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Tema 1M – La evolución de la educación especial en Europa en las últimas décadas: de la institucionalización y del modelo clínico a la normalización de servicios y al modelo pedagógico.

ÍNDICE:

1. Introducción al tema.

2. Antecedentes históricos de la educación especial.

3. La institucionalización y el modelo de educación especial.

4. Normalización de servicios y modelo pedagógico:

Ø Factores determinantes de la nueva concepción

Ø Las Necesidades Educativas Especiales.

Ø La integración Educativa.

5. Conclusiones.

6. Bibliografía.

7. Biblionet.

8. Normativa Legal.

INTRODUCCIÓN AL TEMA.

La educación especial en Europa en las últimas décadas ha tenido grandes trasformaciones; debido a que se ha visto impulsada por movimientos sociales que reclamaban la igualdad entre todos los ciudadanos y la superación de discriminaciones de cualquier tipo. Según todo ello se ha cambiado la visión de la educación especial, de modo que ha surgido el concepto de necesidades educativas especiales (NEEs) y se ha dejado de lado el tan extendido concepto de discapacidad.

Dicho cambio se debe a una progresiva concienciación sobre el tema y a un hito que marcó la diferencia, la publicación del Informe Warnock (1979) donde se analiza la prestación educativa a favor de niños y jóvenes con deficiencias físicas y mentales en Inglaterra, Escocia y Gales, dando una nueva visión de la educación especial. Toda esta corriente educativa se divulga en los currículos europeos hasta hacer mella en España (con la conocida LOGSE).

El concepto de NEEs se asume en España por primera vez con el Real Decreto, 334/1985 de 6 de marzo, de Ordenación de la Educación Especial. También se establecen un conjunto de medidas con el objeto de garantizar que los alumnos con NEEs puedan alcanzar los objetivos educativos establecidos con carácter general y conseguir una mayor calidad de vida en los ámbitos personal, social y laboral.

En las últimas décadas se ha extendido el concepto de escuela comprensiva, basada en los principios educativos, descritos en la Ley 13/ 1982 de 7 de Abril, de Integración Social de los Minusválidos. Dichos principios son: sectorización de servicios, normalización, integración educativa y atención individualizada.

Tal y como podemos ver, este tema resulta ser de gran importancia debido a que debemos conocer cuáles son los antecedentes que guían nuestra actuación como profesionales de la educación especial y en qué momento histórico nos encontramos actualmente.

Para comenzar a desarrollar este tema se hará alusión a los antecedentes históricos de la educación especial hasta la institucionalización y el modelos de educación especial. Posteriormente se expondrá dicha etapa hasta llegar a la normalización de servicios y al modelo pedagógico, donde se clarificarán términos, propios de esa etapa, como las NEEs y la integración educativa. Hasta acabar con un resumen de algunas reseñas legales de interés que se dieron en España en esa etapa. Finalizaré mi exposición con una conclusión general del tema desarrollado.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA EDUCACIÓN ESPECIAL.

Para conocer el presente de la educación especial, es necesario buscar en las raíces históricas la explicación de algunos de sus condicionantes.

Por motivos variados a lo largo de la historia han existido siempre personas consideradas distintas, a éstas se las ha clasificado de muchas maneras (retrasados, idiotas, imbéciles,…), pero siempre con un sentimiento de rechazo. La preocupación por la conducta de estas personas ha ido evolucionando aunque no siempre se haya abordado con acierto y rigor. De modo que antes de nada se podría decir que la educación especial ha evolucionado muy lentamente, empujada por distintos profesionales, las asociaciones de padres y por una mayor sensibilización de la conciencia social. Todo ello ha provocado un cambio de actitudes hacia las personas con deficiencias, pasando a ser consideradas como sujetos diferentes e independientes, con sus características propias y respetando sus derechos.

Personas con discapacidades han existido siempre, pero la actitud que se ha tenido con estas personas no ha sido la misma. De ahí que vayamos ha hacer un breve recorrido histórico sobre las mismas.

