TEMA 8: EL DESARROLLO EN LA EDAD DE LA EDUCACIÓN PRIMARIA (I): DESARROLLO SOCIAL, MOTOR Y AFECTIVO. IMPLICACIONES EDUCATIVAS.

TEMA 8: EL DESARROLLO EN LA EDAD DE LA EDUCACIÓN PRIMARIA (I): DESARROLLO SOCIAL, MOTOR Y AFECTIVO. IMPLICACIONES EDUCATIVAS.

Introducción

La Educación Primaria constituye una etapa de transición y consolidación ontogénica de una trascendencia vital en el sistema educativo español. Si la Educación Infantil asienta los cimientos de la arquitectura humana, la Primaria, que abarca de los 6 a los 12 años, representa el periodo donde se produce la expansión de las funciones psíquicas superiores y la integración del individuo en la cultura social y académica. Desde una perspectiva epistemológica, el desarrollo en esta etapa no debe entenderse como una mera acumulación de hitos biológicos, sino como una construcción dialéctica donde la maduración neurofisiológica, la mediación del lenguaje y la interacción con el grupo de iguales convergen para dar lugar a una personalidad cada vez más autónoma y reflexiva.

La Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre (LOMLOE), al modificar la LOE, redefine los fines de esta etapa en su artículo 16, subrayando que la finalidad es facilitar a los alumnos y alumnas los aprendizajes de la expresión y comprensión oral, la lectura, la escritura, el cálculo, así como el hábito de convivencia, estudio y trabajo. Sin embargo, la ley va más allá del academicismo, integrando en su preámbulo la necesidad de un desarrollo integral que incluya el bienestar emocional y la salud. En este sentido, el desarrollo motor, afectivo y social no son dimensiones periféricas, sino el soporte necesario sobre el cual se edifica el éxito escolar y la ciudadanía activa.

Como profesionales de la orientación, nuestra mirada debe ser holística. El conocimiento profundo de los cambios que experimenta el niño en esta etapa es la brújula que permite diseñar intervenciones que respondan a sus necesidades reales. El Real Decreto 157/2022, en su artículo 11, define el Perfil de salida de la enseñanza básica como la piedra angular del currículo, señalando que al finalizar la etapa, el alumnado debe haber adquirido las competencias clave que le permitan afrontar los retos del siglo XXI. Lograr este perfil exige una escuela que no solo instruya, sino que también acompañe y guíe en la construcción de una identidad sólida, fundamentada en una motricidad eficiente, una afectividad equilibrada y una socialización cooperativa.

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Desarrollo del marco normativo: LOMLOE, RD 157/2022 y desarrollos autonómicos

El marco legal que regula la Educación Primaria en España ha experimentado una transformación profunda hacia un enfoque competencial e inclusivo. La LOMLOE establece en su artículo 18 que la etapa se organiza en tres ciclos de dos años cada uno, una estructura que busca respetar los ritmos de desarrollo y facilitar la continuidad pedagógica. Una de las novedades más significativas es la recuperación de la evaluación diagnóstica en cuarto curso y la importancia de la atención a la diversidad como principio organizador, tal como se recoge en el artículo 71, donde se garantiza que todo el alumnado con necesidad específica de apoyo educativo (NEAE) reciba una respuesta ajustada a sus características.

A nivel estatal, el Real Decreto 157/2022 establece la ordenación y las enseñanzas mínimas. Esta norma introduce los Descriptores operativos de las competencias clave, que vinculan los objetivos de la etapa con el Perfil de salida. En relación con el desarrollo motor, el área de Educación Física adquiere una dimensión renovada, enfocándose no solo en el rendimiento, sino en la gestión de la salud y la autorregulación emocional a través del movimiento. En cuanto al desarrollo social y afectivo, el área de Educación en Valores Cívicos y Éticos, que se imparte en el tercer ciclo, se convierte en el espacio formal para el debate sobre la convivencia, la igualdad de género y la resolución pacífica de conflictos.

