se producen las vibraciones de los cuerpos sonoros. La altura del sonido va en relación con sus vibraciones: si existen muchas vibraciones hablamos de sonidos agudos; si estamos ante menos vibraciones son sonidos graves. Estas vibraciones crean una gran cantidad de sonidos de los cuales se componen las melodías.

Las actividades musicales (siempre a través de juegos) se realizarán inicialmente de forma muy contrastada para poco a poco ir acercándose a sonidos intermedios (semigraves, semiagudos), lo que implicará una mayor atención. Podemos realizar distintas actividades como:

(1) Imitar pequeñas melodías con dificultad creciente.

(2) Hablar con voz aguda o grave imitando personajes.

(3) Sentados en corro levantar o bajar un objeto según los sonidos sean graves o agudos.

(4) Entonar imitando lo que cantamos subiendo o bajando las manos.

3.1.2. La intensidad.

La intensidad con que un sonido llega a nuestro oído depende de la amplitud de las vibraciones y ésta depende a su vez de la mayor o menor fuerza producida.

La intensidad puede ser fuerte o débil, permitiendo una gradación de intensidades muy amplia que va desde el sonido casi imperceptible hasta el que hiere el oído y nos ensordece.

La intensidad con que nos llega el sonido depende también de la distancia entre la fuente sonora y el oído que lo percibe.

Podemos trabajar la intensidad con actividades como:

(1) Nombrarán medios de transporte que hacen mucho ruido (avión, coche, motos, tren… y otros menos ruidosos: bicicleta, barca de remos…

(2) Escucharan la radio con diferentes intensidades, subiendo y bajando el volumen.

(3) Cantarán una canción muy bajito y agachados; poco a poco se levantarán contando más fuerte hasta quedar de pie y con los brazos en alto.

(4) Comentar entre todos situaciones en que varía la intensidad por la distancia o la interposición de un cuerpo sólido. Por ejemplo: cuando llaman a mamá fuerte porque está al otro lado de la casa…; cuando cerramos la ventana para no oír el ruido de la calle.

3.1.3. Duración.

Un sonido perdura mientras persisten las vibraciones del cuerpo sonoro. Los sonidos pueden ser largos o cortos y esta duración se representa por medio de las figuras musicales (redonda, blanca, negra, corchea, semicorchea, fusa y semifusa).

Como criterio a seguir para el diseño de actividades nunca será la medición de la duración del sonido, propio de edades posteriores, tan sólo deberán diferenciar el más largo del más corto.

– Algunas actividades que podemos realizar son:

(1) Nombrar objetos que conozcan que produzcan sonidos largos o cortos: el silbido del aire en la olla de presión, el teléfono, el golpe de un martillo, etc.

(2) Dibujarán líneas en la pizarra o en el papel siguiendo el dictado del profesor: línea larga—sonido largo y línea corta—sonido corto.

(3) Alargarán la sílaba de una palabra caaa, miii, nooo y luego la dirán normal.

(4) Volviéndoles la espalda emitirán un sonido y cuando nos volvamos se pararán.

3.1.4. El timbre.

Se llama timbre o color,. la calidad del sonido. Es lo que hace diferentes a cada una de las voces y a cada uno de los instrumentos.

Cada cuerpo sonoro vibra de una forma distinta. Cada instrumento tiene un timbre que lo identifica y diferencia de los demás. Para introducir a los niños en el conocimiento y diferenciación de los distintos timbres deberemos permitir que empiecen experimentando con todo tipo de material susceptible de producir sonidos y, al mismo tiempo, utilizar instrumentos de percusión como panderetas, cascabeles, maracas, triángulos, etc.

– Podemos utilizar actividades como:

(1) Experimentarán con objetos a su alcance que puedan producir ruidos y sonidos.

(2) Imitarán los timbres producidos por voces de animales, voces de personas de distintas edades, distinto sexo, etc.

(3) Grabaremos voces de los niños sin que se den cuenta y después las escucharán y tratarán de reconocerse.

(4) Nos colocaremos detrás de una cortina haciendo sonar distintos instrumentos y los reconocerán por el timbre.