Las civilizaciones griega y romana, y el imperio bizantino, aportan datos acerca de la poca sensibilización social sobre las personas con deficiencias, ya que se tendía a eliminarlas y las respuestas y atenciones que este tipo de personas recibían eran negativas.

En la Edad Media surgen hospitales y conventos donde se alojaba y cuidaban a estas personas. Incluso hubo momentos que se consideraba a la deficiencia como fruto de causas ajenas al hombre, los que la padecían eran considerados demonios y eran rechazados, incluso se les practicaba el infanticidio. Durante muchas décadas el aislamiento y el confinamiento de estas personas será la norma que prevalezca. No obstante, ya en el siglo XVI comienza a vislumbrarse una experiencia positiva.

En 1550, Lasso publica un libro llamado el Tratado legal de los mudos, donde se recogen sus derechos y deberes. Posteriormente Ponce de León (1509-1584) escribe la Doctrina de los mudos-sordos, donde recoge la educabilidad de estas personas (esta doctrina también se amplió al retraso mental) y además desarrolla un método para enseñar a hablar, leer y escribir a un grupo de niños con esas características. A principios del siglo XVII Bonet publica la primera obra metódica para enseñar a los sordomudos.

En los siglos XVII y XVIII el pesimismo y el negativismo hacen que la deficiencia se considere permanente y constante. Pero, posteriormente, en el siglo XIX se producen avances muy notables (donde se establecen las diferencias entre deficiencia y enfermedad mental, se hace la primera clasificación de deficiencia mental, etc.). A partir de aquí, se desarrolla una fuerte conciencia social de la problemática de estas personas, la cual se convierte en el eje de sus necesidades educativas.

Casi hasta finales del siglo XIX, las personas deficientes eran aisladas en manicomios, instituciones benéficas y hospitales. La sociedad únicamente trata de aislarles y darles asilo y alimentación. Posteriormente se comienza a recoger en instituciones a personas con discapacidades heterogéneas, dando lugar poco a poco a la época de la institucionalización.

LA INSTITUCIONALIZACIÓN Y EL MODELO DE EDUCACIÓN ESPECIAL.

Esta etapa comienza a finales del siglo XIX y principios del siglo XX y es la llamada segunda revolución mental, es en este periodo donde surge la Educación Especial.

Durante la primera mitad del siglo XX el concepto de deficiencia, disminución o handicap incluía las características de innatismo y de estabilidad a lo largo del tiempo. En esta concepción se vio la deficiencia como algo de etiología orgánica y de difícil modificación, a su vez se impulsan gran número de trabajos que tienen como finalidad el categorizar las deficiencias.

Esta concepción se encuentra impulsada por dos ideas importantes: la necesidad de un diagnóstico preciso del trastorno (toda la deficiencia mental estaba vista desde el prima del modelo médico, basado en la detección, definición y clasificación) y la aceptación de que la atención educativa de los alumnos con alguna disminución o retraso debe ser respondida en centros específicos. De modo que las escuelas de educación especial se extienden con gran rapidez y se consideran muy positivas (debido al número de alumnos con deficiencias que hay por aula, al gran número de edificios adaptados y a la posibilidad de que estas personas tengan una atención educativa más especializada).

En los años cuarenta, empiezan a entrar con fuerza las posiciones ambientalistas y conductistas, de modo que los test psicométricos ya no son del todo determinantes (debido a que se comienza a dar importancia también a las influencias sociales y culturales).

Hasta mediados del siglo XX se prolonga la institucionalización de los disminuidos, según García (1989) esto es debido a varias razones como son el arraigo negativo hacia los deficientes, el predominio de los tests psicométricos, la consideración del deficiente como un elemento antisocial y perturbador, el abandono de grandes profesionales y las guerras mundiales que hace que se den crisis en los servicios sociales.

En los años sesenta se va a producir la llamada tercera revolución mental. Donde se cambian los conceptos de deficiencia mental y surgen los términos de necesidades educativas especiales e integración educativa.