En el ámbito autonómico, las comunidades han desarrollado este marco con matices que refuerzan la identidad regional y las necesidades de su contexto. En Andalucía, el Decreto 101/2023, de 9 de mayo, subraya en su artículo 6 que la acción tutorial y la orientación educativa son pilares fundamentales para el desarrollo integral del alumnado. La Orden de 30 de mayo de 2023 (Andalucía) detalla la organización del currículo y la evaluación, enfatizando que esta debe ser global, continua y formativa, teniendo en cuenta el progreso del alumno en todas las dimensiones de su personalidad.

Desde la orientación, es preceptivo mencionar que el artículo 12 del RD 157/2022 establece que la tutoría y la orientación formarán parte de la función docente, correspondiendo a los centros la organización de estas tareas. El orientador, como miembro del Equipo de Orientación Educativa (EOE) o del Departamento de Orientación, actúa como el asesor técnico que garantiza que el Plan de Atención a la Diversidad (PAD) y el Plan de Acción Tutorial (PAT) se alineen con los hitos del desarrollo que analizaremos a continuación, asegurando una educación inclusiva que no deje a nadie atrás.

Fundamentación psicológica: del pensamiento concreto a la construcción del yo social

Para comprender el desarrollo en Primaria, debemos acudir a las fuentes de la psicología evolutiva clásica y contemporánea, integrando las aportaciones de la neurociencia.

Jean Piaget (1969) sitúa al niño de Primaria en el estadio de las Operaciones Concretas. Este periodo se caracteriza por la superación del egocentrismo inicial y la adquisición de la reversibilidad del pensamiento. El niño ya es capaz de realizar operaciones lógicas (seriación, clasificación, conservación) siempre que tenga el soporte de la realidad física. Este avance cognitivo tiene un impacto directo en lo social y afectivo: al poder adoptar la perspectiva del otro, surge la posibilidad de la cooperación real y el respeto a las reglas del grupo. El desarrollo motor también se beneficia de esta lógica, permitiendo una planificación de la acción mucho más sofisticada.

Lev Vygotsky (1978) aporta la visión del desarrollo como un proceso socialmente mediado. En Primaria, la escuela se convierte en la principal Zona de Desarrollo Próximo (ZDP). El lenguaje, que ya se ha interiorizado, actúa como la herramienta de autorregulación por excelencia. Vygotsky destaca que el aprendizaje escolar introduce una nueva forma de organización de las funciones psíquicas, donde la atención y la memoria se vuelven voluntarias y conscientes. El desarrollo social en esta etapa es, para Vygotsky, el motor del desarrollo cognitivo: la interacción con los iguales obliga al niño a argumentar, negociar y reestructurar sus propios esquemas mentales.

Henri Wallon (1987) ofrece una perspectiva integradora a través de su ley de alternancia funcional. En la etapa de 6 a 12 años, el niño entra en el estadio de personalismo y posteriormente en el de pensamiento categorial. Wallon subraya que el desarrollo motor y el afectivo están indisolublemente unidos; el tono muscular y la postura son expresiones de la vida emocional. En Primaria, el niño busca la afirmación de su personalidad a través de la competencia y la comparación con los demás, lo que Wallon denomina la “crisis de los 7 años”, un periodo de autoafirmación necesario para la construcción de la identidad.

Finalmente, la Neurociencia contemporánea (Mora, 2013) confirma que entre los 6 y los 12 años se produce una maduración significativa de la Corteza Prefrontal, sede de las Funciones Ejecutivas (inhibición, memoria de trabajo, flexibilidad cognitiva). Esta maduración biológica es la que permite al niño de Primaria pasar de la impulsividad motora y emocional a la autorregulación. Sin embargo, esta plasticidad cerebral exige un entorno rico en estímulos positivos y vínculos seguros, ya que el estrés crónico o la baja autoestima pueden alterar el desarrollo de estas estructuras críticas para el aprendizaje y la convivencia.

