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Tema 9B – El entorno y su conservación. Relaciones entre los elementos de los ecosistemas, factores de deterioro y regeneración. Capacidad de los seres humanos para actuar sobre la naturaleza. Intervención educativa.

RESUMEN- GUIÓN:
1. Introducción

2. El entorno y su conservación

3. Relaciones entre los elementos del ecosistema

3.1. Elementos de los ecosistemas

3.2. Relaciones entre los elementos de los ecosistemas

4. Factores de deterioro y regeneración

5. Capacidad de los seres humanos para actuar   sobre la naturaleza.

6. Intervención educativa

7. Conclusión

8. Bibliografía

9. Páginas web de interés

10. Normativa legal en materia educativa

11. Anexos

1. Introducción

     Resulta muy importante en nuestros días conocer bien todo lo que nos rodea para poder sacar el máximo provecho de todo ello y, además, para poder vivir de una forma más armónica con el medio natural. Esto es, al mismo tiempo, un reto para la humanidad de nuestros días. Hemos de entender el funcionamiento del medio, pero también lo hemos de transmitir a las generaciones venideras. Los niños a estas edades, son unos receptores extraordinarios de muchos conocimientos pero, además, son muy sensibles (mucho más, a veces, que los adultos) a todas aquéllas actitudes que queramos transmitirles de respeto y protección del medio ambiente, de una forma de vida acorde con nuestra naturaleza y que en el transcurso de la historia no siempre se ha sabido conseguir. 

     El ser humano vive en un medio donde ha evolucionado y del cual obtiene recursos y todo lo necesario para su supervivencia. Pero también es cierto que ha tenido que soportar sus inclemencias, presentándosele, a veces, como un medio un tanto hostil, y esto le ha condicionado la forma de actuar en muchas ocasiones. 

     Por este motivo, el primer paso sería conocer bien el medio donde vivimos y los factores que hay y la forma en que interactúan entre ellos. A continuación, es necesario educar promoviendo unos valores en pro del medio ambiente. Es importante que nos demos cuenta de que en nuestras manos está, en parte, el futuro del planeta y esto lo hemos de transmitir a las generaciones venideras, haciéndoles conscientes del poder que tenemos y que no siempre lo valoramos. 

2. El entorno y su conservación

     Definíremos entorno como lo próximo, lo cercano, lo que rodea a los individuos y les resulta familiar debido a su relación con él y de sus experiencias directas o indirectas con él. El entorno también es el primer grado de conocimiento de las personas durante su desarrollo, y muchas de los aprendizajes teóricos que van adquiriendo durante su desarrollo, los enfocan según la experiencia que hayan tenido con el medio más próximo que les rodea, o sea, el entorno. 

     Hablando, a escala más general, hoy día se utiliza mucho el término de medio ambiente, que la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente Humano celebrada en Estocolmo en 1972, lo definía como “el conjunto de componentes físicos, químicos, biológicos y sociales capaces de causar efectos directos o indirectos, en un plazo corto o largo sobre los seres vivos y las actividades humanas”. 

     Se trata, pues, de un conjunto de componentes físico-químicos (atmósfera, hidrosfera y geosfera), biológicos (los seres vivos) y sociales (la humanidad) no estudiados de una manera aislada, sino ligados de forma que unos actúan sobre los otros, es decir, interaccionan causando efectos directos, lo que comúnmente se conoce como efecto dominó. Por ejemplo, si talamos los bosques para obtener madera, no sólo agotaremos este recurso sino que, además, estaremos provocando la erosión y el deterioro del suelo, la disminución de los recursos hídricos de la región, el aumento del CO2 atmosférico y las alteraciones en la fauna. 

