Tema 16 – Animación Sociocultural: campo profesional. La acción social y el voluntariado social. Organizaciones No Gubernamentales: características, fines y modelos organizativos. La cooperación internacional: estrategias, instituciones y organismos. Situación de la cooperación internacional en el Estado español y en la Unión Europea.

La ayuda total concedida a los paises del Tercer Mundo, para satisfacer necesidades humanas básicas, es inferior a lo gastado en un año por el mundo occidental en calzado deportivo UNICEF. Informe 93

1.- Introducción

2.- Animación Sociocultural: campo profesional.

3.- La acción social y el voluntariado social.

4.- Organizaciones No Gubernamentales: características, fines y modelos organizativos.

5.- La cooperación internacional: estrategias, instituciones y organismos.

6.- Situación de la cooperación internacional en el Estado español y en la Unión Europea.

1.- INTRODUCCION.

El tema empieza con la delimitación del campo profesional de la ASC entrando necesariamente en la cuestión profesionalización/voluntariado. Continua luego con el papel del voluntariado en la acción social, el papel de las ONG y la cooperación internacional.

Cualquier política social global y ambiciosa no puede, no debe, basarse únicamente en un mayor esfuerzo del sector público, necesita de una cooperación social fuerte que promocione y canalice las relaciones solidarias, a través de la participación ciudadana, donde se busca implicar a la población para que participe y comprenda el esfuerzo conjunto que debe de realizarse para mejorar la calidad de vida, siendo una vía el voluntariado.

Las Administraciones Públicas competentes son conscientes de que es necesario fomentar la solidaridad en todos los niveles de la sociedad y potenciar la participación de las entidades y organizaciones de voluntarios, o colaboradoras con el voluntariado, en todos los campos que afecten al bien común de los ciudadanos, para que todos tengan garantizados unos servicios elementales básicos y una calidad de vida que les permitan vivir con dignidad y plenitud sus derechos.

Si bien la solidaridad no puede ser garantizada, si que se puede establecer como prestación básica la promoción de la Cooperación Social, a través de la financiación y apoyo técnico a ONGS e instituciones sin ánimo de lucro. Responde a la necesidad de solidaridad social y tiene como objetivo específico el potenciar la responsabilidad social ante las necesidades sociales.

Los problemas existentes hoy, la gravedad de ellos, las consecuencias sociales de muchisimos aspectos negativos que la sociedad vive y de los que no puede prescindir, requieren una ciudadanía cada vez mas consciente y mas participativa, no solo en pretender el respeto de sus derechos, (fundamentalmente en una sociedad democrática), sino también capaz de hacerse cargo de sus deberes civiles y sociales.

Los nuevos planteamientos necesitan considerar las aportaciones voluntarias, como una parte importante de colaboración social, y no como pura contribución para cubrir los vacíos de la Administración, es decir como algo nuevo, es decir el voluntariado como recurso comunitario.

2.- ANIMACIÓN SOCIOCULTURAL: CAMPO PROFESIONAL.

2.1.- Ambito de actuación de la ASC.

Sintéticamente definimos la animación Sociocultural como un proceso a través del cual el individuo (socialmente considerado) encuentra la posibilidad y el deseo de convertirse en agente activo-protagonista de su propio desarrollo y del desarrollo de su territorio.

Cómo notas esenciales de la ASC destacamos:

– Las actividades deben ir destinadas a generar procesos estables de participación y creatividad cultural y social.

– Las actividades deben responder a necesidades reales, teniendo en cuenta los centros de interés de los ciudadanos.

– Se apoya en una pedagogía activa en donde lo que importa es hacer-hacer, dar responsabilidades, lograr el gusto por la acción entendiendo que a través de esta el hombre se encuentra y realiza a si mismo.

– Da prioridad al trabajo de grupo y desde el grupo a la dinamización sociocultural de la comunidad.

La Animación Sociocultural es un instrumento al servicio de la democracia cultural (más que de la democratización de la cultura) a través de la cual todos sean creadores de cultura y asuman el protagonismo de su propio desarrollo. De ahí la importancia en la creación de espacios y un clima y unos medios que fomenten la iniciativa, la capacidad de imaginación y la creatividad.

No es ASC la mera difusión cultural, sólo la gestión cultural, ni la organización de actividades aisladas.

OBJETIVOS.

Objetivo fundamental de al Animación Sociocultural es la transformación de la realidad. Lograr que cada hombre, cada grupo, sea capaz de comprender su realidad en profundidad, con una actitud critica frente a ella y organizarse para dar respuesta a su problemática actual y poder transformar su historia.

Otros objetivos prioritarios de la ASC en cuanto vanguardia creativa que debe ser:

– Proponer alternativas a lo establecido y un cambio de actitudes y comportamientos abiertos.

– Potenciar todas las posibilidades de cada individuo para su mejor realización personal y poder aportar a la comunidad lo mejor de sí mismo y mas original.

– Ofertar valores de futuro y progreso.

– Crear nuevos espacios y modos de hacer cultura.

– Conseguir que los ciudadanos sean protagonistas y actores de su historia y de su vida.

Y en el área de nuestra región uno de los objetivos de la Animación Cultural debería ser la recuperación de las señas de identidad del ser … como parte integrante del Estado Español, desde una búsqueda de las raíces más puras y genuinas que lleve al pueblo …. amar su tierra e identificarse con su cultura.

METODOLOGÍA.

La Metodología a utilizar será la que fomente en todo momento la participación activa, el diálogo, la critica y la creatividad.

* Un método activo que parte de la realidad, desde un descubrimiento en profundidad de cada situación. Un método activo que parte de la acción en una cadena ininterrumpible acción-reflexion-accón siendo conscientes que el hombre se realiza bajo esta doble vertiente.

* Un método critico. La realidad dominante debe ser revisada desde un análisis crítico, así como todos los pasos que se vayan dando a través de una evaluación y revisión constantes.

La frase de Rubert de Ventós resulta esclarecedora: La función cultural: criticar lo existente e imaginar lo posible.

* Un método basado en el debate abierto en el diálogo, en el respeto al otro, en al confrontación de ideas y pareceres, en la puesta en común de experiencias.

* Un método que asume la teoría y la práctica de la Dinámica de Grupos, el grupo dinamizado enriquece al individuo, le ayuda a superar sus crisis de soledad, frustraciones y fracasos, supera con mayor facilidad las resistencias al cambio y posibilita un aprendizaje más rápido y profundo y puede debe llegar a ser factor decisivo en la transformación del medio.

CAMPOS DE INTERVENCIÓN.

Los campos de intervención de la Animación Cultural son múltiples, pero podemos fijarnos en algunos a modo de ejemplo y orientación:

– En la fiesta, la Animación Cultural se viene planteando ya nuevas fórmulas y diferentes estilos y maneras tratando de ensanchar los brotes de participación, intentando que la fiesta sea de todos frente al protagonismo de unos pocos y frente a la atonía hacer que la gente de nuevo vibre, goce y viva más y mejor, recuperando lo antiguo y creando nuevas formas de participación y disfrute.

– En el ocio y el tiempo libre, se intenta introducir espacios y cauces abiertos a la creatividad, al debate y la libre expresión, en vistas a convertir el tiempo libre en un tiempo con aportes fundamentales al desarrollo integral del individuo desde la dinámica grupal: el teatro, los medios de comunicación, las bibliotecas vivas, las semanas culturales, los talleres y aulas de arte, las aulas de cultura, los programas de educación de adultos y un largo etcétera pueden ser ejemplos vivos de dinamización cultural y ocupación creadora de ocio.

– En el campo profesional, con la creación de grupos que, o bien se plantean conjuntamente una mayor capacitación profesional o formas nuevas de solidar al desempleo desde pequeñas cooperativas, talleres ocupacionales, nuevas profesiones o la prestación de servicios socioculturales a los municipios.

– Respecto a la cultura tradicional, la animación cultural debe estar presente para que todo el esfuerzo en rescatar el Folklore no se convierta en una pieza más de museo (pasto de turistas o eruditos a la violeta, enamorados de cadáveres, momias y mausoleos), sino en un aspecto más de la cultura viva que sabe rescatar el pasado y las raíces de cada pueblo para poder estar bien asentado en el presente y poder mover y conducir la marcha de la historia que empieza en su historia local, con sus fiestas, trabajo, costumbres, y productos, aspiraciones y proyectos.

– Facilitar y hacer que todos (el mayor número posible repetimos con frecuencia) participen activamente en alguna de las manifestaciones artísticas afines a su personalidad o aficiones.

– Expresen su pensamiento en libertad y en el alto , en debates abiertos, respetando la opinión de los demás.

– Creen espacios nuevos de libertad, amor y comunicación, multiplicado los encuentros y ocupando la plaza y la calle de convivencia pacifica y fiesta compartida.

– Agudicen la sensibilidad para ser capaces de saborear un plato diferente bien hecho y unas copas de buen vino, un atardecer hermoso y una sonata de Beethoven.

– Se expliquen a si mismos y entiendan en profundidad los secretos de la ciencia y los misterios del más acá y aporten en la historia de su pueblo lo mejor y más original de sus vidas.

– Se comprometan frente a las necesidades y problemas de su entorno en vistas a su transformación, liberación y bienestar de sus gentes.

Esta interpretación del concepto de animación sociocultural, se complementa con una serie de anotaciones a los cuatro ejes semánticos que la componen:

– La cultura.

– La organización de las personas.

– Los proyectos e iniciativas.

– El desarrollo social.

La cultura.

La cultura puede entenderse como el conjunto de hábitos, formas, saberes y manifestaciones que los pueblos han ido configurando como resultado de su lucha por la supervivencia y su posicionamiento por las cosas importantes de la vida.

Una parte importante de la cultura es patrimonio del inconsciente colectivo, es resultado de una evolución histórica, producto de la relación de las personas y colectividades con su medio. La cultura por la que trabaja la animación sociocultural es la cultura consciente. Aquella que no es tanto un resultado, sino una decisión consciente de como se quiere ser, qué formas se quieren tener, qué saberes se quieren desarrollar; una cultura que mira hacia el futuro, aún cuando se apoye y tenga en cuenta la cultura inconsciente, la cultura del pasado.

Un paso más, es el que pretende la animación sociocultural: no sólo una cultura consciente, sino una cultura inteligente. Es lo que se podría denominar como el trabajo por el desarrollo de la inteligencia social. No se trata sólo de moverse y actuar como colectivos, sino de hacerlo inteligentemente. Con capacidad par analizar la realidad y responder a los problemas que en ella se encuentran. Con capacidad para modificar los planteamientos y las respuestas en función de una realidad cambiante. Con capacidad para criticar y desembarazarse de aquellos aspectos de la cultura que son contrarios al crecimiento de los pueblos que frenan sus posibilidades y favorecen la resignación, la anomia y el aburrimiento social.

La inteligencia social ha de dar paso a la creatividad social, que supone la capacidad de generar respuestas y construir espacios nuevos para una realidad incompleta, inacabada e injusta. Creatividad que implica la creencia de que hay sitios para las aportaciones de la colectividad y, si no, hay que buscarlo. La realidad no es definitiva y depende también de lo que las organizaciones de base sean capaces de incorporar, cuando éstas toman conciencia de su responsabilidad en la construcción social de la realidad.

La organización de las personas.

La organización de las personas en la animación socio cultural lleva implícita la creencia en la comunidad y el trabajo por la participación.

Creencia en la comunidad, que significa: la toma de conciencia como colectividad, la potenciación de la capacidad colectiva para afrontar y resolver los problemas que le son comunes v, en definitiva, la implicación de la comunidad en su propio desarrollo.

