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TEMA 9: EL DESARROLLO EN LA EDAD DE LA EDUCACIÓN PRIMARIA (II): LENGUAJE Y COMUNICACIÓN; EL PENSAMIENTO CONCRETO. IMPLICACIONES EDUCATIVAS.

Introducción

Si el análisis del desarrollo en la etapa de Educación Primaria se iniciaba en temas precedentes con la exploración de los cimientos socioafectivos y motores, el presente tema se adentra en el núcleo de las herramientas cognitivas que permiten al alumnado el acceso sistemático al conocimiento formal y a la cultura académica: el lenguaje y el pensamiento lógico-operativo. Desde una perspectiva epistemológica, este periodo, que abarca de los 6 a los 12 años, representa el tránsito de una inteligencia intuitiva y ligada a la percepción inmediata hacia una inteligencia capaz de operar mentalmente sobre la realidad tangible. El lenguaje, en este proceso, deja de ser meramente comunicativo para convertirse en un instrumento de autorregulación y categorización del mundo.

La Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre (LOMLOE), que modifica la LOE de 2006, establece en su articulado que la finalidad de la Educación Primaria es facilitar a los alumnos y alumnas los aprendizajes de la expresión y comprensión oral, la lectura, la escritura y el cálculo. Estos pilares, lejos de ser meras técnicas instrumentales, son el soporte de las Competencias clave que el alumnado debe haber integrado al finalizar su escolarización obligatoria. La ley enfatiza que la comprensión lectora y la expresión oral y escrita se trabajarán en todas las áreas, reconociendo así el carácter transversal y mediador del lenguaje en la construcción de cualquier tipo de conocimiento.

Desde el punto de vista psicopedagógico, esta etapa está dominada por lo que Jean Piaget (1969) denominó el estadio de las Operaciones Concretas. Esta revolución cognitiva permite al niño organizar su pensamiento de forma lógica, superando las limitaciones del egocentrismo y la centración propias de la etapa infantil. Sin embargo, como profesionales de la orientación, debemos ser conscientes de que esta lógica sigue anclada a lo real; el pensamiento abstracto y formal es aún un horizonte lejano. Por tanto, la intervención educativa debe ser el puente que conecte la experiencia empírica con la estructura mental del niño, asegurando que las propuestas pedagógicas promuevan un dominio competente de la lengua y una estructura de pensamiento sólida, tal y como exige el Perfil de salida definido en el artículo 11 del Real Decreto 157/2022.

En este contexto, el papel del orientador educativo es estratégico. No solo debe conocer los hitos evolutivos, sino que debe asesorar a los equipos docentes para que el currículo se convierta en un verdadero “andamio” (Bruner, 1984) que respete los ritmos madurativos mientras desafía las capacidades del alumnado. La visión actual de la educación nos obliga a entender que el lenguaje y el pensamiento no se desarrollan en el vacío, sino en contextos de interacción social significativos donde la escuela actúa como el principal agente de compensación de desigualdades lingüísticas y cognitivas.

Desarrollo del marco normativo: LOMLOE, RD 157/2022 y desarrollos autonómicos

El marco normativo que regula la Educación Primaria en España ha evolucionado hacia un modelo profundamente competencial, donde el lenguaje y el pensamiento son los ejes vertebradores. La LOMLOE, en su artículo 18, organiza la etapa en tres ciclos, una estructura que permite una mayor flexibilidad para atender a la diversidad de ritmos en la adquisición de la lectoescritura y el razonamiento lógico. La ley subraya que la atención a la diversidad, la prevención de las dificultades de aprendizaje y la puesta en práctica de mecanismos de refuerzo tan pronto como se detecten estas dificultades son principios fundamentales de la etapa.

