Tema 56: alteraciones comportamentales y conductas asociales en la infancia.

PROGRAMAS DE PREVENCIÓN, INTERVENCIÓN Y TRATAMIENTO ANTE PROBLEMAS DE DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD EN LA EDUCACIÓN INFANTIL Y PRIMARIA.

0- INTRODUCCIÓN

1- ALTERACIONES COMPORTAMENTALES Y CONDUCTAS ASOCIALES DE LA INFANCIA.

1.1CRITERIOS PARA LA DEFINICIÓN DE LAS ALTERACIONES COMPORTAMENTALES.

1.2 CLASIFICACIÓN Y ESTUDIO DE ALGUNAS ALTERACIONES COMPORTAMENTALES EN LA INFANCIA.

1.3 ETIOLOGÍA DE LOS PROBLEMAS DE CONDUCTA ASOCIALES Y EMOCIONALES.

1.4 EL TRASTORNO POR DÉFICIT ATENCIONAL CON HIPERACTIVIDAD.

2- PROGRAMAS DE PREVENCIÓN, INTERVENCIÓN Y TRATAMIENTO ANTE PROBLEMAS DE DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD EN LA EDUCACIÓN INFANTIL Y PRIMARIA

2.1 EL PAPEL DE LA ESCUELA EN LA PREVENCIÓN DE PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO.

2.1.1 Líneas generales de intervención

2.2.PROCEDIMIENTOS DE INTERVENCIÓN.

2.2.1 Líneas generales de intervención

2.2.2 Procedimientos de intervención

2.2.2.1.Intervención individual

2.2.2.2.Intervención colectiva

3. CONCLUSIÓN.

4. BIBLIOGRAFÍA

0. INTRODUCCIÓN

Antes de entrar en el desarrollo del tema, hay que realizar ciertas aclaraciones de varios conceptos.

A la hora de hablar de alteraciones comportamentales, hay una serie de términos que se usan como sinónimos. Trastorno del comportamiento o conductas trastorno o alteración mental, trastorno psicológico.

Todos estos términos se van a definir según Fernández Parra, A. a todo tipo de comportamientos que se conocen como anormales o que se desvían de la norma, y que se dan en determinadas personas.

Otros conceptos relacionados serían : Comportamiento : Según Watson sería toda actividad que realiza un organismo y que puede ser observable o inobservable. También se podría definir como una manera concreta de actuación, es decir, las relaciones primarias entre la persona y el medio.

– Conducta : Constituirá la base de ese comportamiento, de esa actuación primaria.

– Carácter : Conjunto de actitudes del individuo ante el mundo exterior y ante sí mismo que guían su manera de ser y obrar.

En las sociedades actuales hay una importancia progresiva de los problemas de conducta y de adaptación. Una razón de esta importancia se debe a una prevalencia del 34% de la población en edad escolar, con algún tipo de alteración comportamental.

El papel del orientador va a ser complejo en este campo debido tanto a la dificultad conceptual, como a su papel que en la orientación de padres y profesores, y por los programas referidos a alteraciones comportamentales en los que tenga que intervenir.

1. ALTERACIONES COMPORTAMENTALES Y CONDUCTAS ASOCIALES EN LA INFANCIA.

1.1.CRITERIOS PARA LA DEFINICION DE LAS ALTERACIONES COMPORTAMENTALES.

Tras una revisión de las definiciones proporcionadas por diferentes autores (Merbert, Brioso y Sarriá), el concepto de las alteraciones del comportamiento como un problema específico en psicopatología a partir de unos criterios específicos :

a) En primer lugar, se hace referencia a un conjunto de conductas, en sí mismas, no son consideradas “patológicas”, sino que reciben esta atribución en función de su exceso, su defecto y/o su desfase en relación con la edad del sujeto. Dicho de otro modo, se hace referencia a conductas que en otra edad y/o en otra “cantidad” (frecuencia) serían consideradas como perfectamente normales.

b) Lo anterior nos lleva a considerar el segundo rasgo definitorio :la identificación de un comportamiento como alterado requiere evaluarlo en relación con una norma de edad, o norma evolutiva, lo que a una edad pudiera considerarse alterado (por ejemplo oposicionismo y/o negativismo), debe considerarse normal en otras.

c) En tercer lugar, todas las definiciones sobre las alteraciones comportamentales (en particular las propuestas desde planteamientos situacionistas e interaccionistas) consideran que la “norma” para evaluar una conducta como patológica debe definirse teniendo en cuenta las características del medio educativo, social y cultural al que pertenece el individuo evaluado, pues, por definición, la conducta es altamente dependiente del entorno.