     El estudio del medio ambiente es, por tanto, interdisciplinar, ya que abarca temas que deben ser abordados desde distintos puntos de vista, de los que se ocupan las diferentes disciplinas: Ecología, Economía, Derecho, Biología, Geología, Física, Química, Matemáticas, Ingeniería, Geografía… 

     Otro aspecto muy importante a tener en cuenta para la preservación del medio ambiente, es la educación ambiental. Ramón Tamames la define como “un intento de explicar qué podemos enseñar y qué debemos aprender para disfrutar de un entorno mejor y para transmitir un mundo más hermoso a las generaciones venideras”

     En 1980 tuvo lugar la Conferencia sobre la Educación Ambiental en Tbilis (Georgia), en la cual se llegó a la conclusión de que la educación ambiental es el mecanismo más eficaz para acabar con el deterioro ambiental y de que cada país deberá fomentarla con el fin de conseguir comportamientos positivos respecto al medio ambiente.  

     Esta educación debería enfocarse en un triple sentido: 

     – desde un punto de vista interdisciplinar, orientada hacia la resolución de problemas ambientales desde todos los ámbitos de conocimiento; 

     – desde un punto de vista formal, mediante su inclusión en planes de estudio de los distintos niveles académicos de cada país; 

     – desde un punto de vista no formal, dirigiéndola a todos los ciudadanos mediante un correcto uso de los medios de comunicación. 

     El ser humano a alcanzado un gran poder sobre el medio que le rodea, siendo capaz de alterar algunos de sus procesos naturales hasta tal punto que esto mismo le repercuta tanto negativa como positivamente sobre él mismo.  

     Por este motivo, se hace necesario conservar el medio natural que nos rodea. De él obtenemos los recursos básicos para sobrevivir, pero también todo aquello que mejora nuestra calidad de vida. 

     Existen grandes modelos a seguir cuando se quiere preservar una zona concreta del gran ecosistema terrestre, y en la práctica vemos zonas protegidas con diferentes niveles o grados. Nombraremos algunos a modo de ejemplo: 

     – Parque Nacional: es la zona de protección más alta que existe en España. Su uso y entrada pueden estar restringidos. No se permite la edificación. 

     – Parque Natural: es una zona menos protegida que la anterior en la que pueden existir incluso edificaciones particulares pero de uso controlado. 

     – Reservas Naturales: son zonas más pequeñas que se caracterizan por tener alguna característica que define el medio natural de España. Su uso es menos restringido que los anteriores. 

     – ZEPA: son Zonas de Especial Interés Para las Aves, protegida por normativa internacional. 

3. Relaciones entre los elementos de los ecosistemas

     La biosfera se define como la <<parte de la Tierra donde existe vida>>.

     Los seres vivos se relacionan entre sí y con el medio que los rodea. Fue el biólogo alemán Ernest Haeckel el primero en definir, en 1979, el término ecología (del griego oikos, “casa”, logos, “tratado”) para referirse a las interrelaciones que existen entre los organismos y su ambiente.  

3.1. Elementos de los ecosistemas

     La biosfera también se define como el conjunto de formado por todos los seres vivos que habitan la Tierra; éstos se agrupan en diferentes ecosistemas. Un ecosistema es, por tanto, un sistema natural  integrado por componentes vivos y no vivos que interactúan entre sí.  

     Según esta definición, un ecosistema es cualquier área de la naturaleza en la que existen unos componentes bióticos (vegetales, animales y microorganismos) que se relacionan entre sí; y otros componentes abióticos (humedad, temperatura, gases, nutrientes, salinidad y tipo de suelo) que interaccionan con los componentes bióticos, condicionando o limitando la existencia de los mismos.  

     Los biomas son los diferentes ecosistemas que hay en la Tierra. Cada bioma posee una flora característica, adaptada a las condiciones ambientales del lugar, y una fauna asociada a ella. La selva tropical, el bosque templado, el desierto, la taiga, la tundra y la sabana son los principales biomas terrestres.

Componentes abióticos

     El componente abiótico del medio está formado por el medio físico o biotopo, constituidos por los factores físicos (temperatura, luminosidad, pH, etc.) y por las sustancias inorgánicas (agua, oxígeno, dióxido de carbono, sales minerales, etc.) 

