Tema 25 – La coeducación e igualdad de los sexos en el contexto escolar y en la actividad de Educación Física. Estereotipos y actitudes sexistas en la Educación Física. Intervención educativa.

1. INTRODUCCIÓN

La lucha por la consecución de la igualdad de sexos y la separación de los límites marcados por el sistema de género, se presenta como una necesidad básica en la sociedad actual. Y naturalmente, uno de los espacios privilegiados para conseguir los objetivos de igualdad es el área de EF, dentro del marco educativo en general.

A lo largo del tema analizaré la coeducación, identificando su significado, evolución, sus fundamentos, etc. describiré diversos estereotipos, así como su influencia en el ámbito educativo. Por último, analizaré la influencia educativa que se ejerce desde la práctica de la EF.

2. LA COEDUCACIÓN E IGUALDAD DE LOS SEXOS EN EL CONTEXTO ESCOLAR Y EN LA ACTIVIDAD DE EF

(a) Evolución histórica del acceso femenino a la escuela

A mediados del s. XVIII empiezan a constituirse en Europa, las bases del actual sistema educativo. La diferenciación entre hombres y mujeres, en la educación, se sustentaba en la idea cristiana de que, hombres y mujeres debían desempeñar distintos papeles sociales. No obstante, la educación no abarca a toda la población.

Posteriormente, en el s. XIX se va imponiendo la idea de que todos los ciudadanos deben recibir educación escolar básica. Aunque seguía el debate de si las niñas debían beneficiarse de ello. Ciertas mujeres, pertenecientes a la aristocracia, defendieron la necesidad de instruir a las mujeres.

En España, las leyes educativas de los s. XVIII y XIX mantenían la separación entre sexos. Sin embargo, a finales del XIX se considera a la mujer como “sujeto de derechos”, trasladándose esta medida al ámbito educativo en forma de escuela mixta.

Los avances producidos en materia de igualdad, producidos durante el primer tercio del s. XX, en España, incluido el derecho a Sufragio Universal, también femenino (1931), se vieron truncados por la Guerra Civil y la posterior etapa franquista. Se retoma la educación dividida en sexos.

A finales de dicho periodo y con la Transición democrática, se pusieron las bases para una educación para la igualdad, aunque siguen existiendo numerosas prácticas sexistas en la escuela.

(b) Sistemas actuales: la educación coeducativa

En primer lugar, es necesario aclarar que no es lo mismo coeducación que escuela mixta. A continuación describiré ambos modelos para entender un poco mejor sus diferencias.

i. Escuela Mixta

Es la dominante en la práctica. Se basa en el principio democrático de igualdad entre todos los individuos. La educación conjunta es un compromiso político. La negación de las diferencias de sexo, determina la falta de relevancia de políticas de género efectivas. Se fomenta la individualización de las personas, frente al reconocimiento del grupo (género). Sus características son:

• Valores: igualdad de oportunidades educativas. Formación de ciudadanos, es decir, se les prepara para la vida pública, no para la privada.

• Normas: disponibilidad igualitaria de acceso a los recursos.

• Conocimiento empírico: se rechaza la escuela separada de la socialización. Todo ha de tener un valor para la sociedad.

• Discurso legitimador: la escuela es una institución democrática, por tanto los individuos, son tratados por igual, más allá del género.

ii. Escuela Coeducativa

El origen se encuentra en los años 70, en los países anglosajones. Se realizaron investigaciones acerca de la desigualdad social por razón de sexo, proporcionando una nueva visión acerca del papel de la escuela en la formación de estereotipos sexuales. Criticaba que la escuela mixta se había convertido en una institución transmisora de valores tradicionales, por lo que contribuía a la diferenciación entre lo masculino (atractivo y dominante) y lo femenino (papel secundario). No había la neutralidad que la teoría predicaba.

Surge el modelo coeducativo, partiendo de las diferencias sociales entre grupos, por razón de género. Se entiende por tanto, la diversidad de género como diversidad cultural, reconociendo como importantes, valores tradicionalmente asociados al género femenino. Sus características son:

• Valores: la escuela tiene como misión la eliminación de los estereotipos por razón de género, así como la jerarquía cultural entre sexos.

• Normas: se atiende a las necesidades específicas de cada grupo. Algunas normas son:

currículo intergenérico, que no tenga orientación masculina.