Sin embargo, estos criterios son de carácter general y no bastan para la identificación positiva de una alteración o trastorno comportamental. Tal identificación exige, además :

d) Que el comportamiento en cuestión suponga una pauta conductual relativamente estable, que implique la violación o no adquisición de cierta norma, reguladora del intercambio social en el entorno propio del individuo, a una edad en que dicha norma debiera haber sido adquirida y debiera respetarse. En relación con esta cuestión, ciertas definiciones (por ejemplo, en el manual DSM de la American Psychiatric Association) matizan que la estabilidad relativa a que nos referíamos implica una persistencia mayor que la de un simple trastorno reactivo temporal y menor que las de las alteraciones “secundarias” a un “gran síndrome” (por ejemplo, deficiencia mental o autismo).

e) Que la conducta en cuestión en el grado en que se manifiesta, afecte de manera significativa a la relación del sujeto con su medio social (es decir, que la conducta no sea sólo “alterada”, sino “alterante”)

f) Que dicha conducta interfiera de manera significativa el proceso de desarrollo personal del individuo que la presenta (por ejemplo, su adaptación social o sus aprendizajes).

Aunque el acento, el énfasis, que cada autor e institución da a uno u otro de estos criterios, unidos a la introducción de criterios propios y peculiares, hace que resulte difícil proponer una definición unificada y generalmente aceptada por los distintos especialistas.

1.2 CLASIFICACION Y ESTUDIO DE ALGUNAS ALTERACIONES COMPORTAMENTALES EN LA INFANCIA.

A continuación vamos a aportar distintas clasificaciones de diferentes autores:

Los trastornos conductuales contemplados en el DSM II (1.968) y DSM III (1.980) son los siguientes:

– Reacción hipercinética.

– Reacción de aislamiento

– Reacción de hiperansiedad

– Reacción de huida

– Reacción de agresividad antisocial

– Reacción de delincuencia en grupo

– Trastorno de conducta:

* Tipo grupal

* Tipo agresivo solitario

* Tipo diferenciado

* Negativismo desafiante

Según el ICD-9 (1977) las perturbaciones de la conducta que contemplan son las siguientes:

– Perturbación insocial de la conducta expresada de forma individual.

– Trastorno compulsivo de la conducta.

– Perturbación mixta de la conducta y emociones.

– Perturbación de la conducta en pandilla.

– Trastorno por déficit de atención:

* con hiperactividad

* sin hiperactividad

Herbet, M (1.978) entre otros trastornos de conducta, destaca los siguientes:

– Hiperactividad

– Conducta indócil y coercitiva

– Conducta desorganizadora.

– Conducta agresiva y violenta.

Sánchez Miso (1.978):

– Trastornos del sueño.

– Trastornos de alimentación.

– Trastornos de esfínteres

– Trastornos de afectividad

– Trastornos de actividad

– Trastornos del lenguaje

– Trastornos de sexualidad

– Trastornos de estado de ánimo

– Trastornos de psicovegetativos

– Trastornos del aprendizaje escolar

– Trastornos de las relaciones sociales

– Trastornos que infringen leyes sociales

Fernández Parra (1.997):

– Trastornos de la eliminación:

· Enuresis

· Encopresis

– Trastornos de la conducta alimentaria.

· Anorexia nerviosa

· Bulimia

· Conducta de pica

· Conducta de rumiación

· Obesidad infantil

– Trastornos del sueño.

· Insomnio

· Terrores nocturnos

· Sonambulismo

· Pesadillas

– Trastornos de la conducta y hábitos motores

* Tics

* Onicofagia

* Succión del pulgar.

* Tricotilomanía.

– Trastornos de la conducta verbal.

* Tartamudeo

* Mutismo selectivo

– Trastornos del aprendizaje

· Trastorno de lectura (Dislexia)

· Trastorno de calculo (Discalculia)

· Trastorno de Expresión escrita (Disgrafía)

– Trastornos emocionales:

· Fobia escolar

– Trastornos de ansiedad

* Comportamiento neurótico.

* Comportamiento obsesivo.