Componentes bióticos

     Es la biocinesis, es decir, la comunidad de organismos que conviven en el medio físico del lago. Según la forma de alimentarse podemos clasificar los organismos en tres grandes grupos: productores, consumidores y descomponedores.

     Los productores son los organismos autótrofos, es decir, organismos capaces de producir su propia materia orgánica a partir de materia inorgánica y la energía solar. De ellos destacamos las plantas y las algas, ambos organismos fotositéticos, que producen materia orgánica por medio de la fotosíntesis

     Los consumidores son todos ellos organismos heterótrofos, es decir, organismos que se alimentan de otros seres vivos y que toman esta materia directa o indirectamente de los productores. Dentro de los consumidores pueden distinguirse otros grupos: los herbívoros o consumidores primarios, que se alimentan de los productores; los carnívoros o consumidores secundarios, que se alimentan de los herbívoros y los supercarnívoros, que se alimentan de los carnívoros. 

     Los descomponedores son un tipo especial de organismos que se encargan de transformar la materia orgánica en sales minerales que la constituían. Son un grupo de seres vivos muy importante, ya que gracias a ellos, se pueden eliminar los cadáveres y restos vegetales muertos. 

Biodiversidad

     Tradicionalmente, se entiende por diversidad biológica o biodiversidad la riqueza o variedad de especies de un ecosistema y a la abundancia relativa de los individuos de cada especie. Según esta definición, al comparar dos ecosistemas, será más diverso, no sólo el que tiene un mayor número de especies sino, además, el que tenga un mayor número de individuos por especie. Un ecosistema diverso es un ecosistema más estable, debido a un gran número de relaciones que se establecen entre las especies.  

     Tras la Conferencia de Río de Janeiro de  1992, en el término de biodiversidad se engloban tres conceptos: 

1. Variedad de especies que hay en la Tierra. Es importante tanto la variedad de especies como la cantidad de individuos de cada especie.

2. Diversidad de ecosistemas en nuestro planeta. En la Tierra hay una gran variedad de ecosistemas terrestres y acuáticos.

3. Diversidad genética. Los diferentes genes que poseen los individuos les permiten evolucionar, enriquecerse por cruzamiento y adaptarse a las diferentes condiciones ambientales.

     A lo largo de la historia de la humanidad, hemos ido aumentado nuestra presión sobre los ecosistemas, por lo que la tasa de extinción de las especies se ha visto multiplicada. Son muchas las especies desaparecidas o que se encuentran en peligro de extinción a causa de los intereses económicos. 

     Algunas de las principales causas de la pérdida de la biodiversidad son: 

     – La sobreexplotación de bosques, mares y demás ecosistemas. 

     – Alteración y destrucción de hábitats. 

     – Introducción y sustitución de especies. 

3.2. Relaciones entre los elementos de los ecosistemas

     Todos estas partes que hemos distinguido en los ecosistemas no funcionan independientemente unas de otras sino que, por el contrario, interaccionan entre sí. Estas relaciones se conocen como relaciones tróficas

     Las relaciones tróficas representan el mecanismo de transferencia de energía de unos organismos a otros en forma de alimento (trofos en griego quiere decir <<comer>>). Se suelen representar mediante las cadenas tróficas, que unen mediante flechas los diferentes eslabones o niveles tróficos. Ya conocemos estos niveles, que en son: productores, consumidores y descomponedores.  

     Todos estos organismos, junto con el medio inorgánico, forman una “máquina” que funciona como un único ser, con un conjunto de elementos interrelacionados entre ellos por medio de infinidad de lazos. Por eso, sería más propio hablar de redes tróficas que no de cadenas, ya que este nuevo concepto implica una mayor cantidad de relaciones entre niveles tróficos. 