A nivel estatal, el Real Decreto 157/2022, de 1 de marzo, establece la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Primaria. Esta norma es preceptiva para entender el nuevo enfoque curricular. En su Anexo I, define la Competencia en Comunicación Lingüística (CCL) como el resultado de la interacción comunicativa en contextos sociales diversos. Esta competencia no se limita al área de Lengua Castellana y Literatura, sino que se extiende a todas las áreas, incluyendo las lenguas extranjeras y las lenguas cooficiales. El decreto vincula esta competencia con los Descriptores operativos, que son las metas que el alumnado debe alcanzar para cumplir con el Perfil de salida. Por ejemplo, se espera que al finalizar la etapa el alumno sea capaz de “comprender, interpretar y valorar textos orales, escritos, signados o multimodales”.

En cuanto al desarrollo del pensamiento, el RD 157/2022 introduce la Competencia Matemática y Competencia en Ciencia, Tecnología e Ingeniería (STEM). Esta competencia requiere el uso de herramientas del pensamiento lógico, como la formulación de hipótesis, la experimentación y la interpretación de datos, procesos que en Primaria deben estar necesariamente vinculados a situaciones concretas y manipulativas. El currículo se organiza ahora en torno a Saberes básicos y Criterios de evaluación que buscan una aplicación práctica del conocimiento, huyendo del aprendizaje memorístico que no conecta con la estructura cognitiva del niño.

En el ámbito autonómico, las comunidades han desarrollado este marco con sus propios decretos. En Andalucía, el Decreto 101/2023, de 9 de mayo, y la Orden de 30 de mayo de 2023, detallan cómo se debe implementar esta visión competencial. La normativa andaluza hace un hincapié especial en la Acción Tutorial y en la importancia de la orientación educativa para detectar de forma temprana cualquier desajuste en el desarrollo del lenguaje o del pensamiento. Se establece que la evaluación será global, continua y formativa, y que los centros deben implementar medidas de atención a la diversidad (programas de refuerzo, adaptaciones curriculares) bajo el asesoramiento técnico del orientador, garantizando así el cumplimiento del artículo 71 de la LOMLOE sobre el alumnado con necesidad específica de apoyo educativo (NEAE).

Fundamentación psicológica: Piaget, Vygotsky y la Neurociencia del aprendizaje

La comprensión del desarrollo cognitivo y lingüístico en Primaria se sustenta en las aportaciones de la psicología evolutiva y, más recientemente, en los hallazgos de la neurociencia educativa.

Jean Piaget (1969) es el autor de referencia para explicar el Pensamiento Operatorio Concreto. Según Piaget, hacia los 7 años se produce un cambio cualitativo: el niño adquiere la capacidad de realizar “operaciones”, que son acciones mentales reversibles. El logro de la reversibilidad es el hito que permite al niño comprender que una acción puede deshacerse mentalmente para volver al estado inicial (ej. 2+3=5, por tanto 5-3=2). Piaget describe cómo el niño supera la centración y el egocentrismo, adquiriendo las nociones de conservación (de masa, peso y volumen), clasificación y seriación. Sin embargo, Piaget advierte que estas operaciones son “concretas” porque necesitan el soporte de la realidad física; el niño aún no puede razonar sobre proposiciones puramente hipotéticas.

Lev Vygotsky (1978) ofrece la contraparte social necesaria. Para Vygotsky, el lenguaje no es solo un resultado del desarrollo cognitivo, sino su motor. En Primaria, el niño interioriza el lenguaje, convirtiéndolo en lenguaje interno o pensamiento. Vygotsky introduce el concepto de Zona de Desarrollo Próximo (ZDP), que es el espacio donde el aprendizaje escolar tiene lugar gracias a la mediación del docente o de pares más capaces. En esta etapa, el aprendizaje de la lectura y la escritura transforma las funciones psíquicas superiores, permitiendo al niño tomar conciencia de sus propios procesos mentales (Metacognición). El lenguaje se convierte en la herramienta que permite al niño organizar su percepción y planificar su acción.

Jerome Bruner (1984) expande estas ideas a través del concepto de Andamiaje. Bruner sostiene que cualquier contenido puede ser enseñado a cualquier niño siempre que se traduzca a su lenguaje y estructura mental. En Primaria, esto implica pasar de una representación enactiva (basada en la acción) a una icónica (basada en imágenes) y, finalmente, a una simbólica (basada en el lenguaje y los símbolos abstractos). Bruner destaca la importancia del aprendizaje por descubrimiento y de la narrativa como forma de organizar el conocimiento.