Rechazo del concepto “escuela neutral”, la escuela debe promover el cambio, ha de actuar para no reproducir las discriminaciones.

Distribución de espacios y recursos evitando la tradicional organización predominantemente masculina.

Preparación del alumnado también en su dimensión personal, privada y familiar. No sólo pública.

El conflicto se vive como una oportunidad de aprendizaje y no como una situación censurable y a eliminar.

• Conocimiento empírico: basado fundamentalmente en la sociología de la educación, a través del conocimiento de las especificidades de ambos sexos. Sostienen que las capacidades atribuidas a ambos son una construcción social y por tanto, no están determinados biológicamente. De diversos estudios antropológicos, psicológicos y sociológicos; se ha elaborado la Teoría del sexo/género. Sexo es utilizado para definir lo biológico (no modificable) y género es un término social (determinado culturalmente y modificable).

• Discurso legitimador: creencia que un verdadero sistema democrático debe basarse en el entrecruzamiento de los géneros. Se deben corregir, para ello las desigualdades sociales y culturales. De modo que sea la persona quien establezca su modo de ser y pensar, sin coacciones culturales debidas al género.

(c) EF y Coeducación

Al analizar históricamente la EF, podemos observar que el desarrollo de habilidades motrices y cualidades físicas, no se permitían por igual a la mujer que al varón. Es más, cuando hubo EF destinada a la mujer, estuvo orientada hacia:

i. Mejora de la función maternal

ii. Cuidado de los aspectos estéticos y expresivos.

iii. Evitar las prácticas que tuvieran cierto riesgo/exigencia física, por miedo a la virilización de la mujer.

Por otro lado, el mundo del deporte ha estado, durante muchos años, casi reservado a la población masculina. A partir de la segunda mitad del s XX, la mujer se ha abierto camino en la práctica deportiva, tanto lúdica como profesional.

Pero siguen existiendo una serie de obstáculos culturales, identificados con las diferencias de género, como son:

A. Diferente relación de hombres y mujeres con su cuerpo y el del otro.

B. Diferente cultura de acceso a los espacios públicos.

C. Menor disponibilidad de tiempo libre de las mujeres.

D. Diferente sentido lúdico entre géneros, producto de la socialización.

Es mas, es muy frecuente encontrarse situaciones en el ámbito escolar, que muestran diferencias en el comportamiento respecto a la actividad física:

iv. Diferente deporte más practicado (gimnasia, natación-fútbol).

v. Diferente motivación (diversión- competición)

vi. diferente uso de las instalaciones (zonas reducidas, práctica cuidando el medio- zonas amplias, práctica agresiva y descuidada).

vii. Vestimenta femenina, en ocasiones, dificulta la práctica de ejercicio físico.

La propuesta coeducativa debe hacer evolucionar la práctica físico-deportiva en las escuelas, preservando valores o formas de hacer, considerados tradicionalmente como femeninos (recordemos que es un tributo social, no biológico) y que, al mismo tiempo, ayuden a hacer del deporte una actividad más educativa.

Se trata de apostar por la igualdad, reivindicando la diferencia. Teniendo en cuanta la aspiración de ciertos grupos sociales discriminados, que luchan por recuperar formas y actitudes, que pueden resultar positivas para la evolución de la sociedad (rechazo a la competitividad exacerbada, menor individualidad).

Ocurre que, en la práctica diaria, la mujer ha adquirido hábitos y preferencias, relacionadas tradicionalmente con el género masculino No se ha dado una coeducación real, sino que la mujer ha adaptado el “modelo masculino”.

3. ESTEREOTIPOS Y ACTITUDES SEXISTAS EN EF

(a) Construcción de roles femenino y masculino

los niños a edades tempranas, no distinguen entre sexo o género. De hecho se autoclasifican, sobre todo, a partir de características visibles, asociadas culturalmente al rol de género (pelo, vestimenta, adornos). Sobre los tres años empiezan a recurrir con frecuencia a la etiqueta de su identidad de niña o niño, para rechazar o aceptar juguetes, actividades, ropa, etc. Esta autoclasificación tiene gran importancia porque les lleva a organizar toda su vida conforme a ella y a rechazar a los que no se comportan de acuerdo a lo socialmente esperado.

