Tema 9 – El desarrollo de la adolescencia y la juventud. Desarrollo cognitivo: las operaciones formales. El desarrollo social, moral y de la personalidad. Principales conflictos. La emancipación de la familia y las relaciones de amistad.

INTERVENCIÓN SOCIOCOMUNITARIA

INTRODUCCIÓN

La vida humana es un proceso de evolución, maduración y desarrollo, es algo dinámico, va evolucionando a través de etapas o momentos sucesivos. Cada etapa tiene peculiaridades propias que se reflejan en el modo de ser y comportarse de todo individuo.

No es fácil delimitar el tiempo de inicio y duración de cada una de las fases o etapas. Se constatan diferencias importantes de unos individuos a otros y de unas culturas a otras.

En este tema trataremos el desarrollo cognitivo, social moral y de la personalidad que tiene lugar en la adolescencia y juventud.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), la adolescencia se situaría en el periodo comprendido entre 10-19 años, y juventud entre los 15-24. Por lo tanto el período comprendido entre la pubertad y la adultez se conoce como juventud a lo largo de la cual el hombre va alcanzando la definitiva madurez. La primera juventud va desde los 12-13 hasta los 16-17, y la segunda desde este momento hasta la edad adulta. La primera juventud se conoce como adolescencia.

Las características que definen la adolescencia son:

– Comienza PUBERTAD (Cambios a nivel biológico, hormonal…).

– Etapa caracterizada por CAMBIOS (a nivel biológico, psicológico, social, moral…)

En este tema voy a tratar de señalar los aspectos básicos del desarrollo cognitivo, social, moral y de la personalidad. También los principales conflictos que tienen lugar en este periodo, la mayor parte de las veces exagerados.

Cabe destacar en esta fase la emancipación de la familia y la apertura a la sociedad en su totalidad a través de las relaciones de amistad que cobran gran importancia en este periodo.

  1. EL DESARROLLO DE LA ADOLESCENCIA Y JUVENTUD.

El desarrollo del ser humano desde que nace hasta que alcanza el estado adulto es un proceso de crecimiento continuo pero no homogéneo. A lo largo del mismo encontramos “fases críticas en el desarrollo”, una tiene lugar hacia los 3-4 años cuando pasa de ser infante a ser niño, otra tiene lugar sobre los 12-13 años, se conoce como pubertad y significa el comienzo de la edad adulta.

La adolescencia, tal como la conocemos hoy en el mundo occidental es un producto de nuestro tiempo. Muchos chicos y chicas occidentales a los que consideramos adolescentes, puede caracterizarse por estar aún en el sistema escolar, en formación profesional o buscando empleo. Dependen de los padres y viven con ellos, están realizando la transición de un sistema de apego centrado en la familia, a un sistema de apego centrado en el grupo de iguales o en la persona de otro sexo. Se sienten miembros de una cultura (cultura adolescente) que se caracteriza por tener sus propias modas y hábitos, su propio estilo de vida, sus propios valores.

Esta adolescencia no ha existido siempre, hasta fines del siglo XIX, los niños se incorporaban al trabajo en algún momento comprendido entre los 7 años y la pubertad. Muy pocos eran los que estudiaban y no estaban agrupados por niveles de edad diferenciados. No existía cultura adolescente.

También las cosas siguen siendo diferentes en otras culturas diferentes a la nuestra. La incorporación al estatus adulto se da a una edad temprana. En occidente la revolución industrial marca la separación entre las antiguas y las nuevas formas de vida. Empezó a tomar importancia la capacitación, la formación, el estudio. La segunda revolución industrial, con nuevas y avanzadas tecnologías, la falta de puestos de trabajo, escasez de viviendas, etc., obliga a muchos jóvenes a prolongar considerablemente el tiempo de estudios y la dependencia paterna.