3.2. El ritmo.

El ritmo considerado como simple ordenación y estructuración de elementos temporales, está presente en nuestro entorno ya que numerosos fenómenos naturales y procesos realizados por el hombre tienen lugar a intervalos regulares como por ejemplo, la alternancia de los días y las noches, los latidos del corazón, la respiración etc.

El niño es tan sensible al ritmo que apenas oye una musiquilla se pone a moverse a su compás. El ritmo musical se compone de dos elementos que son: el pulso y el acento.

3.2.1. El pulso.

El pulso o pulsación equivale a cada uno de los tiempos del compás. El compás de 2/4 tiene 2 pulsos, el de ¾ tiene 3… El pulso musical tiene su representación en la figura musical llamada negra, es decir, tiene el valor de un tiempo o un pulso es la negra.

Para la comprensión y toma de conciencia de las nociones básicas relacionadas con el ritmo partiremos de la propia experiencia del niño, de sus vivencias cotidianas. El pulso es comparable a los latidos del corazón, a la inspiración y expiración en la respiración, al tic-tac del reloj o al pedaleo de un ciclista. Todos los pulsos deben ser iguales y el movimiento resultante del ritmo es continuo.

Es conveniente al principio, cuando el niño marca el ritmo batiendo palmas, tocando el tambor, se acostumbre a hacer coincidir sus pasos con los pulsos correspondientes, es decir, a marcar el paso.

Los niños tienen un tiempo natural que oscila entre 95 y 100 pulsaciones por minuto, este dato es importante para trabajar con ellos canciones con este tempo pues se conseguirá una participación más activa y tranquila: un tempo superior a 100 les produce excitación y un tempo sensiblemente inferior a 95 genera desinterés y aburrimiento.

3.2.2. El acento.

El acento s la mayor fuerza con la que se ejecuta uno de los pulsos. Tanto en el compás binario como en el terciario la acentuación natural se encuentra en el primer pulso; si esto no es así nos encontramos ante un ritmo anacrúsico.

Es conveniente que acostumbremos al alumno a que descubra los acentos y los marque, no por imitación sino porque realmente los descubra y los comprenda.

Antes de trabajar el acento sobre las canciones deberemos hacerlo sobre palabras, frases rítmicas, versos, coplas sencillas, trabalenguas… acompañando la sílaba acentuada con palmas, pitos, movimientos de marcha, percusiones sobre instrumentos de parche etc.

3.3. Audición de música y canciones.

Existe una capacidad congénita para disfrutar con el sonido. Su sentido de la apreciación empieza tempranamente y, una vez captada su atención, nuestra voz y las canciones entonadas suavemente serán lo primero que despierte su sensibilidad auditiva. Esta se irá desarrollando con la ayuda del material didáctico a su alcance: juguetes musicales, instrumentos, grabaciones, discos y cintas…

Respecto a la audición de música tendremos que tener en cuenta una serie de aspectos cono son:

(1) Escoger discos con buenas interpretaciones.

(2) Aparatos reproductores de buena calidad.

(3) Interpretar algunos fragmentos sencillos.

(4) Preparar bien la audición para poder contestar las preguntas y dudas de los niños.

(5) Escoger música que destaquen características rítmicas o tímbricas y en la que aparezca alguno de los instrumentos que les sean conocidos.

(6) Vivenciar las audiciones con expresión libre corporal.

Las audiciones dada la poca capacidad de atención del niño, serán muy breves y se acompañaran a menudo de movimiento o con la visualización de laminas, diapositivas, fotografías…

3.4. La educación vocal.

La educación de la voz es inseparable de la educación auditiva por lo que se realizará de forma simultánea. Utilizaremos para la educación vocal los mismos elementos que nos han servido para la educación auditiva y los ampliaremos con gradaciones de intensidad, juegos de nombres, llamadas, ecos melódicos, pequeñas improvisaciones, preguntas y respuestas, etc.

3.4.1. La respiración.

Es muy importante enseñarles a respirar adecuadamente y para ello nos podemos valer de ejercicios como:

(1) Soplar muy fuerte como el lobo que quiere tirar la casita.

(2) Soplar muy suave para que no se apague una vela.

(3) Inspirar lentamente el perfume de una flor.

