Tema 15 – La función del maestro o maestra en educación infantil. La intencionalidad educativa. Relaciones interactivas entre el niño y el educador. El maestro como miembro del equipo educativo y en su relación con las familias.

0. INTRODUCCIÓN.

1. LA FUNCIÓN DEL MAESTRO EN LA E.I.

1.1. Capacidades generales a desarrollar.

1.2. Funciones del maestro.

2.INTENCIONALIDAD EDUCATIVA.

2.1. Objetivos de los Centros de Educación Infantil.

2.2. Intencionalidad educativa.

3.RELACIONES INTERACTIVAS ENTRE EL NIÑO Y EL EDUCADOR.

4. EL MAESTRO COMO MIEMBREO DEL EQUIPO EDUCATIVO Y SU RELACIÓN CON LAS FAMILIAS.

4.1. coordinación con el equipo educativo.

4.2. Relación del maestro con las familias

4.2.1. Intercambio de información.

4.2.2. Información de carácter general.

4.2.3. Implicación de los padres.

5. BIBLIOGRAFÍA.

– R.D. 1333/91 de 6 de septiembre (currículo de E.I.)

– R.D. 82/96 de 26 de enero (R.O.C. de escuelas infantiles y Centros de Primaria).

– Escamilla, A. “Unidades Didácticas. Edelvives, Zaragoza.

– Castillejo, B. y otros “Currículo de la Escuela Infantil”. Santillana. Madrid.

0. INTRODUCCIÓN.

La importancia del maestro en esta etapa educativa es enorme. Su capacidad y su actitud es de gran significatividad en el desarrollo del niño.

Su actividad es compleja y multidimensional:

(1) Programar actividades.

(2) Organizar ambientes, materiales y recursos.

(3) Recibir motivadoramente a los niños.

(4) Crear un clima satisfactorio en el aula.

(5) Organizar el trabajo y los agrupamientos.

(6) Desarrollar capacidades y hábitos de conducta positivas en el niño.

(7) Registrar datos.

(8) Coordinarse con otros miembros de la comunidad educativa, etc. Para lograr el éxito de este proceso es fundamental:

(1) Colaboración con los padres.

(2) Coordinación con el equipo docente.

(3) Trabajo en grupo.

Concusión: en el proceso educativo un papel de especial relevancia lo ocupa el maestro. Sin embargo, para la obtención de un resultado satisfactorio es necesaria la colaboración de la comunidad educativa.

1. LA FUNCIÓN DEL MAESTRO EN LA EDUCACIÓN INFANTIL.

1.1. Capacidades generales a desarrollar.

La Loce en su artículo 12.2 establece: “la educación infantil contribuirá a desarrollar en los niños las siguientes capacidades.

(a) Conocer su propio cuerpo y sus posibilidades de acción.

(b) Observar y explorar su entorno familiar, social y natural.

(c) Adquirir una progresiva autonomía en sus actividades habituales.

(d) Relacionarse con los demás y aprender las pautas elementales de convivencia.

(e) Desarrollar sus habilidades comunicativas orales e iniciarse en el aprendizaje de la lectura y de la escritura.

(f) Iniciarse en la habilidades numéricas básicas.

El maestro tiene en este planteamiento una gran labor como guía, orientador, mediador e impulsor de las actividades de modo significativo y el proceso de enseñanza-aprendizaje de manera armónica, equilibrada y gratificante.

1.2. Funciones del maestro.

El Reglamento Orgánico de las escuelas de E.I. y E.P. establecido por R.D. 82/96, de 26 de enero, regula las funciones del tutor pero dadas las características peculiares de la etapa que nos ocupa añadiremos que haremos más hincapié en las siguientes funciones del maestro:

(1) Coordinación con los padres: el artículo 712.1de la Loce establece que los Centros de E.I. cooperaran estrechamente con los padres o tutores a fin de tener en cuenta la responsabilidad de éstos en dicha etapa educativa.