– Trastornos del estado de ánimo:

* Depresión infantil

– Retraso mental 

– Conductas asociales o disruptivas:

* Conductas agresivas y oposicionistas

* Conductas autolesivas y estereotipias.

* Trastornos de la atención e hiperactividad

– Psicosis infantil y autismo

– Otros trastornos en la infancia.

Seguidamente vamos a desarrollar algunas de las alteraciones comportamentales más importantes. Entre ellas se destacan:

Trastornos de la eliminación

La encopresis

La encopresis consiste en la emisión repetida de heces (voluntaria o involuntariamente) en lugares inapropiados, a partir de los cuatro años.

– Enuresis

La enuresis es la falta de control del acto de micción, sea diurna y/o nocturna, pudiendo ser congénita (poca capacidad de la vejiga o fallo en el músculo detrusor) y adquirida o tardía cuyo origen puede estar relacionada con aspectos emocionales y psicógenos (regresión o fijación a períodos anteriores, oposición y agresividad, voluntad de poder desmesurada, sentimientos de inferioridad, satisfacción erótica, etc.)

Las técnicas que se utilizan para controlar la micción suelen ser de tres tipos:

* Modelos de control cortical (mecanismo avisador compuesto por una esterilla eléctrica que al ser mojada acciona un timbre, despertando al sujeto e inhibe la micción al provocar una contracción refleja del esfínter).

* Modelos de reforzamiento social consistentes en ejercitar el músculo detrusor y el aumento de la capacidad de la vejiga, al mismo tiempo que en cada logro se le aplica un reforzamiento agradable. La aplicación del refuerzo será aversivo si no ejecuta correctamente el resto de la acción evacuadora.

* Modelo mixto (conjunción de los dos modelos)

Trastornos de la conducta alimentaria.

– La anorexia nerviosa es un trastorno grave que puede poner en peligro la vida del sujeto. Está caracterizado por una limitación autoimpuesta de la dieta alimenticia, que se acompaña de una pérdida excesiva de peso y de múltiples alteraciones orgánicas. Es más frecuente en las niñas que en los niños.

– La Bulimia consiste en episodios recurrentes de vocaridad en los que se ingieren cantidades abusivas de alimento en un periodo de tiempo inferior a dos horas. El sujeto es consciente de que come anormalmente, pero es incapaz de controlarse de manera voluntaria.

– La Obesidad infantil puede estar relacionada con las crisis de bulimia. El niño obeso suele aislarse y mostrarse ansioso cuando a causa de su gordura es rechazado por sus compañeros. Frecuentemente se manifiesta como un sujeto inseguro, dependiente y necesitado de afecto, que suele suplirlo mediante la autogratificación producida por la ingesta de alimentos.

– La Pica consiste en el empleo de sustancias no nutritivas (papel, madera, pelos, etc.) de forma reiterativa durante al menos un mes. Si este tipo de conducta persiste pasando la etapa de los dos años, debe estudiarse bajo una perspectiva psicopatológica. (En la fase de dos o tres meses de vida del niño este tipo de conducta puede considerarse “normal”)

– La Conducta de rumiación es la devolución a la boca de alimentos ya deglutidos y a medio digerir.

Trastorno del sueño

* Insomnio

El porcentaje de este comportamiento “inadecuado” se sitúa en torno al 3 ó 4 % de los alumnos con repercusión en su estado general y en el rendimiento escolar.

* Sonambulismo: Es una conducta episódica caracterizada por levantarse dormido de la cama y caminar durante cierto tiempo (más frecuente entre los siete y ocho años).

* Terrores nocturnos: Son episodios repetidos en los que el sujeto emite un grito de pánico y se despierta bruscamente. La ansiedad es muy intensa y suele acompañarse de taquicardia, respiración súbita, sudación, etc.

* Pesadillas: Son episodios repetidos en el que el sujeto se levanta bruscamente. Los terrores nocturnos se diferencian de las pesadillas en: el sueño tiene contenido, y cuando se despierta bruscamente éste es recordado; mientras que los terrores nocturnos, no tienen contenido ni se recuerda al despertarse.

Trastornos de la conducta y hábitos motores:

Tics

Se trata de movimiento espasmódicos involuntarios rápidos súbitos, reiterados o episódicos, limitados a un músculo o grupo muscular más o menos extenso sin otra finalidad que la de provocar un gesto o una mueca carente de sentido. Este trastorno suele incrementarse en situaciones de estrés.