(4) Inspirar rápidamente como cuando el perro olfatea.

(5) Retener el aire como si estuviéramos bajo el agua, empañar un cristal o un espejo con el aliento.

(6) Bostezar abriendo bien la boca.

(7) Expulsar el aire articulando fonemas con sonido.

Para que adquieran resonadores faciales (boca, nariz) y ejercitarlos pueden realizar actividades como: imitar el zumbido de las abejas, del moscardón, el mugido de la vaca, el motor de un coche, alargar indefinidamente consonantes nasales como la “m” y la “n”, etc.

3.4.2. Canciones.

Los niños deben cantar en una textura media, ni aguda ni grave, de manera que los sonidos surjan sin esfuerzo.

Los profesores deberemos preparar actividades y ejercicios que favorezcan el que cada alumno alcance la extensión que le corresponda y nos permitan observar posibles problemas de audición de vocalización o de emisión de la voz que puedan surgir en ellos.

Las canciones que se utilicen deben ser adecuadas a las características psicoevolutivas de los alumnos a los que van dirigidas y reunir unas condiciones en cuanto a:

(1) Texto: claro, corto, de fácil pronunciación, adecuado a un nivel madurativo, relacionado con sus intereses.

(2) Ritmo: sencillo, compases binario y terciario.

(3) Melodía: con intervalos de fácil entonación, modalidades sencillas, ámbito reducido, de dificultad progresiva en los intervalos.

(4) Forma: eco, obstinato, lied (A-B-A).

Con lo que respecta a cuándo cantar podemos afirmar que cualquier momento es bueno para ello:

(-) durante la actividad musical

(-) para cambiar de una actividad a otra.

(-) para descansar.

(-) para introducir un nuevo centro de interés.

(-) para estimular la adquisición de hábitos con frases cantadas inventadas por ellos.

3.4.3. La canción como núcleo integrador de la actividad musical.

Por ser el canto una actividad natural en el niño, y por estar incluidos en él los elementos fundamentales de la música (ritmo, melodía y a menudo armonía) se puede considerar como punto de partida para introducir al niño en toda actividad musical.

A través del canto se pueden realizar:

(1) acompañamiento con instrumentos naturales y musicales.

(2) Ecos rítmicos, llamadas, pregones, conversaciones.

(3) Canciones variadas.

(4) Improvisación melódica.

(5) Preguntas y respuestas.

(6) Esquemas melódicos.

(7) Representación de personajes y situaciones.

(8) Juegos de corro. Bailes.

4. LOS RECURSOS DIDÁCTICOS.

4.0. Introducción.

Los recursos didácticos son otro elemento curricular, los definiremos como todo instrumento (bien de trabajo o bien de juego) que permita desarrollar capacidades y habilidades para realizar nuevos aprendizajes.

Los recursos didácticos que se pueden utilizar en la educación musical durante la etapa de la Educación Infantil son muy variados. Los más utilizados son:

– el propio cuerpo: manos, pies, dedos…

– material de desecho: cuerdas, botes, latas, palos, gomas, arena…

– instrumentos populares.

– Instrumentos de percusión sencillos.

– Instrumentos de artesanía infantil: claves, maracas, sonajas, platillos, tambor.

– Canciones.

– Bailes.

4.1. El cuerpo como instrumento musical.

Antes de poner objetos extraños en manos de los niños, éstos deben saber utilizar las posibilidades sonoras de su cuerpo. De forma que además posibilitemos una mayor coordinación de movimientos entre sus miembros.

Los instrumentos naturales que vamos a utilizar son:

(1) Golpes con las manos o batir palmas.

(2) Golpes con los pies: con todo el pie, con la punta del pié, moviendo alternativamente punta y talón.

(3) Golpes de manos sobre rodillas.

(4) Castañeo con los dedos o “hacer pitos”.

4.2. Instrumentos de percusión.

La utilización de instrumentos de percusión supone que el niño tiene la necesidad de utilizar para su expresión algo más que la voz y el cuerpo.

Así suele plantearse desde época muy temprana el uso de instrumentos sencillos como: panderetas, cascabeles, tambores, castañuelas, sonajeros.