La eficacia de la E.I. depende en gran medida de la unidad de criterios educativos en los distintos momentos de la vida del niño en casa y en la escuela. Para que esto sea posible es necesaria la colaboración y coordinación entre educadores y padres. Mediante el intercambio de información familia y educadores tratan de guiar y facilitar la incorporación y adaptación del niño al Centro (R.D. 1333/91).

(2) Organizar los contenidos en actividades globalizadas: el principio de globalización se perfila como el más adecuado para que los aprendizajes de los niños / as sean significativos. Este principio supone que el aprendizaje es el producto de múltiples conexiones, de relaciones entre lo nuevo y lo ya aprendido.

(3) Una metodología basada en las experiencias, actividades y juego como actividad propia de la etapa. En el juego se aúnan, por una parte, un fuerte carácter motivador y, por otra, importantes posibilidades para que el niño/a establezcan relaciones significativas. El profesor organiza contenidos diversos, siempre con carácter global, referidos sobre todo a los procedimientos y experiencias, evitando la falsa dicotomía entre juego y trabajo escolar.

(4) Protagonismo del niño: el propio niño es el verdadero artífice de su aprendizaje. Nuestra labor será guiarlo, orientarlo e impulsar sus actividades; pero solamente en su relación con los objetos, el entorno y los demás es capaz de establecer las relaciones para llegar a los nuevos aprendizajes.

(5) Papel mediador de los adultos: como ha quedado reflejado anteriormente el adulto es un mediador entre el niño y el aprendizaje, por lo tanto, el adulto organiza los espacios, tiempos y materiales; facilitará la actividad física y mental (fuentes principales de aprendizaje); creará un clima de seguridad y confianza; motivará a través de propuestas lúdicas y que revistan interés para los niños; favorecerá la interacción con los iguales y los adultos y fomentarñá la autonbomía del alumno.

2. LA INTENCIONALIDAD EDUCATIVA.

2.1. Objetivos de los Centros de E.I.

La E.I. comprenderá hasta los 6 años de edad, contribuirá al desarrollo físico, intelectual, afectivo, social y moral de los niños. (artículo 7 de la Logse). En este sentido los centros de E.I. tienen como objetivo primordial aportar un conjunto de experiencias favorecedoras del desarrollo.

La E.I. tiene fundamentalmente tres perspectivas:

(1) Educativa: contribuyendo al desarrollo del niño en sus primeros años.

(2) Socio-familiar: ayudándole a comprender y a integrarse en su entorno. La función educativa no sólo recae en las familias sino que se comparte con el centro.

(3) Compensatoria: la E.I. tenderá a ser un elemento equilibrador; evitará carencias y deficiencias motivadas por los distintos contextos en el que los niños se mueven.

2.2. Intencionalidad educativa.

La función del maestro tratará de motivar a los niños para desarrollar capacidades y habilidades así como crear un ambiente en el que los niños jueguen, trabajen, piensen y hablen.

El maestro será un integrador de significados que enseña a ver distintos puntos de vista.

Se educará en autonomía y libertad, respetando los intereses particulares de cada niño.

El maestro desarrollará una educación integral, abierto a las propuestas de los niños y siempre ajustándose a sus necesidades.

En definitiva, favorecerá el desarrollo Armónico de la personalidad del niño a partir de los siguientes criterios:

1. Aprendizajes significativos: el niño debe poder establecer relaciones entre sus experiencias previas y los nuevos aprendizajes. El proceso que conduce a la realización de estos aprendizajes requiere que las actividades y tareas que se lleven a cabo tengan un sentido claro para él. El profesor partiendo de la información que tienen sobre los conocimientos previos del niño, presentará actividades que atraigan su interés y que el niño pueda relacionar con sus experiencias anteriores. Es importante tener en cuenta el proceso individual de cada alumno.

