Proyecto primero de bachillerato

Proyecto primero de bachillerato

1. OBJETIVOS GENERALES DEL BACHILLERATO

Los objetivos generales son las capacidades que, por medio de las materias comunes, de modalidad y optativas, deberán ser alcanzadas por los alumnos y las alumnas de Bachillerato. Constituyen los grandes retos que deben proponerse todos los docentes de esta etapa. Son, por tanto, interdisciplinares y de ámbitos educativos plurales: cognoscitivos, afectivos y psicosociales. Los cognoscitivos deberán alcanzarse mediante la enseñanza y el aprendizaje de la materia impartida por el profesor o la profesora propio de cada materia; los demás, mediante la contribución de todo el profesorado.

Las capacidades que el Bachillerato ha de contribuir a desarrollar en los alumnos y las alumnas, según nuestro Proyecto Curricular, son las siguientes:

• Dominar la lengua castellana, desarrollando la competencia lingüística necesaria para comprender y producir mensajes orales y escritos, adecuados a diferentes contextos, con propiedad, autonomía y creatividad.

• Expresarse con fluidez y corrección en una lengua extranjera.

• Analizar y juzgar críticamente las realidades del mundo contemporáneo y los antecedentes y factores que influyen en él.

• Comprender los elementos fundamentales de la investigación y del método científico utilizándolos con rigor en el estudio de las diferentes disciplinas y en situaciones relacionadas con la experiencia cotidiana, personal o social.

• Posibilitar y consolidar una madurez personal, social y moral que permita actuar responsable y autónomamente, valorando el esfuerzo y la capacidad de iniciativa.

• Participar de forma solidaria en el desarrollo y mejora del entorno social de los alumnos y las alumnas.

• Dominar los conocimientos científicos y tecnológicos fundamentales y las habilidades básicas propias de la modalidad escogida, así como sus aplicaciones e incidencia en el medio físico, natural y social.

• Desarrollar la sensibilidad artística y literaria como fuente de formación y enriquecimiento cultural.

• Desarrollar hábitos de vida saludables, comprendiendo y analizando la incidencia que tienen diversos actos y decisiones personales en la salud individual y colectiva.

• Utilizar la educación física y el deporte para favorecer el desarrollo personal.

• Analizar los mecanismos básicos que rigen el funcionamiento del medio físico y natural, estudiando las repercusiones que sobre él tienen las actividades humanas y participar de forma solidaria en el desarrollo, defensa, conservación y mejora del medio socionatural.

• Conocer y valorar el patrimonio cultural, natural e histórico, contribuyendo a su conservación y mejora.

• Entender la diversidad lingüística y cultural como un derecho y un valor de los pueblos y de los individuos.

2. OBJETIVOS GENERALES DE FÍSICA y química DE 1.º DE BACHILLERATO

El esfuerzo de la humanidad a lo largo de la historia para comprender y dominar la materia, su estructura y sus transformaciones ha contribuido al gran desarrollo de la física y de la química y a sus múltiples aplicaciones en nuestra sociedad. Es difícil imaginar el mundo actual sin tener en consideración las implicaciones que el conocimiento de la mecánica, la electricidad o la electrónica ha supuesto, y está suponiendo, o sin contar con medicamentos, abonos para el campo, colorantes o plásticos.

Por ello, la física y la química aparecen como materiales fundamentales de la cultura de nuestro tiempo que contribuyen a la formación de ciudadanos, igual que la literatura y la historia, por ejemplo. Una educación que integre la cultura humanística y la científica, una mayor presencia de la ciencia en los medios de comunicación, así como la participación activa de los investigadores en la divulgación de los conocimientos, se hacen cada día más necesarias.

Por otra parte, la preparación profesional de los estudiantes exige que el currículo de Física y Química incluya los contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales que permitan abordar con éxito los estudios ulteriores, dado que la Física y la Química forman parte de todos los estudios universitarios de carácter científico y técnico y son necesarias para un amplio abanico de ciclos formativos de la Formación Profesional de grado superior.