NORMALIZACIÓN DE SERVICIOS Y MODELO PEDAGÓGICO:

A lo largo de esta etapa también se introducen términos de interés como es el principio de normalización, aportado por Hank-Mikkelsen en 1969, donde se defiende que la vida de un individuo discapacitado debe ser la misma que la de cualquier ciudadano en cuanto a su ritmo, oportunidades y opciones. De este modo la normalización es el objetivo y la integración el método de trabajo que define a esta etapa.

Uno de los precursores de la integración fue Dunn (1968) que aporta cuatro razones por las que las aulas de Educación Especial no tenían justificación: afirma que los niños con retraso mental pueden hacer lo mismo en el aula de educación especial que en aulas ordinarias; también afirma que el etiquetaje de “retrasado mental” disminuye la expectativa que el maestro tiene con ellos; las aulas segregadas son discriminatorias y habla del avance que suponen los diseños de programas curriculares individualizados dentro del aula.

De este modo a partir de los años sesenta se comienzan a dar unos cambios de gran importancia para la historia de la educación especial, cambios como: la nueva concepción de los trastornos del desarrollo y de la deficiencia (más relacionada con factores ambientales y con la respuesta por parte de la escuela); una perspectiva diferente de los procesos de aprendizaje y de las diferencias individuales ( de manera que se destaca que el profesor se adecue a los conocimientos iniciales del alumno); la revisión de la evaluación psicométrica de modo que se cambian los sistemas de evaluación del alumnado y se trata de ver más las potencialidades de éste; la presencia de un mayor número de profesores competentes; la extensión de la educación obligatoria hasta la secundaria; vistos los pocos resultados obtenidos en las escuelas de educación especial también se piensa que no son tan buenos como se creía; se empieza a dar un clima más favorable en lo que a las experiencias de integración se refiere; los planteamientos integradores y normalizadores se extienden a los servicios sociales y además los movimientos sociales que se dan son a favor de la igualdad.

Todos estos cambios desbocaron en un nuevo enfoque de percibir la discapacidad; dos de los fenómenos más relevantes de esta nueva ideología fueron: en el plano conceptual un enfoque basado en el análisis de las necesidades educativas especiales de los alumnos (NEEs) y en el plano de la práctica educativa el desarrollo de la integración educativa.

El concepto de necesidades educativas especiales (NEEs), tal y como hemos mencionado en la introducción, comenzó a explorarse gracias al informe Warnock, encargado en 1974 por el secretario de Educación del Reino Unido a una comisión de expertos presidida por Mary Warnock y publicado en 1978. Este informe tuvo gran relevancia debido a que reconoce que agrupar las dificultades de los niños en términos de categorías fijas no es beneficioso ni para los niños, ni para los maestros y padres y señala cuatro razones (hay niños afectados por varias discapacidades simultáneamente, las categorías confunden qué tipo de educación es necesario, las categorías cuando son la base para aprovisionar recursos resulta que no se dan en casos que se necesitan, pueden llegar a etiquetar).

Con la nueva definición de NEEs propuesta por el informe Warnock se presentan cuatro ideas importantes: afecta a un continuo de alumnos, el concepto es relativo y contextual, se prefiere principalmente a los problemas de aprendizaje y supone la provisión de recursos extraordinarios necesarios para atender a las necesidades de estos alumnos.

La detección y valoración de los alumnos con NEEs es primordial porque se basa en analizar las potencialidades de desarrollo y aprendizaje del niño y determinar el tipo de enseñanza y medios supletorios necesarios para conseguir una mejor educación del alumno.

En España es con la Ley Orgánica, 9/1995 de noviembre, de la Participación, la Evaluación y el Gobierno de los Centros (LOPEGCE) donde se puntualiza y define el concepto de alumnos con necesidades educativas especiales (NEEs): “aquellos que requieran, en un período de su escolarización o a lo largo de toda ella, determinados apoyos y atenciones educativas específicas por padecer discapacidades físicas psíquicas o sensoriales, por manifestar trastornos graves de conducta, o por estar en situaciones sociales o culturales desfavorecidas”.