Su origen puede estar motivado por un problema de adaptación familiar, social o de personalidad.

Yates, A.J. (1.973) manifestaba que el tic es la respuesta de evitación condicionada reductora de la pulsión que se evocaba en una situación considerablemente traumática.

Para el diagnóstico y estudio de los tics en edades escolares y sobre todo con los alumnos más pequeños, habrá que hacerlo mediante la observación sistemática y la entrevista familiar, además de realizar un estudio minucioso del desarrollo cognitivo del niño y estudio de la afectividad y personalidad, además de la psicomotricidad, donde se deben incluir los siguientes aspectos : alumbramiento,, crisis de cólera, forma de dormir, ansiedad de la madre, desarrollo motor, aprendizaje de aseo alimentación de los primeros años y el destete.

Para el tratamiento de los tics se deben utilizar terapias múltiples y, vista su frecuencia e intensidad, se procederá al empleo de algunas de las técnicas siguientes:

Relajación, tratamiento del problema afectivo, acción directa sobre el tic en cuestión mediante ejercicios que lleven a su extinción, reordenación espacial si presenta problemas de lateralidad.

– Onicofagia: La mitad de los niños en algún momento se han comido las uñas, esta conducta va a disminuir con la edad.

Succión del pulgar: Este tipo de alteración va a producir una deformación en la boca y en el dedo del niño.

Tricotilomanía: Consiste en arrancarse el cabello dando lugar a pérdida de pelo, esta conducta suele presentarse en situaciones de tensión y ansiedad.

Trastornos de la conducta verbal:

Tartamudeo: Esta alteración afecta a la fluidez verbal y la forma como el individuo habla; hay repetición de sílabas y sonidos, prolongación de sonidos y sílabas,…

Hay más factores por los que el sujeto va a aprender varias cosas:

– En situaciones de estrés lingüísticos, hay un aumento en la tensión muscular de los músculos implicados en el habla.

– El niño aprende intentos de solución erróneos del tartamudeo, cuando se va a bloquear, intenta decirlo todo muy rápido, entonces no va a respirar bien y lo más probable va a ser que tartamudee.

– También aprende a repetir las palabras anteriores para corregir el tartamudeo

– Además hay sílabas y letras que le resultan más difícil de pronunciar con lo que va a haber más tensión muscular, y va a tartamudear.

Mutismo selectivo: Aquí el niño es incapaz de hablar en determinadas situaciones, mientras que en otras situaciones su habla es totalmente perfecta. Normalmente las situaciones en las que no hablan van a ser situaciones sociales.

Trastornos del aprendizaje

Dislexia: Se da cuando el alumno tiene problemas en el aprendizaje de la lectura.

Discalculia: Cuando hay problemas en el aprendizaje del cálculo.

Disgrafía: Va a tener problemas a la hora de aprender a escribir.

– Trastornos emocionales

El Comportamiento fóbico se caracteriza por tener miedo a “algo” o a “alguien”.

En la infancia es frecuente tener miedo a la oscuridad y a los animales.

Hay que aclarar que el miedo es un fenómeno natural en el desarrollo evolutivo del ser humano. Es precisamente, desde este ángulo, desde dónde hay que actuar para iniciar un proceso de prevención o de terapia.

La fobia escolar:

Las fobias y los temores escolares pueden tener su origen (etiología) en los siguientes motivos: tendencias neuróticas, protección familiar, excesiva, actuación desacertada del profesorado, pérdida de la autoimagen por competencia.

Este tipo de trastornos suele tener una incidencia, según autores, que varía del 3 al 8% de la población general.

Los síntomas de los temores y las fobias escolares suelen ser los siguientes: mareos, náuseas y vómitos, dolores de cabeza, rechazo del alimento, diarreas o colitis, insomnio o dificultades para conciliar el sueño.

Las técnicas de intervención para el tratamiento de las fobias escolares son las siguientes:

– Terapia familiar, Imaginación Emotiva, inhibición Recíproca, Desensibilización Sistemática Imaginativa (DS-I).

– Desensibilización Sistemática Real (DS-R).

– Refuerzo positivo por la asistencia al colegio.

– Imaginación emotiva.