La colectividad cuando sólo es una suma de personas que se chocan entre si, es siempre estéril para la resolución común de los problemas que les afectan. De ahí la necesidad del paso a la organización de las personas y a la organización de las organizaciones para dotar a la comunidad de un sistema socialmente inteligente, con capacidad para responder, proponer, realizar, construir, relacionarse, controlar, adaptar y renovarse.

La participación social es uno de los primeros pasos para la organización de la comunidad. Como tal, requiere ser considerado como un proceso, gradual o dialéctico donde se ha de percibir la utilidad de la participación y donde la formación para la participación es uno de sus requisitos imprescindibles. La participación social es también Lino le los aspectos que diferencian las iniciativas llevadas a cabo desde la animación sociocultural de otras de diferente origen. Introduce, por tanto, un criterio adicional en la valoración de los proyectos y en el diseño de los mismos.

Los Proyectos e iniciativas

Proyectos e iniciativas que conquisten espacios para el encuentro comunitario, para la creación, la toma de decisiones para las iniciativas de base, el aprendizaje, para las relaciones con la cultura. Que conquisten también el espacio socioeconómico, la comunicación, la producción teórica, el diseño urbano, el medio natural.

Realizaciones que, no por ser producto del trabajo común y la participación social, han de estar asociadas a la inestabilidad, ineficacia y ausencia de calidad, pues ésta sería una de las fórmulas más eficaces de tirar por tierra la confianza en las creaciones y acciones colectivas.

Para lo cual es necesario ir introduciendo el criterio de rigor colectivo, las aportaciones científicas y la formación especializada. Sin menospreciar por ello cualquier iniciativa que comienza por pequeña y simple que sea, pues todas son necesarias y de éstas pueden surgir las iniciativas más complejas que construyen, de hecho, el espacio social.

El desarrollo social.

La animación sociocultural ha de ser factor y herramienta de cambio social en la dirección del desarrollo social.

El desarrollo social acentúa el desarrollo de todas las personas y de toda la persona, lo que lleva implícita una critica al modelo actual de desarrollo, que no contempla ninguna de las dos condiciones.

Este estado actual del progreso permite, hoy más que nunca, la posibilidad de contar con los recursos técnicos y materiales necesarios, para lograr el avance en el desarrollo social. La dinámica económica y social, entendida desde un perspectiva global, demuestra que tal avance no se ha producido en las dimensiones que cabria esperar desde la óptica de la justicia social. Es preciso por tanto, formular proyectos y respuestas alternativas a esta tonalidad de progreso, y éste es un reto al que deba contribuir la animación sociocultural.

La animación ha de trabajar por el diseño de la utopía de futuro sabiendo que será irrealizable si no se genera ahora los signos que la acerquen y se construyen las condiciones que la hagan viable.

2.2.- Perfil profesional del animador.

La figura del animador sociocultural

El colectivo de animadores actualmente en ejercicio presentan una gran heterogeneidad en formación previa, en estatus, en funciones. Los primeros surgidos en los años 60 tienen un carácter voluntarista y militante; a partir del cambio democrático entidades autonómicas y locales empiezan a contratar animadores, a veces sin distinguir entre ASC y otros tipos de animación.

Por otra parte, los antes llamados monitores o directores de actividades juveniles pasan a denominarse animadores.

Todos ellos se habían formado en entidades de muy diverso estilo, desigual exigencia y variada preparación.

En los últimos años apareen dos titulaciones relativas a la ASC: La especialidad de ASC en la diplomatura de Educación Social y el TASOC, como FPE de grado superior.

En definitiva, asistimos a la aparición de una nueva profesión cuyo perfil se irá delimitando a través del ejercicio reglado y que se está situando entre la del educador y la del agente social.

El animador es un educador porque trata de estimular a la acción y esto supone una educación en el cambio de actitudes (cambio mínimo en la animación de una actividad recreativa o cambio profundo en un proyecto comunitario global). Cualquiera de las múltiples modalidades de animación suponen acción educativa, ejercida además con grupos y colectivos amplios, por lo que siempre conlleva un componente social.

Entre todos los perfiles se encuentran en común las siguientes características. El animador es

– Un educador, al menos en el sentido de dinamizador, movilizador que provoca el cambio de actitudes desde la pasividad a la activada

– Un agente social que trata de implicar a los grupos en acciones conjuntas desde lo mas elemental a las más comprometidas.

– Y sobe todo, un relacionador, capaz de establecer una comunicación positiva entre personas, grupos y comunidades y de todos ellos con las instituciones sociales y con los organismos públicos.

y entre sus funciones

1) Animar globalmente la vida comunitaria, ya sea iniciando el proceso o dándole continuidad.

2) Realizar estudios de situación, de actividades o de proyectos de transformación.

3) Promover y orientar grupos de acción y de reflexión.

4) Suscitar y promover iniciativas que puedan transformar la situación social y cultural.

5) Programar actividades y elaborar planes globales.

6) Formar a las personas, aportando contenido y modificando actitudes.

7) Realizar gestiones vinculadas a las actividades que se llevan a cabo, a la vida asociativa o a los servicios sociales existentes.

8) Proporcionar asistencia técnica – directa o a través de otros – para la ejecución de las distintas actividades.

9) Asegurar la relación dinámica entre las personas y los grupos y las actuaciones comunitarias

10) Controlar y medir resultados

La formación del animador[1]

Aunque algunas concepciones sobre la figura del animador defienden una formación sobre la práctica y rechazan la formación reglada por constrictiva y encorsetadora, a la vista de este perfil es obvio que el animador necesita una preparación específica si bien muy relacionada con el entorno productivo y nunca limitada a la adquisición de conocimientos.

Cualidades requeridas

Casi todos los autores, al tratar la formación del animador, dedican un espacio a enumerar las cualidades deseables. Algunos son tan exhaustivos que llegan a convertirlo en rara avis.

Parece haber consenso en que el animador debe ser una persona dialogante, no autoritaria, respetuosa con los demás, de mentalidad abierta, tolerante, propicio a establecer relaciones y con una visión global de los problemas sociales. También es habitual una predisposición innata, la vocación.

Conocimientos necesarios

La verdadera especialidad del animador es ser capaz de establecer relaciones positivas entre las personas, los grupos y los colectivos. Y esto más que de conocimientos depende de actitudes y habilidades. A pesar de ello es evidente que el animador debe adquirir

– Conocimientos generales sobre ASC: historia, evolución, desarrollo, problemática del animador.

– Ciertos conocimientos sobre sociología para entender los dinamismos sociales que actúan en el mundo en que vive.

– Ciertos conocimientos sobre antropología para aprender a distinguir y respetar las diferentes culturas y subculturas y las relaciones jerárquicas entre ellas

– Ciertos conocimientos sobre historia: antecedentes sociales, evolución de los movimientos sociales y recursos latentes

– Ciertos conocimientos sobre psicología que le ayuden a entender y mejorar los fenómenos que se dan en las interrelaciones personales y grupales

– Ciertos conocimientos sobre pedagogía en los que debe basar los métodos de la animación

– Ciertos conocimientos sobre las leyes económicas y de los condicionamientos que influyen en las decisiones sociales y en los intentos de cambio social.

– Ciertos conocimientos sobre derecho aplicado y política sociocultural, organización y gestión de instituciones socioculturales, diseño gestión y evaluación de programas

– Nociones claras sobre deontología profesional

Habilidades

– Dirigir reuniones distinguiendo momentos y fases de debate de los de toma de decisiones y utilizando distintas metodologías en cada caso.

– Constituir un grupo: conseguir que un agregado de personas se convierta en un todo orgánico e interrelacionado.

– Relacionar a grupos diversos ayudándolos a resolver conflictos y a encontrar objetivos comunes,

– Elaborar y desarrollar y evaluar proyectos (descrito en otros temas)

– Redactar informes y memorias

– Situar acciones puntuales en la dinámica de un proyecto de desarrollo integral

Con todo es imposible llevar a cabo una formación seria sin prácticas en ambientes reales (MFC) y siempre será necesaria la formación continua

Profesionalización/Voluntariado.

(Ver artículo de Armengol, C. Profesionalización y voluntariado en la ASC., también útil para el siguiente apartado. )

3.- LA ACCION SOCIAL Y EL VOLUNTARIADO SOCIAL

3.1.- Acción social como participación.

LA ACCIÓN SOCIAL “EN” Y “DESDE” LA COMUNIDAD.

El desarrollo social, como elemento estructural de la política social, debe afrontar las propias posibilidades sociales de los grupos humanos. La situación de carencia de recuros y derechos reales de los grupos menos favorecidos ha de afrontarse desde la necesidad de la participación de los propios grupos y desde la solidaridad de todos para con los excluidos.

Si se quiere una acción que busque la promoción de las personas y los grupos sociales, que haga crecer y que humanice y libere, que potencie al máximo la capacidad de las personas para que participen en su propio desarrollo, no hay más opciones que plantearla como una acción en y desde la comunidad.

Sin ella, difícilmente se podrá abordar la prevención, la acogida, la inserción y la promoción social, que son precisamente los catalizadores de una acción renovada.

En una intervención específica de la comunidad en su propia problemática destaca el papel del voluntariado social El voluntariado una expresión de la responsabilidad de la comunidad en sus propios problemas, es también una manifestación cualificada de la iniciativa social; y es la explicitación de que es posible una comunidad responsable y distinta, construida sobre valores diferentes y alternativos. El voluntariado es la realización de una comunidad que opta por un modelo social solidario.

POLÍTICA SOCIAL Y PARTICIPACIÓN.

La participación plantea la necesidad de considerar la política Social en su dimensión social y no sólo en la institucional.

Esto vale tanto para los que entienden que el Estado es el único espacio de racionalidad frente a las consecuencias del mercado, como elemento definidor de la sociedad, como para quienes consideran a la sociedad como el único espacio de libertad frente a la opresión burocrática, ineficaz y manejada por el Estado.

No estamos refieriendo a las dos grandes orientaciones clásicas en política social: el liberalismo y el socialismo.

Ninguno de estas dos orientaciones extremas coincide con un modelo en el que la participación tenga su espacio, pues se entiende o bien como entrometida en el campo del Estado, o bien la etiqueta interviniendo en grupos, situaciones, colectivos que la propia sociedad está expulsando o marginando. Con ello nos autocondenamos a no poder tener una comprensión adecuada de lo que es responsabilidad pública y planificación democrática.

Ahondar en la dicotomía Estado-Sociedad no parece el camino adecuado para llevar a cabo la garantía de derechos, ni para asegurar la participación social. Por eso es indispensable articular la participación en la propia política social, como una instancia estructurante de la misma, exactamente igual que el compromiso del Estado. El elemento catalizador, entonces, será el desarrollo social

LA PARTICIPACIÓN SOCIAL.

La participación social es el espacio propio del voluntariado. A la sociedad que concibe como el hábitat apropiado para su realización personal y su socialización, le aporta su iniciativa y concreta los sueños de que las cosas pueden ser de otra manera. No es un afiliado del entorno en el que nació, sino que se empeña en crecer en su nivel de pertenencia, aportándole sus propios valores, creando nuevas formas de resolver sus necesidades y eligiendo la participación como el camino más significativo.

La participación es un valor, un proceso, una técnica, una actividad.

No abordaremos todos sus aspectos, sino que acentuaremos sólo algunas ideas, sus ventajas, limitaciones, exigencias, etc.

Entre sus ventajas: genera una notable sensación de bienestar. Es retomar el protagonismo necesario desde las propias existencias, es evitar que cada vez se alejen más los espacios de decisión sobre la propia vida, es asumir que la vida se nos ha dado como una fuente de riquezas para administrar de la mejor manera posible. La participación genera, entonces, un sentido de la propia existencia, de la propia potencia. y utilidad, ayuda a retomar protagonismo y libertad y fundamentalmente humaniza al ser humano. Es con otros como construimos la existencia. Saca de la apatía de considerar la vida como un espectáculo, favorece la autoexpresión y es dinamizadora de personas, grupos, comunidades proyectos de intervención.

