Tema 3 – El desarrollo de la personalidad. El desarrollo afectivo en los niños y niñas de cero a seis años. Aportaciones de distintos autores. La conquista de la autonomía. Directrices para una correcta intervención educativa.

1.- INTRODUCCIÓN.

Tema de gran importancia para nosotros como educadores, ya que conocer como se desarrolla la personalidad en el niño, sus necesidades afectivas y su afán de creciente autonomía, nos va a permitir adaptar las diferentes áreas del currículo a las necesidades del alumnado. Además podremos detectar si alguno de nuestros alumnos presenta algún tipo de necesidad educativa especial, para así poder ofrecerle una atención lo más temprana posible.

A lo largo del tema veremos diferentes puntos de vista sobre como se desarrolla el niño y sobre todo cómo es este desarrollo a nivel afectivo. Como poco a poco, y en función del desarrollo, va ganando en autonomía y cómo debemos manejarnos para no cortar esa libertad pero a la vez crear unas normas que como veremos serán de gran importancia.

Sin más paso a desarrollar este tema:

2.- EL DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD

Una vez hecha esta pequeña introducción voy a comenzar a hablar del Desarrollo de la personalidad en el niño pero antes me parece importante definir el término desarrollo y sus características, ya que va a determinar en gran medida el proceso que los niños van a seguir.

Según las aportaciones de diferentes autores sobre este término podemos sacar en conclusión que DESARROLLO es un conjunto de cambios progresivos e irreversibles que experimenta una persona a lo largo de su vida como consecuencia de la interacción de un crecimiento cuantitativo y un crecimiento cualitativo (que se correspondería con la maduración) y de las influencias que recibe del medio.

Sabiendo esto podemos decir que las características del desarrollo son las siguientes:

– El desarrollo es un proceso que está sometido a la influencia de múltiples factores

de tipo ambiental o de carácter hereditario.

– Es una sucesión ordenada de cambios que implican no solo un aumento cuantitativo sino también cualitativo.

– Los patrones de desarrollo son similares en todos los individuos, obedecen a unas leyes determinadas, aunque cada sujeto posee unas características peculiares y un ritmo de desarrollo propio.

– Su carácter es integrativo, ya que unas conductas dependen de procesos o prerrequisitos anteriores. Las conductas posteriores suelen ser más organizadas y complejas.

– A mayor nivel de desarrollo hay una mayor diversificación de las capacidades del individuo y de mayor complejidad.

– El desarrollo de la persona parte de unas primeras capacidades generales e inespecíficas hasta llegar a la especificación de dichas capacidades, resultado de los aprendizajes en el medio en que se desenvuelven.

2.1 Consideraciones generales

Entendemos por personalidad “el modo peculiar de reaccionar frente a las diversas situaciones que se nos presentan y la forma en que las afrontamos y superamos”. Cada

personalidad es única y está configurada por una serie de aspectos que podemos observar en el niño a través de sus aptitudes, motivaciones, intereses, necesidades, características, estilo de aprendizaje, estilo cognitivo…

La construcción de la personalidad tiene una importancia clave para el desarrollo del niño.

En su análisis debemos distinguir diversos ámbitos o ejes conductivos: el desarrollo motor, cognitivo, afectivo, de las relaciones sociales. La diferenciación de estos ámbitos tiene interés desde el punto de vista analítico y sirve para clarificar los procesos. Pero en la realidad del individuo, se encuentran estrechamente relacionados los unos con los otros.

En la construcción de la personalidad también van a intervenir una serie de factores que son determinantes en la configuración de la misma:

– Factores internos: Entre los que destacamos la maduración y el temperamento. El temperamento hace referencia a la forma característica en la que el individuo reacciona frente al ambiente. Es un rasgo que hace que cada persona sea única y diferente del resto. En investigaciones recientes realizadas sobre el temperamento en los niños, se demostró que éste no es un aspecto fijo e inalterable, sino que las influencias ambientales pueden modificarlo. Teniendo en cuenta esto se han delimitado 3 tipos de niños según el modelo o tipo de comportamiento:

a) Fáciles: Son niños alegres y positivos, que crean rápidamente rutinas en su comportamiento y se adaptan con facilidad a las experiencias nuevas.

b) Difíciles: son opuestos a los niños fáciles, tienen rutinas irregulares y suelen ser lentos para aceptar experiencias nuevas, reaccionando de forma negativa.

c) Lentos para animarse: Suelen ser niños inactivos que muestran reacciones bajas ante estímulos ambientales, son de ánimo negativo y se ajustan lentamente a experiencias nuevas.