Por ello, se puede comenzar esta asignatura abordando el estudio de la primera de las ciencias en el sentido moderno del término, la Mecánica, insistiendo en su carácter de ruptura radical con la “física del sentido común”. Una mayor profundización respecto a la Educación Secundaria Obligatoria permitirá mostrar la potencialidad de la metodología científica para extenderse de la Mecánica a otros dominios, como la Electricidad o la Química, que también se abordarán en este curso. Así pues, la materia se organiza en torno a dos ejes: la Física, que incluirá Cinemática, Dinámica, Energía y su transferencia y Electricidad, y la Química, que tratará aspectos de química general y química orgánica y del átomo.

La inclusión de contenidos relativos a procedimientos implica que los alumnos y las alumnas se familiaricen con las características del trabajo científico y sean capaces de aplicarlas a la resolución de problemas y a los trabajos prácticos.

Los contenidos relativos a actitudes suponen el conocimiento de las interacciones de las ciencias físico-químicas con la técnica y la sociedad. Todos estos aspectos deben aparecer dentro del marco teórico que se estudia, y no como actividades complementarias.

Se debe profundizar en el carácter vectorial de las magnitudes y en las funciones trigonométricas básicas. Se puede realizar una introducción física al concepto de límite, para facilitar la comprensión de las magnitudes instantáneas.

El desarrollo de esta materia contribuirá a que las alumnas y los alumnos adquieran las siguientes capacidades:

• Comprender los conceptos, leyes, teorías y modelos más importantes y generales de la Física y la Química, que permitan tener una visión global de los procesos que ocurren en la naturaleza y que proporcionen una formación científica básica para desarrollar estudios posteriores más específicos.

• Aplicar los conceptos, teorías, leyes y modelos aprendidos a situaciones reales y cotidianas, y, por tanto, próximas a su realidad social, tecnológica y ambiental.

• Analizar críticamente hipótesis y teorías contrapuestas, conociendo cómo se produce su evolución, desarrollando el pensamiento científico crítico y valorando sus aportaciones al proceso cambiante y dinámico del desarrollo de la Física y la Química.

• Utilizar con cierta autonomía destrezas investigativas, tanto documentales como experimentales (plantear problemas, formular y contrastar hipótesis, realizar experiencias, etc.).

• Desarrollar valores y actitudes propios del trabajo científico, tales como la búsqueda de información exhaustiva, la rigurosidad en el tratamiento de datos y en la información, la capacidad crítica, la necesidad de verificación de los hechos, el trabajo en equipo, el cuestionamiento de lo obvio y la apertura ante nuevas ideas, demostrando una actitud tolerante y no dogmática.

• Resolver, desarrollando actitudes positivas hacia la Física y la Química y su aprendizaje, supuestos físicos y químicos, tanto teóricos como prácticos, mediante el empleo de los conocimientos adquiridos.

• Integrar la dimensión social y tecnológica de la Física y la Química, interesándose por las realizaciones científicas y tecnológicas y comprendiendo los problemas que plantea su evolución a la naturaleza, al ser humano, a la sociedad y a la comunidad internacional.

• Reconocer las aportaciones culturales que tienen la Física y la Química en la formación integral del individuo, así como las implicaciones que tienen estas mismas, tanto en el desarrollo de la tecnología, como en sus aplicaciones para el beneficio de la sociedad.

• Comprender la terminología científica para poder emplearla de manera habitual al expresarse en el ámbito científico, así como para poder explicar dicha terminología mediante el lenguaje cotidiano.

3. SECUENCIACIÓN DE CONTENIDOS en bachillerato

Para alcanzar las capacidades propuestas como objetivos, se han seleccionado aquellos contenidos que se consideran más adecuados y que dan sentido a la materia.