Participar es una necesidad humana universal. El modo de satisfacerla, o no, configurará un modo de ser y de estar en un entorno.

Tiene también, como todas las realidades importantes su lado oscuro, sus limitaciones: es costosa en términos de tiempo y energía; nos invita a cambiar la concepción de eficacia que tenemos en ocasiones tan arraigada; puede retrasar la programación, es mucho más lento un proceso participativo que uno se realiza en soledad; requiere preparación previa, un proceso participativo tiene que aprenderse en su fondo v en su forma, a participar se aprende y requiere un cambio de actitudes. Esta última característica es quizá una de las de mayor peso, ya que son las actitudes profundas las que más se resisten a un proceso de transformación y cambio.

Es tan importante el “qué” de nuestra acción, como también el “cómo” de la misma. Sólo está dispuesto a participar el que está dispuesto a cambiar.

La participación no es un elemento más del mundo del voluntariado social. Forma parte de su identidad, de su esqueleto, de su basamento. Es, por tanto, una exigencia. Las nuevas y diferentes necesidades que genera nuestra sociedad, según las vamos señalando no nos piden solamente cosas, bienes, no nos piden que demos algo, sino fundamentalmente piden que estemos disponibles para participar. Que tengamos el valor de entrar en juego, compartiendo las aspiraciones de quien espera con esperanza. Necesidad de compañía, de comprensión de salir de la soledad, de la angustia existencial, del dolor v la rabia por las enfermedades en fase terminal, etc… , nos piden nuestro “ser” Y no tanto nuestro “tener”. Es aquí la participación un elemento constitutivo de la solidaridad.

Por último, una breve enumeración de las enfermedades mortales que padece la participación social hoy

– La oposiciones profundas entre los ciudadanos.

– La desconfianza.

– La falta de información y de formación para participar.

– El acaparamiento por parte de los profesionales.

– La superparticipación de algunas personas.

– La ineficacia, hacer participativamente es un proceso más complejo.

El éxito de la participación depende en buena parte de la manera en que se disponga la distribución de poderes y las responsabilidades que le corresponden.

3.2.- El papel del voluntariado social

EL MARCO LEGAL.

Normativas Básicas:

– Europa:

Carta social Europea ( Art. 14).

Recomendación del Consejo de Europa sobre el trabajo voluntario en actividades de bienestar.

España:

– Constitución Española 1978. (Art. 9.2.).

– Autonómicas:

– Leyes de Servicios

– Sociales o de Acción Social de las distintas comunidades autonómicas.

Normativas específicas:

– Ley del Voluntariado 6/ 1996 de 15 de Enero.

– Leyes de Voluntariado en las distintas CCAA.

LEY DEL VOLUNTARIADO LEY 6/1996 DE 15 DE ENERO, DEL VOLUNTARIADO.

La iniciativa social debe tener unos cauces de intervención para ser eficaz porque si bien se tiene derecho a pertenecer a una organización hay que garantizar que funcione democráticamente y que desarrolle programas operativos a las necesidades sociales. Y además porque tiene que haber criterios para que la acción de los voluntarios, desde lo humano y desde lo técnico, sea una relación de ayuda que beneficie al sujeto que la recibe.

Pero hay más. Quizá sea ahora el momento de mirar de otra manera la realidad que vivimos y detenernos en otras necesidades, esas que llamamos emergentes porque surgen de la dinámica social actual. Son necesidades nuevas que comparten la vida cotidiana con las necesidades de siempre, las constantes. Para responder a estas tenemos mucha experiencia acumulada, pero las emergentes son más recientes y las detectamos en grupos con características especificas y en situaciones de fragilidad social. Entre otros colectivos emergentes podemos señalar a las personas de edad avanzada, a los/las inmigrantes, la juventud en búsqueda del primer empleo, los adultos parados de larga duración, los enganchados en la droga. Estos son los nuevos sujetos de la acción voluntaria.

Para entender la oportunidad de la llegada de la Ley debemos también mirar hacia el futuro. Ese mundo que se nos avecina de cambios constantes y acelerados y que nos da otra clave para enmarcar la Ley del Voluntariado. Vivimos una sociedad cada vez más compleja donde los sucesos son inesperados, nos afectan aunque ocurran en otros continentes v se superponen en una carrera desenfrenada donde no hay tiempo para asimilar lo sucedido. Todo esto sumado a grandes cambios en la relación familiar, nuevos ,sectores de edad, escasez de empleo, movilidad social, ausencia de fronteras y presencia masiva de otros colectivos, con soledades, con desarraigos, y con carencia de recursos.

Responder a estas necesidades y garantizar el bienestar con otros, el bien con uno mismo y el bienestar con la sociedad es una exigencia de nuestra organización politicosocial que debe ser el aval de la calidad de vida. de todos los ciudadanos. Además cada ida está más claro que todos somos objeto y sujeto de múltiples y grandes necesidades que no podemos satisfacer por nosotros mismos. A esto hay que añadir que muchas de las necesidades sociales se han convertido en problemas sociales colectivos que requieren para su solución una intervención cercana, continua y organizada.

Estas ideas son las que se manifiestan en la Exposición de motivos de la Ley que parten de una premisa fundamental: El Estado como único suministrador de servicios sociales y comunitarios, que acompañen y asistan con eficacia al ciudadano a lo largo de toda su vida, hace ya algún tiempo que está en crisis. La satisfacción de los intereses generales de la sociedad ha dejado de ser considerada como una responsabilidad exclusiva del Estado para convertirse en una tarea compartida entre Estado y sociedad. A esto hay que añadir la conciencia en amplios sectores de la sociedad que demandan ser agentes y no pacientes de la dinámica social reclamando ser protagonistas de lo que ocurre en la comunidad.

Por eso en la exposición de motivos de la ley se apela a la responsabilidad de todos, porque cada día es más patente que no se atenderá con eficacia a las necesidades sociales sino se incorporan en el proceso dos colectivos de ciudadanos: por una parte los propios beneficiarios, quienes reciben la acción social y por otra una serie de personas que se asocian libremente para dedicar su tiempo y su esfuerzo a satisfacer esas necesidades de otros conciudadanos/as.

La Ley ha llegado en un momento oportuno ya que en los dos últimos años hemos experimentado una eclosión de grupos solidarios. Ante tanta desgracia acumulada en países en desarrollo, la hambruna que vemos a través de las noticias, el eslogan del 0.7, la soledad de los mayores, el sida de los niños y la necesidad del vecino, muchos se han subido al carro de la ayuda mutua, de la ayuda a otros, de la ayuda para otros. La Ley aporta entre otros cinco aspectos fundamentales:

Reconocer su labor social.

Favorece el desarrollo del voluntario.

Trata de impedir el fraude hacia la. persona necesitada.

Garantiza los servicios que se ofertan

Define la figura legal del voluntario.

La Ley consta de cuatro capítulos:

En el titulo I, el dedicado a las disposiciones generales habla del objeto de la ley y define al voluntariado. Es de destacar además del carácter libre, altruista y sin contraprestación económica, el énfasis en la necesidad de realizar la acción voluntaria a través de organizaciones con programas concretos. Es importante este aspecto para superar la acción individual, paternalista y meramente asistencial de intervenciones voluntarias del pasado donde primaba la buena voluntad y el servicio de caridad.

El titulo II se centra en los derechos y deberes del voluntario. El derecho a la información, a participar como agente en la organización y planificación, a ser asegurado contra riesgos del ejercicio de la actividad voluntaria. En este capítulo merece especial mención el derecho a la formación permanente. El mayor activo del voluntariado es su capital humano y capacitarlo para el desempeño de la tarea es invertir en formación. A través de ella se desarrollarán las habilidades para cumplir ‘la acción voluntaria que se pueden resumir en dos aspectos: las aptitudes, lo que tiene que saber y las actitudes, la disposición en el obrar. Los deberes de los voluntarios son también explícitos: cumplir los compromisos, guardar la confidencialidad de la información recibida, respetar a los beneficiarios y por supuesto rechazar toda contraprestación material.

Las relaciones entre los voluntarios y las organizaciones se diseñan en el titulo III. Una serie de medidas exigen a las organizaciones estar legalmente constituidas y cumplir sus compromisos con los voluntarios y garantizar los programas a desarrollar. Se señala asimismo los requisitos para acceder a subvenciones o para establecer convenios de colaboración con Ministerios o entidades públicas.

El título IV recoge las medidas de fomento del voluntariado: asistencia técnica, programas de formación, información y campanas de divulgación. Da libertad a cada Ministerio competente para establecer una serie de incentivos con los que se reconozca la labor voluntaria. Este aspecto que ha levantado una cierta polémica puede tener una lectura más social: el incentivo es un elemento más de la motivación y supone un premio a la disponibilidad, al compromiso personal, a la solidaridad más simbólico que material que material, más de valoración social que de distinción individual.

Esta Ley aporta muchas valoraciones positivas y presenta al voluntariado como un recurso comunitario. El problema de los recursos es quien los tiene, cómo se usan v para qué se emplean. Debe quedar claro que es un recurso al servicio de las personas necesitadas con la finalidad de dar mas garantía a su bienestar y calidad de vida. Es por lo tanto en el marco del sistema público de servicios sociales donde tiene sentido el voluntariado cumpliendo funciones que han de entenderse como complementarlas de la responsabilidad pública v nunca sustitutorios. Este aspecto es fundamental y más en estos momentos de crisis dé recursos económicos donde muchos intereses políticos pueden ver en el voluntariado un abaratamiento de los servicios hacia las necesidades sociales y una dejación de la responsabilidad en manos de la iniciativa de grupos y organizaciones no gubernamentales.

En definitiva esta Ley reconoce la solidaridad y nos grita que el bienestar social debe surgir de la corresponsabilidad de todos, los poderes públicos, las organizaciones, la participación comunitaria. Todos somos responsables porque el bienestar es una actividad compartida. Y en esta tarea el voluntariado tiene algo que decir ya que está cargado de humnanismo y por eso es solidario a la vez que está comprometido en el cambio social y por eso es participación. Solidaridad y participación son dos caras de una misma moneda: la organización de voluntariado.

EL VOLUNTARIADO Y SU COMPROMISO.

Voluntario es aquella persona que , además de sus propios deberes profesionales, dedica parte de su tiempo a actividades en favor de los demás de un modo continuo, desinteresado y responsable, según un proyecto que no termina en la propia intervención, sino que tiende a erradicar o modificar las causas de la necesidad. En España, más de siete millones de personas que participan en este tipo de acciones movidas por la solidaridad y el altruismo, según la Plataforma para la Promoción del Voluntariado, una entidad que aúna los esfuerzos de las diferentes asociaciones voluntarias que trabajan desinteresadamente en el beneficio de los demás. En términos generales podemos decir que de alguna forma u otra, uno de cada cinco españoles han tenido, en algún momento de su vida, cierta acción voluntaria. En las 24 entidades y asociaciones miembros de la Plataforma están colaborando alrededor de 300.000 voluntarios.

En el congreso Mundial LIV-90, celebrado en París, se elaboró la declaración Universal sobre el Voluntariado con arreglo a los siguientes principios:

– Ofrecer ayuda mutua desinteresada y estar atentos a las necesidades de las comunidades para propiciar con ellas la solución de los problemas.

– Hacer del voluntariado un elemento de desarrollo personal.

– Estimular la responsabilidad social y motivar la solidaridad familiar, además de trabajar con ética.

– Cooperar con espíritu de comprensión mutuo y de estima recíproca y respetar la dignidad de toda persona.

– Contribuir a resolver los problemas sociales y construir una sociedad más humana y justa.

