Icono del sitio Oposinet

Tema 29B – La evaluación: Evaluación del proceso educativo. Concepto, métodos e instrumentos. Evaluación del técnico/a y del centro educativo. Recogida de datos y transmisión de la información.

INTRODUCCIÓN: LA EVALUACIÓN EN LA ETAPA INFANTIL

Si tradicionalmente la evaluación era entendida como el último elemento curricular que servía para sancionar los aprendizajes de los alumnos/as, en la actualidad se considera una actividad valorativa e investigadora que debe tener en cuenta todas y cada una de variables que intervienen en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Porque la evaluación debe estar permanentemente orientada a adecuar el sistema educativo a las demandas educativas, centrándose no sólo sobre los alumno/as, sino también sobre los profesionales de los centros, los procesos educativos y la propia Administración.

El aprendizaje de los alumnos y alumnas es sólo uno de los objetivos de la evaluación pero no el único.

La evaluación en la escuela infantil debe ser básicamente el instrumento que permita informar todo el proceso educativo con vistas a tomar decisiones que sirvan para reconducir el mismo.

1. LA EVALUACIÓN EN EL CURRÍCULO.

De acuerdo con la definición de currículo la evaluación es un elemento curricular fundamental e inseparable de la práctica educativa, tiene como fin recoger permanentemente información para ajustar los procesos de enseñanza y aprendizaje, y contribuir a mejorar la calidad de la enseñanza.

La evaluación así, es una actividad básicamente valorativa e investigadora y, por ello, facilitadora del trabajo educativo y del desarrollo profesional docente, que afecta no sólo a los procesos de aprendizaje de los alumnos, sino también a los procesos de enseñanza.

Dado que los pasos que hay que dar son diversos (proceso) e interdependientes, la evaluación se presenta como un elemento y proceso fundamental en la práctica educativa que mantiene relaciones sistémicas con el resto de los elementos curriculares, y dentro de un determinado sistema.

Toda evaluación debe contemplar, al menos, una reflexión sobre los siguientes aspectos:

  1. El contenido: ¿Qué queremos evaluar?
  2. El propósito: ¿Para qué queremos evaluar?
  1. Las características: ¿Cómo vamos a evaluar?
  2. La temporalidad: ¿En qué momentos evaluaremos?
  3. Las técnicas: ¿Con qué vamos a evaluar?
  4. Las consecuencias: ¿Para qué nos ha servido?

La evaluación concebida como un proceso mediante el cual se obtiene la información necesaria para la planificación, desarrollo y comprobación de las decisiones docentes, se convierte en un elemento curricular de primer orden por cuanto que suministra abundante información al docente sobre los procesos de enseñanza y aprendizaje con vistas a su posi­ble mejora.

Es decir, la evaluación, en cuanto que se centra en la observación de los proce­sos y en el análisis de las tareas, recogerá importante información para mejorar los procesos mismos en que consisten las actividades escolares (Pérez Juste, 1993).

2. ¿QUÉ EVALUAR?

Hace referencia a aquellos aspectos y elementos que el profesional de Educación Infantil deberá evaluar. En este sentido serán objeto de evaluación:

El proceso de enseñanza.

La evaluación del proceso de enseñanza incluirá, al menos, los siguientes aspectos:

El proceso de aprendizaje.

La evaluación del proceso de aprendizaje del alumno/a corresponde al tutor/a de cada grupo que recogerá, en caso necesario, la información de otros profesionales.

La evaluación del proceso de aprendizaje de los alumnos/as hace referencia a la valoración de aspectos concretos:

El inicio de cualquier proceso de aprendizaje exige el conocimiento de experiencias e ideas previas de los alumnos/as con el fin de producir aprendizajes significativos y funcionales. Éstos sólo serán posibles si quien aprende construye sobre sus conocimientos y ex­periencias anteriores el nuevo conjunto de ideas que se dispone a asimilar, es decir, cuando el nuevo conocimiento interactúa con los esquemas existentes (Cubero, 1989).

La evaluación del proceso de aprendizaje tiene por objeto valorar las capacidades. Co­mo no es posible evaluar todas las capacidades expresadas en los objetivos generales de etapa y áreas (ámbitos), es necesario diseñar objetivos didácticos y actividades de evaluación donde el profesional planifica con mayor precisión la información que pretende recoger, los ins­trumentos y recursos a utilizar, y el análisis y toma de decisiones posteriores respecto al proceso educativo.

Los objetivos didácticos constituyen el referente inmediato de la eva­luación, son directamente evaluables al concretar las capacidades señalando el grado de aprendizaje a cuya consecución se encamina la intervención educativa.

Se trata de valorar el grado de consecución obtenido por cada alumno/a respecto a los objetivos propuestos en el proceso educativo, y que será el punto de partida de los nuevos aprendizajes que se ofrecen. El grado de asimilación de los contenidos (conceptuales, procedimentales y actitudinales) nos permitirá apreciar el grado de desarrollo de las capacidades teniendo los objetivos generales de etapa como referente.

El Proyecto Curricular de etapa y/o ciclo.