Fundamentación pedagógica: modelos curriculares, metodologías activas y DUA

La práctica pedagógica en la Educación Primaria ha evolucionado desde un modelo enciclopédico hacia un enfoque competencial y holístico. Bajo la LOMLOE, la pedagogía se sustenta en el principio de inclusión educativa y en la personalización del aprendizaje. Para que el desarrollo motor, afectivo y social se integre en el currículo, es necesario transitar hacia modelos que entiendan al alumno como el protagonista activo de su propio proceso de crecimiento.

El Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) se erige como el marco pedagógico de referencia. El DUA no es solo una estrategia para el alumnado con NEAE, sino una filosofía de diseño que busca eliminar las barreras al aprendizaje desde el inicio. En relación con el desarrollo motor, el DUA propone múltiples formas de acción y expresión, permitiendo que el alumnado demuestre su competencia a través de diversos canales (corporal, digital, manipulativo). En el plano afectivo y social, el DUA fomenta múltiples formas de implicación, trabajando la motivación intrínseca y la autorregulación, elementos clave para una autoestima saludable.

Las Metodologías Activas son el vehículo para operativizar estos principios. El Aprendizaje Cooperativo (Johnson & Johnson, 1999) es, quizás, la herramienta más potente en esta etapa. Al trabajar en equipos heterogéneos, el niño no solo adquiere contenidos académicos, sino que desarrolla habilidades sociales críticas: escucha activa, asertividad, gestión de conflictos y empatía. Asimismo, el Aprendizaje-Servicio (ApS) permite vincular el desarrollo social con el compromiso cívico, dando sentido a los aprendizajes al aplicarlos en la mejora del entorno.

Desde la perspectiva de la orientación, el asesoramiento pedagógico debe dirigirse a que las Situaciones de Aprendizaje (definidas en el RD 157/2022) sean auténticas, significativas y estimulantes. Una situación de aprendizaje bien diseñada debe integrar el desafío motor (ej. un reto físico cooperativo), la gestión emocional (ej. afrontar la frustración ante el error) y la interacción social (ej. la toma de decisiones consensuada), garantizando así un desarrollo armónico que prepare al alumno para los desafíos del Perfil de salida.

Desarrollo de los contenidos específicos: motor, afectivo y social

El desarrollo motor: de la motricidad global a la eficiencia controlada

En la Educación Primaria, el desarrollo motor abandona la explosividad desorganizada de la infancia para entrar en una fase de ajuste y precisión. Este proceso está marcado por la maduración del sistema nervioso central y la mielinización de las vías motoras.

Evolución de la motricidad gruesa: Entre los 6 y los 12 años, se produce una mejora lineal en las capacidades físicas básicas: fuerza, resistencia, velocidad y, especialmente, flexibilidad. La coordinación dinámica general y el equilibrio (estático y dinámico) se automatizan, permitiendo al niño participar en deportes reglados. Un hito técnico es la consolidación de la lateralidad y la estructuración espacio-temporal. Hacia el final de la etapa (10-12 años), el inicio de la pubertad puede generar una “descoordinación transitoria” debido al crecimiento asimétrico de los segmentos corporales, lo que requiere una atención especial del docente de Educación Física para evitar frustraciones.

Motricidad fina y grafomotricidad: El control de los pequeños grupos musculares alcanza su madurez. La escritura deja de ser un esfuerzo consciente para convertirse en una herramienta fluida de expresión. El desarrollo de la coordinación óculo-manual es crítico para el manejo de herramientas tecnológicas y artísticas. El orientador debe vigilar posibles dificultades en esta área (disgrafías motrices), ya que pueden impactar negativamente en el autoconcepto académico del alumno.

El desarrollo afectivo-emocional: la construcción de la identidad y la autoestima

La vida emocional en Primaria se vuelve más interna y compleja. El niño ya no solo siente, sino que empieza a pensar sobre lo que siente (Metacognición emocional).

La autoestima multidimensional: Según Harter (2012), la autoestima en esta etapa se fragmenta. El niño ya no se evalúa de forma global, sino que distingue su competencia en el ámbito académico, social, físico y conductual. La comparación social se convierte en la principal fuente de información para el autoconcepto. Un feedback docente centrado en el esfuerzo y no solo en el resultado es vital para fomentar una mentalidad de crecimiento (Dweck, 2006).