Trastornos de la ansiedad:

El Comportamiento neurótico es un trastorno de conducta desencadenado por la ansiedad. Es una enfermedad crónica cuyo pronóstico es siempre muy complejo.

El origen del comportamiento neurótico suele ser debido a un trauma, de carácter normalmente afectivo y ocurrido en los primeros estadios de la infancia.

Ante la ansiedad motivada por el exceso de tensión que sufren los niños y adolescentes, la técnica y el tratamiento de relajación puede normalizar la situación.

La aplicación de la técnica de la relajación tiene validez también para los siguientes problemas comportamentales:

Fobias y temores, depresiones, insomnio, temblores, dolor de cabeza, hiperexcitación y nerviosismo, espasmos, falta de concentración para el estudio, trastornos circulatorios, trastornos intestinales, ataques, tartamudez, enuresis tics, etc.…

El comportamiento obsesivo se suele vincular a la depresión y/o a la conducta compulsiva.

En la infancia suelen ser frecuentes las “manifestaciones obsesivoides” con una incidencia de un 14% aproximadamente.

Trastornos del estado de ánimo

Depresión infantil: Los síntomas depresivos en la infancia son muy frecuentes. Esta depresión se va a enmascarar tras otros trastornos psicológicos.

Esta depresión infantil se va a abordar de la misma forma en niños, adolescentes y adultos, con lo que el tratamiento va a ser el mismo.

Conductas asociales o disruptivas:

Comportamiento agresivo

Los problemas conductuales revelan la presencia de un modelo que incluye el comportamiento agresivo, tanto verbal como físico, asociado a una carencia en el plano de las relaciones interpersonales con los padres y profesores.

Dentro de las características propias de los alumnos con conductas agresivas se pueden considerar, entre otros, los siguientes dos grupos de clasificación:

a) Comportamientos específicos

(Combatividad, desestructuración, crueldad, irritabilidad, belicosidad, desafío de la autoridad, irresponsabilidad, necesidad de llamar la atención)

b) Comportamientos específicos ausentes

(Carece de control sobre sí mismo, capacidad de negociar evitar situaciones conflictivas, comprender los sentimientos de los demás)

– Conductas autolesivas y estereotipadas:

Las conductas autolesivas son acciones motoras que generalmente son estereotipadas, que producen daño físico al propio sujeto que las emite.

Las conductas estereotipadas son acciones motoras repetitivas, a veces rítmicas, sin objetivo ni función aparente.

– Los déficits o Trastornos de atención suelen acompañar a la hiperactividad motora. Es frecuente en estos niños, que se conjugue con la impulsividad (en tareas complejas y en las de alto rendimiento. Este déficit es más manifiesto cuanto menor es el niño y se caracteriza por las siguientes manifestaciones: imposibilidad de acabar las tareas que exige una atención sostenida, facilidad para distraerse, y dificultad para concertarse en el juego. Estas manifestaciones contribuyen a deteriorar su actividad social y su rendimiento escolar.

Hiperquinético (hiperactivo)

Los alumnos hiperactivos suelen producir dos tipos de perturbaciones: una la colectiva (distracción del resto de los compañeros de clase impidiendo el normal desarrollo de la misma). La otra personal, dado que los enfrentamientos con los profesores hacen que estos dejen de hacerles caso, con lo que el retraso en los estudios es evidente.

La intervención de este tipo de problemas debe hacerse en conjunto con los familiares del alumno e intentando conseguir un doble objetivo : a) que se consiga la tranquilidad en el aula y b) que el alumno se tranquilice de forma paulatina para ir incorporándose a las tareas ordinarias de la clase.

Un ciclo normal de intervención terapéutica suele durar unas dos semanas, según casos, y los ejercicios estarán enfocados a realizar lo siguiente : Ejercicios preventivos y curativos de relajación y de control y ejercicios de desahogo y operativos de distensión inmediata, a ejecutar en el mismo centro y si es posible dentro de la misma clase y lugar de trabajo, con y sin el resto de los compañeros.

Otros trastornos en la infancia

– Los celos constituyen una reacción emotiva próxima a la ansiedad. El origen puede ser real o ficticio (imaginario).

Cuando la relación celosa se perpetúa, puede condicionar la vertebración de un desarrollo anómalo de la personalidad, apareciendo síntomas muy diversos, como agresividad incontrolada, manifiesta inseguridad, etc.