– Factores Externos:

• Las Experiencias con las que se va encontrando el niño a lo largo de su historia personal hacen que el grado, el ritmo y la dirección de su personalidad se desarrollen hacia un lado o hacia otro. Podemos clasificarlas en:

Comunes: puesto que somos seres sociales, las personas compartimos una cultura, unas normas y unos valores. Esto provoca que el tipo de experiencias que tenemos las personas sean muy parecidas entre sí.

Únicas: Algunas experiencias se viven a nivel personal y son únicas, porque somos seres diferentes a nivel biológico (fuerza, sensibilidad…) e impactan de diferente forma en cada individuo.

• El carácter: Es el conjunto de reacciones y hábitos de comportamiento que se han adquirido durante toda la vida y que dan especificidad al modo de ser individual. En muchas ocasiones se confunde con el temperamento, pero hay que saber distinguirlos: El carácter domina y regula el temperamento, ya que éste último es la base biológica del carácter, influenciado además por el ambiente.

Además de estos factores, la personalidad está condicionada por una serie de agentes

como son los adultos y los iguales:

Los adultos: Los niños van adquiriendo patrones de personalidad y los que más en el niño son la familia y el maestro.

Los iguales: A través de sus relaciones, el niño aprende a relacionarse de forma correcta, utiliza principalmente el juego.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, para llegar a construir su personalidad, el niño debe pasar por 3 fases:

• Progresiva diferenciación del entorno: mientras el niño no haga la diferenciación del entorno no puede iniciarse en la construcción de la personalidad.

• Necesidad de los otros: el apego le va a ayudar a forjar su propia personalidad. Gracias a los otros.

• Necesidad de demostrar su propia singularidad: tiene que verse como ser diferente a los demás, a través de una serie de procesos: el 1º rasgo empieza sobre los 3 años cuando empieza a decir YO, porque antes no se ve diferente a los demás. Por ejemplo: “ese coche es de Juan” (y Juan es él).

Dentro del desarrollo de la personalidad del niño se pueden distinguir o destacar además una serie de etapas o momentos que se diferenciaran por la corriente en la que se encuentren inmersas o por el autor que las haya elaborado. De estas corrientes y autores hablaré más adelante (en el punto 4 del tema) puesto que ahora paso a desarrollar el punto 3 donde hablaré sobre el desarrollo afectivo en los niños de 0 a 6 años.

3.- DESARROLLO AFECTIVO DE LOS 0 A LOS 6 AÑOS

Voy a comenzar señalando que la afectividad según la RAE es el conjunto de sentimientos y emociones de una persona. Este concepto va muy unido al concepto de personalidad, ya que en la construcción de la misma la afectividad juega un papel muy importante.

Esta afectividad o este desarrollo afectivo se va a desarrollar en dos contextos muy importantes para el niño que son la familia y la escuela. En la familia es donde se desarrolla el vínculo más importante de su infancia: el apego y en la escuela, a través de su relación con los iguales va a experimentar el concepto de amistad.

3.1 – DESARROLLO AFECTIVO DE LOS 0 A LOS 3 AÑOS

En un principio el recién nacido no puede decir exactamente lo que siente, utiliza el llanto para todas sus necesidades que más adelante se diversificará en función de la necesidad que tenga. Incluso una vez que ha aprendido a hablar le cuesta expresar sus sentimientos, sus deseos, sus intereses.

Las reacciones emocionales del niño ocupan el primer plano en su vida afectiva. Esto no quiere decir que el niño no tenga sentimientos, sino que en un principio priman las emociones sobre los sentimientos.

Podemos definir las emociones como una experiencia, un estado físico acompañado a una expresión motora (ej: Hola!!!) que puede presentarse de muchas formas. Y los sentimientos como experiencias afectivas más estables, complejas y duraderas que las emociones. Aparecen más tarde y hay varios tipos de sentimientos:

– ligados al yo

– ligados a objetos / personas: amistad

– sentimientos supraindividuales (aparecen en la adolescencia)

Dentro de estos sentimientos y emociones El apego juega un rol fundamental en estos primeros años de vida. Es un vínculo que establece el niño/a con las personas que interactúan de forma privilegiada con él, estando caracterizado por: determinadas conductas, representaciones mentales y sentimientos.