Autorregulación y autonomía: El avance en las funciones ejecutivas permite al niño posponer la gratificación y emplear estrategias de afrontamiento ante el estrés. La comprensión de la ambivalencia emocional (sentir dos emociones opuestas a la vez, como alegría y miedo ante un examen) es un logro técnico de esta etapa que facilita la madurez afectiva.

El desarrollo social: la irrupción de la cultura de los iguales

El grupo de iguales pasa de ser un compañero de juego a ser el espejo donde el niño construye su identidad social.

Evolución de la amistad: Las relaciones pasan de ser interesadas y basadas en la proximidad (6-8 años) a basarse en la lealtad, la confianza y la intimidad (10-12 años). El grupo de iguales ofrece un sistema de apoyo emocional que la familia ya no puede cubrir por sí sola.

Desarrollo moral y normas: Siguiendo a Kohlberg (1992), el niño de Primaria se sitúa mayoritariamente en el Nivel Convencional. El cumplimiento de las normas se hace para ser aceptado y para mantener el orden social (“buen chico/buena chica”). Sin embargo, hacia el final de la etapa, empieza a surgir la comprensión de que las reglas son acuerdos sociales que pueden ser modificados si hay consenso, lo que abre la puerta a la participación democrática en el centro.

Convivencia y conflicto: El conflicto social es una oportunidad de aprendizaje. El orientador debe promover modelos de mediación escolar donde los alumnos aprendan a utilizar el lenguaje y la empatía para resolver sus diferencias, previniendo dinámicas de exclusión o acoso escolar (bullying).

El rol del orientador educativo: intervención sistémica, PAT y PAD

En la Educación Primaria, el orientador educativo actúa como un agente de cambio y un asesor estratégico que garantiza la calidad y la equidad del proceso de enseñanza-aprendizaje. Su intervención no debe ser entendida como una acción clínica aislada, sino como una labor sistémica que se despliega en tres niveles: el centro, el profesorado y las familias. Bajo el prisma de la LOMLOE, el orientador es el responsable de dinamizar la respuesta a la diversidad y de asegurar que el bienestar emocional sea el eje vertebrador de la vida escolar.

El asesoramiento en el Plan de Acción Tutorial (PAT)

La tutoría es el espacio idóneo para trabajar el desarrollo social y afectivo. El orientador debe liderar el diseño de un PAT que sea preventivo y proactivo, alejándose de la tutoría reactiva que solo interviene ante el conflicto.

Programas de Educación Socioemocional: El orientador asesora en la implementación de programas sistemáticos que trabajen la alfabetización emocional. No se trata de actividades aisladas, sino de integrar la gestión de las emociones en el currículo. Por ejemplo, mediante el uso de técnicas de metacognición emocional, donde el alumnado aprenda a identificar los disparadores de su frustración y a emplear estrategias de regulación (respiración, diálogo interno).

Fomento de la Convivencia y Prevención del Acoso: El desarrollo social en Primaria está marcado por la necesidad de pertenencia. El orientador debe impulsar programas de Mediación Escolar y de Alumnado Ayudante, donde los propios niños y niñas se conviertan en agentes de resolución de conflictos. Esto no solo mejora el clima de aula, sino que desarrolla la empatía y el juicio moral convencional hacia niveles de autonomía.

Orientación Académica y Profesional Temprana: Aunque parezca prematuro, la LOMLOE insta a trabajar el autoconcepto profesional desde Primaria. El orientador ayuda a los tutores a diseñar actividades que rompan con los estereotipos de género y que fomenten una autoimagen de competencia en todas las áreas, sentando las bases de una toma de decisiones futura basada en el conocimiento de las propias fortalezas.

El Plan de Atención a la Diversidad (PAD) y el enfoque DUA

El orientador es el arquitecto de la inclusión en el centro. Su labor consiste en asegurar que el PAD no sea un listado de medidas extraordinarias, sino un marco de respuesta universal.