Los instrumentos de percusión se suelen clasificar de forma genérica en:

(1) No afinados (instrumentos de percusión de sonido indeterminado).

(2) Afinados (instrumentos de percusión de sonido determinado).

No afinados:

(a) Metal: campanillas, plato, platillos, triángulo, cascabeles y crótalos.

(b) Piel: pandereta, pandero, tambor, timbales, bombo.

(c). Madera: maracas, claves, castañuelas, carraca, caja china.

Afinados:

(a) Placas de madera: xilófono.

(b) Metal: el carillón y el metalófono.

Los instrumento de percusión de sonido determinado son de más difícil manejo por lo que solo los introduciremos cuando el niño esté preparado para ello.

4.3. Instrumentos de artesanía infantil.

Aunque lo mejor es que utilicen los instrumentos originales, simultáneamente, el niño puede participar en la construcción de instrumentos musicales de percusión, pensemos en:

(1) Tambor: caja de madera, latas…

(2) Botella de anís para rasgar con una cuchara.

(3) Timbales: 2 contenedores de detergente de lavadora.

(4) Maracas: botes…

(5) Caja china: taco de madera y palo.

(6) Platillos: tapaderas.

(7) Claves: hechas con trozos de palo de escoba.

4.4. Canciones.

Es otro de los recursos básicos para educación vocal. La variedad es inmensa: desde las canciones creadas exclusivamente para niños hasta las canciones plenamente populares (canciones de cuna, cantinelas para despertar, pequeños juegos con las manos, canciones para juegos de corro, cantos enumerativos, sortilegios infantiles.

4.5. Los bailes.

Basándonos en la relación música-movimiento “el baile” es otro recurso didáctico fundamental en la educación musical.

Mediante este recurso el niño aprende a orientarse en el espacio, a conocer su cuerpo, a conocer sus limitaciones… etc. Aunque se le enseñaran determinados bailes o danzas, siempre debe primar la imaginación y la originalidad.

Las melodías que pueden servir de punto de partida para la libre expresión o para montar sencillas coreografías son:

(-) Valses: estimulan al niño a realizar amplios movimientos del cuerpo y elevación de los brazos así como a una mayor utilización del espacio.

(-) Largos y andantes: estimulan los movimientos amplios y suaves del cuerpo y son relajantes.

(-) Polkas: animan a dar saltos y provocan sentimientos de alegría.

(-) Danzas: comunican euforia.

(-) Música comercial bailable: conectan al niño con su medio ambiente.

(-) Música bailable del folklore de la región: ayudan a la identificación cultural con la región donde habita.

(-) Ritmos marcados con instrumentos de percusión: favorecen la precisión de movimientos.

5. EL FOLKLORE POPULAR.

Entendemos por folklore el conjunto de tradiciones y costumbre de un pueblo nacidas de sus vivencias y de las características propias de sus circunstancias.

España es un país rico en folklore. Cada región aporta a éste unas características peculiares que hay que tener en cuenta a la hora de programar las actividades.

Si pretendemos que los niños vivan y en su momento transmitan la tradición de sus mayores será necesario fomentar las celebraciones típicas del entorno y que disfruten de los Carnavales, romerías, comparsas y pasacalles.

También en la Escuela Infantil se puede llevar a cabo una labor de recuperación de canciones, bailes, juegos, cuentos, trabalenguas, poesías… siempre que se adapten al nivel madurativo de los niños y se puedan vincular con sus intereses. En ello pueden desempeñar un papel importante las familias aportando sus propias vivencias y conocimientos.

Juegos, rondas y canciones tradicionales, así como la música autóctona y regional deberán utilizarse a menudo para conservar el acervo cultural de la región donde viven y contrarrestar las influencias excesivamente unificadoras debidas fundamentalmente a los medios de difusión.

Las danzas sencillas pueden ir acompañadas de ritmos populares de la región como una forma de ir introduciendo la vida de la comunidad en la Escuela Infantil. Se trata de que vayan aprendiendo pequeños movimientos y pases a medida que van siendo capaces de controlar mejor su cuerpo y atenerse a unas reglas, es decir, a la coreografía de la danza.

6. BIBLIOGRAFÍA.

* Ver esquema.

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