* Conductas: intentan conseguir o mantener la proximidad con la persona a la que se esta apegado: llamadas (lloros, vocalizaciones, gestos, etc.), contacto intimo(contacto táctil, abrazos, etc.), vigilancia y seguimiento perceptivo de las figuras de apego, conductas motoras de aproximación y seguimiento, etc…

* Representaciones mentales: Construcción de un modelo mental de la relación con las figuras de apego. Los contenidos más importantes son los referidos al grado de accesibilidad (disponibilidad de las figuras de apego) e incondicionalidad (toma de conciencia de que la figura de apego no puede fallar cuando se la necesita).

* Sentimientos: El apego es también un conjunto de sentimientos asociados a las personas con las que el niño/a está vinculado, sentimientos de seguridad, bienestar y placer, asociados a la proximidad y contacto con ellas, y de ansiedad, cuando tienen lugar separaciones o dificultades para establecer el contacto.

Este vínculo afectivo se forma fundamentalmente en los primeros años de vida como resultado de la necesidad de vinculación afectiva que tiene el niño/a y el ofrecimiento de cuidados y atenciones especificas de los adultos

Para que el vínculo suceda es necesario que la experiencia de las interacciones privilegiadas sea prolongada y estable.

El proceso de formación y desarrollo del apego según Bowlby pasa fundamentalmente por las siguientes etapas:

a) Orientativa Dos primeros meses de vida.- Durante ellos el niño/a se comporta como un activo buscador de estímulos sociales, se siente atraído por el rostro, la voz el tacto y la temperatura de las personas que le rodean pero no hay pruebas seguras de que llegue a reconocer a las personas en cuanto a tales. De hecho, acepta los cuidados de personas desconocidas de forma similar a los prestados por sus progenitores, si se los ofrecen siguiendo las pautas de éstos.

b) De señalamiento Desde el segundo al sexto mes de vida.- Discrimina claramente entre unas personas y otras, y acepta mejor las atenciones y cuidados de quienes le cuidan habitualmente. Niños de cuatro meses discriminan claramente entre el padre y la madre, asociando la cara y la voz que corresponde a cada uno de ellos. Tienen numerosas conductas en las que ponen de manifiesto que prefieren ser tocados, hablados, abrazados, etc., por quienes lo han venido haciendo a lo largo de los primeros meses de vida.

Estas conductas preferenciales, sin embargo, no implican que se rechacen los cuidados ofrecidos por otras personas, incluso aunque sean desconocidas.

c) De acercamiento Entre los seis y 2 años de vida.- En este periodo, los niños/as no sólo ponen de manifiesto conductas de preferencia por determinadas personas, sino que ante los desconocidos reaccionan con cautela, recelo, miedo o, incluso claro rechazo.

Esta reacción es muy variable, dependiendo del estado anterior del niño, rapidez con la que se acerca el adulto, formas de actuación, presencia o ausencia de la madre, etc.

d) Asociativa Desde el segundo al tercer año de vida.- El vínculo de apego se consolida.

Las nuevas capacidades lingüísticas y mentales facilitan también la comunicación y el entendimiento con las figuras de apego, haciendo que la interacción sea menos asimétrica y más cargada de significados sociales.

La adquisición de autonomía motora, facilitan la ampliación del ambiente físico y social con el cual interactúa el niño, haciendo también menos necesaria la mediación de las figuras de apego y adquiriendo, de esta forma, mayor autonomía.

Dentro del ambiente familiar, el niño inicia la toma de conciencia de las relaciones entre los diferentes miembros del sistema familiar. Como consecuencia de ello, suelen sentir deseos de participar de la intimidad de la familia.

Estos fenómenos de participación tienen como principales características:

– Los niños toman conciencia de que los padres comparten ciertas formas de intimidad en las que ellos no pueden estar. Eso provoca deseos de participar en ella y resistencia a abandonarlos en determinados momentos. Sólo si las relaciones con uno de los progenitores no son buenas, pueden llegar a establecer relaciones de rivalidad y rechazo por la posesión del otro progenitor. Por ello, también desde este punto de vista, es fundamental que ambos sean figuras de apego.

– El nacimiento de un nuevo hermano supone un descenso de las atenciones que se prestaban anteriormente, cambio en la consideración del niño, que pasa ha ser visto como mayor, etc. Estos cambios objetivos, provocan en él, hasta entonces centro de la familia, un aumento de las conductas de apego e incluso la aparición de conductas regresivas como problemas de sueño, rechazo de comida, negativa a ir a la escuela, etc.

– Los celos por el nacimiento de un nuevo hermano, son probablemente inevitables y han de ser considerados como protesta ante los cambios producidos en el sistema familiar y como alarma ante el miedo a perder la disponibilidad y dedicación de las figuras de apego. El propio comportamiento de las figuras de apego acaba haciéndose comprender que compartir la figura de apego no es perderla, elaborando entonces adecuadamente los celos.