Distracción : Algunos niños no pueden concentrarse por completo en una actividad concreta. Tienden a atender a los estímulos irrelevantes e inapropiados.

– Se encuentran alumnos con una manifiesta Baja autoestima (autoconcepto), con poca confianza en sus propias habilidades y posibilidades.

– Los niños Impulsivos hablan o actúan rápidamente, sin tener en cuenta las consecuencias. Estos niños muestran resultados académicos bajos y pocas habilidades sociales.

Comportamiento perturbador

En los centros escolares se suelen encontrar a niños que presentan una inclinación agresiva a hacer daño a alguna víctima, ya sean los demás compañeros o a las cosas, tienen malas intenciones o deseos perversos y suelen utilizar un lenguaje impropio.

Es posible que la causa intrínseca de este problema se encuentre en una falta de afecto o mala relación familiar o en casos extremos de causas patológicas.

El sentimiento de Fracaso social puede ser el resultado de los fracasos previos del niño ante situaciones de interacción o debido a un sentimiento de incompetencia, a causa de su falta de éxito académico. Algunos niños pueden llegar a estar tan aislados socialmente, que se muestran incapaces de relacionarse de una manera positiva con sus compañeros o con los adultos.

Muchos niños con dificultades de aprendizaje muestran una Dependencia o superdependencia con respecto a sus padres, a sus profesores u otras personas, exigiendo excesiva ayuda y seguridad en diversas actividades. Cuando estos niños se encuentran con dificultades a la hora de realizar tareas, que ven que otros llevan a cabo o que les requiera el entorno social, se convierten en personas incapaces y utilizan la dependencia como estrategia.

1.3 ETILOGÍA DE LOS PROBLEMAS DE CONDUCTA SOCIALES Y EMOCIONALES.

Es difícil determinar que los factores interactivos sean la única causa para relacionar los problemas emocionales con los de aprendizaje, sin embargo, se tratarán las dos áreas más importantes de los factores implicados : los orgánicos y los psicosociales.

a) Factores orgánicos

– Daño en el lóbulo parietal del hemisferio derecho del cerebro, que puede causar una incapacidad para comprender.

– Mal funcionamiento del sistema de actuación reticular del cerebro puede traer como resultado una incapacidad para mantener la atención.

– Un retraso del Sistema Nervioso Central se puede relacionar con una inmadurez general.

– Factores genéticos podían causar un funcionamiento bioquímico anormal. Los trastornos bioquímicos pueden desencadenar comportamientos anormales.

– Mala nutrición y falta de vitaminas pueden llevar a un mal aprendizaje y a una inadecuada conducta.

b) Factores sociales y psicológicos.

Watson (1.979) al elaborar la teoría de la psicología del comportamiento, la define como el conjunto de reacciones de un organismo en respuesta a los estímulos del medio.

Es posible que el conjunto de reacciones reflejas, así como el conjunto de reacciones condicionadas por el medio y el entorno.

Los niños con problemas de aprendizaje, normalmente violan las reglas del comportamiento social “normal”, no aceptando las normas establecidas. Suelen carecer de las habilidades suficientes para entender emociones, motivos y las intenciones de las otras personas. No se suelen centrar en las tareas académicas, etc.

El tratamiento de estos comportamientos “inadecuados” estarán centrados en dos vertientes : En primer lugar se deberá intentar cambiar ese comportamiento y segundo lugar cambiar las reacciones de ese comportamiento.

1.4 EL TRASTORNO POR DÉFICIT ATENCIONAL CON HIPERACTIVIDAD. (TDAH)

TDAH hace referencia a un trastorno que es identificado habitualmente cuando el niño ingresa en la escuela y suele aparecer antes de los cuatro años y prolonga sus manifestaciones a lo largo de toda la niñez.

Con una incidencia entre 6 y 9 veces mayor en los varones que en las niñas, ha centrado la atención de los especialistas a lo largo de los últimos 50 años por su notable incidencia sobre el rendimiento escolar de los sujetos, así como por su carácter abiertamente disruptivo, no sólo en el contexto escolar, sino también en el hogar y, en general, en todo tipo de situación social.

No obstante, puede afirmarse que la historia del concepto de estas cinco décadas ha sido bastante accidentada.