En otras palabras un alumno que presenta NEEs es aquel que presenta algún problema de aprendizaje a lo largo de su escolarización y que demanda mayores recursos educativos que los compañeros de su edad. De modo que en el nuevo concepto de educación especial se trata de poner énfasis en las capacidades o posibilidades de desarrollo de los alumnos y en la correcta respuesta educativa adaptada a los mismos y no en sus limitaciones. Aludiendo al conjunto de características y posibilidades de la persona y tratando de modificar la realidad actual del alumno y de su entorno, desarrollando al máximo sus capacidades. En otras palabras el concepto de NEEs no dice tanto acerca de lo qué el alumno es, sino que va más allá tratándose de acercar a lo que la escuela tiene que hacer con él.

De esta manera que se ha pasado del modelo tradicional de deficiencia (psicopatologicista) al modelo de las NEEs.

A pesar que la idea de este concepto es muy buena ha tenido grandes críticas, según Marchesi, ya que resulta un término excesivamente vago ya que un niño puede tener necesidades de aprendizaje dependiendo del tipo de escuela y currículo que se imparta; también presenta una excesiva amplitud, no diferencia los distintos problemas de aprendizaje, es excesivamente optimista. Todas estas críticas plantean la necesidad de delimitar el concepto de NEEs en dos aspectos: hasta qué alumnos se entiende el término y delimitar la información que pueda ayudar a precisar las demandas educativas.

Estrechamente relacionada con este término, se encuentra la idea de integración educativa. La necesidad de la integración es la concreción en la práctica social del principio de igualdad ya que todos los alumnos deben tener acceso a la educación de forma no segregadora.

Según Birch la integración escolar consiste en la “unificación de la educación ordinaria y la especial, ofreciendo una serie de servicios a todos los niños en base a sus necesidades individuales de aprendizajes”. La NARC (National Association for Retarded Citizens, USA) se expresa en estos términos: “La integración es una filosofía o principio de ofrecimiento de servicios educativos que se pone en práctica mediante la provisión de una variedad de alternativas instructivas y de claves que son apropiadas al plan educativo de cada alumno, permitiendo la máxima integración instructiva, temporal y social de los alumnos deficientes durante la jornada escolar normal”.

Para que la integración se realice correctamente deben darse una serie de condiciones como que los niños con disminuciones compartan su educación con os demás en centros ordinarios, se plantea que estos alumnos intervengan en la participación y las tareas escolares, se necesita una amplia gamas de alternativas e implica el funcionamiento y la coordinación de servicios educativos como parte del sistema escolar.

Este elemento ha suscitado grandes debates habiendo personas a su favor que defienden la integración porque alegan que la no segregación es el derecho de todos los alumnos, también afirman que con una educación conjunto hay grandes ventajas educativas para todos los alumnos. Pero pese a todo ello, el cambio más profundo porque produce la integración es estableciendo objetivos más amplios y equilibrados, definiendo el currículo más flexible y exigiendo la formación del profesorado en la atención a la diversidad de los alumnos.

Así como hay gente a favor, también se presentan grandes críticas a la integración ya que se opina que los alumnos con discapacidades no van a tener una educación tan completa en un centro ordinario como la que tendrían en un centro de educación especial (porque no se encuentran los mismos recursos materiales y profesionales). Además se afirma que los grupos heterogéneos de alumnos tienen dificultades para aprender juntos.

Es por todo ello que el proceso de integración exige un cambio en las escuelas, dicho cambio debe ser un proceso dinámico y cambiante que se adapte a las necesidades de cada alumno.