– Los cambios bruscos en las atenciones prestadas y las exigencias impuestas pueden provocar conflictos de celos persistentes en los niños, con importantes consecuencias conductuales. Evitar estos errores (no explicar con anterioridad el nacimiento del hermano, sacarle de la habitación cuando llega el hermano, enviarle con otros familiares durante el tiempo que la madre está en el hospital y los primeros días que ella está en casa, comenzar a enviarle al colegio inmediatamente antes o después) , hacer al niño participe de la espera y cuidados del recién nacido y, sobre todo, ofrecerle la posibilidad de disponer de varias figuras de apego, es la mejor forma de neutralizarlos

3.2.- DESARROLLO AFECTIVO DE LOS 3 A LOS 6 AÑOS

El desarrollo afectivo es un aspecto del desarrollo global del niño/a y como tal, es inseparable de su desarrollo cognitivo y sobre todo del desarrollo social, que es donde se produce.

En esta etapa el niño/a va ir progresivamente desde la vinculación afectiva, hacia la interacción con sus iguales, con sus compañeros. Es decir, existe un desplazamiento del apego de los padres hacia los compañeros, posibilitado por el aumento de las experiencias e interacciones en diferentes entornos sociales, sobre todo el entorno escolar.

Estas experiencias que los niños/as vivirán a lo largo de los años en todos los contextos en que se encuentren (familia, escuela, amigos/as)les hará interiorizar una imagen de sí mismo y al mismo tiempo, adquirirán una valoración de esta, lo que se denomina autoestima.

4.1 El conocimiento de sí mismo

El desarrollo del conocimiento de sí mismo se ha convertido en la actualidad en un tema de indudable interés para diferentes disciplinas: Psicología Evolutiva, Ciencias de la Educación… Hablaremos del conocimiento de uno mismo como concepto general y diferenciaremos dos aspectos dentro de este:

Autoconcepto: las características o atributos que utilizamos para describirnos a nosotros mismos; Autoestima: referido a la valoración o enjuiciamiento que hacemos de este autoconcepto;

A) El autoconcepto

En este periodo tiene las siguientes características:

• Tendencia a describir se en base a atributos personales externos: los niños suelen definirse en termino de las actividades que realizan (soy un niño que juega al balón), de sus logros (soy una niña que sabe dibujar), de su apariencia física (soy alto) o de algún otro rasgo distintivo

• Tendencia a describirse en términos globales. El autoconcepto de los niños suele ser de carácter general, no especifico.

• Tendencia a concebir las relaciones sociales como simple conexiones entre personas.

• Tendencia a elaborar el autoconcepto en base a evidencias externas y arbitrarias: Fundamentado en hechos concretos ocurridos en momentos determinados. Además, la verdad acerca de sí mismos suele ser la que expresan los adultos significativos en su vida. Así, por ejemplo pueden decirnos que son <<malos>> porque haber roto una taza, y <<guapo>> porque se lo ha dicho su mamá.

B) La autoestima

Cuando centramos nuestra atención en el valor o importancia que los niños atribuyen a sus autodescripciones, en cómo evalúa el niño el concepto que tiene de sí mismo, nos estamos interesando por la autoestima, es decir, por la dimensión evaluativa del autoconcepto.

La razón del interés por la autoestima, radica en la importancia que se le atribuye como

factor determinante del éxito escolar, las relaciones sociales y la salud mental.

La autoestima implica una orientación afectiva que puede evaluarse como positiva o negativa. Por ello el estudio de la autoestima se ha centrado en dos factores fundamentalmente: B1• Tendencias generales en la evolución de la autoestima a lo largo del desarrollo: Se han dedicado muchos a esta evolución, sin que exista respecto al tema un acuerdo unánime. Las conclusiones a este respecto, señalan que existe cierta estabilidad en la autoestima durante la infancia, descenso de la autoestima hacia los 12-13 años, coincidiendo con el comienzo de la pubertad. A partir de esta edad un gradual incremento en la autoestima.

B2• Factores que determinan el tener una alta o baja autoestima.