Hasta que a principios del siglo XX Stanley Hall publicara dos gruesos volúmenes sobre la adolescencia, ha habido una tendencia a considerar esta etapa como tormenta y drama, de acuerdo con la literatura romántica alemana del siglo XVIII. Así la adolescencia es una época de turbulencias, de cambios dramáticos, de tensiones y sufrimientos psicológicos abundantes. Esta visión encontró eco en las teorías psicoanalíticas que situaban después de la etapa de latencia un período de especial tensión con la reactivación de conflictos que habían estado dormidos en la infancia.

En contraposición las formulaciones provenientes de la antropología cultural abogan por un tránsito pacífico y sereno hacia la adultez. Últimamente en esta línea se piensa que la adolescencia es un producto cultural y que su carácter sereno o agitado es fruto de lo que la cultura aporte a los miembros jóvenes.

Es por lo tanto un periodo caracterizado por ser una etapa de cambios:

  • Físicos.
  • Sociales (búsqueda relaciones interpersonales, amigos, pareja, cambio relación padres …)
  • Psicológicos: Búsqueda de identidad personal …
  • Orientación e identidad sexual.
  • Fase de independencia de la familia.
  • Papel en la sociedad.
  • Valores morales.
  • Orientación política.

  1. DESARROLLO COGNITIVO: LAS OPERACIONES FORMALES.

En la adolescencia tienen lugar importantes y profundos cambios no solo en la propia imagen y en la manera de interactuar con sus iguales y el resto de las personas sino que se extiende también a nuevas formas de pensamiento. Este pensamiento que se caracteriza por una mayor autonomía y rigor en su razonamiento se ha denominado en la tradición piagetiana pensamiento formal y representa el estadio de las operaciones formales. Este estadio se inicia a los 11-12 años y se consolida hacia los 14-15 años sobre la base de las operaciones concretas. Su importancia reside en que es el estadio final de la secuencia del desarrollo cognitivo.

Este pensamiento tiene unas características estructurales y funcionales:

Características estructurales: son dos las estructuras lógicas propias del pensamiento formal:

§ El grupo INRC (Identidad, Negación, Reciprocidad, Correlativa) o grupo de las cuatro transformaciones

§ El retículo de las 16 operaciones binarias, rasgos generales de este tipo de pensamiento, formas, enfoques o estrategias para resolver problemas.

Características funcionales:

§ La realidad es concebida como un subconjunto de lo posible: en las operaciones concretas el pensamiento está subordinado a lo real, por el contrario en las operaciones formales el adolescente no solo tiene en cuenta los datos reales presentes sino que además prevé todas las situaciones y relaciones causales posibles entre sus elementos. No solo relaciona causa y efecto, sino que también considera todas las combinaciones.

§ Carácter hipotético-deductivo: el adolescente adquiere el pensamiento abstracto, antes ya es capaz de un cierto pensamiento abstracto pero en la adolescencia estas abstracciones cobran forma de hipótesis, es decir, se utiliza una estrategia que consiste en formular un conjunto de explicaciones posibles y, posteriormente, someterlas a prueba para comprobar su confirmación empírica. Puede llevar varias hipótesis simultáneamente. Para esto necesita además el sujeto un razonamiento deductivo que le permita señalar cuales son las consecuencias de las acciones realizadas sobre la realidad. Con este tipo de pensamiento no solo opera sobre las posibilidades que le ofrece la formulación de hipótesis, sino que, como resultado del razonamiento deductivo es capaz de comprobar sistemáticamente el valor de cada una de las hipótesis que se le ocurren.

§ Carácter proposicional: el sujeto se vale de proposiciones verbales para expresar sus hipótesis y razonamientos, así como los resultados. Así el adolescente trabaja intelectualmente no sólo con objetos reales, sino con representaciones proposicionales de los objetos.

§ Esquemas operacionales formales: el adolescente representa su conocimiento como resultado de la interacción de la nueva información con la propia experiencia.