     Las diferentes especies que viven en los ecosistemas se relacionan, y depende si estas relaciones beneficiosas (+), perjudiciales (-) o neutras (0). Este tipo de relaciones se llaman relaciones interespecíficas. Podemos distinguir diferentes relaciones entre especies que se resumen en la siguiente tabla: 

Simbología

Tipo de relación

algunos Ejemplos

(0,0)

Neutralismo

Ñu – jirafa

(+,+)

Mutualismo

Líquenes; abejas – flores; termita – protozoo

(+,0)

Comensalismo

Plantas epífitas; rémora – tiburón

(-,-)

Competencia

León – hienas, liebre – conejo

(0,-)

Amensalismo

Sombra de árboles tropicales sobre hierbas

(+,-)

Depredación/parasitos/herbívoros

León – ñu, perro – garrapata, vaca – hierba

     Por ejemplo, en la relación comensalismo (+,0), el signo “+” nos indica que una especie sale beneficiada de esa relación (la rémora), mientras que otra (el tiburón), que se simboliza un “0”, no obtiene ningún beneficio de esta relación pero tampoco se ve perjudicada. 

Ciclo de la materia y flujo de energía

     Los ecosistemas siguen unos principios de sostenibilidad natural que los seres humanos deberíamos imitar en todas nuestras actividades. Estos principios son: reciclar al máximo la materia y utilizar la luz solar como fuente de energía. Estos dan lugar, en los ecosistemas, a dos tipos de movimientos, que veremos a continuación. 

     El primero es el reciclado de la materia. En los ecosistemas naturales la materia sigue un ciclo cerrado, lo que quiere decir, que la materia utilizada por unos seres vivos vuelve a ser utilizada después por otros. Esto se debe a que la materia orgánica es biodegradable, es decir, que puede ser degradada y transformada en materia inorgánica por la acción de las bacterias y los hongos. Gracias a ellos, la materia orgánica que cae al suelo procedente de cada uno de los niveles tróficos, se transforma en sales minerales, que pueden volver a ser utilizadas por los productores en la fotosíntesis. Así, la materia se recicla y no se pierde.  

     El segundo es el flujo de la energía. Al contrario que pasa con la materia, la energía no se recicla. La energía solar que entra en la cadena trófica mediante la fotosíntesis es transformada en energía química contenida en la materia orgánica, y en esta forma pasa de unos eslabones a otros mediante el alimento. En cada eslabón, parte de la energía almacenada en los enlaces químicos se pierde en forma de calor al medio circundante. De aquí se deduce, por otra parte, que la energía contenida en cada uno de los eslabones es menor a medida que ascendemos de nivel trófico. 

4. Factores de deterioro y regeneración

     Para entender mejor cómo son las relaciones entre la humanidad y la naturaleza, vamos en primer lugar conocer y comprender los conceptos de recurso natural e impacto ambiental

     Se conoce como recurso natural todo aquello que la humanidad obtiene de la naturaleza para satisfacer sus necesidades físicas básicas y otras necesidades fruto de sus apetencias y deseos. 

     Los recursos naturales se dividen en: 

     – No renovables: son recursos que existen en cantidades fijas sobre la corteza terrestre, ya que al depender de los procesos geológicos, se generan durante lapsos te tiempo muy largos (miles o millones de años). Ejemplos de éstos son los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural) y los recursos minerales (hierro, cobre, aluminio, uranio, etc.).  

     – Renovables: son recursos que por más que se utilicen no se agotan, como la energía solar, el viento, las olas, etc. 

     – Potencialmente renovables: son recursos que, aunque se consuman, son repuestos por los procesos naturales en un tiempo relativamente corto (meses, años, décadas). Ejemplos de éstos serían los peces, bosques, agua limpia, biodiversidad… Si estos recursos se usan masivamente, entrarán en el grupo de los recursos no renovables. 

     Veamos el impacto ambiental. Se entiende por impacto ambiental cualquier modificación tanto en la composición como en las condiciones del entorno introducida por la acción humana, por la cual se transforma su estado natural y, generalmente, resulta dañada su calidad inicial. 