Esta determinación cultural en la adopción de los roles masculinos y femeninos, ha sido explicada de formas diversas, según distintas teorías:

i. Psicoanálisis: los miedos y fantasías inducen a los niños a identificarse con el progenitor del mismo sexo. Para Freud, se sienten culpables cuando tienen los complejos de Edipo y Electra. Ante un posible castigo, copian a los miembros de su mismo sexo.

ii. Teoría del Aprendizaje: pone de relieve el reforzamiento y la reproducción de modelos que experimentan los niños en su casa y fuera de ella. Se premia la conducta cuando se considera apropiada a su sexo y se castiga lo contrario.

iii. Cognitivismo: las niñas y niños, de pequeños, consideran que las diferencias son aparentes (vestido, pelo, etc); pero al ir madurando, se dan cuenta de algunas diferencias biológicas. A partir de este momento se esfuerzan por aprender sobre los roles de su género, de modo que no sean rechazados. La diferenciación sexual, les lleva a realizar una identificación de género.

Siguiendo las aportaciones de todas estas teorías, se puede decir que la tipificación sexual, mediante la cual, se adoptan diferentes roles, consisten en el proceso, a través del cual, niños y niñas adquieren pautas comportamentales, propias de uno u otro género, según criterios sociales.

La diferenciación, materializada por muchos factores, tiene como base una clara determinación sociocultural, como lo demuestra el hecho de que, en otras culturas, la diferenciación sexual ha sido bien diferente.

(b) Papel de la Escuela

Los principales agentes transmisores de estereotipos sexistas son:

• Familia: el más eficaz (hasta ahora). Encuentran los primeros modelos.

• Medios de comunicación: principalmente TV, presentando modelos claramente estereotipados. Va ganándole terreno a la familia.

• Escuela: ya que es una institución social, reproduce los modelos generados en la sociedad.

En el aspecto concreto de la escuela, hay que tratar ciertos temas:

ii. Escuela Mixta:

Pese a postularse como un modelo que busca la igualdad, ha sido incapaz de superar el sexismo imperante en la educación. Esto se debe, por un lado, al currículo explícito y por otro, al currículo oculto (que es todo lo que proyectamos con la práctica educativa y que no está regulado legalmente) . Éste engloba las influencias no explícitas, no abiertamente intencionales y encierra un enorme poder educativo. Así, en la mayoría de disciplinas, o ejemplos bibliográficos, dan una concepción de las personas desde la perspectiva androcéntrica (masculina).

De este modo, la escuela mixta, no ha podido combatir al sexismo, presentando claros rasgos sexistas (citados anteriormente).

iii. Actitud del profesorado

Estudios recientes han demostrado, con hechos, la existencia de una actitud sexista en los docentes, muchas veces de forma involuntaria:

• Patrones docentes diferenciados según sexos, en sentido discriminatorio.

• Negación del género femenino, sobre todo con el uso del lenguaje.

• Diferentes expectativas del profesorado, en determinadas áreas (sobre todo EF), respecto a la capacidad de uno u otro género.

Esta situación, en la que el currículo oculto ha cobrado tanta repercusión, en este caso negativa; obliga al profesorado a asumir la responsabilidad, que tiene como agente principal, en el proceso de formación de la identidad. Debe mostrar actitudes abiertas y flexibles, respetando intereses y necesidades, aunque no siempre coincidan con sus expectativas. Replanteándose su actuación frecuentemente, en pos de no provocar situaciones discriminatorias.

iv. Escuela coeducativa como remedio

Para tratar de solucionar este problema, se ha de implantar un sistema coeducativo, estructurado en 3 fases:

A. Fase de Sensibilización: se ha de hacer un diagnóstico del sexismo en el centro, tanto en sus documentos como en las relaciones interpersonales. Es importante planificar, a raíz de los resultados, los elementos sobre los que se va a intervenir. En esta fase se ha de formar correctamente al profesorado.

B. Fase de Revisión: tras la sensibilización y primeras actuaciones, es necesario revisar si, verdaderamente se están cumpliendo los objetivos planteados. En ocasiones es necesario recurrir a observadores externos especialistas en género.

C. Fase de Profundización: en este momento de la implantación de un proyecto de coeducación, muchos centros comprueban que se ha producido un cambio de clima y convivencia escolar. Pero además, debe implicar a las familias, pues de lo contrario pueden seguir perpetuándose comportamientos discriminatorios.