Según Piaget este tipo de pensamiento:

– Es un pensamiento universal

– Es uniforme y homogéneo

– Dado el carácter proposicional de este pensamiento, atiende a la estructura de las relaciones entre los objetos antes que a su contenido

– Este pensamiento es similar al pensamiento adulto, es el último estadio de desarrollo cognitivo

Sin embargo las cosas no resultan tan sencillas, investigaciones recientes señalan que el pensamiento formal no se adquiere tan fácilmente ni de forma tan homogénea. Existe acuerdo en que se va adquiriendo paulatinamente y no todos llegan a alcanzarlo. Entre las personas que no resuelven los problemas formales existen diferencias notables.

La psicología cognitiva reciente considera que el conocimiento humano se rige por criterios pragmáticos o funcionales en lugar de por criterios estrictamente lógicos. Las operaciones formales son fundamentalmente un conjunto de estrategias que permiten al alumno/a manejar conceptos abstractos y resolver problemas complejos. Es importante:

  • Ideas previas
  • Contenido de las tareas

El desarrollo del pensamiento formal no puede concebirse al margen del aprendizaje, ya sea escolar o informal, depende de la experiencia del sujeto.

  1. EL DESARROLLO SOCIAL, MORAL Y DE LA PERSONALIDAD.

Todos los aspectos del desarrollo (cognitivo, social, de la personalidad, moral) se encuentran estrechamente relacionados y solo son separables para su análisis.

4.1. Desarrollo de la personalidad

Sobre el desarrollo de la personalidad del adolescente existen muchas ideas populares y abundante literatura. Estas ideas no siempre están bien fundadas, la investigación científica es todavía escasa.

La personalidad es el término con el que se suele designar lo que de único, de singular, tiene un individuo, las características que lo distinguen de los demás. Primero hay que delimitar que se entiende por personalidad: conjunto de procesos y de sistemas comportamentales, estrechamente relacionados y que se definen por los siguientes elementos:

  • En la misma o parecida situación, individuos distintos reaccionan y se comportan de manera diferente
  • En momentos o situaciones diferentes las personas manifiestan algún género de regularidad y estabilidad en su manera de conducirse.
  • Unidad del sujeto de conducta en sus distintas actividades psicológicas y de comportamiento.

La personalidad es un proceso evolutivo. El niño recién nacido no ha desarrollado todavía una personalidad. Sus procesos psicológicos y de conducta son todavía demasiado elementales.

La personalidad no es algo fijo o estático a lo largo de toda la vida; tanto el crecimiento como el desarrollo la modifican. La adolescencia representa un momento importante en la formación de la personalidad.

El tema vital más importante en la personalidad del adolescente es el desarrollo del yo y de la identidad personal. Conciencia del propio sujeto en la forma de representarse a sí mismo, proyectos y expectativas de futuro, coordinación de las propias experiencias y presentación de sí mismo ante los demás.

El desarrollo del yo y de la identidad personal se vincula estrechamente con la propia historia del adolescente.

Erikson dedicó gran parte de su vida profesional a trabajar como psicólogo clínico de adolescentes y adultos jóvenes. Sus escritos sobre el proceso de establecer un “sentido interno de identidad” han ejercido un profundo impacto en la psicología del desarrollo. De acuerdo con Erikson, la formación de la identidad suele ser un proceso prolongado y complejo de autodefinición. Este proceso ofrece continuidad entre el pasado, el presente y el futuro del individuo; crea una estructura que le permite organizar e integrar las conductas en diversas áreas de la vida; y concilia sus inclinaciones y talentos con roles anteriores provenientes de los padres, los compañeros o la sociedad. La formación de la identidad ayuda además al adolescente a conocer su posición con respecto a los otros y con ello sienta las bases de las comparaciones sociales. Por último, el sentido de identidad contribuye a darle dirección, propósito y significado a la vida

El concepto de identidad está muy relacionado con el de autoconcepto, mientras que el último está más ligado al desarrollo cognitivo, el primero, la identidad, es un fenómeno psicológico de naturaleza psicosocial. Se trata, pues, de una estructura u organización interna construida por el adolescente que reúnen todas las características que definen la forma de ser.