Las causas por las que las personas llegan a desarrollar una acción voluntaria son muy variadas, aunque pueden clasificarse en dos ejes: motivaciones orientadas hacia los demás o altruistas (solidaridad, participación , creencias religiosas, …) y motivaciones orientadas hacia la propia auto realización (ocupacional del tiempo libre, necesidad de pertenencia a un grupo autogratificación personal, aprendizaje de nuevos conocimientos y técnicas. El perfil del voluntario español responde a una serie de características: se trata preferentemente de mujeres, dedican un promedio de doce horas semanales y realizan esencialmente labores asistenciales, seguidas de labores de promoción y animación cultural.

Las funciones, tareas y actividades que los voluntarios desempeñan son múltiples varían en relación con las finalidades de las entidades con las que trabajan. La acción del voluntariado es una fuerza para renovar el actual sistema, labrado junto con otros, la sociedad del mañana. El trabajo del Voluntario tiene una función de futuro.

Como características se suele señalar que: lo hacen siempre de forma libre, desinteresada, sin remuneración económica; con sentido de responsabilidad y de respeto hacia el otro y a la comunidad; es capaz de trabajar en equipo y su trabajo no es su ocupación laboral habitual. Su acción es ayudar a los demás, es decir en beneficio de la comunidad. Actúa casi siempre desde una asociación.

“El voluntariado vive la vida como una fiesta, como un don, y mediante su acción voluntaria despierta sentimientos de vida en quien los ha perdido”.

Además de las características antes indicadas, se pueden señalara como perfil del voluntario hoy, que:

– Hay un cierto rejuvenecimiento del mismo, los jóvenes van aumentando.

– Aunque sigue predominando el sexo femenino, hay un incremento significativo de los varones.

– Las profesiones son muy variadas.

– Su motivación es humanitaria y solidaria.

– Están encuadrados en entidades privadas en una proporción de 5 a 1 en relación con las públicas.

Los voluntarios tiene derechos y deberes, la Carta Europea para los voluntarios dice que, todo ciudadano tiene el derecho a realizar un trabajo de acuerdo con sus capacidades. Esto no significa que cualquier persona pueda realizar toda clase de trabajo y que el trabajo voluntario no debe ser privilegio de ciertos grupos de la sociedad. La carta señala como derechos los siguientes:

– Información sobre el trabajo y sobre la organización

– Oportunidades de aprender y progresar en el trabajo.

– Oportunidades de opinar sobre el trabajo si lo desean.

– Oportunidades de participar en la estructura de la organización.

– A que se les reintegre los gastos de bolsillo.

– A estar asegurados ante posibles riesgos de su trabajo.

– Reconocimiento y respeto por su contribución social.

– Recibir información.

También tienen obligaciones pues el servicio voluntario no significa ausencia de compromiso. “Los voluntarios deben obrar como acordaron y cumplir con su compromiso. Debe ser posible confiar en los voluntarios”.

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Notas acerca del voluntariado

El voluntariado surge como acción / opción personal como respuesta a un problema social. Es un hecho que en la sociedad hay desigualdes, generadas por motivos tanto internos a las personas que lo padecen (minusvalías tanto físicas como psíquicas) como externos (familiares, económicos, sociales, culturales, …) Estas desigualdades llevan consigo fenómenos de marginación.

Ante la marginación, surgen organizaciones no gubernamentales como expresión espontánea de una conciencia solidaria de la sociedad civil sobre la base de motivaciones éticas, religiosas y/o políticas.

Me gustaría hacer unas reflexiones acerca de la labor del voluntario (que podéis comentar, completar, corregir):

1) El voluntario debe trabajar insertado en un programa. La labor de francotirador en el ámbito del voluntariado no suele dar buenos resultados. Las personas llegan, trabajan, cambian, … y los problemas permanecen. Intentar proveer de soluciones unipersonales a un problema suele ser poco rentable, y a la larga frustrante para el que lo realiza. El contacto con otros voluntarios que trabajan en lo mismo y el trabajo en equipo ayudan a que el trabajo aportado sea de mayor calidez / calidad y a que el voluntario se sienta más respaldado en su labor. La solidaridad empieza entre el equipo de voluntarios.

2) El voluntario no da nada, no arregla nada, no crea nada. El voluntario no siempre tiene capacidad de cambiar las realidades a las que se acerca. No es fácil siquiera saber cómo cambiarlas. Si uno cree que va a salvar el mundo, pronto se dará cuenta de que eso no es así. La mayor parte de las veces, el voluntario recibe (en afecto, en comprensión del mundo y de sí mismo) más de lo que da. Aunque es bueno establecer objetivos, y tratar de ser eficiente, también es útil darse cuenta de que muchas veces la labor del voluntario es ESTAR.

3) El voluntario es un educador de la sociedad. Es un nexo de unión entre la realidad de la marginación y la sociedad de la que procede. La labor de voluntario no se acaba ni en la Universidad, ni en el trabajo, ni en la familia, sino que le acompaña en el resto de su vida. Es responsable de la transmisión de valores entre los dos mundos en los que se relaciona. Y en especial, en el mundo de su comunidad local que no siempre es receptivo al problema de la marginación. Muchas veces, lo más importante es mover los corazones. Si la sociedad (nuestros amigos, familiares, …) estuviesen realmente concienciados de que la cooperación con el Tercer Mundo es imprescindible, se crearía una corriente social que haría factible el cumplimiento de los acuerdos del 0,7%. Mientras los que nos rodean tengan la impopular sensación de que se lo quitan a ellos para darlo a gente “de otros países”, no habrá forma (y con razón) de que un gobierno lo pueda cumplir.

4) No hay que mantener la marginación. La labor asistencial es importante. Pero no se debe caer en mantener ghettos de marginación. Es importante atender al marginado en sus necesidades, pero más importante es permitirle la posibilidad de que salga de la marginación, y de integrarle en el resto de la sociedad, cuando esto es posible. Por ejemplo, no es bueno crear ghettos de inmigrantes, y darles atención sanitaria especializada,… sino que sería más deseable luchar por integrarlos en los mismos servicios que disfrutan los demás.

5) El voluntario no es un funcionario sin sueldo. No debe tapar los agujeros que al Estado le quedan grandes. El voluntario es una persona que debe estar atenta a detectar nuevos problemas y plantearlos a la sociedad. Pero cuando sea posible y deseable, debe mover a la Administración para que asuma sus responsabilidades.

6) La acción social no es neutra. Puede ser buena, pero también mala. Con muy buena voluntad se puede estar haciendo daño. Esto es un hecho del que hay que ser conscientes, de forma que se abandone la estampa idílica del voluntario. Pero tampoco debe paralizarnos. El acercamiento al mundo de la marginación debe hacerse con mucha delicadeza. Igual que el acercamiento al mundo de la amistad, al mundo del trabajo,… Pero más aún teniendo en cuenta las especiales y extremas circunstancias de la gente accedida. Es bueno al acercarse por primera vez, hacerlo con alguien que tenga más experiencia que nosotros. E intentar conocer el mundo al que nos acercamos con todos los medios a nuestro alcance (libros, revistas, …). El acercamiento a la marginación exige un trabajo previo.

7) Fases del voluntariado :

  • Captación – Formación, información
  • Capacitación – Motivación, formación para la acción, trabajo en grupos
  • Organización – Formación de equipos planificación
  • Seguimiento y Evaluación

¡ El voluntariado es algo serio !

8) El voluntariado exige compromiso. No es una losa que pende sobre el voluntario, pero el voluntariado no es un bar al que se entra y se sale cuando a uno le apetece. Es una tarea seria, porque se trata con personas que tienen sentimientos. Por supuesto, cuando uno se acerca por primera vez, suelen existir fórmulas de contacto. Pero no es bueno pensar en el voluntariado como una actividad secundaria, que realizo mientras me aburra o no tenga nada mejor que hacer.

9) El voluntario no es sadomasoquista. El voluntario disfruta con la actividad que realiza. Puede que haya momentos en los que lo pase mal, porque se siente sólo, incomprendido, no apreciado por aquellos a los que acompaña, … pero son momentos puntuales, que se superan con el apoyo de un equipo de trabajo y por la confianza en las convicciones que le llevaron ahí. Pero no es un auto-castigo, ni para que valga la pena uno tiene que sufrir. Todo lo contrario. Si uno no está a gusto en una actividad (después de haberla conocido suficientemente), posiblemente no está acompañando como sería deseable, y sería bueno que explorase otros horizontes.

10) El objetivo del voluntario no es su satisfacción personal. Esta idea es el contrapunto a la anterior. Es difícil descubrir las motivaciones personales que llevan a uno a realizar una labor de voluntariado. Unas veces, uno comienza por un amigo, y a ver qué pasa. Otras, se plantea desde un punto de vista racional. También surge de indefiniciones personales, como respuesta a una necesidad de construirse, de descubrir internamente quién es. No creo que sea posible ni deseable juzgar las motivaciones del comienzo. Pero sí que es bueno preguntarse, después de un tiempo, por qué está uno ahí. Si los motivos personales pesan más que las personas a las que nos acercamos, quizás debamos reenfocar nuestra actividad. Aunque siempre con mucha cautela : no siempre es fácil juzgarse a uno mismo, y con facilidad podemos ser demasiado severos. Lo que sí que nos debe quedar claro, es que no es un juego, que cuando mi amigo se va, ya no tiene sentido para mí ; o que cuando mis problemas personales se arreglan, no hay razón para seguir.

4.- ONGS. CARACTERISTICAS, FINES Y MODELOS ORGANIZATIVOS.

Los agentes sociales, con más o menos éxito, el estado y la familia constituyen los tres pilares sobre los que se sustentan las políticas de asistencia social. Hoy, una vez más, se está planteando en nuestro país una nueva correlación de fuerzas entre estas tres fórmulas de provisión de Servicios Sociales, en las que la participación, unas veces, y la solidaridad siempre, han de conducir a la normalización entre administraciones y adminsitrados.

La Participación se ha convertido en pieza clave en el proceso de intervención de las fuerzas sociales, en su desenvolvimiento de la vida colectiva. Participación que ha de concebirse con un proceso dinámico, complejo, y mal que nos pese, lento; como una meta, un objetivo al que constantemente hay que tender y como un medio, sin duda el mejor, de desarrollo social.

La Constitución española, en su articulo 9, afirma que corresponde a los poderes públicos, facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social, y más adelante, en el artículo 129, añade: “La Ley establecerá las formas de participación de los interesados en la Seguridad Social y en la actividad de las organizaciones públicas, cuya función afecta directamente a la calidad de vida o al bienestar social”.

Reconocida la Solidaridad como valor social irrenunciable, la participación ha experimentado una evolución lenta, aunque sostenida. Así, todas las Leyes de Servicios Sociales de las Comunidades Autónomas, como también los distintos Planes de Servios Sociales reconocen todos ellos a la participación como el mejor instrumento para la consecución de los objetivos sociales propios, aunque en honor de verdad, habrá que admitir que este reconocimiento es más formal que real; se habla de emitir, formular, ser informado, etc…. fomentando la participación, a través del Asociacionismo y la promoción del Voluntariado. Ahí están las Asociaciones, las ONGS, el Voluntariado, las Fundaciones, el Mecenazgo, los Programas de Ayuda Mutua, etc…, todo un sin número de fórmulas adecuadas para llevar a cabo esta Participación, dentro de la solidaridad entre los colectivos de personas más desfavorecidas.

4.1.- DEFINICION Y CARACTERISTICAS DE LAS ONGS.