2. Enfoque globalizador: el aprendizaje no se produce por la suma o acumulación de nuevos conocimientos a los que ya posee la persona que aprende,sino que es el producto del establecimiento de multitud de conexiones y relaciones entre lo nuevo y lo sabido, experimentado o vivido.

Adoptar un enfoque globalizador contribuye a poner en marcha un proceso activo de construcción de significados que parte necesariamente de la motivación y de la implicación de los pequeños.

3. Atención diferenciada: supone dirigir la atención educativa a cada uno de los niños como una persona única, ante la que hay que replantearse la intervención en función de sus necesidades particulares, de su modo de ser y de sus circunstancias concretas. Es necesario cultivar el respeto a las diferencias, a las condiciones peculiares de cada niño y sus diferentes ritmos de desarrollo. En este contexto tenemos que inscribir la integración de niños con necesidades educativas especiales.

4. Enfoque activo y experimental: la actividad tanto física como mental es una de las principales fuentes de aprendizaje y desarrollo. Esta actividad tendrá carácter constructivo en la medida en que a través del juego, la acción, la experimentación y sus propias percepciones descubra propiedades y relaciones y vaya construyendo sus propios conocimientos.

El alumno es quien construye, enriquece, modifica, diversifica y coordina sus esquemas; es el verdadero artífice del proceso de aprendizaje; de él depende, en definitiva, la construcción del conocimiento. Sin embargo, en el aprendizaje escolar, la actividad constructiva del alumno no aparece como una actitud individual sino como parte de una actividad interpersonal (profesor-alumno, alumno-alumno).

5. El aprendizaje a través del juego: el juego es la actividad propia de la etapa y en él se aúnan un fuerte carácter motivador con importantes posibilidades para que el niño lleve a cabo aprendizajes significativos y el profesor organice los contenidos con carácter global.

6. Aspectos afectivos y de relación: adquieren un relieve esencial en la E.I. Resulta imprescindible la creación de un ambiente cálido, acogedor y seguro, en el que el niño se sienta querido y confiado para poder afrontar los retos que le plantea el conocimiento progresivo de su medio y para adquirir los instrumentos que le permitan acceder a él. La relación personal con el educador debe de ser de gran calidad, que le transmita la confianza y seguridad que necesita para su desarrollo.

Debemos crear múltiples situaciones de interacción entre iguales, estas son decisivas para la socialización. Las controversias, interacciones y reajustes que se generan en el grupo facilitan el proceso intelectual, afectivo y social.

Importante también para el éxito de nuestra función como educadores es la atención individualizada del niño/a en esta etapa educativa.

7. Criterios para el agrupamiento de alumnos: es necesario diversificar los agrupamientos para que las experiencias sean más motivadoras. Debemos conseguir que nuestros alumnos poco a poco se aproximen al diálogo respetando las normas básicas de éste: escuchar, esperar turno de palabra…

8. La socialización: la interacción entre los niños constituye un recurso metodológico de primar orden. Las controversias, interacciones y reajustes que se generan en el grupo facilitan el progreso intelectual, afectivo y social. Además favorecen la comunicación, el respeto, la cooperación y el intercambio entre los niños que poco a poco se van dando cuenta que estos valores son fundamentales para su relación con los demás.

9. La coordinación con la comunidad educativa: es necesaria una coherencia educativa tanto entre los distintos miembros del equipo docente como entre dicho equipo y los padres. Para ello es imprescindible una correcta coordinación. También es importante establecer coordinación con la comunidad educativa puesto que la educación es una responsabilidad compartida.

3. RELACIONES INTERACTIVAS ENTRE EL NIÑO Y EL EDUCADOR.

Lersch define la interacción como un acontecer mutuo acaecido entre dos o más individuos en el que cada uno influye y es influido por el otro.

El educador debe cumplir unas funciones dirigidas a la atención individualizada de los alumnos de su grupo. Entre éstas destacan:

(1) Favorecer la integración de los alumnos en el grupo y fomentar su participación en el centro.