El sentimiento de identidad comprenderá los siguientes componentes:

  • Integridad personal, para que sus acciones y decisiones sean coherentes y formen un estilo propio por el que el adolescente se defina a sí mismo y sea reconocido por lo demás.
  • El adolescente se desarrolla en un contexto determinado por lo que, la identidad incluye las normas de los grupos, los valores que interioriza, su ideología personal y los compromisos que asume

En el desarrollo de la identidad, en la etapa adolescente se consolida, se recogen las líneas de diferenciación personal propias de las etapas infantiles y se prepara la madurez de la vida adulta. No es un momento fácil y no siempre en él se alcanza la identidad que se compone de varios elementos: definición y autodefinición de la persona entre otras personas, ante el medio social y ante los valores. No siempre el adolescente consigue una identidad lograda, a menudo la crisis adolescente se resuelve o permanece algún tiempo en el fracaso. Hay una forma grave de fracaso (confusión de la propia identidad) y una benigna que es la difusión de la identidad, que se manifiesta en vivencias y sentimientos contradictorios, como por ejemplo urgencia por hacer las cosas y pérdida de tiempo.

Uno de los elementos integrantes de la identidad es el concepto de sí mismo, es incluso el elemento central, según algunas teorías. El autoconcepto es una dimensión de la personalidad y hace referencia a la imagen que tenemos de nosotros mismos. Es un conjunto de representaciones, juicios descriptivos y valorativos acerca del propio sujeto. Se refiere:

  • Al propio cuerpo
  • El propio comportamiento
  • La propia situación
  • Las relaciones sociales

Al final de la etapa, el adolescente empezará a tomar conciencia de la diferencia entre su autoconcepto o yo real (la forma en la que se percibe) y su yo ideal (cómo le gustaría verse).

La imagen corporal ya se halla establecida mucho antes de la adolescencia, sin embargo al llegar a la pubertad con cambios fisiológicos hay que revisar y rehacer la imagen del propio cuerpo. En esta etapa gran preocupación por el cuerpo. Muchos adolescentes expresan descontento acerca de sus rasgos físicos y la mayoría desearía cambiar alguno de ellos. Los principales aspectos de preocupación se refieren a la eficiencia física y al atractivo corporal.

La autoestima va ligada al autoconcepto y la podemos definir como la dimensión evaluativa de diversos aspectos de nosotros mismo, si la evaluación es positiva, tendremos una autoestima alta, en caso contrario la autoestima será baja

El adolescente también tiene una enorme necesidad de reconocimiento por parte de los demás, este reconocimiento y aceptación es lo que asegura un concepto positivo de sí mismo.

En la niñez la autoestima había adquirido un aspecto multidimensional, es decir, niños y niñas se valoraban a sí mismos de forma diferente en distintos dominios como el aspecto físico, el rendimiento académico o las relaciones con los padres y los amigos.

Este proceso continua en la adolescencia, entrando en juego nuevas valoraciones como las relaciones afectivos-sexuales, la orientación profesional o el atractivo físico

El comportamiento sexual representa un ámbito donde suele manifestarse con mayor claridad el carácter problemático de la adolescencia como edad transicional. Con la pubertad ha comenzado la capacidad sexual propia del organismo humano maduro. En todos los tiempos y en todas las sociedades la adolescencia parece haber sido una etapa de particular actividad sexual, lo que varía son los modos de ejercer esa sexualidad.

Generalmente los adolescentes tienden a adjudicarse e identificar más sus aspectos negativos, que el poder reconocer y valorar sus atributos positivos, desconociendo un sin numero de puntos fuertes presentes en su personalidad. Hay que trabajar con ellos para que los identifiquen y logren el desarrollo de sus potencialidades.