En la actualidad, la mayor parte de los investigadores y clínicos suelen referirse al TDAH como un síndrome en el que concurren tres síntomas básicos complementarios (DSM-III)

1. El déficit atencional :Se define como la incapacidad persistente para el control voluntario de la atención, manifiesta de múltiples formas en la clínica y asociada a la incapacidad del sujeto para centrarse en una configuración estimular dada, de modo que la impresión de verse continuamente “atrapado” por nuevos estímulos, incapaz de inhibir la respuesta frente a ellos. Hoy por hoy, se considera el síntoma más característico y central, dado que tiende a persistir aún cuando remitan la actividad motriz e, incluso, la impulsividad.

El déficit atencional es un buen criterio diagnóstico a partir de los 6 años y durante la adolescencia aunque no tanto en la edad infantil, ya que no es hasta los 6 años cuando en control de la atención pasa a ser interno ; “En términos generales, se puede afirmar que estos niños presentan dificultades para centrar su atención durante periodos de tiempo continuados ; por otra parte, el proceso de evolución no llega a estar controlado por estrategias internas, por el contrario, el proceso atencional continua estando dirigido por la estimulación externa. Estas dificultades se intensifican en las situaciones grupales”

2. La actividad motriz excesiva : O hiperactividad propiamente dicha, constituye el síntoma más llamativo del TDAH durante la niñez, si bien tiende a remitir notablemente con el transcurso de los años y puede llegar a ser sumamente leve en la adolescencia, en función de diversas circunstancias. Consiste en una actividad corporal excesiva y desorganizada que se desarrolla sin una intencionalidad específica u objetivo concreto, asociada generalmente a trastornos en la coordinación motriz y a movimientos incontrolados. Es preciso diferenciar esta forma de “agitación motriz” inmotivada de la sobreactividad de algunos niños y adolescentes que, manteniendo una actividad corporal que pudiera calificarse de excesiva en ciertos contextos, responde a objetivos e intenciones precisas, no es errática sino controlada y, habitualmente, se asocia a estándares de logro elevados.

3. La impulsividad: Este tercer síntoma del TDAH hace referencia a los déficits en el establecimiento de un autocontrol voluntario por parte del sujeto, que traen como consecuencia un comportamiento sin inhibición y, por tanto, una acusada tendencia a lo que la psicología dinámica ha denominado “acting-out”, o tendencia a “actuar” los impulsos y deseos. Lógicamente, este síntoma queda asociado a una baja tolerancia a la frustración y a la búsqueda de satisfacción inmediata de los deseos, con incapacidad para diferir la obtención de recompensas.

Estas últimas características mencionadas forman parte de los “síntomas secundarios” del trastorno, que el DSM denomina sintomatilogia asociada y concreta en :

· Baja autoestima

· Baja tolerancia a la frustración

· Labilidad emocional

· Temperamento irascible

· Fracaso escolar

· Negativismo desafiante

· Trastornos de conducta

· Enuresis o encopresis funcional

· Signos neuróticos blandos no localizados

· Disfunciones perceptivo-motrices

Por ámbitos de relación social, finamente, las características comportamentales de los individuos con TDAH suelen ser las siguientes :

a) En la clase : Suele haber falta de persistencia en las tareas, que a menudo no llegan a finalizarse a lo hacer muy fuera del tiempo previsto ; el trabajo autónomo es manifiestamente desorganizado, desestructurado ; a menudo, el sujeto de la impresión de no estar escuchando lo que se le dice, incluso directa y personalmente, llegando a preguntar reiteradamente lo que se le acaba de decir ; profesores y compañeros suelen describirlo como poco cuidadoso con las cosas y tareas, impulsivo y muy desorganizado ; a menudo habla cuando no debe, rompe las normas establecidas en el aula, interrumpo molesta a sus compañeros y manifiesta incapacidad para permanecer sentado (si no puede levantarse, se agita manifiestamente en su asiento).

b) En el hogar : Salta de una actividad a otra sin terminar la primera ; manifiesta incapacidad para seguir instrucciones ; es olvidadizo ; choca frecuentemente con sus hermanos por entrometerse en las actividades de estos ; propenso a los accidentes, es frecuente que reciba regaños de sus padres por coger lo que no debe, romper cosas, etc ; suele ser ruidoso e inquieto hasta llegar a molestar a los demás con frecuencia ; en situaciones sociales (por ejemplo, visitas) parece incapaz de seguir algunas normas básicas.

c) Con los iguales : Choca sobre todo en los juegos reglados, donde no sigue las normas y se salta los turnos ; se introduce en actividades peligrosas sin aparente conciencia del riesgo ; es poco cuidadoso con las cosas de los demás, que suele tomar sin pedir permiso ; prefiere los juegos de alta actividad, pero no suele ser hábil en ellos ; a menudo choca con los compañeros, entre quienes suele ostentar un bajo “Status sociométrico” ; habla a menudo, rápido y con poca coherencia, aún cuando la actividad exija silencio. En general, la relación con los iguales suele ser problemática.