De manera general, se puede establecer que la importancia de la aceptación y calidad del trato que dispensa al niño en su entorno, confianza de los otros significativos, la historia personal de éxitos y fracasos…

4. APORTACIONES DE LOS DISTINTOS AUTORES

De acuerdo con lo dicho anteriormente hay que tener en cuenta diferentes teorías y autores que pueden clasificarse en cuatro bloques, ordenados según el grado de implicación o la manera de relacionarse entre el sujeto y el medio:

 el modelo ambientalista considera el desarrollo de la persona dependiente de los estímulos del exterior o ambientales (Skinner, Paulov, Bandura).

 el modelo Innatista habla de que los cambios de la conducta en la persona son el resultado de procesos internos (Bowlby).

 el modelo interaccionista es una consecuencia de las dos primeras: las personas para desarrollarse necesitan tanto de factores ambientales como de factores innatos (Piaget, Freud y Erikson).

 el modelo interaccionista-contextualista. Según esta se concibe el sujeto en desarrollo y al medio formando parte de un único sistema en el que ambos interactuan mutuamente (Wallon o Vygotski).

Profundizando un poco más en el tema, hablaré a continuación de algunos de estos autores.

A) Teoría psicoanalítica (Freud)

Según Freud, la sexualidad es un presupuesto básico de la vida, determinante de la personalidad. Establece etapas en función de la zona en donde el niño es más sensible a la estimulación, provocándole sensaciones: etapa oral, anal, fálica, de latencia y genital. Nos centraremos aquellas que corresponden al nivel educativo de la Educación infantil.

• Etapa oral.- (hasta 18 meses). La localización de la libido se centra en las actividades orales siendo la succión la fuente de placer. A través de esta, el niño va interpretando partes del mundo exterior, como una forma de conocimiento de lo que lo rodea. Una fijación en esta etapa dará origen a una personalidad dependiente, insegura, pasiva, ansiosa, etc.

• Etapa anal.- (de los 18 meses a los 3 años). La localización de la libido se centra en las actividades anales (expulsión-retención). Un hecho importante es que esta etapa esta asociada a la educación del control de esfínteres, en la que son muy importantes las actitudes educativas por parte de los padres. Se va configurando el “yo”, de ahí viene el negativismo como afirmación de sí mismo. Una fijación en esta etapa dará origen a una personalidad anal obstinada, hostil e impositiva.

• Etapa fálica. (Desde los 3 a los 6 años aproximadamente). La localización de la libido se centra en los órganos genitales. Es el momento en que todos los niños/as sienten interés por sus órganos genitales y los tocan, miran y exhiben con frecuencia. Aparece el complejo de Edipo: “amor sexual hacia el progenitor de distinto sexo”. El sentimiento de culpa hace que se establezca una identificación con el progenitor del mismo sexo. Esto hace que se asimilen las normas parentales como propias. Una fijación de esta etapa da origen a una personalidad dependiente, narcisista, inadaptada e incapaz de mantener relaciones sexuales maduras.

B) Teoría de Ericsson.

Resalta más los aspectos sociales y culturales que los biológicos. En esta teoría se identifica etapa – crisis psicosocial que se produce y que, si se supera, capacita al individuo para pasar a la siguiente etapa.

Las fases de desarrollo que corresponden a la etapa infantil son:

• Infancia: (0-18 meses). Crisis psicosocial: Confianza frente a desconfianza. Relaciones con la persona materna. Seguridad que adquiere el niño/a en que sus necesidades serán atendidas cuando aparezcan.

• Primera niñez: (18m-3años). Crisis psicosocial: Autonomía frente a la duda y la vergüenza: Relaciones con la persona paterna. Se caracteriza por el progresivo descubrimiento y ejercicio de las propias capacidades y habilidades.

• Edad del juego: (desde los tres a los seis años ). Crisis psicosocial: Iniciativa frente a sentimiento de culpa.

Relaciones con padres y hermanos. El niño/a desarrollará un sentimiento de autonomía que si las restricciones son lo habitual por una parte le llevará a incumplir esas normas paro por otra ese incumplimiento le creará un sentimiento grande de culpa.

C) Teoría de Wallon

Estudia el desarrollo de la personalidad a través de una serie de etapas:

1. Etapa o periodo sensomotor (de 0 a 3 años). Principales adquisiciones:

– Diferenciación entre el “yo” y el “no-yo”.

– Adquieren conciencia de las diferencias que hay entre sus acciones y las de los demás, lo que yo hago y lo que hacen los otros.

– Adquieren conciencia de lo que es suyo y de lo que pertenece a los otros.