(2) Contribuir a la personalización de los procesos de enseñanza-aprendizaje. Cada niño tiene un ritmo propio que debe ser respetado por el maestro/a; se incorpora al centro con unos conocimientos previos de los que debemos partir para conseguir aprendizajes significativos. En definitiva cada ser es irrepetible y nosotros como educadores debemos adaptarnos a ellos para favorecer su aprendizaje.

(3) Efectuar un seguimiento global de los procesos de aprendizaje.

(4) Favorecer las actitudes participativas. El educador debe crear un clima de afecto y confianza en el aula de tal manera que el niño sienta que puede aportar ideas, que se le escucha y que se le quiere y acepta como un miembro importante dentro del grupo. A nivel individual debemos crear una relación de gran calidad a nivel afectivo con cada uno de nuestros alumnos para que ellos participen activamente en las actividades que se propongan.

(5) Adecuar las programaciones a las características específicas de los alumnos. La reforma educativa ha establecido un currículo abierto y flexible que permite a los centros adaptar las prescripciones de la administración educativa a su contexto (P.E.C., P.C.C.); pero además a través del tercer nivel de concreción, las programaciones, cada profesor puede contextualizar el P.C.C. para su grupo de alumnos; también en éstas podemos atender a la individualización de la enseñanza si es necesario estableciendo las adaptaciones curriculares necesarias si detectamos algún alumno con necesidades educativas especiales.

(6) Desarrollar líneas comunes con los demás tutores: la tarea del maestro no debe desarrollarse aislada ni del contexto social en el que esté inmerso, ni del equipo educativo al que pertenece. En el Centro educativazo se deben establecer líneas comunes de actuación de tal manera que no se produzcan contradicciones entre los distintos miembros de la comunidad educativa. Para establecer estas líneas de actuación disponemos de P.E.C, P.C.C.; pero sobre todo y máss efectivo las reuniones de ciclo donde se abordarán todos los problemas, iniciativas o innovaciones que se consideren necesarias.

4. EL MAESTRO COMO MIEMBREO DEL EQUIPO EDUCATIVO Y EN SU RELACIÓN CON LAS FAMILIAS.

4.1. Coordinación con el equipo educativo.

La Ley Orgánica 1/1990 de 3 de octubre (Loase) en su capítulo IV, dedicado a la calidad de enseñanza, ordena a los poderes públicos prestar atención prioritaria a los factores que favorecen la calidad y mejora de la enseñanza y, particularmente encomienda a las Administraciones Educativas que fomenten la autonomía pedagógica de los centros, y que estimulen el trabajo en equipo de los profesores.

Consecuentemente los centros gozarán de autonomía en la definición de su proyecto., en la concreción de los p.c. de etapa y en la formulación de la P.G.A.

En el preámbulo del R.D. 82/96, 26 de enero se hace constar que la E.I. reviste una capital importancia para el éxito del sistema educativo. De ahí la transcendencia de que cada centro tenga su propia personalidad definida en el P.E. y establezca con claridad y precisión la organización, las relaciones entre todos los miembros de la comunidad educativa y el modo más eficaz de impartir las enseñanzas por ciclos.

Esta organización debe garantizar una actuación docente coordinada, un gobierno y gestión democrática de los centros y una estrecha relación de éstos con los medios en que se insertan y con las familias de los alumnos.

La E.I. alcanza su pleno sentido en un marco de colaboración y coordinación entre los elementos que inciden en el proceso educativo de los niños / as, el equipo docente y las familias.

La existencia de un equipo educativo es indispensable para asegurar una coherencia conjunta y responsablemente en las tareas que le son propias. Estas se refieren a la elaboración, desarrollo y evaluación del proyecto curricular.

El maestro como miembro de un centro de E.I., además de su función de tutor, como mínimo, formará parte del claustro, del equipo de etapa y del equipo de ciclo.