Entre los aspectos concretos que habrán de someterse a evaluación figurarán, al menos, los siguientes:

En la valoración del proceso de enseñanza, del proceso de aprendizaje y del Proyecto curricular deberán estar claramente identificados los criterios, indicadores, estrategias, ins­trumentos y técnicas para recoger la información sobre el grado de adecuación y eficacia de cada uno de los elementos que configuran el Proyecto curricular, de las intervenciones del profesorado y de los aprendizajes del alumnado.

Además de estos tres aspectos anteriores, habría que subrayar la importancia que tiene la evaluación de otros dos aspectos, dada su incidencia tanto en el Proyecto Curricular como en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Estos dos aspectos a los que nos referimos son:

El contexto del centro.

En el contexto del centro serán objeto de valoración:

Los materiales curriculares.

Entendemos por materiales curriculares aquellos libros y materiales editados que sir­ven de apoyo a los procesos de aprendizaje de los alumnos/as, y de orientación a los procesos de enseñanza de los profesionales para el desarrollo y aplicación del currículo.

3. ¿PARA QUE EVALUAR?

Las pretensiones de la evaluación pueden ser explicitadas en tomo a una serie de variables fundamentales objeto de evaluación. En efecto, la evaluación del proceso de enseñanza tiene como finalidad:

Por otra parte, la evaluación del proceso de aprendizaje pretende:

Finalmente la evaluación del Proyecto Curricular persigue:

4. ¿CÓMO EVALUAR?

La evaluación en la Educación Infantil tiene una serie de características que la iden­tifican. Tomando como referencia la LOE, y centrándonos en los Decretos que establecen el currículo de la Educación Infantil en las CC.AA. y en el R.D. de ámbito de gestión del MEC, así como en las Órdenes que regulan la evaluación en esta etapa, vemos cómo en la Educación Infantil la evaluación se define como:

La evaluación en esta etapa tiene, por tanto, una evidente función formativa, sin ca­rácter de promoción ni de calificación del alumnado, ya que evaluar en esta etapa no signi­fica “calificar”, sino conocer el estado evolutivo, por lo que la evaluación ha de servir para verificar la eficacia de la acción educativa y contribuir a la mejora de la calidad de la educa­ción (Gómez Ocaña, 1989).

Las manifestaciones en este sentido son abundantes. Así, para Sorribes (1989) la finalidad de la evaluación no es calificar-sancionar al alumno, sino conocerle y ayudarle en su proceso de desarrollo y aprendizaje, detectando dificultades, analizando causas y adaptando el proceso educativo a sus características. Por su parte, Pérez Juste (1993) insiste en el escaso sentido que tiene el carácter sancionador en este nivel educativo.

En definitiva, entre las características que definen una evaluación idónea para esta etapa subrayamos las siguientes (Sorribes, 1989):

5. ¿CUÁNDO EVALUAR?

Responder a esta cuestión supone considerar y subrayar el carácter formativo de la evaluación en tres momentos fundamentales:

Evaluación inicial o diagnóstica.

Esta evaluación abarca los aspectos siguientes:

Los objetivos de la evaluación inicial podrían concretarse en:

Para ello cada tutor/a deberá:

Evaluación del proceso o formativa.

Los objetivos de la evaluación formativa podrían concretarse en:

Dado el carácter formativo de la evaluación, ésta se convierte en reguladora, orien­tadora y autocorrectora del proceso educativo, al ser un elemento inseparable y un instru­mento eficaz para ajustar la intervención educativa.

Evaluación sumativa o final.

Los objetivos de la evaluación sumativa podrían concretarse en:

Para ello, cada tutor/a deberá:

La evaluación sumativa o final es una consecuencia lógica de la evaluación continua que han seguido los procesos de enseñanza y aprendizaje, convirtiéndose -la evaluación fi­nal- en el primer elemento que debe aportarse a la evaluación inicial o diagnóstica ante un nuevo proceso educativo.

En efecto, “la función de la evaluación sumativa es simétrica a la de la evaluación inicial, hasta tal punto que en una serie articulada de procesos de enseñanza-aprendizaje ambas evaluaciones pueden llegar a fundirse en una actividad única” (Coll, 1993). La evaluación final ha de entenderse como una actividad puntual situada al final del proceso de enseñanza-aprendizaje. Tendrá un carácter de síntesis y concreción de la situa­ción del alumno/a en cuanto al desarrollo de las capacidades. Esto se realizará partiendo de los datos obtenidos durante la evaluación continua. El informe final de evaluación de la etapa afecta a la promoción de los alumnos/as y sólo tiene un carácter informativo para la verificación del proceso de enseñanza-aprendizaje futuro y más próximo.

6. ¿CON QUÉ EVALUAR?

Dadas las peculiaridades de esta etapa del sistema educativo y las características que imitan la evaluación de la misma, hemos de ser conscientes de la existencia de algunas técnicas o instrumentos especialmente apropiados para este periodo escolar.

De un modo general, en todo proceso evaluador podemos diferenciar tres momentos:

Salir de la versión móvil