2. Etapa del personalismo ( de 3 a 6 años). Se estructura en tres fases:

* Fase de oposición: El niño/a ha descubierto su yo y necesita reafirmarlo, en la medida en la que se opone a los demás. La actitud de oposición constante y sistemática, cumple su papel, fortalecer el yo

* Fase de gracia. (3-4 años) Pretende garantizarse el afecto de los demás, para lo cual seduce a los demás mediante sus gestos, palabras y acciones

* Fase de imitación de los modelos adultos. (4-5 años). Empieza a imitar las características de las personas que admira (especialmente de aquellos a quienes se es más semejante: el padre para el niño y la madre para la niña) que garantiza su aprobación y afecto, y, acaba por convertirse en identificación con ellos.

De esta forma, una relación que había empezado siendo de oposición, acaba siéndolo de identificación. La personalidad del niño/a quedará estructurada de una u otra forma según sea la manera en que los padres hayan resuelto las tensiones producidas en la etapa del personalismo, dando, por ejemplo, lugar a rasgos de timidez en aquellos niños que no hayan visto debidamente recompensados sus esfuerzos por agradar, y a rasgos de tiranía en aquellos niños a cuya cabezonería y oposición el medio no ofreciera ninguna respuesta.

D) Implicaciones educativas:

Es fundamental para nuestra actividad como docentes secuenciar de manera adecuada las actividades planteando el nivel de exigencia acorde con la edad. Una actividad difícil originada desmotivación ya que no conectará con los conocimientos previos de los niños, asimismo una actividad fácil también desmotiva por qué no suscita la curiosidad y no aporta nada nuevo.

Tanto los adultos como los educadores debemos evitar actitudes protectoras con los niños ya que no permiten que éste experimente y plantee sus posibilidades siguientes es decir no permiten un pleno desarrollo.

5.- LA CONQUISTA DE LA AUTONOMÍA

Hablamos de autonomía como “facultad para gobernarse a sí mismo a todos los niveles, tomando decisiones responsables y asumiendo las consecuencias de nuestros actos”

El niño/a parte de una situación de dependencia radical respecto del adulto para ir conquistando su propia autonomía. Es un proceso que va a continuar a lo largo de toda la vida.

En el momento del nacimiento niño no se percibe como una entidad distinta del medio, de manera gradual (2 años) se va ir percibiendo como algo distinto que tiene posibilidades de actuar. Es a partir de tres años y hasta el final de la etapa infantil cuando los niños van a ir conformando una identidad personal, manifestarse como alguien distinto a los demás.

En esta conquista están presentes dos subprocesos que se desarrollan de forma paralela y que interactúan entre sí: un proceso de individualización y uno de socialización.

* El proceso de individualización implica un progresivo fortalecimiento del yo como persona. Desde la escuela debemos ayudar a este proceso marcando unas pautas:

. Trabajar con el niño todas sus capacidades de forma armónica

. Planificar situaciones de aprendizaje donde los niños sean los protagonistas.

. Establecer una ratio adecuada que me permita realizar una atención individualizada todos los alumnos.

. Generar un clima afectivo positivo que tienda a crear seguridad en los niños y disfrute en la realización de las tareas

* El proceso de socialización será la progresiva asimilación de los niños de normas sociales y morales propias de la sociedad en la que viven.

Como implicaciones educativas consideramos:

. Potenciar en el hablar las capacidades constitutivas de este proceso: las sociales y morales

. Propiciar en el centro el mayor número de interacciones entre los niños planificando diferentes agrupamientos y también relaciones entre diferentes niveles.

. Implicar a los niños en la elaboración de las normas del aula.

. Otorgar tareas de responsabilidad que los niños desempeñen de manera rotativa (se hace en el aula un tablón de responsables).

. Favorecer el afianzamiento de hábitos sociales.

. Utilizar el diálogo como medio para la resolución de los conflictos en el aula

La Escuela Infantil debe ofrecer la experiencias y la ayuda necesaria para que los niños puedan lograr una autonomía creciente en su actuación, en sus sentimientos y en su forma de pensar, para que sean capaces de asumir el cuidado de sí mismos y del entorno en el que viven y para que puedan ampliar su mundo de relaciones e integrarse socialmente. Debemos recalcar aquí la vital importancia que tiene en esta etapa la colaboración de la familia, tanto en su implicación en las actividades, en el modo de enfocar la escuela en casa, la comunicación con el maestro, el apoyo mutuo,…

La consecución de la autonomía se relaciona con:

– El dominio progresivo del propio cuerpo, el conocimiento de las propias posibilidades y límites: le va a posibilitar la realización de diversas tareas de la vida cotidiana, actividades de juego, así como la expresión de sentimientos y emociones.

– La posibilidad de tomar iniciativas: para poder enfrentarse a problemas sencillos que se le plantean en la vida cotidiana.