     Las principales causas de los impactos ambientales se pueden atribuir a: 

· Cambios en los usos del suelo: agricultura, ganadería, industria, deforestación, urbanización…

· Contaminación: emisión de sustancias a la atmósfera, vertidos a las aguas, residuos sólidos…

· Cambios en la biodiversidad: introducción de especies de otros lugares, caza y pesca abusivas…

· Sobreexplotación: sobrepastoreo, tala incontrolada, caza y pesca abusivas…

Según el sistema al que afecten, los impactos ambientales se pueden clasificar en: 

· Impactos sobre el agua: contaminación de las aguas continentales y marinas, sobreexplotación de acuíferos…

· Impactos sobre la atmósfera: contaminación del aire, ruido, lluvia ácida, agujero de ozono…

· Impactos sobre la flora y la fauna: deforestación, exceso de caza y pesca, pérdida de biodiversidad, extinción de especies…

· Impactos sobre el paisaje: deterioro de la calidad visual, modificaciones de sus formas naturales…

· Impactos sobre el suelo: erosión, deterioro…

Según la extensión, los impactos se pueden clasificar en: 

· Locales: afectan a un área del territorio muy delimitada: contaminación del aire de una ciudad, de un embalse, vertidos locales a un río…

· Regionales: se extienden a grandes zonas y pueden afectar a varios países: contaminación grave de las aguas de un río, mareas negras, lluvia ácida…

· Globales: afecta a grandes áreas e incluso a todo el planeta. Son los grandes impactos globales: destrucción de la capa de ozono, calentamiento global y cambio climático, pérdida de biodiversidad…

5. Capacidad de los seres humanos para actuar sobre la naturaleza.

     La especie humana debe ser concebida, dentro de la naturaleza, como una pieza más dentro del conjunto de seres vivos. No ha sido el ser humano quien ha inventado la explotación de otras especies, ni la contaminación, ni la degradación o destrucción de los ecosistemas; sin embargo, es el primer ser que se ha percatado del peligro que entraña su propia capacidad para transformar el medio

     A lo largo de la historia de la humanidad, el ser humano ha pasado de sobrevivir con lo que el entorno le ofrecía a sobreexplotar los recursos naturales hasta el punto de ponerlos en peligro de agotamiento y a originar graves impactos sobre el medio. Poco a poco, todo ello ha ido desembocando en una crisis ambiental que se manifiesta por un crecimiento desmesurado de la población, por la concentración de la misma en las grandes ciudades, por un progresivo agotamiento de los recursos, por la aparición de graves problemas de contaminación, y por la acumulación de residuos.  

     La única solución posible ante todos los problemas citados, parte de la adopción de unos modos de vida más sostenibles en cuanto a nuestra relación con el entorno. 

     También la tecnología puede ser empleada en beneficio del medio ambiente, ya que las mejoras tecnológicas pueden contribuir a que los sistemas de producción sean cada día más eficientes.  

     Ante los graves cambios que el ser humano está producido en los últimos sobre el medio natural, se han adoptado tres tipos de posturas diferentes, que corresponderían a tres modelos de desarrollo de la humanidad: 

· Explotación incontrolada. Según esta postura, es más importante el desarrollo económico que no la preservación del medio natural. Esta visión se basa en la generación de riquezas y bienes de consumo que promuevan un desarrollo económico a toda costa, sin tener en cuenta el deterioro del medio natural, es decir, se basa en la consideración del sistema económico al margen del sistema ecológico.

· Conservacionismo a ultranza. La conservación del medio natural es lo más importante, dejando de lado el desarrollo económico.

· Desarrollo sostenible. Esta estrategia busca el equilibrio entre el desarrollo económico y la conservación del medio natural. No se trata de volver al pasado y perder la calidad de vida conseguida, sino de adoptar unos nuevos modos de vida y un nuevo estilo económico que respete el medio natural y evite su deterioro.

     Hoy día se apuesta, en la mayoría de los sistemas económicos, por estrategias de desarrollo sostenible. El desarrollo sostenible, o sostenibilidad, se define como la actividad económica que satisface las necesidades de la generación presente sin afectar la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades. Este término fue adoptado por primera vez por la ministra noruega Gro Harlem Bruntland, en un importante informe llamado Nuestro Futuro en Común o Informe Bruntland, en 1987. Esta idea de sostenibilidad se fue concretando y hoy día se considera a tres niveles: 

     – Sostenibilidad económica, que implica el crecimiento industrial, agrícola, financiero, etc. 