Tales contenidos son de diferente naturaleza. Un primer grupo se refiere a conceptos, a conocimientos de hechos y de principios; un segundo, a procedimientos, esto es, variedades del saber hacer teórico o práctico en la correspondiente disciplina, y, por último, un tercer grupo está referido a aquellos que inciden en actitudes, normas y valores.

Los contenidos incluyen, por tanto, los tres tipos citados, pues contribuyen en igual medida al desarrollo de las capacidades fundamentales de la asignatura, así como de la etapa educativa.

Por otra parte, es necesario hacer mención de un último aspecto. Aunque en las disposiciones legales relativas al Bachillerato los contenidos aparecen agrupados en núcleos, en los que destaca la presencia de un eje vertebrador, en el proyecto que presentamos se han desarrollado ya en las diversas unidades didácticas, tal como se incluyen en el material del alumno.

Los contenidos que se proponen para Física y Química del primer curso de Bachillerato son los que se indican a continuación:

3.1. Conceptos de Física y Química de 1.° de Bachillerato

  
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Los contenidos que en este Proyecto se incluyen para las materias de 2.° de Bachillerato afines a Física y Química son los siguientes:

 
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3.2. Procedimientos

El estudio de la Física y de la Química debe servir para que alumnos y alumnas afiancen y completen el aprendizaje de procedimientos y habilidades que son propios del trabajo científico, reforzando y ampliando, de ese modo, los desarrollados en la ESO.

Estos procedimientos pueden organizarse de muy diversas formas. En nuestro caso, lo hemos hecho basándonos en el Listado de procedimientos generales de la ciencia elaborado por Hodson y Brewster.

Se trata de un listado que puede tomarse en consideración para seleccionar, secuenciar y/o adecuar las actividades de aprendizaje a los procedimientos, lo que permitirá que los estudiantes puedan alcanzar los objetivos establecidos al planificar el currículo.

La adaptación de actividades y procedimientos a los objetivos del currículo debe hacerse teniendo presentes las capacidades operativas “reales” de alumnos y alumnas. De acuerdo con ello, y teniendo en cuenta el mencionado listado, hemos organizado los procedimientos científicos en cuatro grandes categorías:

 
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3.3. Actitudes

En relación con las actitudes que debe exigirse al alumnado en el proceso de aprendizaje de la Física y de la Química, debemos distinguir dos tipos:

• Actitudes positivas de los alumnos y alumnas hacia la Física y la Química, relacionadas con el estudio propiamente dicho de estas materias y con el entorno que lo hace posible.

• Actitudes positivas de los alumnos y alumnas hacia aquellos procedimientos que son propios del método científico y que pueden aplicar en sus estudios y en su vida cotidiana.

Independientemente de la necesidad que probablemente exista de proceder a un cambio actitudinal, mediante la detección previa de las actitudes alternativas de los alumnos (paralelo a la detección de errores conceptuales y su corrección), el desarrollo de los contenidos conceptuales y procedimentales debe proporcionar abundante material de reflexión acerca del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Para este curso sugerimos, como punto de partida (ampliable o reducible, según las necesidades reales que se presenten), el listado de actitudes e intereses propuesto por Reid y Hodson.

Este listado puede servirnos para seleccionar los contenidos actitudinales y el diseño de experiencias de aprendizaje que resulten adecuados al nivel educativo de la etapa en que nos encontramos y a la realidad sociológica del entorno en que se desarrolla la labor educativa.

De acuerdo con ello, las actitudes relacionadas con la Física y la Química que podemos tener en cuenta en este nivel del Bachillerato son:

 
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4. CRITERIOS DE EVALUACIÓN

Establecen el tipo y grado de aprendizaje que se espera que los alumnos y alumnas alcancen como resultado del proceso de enseñanza y aprendizaje, en relación con las capacidades indicadas en los objetivos y con los contenidos de cada materia.