Las ONGs son en entidades autónomas e independiente del ámbito gubernamental, aunque realizan actividades conjuntamente con los gobiernos y reciben parte de sus recursos. No tienen afán de lucro y sus recursos son canalizados para la financiación de proyectos o acciones orientadas a la cooperación para el desarrollo, financiación que procede de fuetes privadas y públicas. Los recursos públicos son aportados por los gobiernos con cargo a la Ayuda Oficial al Desarrollo al medio donde trabajan.

Las ONG se han definido de muy distinta manera; así el Banco Mundial las tipifica del siguiente modo:

“Organizaciones privadas que persiguen actividades para aliviar el sufrimiento, promover los intereses de los pobres, proteger el medio ambiente, brindar servicios sociales básicos o realizar actividades de desarrollo de la comunidad”.

Otra definición, con un carácter más sociológico, es la de la OCDE:

“Es una organización fundada y gobernada por un grupo de ciudadanos privados con un declarado propósito filantrópico, y sostenida por contribuciones individuales privadas”.

Otra definición más completa, que recoge el carácter y los objetivos de las ONGD, es la de Leopoldo Zavala Matulic:

“Las ONGD son organizaciones de carácter social, independientes y autónomas, juridicamente fundadas y que actúan sin finalidad de lucro. Su acción se orienta hacia la Cooperación al Desarrollo y hacia la búsqueda de acuerdos de ayudas entre Gobiernos con el objetivo de provocar la solidaridad y promover el desarrollo en los pueblos y sociedades del Tercer Mundo”.

“Su acción busca la canalización de recursos públicos y privados para llevar a cabo proyectos de desarrollo autónomos en los países subdesarrollados Esta acción sobre el terreno se complementa con las actividades de sensibilización y educación para el desarrollo…, y con las actividades de lobby o presión política ante los gobiernos y los organismos”

Destaca, por tanto:

  • Su carácter social.
  • La independencia del ámbito gubernamental.
  • La ausencia de finalidad lucrativa.
  • La promoción del desarrollo como objetivo a través de diferentes estrategias: los proyectos de desarrollo, la Sensibilización y Educación para el Desarrollo y la presión política.

A estas últimas actividades, habría que añadir el comercio justo y solidario, analizado anteriormente en los capítulos dedicados a la macroeconomía y al desarrollo sostenible.

4.2.- FINES DE LAS ONGS.

Sus fines principalmente son remediar a través de su intervención las precarias condiciones de vida de los países del Tercer Mundo; resaltar la responsabilidad histórica de los países industrializados europeos en el desarrollo de los países pobres y plantear una cooperación compartida; realizar una cooperación no sólo de urgencias, sino también realizando programas y proyectos a medio y largo plazo para el desarrollo integral de los distintos sectores sociales, especialmente los más pobres y que respondan a las necesidades de desarrollo que plantean los propios agentes del Sur.

La actividades se centran en Programas y Proyectos de Desarrollo cuyos actores fundamentales son los grupos o beneficiarlos de los mismos, y se orientan a áreas polivalentes de desarrollo integral, urbano, rural, sanidad y vivienda, institucional, envío de voluntarios al Tercer Mundo, educación para el desarrollo en Europa y canalización de ayuda Alimentaria de urgencia. Hay programas de cofinanciación de gobiernos europeos con las ONGs en los que aquellos aportan una parte de los costes del proyectos y el resto las ONGS. Los instrumentos de apoyo gubernamentales son la concesión de franquicias tributarias y cambiarias así como la protección legal a su personal voluntario.

En 1942 nace Cáritas en España y después de la década de los años 50, Manos Unidas e Intermon. El 50% de la ONGs españolas realizan proyectos con el Tercer Mundo y una gran mayoría de éstas con importantes recursos que se orientan a actividades de carácter multisectorial (económico, social, cultural, etc …) y combinan acciones especiales en salud, educación, desarrollo, agrícola, organización de lideres y formas cooperativas.

Otras, el 40%, se dirigen a la investigación, formación y sensibilización. En 1980 nace la Coordinadora de ONGs Española.

4.3.- MODELOS ORGANIZATIVOS.

Estas se reconocen como organizaciones basadas fundamentalmente en el trabajo voluntario. Esto no significa que no cuenten con personal contratado estable, pero éste es minoritario. En 1993, de 10.094 personas que trabajaban en 68 ONG, 1738 era personal contratado frente a 8356 colaboradores voluntarios. De éstos sólo 1522 trabajan en proyectos en el Tercer Mundo. El resto desempeñan su trabajo en nuestro país, normalmente en actividades de sensibilización y educación o en labores de apoyo administrativo.

La Plataforma para la Promoción del Voluntariado, tiene como finalidad promover y potenciar el Voluntariado en la sociedad española y como objetivos:

* Intercambiar experiencias de trabajo y facilitar la colaboración y elaboración de programas conjuntos.

* Servir de marco en la defensa de los intereses e independencia de las edades en su labor de promoción del voluntariado.

* Estudiar la realidad jurídica existente y promover los marcos jurídicos que permitan potenciar el Voluntariado en España.

* Participar en la elaboración de, propuestas sobre políticas y programas de Voluntariado que la Administración desarrolle.

* Ser representante y portavoz ante los foros nacionales e internacionales.

Las actividades son diversas, pero podemos agruparlas en tres:

De sensibilización, con el objeto de educar para la solidaridad y paliar los déficit interculturales, se promueven campañas de sensibilización y comunicación al conjunto de la ciudadanía.

De información, dirigida tanto a los ciudadanos que desean emplear su tiempo libre en el Voluntariado social como a las asociaciones de voluntarios.

– De coordinación, al servicio de cualquier asociación o agente social que necesite o quiera beneficiarse de las sinergias o beneficios producidos por otras experiencias sociales.

En síntesis, en los últimos años las ONGD españolas han podemos afirmar que ha experimentado un auge que se traduce en una mayor capacidad par acometer acciones en favor de la cooperación para el desarrollo. Este crecimiento continuado exige a su vez un esfuerzo de profesionalización importante que las ONGD deben afrontar haciéndolo compatible con la potenciación de su relación con la sociedad. En este sentido, la incorporación progresiva de la educación para el desarrollo y la sensibilización, como actividad complementarla a los proyectos, es un instrumento positivo que debe potenciarse.

Estructura de la ONGs

En el seno de la Unión Europea, a pesar de las diferencias en las tradiciones nacionales, hay suficientes semejanzas para que se pueda usar el término de “ONGD de la UE” para describir una estructura común.

Las ONGD de la UE:

1.Están arraigadas en la sociedad civil de la Unión Europea.

Las ONGD tienen un apoyo probado directo o indirecto de la opinión pública del sector de la sociedad civil en la que se sustentan. Creen en la participación real de los colaboradores del trabajo de las ONGD. La participación de los colaboradores se basa en un entendimiento de las motivaciones y objetivos de la ONGD. Creen que esto se consigue a través de un diálogo constante con la opinión pública que les sustenta.

C.2. Carecen de ánimo de lucro.

Una ONGD de la Unión Europea es una organización sin afán de lucro y no tiene por objetivo favorecerse de los beneficios obtenidos a través de sus actividades. Los ingresos que se crean a través de los programas de generación de ingresos deben beneficiar a las poblaciones de referencia de los programas, o ser directamente reinvertidos en el trabajo de desarrollo, humanitario o educativo de la organización.

C.3. Son entidades legales.

Cada ONGD está legalmente reconocida como organización de acuerdo con la ley de cada uno de los 15 Estados miembros de la UE.

C.4. Están asentadas en la UE.

Las ONGD de la UE, están legalmente asentadas en al menos uno de los estados miembros de la UE. De hecho, la mayor parte de los fondos de la organización provienen de la UE y el control de las decisiones de gasto y de políticas permanecen en la UE. Sin embargo, las ONGD creen que debe ser posible delegar decisiones sobre gastos y política a sus contrapartes del Sur, cuando sea apropiado.

C.5. Son grupos de personas.

Las ONGD estas compuestas por grupos de personas y no por una sola persona.

C.6. Son independientes para perseguir sus objetivos de desarrollo.

Las ONGD están libres del control del estado y de instituciones multilaterales o cualquier otro organismo que tenga una filosofía opuesta a la de las ONGD. Esto no excluye que una ONGD pueda ser financiada por un gobierno, u otras instituciones, o que colabore con ellos, sino más bien que debe de estar libre de toda influencia de un organismo ajeno a la hora de perseguir sus objetivos de desarrollo.

C.7.Tienen un órgano directivo representativo de sus miembros e independiente en sus acciones.

Las ONGD están dirigidas por un órgano de gobierno que representa a sus socios o miembros. Tienen un sistema de nominación y elección de los miembros de los órganos directivos abierto y transparente y que se crea para asegurar la representación de una base amplia del electorado. Los miembros del órgano directivo son independientes de toda autoridad que no refleje las bases de la ONGD. Buscan evitar cualquier posible conflicto de intereses entre el trabajo de los miembros de los órganos directivos y otras actividades de los mismos. Creen que los miembros de los órganos directivos no deben recibir ninguna aportación económica por ser miembros de los mismos.

C.8.Buscan diversificar sus fuentes de financiación.

Las ONGD diversifican sus fuentes de financiación, donde sea posible, de cara a mantener la independencia financiera con respecto a un determinado donante.

C.9.Son transparentes.

Las ONGD están abiertas a público escrutinio y al debate sobre sus actividades y prácticas de gestión. Creen en la transparencia en la gestión hacia sus donantes, su base social y sus grupos objetivos.

5.- COOPERACIÓN INTERNACIONAL: ESTRATEGIAS, INSTITUCIONES Y ORGANISMOS.

1.- Introducción.

El voluntariado social, como fenómeno sociocultural, ofrece resistencias a los intentos de someterlo a un análisis unicolor dadas las diferentes modalidades, ámbitos de actuación, y fines que pueden sustentar una acción solidaria, no remunerada y comprometida con el progreso y el desarrollo más justo de nuestra sociedad. Entre las diferentes posiciones que pueden cubrir esta acción voluntaria, importante también reconocer la de aquellas personas que trabajan por el desarrollo humano y autosostenible, obviando sus limites geográficos, en el denominado ámbito de la cooperación internacional: los voluntarios para el desarrollo.

Según la Recomendación del 13 de junio de 1985 del Consejo de Europa, en la que se presentaba un proyecto sobre la protección social de VED, los voluntarios para el desarrollo son:

“Las personas enviadas de conformidad con la legislación nacional, cuando así sea, a los países en desarrollo por medio de organizaciones no gubernamentales reconocidas, subvencionadas o no por el Estado, en condiciones de retribución similares a las condiciones locales, para aportar una contribución definitiva al desarrollo, físico, económico y social de dichos países”.

Se reconoce el papel de agente intermediario de las ONG y ONGD, su rol mediador como actores de las acciones de desarrollo y/o como bisagras de las acciones de desarrollo, así como su capacidad par incidir en sectores importantes de la realidad comunitaria haciendo que se tome conciencia de los grandes problemas relacionados con el desarrollo, pero con capacidad también, a través de una acción generalmente respetuosa de la identidad y de la autonomía de los interlocutores del Sur del Mundo, de suscitar efectos concretos, conciencia y capacidad de autoorganización también fuera de Europa.

En nuestro país la figura del voluntario para el desarrollo (VED) permanece invisible todavía a muchas miras a pesar del creciente interés que suscita entre muchos jóvenes, y es por ello que las Organizaciones No Gubernamentales para el Desarrollo (ONGD) tiene un papel importante a la hora de promocionar y articular programas y proyectos de voluntariado para el desarrollo, labor para la que resulta imprescindible el respaldo y convenio con las instancias publicas de forma que se cubran las garantías mínimas que amparen su eficacia continuidad, condición aún en vías de logro.