-La adquisición de hábitos de salud, higiene y nutrición.

-La posibilidad de relacionarse con los iguales: enfrentándose a los numerosos conflictos que dicha relación provoca y que en gran parte se relacionan con la defensa de la propia autonomía.

5.1 Factores que inciden en la conquista de la propia autonomía

A) Familiares

Son cruciales para estimular o para ahogar en el niño/a el deseo de conseguir cada vez una mayor autonomía. Los padres deben estimular al niño/a a que sea progresivamente más autónomo, siempre teniendo en cuenta sus posibilidades madurativas.

Al mismo tiempo en el hogar debe existir un clima de seguridad afectiva. Para todo ello es muy positivo:

-Diversificar los contextos de acción y de interacción a los que el niño/a pueda acceder.

-Planificar la adquisición de hábitos: control de esfínteres, alimentación e higiene fundamentalmente.

-Estimular al niño/a a que asuma responsabilidades en el hogar, a que colabore en las tareas domésticas, teniendo en cuenta, sus posibilidades madurativas.

-Respetar al niño/a, sus espacios, su tiempo, etc.

-Proporcionarle normas y pautas de actuación estables, de forma que pueda predecir su entorno y adecuarse a él.

-Ofrecerle estrategias para manejar sus emociones.

– Evitar en lo posible la “soledad del niño”, tanto física como afectiva

B) Escolares

La Escuela Infantil es un contexto excelente para el logro de una progresiva autonomía. En un principio, el niño/a depende mucho del maestro/a, el cual deberá poner en marcha diversas estrategias metodológicas y organizativas para estimular su independencia. Nos referimos a la organización del aula en rincones de actividad, el establecimiento de rutinas temporales, el reparto de pequeñas responsabilidades, etc…

5.2 El desarrollo de hábitos de autonomía

La conquista de la autonomía en el periodo de educación Infantil, está estrechamente relacionado con la adquisición de los primeros hábitos. Los hábitos proporcionan una serie de ventajas:

– Liberan recursos cognitivos para que el niño/a pueda emplear su energía en otros aprendizajes.

– Dan marcos de referencia y pautas de comportamiento ante situaciones diversas a partir de las que se hace posible el progreso del pensamiento.

– Mantienen el equilibrio psíquico de los niños/as e incrementar sus posibilidades de desarrollo y aprendizaje.

Vamos a destacar los hábitos que más inciden en la consecución de una progresiva autonomía personal:

– Hábitos en relación a las rutinas de la vida diaria: la alimentación, la higiene y el descanso.

– Hábitos relacionados con las destrezas relacionadas con la comunicación y la convivencia: ser responsable ante las tareas que asume, respetar las normas de convivencia, hablar en tono moderado, no coger rabietas para conseguir algo, a esperar y a respetar el turno.

6.- DIRECTRICES PARA UNA CORRECTA INTERVENCIÓN EDUCATIVA

Las directrices que se van a establecer van orientadas tanto a los padres, debido a su primordial importancia en el desarrollo afectivo del niño como al maestro que debe conocer estos criterios para adaptarlos, concretarlos a su grupo de alumnos.

6.1 En el primer ciclo de educación infantil

* Desde el punto de vista de las demandas de los niños:

-Percibir las demandas.

-Interpretarlas adecuadamente.

-Seleccionar la respuesta adecuada.

-No aceptar las rabietas u otras formas inadecuadas de demanda como forma para obtener gratificaciones

* Desde el punto de vista de las características de la estimulación:

– Cantidad. Abundante estimulación táctil, visual, y auditiva, etc.

– Calidad. La estimulación no puede dejar de ser, en algunos momentos, espontánea y lúdica, pero en otras actividades de alimentación, limpieza deben ser constantes y formales (hábitos)

– Accesibilidad y disponibilidad: adaptarse a los ritmos del niño/a. Por ello, en los primeros meses es conveniente que haya una presencia continuada y cercana; posteriormente pueden ir alargándose las separaciones breves.

– Exclusividad. El niño/a debe tener figuras de apego que le pertenezcan de forma exclusiva, o, en todo caso, que sean compartidas, en cuanto tales, sólo con los hermanos/as.

– Incondicionalidad: Él debe acabar percibiendo que es aceptado independientemente de sus cualidades y comportamientos concretos.

* Desde el punto de vista del número de figuras de apego. Conveniente que los niños tengan varias figuras de apego (la madre, el padre, hermanos/as mayores, abuelos, etc.). aunque establecen jerarquías de preferencias entre ellas, la existencia de varias facilita la elaboración de los celos, el aprendizaje por observación e identificación, la estimulación rica y variada, etc..