Son criterios orientadores, que será necesario reformular, teniendo en cuenta la secuencia de contenidos que se decida impartir, el contexto del centro y las características específicas del alumnado. Son unas normas explícitas de referencia, que no deben interpretarse como parámetros fijos, ni como patrones que miden directamente las adquisiciones de los estudiantes. Los criterios que proponemos son los siguientes:

• Resolver ejercicios y problemas de aplicación en los que se tengan muy en cuenta los resultados estimativos, las magnitudes utilizadas y sus unidades en el Sistema Internacional de medidas.

• Aplicar las estrategias propias de la metodología científica a la resolución de problemas relativos a los movimientos uniforme rectilíneo o circular y rectilíneo uniformemente acelerado.

• Aplicar los principios de la dinámica a situaciones problemáticas en las que intervengan fuerzas de peso, fricción y elásticas.

• Aplicar el teorema de la conservación de la cantidad de movimiento para explicar fenómenos cotidianos, identificando el sistema en el que se aplica.

• Interpretar, diseñar y montar componentes y circuitos eléctricos, determinando teórica y experimentalmente el valor de la intensidad que circula por el circuito y la diferencia de potencial entre dos puntos cualesquiera.

• Utilizar el principio de conservación de la energía para resolver situaciones que involucren energías cinética y potencial (gravitatoria y eléctrica) y dos formas de transferencia: el trabajo mecánico y el calor.

• Comprender los distintos conceptos que describen la interacción entre cargas, campos y fuerzas eléctricas, energías potenciales y potenciales eléctricos.

• Observar y describir las transferencias de energía que tienen lugar en montajes tecnológicos sencillos y en instalaciones industriales, aplicando el principio de conservación de la energía.

• Contrastar diferentes fuentes de información y elaborar informes relativos a problemas físicos y químicos relevantes de la sociedad y su relación con la tecnología, utilizando adecuadamente el lenguaje científico.

• Justificar la existencia de distintos modelos atómicos a lo largo de la historia, estudiando su evolución en relación con los fenómenos que los hicieron ser desechados, destacando el método de trabajo científico y el hecho de que la ciencia es un proceso dinámico y en continuo cambio.

• Deducir, mediante una utilización comprensiva de la tabla periódica, algunas propiedades de los elementos y de los compuestos binarios que estos pueden formar; deducir su posible formulación, y relacionar las distintas propiedades de las sustancias con sus aplicaciones prácticas.

• Determinar masas atómicas y fórmulas a partir del análisis de los resultados cuantitativos producidos en reacciones químicas destinadas a este fin.

• Utilizar el concepto de mol y calcular el número de moles presentes en una determinada cantidad de sustancia.

• Ante el comportamiento que presentan ciertas sustancias, emitir hipótesis sobre el tipo de enlace que une sus átomos, diseñar experiencias que permitan contrastar dichas hipótesis y realizarlas.

• Deducir toda la información que proporciona la correcta escritura de una ecuación química, y utilizarla en la resolución de ejercicios y problemas teóricos y aplicados.

• Analizar y valorar la importancia del carbono, señalando las principales razones que hacen de él un elemento imprescindible en los seres vivos y en la sociedad actual.

• Desarrollar actitudes de cooperación en las tareas de resolución de problemas y en la participación en otras actividades programadas en el aula de Física y Química, con el fin de favorecer una concepción de la ciencia como actividad social.

• Elaborar criterios personales para evaluar las aportaciones de la Física y la Química a la mejora de las condiciones de vida de la humanidad y los problemas que plantea el mal uso que se haga de ellas.

5. TEMAS TRANSVERSALES

En este proyecto se ha tenido en cuenta la idea de transversalidad como forma de relacionar los contenidos de la materia con los de otras, considerando los valores y las actitudes implícitos en dichos contenidos. El propósito es contribuir a que la educación de los estudiantes se lleve a cabo con una mayor unidad de criterio entre las distintas materias, lo que puede lograrse prestando atención, al plantear la organización del proyecto curricular, a aquellos contenidos que poseen carácter interdisciplinar.