Desde la Neurociencia (Mora, 2013), sabemos que entre los 6 y los 12 años se produce una maduración crítica de la Corteza Prefrontal. Esta área es la sede de las Funciones Ejecutivas: memoria de trabajo, inhibición de respuesta y flexibilidad cognitiva. La mielinización de las fibras nerviosas permite una comunicación más rápida entre hemisferios, facilitando la integración de la información lingüística y lógica. La neurociencia subraya que el aprendizaje en esta etapa debe ser emocionalmente significativo, ya que la curiosidad y la emoción son los “guardianes” del aprendizaje. El orientador debe conocer estos procesos para identificar cuándo un retraso en el lenguaje o en el pensamiento tiene una base madurativa o contextual.

Fundamentación pedagógica: modelos curriculares, metodologías activas y DUA

La intervención pedagógica en Educación Primaria debe alinearse necesariamente con el estadio cognitivo del alumnado: el pensamiento operatorio-concreto. Bajo la LOMLOE, el currículo abandona definitivamente el enfoque transmisivo para situarse en un paradigma competencial, inclusivo y funcional, donde el lenguaje y el pensamiento no son fines en sí mismos, sino herramientas para comprender y transformar la realidad.

Desde un punto de vista curricular, el RD 157/2022 articula el aprendizaje en torno a competencias clave, saberes básicos y criterios de evaluación, lo que obliga a diseñar propuestas didácticas que integren el lenguaje oral y escrito con la resolución de problemas reales. El aprendizaje significativo, en el sentido ausubeliano (Ausubel, 1976), exige partir de los conocimientos previos del alumnado y anclar los nuevos contenidos a experiencias concretas y cercanas. Esto resulta especialmente relevante en esta etapa, donde la abstracción pura aún no es operativa.

El Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) constituye el marco pedagógico que permite atender a la diversidad cognitiva y lingüística del aula. El DUA propone:

Múltiples formas de representación, facilitando la comprensión mediante apoyos visuales, esquemas, organizadores gráficos y ejemplos manipulativos.

Múltiples formas de acción y expresión, permitiendo que el alumnado demuestre su comprensión a través del lenguaje oral, el escrito, el dibujo, la dramatización o el uso de herramientas digitales.

Múltiples formas de implicación, fomentando la motivación intrínseca mediante retos ajustados a la Zona de Desarrollo Próximo (Vygotsky, 1978).

Las Metodologías Activas son la concreción práctica de estos principios. El Aprendizaje Basado en Problemas (ABP) y el Aprendizaje Basado en Proyectos resultan especialmente adecuados para el desarrollo del pensamiento concreto, ya que parten de situaciones reales que requieren observación, manipulación, comparación y razonamiento lógico. Asimismo, el Aprendizaje Cooperativo no solo potencia la competencia social, sino que actúa como un potente catalizador del desarrollo lingüístico: el diálogo entre iguales favorece la explicitación del pensamiento, la argumentación y la negociación de significados.

Desde la orientación educativa, el asesoramiento pedagógico debe centrarse en garantizar que las Situaciones de Aprendizaje no se limiten a la acumulación de tareas, sino que constituyan auténticos escenarios de desarrollo cognitivo y lingüístico, coherentes con los descriptores operativos del Perfil de salida.

Desarrollo de los contenidos específicos del tema

El desarrollo del lenguaje y la comunicación en Educación Primaria: hacia la maestría lingüística

Durante la Educación Primaria se produce la consolidación definitiva del sistema lingüístico. El lenguaje deja de estar ligado al aquí y ahora para convertirse en un instrumento descontextualizado, imprescindible para el aprendizaje académico, la reflexión y la argumentación.