Asesoramiento en DUA: El orientador colabora con los equipos docentes para que las Situaciones de Aprendizaje incluyan múltiples formas de implicación. En el desarrollo motor, esto implica proponer retos físicos que permitan diferentes niveles de ejecución, asegurando que el alumnado con dificultades de coordinación o discapacidad motórica participe en igualdad de condiciones.

Evaluación Psicopedagógica y Dictamen: Cuando las medidas generales son insuficientes, el orientador realiza la evaluación. En Primaria, esta debe ser multidimensional, analizando no solo el CI, sino las Funciones Ejecutivas, el estilo de aprendizaje y el contexto sociofamiliar. El informe resultante debe ser una guía práctica para el docente, proponiendo adaptaciones que favorezcan la autonomía y la autoestima del alumno.

Intervención con las familias: la alianza educativa

El desarrollo afectivo y social no puede entenderse sin la familia. El orientador debe:

Asesoramiento en pautas de crianza: Especialmente en el tránsito hacia la preadolescencia (tercer ciclo), donde surgen conflictos de autonomía. El orientador ofrece estrategias para fomentar un estilo educativo democrático que combine el afecto con límites claros.

Acompañamiento en situaciones de riesgo: Detección de indicadores de desprotección o de dificultades emocionales derivadas de situaciones familiares (duelos, separaciones), actuando como nexo con los servicios sociales o de salud mental.

Coordinación y Tránsito entre etapas

El orientador coordina el Plan de Tránsito de Infantil a Primaria y de Primaria a Secundaria. En este último, el desarrollo motor (cambios puberales) y social (importancia del grupo) son críticos. El orientador asegura que la información sobre el perfil emocional y social del alumno llegue al IES, garantizando que el andamiaje afectivo no se rompa en el cambio de etapa.

Conclusión

El desarrollo social, motor y afectivo en la Educación Primaria configura un periodo de una riqueza y complejidad extraordinarias. Como hemos analizado, el tránsito desde la dependencia inicial hacia la autonomía reflexiva de los doce años no es un camino lineal, sino un proceso lleno de retos que requiere una escuela sensible, técnica y humana.

La LOMLOE nos ofrece el marco legal para situar al alumno en el centro del sistema, pero es la labor del orientador y del docente la que convierte esa ley en una realidad cotidiana. Una intervención basada en el conocimiento de los hitos del desarrollo permite que la escuela sea, además de un lugar de instrucción, un espacio de seguridad donde el niño pueda ensayar su identidad, fortalecer su autoestima y aprender el difícil pero gratificante arte de vivir en sociedad. Nuestra misión ética es asegurar que cada estudiante, al finalizar esta etapa, no solo domine los contenidos académicos, sino que posea un esquema corporal equilibrado, una inteligencia emocional resiliente y una competencia social basada en el respeto y la cooperación. Solo así estaremos cumpliendo con el verdadero fin de la educación: formar personas íntegras capaces de construir su propio proyecto de vida.

Bibliografía y normativa

Normativa

Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOMLOE).

Real Decreto 157/2022, de 1 de marzo, por el que se establece la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Primaria.

Decreto 101/2023, de 9 de mayo, por el que se establece la ordenación y el currículo de la Educación Primaria en la Comunidad Autónoma de Andalucía.

Orden de 30 de mayo de 2023, por la que se desarrolla el currículo de la Educación Primaria en Andalucía, se detalla la atención a la diversidad y se establece la ordenación de la evaluación.

Bibliografía

Ainscow, M. (2015). Steps for equity in education. Routledge.

Berk, L. E. (2018). Desarrollo del niño y del adolescente. Pearson Educación.

Bisquerra, R. (2009). Psicopedagogía de las emociones. Síntesis.

Coll, C. (2007). Psicología y currículum. Paidós.

Dweck, C. S. (2006). Mindset: The New Psychology of Success. Ballantine Books.

Harter, S. (2012). The Construction of the Self. Guilford Press.

Kohlberg, L. (1992). Psicología del desarrollo moral. Desclée de Brouwer.

Mora, F. (2013). Neuroeducación. Alianza Editorial.

Piaget, J. (1969). Psicología del niño. Morata.

Vygotsky, L. S. (1978). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Crítica.