2. PROGRAMAS DE PREVENCIÓN, INTERVENCIÓN Y TRATAMIENTO ANTE PROBLEMAS DE DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD EN LA EDUCACIÓN INFANTIL Y PRIMARIA.

2.1EL PAPEL DE LA ESCUELA EN LA PREVENCION DE PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO.

Los estilos que utilizan los niños, para enfrentarse al caos interno y externo, son tan variados como los mismos niños que los utilizan. Kauffman (1.981) clasifica estos estilos en cuatro categorías de patrones de conducta :

a) Dimensiones de las respuestas indiferenciadas a los estímulos (distracción, hiperactividad y conductas impulsivas)

b) Agresión dirigida hacia sí mismo y hacia los otros.

c) Aislamiento y regresión a conductas inmaduras (crisis de cólera y excesiva dependencia)

d) Violación de códigos que prescriben las diferencias entre lo correcto y lo incorrecto.

Simplificando, los estilos de conducta de los niños con problemas de comportamiento son de dos tipos, por exceso y por defecto. Los primeros son los que desearían reducir o eliminar los padres, maestros y compañeros. Las conductas por defecto son aquellas que no exhiben los niños o que no tienen en su repertorio en un nivel que concuerde con las expectativas o capacidades.

Ambas conductas son formas de evitar circunstancias asociadas con el sufrimiento y el fracaso producido por el enfrentamiento con los problemas ínter e intrapsíquicos. Los patrones de conducta pueden convertirse en un aislamiento total y una hostilidad o agresividad extrema.

Un determinado niño puede manifestar conductas en una de las dos dimensiones anteriores, incluso conductas de ambos tipos (aislamiento y agresión) pueden observarse, en el mismo niño y en diferentes momentos, dependiendo de las circunstancias que provocan estrés y ansiedad. En ese momento, el niño puede adoptar conductas desviadas como mecanismo de enfrentamiento.

Ante el rendimiento escolar se identifican tres estilos actitudinales que adoptan estos niños :

a) El alumno que tiene capacidades pero no hace ningún esfuerzo para completar las tareas, no se compromete.

b) El alumno que acepta las tareas asignadas, pero no las completa o hace muchos errores.

c) El alumno que se retira, no tiene expectativas de lucha, ni siquiera lo intenta, se resigna. Este alumno es el que tiene un pronóstico más pesimista. Aunque los tres tipos requieren una gran competencia de los maestros para modificar los patrones de fracaso o éxito académico.

La historia de experiencias personas del pasado de los niños con problemas de comportamiento está repleta de fracasos, resultado de la incapacidad del entorno para ofrecer adquisiciones que permitan enfrentarse del entorno para ofrecer adquisiciones que permitan enfrentarse a las necesidades con éxito. Hasta que no se produzca un cambio en el contexto, el medio caótico incrementará las conductas perturbadoras en el niño, y estas conductas interferirán con el desarrollo de estilos de afrontamiento o confrontación gratificantes.

Los alumnos de primaria y secundaria pasan más tiempo en la escuela que en ningún otro contexto, exceptuando el tiempo que pasan en el hogar. Independientemente de donde proceden los problemas, las conductas problemáticas se expresan tanto en la escuela como en la interacción con la familia en el hogar.

Las áreas académicas más deficientes en los alumnos con problemas de conducta suelen ser lectura y matemáticas. Correlacionan con la agresión, el desafío y la violación de reglas sociales por el alumno. El retraso académico se incrementa con la edad ; los déficits en el rendimiento escolar no se explican por el C.I. aunque tienda a mantenerse en los niveles de promedio bajo.

4. BIBLIOGRAFÍA.

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Publicado: marzo 6, 2015 por Santiago

Etiquetas: Tema 56 orientación educativa