4.2. Desarrollo social

El desarrollo social se vincula estrechamente con el desarrollo de la personalidad, en las relaciones sociales desempeña un papel muy importante la identidad.

En los primeros años de vida la familia constituye para el niño el grupo más importante y casi único de referencia. Con la entrada en la escuela el niño conoce y trata a nuevos compañeros y nuevos adultos. En la adolescencia los espacios donde son posibles los intercambios e interacciones sociales se amplia, en cierto modo se extiende a la sociedad entera, por mediación de grupos de amistad y de la subcultura juvenil y comienza a debilitarse la referencia de la familia. La emancipación de la familia, como elemento del proceso de adquisición de autonomía personal e independencia social, es quizá el rasgo más destacado de la nueva situación adolescente.

El grupo de amigos y compañeros constituye un gran punto de apoyo.

Frente al grupo de iguales de la etapa anterior las necesidades no son lúdicas, se busca en ellos comunicación, apoyo, liberación, reducción de tensiones íntimas. Son amistades intensas pero que no siempre se prolongan. El grupo de compañeros ejerce influencias en la realización de deseos y necesidades del presente y en aspectos como formas de vestir, lecturas, música… En cambio, en situaciones normales, no dejará de recibir la influencia familiar de forma decisiva aunque, en ocasiones, rechace la manera sobreprotectora en que ésta se puede manifestar.

Las relaciones con los adultos son ambivalentes. En ocasiones se oponen a él y a los valores que se representa y, otras veces, le imita pues necesita modelos en una época en la que tiene que afirmar su personalidad. Se adquiere un sentido mayor de la independencia y se acrecienta la capacidad crítica frente a los padres. La influencia de los padres es determinante sobre todo, para su futuro. El momento de máxima tensión entre padres e hijos parece producirse justo alrededor de la pubertad. Se deteriora la comunicación y se multiplican las interrupciones de la conducta del adolescente por la intervención de los padres.

También es importante destacar la relación que mantendrá el adolescente con el Centro educativo. Los profesores equilibrados y democráticos dejarán sentir su influencia en la forma de pensar y actuar del adolescente. Por el contrario, aquellos que adopten posturas excesivamente rígidas e inflexibles serán criticados con dureza y recibirán una abierta oposición. Los compañeros de clase cobran gran importancia en su imagen física, psíquica y social.

En esta edad consuma e proceso de interiorización de pautas culturales y de valor que perfeccionan sus habilidades sociales. Esta consolidación contribuye a asegurar su propia autonomía frente al entorno

4.3. Desarrollo moral

Está estrechamente unido al proceso de interiorización de valores. El desarrollo moral en la adolescencia consta tanto de elementos de razonamiento y de conciencia como de actitudes y valores y de acciones de conducta prosocial, cooperación y solidaridad.

Todo depende del desarrollo cognitivo y de ponerse en el punto de vista del otro.

Según Piaget están en la etapa Moral de equidad-autonomía (corresponde al periodo de las operaciones formales). Surge el altruismo, el interés por el otro y la compasión. Por ello “los compañeros” ya no son “todos iguales”, como en la etapa anterior; y las normas no se aplican rígidamente. Se es capaz de considerar las necesidades y la situación de cada uno. La justicia ya no se aplica, por tanto, en forma igualitaria. La moral se convierte en autónoma, ya que el adolescente es capaz de concebir principios morales generales, crear su propio código de conducta (muy idealista en general) y asumir el control de la propia conducta. El respeto a las normas colectivas se hace, por tanto, de un modo personal

Según las etapas del desarrollo moral de Kohlberg, los adolescentes, al igual que la mayoría de los adultos, suelen estar en el nivel II, que incluye las etapas 3 y 4. Es decir, han interiorizado los estándares de los demás y se ajustan a las convenciones sociales, y piensan en términos de hacer lo correcto para complacer a otros u obedecer la ley. Solamente un pequeño número de personas parece alcanzar el nivel III, tanto en la adolescencia como en la edad adulta