La Loce en su artículo 83 establece que el claustro de profesores es el órgano propio de participación de los profesores en el control y gestión del centro y tiene la responsabilidad de planificar, coordinar, informar y, en su caso, decidir sobre todos los aspectos docentes del centro.

Las atribuciones del claustro son:

(a) Formular al equipo directivo propuestas para la elaboración de P.G.A, así como evaluar su aplicación.

(b) Formular propuestas al Consejo Escolar para la elaboración del PEC.

(c) Informar el proyecto de RRI del centro.

(d) Promover iniciativas de experimentación e investigación pedagógica y en la formación del profesorado del Centro.

(e) Elegir a sus representantes en el Consejo Escolar y en la Comisión de selección de Director.

(f) Coordinar las funciones referentes a la orientación, tutoría, evaluación y recuperación de los alumnos.

(g) Analizar y valorar el funcionamiento general del centro, la evolución del rendimiento escolar y los resultados de la evaluación que del centro realice la Administración educativa, así como cualquier otro informe referente a la misma.

(h) Ser informado por el Director de la aplicación del régimen disciplinario del centro.

(i) Ser informado de la propuesta de la Administración educativa del nombramiento y cese de los miembros del equipo directivo.

(j) Proponer medidas e iniciativas que favorezcan la convivencia en el centro.

(k) Cualesquiera otras que le sean atribuidas por la Administración educativa

Además el R.D. 82/96 de 26 de enero (R.O.C de escuelas infantiles y Centros de Primaria) en su título III (Órganos de coordinación docente) establece que aquellos centros con más de 12 unidades existirán los siguientes órganos:

(a) Equipo de Ciclo: todos los maestros que imparten docencia en él, están encargados de organizar y desarrollar las cuestiones propias de cada ciclo, bajo la supervisión del jefe de estudios. Su función es formular propuestas a la C.C.P. relativas a la elaboración de los P.C. de etapa.

(b) Comisión de Coordinación Pedagógica: Tanto en E.I. como en E.P. la componen:

– el director,

– el jefe de estudios,

– coordinadores de ciclo o el maestro orientador del centro, o bien un miembro del equipo de orientación que corresponda al centro.

Este elemento establece directrices básicas para la elaboración y revisión de los P.C. de etapa.

(c) El tutor: es la figura encargada de coordinar la evaluación de su grupo así como adoptar la decisión de promoción previa audiencia de padres o tutores. Igualmente atenderá a la individualización de sus alumnos para constatar la necesidad de adecuar el currículo.

Por último el R.D. 1333/91 de 6 de septiembre, afirma que la existencia del equipo educativo es indispensable para asegurar una coherencia y continuidad en la acción docente. El equipo actuará conjunta y responsablemente en las tareas y funciones que le son propias.

4.2. Relación del maestro con las familias.

Los centros de E.I. cooperarán estrechamente con los padres o tutores a fin de tener en cuenta la responsabilidad de éstos en dicha etapa educativa (Logse, artículo7).

La eficacia de la E.I. depende en gran medida de la unidad de criterios educativos en los distintos momento de la vida del niño, en la casa y en la escuela. Para que esto sea posible es necesaria la comunicación y coordinación entre educadores y padres. Mediante el intercambio de información, familia y educadores tratan de guiar y facilitar la incorporación y adaptación del niño al centro (R.D. 1333/91).

4.2.1. Intercambio de información.

(1) Contacto informal diario: favorece el intercambio sobre hechos concretos y actitudes de gran relevancia para comprender al niño. Este contacto no puede ni debe sustituir a otros encuentros en un marco más formal (entrevistas, reuniones, etc.)

(2) La entrevista: es un instrumento prácticamente imprescindible al comienzo de la escolarización del niño, cuando la familia y la escuela se desconocen. También muy útil a final de curso. Es importante recurrir a ella cuando surja alguna preocupación seria en torno al niño.