* Desde el punto de vista de las relaciones entre las propias figuras de apego: La coherencia en las pautas educativas, ofrecer una visión positiva del otro, las relaciones armónicas y ricas afectivamente, favorecen los sentimientos de seguridad y bienestar en los niños.

El primer ciclo de la educación infantil (0-3 años) puede enriquecerle mundo social del niño/a y ofrecerle la oportunidad de recibir asistencia educativa más planificada y profesional que la recibida en la familia.

En la incorporación del niño a la escuela debe cuidarse especialmente el período de adaptación, (familiarizándose anteriormente con el lugar y las educadoras, aumentando progresivamente el periodo de estancia, incorporando poco a poco los niños nuevos, etc.), apoyar y vigilar las interacciones de unos niños/as con otros, y planificar, de forma muy flexible, experiencias adecuadas que favorezcan el desarrollo en todos los ámbitos de su personalidad

6.2 En el segundo ciclo de educación infantil

Durante los años de la educación infantil, los otros más significativos en la vida del niño son, sin duda, sus padres. Así, las actitudes de los padres/madres y sus prácticas de educación son los aspectos determinantes del desarrollo de la autoestima de los niños/as.

Las actitudes y prácticas de los padres/madres de niños con alta autoestima se pueden definir en los términos siguientes:

– Son padres/madres cariñosos, que aceptan a su hijo/a por completo y le demuestran frecuentemente su afecto.

– Son padres firmes en el sentido de que establecen reglas que razonan y mantienen de forma consistente, aunque con flexibilidad.

– Son padres/madres que utilizan tipos de disciplina no coercitivos.

– Suelen ser padres/madres democráticos en el sentido de que estimulan al niño/a a que exprese sus opiniones, que, con frecuencia, son aceptadas y tenidas en cuenta.

Para esta correcta e intervención educativa debemos seguir unas directrices dentro del aula:

– Adquisición de hábitos sociales que contribuyen a la adquisición de su autonomía

– Repetición de conductas de manera continuada para su afianzamiento, siendo muy importante de los momentos de rutina dentro de la jornada escolar. En estos los niños hacen funcionales y dan sentido a sus aprendizajes. Las rutinas además constituyen un marco de referencia temporal que otorga seguridad al niño porque les supone anticipar lo que se hará

– Secuenciar el trabajo de los hábitos adaptándolo a las características más negativas de los niños y reforzar positivamente todo logro por pequeño que sea en la adquisición de estas conductas

– Implicará la familia aunando criterios de actuación con respecto a estos hábitos

– Crear el adecuado clima afectivo en el aula que contribuya a generar seguridad en los niños

7.-CONCLUSIÓN

Como hemos visto cada niño va a desarrollar una personalidad diferente en función de muchos factores. Nosotros como docentes deberemos adaptar nuestro trabajo a las particularidades de cada uno y al momento de desarrollo en el que se encuentren. Es de gran importancia, además, el trabajo conjunto con la familia, ya que ellos son la principal figura a imitar por parte del niño y afectivamente la mayor motivación.

A pesar de todo y en general podemos decir que:

Un estilo educativo general que convine las manifestaciones de afecto, exigencias adecuadas a las capacidades de los niños/as, comunicación que razone e interprete las imposiciones y control sobre las actividades de los hijos/as, parece el más adecuado. La tolerancia como sistema, el abandono o las imposiciones no explicadas o la frialdad en las relaciones, tienen indudables consecuencias negativas.

Si se desea además que los niños adquieran conductas socialmente deseables y a la vez sean felices, deben estar sujetos a determinadas normas de disciplina, (saber decir no! a tiempo y en su momento). La transmisión de éstas debe basarse más explicación de su valor, aun cuando nos parezca que no las van a entender, que en la imposición o en la amenaza de retirarles nuestro afecto. Esta disciplina exige también al adulto que razone sus propias imposiciones, por lo que es más probable que éstas sean realmente razonables.

8.- BIBLIOGRAFÍA

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* Paul Mussen: Desarrollo de la personalidad en el niño. Ed. Trillas 1975

* Apuntes de la asignatura de psicología de la educación de la facultad…

* LOE, R.D. 1630/2006 de mínimos y Decreto 85/2008 por el que se establece el currículo del segundo ciclo de educación infantil en la comunidad autónoma de Asturias, por los que se regulan las enseñanzas de la educación infantil.

Publicado: febrero 20, 2019 por Laura Gonzalez

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