Dimensión fonológica y conciencia metalingüística

En esta etapa se completa la adquisición de todos los fonemas del idioma y desaparecen los procesos de simplificación fonológica propios de etapas anteriores. Cobra especial relevancia la conciencia fonológica, entendida como la capacidad para reflexionar sobre los segmentos sonoros del lenguaje (sílabas, rimas, fonemas). Esta habilidad metalingüística es un predictor clave del éxito lector y escritor, tal como señalan Berk (2018) y Monfort y Juárez (2015). El trabajo sistemático de rimas, segmentación y manipulación fonémica es esencial, especialmente en los primeros ciclos, para prevenir dificultades específicas de aprendizaje como la dislexia.

Dimensión semántica: expansión y especialización léxica

El vocabulario experimenta un crecimiento exponencial tanto en cantidad como en calidad. El alumnado incorpora términos abstractos, vocabulario académico y lenguaje específico de las áreas curriculares (científico, matemático, histórico). Este enriquecimiento léxico permite una categorización más precisa de la realidad, lo que repercute directamente en el desarrollo del pensamiento lógico. Como señala Cassany (2006), comprender un texto no es solo decodificar palabras, sino dominar los conceptos que estas representan.

Dimensión morfosintáctica: complejidad estructural

Durante la Primaria se automatiza el uso de las estructuras gramaticales complejas: oraciones subordinadas causales, condicionales y consecutivas, así como el dominio de los tiempos y modos verbales. Este progreso permite al alumnado expresar relaciones lógicas de causa-efecto, condición o finalidad, esenciales para el razonamiento científico y matemático. El lenguaje se convierte así en una herramienta de pensamiento formal incipiente.

Dimensión pragmática: competencia comunicativa funcional

La dimensión pragmática alcanza un alto grado de sofisticación. El alumnado aprende a adaptar su discurso al contexto, al interlocutor y a la intención comunicativa. Son capaces de narrar experiencias de forma estructurada, argumentar opiniones, participar en debates y comprender progresivamente la ironía y el doble sentido. Esta competencia es clave para la participación democrática y la convivencia escolar, en coherencia con la Competencia personal, social y de aprender a aprender definida en el RD 157/2022.

El desarrollo del pensamiento concreto: la lógica de lo real

El pensamiento en la Educación Primaria se caracteriza por la consolidación de las Operaciones Concretas descritas por Piaget (1969). Este tipo de pensamiento permite al niño operar mentalmente sobre objetos y situaciones reales, siempre que pueda apoyarse en la experiencia directa.

Principales logros del pensamiento operatorio-concreto

Descentración: El niño es capaz de considerar simultáneamente varios aspectos de una situación, superando la visión egocéntrica.

Reversibilidad: Puede deshacer mentalmente una acción, lo que constituye la base de las operaciones matemáticas.

Clasificación y seriación: Agrupa objetos en categorías jerárquicas y los ordena según criterios cuantificables.

Conservación: Comprende que determinadas propiedades (número, masa, volumen) permanecen constantes a pesar de cambios perceptivos.

Estos logros cognitivos son fundamentales para el aprendizaje escolar, ya que permiten comprender conceptos matemáticos, científicos y sociales desde una lógica interna coherente.

Limitaciones del pensamiento concreto

La principal limitación de este estadio es la dificultad para razonar sobre lo hipotético, lo abstracto o lo puramente formal. El alumnado necesita apoyarse en materiales manipulativos, ejemplos concretos y experiencias vividas. Por ello, la enseñanza excesivamente verbalista o abstracta genera incomprensión y fracaso escolar.

Implicaciones educativas del pensamiento concreto

Las implicaciones pedagógicas de este estadio cognitivo son claras y deben guiar toda la práctica docente:

La enseñanza debe ser manipulativa, experimental y contextualizada.

Los conceptos abstractos deben introducirse progresivamente a partir de experiencias concretas.

Es imprescindible partir de los conocimientos previos del alumnado para garantizar un aprendizaje significativo.

La evaluación debe ser criterial y formativa, centrada en los procesos de razonamiento y no solo en el resultado final.

La interacción entre lenguaje y pensamiento: una simbiosis estructural

Lenguaje y pensamiento mantienen una relación de mutuo reforzamiento. El avance del pensamiento lógico permite comprender estructuras lingüísticas más complejas, mientras que el dominio del lenguaje proporciona las herramientas necesarias para organizar, verbalizar y comunicar el razonamiento. Como señala Vygotsky (1978), el lenguaje se convierte en el principal instrumento de autorregulación cognitiva. En Educación Primaria, esta simbiosis es la base del aprendizaje académico y de la construcción del pensamiento crítico.