En este sentido, por ejemplo, estaría la exigencia del reconocimiento jurídico especifico que regule y establezca los canales necesarios para que estas puedan desempeñar su trabajo en el ámbito de la cooperación internacional al desarrollo, en consecuencia y hasta la fecha las ONGD se construyen sobre las normas generales del asociacionismo del Estado Español, (ley 191/1964, Decreto 1440/1965 del 20 de Mayo, Orden del 10 de julio de 1965).

Las ONGD plantean mayoritariamente una concepción alternativa al desarrollo no ligada al modelo de crecimiento económico derivado de la teoría de la dependencia del sur con el norte sino un modelo de desarrollo basado en los siguientes principios.

– Un desarrollo humano basado en el ser humano.

– Un desarrollo sostenible, basado en la defensa de los recursos naturales y humanos, en contra de la sobrexplotacion económica.

– Un desarrollo endógeno, basado en la participación directa de los beneficiarios y donde la cooperación exterior constituya un estimulo al mismo.

– Un desarrollo equilibrado que cuestione en, su práctica la existencia del intercambio desigual entre los países del norte y del sur.

– Un concepto global de desarrollo que acompaña a las acciones de cooperación, acciones de reflexión y cuestionamiento del desarrollo del norte y acciones de sensibilización sobre la realidad de las relaciones norte-sur y la interdependencia mutua.

Desde esta concepción, el voluntariado para el desarrollo adquiere a través de su experiencia un bagaje de alto valor educativo en la medida en la que los participantes tienen la oportunidad de superar mitos y estereotipos basados en el desconocimiento de otras cultura y países pudiendo incorporar un visión universalista, no constreñida a su país de origen, paso previo para entender al justa interdependencia entre todas las naciones en el desarrollo humano.

Estimado así la importancia de su contribución se hace clara la necesidad de los VED de acceder a programas de formación y practicas específicos con el apoyo técnico del ONGD, que capaciten y cualifiquen su trabajo desde la perspectiva de unas nuevas relaciones internacionales y modelos de desarrollo alternativos.

Señalar que cada ONGD tiene formal o informalmente una manera de integrar a aquellas personas que desean colaborar de forma voluntaria en programas de cooperación internacional. Esta particular forma de hacer de cada ONGD está en relación con su particular postura ante esta problemática por lo que es interesante y enriquecedor acercarse v conocer las distintas modalidades.

Dentro del mundo del voluntariado existe un campo particularmente diferenciado de los demás: el del Voluntariado Internacional para el desarrollo, es decir, aquellos voluntarios que realizan su actividad en un país en vías de desarrollo (comúnmente llamados países del tercer mundo).

Aun cuando existe una misma raíz en el perfil humano de los voluntarios para la cooperación y de los voluntarios sociales de acción local, también existen una gran variedad de factores diferenciados que hacen que su acción se canalice a través de instituciones diferentes.

2.- ¿Qué es la Cooperación Internacional?.

Se ha definido la cooperación internacional como la ayuda que, de diversas formas y conceptos, facilitan los países industrializados a aquellos que están subdesarrollados o en vías de desarrollo.

La distribución de estos países corresponde a la conocida clasificación Norte-Sur.

La cooperación internacional pretende facilitar recursos económicos, materiales y humanos a aquellos países más necesitados para que puedan solucionar las deficiencias vitales que padecen en alimentación, salud, vivienda, educación, etc.

La cooperación internacional es un derecho básico de solidaridad. Pero, desgraciadamente, es un esfuerzo todavía insuficiente ya que suele caer en practicas asistencialismo, beneficencia o de créditos comerciales que no rompen por si mismos con la dependencia económica que padecen los países del Tercer Mundo.

La verdadera cooperación internacional sería aquella que ayudase a superar esta dependencia y favoreciese la plena soberanía de todos los países. Es algo que se denomina el Nuevo Orden Económico Internacional .

El voluntariado como elemento de la cooperación.

Hemos dicho anteriormente que “La cooperación internacional pretende facilitar recursos económicos, materiales y humanos……

La combinación de estos recursos depende de varios factores, pero, sobre todo, de las características del proyecto a los que se va a aplicar la cooperación internacional. No todos los proyectos requieren la presencia de recursos humanos, (voluntarios/cooperantes); por eso es clarificador y necesario romper con el mito de que cualquier proyecto necesita de la presencia de cooperantes extranjeros.

Proyectos que requieren la presencia de voluntarios – cooperantes.

En líneas generales se puede decir que la presencia de un cooperante/voluntario esta justificada cuando su presencia no es suplantadora sino dinamizadora de los agentes locales de desarrollo. Su acción debe ser un catalizador que avive los procesos y los agilice, resaltando siempre y en todo momento el protagonismo local del desarrollo.

El cooperante no debe ser en ningún caso el protagonista del desarrollo, sino un agente más.

Algunos sectores en los que la presencia de cooperantes puede estar justificada:

Agricultura.

Para trabajar conjuntamente con los campesinos; para una mejorar la utilización de. las tierras y de los recursos naturales; para una comercialización mas justa de los productos; para mejorar las estructuras organizativas; para crear cooperativas; para reclamar el inalienable derecho a la propia tierra, a la propia historia y a la propia culturas valorando y racionalizando las tecnologías tradicionales y buscando conjuntamente otras cada vez más adecuadas, como las que utilizan las fuentes energéticas alternativas (cólica, solar, hidráulica … ).

Salud.

Por el derecho a la salud y su defensa; por una medicina que sea prevención, educación, redescubrimiento de la ciencia popular y de antiguas sabidurías; para participar en la creación y en la gestión de servicios locales y comunitarios; para hacer cada vez una medicina más de base y al alcance de toda la población, más participativa, y más cualificada e inculturizada.

Educación, animación socio-cultural y enseñanza.

Para una presencia estimulante en los ambientes de marginación urbana y rural; para crecer en la participación y en la concienciación de los problemas comunes; para enseñar a leer y a expresarse; para la orientación y encauzamiento profesional; para ayudar a organizarse social, política, religiosa, cultural, y sindicalmente; para la producción de estudios; etc.

Producción y artesanía.

Para poner en marcha, sostener y reforzar estructuras de igualdad de producción en las que el trabajo del hombre y su capacidad sean medida de juicio y de evaluación; para recuperar no folklóricamente, sino cultural, y económicamente, las tradiciones artesanales relacionadas con la tierra y con la historia de las aldeas y los pueblos.

3.- Estrategias de Cooperación en el Ámbito No Gubernamental

Actualmente, existen más de 4.000 ONGD en los países del CAD que realizan diferentes actividades con el objetivo de promover el desarrollo.

  • A) La actividad más común es la transferencia de recursos (financiación, bienes y servicios) a las contrapartes locales del Sur a través de proyectos, acciones o programas.
  • B) Las acciones de Sensibilización y Educación para el Desarrollo en el Norte. Su objetivo es promover la toma de conciencia de la problemática del subdesarrollo, aumentar el volumen de participación, intensificar la solidaridad entre los pueblos, etc. Las acciones que se llevan a cabo en este ámbito son diversas:

· Actividades dirigidas a la opinión pública: campañas divulgativas, charlas, exposiciones, colectas de fondos, etc. En el año 1990, alrededor de un 44 % de las ONGD de la OCDE se dedicaban a este tipo de actividades.

· Educación formal: a través de la introducción en los materiales curriculares de la problemática del Tercer Mundo. Sólo un 25% de ONGD realizaban este tipo de actividades.

· Educación no formal: mediante acciones de capacitación. Suelen actuar como centros de documentación, o están especializadas en la elaboración y difusión del material sobre la problemática del subdesarrollo. El porcentaje de ONGD que actúan en este ámbito es del 25%.

  • C) Las campañas de presión política o cabildeo realizadas de manera puntual (por ej. en el caso de conferencias intergubernamentales convocadas por organismos de las Naciones Unidas) o bien de manera sistemática (por ej. deuda externa, ayuda oficial al desarrollo, políticas de genero, etc.). Únicamente un 7% del total realiza estas acciones.
  • D) Las actividades dirigidas específicamente a los medios de comunicación. Dentro de este ámbito de actuación destaca la elaboración por parte del Comité de Enlace ONGD-CEE de un código de conducta sobre la utilización de imágenes y mensajes relativos al Tercer Mundo. Asimismo, se contabilizan dentro de este apartado, las publicaciones e investigación realizadas por las ONGD. Sólo un 36% de éstas realiza acciones de este tipo.
  • E) El comercio alternativo. Su objetivo es crear canales alternativos de distribución y comercialización de productos del Tercer Mundo. Sólo un 3% de las ONGD se dedicaban a este tipo de actividades en 1990.

6.- SITUACIÓN DE LA COOPERACION INTERNACIONAL EN EL ESTADO ESPAÑOL Y EN LA UNION EUROPEA.

España un camino por recorrer.

Las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) de cooperación al desarrollo se pueden definir como asociaciones u organizaciones privadas, sin ánimo de lucro, formadas en buena parte por voluntarios, que se dedican a la financiación, realización y sostenimiento de programas de ayuda al desarrollo del tercer Mundo, a nivel de base, orientadas a la acción directa. Las ONG también trabajan en la sensibilización de la opinión pública sobre estas cuestiones, en la recogida de fondos destinados a la financiación de proyectos en el Tercer Mundo, así como en actividades civico-políticas encaminadas a convencer a los gobiernos de la necesidad de enfrentarse seriamente al problema del subdesarrollo.

En España las ONGS. son todavía una realidad limitada, aunque existen organizaciones de este tipo desde hace mas de veinte anos, pero realizan una importante tarea de sensibilización y algunos proyectos propios con voluntarios en el Tercer Mundo.

Desde 1982, las ONGS españolas están agrupadas en la Coordinadora de Organizaciones No Gubernamentales para el Desarrollo. Las características que unen a estas ONGS son las siguientes:

– Su sensibilidad ante los problemas del subdesarrollo.

– Sus relaciones con los países del Tercer Mundo (Latinoamérica, África y Asia).

– El volumen de ayuda aportada.

– Sus capacidades técnicas en la identificación, ejecución y evaluación de proyectos.

– Su capacidad de respuesta a las necesidades demandadas.

Perfil de los voluntarios de las ONGS. Españolas.

– Menores de 26 años 14%

– Entre 26 y 35 años 61,7%

– Entre 37 y 50 años 14,8%

– Más de 50 años 7%

La situación legal del voluntariado para el desarrollo en España no ofrece todavía garantías de protección social para cooperantes, expertos y voluntarios que participan en programas y proyectos de la Cooperación Española al Desarrollo. Existe un anteproyecto de ley desde julio de 1991, todavía no aprobado por el gobierno. Este Estatuto trata de definir el papel del cooperante, experto y voluntario así como establecer las formas de adquisición y pérdida de la condición del cooperante, sus derechos, obligaciones e incompatibilidades y delimitar el contenido de la relación contractual.

Situación de los voluntarios en Europa.

Una reciente encuesta, llevada a cabo por el subcomité “voluntarios’ del Comité de Enlace, permite conjeturar que el número de voluntarios procedentes de la CEE y que trabajan en los países en vías de desarrollo se eleva a unas 10.000 personas. Su edad media es de treinta años, un 80 % posee formación superior científica o técnica; y en un porcentaje algo mayor una experiencia profesional de, por lo menos, seis meses. Es, pues un cuerpo cualificado de asistencia técnica.

Semejante conjunto se ha ido desarrollando un poco a la sombra de la gran política de desarrollo. Al cabo de dos o tres anos, hemos comprobado un creciente interés por el concepto de desarrollo que propugnan y llevan a cabo las ONG y , en particular, los voluntarios.