Estos contenidos transversales pueden incluirse en diversas categorías:

 
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Al desarrollar los contenidos de una asignatura como la que nos ocupa, es difícil incluir temas transversales en todas las categorías citadas. No debe sorprender, por tanto, que los temas transversales propuestos estén asociados solo a algunas de ellas.

El talante con que se han de enfocar los contenidos transversales debe ser integrador; es decir, no deben ser entendidos como “añadiduras” al currículo ni como “materias aisladas” que supongan la elaboración de nuevos contenidos; muy al contrario, deben servir como vía para adoptar perspectivas múltiples que abran camino y permitan dirigir y “enfocar” los conocimientos de modo más completo y eficaz.

A lo largo del libro del alumno se muestran numerosos ejemplos en los que se pueden relacionar los contenidos de Física y Química con los temas transversales.

Dentro de cada uno de ellos, en nuestro proyecto se ofrecen materiales que, como se indicó, relacionan esta materia con otras, como pueden ser la ética, la historia o la literatura. Esto permite un tratamiento transversal de la información y posibilita un mayor enriquecimiento en los conocimientos y en las actitudes de alumnos y alumnas.

6. PRINCIPIOS METODOLÓGICOS

¿Cómo aprenden las personas?

La concepción del aprendizaje como un proceso de transvase de conocimientos del profesor a los estudiantes, que serían considerados como recipientes vacíos, es hoy día inaceptable. De acuerdo con esa concepción, la tarea del profesor se limitaría a exponer con detalle y claridad los conocimientos que desea que aprendan sus alumnos, mientras que la de estos sería atender sus explicaciones.

Este modelo “estático” entra en contradicción con los objetivos del nuevo Bachillerato, en el que procedimientos y actitudes tienen un importante papel. Debemos, por tanto, buscar un nuevo modelo de aprendizaje, basado en los siguientes principios:

• La memoria del alumno y sus estrategias de procesamiento interaccionan con los estímulos que recibe del entorno, y lo hacen seleccionando unos datos e ignorando otros. De ese modo, los alumnos entienden aquello que seleccionan cuando atienden determinados aspectos de lo que ven y oyen.

• El dato seleccionado por el alumno no posee, por sí mismo, significado. El significado que el profesor le atribuye no se transfiere al alumno porque este oiga sus palabras.

• El que aprende:

– Genera vínculos entre esa información y aquellas partes de su memoria que son consideradas relevantes para él.

– Extrae información de su memoria y la usa para construir activamente significados a partir de los datos.

– Puede contrastar los significados construidos con la memoria y la experiencia sensorial y grabar sus construcciones en la memoria.

Es importante que los alumnos y las alumnas sean capaces de relacionar las ideas que elaboran con las que tienen, con las experiencias y situaciones que viven en el mundo que los rodea y con las personas cuyas ideas valoran.

El aprendizaje de las ciencias como cambio conceptual y metodológico

Son muchos los campos de la ciencia (aquellos en que las ideas de los alumnos no concuerdan con las ideas científicas) en los que el aprendizaje obligará a reconstruir la estructura conceptual del alumno. En esos casos, más que añadir nuevos conocimientos, habrá que reestructurar los existentes, lo que no será fácil; las ideas que han sido elaboradas por la interacción reiterada del sujeto con su entorno durante años, y que le sirven “perfectamente” en su vida cotidiana, no van a ser desplazadas por las ideas científicas con facilidad.

El aprendizaje significativo de las ciencias constituye una actividad racional semejante a la investigación científica, y sus resultados (el cambio conceptual) pueden considerarse, en algunas áreas, equivalentes a un cambio de paradigma.

El aprendizaje es algo dinámico: los estudiantes pasan de su estado actual de conocimiento a un estado de conocimiento más amplio, coherente y acorde con las ideas científicas. Para conseguirlo, la figura del profesor es de especial relevancia.