El rol del orientador educativo en Educación Primaria: intervención sistémica en lenguaje y pensamiento

En la etapa de Educación Primaria, el orientador educativo desempeña una función estratégica que trasciende la evaluación puntual de dificultades. Su papel se configura como agente sistémico de prevención, asesoramiento y garantía de inclusión, alineado con los principios de equidad y personalización que establece la LOMLOE. En relación con el desarrollo del lenguaje y del pensamiento concreto, su intervención se articula fundamentalmente a través del Plan de Acción Tutorial (PAT) y del Plan de Atención a la Diversidad (PAD), actuando de forma coordinada con el profesorado, las familias y los servicios externos.

El orientador como garante del desarrollo lingüístico y cognitivo

El lenguaje constituye la herramienta mediadora fundamental del aprendizaje escolar. Por ello, el orientador debe velar porque el centro adopte una perspectiva preventiva, evitando que las dificultades lingüísticas se cronifiquen y deriven en fracaso escolar. El artículo 71 de la LOMLOE establece la obligación de detectar tempranamente las necesidades específicas de apoyo educativo, entre las que se incluyen los Trastornos del Desarrollo del Lenguaje (TDL), la dislexia y otras dificultades de aprendizaje.

Desde esta óptica, el orientador:

Analiza los indicadores de riesgo lingüístico (dificultades persistentes de comprensión oral, escasa competencia léxica, pobre estructuración sintáctica).

Asesora sobre la diferenciación entre variabilidad evolutiva y dificultad específica.

Promueve medidas universales de estimulación lingüística en el aula ordinaria, evitando la medicalización innecesaria.

El Plan de Atención a la Diversidad (PAD) y el enfoque DUA

El PAD, bajo el marco LOMLOE, debe concebirse como un instrumento vivo que articula la respuesta educativa desde un enfoque universal, preventivo y flexible. El orientador lidera su diseño y evaluación, asegurando que el centro aplique el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) como principio estructural y no como medida excepcional.

En relación con el lenguaje y el pensamiento concreto, el orientador asesora para que:

Se ofrezcan múltiples formas de representación de la información (apoyos visuales, esquemas, mapas conceptuales, manipulativos).

Se diversifiquen las formas de expresión del aprendizaje (oral, escrita, gráfica, corporal).

Se ajusten las tareas a la Zona de Desarrollo Próximo (Vygotsky, 1978), garantizando el reto cognitivo sin generar frustración.

Este enfoque resulta especialmente eficaz para el alumnado con dificultades de comprensión lectora, razonamiento matemático o acceso al lenguaje académico.

Evaluación psicopedagógica: análisis de procesos y no solo de resultados

Cuando las medidas ordinarias no resultan suficientes, el orientador realiza la evaluación psicopedagógica, entendida como un proceso global y contextualizado. En Educación Primaria, esta evaluación debe centrarse no solo en el nivel de competencia curricular, sino en los procesos cognitivos y lingüísticos subyacentes.

El orientador analiza:

El desarrollo del lenguaje oral y escrito en sus dimensiones fonológica, semántica, morfosintáctica y pragmática.

Las funciones ejecutivas (memoria de trabajo, inhibición, flexibilidad cognitiva), estrechamente vinculadas al pensamiento operatorio-concreto.

El estilo de aprendizaje y la respuesta a la mediación.

El informe psicopedagógico debe traducirse en orientaciones prácticas para el aula, proponiendo medidas ajustadas y evaluables, en coherencia con los criterios de evaluación del RD 157/2022.

Asesoramiento al profesorado: ajuste metodológico y evaluativo

Una de las funciones nucleares del orientador es el asesoramiento pedagógico. En este tema, dicho asesoramiento se centra en ayudar al profesorado a:

Ajustar las metodologías al pensamiento concreto, evitando propuestas excesivamente abstractas.