Evidentemente, el motivo es que los instrumentos convencionales de la ayuda pública (los medios administrativos a disposición de los gobiernos) no son suficientes o parecen mal adaptados a problemas tales como la ayuda rápida y eficaz en caso de urgencia, la reinstalación de poblaciones, la reconstrucción de lugares siniestrados y la promoción de recursos humanos, aún allí donde no haya habido desastres, para conseguir un desarrollo auténtico y autosuficiente.

También los grandes organismos de cooperación y, por supuesto, la Comisión de la CEE se preguntan sobre los medios para conseguir una mejor coordinación entre su actuación y la de las ONG.

Los voluntarios europeos, en un “memorandum” del subcomité de voluntarios del Comité en Enlace de las ONG con la CEE, han definido las principales orientaciones para reforzar y desarrollar el movimiento del voluntariado en los próximos años, subrayando la necesidad de organizarse mejor con respecto al plan europeo y de establecer relaciones más estrechas con sus homólogos de carácter local.

Las legislaciones sobre voluntarios para el desarrollo en algunos países europeos, si prevén la atención al voluntario en tres aspectos básicos:

– Protección social.

– Ayuda al retorno.

– Trato con miembros de otros países de la UE.

Por esta razón, cabe señalar también la posibilidad de incorporarse como voluntario a los distintos programas de voluntariado para el desarrollo que ofrecen las agencias de voluntariado y ONGD de aquellos países de la Unión Europea que contemplan en su legislación la igualdad de trato con otros países de la UE en materia de la protección social de los voluntarios para el desarrollo (caso de Bélgica, Dinamarca, Alemania, Francia, Luxemburgo y Países Bajos; no recogiéndose dicha igualdad de trato en Italia, y no prevista en la legislación en los casos de Irlanda y Reino Unido).

Otras posibilidades de participación a destacar son los programas que ofrecemos organismos multilaterales como es el caso de Voluntarios. de las Naciones Unidas, programa que vive funcionando desde hace más de 20 años con el envío de especialistas de 132 nacionalidades distintas a países en desarrollo-existe una agencia de dicho programa en nuestro país, siendo las condiciones mínimas exigidas:

– Tener al menos dos años de experiencia profesional.

– Dominio de dos de estas lenguas, al menos: ingles, francés, portugués, árabe y español.

Por último señalar, entre otros, también el programa de Voluntarios Europeo para el Desarrollo surgido a partir de la propuesta del Parlamento Europeo en 1981, con el propósito de promover las iniciativas de los estados miembros para fomentar la participación de los y las jóvenes en acciones de desarrollo así como de crear Comités nacionales de voluntarios europeos para el desarrollo. La iniciativa fue emprendida por Francia y Alemania y, tras la conferencia de Berlín de 1990 en la que se apuntaba como uno de los objetivos extender la acción a otros países de la Comunidad, se han unido al programa a título individual voluntarios belgas y españoles, holandeses,

Se constata que las oportunidades de participar en dichos programas de desarrollo no están exentas de dificultad; existen cuestiones pendientes de resolver que mientras tanto mantiene espacios de incertidumbre y desorientación de los voluntarios en programas de desarrollo en el ámbito de la cooperacion internacional española.

Se hace obvia la necesidad de un espacio de diálogo interinstitucional (entre entidades gubernamentales y no gubernamentales) e intersectorial (juventud, educación y el resto de los ámbitos de actuación implicados) en el que se expresen explícitamente dichas incertidumbres, un espacio que permita la conjugación de las necesidades y de las posibilidades de unos y otros para que finalmente a partir de estructuras de coordinación, interinstitucionales eficaces se creen las condiciones necesarias para la estabilidad de los programas de desarrollo en la cooperación internacional, que permitan canalizar las expectativas y la energía de la juventud a través de su participación, que en definitiva posibilite y promocione, sin instrurmentalizarla, su implicación y compromiso en la superación de los desajustes estructurales propios de los actuales desarrollos local, comunitario y mundial.

Bibliografía
ANEXO 1

REFLEXIONES FINALES SOBRE LA COOPERACIÓN AL DESARROLLO

Mbuyi Kabunda (Responsable del Grupo de África.SODEPAZ)

1.- Introducción el estado de la cuestion

Con el acceso a la independencia de la mayoría de los países del Sur en el período que se extiende de 1950 a 1970, los inversores de los países industrializados, por temor a los riesgos de nacionalización, han orientado sus inversiones hacia los sectores financieros de inmediata rentabilidad, originando de esta forma el problema de la deuda de los países del Tercer Mundo.

Varios factores pusieron de relieve la imposibilidad de los países del Sur de conseguir el ahorro interno suficiente para las inversiones públicas y privadas, a saber: las estructuras coloniales de sus economías basadas en el sistema de producción orientado hacia las metrópolis; el deterioro de los términos de intercambio; la fluctuación de los precios de los productos básicos en el mercado internacional y la dependencia económica y comercial respecto a los países industrializados.

En este contexto, fracasaron todas las experiencias de desarrollo liberal, marxista o autocentrada, fracaso que había conducido a la evidencia de que dichos países no podrían resolver los complejos problemas de desarrollo a partir de sus propios recursos. De ahí la necesidad de la cooperación al desarrollo de los países del Norte, considerada como fundamental y admitida como tal desde la década de los 50, a través de las instituciones especializadas de Bretton Woods, por una parte; por otra, por el hecho de que la mayoría de las antiguas potencias coloniales preferían mantener las relaciones privilegiadas con sus ex colonias; en fin por medio de la acción de las organizaciones multilaterales, tales como la CEE, cuyas finalidades llamaban a la toma en consideración de los problemas del Tercer Mundo.

De este modo, fue elaborada e institucionalizada la noción de cooperación al desarrollo, en especial en la OCDE cuyos Estados miembros decidieron contribuir a ella, fijándose unos objetivos precisos, tales como el consagrar el 0,7% de su Producto Interior Bruto al desarrollo de los países del Sur.

En resumen, se considera la cooperación al desarrollo como el instrumento adecuado para la transferencia de conocimientos, técnicas y tecnologías para la concreción de las ayudas financieras a las inversiones públicas, y para el apoyo a las estructuras administrativas y socioeconómicas locales, etc.

En relación con el objetivo del 0,7%, fijado por las Naciones Unidas hace veinte años, sólo los países escandinavos y Holanda han respetado dicho objetivo. Japón y Estados Unidos consagran respectivamente el 0,32% y el 0,20% de su PNB a la cooperación al desarrollo. Francia, al margen de los países escandinavos y de Holanda, es el país que más contribuye a dicha ayuda con cerca del 0,7% de su PNB.

2.- Las causas del fracaso de la cooperacion al desarrollo

Varios factores de orden externo e interno, explican el fracaso de la cooperación en el desarrollo. Se trata de: la primacía de los intereses geopolíticos y económicos de los países acreedores o financiadores; los mecanismos perversos de la ayuda y la perversión del concepto de desarrollo; la vinculación de la ayuda con la adopción de programas de ajuste estructural, el despilfarro y la mala gestión de los dirigentes africanos.

2.1. La primacia de los intereses geopolíticos y económicos de los países financiadores

La cooperación es un importante instrumento de la política exterior de los principales países industrializados, que la utilizan para asegurarse una cierta proyección internacional. El caso más flagrante es el de Francia, que utiliza su influencia en Africa para fortalecer su presencia en el mundo y convertirse en una pequeña superpotencia respecto a Inglaterra, Alemania e Italia. Y ello mediante la clientelización y el apoyo diplomático de los países africanos a los que concede una importante ayuda. Africa representa para Francia lo que Latinoamérica es para los Estados Unidos y Asia para Japón

Para la Comunidad Europea, la ayuda al Tercer Mundo se impone por razones de intereses económicos. Los países del Tercer Mundo son los mejores clientes de la Comunidad al absorber el 38% de las exportaciones europeas, mientras que las exportaciones a Estados Unidos representan sólo el 13%. Cuanto más se desarrolle el Tercer Mundo, más capacidad tendrá para comprar la tecnología europea.

Estos intereses geopolíticos y económicos de los países industrializados se han acompañado de un floreciente comercio de armas a los países del Tercer Mundo en general y a los africanos en particular. En 1982, Africa gastó 14 mil millones de dólares en la compra de armas de los 9 mil millones de dólares recibidos en el mismo año en concepto de la cooperación al desarrollo. Las armas se venden de la misma manera que las fábricas y aniquilan los efectos positivos de la cooperación, pues crea una dependencia creciente y una incorporación subalterna en el mercado internacional dominado por las multinacionales.

Además, cada país industrializado saca importantes beneficios a través de la cooperación al desarrollo, ya que una parte importante de dicha ayuda se gasta en el propio país por los cooperantes que consumen casi todos sus sueldos en el país de origen o por el país beneficiario que está obligado a comprar los bienes y servicios del país financiante. Para citar sólo el caso de Francia, cabe recordar que el excedente de 19 mil millones de francos en 1990 en el comercio Francia-Africa era el equivalente de la ayuda bilateral concedida a los países africanos en el mismo año. A comienzos de la década de los 80, Francia destinó para su cooperación técnica en Africa unos 4,9 mil millones de francos de los que Francia apartó 3,9 mil millones y los Estados africanos, mil millones, sobre el total. Los 3,5 mil millones regresaron a Francia en concepto de cuentas bancarias, inversiones y diversos gastos de los cooperantes.

Por último, las empresas multinacionales del Norte o de Europa están en el centro de un nuevo plan de explotación del Tercer Mundo. El 45% de las exportaciones del Tercer Mundo son intercambios entre la filial y la casa central, entre filiales de una o dos miltinacionales. Los únicos intercambios entre filiales nacionales de estas empresas representan el 31% de las ventas del Tercer Mundo. Camerún y Ghana son exportadores de cacao. Pero 85 toneladas de cacao de cada 100 están comercializadas por las empresas multinacionales. De este modo, la ayuda aprovecha sólo a los países industrializados que la recuperan a través de sus multinacionales.

En este marco, no es de extrañar que el 61,3% de las multinacionales están en Africa (872 sobre un total de 1.423), con mercados seguros y fáciles.

Dichas empresas aseguran el equilibrio del comercio exterior francés, resuelven en parte el problema del paro y constituyen instrumentos de presión y de corrupción a los gobiernos africanos. Para obtener máximos beneficios, han apoyado el mal desarrollo con sus estrategias económicamente ineficaces para el desarrollo de los países en los que se instalan. Aunque en crisis, Africa es un buen negocio para Europa.

De todo lo que precede, se desprende que la voluntad de vender a Africa es mucho más grande que el deseo de ayudarla. En Africa la cooperación sirve para todo, salvo para el desarrollo.

2.2.- Los mecanismos perversos de la cooperación y la perversión del concepto de desarrollo

La ayuda a los países del Tercer Mundo se origina en el éxito del Plan Marshall. Dicha ayuda, concebida desde el exterior, consiste en la transferencia de medios para instaurar una solidez económica en el Tercer Mundo y llegar a un rápido crecimiento económico. De ahi la idea de la urgencia de un ” Plan Marshall para Africa”, olvidando que dicho plan fue concebido por los Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial, para reconstruir una Europa destruida por la guerra, es decir, se trataba de recuperar una trayectoria interrumpida por el conflicto bélico, mientras que en Africa, por el contrario se trataba de un tipo de sociedad propuesta desde el exterior a poblaciones ajenas a esta elección.

Por lo tanto, la idea de desarrollo definido por las élites y los expertos extranjeros se enfrentará a la indiferencia de las poblaciones concernidas, que se negarán la apropiación de los valores ajenos.

La cooperación orientada hacia un “desarrollo a lo occidental” creará una economía artificial desconectada completamente del sistema de producción, al asegurar el funcionamiento de los Estados importados y al alimentar un consumo público sin relación con la producción económica real.