     – Sostenibilidad ecológica, que busca aires limpios, la preservación del suelo, conservción de los recursos naturales, los ecosistemas, la biodiversidad. 

     –Sostenibilidad social, que promociona un beneficio público, equidad laboral, participación, preservación de las culturas, etc. 

     Unos años más tarde, en 1992, tuvo lugar la Cumbre de Río de Janeiro que concretó esta idea y la plasmó en un documento llamado Programa 21, que recogía las estrategias a adoptar para alcanzar el desarrollo sostenible en el siglo XXI. 

     En resumen, el ser humano tiene en sus manos la manera y los medio de conseguir una forma de vida en acuerdo con el funcionamiento del sistema natural del cual, en definitiva, somos un elemento más. Hemos de vivir en equilibrio con los sistemas naturales de los que dependemos. De esta manera, la revolución medioambiental, como algunos la llaman, se basará en comprobar si somos capaces de hacer que la economía mundial sea sostenible en cuanto a su relación con el entorno. Dicha revolución, si se consigue, producirá una mayor seguridad económica, modos de vida más sanos y una mejora mundial de la calidad de vida. 

6. Intervención educativa

     Hemos estado hablando a escalas muy amplias, pero todos estos conocimientos es importante que en nuestra práctica educativa los acerquemos al aula y, cómo no, acercar el aula a ellos.  

     A la hora de enseñar todo esto nos damos cuenta de que todos los alumnos no son iguales, y sería una deficiencia, por tanto, enseñar todos estos conceptos al mismo nivel. Por otra parte, también es cierto que los conceptos se tienen diferente grado de dificultad, por lo que algunos serán más fácilmente asimilados que no otros. Finalmente, hemos de tener en cuenta a qué edad enseñamos qué conceptos.  

     Por tanto, está claro que hemos de usar diferentes estrategias en nuestra práctica educativa. Entre ellas destacamos unas cuantas que son importantes en esta área de las ciencias.  

· Elaboración de experimentos. Mediante los experimentos1 (aunque sean sencillos a estas edades), el alumno se familiariza con el entorno que le rodea y le será más cercano, menos extraño. No sólo eso, sino que esta experiencia le hará comprender mejor los conceptos teóricos

· Experiencias fuera del centro. Las salidas fuera del centro escolar, aparte de ser un “respiro” dentro de la monotonía escolar diaria, son un contacto directo con la naturaleza. Este contacto es, por una parte, una puesta en práctica de lo que se ha aprendido en clase; por otra, facilitará los nuevos conocimientos que se vayan a enseñar. Son numerosos los centros de educación medioambiental, los centros de interpretación de los parques naturales y nacionales, albergues, museos, y un gran etcétera de otras instituciones que existen cerca de nuestros centros, que nos facilitan estas escapadas educativas.

· Pequeñas incursiones en el entorno más cercano. Muchas veces, las zonas ajardinadas del mismo centro se pueden utilizar para realizar alguna experiencia sencilla o, también por qué no, un gran experimento.

· Motivación. Ciertamente todos los alumnos aprenderían más si estuvieran más motivados. Las ciencias, tienen la ventaja de ser motivadoras, de despertar el interés de las pequeñas mentes en desarrollo. El docente ha de saber aprovechar estos recursos para entusiasmar a sus alumnos y con ello, conseguir un aprendizaje más significativo de lo que enseña.

· Práctica en el aula. No cuesta mucho, dentro ya de lo que es el aula, mostrarles a los alumnos algún material de laboratorio, guías, especímenes disecados, rocas, aparatos especiales, mapas… que acerca este mundo “científico” a los que se mueven por lo más cotidiano.