A lo largo de todo el proceso es fundamental la capacidad de liderazgo del equipo de dirección, para favorecer el compromiso de todos los agentes educativos, en pos de interiorizar esas nuevas formas de entender la educación.

v. Respuesta de la EF a los estereotipos sexistas

La EF se dirige a desarrollar todas las capacidades de cada persona con independencia del sexo al que pertenezcan, manifestando un trato equitativo entre unos y otros. Constituye un espacio privilegiado para romper con estos prejuicios y ampliar las posibilidades de desarrollo corporal de niñas y niños.

Todo docente de EF debe desterrar viejos estereotipos acerca de:

• Capacidades físicas: un mismo proceso de desarrollo educativo o entrenamiento, producirá por término medio, las mismas mejoras en un sexo u otro. El resultado máximo de unos u otros, depende de cuestiones diversas, entre ellas, las biológicas.

• Ritmos de aprendizaje: los estudios han demostrado que el aprendizaje tiene una dimensión social. Esto explica que en determinados contenidos, un sexo tenga mejor resultados que el otro, por haber tenido experiencias previas, fuera de la escuela. Ante un contenido novedosos y con las misma motivación, evolucionarán de la misma manera (encontrándose sólo diferencias individuales), pues no hay nada que determine que unos aprenden más rápido que los otros.

1. INTERVENCIÓN EDUCATIVA

(a) Inclusión de la coeducación en el currículo oficial

En España, la aspiración de la igualdad entre ambos sexos se encuentra reflejada en la legislación vigente. La Constitución prohíbe cualquier tipo de discriminación por razón de sexo y establece la obligación de los poderes públicos para que esto se efectivo y real.

La LOE destaca en su artículo 1, referido a los principios de calidad, algunos directamente relacionados con la igualdad, haciendo referencia a la equidad, que garantice la igualdad de oportunidades, a los valores que permitan desarrollar una conciencia ciudadana, que supere cualquier tipo de discriminación y el fomento de la igualdad efectiva, entre ambos sexos.

El desarrollo del currículo de EP establece claras referencias a la coeducación en diversos puntos, tales como las orientaciones generales (donde habla de alejarse de los estereotipos y discriminaciones de cualquier tipo), en las competencias, objetivos, etc.

Es más, dentro del área de EF, se explicita en numerosas ocasiones, a lo largo de los diversos apartados (objetivos, contenidos, criterios de evaluación, etc), el hecho de que no se ha de diferenciar el tipo de educación, que se ha de ofrecer en función del sexo, sino en función de las características individuales.

(b) Aspectos metodológicos a tener en cuenta en la EF

El enfoque educativo no puede limitarse a una intervención anecdótica. Supone el replanteamiento de todos los elementos implicados en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

La coeducación en la escuela suele plantearse bajo una doble perspectiva:

• Asegurando una intervención educativa no discriminatoria.

• Reconociendo los valores tradicionalmente femeninos e incorporándolos a los contenidos curriculares, de modo que dejen de ser vistos sólo como “cosas de chicas” y pasen a ser valores a adquirir por todos.

Esta doble perspectiva se traduce en una serie de aspectos:

• Utilizar un lenguaje no sexista. Ello implica no utilizar siempre el masculino como neutro, pudiendo usar el femenino en referencia al término Personas.

• Asignar las mismas tareas y cargos a niñas y niños.

• Intervenir para que el espacio sea ocupado por igual por unos y otros.

• Igual atención y correcciones.

• Crear motivaciones y refuerzos para el género femenino, para evitar su inhibición.

• Ayudarles a ser sensibles antes comportamientos sexistas, pues muchas veces no son conscientes de la discriminación.

• Trabajo con las familias, de modo que inciten y favorezcan la práctica de actividad física por parte de ambos, y en especial de ellas.

(c) Propuestas metodológicas concretas para el área de EF

i. Objetivos, contenidos y actividades a desarrollar

Se debe partir de objetivos y contenidos que propicien la participación de las alumnas en la actividad física y comenzar así a promover, el gusto por el movimiento y mejorar su autoestima en el ámbito del área (discriminación positiva). Por tanto, priorizaremos objetivos y contenidos que contribuyan a integrar chicas y chicos, incluyendo actividades alternativas, más cercanas a las niñas con la misma finalidad: aumentar su participación y autoestima.

ii. Situaciones de organización y distribución

En referencia al espacio, deberemos desarrollar estrategias de distribución y uso equitativo por parte de niñas y niños, ya que ha habido una clara “usurpación” de los mismos por parte de los niños. Los varones, habitualmente más activos, tienden a ocupar los espacios más amplios, centrales y las mujeres son empujadas a espacios reducidos y marginales. Este hecho es especialmente significativo en los recreos.