Por una parte, la pequeña burguesía económica que controla el poder estatal, es decir, una minoría, utiliza la cooperación para sus bienes de consumo en relación con sus ideas importadas del desarrollo: se da prioridad a las carreteras urbanas, a la construcción de hospitales de nivel internacional y de grandes edificios con aire acondicionado, y a la instalación de una red de televisión, etc. Se gasta así mucho dinero para mantener estas infraestructuras de la modernidad, con el apoyo y la asistencia de los expertos occidentales. En ciertos países africanos por ejemplo, los gastos de funcionamiento de un hospital moderno construido en el marco de la cooperación consume la cuarta o la tercera parte del presupuesto global del Ministerio de Sanidad. Al mismo tiempo, en los medios rurales, las malas condiciones de higiene y la subalimentación matan a miles de niños. Por otra parte, la ayuda alimentaria, al margen de las situaciones de hambre, crea más problemas de los que resuelve: el derrumbe de los precios de los agricultores, el desaliento de los productores locales, la desorganización de los mercados internos, el aumento de la dependencia de los beneficiarios y de la deuda, etc.

Por su inadaptación a las realidades locales, la ayuda produce a menudo efectos contrarios de los que se persiguen. La cooperación en Africa no está destinada a la lucha contra la pobreza y el subdesarrollo, es decir, no está a favor de la justicia social al no ocuparse ni de la educación elemental ni de la sanidad primaria ni del agua potable.

2.3.- La vinculación de la ayuda con los programas de ajuste estructural

A partir de la década de los 80, el acceso de los países africanos a la ayuda externa está vinculada con su adopción de las medidas de ajuste estructural del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, medidas consistentes en la compresión de la demanda de consumo y la supresión de las fuentes de déficit, mediante el despido de una parte de funcionarios del sector público, el cierre o transformación de las empresas públicas deficitarias, la privatización de ciertos servicios y la no subvención por el Estado de los bienes de primera necesidad, la sanidad y la educación.

Así, muchos Estados Africanos han sido obligados a adoptar dichas medidas para poder beneficiarse de la ayuda oficial. Países como Costa de Marfil, Togo y Ghana han recibido una importante asistencia desde que adoptaron dichas políticas, mientras que países como Zambia y Zimbabue han recibido menos ayuda al no aceptar estas condiciones.

El análisis de la situación económica de los países africanos, en los últimos años, pone de manifiesto el hecho de que los resultados económicos en los países que han adoptado dichos programas no han sido mejores que los de los países que no los han adoptado.

Esta vinculación formalmente institucionalizada en los programas de ayuda de los convenios de Lomé III, ha creado una verdadera solidaridad entre los países acreedores europeos que se refugian detrás del B.M. y del FMI, más para asegurarse el reembolso de sus inversiones en Africa que para desarrollar dicho Continente.

Estos organismos financieros, cuyo objetivo no es la reducción de la pobreza en Africa puesto que sus medidas afectan más a los desheredados, comparten el proyecto de recolonización de los países industrializados. A través de ellos, los países africanos reembolsan más de lo que reciben. El modelo recomendado por el B.M. y el F.M.I. está orientado hacia el exterior y no satisface a las necesidades populares.

2.4 El despilfarro y la mala gestión de los dirigentes africanos

La ayuda representa una importante proporción del PNB de muchos países africanos: el 20% del PNB de Mauritaria, Malí y Uganda, el 30% del Chad, el 50% del de Tanzania y el 66% del de Mozambique, para citar sólo unos ejemplos.

La mayor parte de este dinero ha sido utilizado para fines políticos de los dirigentes africanos, para inversiones de prestigio y no productivas, o colocada en las cuentas privadas en Europa.

El dinero de la cooperación al desarrollo ha permitido a los dirigentes asentar su poder basado en el clientelismo y el nepotismo. Es decir, para financiar las redes, los apoyos y suministrar situaciones confortables, en la función pública, a los que representan la base del poder. La ayuda ha servido de dinero de bolsillo de los dirigentes africanos y de prima a su mala gestión.

En todas partes surgen lo que se suele llamar los “elefantes blancos”; la presa de Inga en el Zaire, el lujoso Transgabonés en Gabón, las lujosas escuelas superiores y la catedral de Yamusokro en Costa de Marfil, el aeropuerto ultramoderno de Yaundé en Camerún o la refinería de petróleo en Mauritania etc.. Todas estas inversiones de prestigio han convertido al Continente en un “cementerio de fábricas”, verdaderos “cadáveres industriales” por los que los Estados siguen pagando la factura.

Dicho de otra manera. estas obras sirven para alimentar la deuda de los países africanos sin ningún beneficio para las poblaciones. Para construirlas y mantenerlas, los gobiernos se han endeudado. La mayoría de estas inversiones están ya estropeadas y se deterioran lentamente en la humedad tropical.

La cooperación, pues, permite a los gobiernos incompetentes y corruptos quedarse en el poder y seguir con las políticas económicas que conducen a sus países a la catástrofe.

El mito de la industrialización, considerada como la clave del desarrollo, ha favorecido el dominio de las economías africanas por las multinacionales.

La industrialización en manos de las multinacionales es completamente ajena a las necesidades de las poblaciones locales a las que se obliga producir lo que no consumen y consumir lo que no producen.

El costo social y político de esta industrialización es alto, ya que se lleva a cabo en detrimento de los derechos humanos. Las multinacionales consideran los regímenes militares y los partidos únicos como los únicos capaces de crear las condiciones de su expansión.

Las multinacionales contribuyen así al retraso de la modernización del Continente al impedir el acceso de los africanos a la tecnología y a la competitividad a nivel mundial, mediante el monopolio sobre las tecnologías importadas, la preferencia dada a las empresas extranjeras, y la asfixia de los capitales, mercados y empresas locales.

Los países industrializados con sus multinacionales se han convertido en corruptores y favorecen la desviación de la cooperación en beneficio de una minoría que se basa en la economía liberal o la ideología elitista para justificar sus privilegios.

En este contexto de mala gestión y de corrupción se han concedido grandes contratos a los grupos extranjeros o multinacionales y a los gabinetes de asesoramiento, y se ha establecido el sistema de “comisiones”, que ha permitido a ciertos miembros del Gobierno y de la alta administración enriquecerse y abrir cuentas en Suiza o en algún paraíso fiscal. De este modo, la ayuda pública al desarrollo ha caído en un saco roto.

CONCLUSION

A la luz del análisis que precede, se desprende que sólo una mínima`parte de la ayuda pública al desarrollo o de la cooperación está realmente consagrada a los problemas de desarrollo. La parte más importante se queda en los países financiadores o regresa a ellos a través de la asistencia técnica o de las multinacionales. La otra parte está malgastada o desviada por los dirigentes africanos o dedicada a la compra de armas.

La crisis de la cooperación tal y como acabamos de poner de manifiesto, no debe conducir a recomendar su supresión, sino a reorientarla sobre la base de las consideraciones siguientes:

• Es un error pensar que los países africanos pueden y deben desarrollarse merced a la ayuda de los países del Norte. Esta puede y debe servir sólo de suplemento o paliativo a las fluctuaciones de la economía mundial. La ayuda puede promover el desarrollo o, por el contrario, bloquearlo; pero desde luego, no lo crea. Mal utilizada, la ayuda puede producir efectos perversos y crear economías artificialmente asistidas, incapaces de desarrollarse.

• El desarrollo agrícola condiciona el desarrollo económico.

• El Estado no es el motor del desarrollo, sino lo es la sociedad que debe servir de base al fortalecimiento de dicho proceso y a la que el Estado debe suministrar el marco jurídico equitativo. La primacia de la sociedad es fundamental en un continente en el que existe una menor tradición del Estado.

La cooperación debe orientarse hacía la financiación de los programas de justicia social para que sea beneficiosa a la población. Debe dirigirse a la satisfacción de las necesidades básicas y populares y no a las prioridades de los ricos y de las élites: la educación elemental, la sanidad primaria, el apoyo a los campesinos, la promoción de los medios rurales con agua potable, carreteras y equipos sociales mínimos, y en los medios urbanos con el desarrollo de los transportes comunitarios, la electrificación de suburbios, la construcción de albañales y de canalización de agua potable, etc.

Para realizar estos objetivos, la cooperación debe ser condicionada por la adopción de políticas de crecimiento y de mejora de los sectores sociales; controlada para evitar las desviaciones; adoptada a los objetivos económicos y sociales definidos por el gobierno del país beneficiario de común acuerdo con los países europeas financiantes, y dirigida en prioridad a los gobiernos democráticos y respetuosos de los derechos humanos (Brunel, 1993).

En cuanto a las ONGs, que han conseguido resultados extraordinarios, con medios limitados, al favorecer relaciones directas entre los ciudadanos del Norte y los del Sur, al margen de los Estados, evitando de esta forma las pérdidas, se han convertido, en los últimos años, en la última oportunidad de la cooperación del desarrollo y de la solidaridad. Ello viene ilustrado por la base rural de sus proyectos que hacen más hincapié en la agricultura, la sanidad pública, el agua potable y el saneamiento.

De este modo, se presentan como uno de los aspectos de una estrategia global de la promoción y recuperación de las economias africanas y de desarrollo del Continente.

En el caso de Africa, deben ir más allá de este aspecto, fortaleciendo su poder de autonomía y de acción y la solidaridad con las ONGs del Sur. Es decir convertirse en instrumentos de resistencia, vigilancia y contrapoder, tanto en el Norte como en el Sur.

Desgraciadamente, muchas ONGs , no son ni autónomas ni independientes, al depender en una larga medida de los subsidios de las agencias oficiales de desarrollo de sus países de origen y de la voluntad o aceptación de los poderes establecidos en los países de acogida, poderes mayormente antidemocráticos.

En este contexto, muchas de las ONGs del Norte se han convertido en instrumentos indirectos de la política oficial y exterior de los países industrializados o de la CEE, su principal acreedor de fondos, en administraciones públicas paralelas y en la excusa de los gobiernos para huir de sus responsabilidades. Algunas son utilizadas por el Banco Mundial y el FMI para dar un rostro humano a las medidas de ajuste estructural.

Es necesario a todos los niveles de la sociedad que los ciudadanos europeos se movilizen para devolver la autonomía y la independencia a las ONGs y ayudar, a través de ellas, a las poblaciones pobres del Sur.

Una verdadera política de cooperación al desarrollo de una ONG progresista y abierta como la nuestra ha de fundamentarse en los principios siguientes:

La definición y formulación con exactitud de las necesidades a satisfacer y los problemas a resolver.

La preocupación por el realismo y el empleo de recursos locales, evitando el gigantismo para concentrarse en los pequeños proyectos de desarrollo.

La elección de hipótesis de acciones prioritarias de acuerdo con la voluntad de los beneficiarios, es decir, una planificación descentralizada, con la evaluación permanente de los resultados.

Dar prioridad a los aspectos de justicia social, y no elitistas,en las zonas rurales desprovistas y desfavorecidas.

No reducir el progreso o el desarrollo al único aspecto técnico o económico, sino considerarlo como un fenómeno global que integra los aspectos sociopolíticos, socioantropológicos o etnológicos del medio concernido.

En resumen, una acción de desarrollo por parte de una ONG debe apoyarse en dos ejes:

El primero es el de la autosuficiencia de la población local, que es capaz de muchas cosas sin la intervención del Estado, ni del apoyo de las agencias oficiales de cooperación al desarrollo del Norte.

La segunda es relativa a la participación de la población como principal actor de desarrollo. Sin dicha participación cualquier proyecto de desarrollo está condenado a no hacerse efectivo.


[1] Las opciones sobre formación están en relación con los estilos personalista, militante, profesional que no abordamos en este tema.

Publicado: noviembre 25, 2017 por Laura Gonzalez

Etiquetas: tema 16 intervención sociocomunitaria