El papel del profesor es el de un verdadero “director de investigación”. Debe diseñar y proponer las actividades con que ayudar a los estudiantes a superar los obstáculos que se presentan en la construcción de conocimientos.

Para facilitar esta labor al profesorado se incluye, al final de cada bloque de contenidos, una práctica de laboratorio. La relación de prácticas es la siguiente:

 
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Como complemento metodológico se incluye, además, al inicio de cada bloque, un nuevo apartado sobre Historia de la ciencia, que, junto a numerosos apuntes históricos incluidos en las páginas de contenidos de las unidades, permitirá que los alumnos y las alumnas conozcan la historia y el perfil científico de los principales investigadores que propiciaron la evolución y desarrollo de la Física y de la Química.

El currículo es una propuesta educativa que deben elaborar los profesores teniendo en cuenta las diferencias entre centros escolares y las condiciones personales, materiales y técnicas que apoyan su realización. El currículo es un recurso para tratar asuntos, enfocar problemas prácticos y actuar con criterio en la solución de estos.

Las situaciones educativas aparecen como procesos interactivos con tres vértices: el alumno, que construye significados; el contenido, sobre el que se opera la construcción, y el profesor, que actúa e interviene para facilitar el proceso de construcción.

Atención a la diversidad

El currículo que se propone en este proyecto es abierto, y como tal permite responder a la diversidad, que se manifiesta en los centros educativos en tres ámbitos interrelacionados: capacidad para aprender, motivación e intereses.

La capacidad para aprender no puede considerarse como sinónimo de capacidad intelectual; también la motivación y los intereses son aspectos fundamentales para que la ayuda pedagógica que el profesorado debe ofrecer sea lo más ajustada posible, de modo que incida positivamente en el desarrollo de las personas. Ello no supone, sin embargo, negar la existencia de estudiantes que manifiestan dificultades y, a veces, limitaciones en su capacidad para aprender, y de otros que progresan con mayor rapidez que sus compañeros y que, de igual manera, necesitan una respuesta educativa que les permita progresar según sus posibilidades. En esos casos, las ayudas pedagógicas y las adaptaciones curriculares constituyen las medidas adecuadas para garantizar la atención educativa en cada caso.

En nuestro proyecto, la atención a la diversidad –es decir, el refuerzo y las ampliaciones necesarias– se aborda desde dos perspectivas:

• Los conceptos no fundamentales figuran como documentación en las páginas finales de algunos temas, y en las iniciales de los bloques.

• Las actividades de refuerzo se desarrollan en dos niveles:

– Al final de cada apartado figuran cuestiones y ejercicios de comprensión y resumen que sirven de repaso del tema estudiado.

– Al final de la unidad se desarrollan actividades de refuerzo y ampliación, entre las que se incluyen cuestiones, ejercicios y problemas, ordenados por nivel de dificultad. De este modo, el profesor o la profesora puede sugerir a cada estudiante trabajar los aspectos que considere convenientes, de acuerdo con su nivel de conocimientos y su disposición a aprender.

No debemos olvidar que la finalidad del Bachillerato, como la de toda la educación en general, es ayudar a formar personas capaces de desenvolverse con progresiva autonomía, tanto en el ámbito público como en el privado. Ello supone contribuir al desarrollo integral de la persona para, desde su equilibrio personal y afectivo, fomentar la integración social de una manera crítica y creativa. Esta gran meta requiere una intervención planificada, encaminada a profundizar en las finalidades básicas de la ESO.

El Bachillerato debe ser, por tanto, una etapa en la que los estudiantes desarrollen sus capacidades para integrarse en la actividad social, ser ciudadanos capaces de desempeñar sus deberes, ejercer sus derechos en una sociedad democrática y mantener actitudes críticas ante ella. Todo ello contribuirá a formar personas capaces de vivir en una sociedad cada vez más multicultural, desde el conocimiento y la estima de la propia cultura y la de otros.