Kohlberg ha señalado dos elementos que contribuyen a la transición a estadios superiores de razonamiento moral:

– Desequilibrio y reequilibración cognitiva

– Role-talking, ponerse en el lugar del otro

La formación y desarrollo de la moral del adolescente depende de manera determinante del tipo de educación que se le haya inculcado y las experiencias de vida o dilemas morales a los que se haya enfrentado. Kohlberg tiende a pensar que a la persona se le puede orientar para que eleve su pensamiento moral, no moralizándolo o predicándole, ni con recompensas o castigos sino confrontándole con dilemas morales y ayudándole a desarrollar su pensamiento en relación a los mismos. Los adolescentes que obtienen altas puntuaciones en participación e interacción avanzan más rápidamente a través de los estadios morales que los que son socialmente inactivos. Así los profesores y los padres que quieren hacer avanzar el razonamiento moral de los jóvenes deben proporcionarles las oportunidades de discutir, interpretar y tomar parte en dilemas morales.

  1. PRINCIPALES CONFLICTOS.

Los conflictos, en cierto grado, entre padres e hijos parecen inevitables y obedecen a la necesidad del adolescente de redefinir sus posiciones dentro de la familia. Pero la gravedad y frecuencia de este conflicto, han sido exagerados. Muchos de estos conflictos que plantean los adolescentes pueden ser:

Trastornos de identidad: el adolescente vive con incertidumbre los temas relacionados con su identidad, el orden de los valores morales, la identificación religiosa, la elección de profesión, los objetivos a largo plazo, los patrones de amistad, las lealtades al grupo o comportamiento sexual. La respuesta a estas preguntas suele causarle ansiedad. El adolescente necesita enfrentarse a los adultos y a los valores sociales. Sentirse diferente a los adultos le proporciona seguridad en sí mismo. Su proceso de maduración será adecuado cuando pueda conciliar ambas posturas y aceptar la realidad adulta.

Timidez, Los adolescentes tímidos se preocupan en exceso por lo que van a decir o hacer, temen comportarse de una manera inadecuada y, por ello, muchas veces acaban evitando enfrentarse a situaciones sociales. Eso puede hacer que los demás los consideren antipáticos, “raros” o arrogantes y que acaben despertando el rechazo o las burlas de los demás. Además esta ansiedad puede provocar graves consecuencias en el adolescente. Muchos de ellos se aíslan, dedicando horas a ver televisión, conectarse a Internet o hacer deberes con tal de no enfrentarse a la idea de no tener a nadie con quien quedar.

– Las oscilaciones de humor: desconcierta a los adultos y aturde a los propios adolescentes. El joven pasa de la exaltación al abatimiento, de la alegría a la tristeza. Este comportamiento es normal en la primera etapa de la adolescencia y se va superando a medida que el joven madura.

– La rebelión: es un comportamiento natural y normal del adolescente frente a unos adultos que le impiden que sea independiente al mismo tiempo que continúan sobreprotegiéndole, le instan a ser adulto, pero le tratan como a un niño. Hay que dejar que resuelvan los problemas ellos mismos. Cuando el adolescente siente que el hogar le oprime puede plantearse la fuga como forma de rebelión (la mayoría de las veces es sólo un deseo)

– Otra forma de oposición es la violencia/violencia escolar, hay una gran preocupación social por el aumento de comportamientos violentos en los adolescentes, que ha ido creciendo considerablemente en los últimos años y cada vez a edades más tempranas, produciendo graves problemas difíciles de afrontar en muchos colegios e institutos. Los adolescentes violentos son aquellos que no se ajustan a las normas, son impulsivos, intolerantes e inconformistas. En los colegios provocan disturbios y en ocasiones suelen actuar amenazando a sus compañeros

Si el adolescente crece en un medio psicosocial inadecuado y cuya personalidad se caracteriza por la impulsividad y la afectividad superficial parece tener más propensión para suicidarse.