Diseñar situaciones de aprendizaje manipulativas, contextualizadas y significativas.

Aplicar una evaluación criterial y formativa, centrada en los procesos de razonamiento y comprensión, no solo en el producto final.

El orientador actúa como mediador entre el currículo prescrito y el currículo real, garantizando que la enseñanza respete el desarrollo cognitivo del alumnado y promueva aprendizajes funcionales y transferibles.

La acción tutorial y el desarrollo del lenguaje académico

El Plan de Acción Tutorial (PAT) constituye un espacio privilegiado para trabajar el lenguaje oral formal, la argumentación y la reflexión metacognitiva. El orientador colabora con los tutores para:

Diseñar actividades de expresión oral estructurada (debates, exposiciones, asambleas).

Fomentar la metacognición lingüística, ayudando al alumnado a reflexionar sobre cómo aprende y comprende.

Desarrollar la competencia comunicativa como base de la convivencia y la participación democrática.

Estas actuaciones contribuyen directamente al desarrollo del Perfil de salida del alumnado al finalizar la enseñanza básica.

Trabajo con las familias y coordinación externa

El desarrollo del lenguaje y del pensamiento no puede desligarse del contexto familiar. El orientador desempeña una función clave de asesoramiento a las familias, orientándolas sobre:

Estrategias de estimulación lingüística en el hogar.

Importancia de la lectura compartida y el diálogo.

Uso responsable de las pantallas digitales.

Asimismo, cuando es necesario, el orientador actúa como nexo con logopedas, servicios de atención temprana o salud mental, garantizando una intervención coherente y coordinada.

Conclusión

El desarrollo del lenguaje y del pensamiento concreto durante la Educación Primaria constituye el eje vertebrador del aprendizaje académico y de la participación social plena. Como se ha expuesto a lo largo de este tema, el paso hacia el pensamiento operatorio-concreto permite al alumnado organizar la realidad de forma lógica, comprender relaciones causales y construir conocimiento de manera progresivamente autónoma. Sin embargo, este desarrollo no es automático ni uniforme; requiere una intervención educativa consciente, ajustada y fundamentada científicamente.

La LOMLOE sitúa el lenguaje y el pensamiento en el centro del currículo competencial, exigiendo una escuela que no se limite a transmitir contenidos, sino que enseñe a comprender, razonar y comunicar. En este marco, el orientador educativo se erige como una figura clave para garantizar que el sistema educativo responda a la diversidad cognitiva y lingüística del alumnado, previniendo dificultades y promoviendo el éxito escolar desde una perspectiva inclusiva.

Desde una visión ética y profesional, la orientación educativa debe contribuir a construir escuelas que no excluyan por razones lingüísticas o cognitivas, sino que ofrezcan oportunidades reales de aprendizaje a todo el alumnado. Acompañar el desarrollo del lenguaje y del pensamiento en Primaria es, en última instancia, acompañar la construcción de ciudadanos críticos, competentes y capaces de comprender el mundo para transformarlo.

Bibliografía y normativa

Normativa

Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de Educación (LOMLOE).

Real Decreto 157/2022, de 1 de marzo, por el que se establece la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Primaria.

Decreto 101/2023, de 9 de mayo, por el que se establece la ordenación y el currículo de la Educación Primaria en Andalucía.

Orden de 30 de mayo de 2023, por la que se desarrolla el currículo de la Educación Primaria en Andalucía.

Bibliografía

Ausubel, D. (1976). Psicología educativa. Trillas.

Berk, L. E. (2018). Desarrollo del niño y del adolescente. Pearson Educación.

Bruner, J. (1984). Acción, pensamiento y lenguaje. Alianza.

Cassany, D. (2006). Tras las líneas. Anagrama.

Coll, C. (2007). Psicología y currículum. Paidós.

Monfort, M. y Juárez, A. (2015). Los niños disfásicos. CEPE.

Mora, F. (2013). Neuroeducación. Alianza Editorial.

Piaget, J. e Inhelder, B. (1984). Psicología del niño. Morata.

Vygotsky, L. S. (1978). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Crítica.

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