El informe Warnock distinguió tres formas principales de integración: física, social y funcional. La física defiende que las clases de educación especial estén en el mismo lugar que la escuela ordinaria, pero manteniendo una organización independiente. La integración social habla de que existen clases especiales en la escuela ordinaria y los alumnos desarrollan actividades conjuntas, como juegos y actividades extraescolares. La integración funcional es aquella en la cual los niños con NEEs participan a tiempo parcial o completo en las aulas normales. Para ello se pueden dar tres tipos de organización: utilización compartida (se comparten los mismos medios con horario diferente), utilización simultánea (se usan los mismos medios al mismo tiempo, pero de forma separada) y cooperación (se usan los mismos medios, al mismo tiempo y con objetivos educativos comunes). Soder propone una cuarta forma de integración: la comunitaria, que se produce en la sociedad cuando los alumnos dejan la escuela.

Por todo ello afirmar que la integración es un proceso con distintas formas organizativas. Donde los alumnos tendrán respuestas educativas distintas en función del tipo de escuela en la que se escolaricen.

La base ideológica de la integración se encuentra en la Declaración de los Derechos Humanos, donde se aclara que los poderes públicos tienen la obligación de garantizar una enseñanza no segregadora, que se prolongue después de la integración en la sociedad, a todos los alumnos sean cual sean sus condiciones físicas, sociales o culturales, realizando las trasformaciones necesarias para ello.

CONCLUSIONES.

La educación especial a dado un cambio de 360 grados en los últimos años, esto se debe a que la sociedad cada vez está más mentalizada y acostumbrada a oír términos como integración, normalización, igualdad,…. Haciendo una revisión “rápida” de todo lo tratado en este tema podemos decir que la educación especial en las últimas décadas a pasado de, prácticamente, no existir a tener un auge terrible. La educación especial comenzó siendo totalmente segregadora y basada, principalmente, en el diagnóstico y clasificación médica del alumnado deficiente. Tras esta concepción se comenzó a hablar de términos como NEEs e integración educativa. Hoy en día parece inaudible que un profesional de pedagogía terapéutica no conozca dichos conceptos, ya que son “el pan de cada día”.

Este tema es de gran interés para la práctica educativa porque la función de todo maestro, independientemente de su especialidad, es conseguir que sus alumnos trabajen en armonía, vean la integración como un hecho normal, aprendan a vivir con gente “diferente” porque en realidad todos somos diferentes.

En resumen, el profesional de pedagogía terapéutica, es un recurso especializado, integrado en el centro, que tiene como funciones prioritarias la atención directa al alumnado con NEEs, así como el apoyo al profesorado ordinario del centro que interviene directamente con los alumnos con NEEs. Le corresponde, por tanto, un papel relevante en cuanto a la educación especial del centro, sin que en ningún caso sustituya la responsabilidad del profesor tutor. Es por ello que como futuros profesionales de pedagogía terapéutica debemos conocer este tema para poder desarrollar funciones tan importantes como: una vez que sabemos qué supone la integración y qué es una alumno con NEEs es más sencillo colaborar con el profesorado, tutor y orientador en la detección del alumnado con NEEs; colaborar en la evaluación prisopedagógica; elaborar con el profesorado las adaptaciones curriculares individuales (ACI), colaborar en el proceso de seguimiento y evaluación del alumno y de los programas de intervención; intervenir directamente con el alumnado con NEEs…

BIBLIOGRAFÍA.

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Marchesi, A., Coll C., Palacios J., (1990), “Desarrollo psicológico y educación, III. Necesidades educativas especiales y aprendizaje escolar”, Ed. Alianza, Madrid.

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Salvador Matay F. (dir.), (2001), “Enciclopedia psicopedagógica de necesidades educativas especiales”, Ed. Aljibe, Málaga.

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BIBLIONET.

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http://www.csi-csif.es

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http://www.buscaoposiciones.com

NORMATIVA LEGAL.

Ley Orgánica, 9/1995 de noviembre, de la Participación, la Evaluación y el Gobierno de los Centros (LOPEGCE)

Ley 13/1982 de 27 de abril, de Integración Social del Minusválido (LISMI).

Real Decreto 334/1985, de 6 de marzo, de Ordenación de la educación especial.


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