La marginación del adolescente es uno de los problemas más serios que tiene planteados la sociedad. Muchos de los adolescentes no encuentran ni la forma ni el lugar para desarrollarse adecuadamente y esto puede deberse a problemas personales o al medio en el que habita.

La familia es el primer factor de marginación, otros pueden ser la emigración, la pertenencia a pandillas, droga, delincuencia.

  1. LA EMANCIPACIÓN DE LA FAMILIA Y LAS RELACIONES DE AMISTAD.

No todas las familias favorecen por igual la autonomía de los hijos al llegar a la adolescencia. Los adolescentes más autónomos proceden de familias con padres que practican una disciplina intermedia entre lo permisivo y lo punitivo.

Las frecuentes discrepancias entre el padre y la madre incluso inconsistencias de cualquiera de ellos, de una ocasión a otra o de un área a otra, contribuyen a su inseguridad respecto al ámbito, grado y modo de la independencia socialmente aceptable.

El momento mismo de la pubertad parece representar un punto alto de tirantez de las relaciones entre padres e hijos sobre todo varones, el establecimiento de la independencia sigue pautas evolutivas diferentes entre hombres y mujeres, a consecuencia de la diversa presión social.

La adolescencia no siempre culmina en la adquisición de la independencia. Fenómenos sociales como el aplazamiento cada vez más dilatado del acceso al estatus de adulto y circunstancias personales en la historia de la propia identidad pueden alargar muchos años la ambigua situación de independencia/dependencia que caracteriza a la adolescencia psicosocial.

Otra experiencia adolescente decisiva es el grupo de compañeros y también la amistad más íntima con alguien del mismo o de otro sexo. Se describe la evolución en 5 etapas:

– Al comenzar la adolescencia pandilla unisexuada

– Más tarde comienza alguna interacción entre ellos

– Transición del grupo unisexuado al mixto, se empieza a formar una piña mixta

– Piña mixta plenamente desarrollada

– Cierta desintegración del grupo, que consiste en un conjunto de parejas laxamente asociadas entre sí

El carácter uni o bisexual de los grupos y de su evolución se halla determinado por la cultura y la historia. Los chicos desarrollan la intimidad interpersonal más despacio y más tarde que en las chicas, ponen menos énfasis en los componentes afectivos de la amistad y más acento en los aspectos de acción.

La intimidad con alguien del otro sexo crece más rápidamente en las chicas.

El adolescente de todos modos sigue necesitando afecto y cariño de sus padres, rechaza su modalidad maternalista o paternalista.

Los padres ejercen más influencia en decisiones sobre su género de vida. Las contradicciones entre los valores del grupo y los de la familia suelen afectar a aspectos superficiales (modos de vestir, aficiones, gustos…) no tanto en valores decisivos.

  1. CONCLUSIÓN

Este tema está dentro de un grupo de temas que tratan las diferentes etapas de desarrollo humano, como los primeros de este temario son temas generales, que afectan a diferentes ciclos y módulos.

En la familia de Servicios Socioculturales y a la Comunidad se trabaja con personas, hay que conocer sus características generales, aunque cada persona sea única, para poder planificar las intervenciones teniendo en cuenta las características psicoevolutivas.

Hay que ayudar a que los adolescentes que toman el camino equivocado, tomen el camino correcto para lograr que el día de mañana, esos jóvenes sean quienes cambien la sociedad.

BIBLIOGRAFÍA

El desarrollo humano, Delval, Juan. Editorial: Siglo XXI De España Editores, S.A., 2002

Desarrollo humano. Papalia, Diane E.; Wendkos Olds, Sally & Duskin Feldman, Ruth. Editorial McGraw-Hill

Publicado: agosto 26, 2016 por Santiago

Etiquetas: tema 9 intervención sociocomunitaria