En la organización del grupo-clase, los alumnos suelen conjuntarse, espontáneamente, por sexos y si actuamos para dirigir estos agrupamientos, terminarán por esforzarse y convertirse en grupos estables para cualquier tipo de actividad. Además, debemos favorecer la existencia de liderazgos intergenéricos.

iii. Material

Existe claramente una posición muy sexista. En función de las actividades lúdicas que realiza cada género, se manifiesta la actitud ante los materiales: el balón es masculino y rechazan lo que creen que es de chicas (aros, cuerdas, etc). El material utilizado en las clases de EF está en función de los objetivos propuestos, que son los mismos para ambos. Por tanto, nuestra actuación se debe dirigir a favorecer que todos los alumnos puedan utilizar materiales variados.

iv. Estilos de enseñanza

En el desarrollo de las actividades físicas, los métodos de enseñanza no son siempre neutros. La adopción de uno u otro puede facilitar o no, la no discriminación de la niña en las clases. Los métodos individualizados serán más susceptibles de proporcionar un aprendizaje menos discriminatorio al centrarse en las características individuales. Destacan:

A. Programa individual: es más efectivo porque supone que cada alumno trabaja con un programa individualizado (no en EP)

B. Descubrimiento guiado: el alumno puede buscar, comparar y descubrir soluciones para los problemas que se le plantean.

C. Resolución de problemas: el alumno resolverá los problemas planteados por sí mismos.

Tendremos que tener en cuenta que no existe un estilo ideal y único para favorecer la igualdad de oportunidades, siendo el docente el que tendrá en cuenta ciertas pautas de acción:

• Cuando se trate de presentar modelos que sean masculinos y femeninos.

• Dirigimos con el mismo tono y léxico en cuanto a alabanzas, explicaciones, etc.

• Propiciar parejas mixtas.

• Para la resolución de problemas, conocer por igual los intereses de las niñas y niños y proponer problemas que sean significativos para unos y otros.

v. Evaluación

Con el sistema de evaluación cuantitativa es más fácil caer en una evaluación discriminatoria, ya que no parten de la misma situación. Debemos buscar un sistema de evaluación lo más personalizado posible, que evalúe sus logros independientemente del sexo. La técnica idónea, desde la evaluación cualitativa, es la observación directa, la cual debe ser planificada, sistemática, completa y registrable.

2. CONCLUSIÓN

En cierta ocasión, durante una conferencia sobre coeducación y sexismo, le pregunté al ponente, director de una importante institución relacionada con la igualdad de género, acerca de cual era el camino para alcanzar la igualdad. Dos opciones:

• Dar a conocer los valores tradicionalmente atribuidos a las niñas, de forma que se fuesen normalizando, para que tanto ellas como ellos los apreciasen e interiorizasen.

• Desechar toda relación entre género y sus valores predeterminados socialmente. Rechazando de manera ferviente todo comportamiento discriminatorio. Siendo cada individuo quien interiorizase los valores o conductas que mejor se adaptasen a su modo de ser.

Me contestó que era una pregunta difícil de contestar, no pudiendo decantarse por una de las opciones, ya que la primera seguía una evolución más lógica, mientras que la segunda era más deseable. En cualquier caso, me dijo, que ninguna de las dos habían sido puestas en práctica de forma real y efectiva. Que el futuro podría contestar a mi pregunta, pero que era necesario que, todos desde nuestra individualidad, actuáramos, eligiendo una opción u otra, pero que actuáramos de verdad.

1. BIBLIOGRAFÍA

• Ciclo de conferencias acerca de la violencia. UNED 2009.

• Lleixá: Educación física hoy. Realidad y cambio curricular. Universidad de Barcelona.

• VVAA: Coeducación. Educación en igualdad. Mujer y progreso.

Publicado: enero 14, 2016 por Santiago

Etiquetas: tema 25 educación física