(3) Los cuestionarios: pueden aportar de forma sistemática bastante información en torno al niño. La principal ventaja es que permiten unificar el tipo de información que se demanda a los padres. Como inconveniente es que habitualmente proporcionan una información demasiado escueta y parcializada.

Los cuestionarios pueden ser de preguntas cerradas (se contesta eligiendo una opción) o de preguntas abiertas (¿a qué juega su hijo?). Nos pueden facilitar información sobre: sus hábitos, su estilo de juego, su estilo de relación, etc.

(4) Informes individualizados: suelen implicar un cierto seguimiento de la evolución del niño en el aula; pueden ser un método eficaz para transmitir información a los padres, sobre todo cuando no se pueden utilizar otros canales; como inconvenientes el riesgo de “etiquetar” al niño.

(5) Notas informativas: se utilizan para dar información a los padres del estado general del niño durante la jornada en la escuela, así como datos significativos sobre las comidas, sueño y deposiciones que les permite ajustar la actuación en casa, modificando horarios, dietas, actitudes, etc. Se pueden hacer de dos formas: un pequeño impreso donde se anotan las incidencias que el padre debe conocer y se le entrega cuando recoge al niño; yotra forma es un cuadreo qaoe recoge los datos para cada niño visible para que el padre y éste debe acostumbrarse amirarlo.

4.2.2. Información de carácter general.

(1) Reuniones: se emplean para trasmitir información de orden general (metodología, organización del centro, etc.) Pueden ser:

(a) generales: son adecuadas para tratar entre todos los temas siguientes: presentación del equipo de centro, proyecto del centro, organización y normas.

(b) Reuniones por grupos: facilitan la comunicación e información directa y cercana. Algunos temas: características evolutivas, como aprenden los niños pequeños, momentos importantes (adaptación al centro, cambio de alimentación: crisis de oposición), planteamiento metodológico del aula, actitud del adulto…

(2) Información escrita: presenta variadas formas. Se utilizan los carteles para transmitir aspectos muy concretos (menús); para información más general y para aquella que nos interesa que permanezca más tiempo en la casa del niño se suelen utilizar circulares y folletos (calendario escolar.

4.2.3. Implicación de los padres.

La relación escuela familia como vemos es fundamental en el proceso educativo. Objetivo fundamental de la institución escolar será la de fomentar la participación de la familia en la intervención educativa.

La participación de éstos puede ser esporádica colaborando en el período de adaptación del niño: cooperación importante para el bienestar del niño en el centro educativo; cuando iniciemos la presentación de profesiones; en actividades extraescolares: visitas, excursiones; colaboración en fiestas: de acogida, navidad, carnaval, etc.

También podemos establecer una colaboración sistemática, que consiste en la presencia de un padre o madre en el interior del centro durante parte o toda la jornada escolar.Se puede realizar a través de talleres o en tareas de apoyo.

(1) Talleres: es una forma de trabajo y colaboración muy enriquecedora siempre que esté bien organizada. No todos los talleres de padres tienen el mismo objetivo, a veces se busca la colaboración de los padres como monitores en los talleres, en otros sui colaboración para la confección de una parte del material escolar, reparación, colaboración en actividades, etc.

(2)En tareas de apoyo: pueden ser variadísimas pues son muchas las tareas cotidianas de la clase que tienen un componente altamente educativo (colaborar en el momento de ponerse ciertas prendas, en los recreos, comidas, utilización de servicios higiénicos, etc). Los educadores de acuerdo con las habilidades y gustos de los padres deben orientar a éstos en los contenidos y actividades que parece más conveniente que realicen.

Conclusión: La E.I. es siempre una educación de adultos:

– Por la unidad que se da en la relación madre-niño.

– La educación del niño comienza y termina en casa, sirviendo esta de puente entre el Centro de Educación y la comunicad.

– Los padres sirven de guía permanente del niño.

5. BIBLIOGRAFÍA.

* Ver esquema.

Publicado: diciembre 27, 2015 por Santiago

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