· Trabajo con seres vivos. El docente ha de ser capaz de coger los aspectos teóricos y ligarlos a los aspectos prácticos que poseen los alumnos. El trabajo con seres vivos, además de afianzar conocimientos, nos ayudará a esta “motivación” que buscamos en ellos.

· Desarrollo de actitudes positivas a favor del medio ambiente. ¿Cómo van a salir de nuestros colegios personas que respeten el medio natural sino les enseñamos cómo han de hacerlo? Hoy día se hace necesario concienciar a las personas para que cuiden y respeten el medio ambiente, empezando por aquél que tienen más cercano. Esto tiene que empezar en las aulas. La misma materia lo facilita, pero también la actitud que muestre el docente, sus comentarios… Las prácticas de laboratorio y las salidas fuera del centro también pueden estar orientadas a ello.

     Existen otros muchos recursos que requerirían otras implicaciones como los miembros del claustro, equipo directivo, otras áreas, biblioteca…  

7. Conclusión

     En fin, el estudio del medio es una cuestión primordial en nuestros días. Ciertamente todos queremos vivir mejor en un mundo mejor. Esto requiere un esfuerzo por parte de todos. 

     Un primer paso sería conocer bien aquello con lo que estamos trabajando, en nuestro caso en medio natural. En concreto, conocer cuáles son los principales componentes del medio, para después ver cómo interactúan entre ellos y comprender así el porqué de muchas cosas.  

     Por otra parte, y a raíz después de haber comprendido todo lo referente al medio, es necesario estudiar cuál es el papel que juega actualmente el ser humano en nuestro planeta, lo que ha hecho, lo que está haciendo y lo que es capaz de hacer, por tal de buscar un mejor desarrollo de la humanidad en concordancia con el resto de seres vivos y con el sistema terrestre en general. Hemos de tener claro que todo esto surge de la capacidad del ser humano de alterar el medio, pero no por “poder hacerlo” lo ha de hacer necesariamente. Hemos de educar buscando una armonía lo humano con lo natural, pues de este buen uso de lo que tenemos sacaremos todos provecho. 

     Buscar estas actitudes de respeto y uso racional de los recursos es un punto que hemos de tener muy en cuenta en nuestra práctica docente. No siempre es fácil, pero si no a corto a largo plazo, es lo mejor para todos. Hoy día disponemos de una gran cantidad de recursos en nuestras manos que nos permiten transmitir con cierta facilidad todos estos conceptos. No hemos de olvidar tampoco la vertiente práctica que tienen la ciencias de la naturaleza de cara a utilizarla a la par que enseñamos los conceptos teóricos. 

8. Bibliografía

– Calvo Aldea, D. et al. (2005). Ciencias de la Tierra y Medioambientales. Barcelona. Ed. McGraw-Hill. 

– Alfonso, F. et al. (2006). Ciencias de la Tierra y Medioambientales. Navarra. Ed. Oxford. 

     – Ezquerra, A. et al. (1990). Ciencias Naturales. Madrid. Ed. Bruño. 

9. Páginas web de interés

www.cnice.es. Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa.

www.mma.es. Página del Ministerio de Medio Ambiente.  

10. Normativa legal en materia educativa

– Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOE). BOE nº 106, de 4 de mayo de 2006. 

– Real Decreto 1513/2006, de 7 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas de la Educación Primaria. BOE nº 293, de 8 de diciembre. 

11. Anexos

Anexo I. Convenios y Cumbres internacionales en materia medioambiental más relevantes.

o Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono, Viena, 1985.

o Protocolo de Montreal sobre las Sustancias que agotan la Capa de Ozono. Montreal 1987.

o Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), Nairobi, 1992.

o Convenio marco de las Naciones Unidas sobre los Cambios Climáticos (FCCC), Nueva York, 1992; Cumbre de Kioto, 1997; Conferencia de Buenos Aires, 1998; Cumbre de la Haya, 2000; Cumbre de Bonn, 2001.

o Foro Mundial del Agua. La Haya, 2000.

o Cumbre del Milenio. Nueva York, 2000.

o Cumbre de Johannesburgo, 2002.


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